ebola en kivu

Me están diciendo que la cosa del Ébola en la frontera de la República Democrática del Congo se está empezando a poner seria, ya que al parecer las organizaciones internacionales activas en la zona, llevan contabilizados unos mil ochocientos fallecidos, y conociendo las condiciones de las comunidades rurales centroafricanas, posiblemente la cifra sea aún mayor.

El brote empezó, creo recordar hace más de un año, y al parecer no solo no se ha podido atajar, sino que ni siquiera parece que estemos en condiciones de controlarlo. Independientemente del drama que representan los muertos que se ha cobrado esta epidemia.

El problema parece que además se centra en los vivos, en los que han superado la infección, y en los que simplemente viven en la zona. Los ruandeses han cerrado, informan la frontera con la R.D. Congo, y ese posiblemente sea la primera fuente de perjuicios para los habitantes de la zona que no han sufrido contagio, es decir, la mayoría de la población.

Vamos con algunos datos ilustrativos, imprecisos seguramente, que no los he sacado de la British Enciclopedia, que vienen de Wilkipedia directamente;

Goma está a unos doscientos kilómetros al sur de la línea del Ecuador, en las orillas del lago Kivu, que sin ser el más grande de Africa está más que bien.

Hablamos de 90 kilómetros de largo por 59 de ancho, aproximadamente. Esto, lo transforma, siendo no solo fronterizo, sino de soberanía compartida, en una pieza importante para la supervivencia de los dos millones de almas que viven en Goma, que seguro son muchas más, pero dejémoslo ahí.

Goma está acostumbrada a sufrir, si al sufrimiento puede uno acostumbrarse, ya que allá por 1994 recibió a más de un millón de hutus que escapaban de la masacre tutsi en Ruanda. Esa llegada masiva se cobró innumerables vidas por un brote de cólera, fruto posiblemente de las condiciones higiénicas y sanitarias que conllevó la llegada de los refugiados hutus.

Pero luego ha sido escenario de las guerras civiles de su país, la primera y la segunda, amén de sufrir batallas entre Ruanda y Congo, por no hablar de los hutus que se echaron al monte, aquí a la selva, para intentar sobrevivir, a hombros de un Kalasnikov.

ahora les llega el Ebola, otra plaga divina que interrumpirá el comercio, con unas consecuencias impensables para una población que en su mayoría vive al día de los pequeños intercambios en los mercados de la ciudad.

Me gustaría que pudieseis ver las fotos de la ciudad que ofrece Wilkipedia, que son infinitamente más ilustrativas que mis palabras a la hora de describir la situación de la ciudad, su urbanismo, y las presumibles condiciones de vida de la población.

Que en términos occidentales, tener una epidemia que se lleva mil ochocientas vidas en una población como la R.D. Congo, en más de un año, es preocupante, solo preocupante, pero en esas latitudes es un verdadero drama.

Porque las estadísticas de las organizaciones humanitarias que actúan en la zona no pueden decirnos cuál va a ser el impacto que los dos casos que se han diagnosticado en la ciudad va a tener en sus habitantes.

No sabremos nunca cuántas personas serán rechazadas de sus familias por la sospecha de que puedan estar infectados, qué significará para los que hayan sobrevivido ese estatus a la hora de regresar a sus entornos familiares.

Lo ignoro con precisión, pero en un entorno de bajo nivel de cultura, las decisiones posiblemente quedarán en manos de los mayores de los grupos familiares, y eso no augura nada bueno.

Vuelta al problema sanitario, la llegada de una infección de ese tipo a una ciudad como Goma, es un verdadero drama, ya que las infraestructuras sanitarias son inexistentes, y la medicina es otro negocio más a caballo entre la corrupción, la estafa, y el curanderismo,  con el añadido de la situación de conflicto armado que se vive en la zona desde 2004….¡quince años!.

Hablando de la población, según la Universidad de los Grandes Lagos, la región cuenta entre seis y siete millones de habitantes., lo que implica que podemos estar frente a un problema humanitario superior a lo que la infección en sí puede causar.

Quiero dedicar esta entrada en mi bitácora, con todo mi cariño al pueblo y a los dirigentes belgas, así como a su casa real en la persona del difunto Leopoldo, y por extensión a toda su descendencia hasta nuestros días, por su actuación en aquel territorio que en su tiempo estudié como Congo Belga.

Es vergonzoso que una sociedad como la belga, haya depredado de la peor forma posible a uno de los territorios más ricos del mundo, y no hayan dejado absolutamente nada, ni educación ni comunicaciones, ni sanidad, ni derechos.

Siento vergüenza de que mi país sea socio de un estado que se ha comportado como el belga de una forma tan ruín, y que hoy, no se esté volcando para resolver el problema que su acción depredadora creó en el Congo.

No quiero olvidar que desde el vil asesinato de Patrice Lumumba, en 1961, por, presuntamente un acuerdo entre belgas y estado unidenses, la guerra y el latrocinio a través de los presidentes títeres, de esos territorios ha sido constante.

A cambio de nada, por supuesto, que no dejan de ser malditos negros.

Y aunque la lectura de esta paginilla no llega a más de cinco o seis personas, quiero, al menos, que mis lectores recuerden los que tienen edad para ello, y los que no por lo que hayan descubierto en su vida, que estamos delante de una de las situaciones más miserables que se pueden vivir actualmente en el mundo.

Y lo que nos preocupa son mil ochocientos muertos por un brote de Ébola, que es preocupante, pero que hay que poner en el contexto adecuado, conocer de qué polvos vienen estos lodos.

El mismo año del asesinato de Lumumba, (primer presidente electo del Congo independiente), Moise Tshombe, o cualquiera de sus aliados, y hablo de intereses mineros americanos, sudafricanos, ingleses y belgas, presuntamente lideró el asesinato de Daj Hammarskjöld, que en aquel momento era secretario general de la ONU, y fue a aquellos territorios a intentar que se frenase la guerra de M.Thsombe.

Todo esto según Göran Björkdahl que mantiene que el DC-6 que le transportaba a él y otras quince personas no sufrió ningún accidente sino que fue derribado en la frontera de Zambia.

Dice este autor que la muerte de Daj Hammarskjöld, si benefició a alguien, fue a la compañía belga L’Union minière. a Sudáfrica, y seguro que a los USA y a Gran Bretaña, que muy posiblemente a través del MI6, y la CIA, mucho tuvieran que contarnos.

Por cierto, el asesinato de Lumumba, y el posible asesinato de Hammarskjöld, fueron realizados durante el mandato presidencial de Kennedy.

¡ Yo también quiero una oficina de prensa y propaganda que cuide mi imagen!

. ¡Porca Troya!

la fin del mundo o el apocalipsis ecologista

Venía hoy, o quizás ayer, un artículo en La Vanguardia, con ciertos aires apocalípticos, como ya es costumbre en estos temas, hablando de la sobre-explotación a la que estamos sometiendo a la Tierra, y el trabajo recoge los famosos porcentajes de que estamos consumiendo el 75% más de lo que se regenera….bla, bla, bla.

Es como un mantra, un puñetero mantra que nos empeñamos en lanzar una y otra vez a las entendederas de la gente que abrazan las causas “ecologistas”, y a los que no las abrazamos por la carga que llevan de fanatismo en el sufijo “istas”, por ver si, camino de Damasco, nos caemos del caballo.

Estoy seguro de que el tema ya lo he tratado alguna que otra vez, pero la repetición de una idea hasta que cuaje, es un buen sistema como decía aquel Goebbels, de infausta memoria.

Así que voy a ello:

Quizás los que se reconocen como ecologistas deberían leer un poco al Profesor Margaleff, por poner delante de sus narices, a un ecólogo de primer orden, y que publicaba en castellano, y empezar a entender qué diablos es eso de un ecosistema.

El primer concepto que desearía aclarar, es que todas estas proclamas apocalípticas de los llamados ecologistas, en el sentido de que nos estamos cargando la Tierra, son más falsas que un duro sevillano, que el ser humano, no tiene absolutamente ninguna posibilidad de cargarse, ni la tierra ni la vida.

Lo que sí quizás nos podamos cargar, es a unas cuantas especies, miles, quizás millones, bueno tampoco, que si variamos las condiciones físico químicas de un ecosistema, desaparecerán unas especies pero aparecerán otras.

El juego del DNA, seguirá imperturbable, sin duda. La actuación del ser humano sobre la tierra, ciertamente está afectando al ecosistema en el que se desarrolla nuestra vida, la del ser humano, de eso hay pocas dudas, pero realmente a la Tierra le importa muy poco.

Que si sube la concentración de CO2, posiblemente desaparecerán las especies que no puedan soportar esas concentraciones, pero el hueco se llenará inmediatamente de organismos capneicos, y de las especies que desarrollen sistemas orgánicos adaptados a las nuevas concentraciones.

Si la temperatura sube, los organismos termófilos serán felices, y ciertamente los mares se llevarán la casita de la playa de Torrevieja, pero ese es el ecosistema de Doña Eduvigis.

Si desaparece el oxígeno, vivirán como reyes los anaerobios, y los que no sepan qué hacer con esa nueva composición del aire, pues desaparecerán.

Es decir, que a la Tierra todos esos cambios le importan muy poco, y a la vida menos, desde luego. Que prácticamente sea cual sea la composición de un ecosistema, habrá una cadena de DNA moviendo el rabo.

Conseguir la esterilidad no es cosa fácil, hay técnicas, desde luego, como la esterilización clásica en autoclave, o por bombardeo de rayos gamma, pero hasta donde sabemos es así para el entorno en el que se está desarrollando la vida hoy, y por poco tiempo, que mantener un ambiente estéril es muy difícil.

Y seguro que vendrá el “ista” de turno a decirme que mire a la Luna, o a Marte, que no hay vida allí. Quizás lleve razón, pero una cosa es que no la hayamos detectado y otra muy diferente que no la haya.

No hay peor cosa para un microbiólogo buscando algo, ver que en la placa de Petri, o en el tubo de ensayo no le ha crecido nada. Lo primero que hace es desconfiar de su protocolo.

Quizás sí, es más, seguro que sí, que si seguimos por este camino, las condiciones de vida en la Tierra van a cambiar, y mucho, y en nuestra visión antropocéntrica, avisamos de que es la Tierra y la vida en ella la que va a desaparecer. ¡No me mareen, por favor!.

Como mucho van a alterarse seriamente los ecosistemas en los que el H. sapiens sapiens (del Hemisferio Norte más Australia, New Zealand, y como mucho Chile, Argentina, Uruguay, algo de Brasil, Cape Town y Durban) desarrolla su vida, y tampoco creo que demasiado.

Ya que agua hay tanta, tanta que al planeta deberíamos llamarlo Agua, no Tierra, y es solo cuestión de dinero usarla para lo que nos dé la gana, (siempre que seamos del grupo mencionado anteriormente).

Que desaparecen los peces, habrá medusas. Ya sé que es un perjuicio para Doña Eduvigis, que no podrá bañarse en la playita de Torrevieja, pero nada más que para los que son como ella.

Es posible que desaparezcan elefantes, buena parte de la humanidad, los leones, algunas aves, y los cientos de especies que cada día desaparecen y son substituidas por otras.

Pero la vida ahí sigue, otra vida, otras especies, pero sigue, y la Tierra tan pichi en su elíptica. Así que no me mareen con el chantaje de que nos estamos cargando el Planeta. Está fuera de nuestro alcance, pero el mantra vende.

No hablaría así´, si de lo que me hablasen fuera del final de nuestra civilización, y hablo de la del Norte más excepciones, que aunque lo veo difícil, es posible.

Se irán reduciendo los porcentajes de humanos que puedan pagar los acondicionamientos de sus entornos, cambiarán el ocio, cambiarán posiblemente las fronteras y las superficies de los países. Nada nuevo.

Y de con los otros mundos, el tercero, y el cuarto, ya veremos lo que pasa, pero lo que intuyo es que se reproducirán más deprisa, y vivirán menos tiempo, posiblemente en peores condiciones, pero sobrevivirán.

Acortar el tiempo de generación que nadie olvide es una forma de acelerar las mutaciones necesarias para adaptarse al cambio del ecosistema, y si no que se lo pregunten a los microorganismos multiresistentes a los antibióticos.

De hecho, solo hay que mirar a esa parte del mundo para constatar que los índices de natalidad se van adaptando a las necesidades de repoblación de la especie. Así, que siento decir que los mensajes de catástrofe global de desaparición de la vida, y de destrucción de la Tierra, no son más que reflejos del interés económico de pequeños grupos que desean manipular a la Humanidad en su favor como siempre.

Solo deberían hablar de cómo va a afectar esta evolución del ecosistema a la parte de la humanidad concernida, porque de hecho es lo que están haciendo. Es economía pura.

En lo demás, la ecología nos recuerda que el ser humano, como cualquier otra especie es absolutamente prescindible, y que cuando una especie desaparece, el hueco en el ecosistema será inmediatamente, en términos cósmicos, ocupado por otra forma de vida.

Y ustedes que lo vean

Melones y sandías

Esto es como los melones y las sandías, que aparecen en verano, y me refiero a las huelgas de transportes públicos. Que si en Barcelona se bloquea el aeropuerto, que si por toda España de descaraja el tren.

No importa, al final quien apechuga es el mismo que paga los impuestos, la puñetera clase media, que cuando tiene que descansar, y alejarse de las miserias de su trabajo, de las neuras y los robos de los jefes, de los aumentos de precios de los paquetes vacacionales, tienen que soportar el extraordinario puteo de los sindicatos, de las reclamaciones laborales en donde más les duele.

Qué le vamos a hacer, supongo que es la venganza de UGT, y de los COCOS, por haber sido abandonados por los trabajadores, y hay que hacer publicidad de que algo hacen. Miseria, nada más que miseria.

Cuanto mejor sería ir a dar la barrila a los responsables de los desaguisados del Prat, o del puteo de ADIF o RENFE a sus empleados, y me refiero a reventarles las vacaciones a los directivos, a los responsables del ministerio de turno que no han atendido las reclamaciones justas de los trabajadores.

Que no, señores sindicalistas, que no están ustedes ayudando a sus representados, están ustedes literalmente jodiendo a toda la sociedad, que a base de tanta ineficacia por su parte, les han dejado sin asociados de pago, que lo que únicamente les importa son los liberados, es decir currantes que cobran sin currar, y por supuesto, y que no falten las subvenciones, que al ir a cargo de nuestros impuestos, no deja de ser una cuota de afiliación obligatoria.

Ni el sindicato vertical fascista lo hubiera hecho tan bien. Han superado ustedes a los sindicatos verticales, se lo garantizo, porque nadie de ustedes se atreve a bloquear los puertos deportivos hasta que el problema en discusión se resuelva.

Al señorito ni se le toca, al obrerete se le machaca y se le utiliza “ad nauseam”.

Hoy me entero de que faltan médicos de familia, que el maldito ministerio, ocupado por socialistas hoy, por peperos ayer, se han dedicado a hacer firmar contratos de una tarde, ¡en médicos de familia, donde la relación a largo plazo con el paciente es lo fundamental!

¡Las vacaciones que le iba a dar a la ministra actual, y a los ministros de antaño, hasta que se comportaran con una mínima ética, y no hicieran con otros lo que desde luego nunca aceptarían en su profesión!.

Pero al final, ¿qué más da?, se cubre el expediente y si pagamos los ciudadanitos de medio pelo, no pasa nada, somos muchos, y con las herramientas que ofrecen los sistemas de comunicación hoy, junto con las redes sociales, se afina el mensaje adecuado y a otra cosa, nos lo tragamos todo mientras nos cabreamos en el mostrador de Vueling, o en el andén de RENFE, mientras nos destrozan las vacaciones.

Como los melones, ya lo he dicho, y que nadie se preocupe, que no van a hacer cambiar nada ni a Adif, ni a RENFE, ni a IAG, que el folloncico seguro que está pactado, que llega hasta aquí, no hasta allá, que a los dirigentes no les afecta, y es el empleado quien paga, el eventual que cae en la lista negra, y el ciudadano, de clase media, quien acaba con las vacaciones arruinadas, por lo menos.

Al final, no es cuestión de que coja un cabreo más o menos fuerte, es que parece que hay una conspiración contra el ciudadano, que nos hemos creído la palabreja, y la realidad es que de súbditos no pasamos. Por cierto del servicio a jets privados, no he oído nada, que esto afecta en un 80% a los de Vueling, los de los asientos de setenta centímetros, y los que te cobran casi por mear en el avión.

Dejaremos el tema, que ni voy a ser yo quien lo cambie desde esta bitácora, ni ganas tengo de hacerlo, pero al menos sí me apetece dejar el testimonio de que es una situación que no puedo considerar más injusta.

Por lo demás, sin novedad en el frente, mi capitán, que los periódicos y los noticiarios cuentan todos lo mismo, hasta que llegas a las páginas del corazón, que ahí mandan las exclusivas de las que vive el famoseo, que tanto se queja cuando le preguntan por sus relaciones de pareja.

Todo muy veraniego, hasta parece que alguien se dedica a matar a la gente en Barcelona, que se han tenido que organizar grupos de súbditos para echar del metro a los carteristas, esa pobre gente que tiene que ir maltirando de monedero en monedero.

Los “Mossos” parece que todo lo que no sea lo del rollo indepe, se lo pasan por el forro, que si les matan a un chino en el Olimpic, no importa demasiado, hay muchos, y si apalizan a un pollo en el Raval, pues muy fácil, no haberse metido por donde no se debe, que siempre me lo ha dicho mi madre:

  -Hijo por esas calles de la derecha de las Ramblas no te metas.

Y así andamos, con los calores estivales que nos traen estas sandías y estos melones que debemos tragarnos sin pestañear, y si no nos apetece, la próxima vez intentas nacer rico o sindicalista, de esos que montan la huelga, y viven de las subvenciones.

Parece que el calor me ha cabreado, y no quiero ocultar que un poco sí lo ha hecho, ¿para qué engañarnos?, y es que debería dejar de leer a Orwell, que me hago bola con el Ministerio de la Historia, la Policía del Pensamiento, y los animales de la granja.

Su distopia la hemos superado con creces. Creo que el bueno de Orwell volvería a morirse si descubriese que las televisiones que ponía el Gran Hermano para vigilar a la población, hoy las tenemos más sofisticadas y encima pagamos por tenerlas.

Además la censura que era perseguida por la Policía del Pensamiento, hemos decidido montarla entre nosotros escandalizándonos cada vez que alguien pone algo políticamente incorrecto en las redes sociales.

Ánimo que queda poco .

Delicias playeras

Parece que los domingos de verano son para mirar lo que dice el ¡Hola! en la portada, y comprobar lo cutre que es uno, al constatar que aunque el famosón de turno esté en la playa, donde no está desde luego es en la sombrilla de al lado.

Porca miseria, y porco governo, bueno, porco nada, que a lo que parece por culpa del otro nada de nada, ni governo ni porco, y empieza la cosa a ser aburrida, que si no tenemos gobierno, nos tendrían que hacer un descuento en los impuestos esos con los que nos sacuden a la clase media de mala manera.

Pero no, que a esta panda la tenemos que seguir pagando aunque sea en funciones. Ya te digo que tendríamos gobierno si se suspendieran los salarios de diputados, ministros, directores generales y subsecretarios, y se pusiesen en la calle a los asesores de a dedo, hasta que se pusiesen de acuerdo.

No hay tu tía, que me dicen, sotto voce, que con lo de comer no se juega, y que la hipoteca de Galapagar hay que pagarla puntualmente.

Las cosas son así aunque no debieran.

Me dicen, claro, que el hecho de que en la sombrilla de al lado, en la playa abarrotada esa se siente Doña Eduvigis, con sus filetes empanados cubiertos de pimientos asados pringosos, que atraen las moscas con casi tanta intensidad como la miel, no es casual, que el futbolista de relumbrón está en la misma playa pero mar adentro, y desde su barquito sortea las moscas con envidiable precisión.

Y además, con esto de la microbiología hoy no  dejan que me bañe, que el agua es tóxica, como las lechugas envasadas, que a saber con qué las riegan, y es que el mar tiene más coliformes que los aseos de RENFE, que se nos ha desmadrado un vertido, o con esto del calentón terráqueo, se han venido no sé cuántas medusas de paseo por la costa. ¡Tendrán las pobres derecho a su chapuzón!.

Me da envidia el desparpajo con que los ciudadanos de la bella Recife brasileira se tomaban los carteles de no bañarse por la presencia de tiburones toro que merodeaban, ignorándolos olímpicamente, aunque algún ciudadano pasease bonitas cicatrices, bonitos muñones.

Somos así los humanos, cuando la burocracia no dirige nuestras vidas.. Pero en esta pulcra Europa en la que los burócratas al final han conseguido que nos la cojamos con papel de fumar, nos dicen que hay un coliforme y si nos metemos en el agua que sea con un buen traje de neopreno….pero no, que a ver si va a tener un poro y se me cuela ese bichico que viene en el protocolo, y con el desastre de sistema inmunológico que tenemos, pillamos una cagueta monumental, o peor aún que si el coli es ese famoso E.coli O152, que lo resiste todo, hasta las tentaciones se te lleva al otro lado de la laguna Estigia.

Negocio para Caronte….que por estos lares ya no sabemos por dónde anda el negocio, y es que ni la operación Chamartín arranca, y los militronchos no saben qué hacer con los cuarteles de Carabanchel.

¿Y qué?, que por mucho que se empeñen, al final no nos interesa a los pobres, que esos son los dineros de altos vuelos, los dineritos que producen las comisiones a los políticos egipcios, los que llevan una mano abierta frente a la barbilla y otra abierta también junto a la zona lumbar, casi en el culo, vamos.

Doña Eduvigis, muy educada ella, al verme solo en mi sillita de playa y bajo mi sombrilla individual, con dimensiones bien marcadas por los protocolos de los burócratas playeros, piensa que me voy a morir de hambre y me ofrece filetes rusos con pringue de pimientos, y hasta un vaso de Poca-Loca.

-Gracias señora

¡De qué hubiera usado Sócrates cicuta si hubiera sabido de estos manjares! Además creo que el fallecimiento es más rápido.

-Gracias señora, pero estoy a régimen. Eso es todo lo que se me ocurre en mi defensa, y así tampoco le quito la ración a su Pepe y a los niños.

Podría huir, pero es de cobardes, y no hay sitio en la playa para volver a montar mi sombrilla normalizada.

Deberías comprarte uno de esos barcos que llevan los futbolistas de relumbrón, y así le quitabas a la buena de Doña Eduvigis el cuidado de ofrecerte los filetes rusos. Pero no me sale, por mucho que intento encarrilar el asunto de llenar el bolso de milloncejos, no hay forma, debe ser cosa del destino, o de que no sigo con precisión los pasos de la iniciación que esos mundos requieren, soy indolente, ¡qué le voy a hacer!.

Todo lo que me queda, una vez destrozado el periódico por la arena, el viento, y el niño hijoputa que me ha tirado agua sin querer, es tirar de Tablet barata, y ver si puedo piratear el libro del verano, que la canción ya me la pone Spotify.

Pero es tiempo de disfrutar de las fritangas apresuradas de los chiringos de casi playa, que los de playa ya los quitó el burócrata de turno, asociado a Pazverde, de disfrutar de las paellas prefabricadas que te ofrecen en la foto de la puerta. ¿Qué le vamos a hacer?,

Pues seguir soñando con la portada del ¡Hola!, que hasta la Obregón se nos ha hecho camastrona, como el Osborne, a Doña Shakira no sé qué le pasa, que con su Piqué parecen la i y el punto. Pero tan felices, a pesar de que los crucifiquen, (dicen), por la imagen poco soñadora que ofrecen.

Cualquiera se va al apartamento a dormir la siesta. El de AirBnB dijo que había aire acondicionado, pero no dijo que no funcionaba, ni que el técnico local se había fugado con una repartidora de Deli-bérame dómine, que estaba encantada por haber sido reconocida su relación laboral de salario mínimo en bici.

De crucero Pullmantur, me temo que andan, en una preciosa cabina interior con vistas a la caldera del barco, que les ha salido por un nada, y es que el low cost lo soluciona todo.

Así que dejaré que las moscas de la tarde me devoren bajo mi sombrilla normalizada, de mi silla tamaño butaca turista de Vueling, y diré cuando hayan pasado las dos horas:

-Que siesta más buena podría haberme tirado si no hubiese sido por el móvil de Doña Eduvigis, del niño hijoputa con su pelotita, de la mosca cojonera que me ha levantado ronchones.

Y es que la brisa marina y el rumor de las olas hacen milagros. Disfruten

Qué calor hace en las Ramblas

Me pilla la Virgen del Carmen lejos del mar. Cosas que nos pasan a los que nacimos pobres en la playa, y la vida nos lleva a la meseta. ¿Qué le vamos a hacer?.

Claro que mentiría si dijese ahora aquello de que añoro las sardinas de la playa, el ron cremat y al cuarteto de habaneras “Els quatre indepes de Cuba”, cantando lo de la bella Lola, en el estradillo de Calella de Palafrugell. Mentiría como un bellaco, que para una o dos veces que he asistido al tal espectáculo, siempre me ha parecido la versión blandurria del concepto “fiestas populares”.

Pero que nadie se me alarme, que a veces los ayuntamientos de la Costa, se estiran y te regalan unos fuegos artificiales decentes, a costa de los impuestos locales de pernoctación y del incremento del precio del carajillo en los bares del paseo marítimo.

No pasa nada. Vuelves a casa con los pies,(como poco) llenos de arena, la jaqueca por el ron cremat, y recordando al profe de historia que te contaba el ardor patriótico catalán defendiendo los intereses de la corona española en Cuba y en Filipinas, en las guerras del desastre de 1898.

Bueno, para ser exacto, los catalanes que fueron, eran los catalanes pobres, los catalanes incultos, que los demás estaban por disfrutar de sus palacetes de S’Agaró, de sus palacetes de Puigcerdá, de sus palacetes de Pedralbes mientras iban saliendo los kilómetros de telas, de hilos de sus fábricas bien defendidas por los somatenes, (los seguratas de entonces).

Así, que para no meterme en charcos para los que esta mañana no tengo cuerpo, diré aquello de que me alegro de no andar por aquellas tierras, que además posiblemente ya no reconocería, y en las que me sentiría muy incómodo.

Además estos son tiempos de calor, de tener los nervios a flor de piel, preparado todo para que cualquier chispa, de esas que se apagan con un pisotón, creen el mayor de los incendios, lo mejor es quedarse quietecito, y que no le pase a uno como a mi amigo, que sin comerlo ni beberlo me contaba el otro día sus penas mientras estaba tranquilamente acodado en mi rincón de Boadas detrás de mi Negroni.

– Chico, estoy hecho polvo, que me ha dejado la novia.

No te preocupes, pensé yo, que quien pierde una gran mujer, no sabe lo que gana.

– ¡Bueno, ya será menos!, un calentón estival sin ir más lejos, que verás como la cosa se arregla.

Y en el “se arregla”, queda sobreentendido que habrá reconciliación a la vuelta de la esquina, y todos ¿contentos?.

Mi pobre amigo lo está pasando mal, que en estas cosas lo que más duele es el orgullo herido, que a la que uno piensa despacio, la frasecita de que el buey solo bien se lame toma un excelso sentido.

Así, que me empeño, como una Doña Elena Francis cualquiera, en convencer a mi amigo:

– Si las cosas son así, qué le vamos a hacer, mejor que pase ahora, que no dentro de más tiempo, y se hayan profundizado las raíces de vuestra relación.

Que aún eres joven y apuesto, y a buen seguro no te van a faltar oportunidades.

Ya sabemos todos que para digerir el asunto, o eres el Falco del Reverte, o tu amigo entra en esa depresión del que se siente abandonado después de “haberlo dado too”, que se dice.

Y yo venga, ¡que no te han abandonado, que te han devuelto la libertad!, que si quieres arroz, el campo está lleno.

Claro, que mi amigo, que efectivamente quiere arroz, se está planteando lo incómodo que es sembrarlo con los pies llenos de barro, después de haber preparado el campo, y luego que si hay suerte y el esfuerzo no se lo lleva una riada, o una plaga….en fin que eso del amor, de la pareja, parece que hay que currárselo a fondo, y cuando crees que has hecho las cosas bien, aparece un ex que quiere volver, o haces una bobada sin darte cuenta, y la chica de tus entretelas vuela para hacer infeliz a otro.

Que no hay moza sin amor, ni sábado sin sol, ni putón que no se case, ni duro falso que no pase, que escuchaba yo de los sabios de la tribu cuando aún era preadolescente.

Pero ni por esas, el muchacho, que por cierto no estaba demasiado interesado en mis razones, no me levantaba cabeza, y se estaba forrando a gin tónic, que es lo que hace la gente ahora, a ver si consiguen la longevidad de Elisabeth II, esa reina que tiene a mi buen Carlos de príncipe de Gales eterno.

Tanto es así, y viendo el estado de postración, intento cambiar un poco la técnica, y asumiendo que mi amigo es bastante bruto, asumo que a su Chuchita le ha hecho algo malo, y le sugiero

-Pídele perdón, por tus faltas y pecados, que a lo mejor así lo arreglas.

-¡Pero si no sé lo que le he hecho!, me dice el pobre, así que no sé de qué voy a disculparme, y como pregunte, me van a salir con lo insensible que soy, que seguro que sé perfectamente lo que he hecho, que si me estoy burlando.

-Vale, vale chaval, pero si quieres arreglar la cosa algo tendrás que hacer, ¿no te parece?

-Por el momento ya me ves, haciendo subir el precio de los gin tónics, y preguntando a un amigo, que por cierto no me está ayudando ni un poco.

-Es que no soy Elena Francis, amigo, y estas cosas o las arreglan ellas o no se arreglan, que son terrenos muy resbaladizos para los chavalotes.

-¡Pues vaya ánimos que me das!

A partir de ahí me veo pidiendo mi segundo Negroni, que empieza a ser peligroso a estas horas de la mañana, con la correspondiente carga de manises y de maíz frito, mayormente para tener algo en el estómago. Cojo fuerzas y suelto:

– Chico, me parece que hay otro, y si te ha dejado de forma tan abrupta, es que te quiere, y no ha querido ponerte los cuernos, así que se un caballero y da las gracias, que tampoco pasa nada.

El camarero, como siempre, viendo que empezaba a estar pellín acorralado, me recordó en voz bien alta que tenía mesa reservada a la una y media en casa de Bofarull.

Así que pagué, salí Rambla abajo, como alma que lleva el diablo, y deje a mi amigo, sumido en la duda de si debía intentar arreglar lo de su novia, dejarla a ella que tomase la iniciativa, o alegrarse de que hubiera encontrado o reencontrado a alguien más alto, más guapo, y sobre todo más rico que él.

¡Qué calor hace en Las Ramblas!

en las nubes

La sorpresa de estos días es que los cacharros de Google, de Amazon, incluso algunas teles de Samsung, nos graban las conversaciones sin que nos demos cuenta.

A lo mejor las teles de Samsung, además nos graban imágenes. ¡Madre del amor hermoso!, que la tele esa de Samsung, inteligente ella como pocas la tengo instalada en el ciento, (el loo para los angloparlantes fisnos), así que me temo que las grabaciones que estén almacenado procedentes del tal rincón doméstico, les van a salir pelín escatológicas. Lástima que la tecnología no haya llegado a grabar aromas.

En fin, que no se escandalice nadie, que quien compró uno de esos adminículos sabía perfectamente el riesgo que corría, que nada como grabar las acciones del interior de un hogar, para saber si hay que promocionarle condones con sabor a fresa, o pañales de bebé.

Y es que parece que no nos enteramos, que todo está hecho en nuestro beneficio, y que el tal periodista ese (belga tenía que ser), no ha levantado ninguna liebre que no llevase años correteando por el campo, ya que desde que decidimos entrar en este mundo en el que nosotros somos los productos, el calvinismo intrusivo que rige las relaciones económicas mundiales, no iba a dejar de explorar cualquier faceta que fuera susceptible de transformarse en posibilidad de ganar dinero.

Y si nosotros somos el producto, estos pollos del comercio de datos, andan haciendo cuentas, que ya tienen a nuestros contactos, ya tienen nuestras fotos, saben por dónde andamos, y con quién, saben mucho de nuestros gustos, qué compramos, a quién y a qué precio, dónde viajamos y de qué forma, cuales son los restaurantes que nos gustan, saben si vamos solos o acompañados . Saben, saben, saben.

Ahora quieren conocer lo que hablamos con la parienta, o cómo nos lo montamos cuando estamos en el ciento, (que ya son ganas), y como he dicho antes, con la sana intención de ayudarnos, que solos no somos capaces de acertar con la marca de papel higiénico.

Así que, para empezar, personalizamos la publicidad que recibes, establecen planes de producción industrial para saber la cantidad de acero que hay que fabricar, y hasta los carquinyolis me temo están condicionados por el análisis de los big data dichosos.

Está bien, poco ya podemos hacer a estas alturas de la película, que como ya he dicho más de una vez, hemos dado oro y diamantes a cambio de espejitos de colores y una buena dosis de Plymouth gin a los jefes.

Pero el calvinismo económico es insaciable, y me temo, que en aras de la eficacia, de la productividad, o de lo que sea, deben tener ya perfectamente preparado el sistema que permita conocer nuestros pensamientos, pero con precisión.

Que a lo sumo ahora disponen apenas de los reflejos que nuestro rastro va dejando por esos caminos de las webs, las redes sociales, las nubes, los robots de voz dulce y femenina, ¡hola Alexia! ¡Hola Siri!. Reconozco que hubiera sido más interesante que nos espiase la Eva del Reverte, o doña Mata Hari, pero no, lo hace Alexia, Siri, o quién sea.

Tengo mucha curiosidad por saber cómo nos atraerán para que podamos dejar nuestros pensamientos, nuestros sueños, en sus manos. Seguramente será un chip en la nube, conectado con los centros del placer y que permita quitar el cortafuegos natural del cerebro, para adentrarse en lo más íntimo de nosotros.

Y será por nuestro bien, que el tal chip conectado con Hacienda, permitirá, sin dudarlo,  saber, no ya si he defraudado, sino si pienso defraudar. Sabrán mis barreras morales, y sabrán cómo ayudarme a saltarlas elegantemente, cosa que no creo que hagan, a no ser que sean fuente de ingresos, de poder, o de todo a la vez.

Y si conocen nuestros pensamientos, no de forma indirecta como hasta ahora, sino de forma directa, lo de la peli aquella del Cruise, de la poli del pensamiento está encima, claro que siempre en nuestro beneficio.

Y no quiero ni pensar, como dice mi amigo el transhumanista, (la verdad es que mi amigo se apunta a cualquier bombardeo), en la posibilidad de descargar nuestro cerebro (de tres a cuatro gigas, mantiene), en la nube gratuita de uno de estos pollos de las transnacionales, como copia de seguridad, vamos. ¡Y palabrita del niño Jesús que no chafardeamos lo que nos confíes!, vamos, ¡que no sale de España! Que diría el castizo.

Así que el futuro puede llevarnos a que esté en la nube cualquier cosa del ser humano susceptible de ser utilizada, añadida a lo que hasta ahora ya está por ahí a disposición  de todo el mundo, como dice el periodista belga, que ha levantado la liebre que corría.

No está mal, que a parte de las fotos con Chuchita, y aquellas tan monas de la panda de Benidorm, que parecen sacadas de verano azul, estarán todos y cada uno de los detalles de la vida de todos y cada uno de los que caigan en los brazos de las Alexias y de las Siris que vengan, y lo que es aún más útil, si el chip cerebral llega, hasta lo que se piensa estará en la nube. ¡No olvide usted su copia de seguridad!, y podrán hacerse utilísimos estudios de mercado sobre los proyectos de los seres humanos, adaptando consecuentemente, la producción de los elementos necesarios para que los mejores salgan adelante, por ejemplo.

De eso a la implantación de datos convenientemente seleccionados entre los disponibles para ser implantados en estructuras humanoides, hay un pequeño paso para el hombre, que diría Amstrong.

No sé si me gusta ese futuro, que tiene mucho de presente, y de alguna manera me alegra estar en esta parte del camino de mi vida que hará que no necesite adaptarme demasiado a esas distopias que parecen estar cada vez más cerca.

Por lo demás, sin novedad en el frente, ya saben ustedes, las guerras de todos y cada uno siguen llenando las hueras páginas de los periódicos y de los telediarios, eso sí, teniendo un exquisito cuidado de no hablar de lo que realmente importa.

Buenas noches, y buena suerte

La residencia

No sé si es “la caló” la que me pone de mal yogur que se decía cuando lo de la mala leche había que confesárselo al padre Pío mientras te sobaba las piernas en acto de bueno, voy a dejarlo que hoy no voy por ahí.

Y no, creo que aunque tenga cierta influencia, no es “la caló” la que me pone de mala leche, sino el hecho de que ayer los telediarios se pusieran, posiblemente con toda la razón del mundo en campaña contra el mundo de la residencias de ancianos de la Comunidad de Madrid.

Como alguno de mis amigos conspiranoicos, yo no creo en las casualidades, que sí en las causalidades, y ciertamente el caso de la residencia en la que pegaban a los ancianos, no debe ignorarse, y en las que no los tratan como deben, tampoco.

Que son personas que, más que nadie, necesitan que el trato que se les ofrezca sea, sin ningún paliativo, cinco estrellas, si no seis, en lo que se refiere a ofrecerles una atención desde el punto de vista de cuidados médicos, alimentación, higiene, y trato personal.

Quizás puedan quedar en segundo término aspectos como la velocidad de la red wi-fi, mientras lleguen las fotos de los nietos con claridad, o el tamaño de las televisiones en los salones comunes.

Tampoco el agua de la piscina es algo importante, pero si la infraestructura de su baño, la forma en que le ayuden a la higiene personal, y el trato, siempre el trato, que es diferente al que se le debe a un niño, o a un adulto en plenas facultades.

Todos tienen sus áreas específicas de respeto. Pero las medicinas deben suministrarse con precisión, la alimentación que debe estar supervisada por un nutricionista, debe tratarse con precisión absoluta, y así todo aquello que deba ayudar al bienestar de esas personas.

Como digo, parece que estamos en campaña, y salen datos a la palestra donde dicen que hay cerca de sesenta mil personas viviendo en estos centros, lo que no es poco, ya que nos circunscribimos a la comunidad de Madrid, que representa un quince por ciento aproximadamente de la población española. Sesenta mil personas que vienen a pagar una media de mil quinientos euros al mes, lo que significa euro arriba euro abajo un mercado actual de unos mil cien millones de euros al año. No está mal.

Si se cumpliesen los ratios de personal que al parecer la ley exige, o sugiere, que no lo tengo claro, hablaríamos de unos quince mil empleados, que suponen un gasto por paciente de unos quinientos ochenta euros en ese capítulo, al mes, habrá que añadir los doscientos cincuenta euros en comidas, los treinta en energía, y la amortización de las instalaciones, que tampoco puede ir más allá de los diez euros por metro cuadrado al mes, que es precio de los alquileres en la Comunidad.

Otros ciento cincuenta euros al mes en ese concepto. Vamos, que el coste por persona se va a unos mil cien mil doscientos euros, al mes por interno, así que hasta mil quinientos de media hablamos de unos trescientos euros de beneficio por paciente.

No está mal, que me salen doscientos dieciséis millones de beneficios al año que este negocio deja como mínimo en los bolsillos de los gestores, en el supuesto de que todos fuesen privados, que no es el caso, pero es la tendencia.

No voy a mencionar las tasas de crecimiento en la demanda de estas plazas, pero digamos que a los fabricantes de automóviles, sin ir más lejos, les encantaría crecimientos en sus mercados similares a las demandas de plazas residenciales para mayores.

Voy ahora directo a mi cabreo, ya que parece que buena parte de las residencias están en manos de grupos de capital extranjero, cosa que en principio no me parece mal, algunas en manos de la iglesia católica o en asociaciones y fundaciones ligadas de alguna manera a la misma, cosa que por cierto, tampoco me parece mal. Lo que ya me va pareciendo no tan saludable es que los resultados de las inspecciones, de las multas impuestas por deficiencias en el servicio que se les debe a estas personas, como fallos en higiene, fallos en la comida, tanto en su diseño como en su realización, fallos en los suministros de medicamentos a los enfermos, haya decidido la Comunidad de Madrid, gobernada por cierto desde tiempo inmemorial por el Partido Popular, no publicarlos, haciendo defensa numantina del asunto.

La excusa es que en aras de la ley de protección de datos, mejor es ocultar ese asunto, no sea que vaya a afectar al prestigio de las compañías que regentan las residencias.

¡Manda huevos! Que diría don Trillo, con su deje murciano, que no hay mayor prestigio que en un escenario de transparencia el centro que tú regentas no tenga nunca una multa, que tenga todas las inspecciones pasadas “cum laude”, que los de la ISO no hagan más que poner adecuados a los procedimientos y a su cumplimiento.

Pero no, la Comunidad no lo publica. A partir de ahí toda especulación es válida, y la primera es que las residencias gestionadas por la comunidad de Madrid, lo hacen fatal, y no quieren los gestores, (partido popular hasta ahora) que les digan lo mal que en sus centros tratan a los ancianos.

El coste en votos, y lo que de eso cuelga puede ser importante, así que a callar. Las informaciones globales, que según El País da la comunidad de Madrid indican un incremento entre 2014 y 2018 del 50% en el número de multas (de 27 a 41). El importe de las sanciones pasa de 401.000 a 730.000 en el mismo período de tiempo, es decir, o que han aumentado las inspecciones, se han cambiado los criterios, o que esto va a peor claramente.

Parece claro que aquí a quien se trata de defender es a cierto grupo de residencias que lo hacen mal, y no entiendo como las que no son sancionadas, no lo publican a gritos, para salir de ese cenagal, o por qué en definitiva se oculta algo a los ciudadanos, con, por cierto un curioso silencio en esta campaña de las asociaciones de consumidores.

Claro, los viejecitos votan poco, y a lo mejor en este negocio hay amiguetes o grupos de poder que incrementan sus líneas de beneficios ahorrando en comida, en asistencia, en preparación de los empleados, en limpieza e higiene….

Pero no son tontos, y más del 85% de nuestros mayores quiere que sus días acaben en su casa, claramente conocen el percal.

Yo no lo sé, pero creo que alguien tendría que decirnos algo.

Fiat voluntas tua

Joao Gilberto

Me han dicho que el gran Joao Gilberto, el hermano de Astrud, ha viajado al Oriente Eterno. Iba a decir que lo echaré de menos, pero no es verdad, que lo único que me ha importado de él fue su música, y esa la tengo en mi discoteca….y en Spotify, sin ir más lejos.

Quiero también manifestar con toda la claridad del mundo, que hace años fui a pasear por aquel barrio medio pijo de Ipanema en Río, con la escondida esperanza de que el olor a bossa nova me invadiera, como por otra parte así fue. Anduve buscando los garitos que entendía habrían sido refugio de aquella panda irrepetible de los Gilberto, De Moraes, Jobim, Creuza, Bethania, Buarque, Toquinho, y, sí, algo alcancé, en uno de los pequeños tugurios del barrio, el Veloso bar, en la calle Vinicius de Moraes, donde mientras me tomaba mi cervecita vespertina, resulta que María Creuza se puso a cantar.

Y es que somos como niños, que nos gusta escuchar la misma canción una y otra vez, y a María la había visto no hacía mucho en uno de esos festivales de verano en Madrid, que no sé si lo organizaba el ínclito Manzano, o cualquier otro que dejo grasa de su culo en la poltrona municipal.

En aquel “Veranos de la Villa” me afané en conseguir entradita para ver a María Creuza, y me… bueno digamos que disfruté el espectáculo, y sobre todo me dio la oportunidad de abordarla en el Veloso, simplemente para expresarle mi reconocimiento por su carrera. Punto y final.

No recuerdo que cantó en aquella ocasión, pero casi seguro que cayó la Garota, el Você Abusou, o la Saudade de Bahía, que al fin y al cabo me da que era su tierra.

Me recordó el sitio, salvando las distancias, aquella Cova del Drac del Carrer Tuset de Barcelona, a donde iba a escuchar a Tete, acompañando a Nuria Feliu, las veces que abandonaba el Jamboree, o cuando aparecía al mismísimo Sidney Bechett con su “petite fleur” bajo el brazo.

Siempre soñé con haber sido uno de los asistentes a los conciertos que esta panda daba allá por Mar de Plata en los setenta, en aquel, que no imagino como era, tugurio conocido como La Fusa, pero no era mi tiempo aún, pero si fue mi tiempo el disfrutar, como hago ahora, con los discos que por allí se grabaron, aquel inolvidable Vinicius+Bethania+Toquinho, sin ir más lejos.

Son los recuerdos de los setenta, recuerdos de los veinte años, llenos de bruma, por cierto, pero con los posos que dejan en el espíritu para siempre todas y cada una de las veces que se abren por primera vez los ojos a algo.

Escuchar en esta caída de la noche mesetaria esa música cálida me devuelve otra vez al barrio carioca donde casi María Creuza cantó para mí. (No creo que en el Veloso fuéramos más de diez personas), o a los años en los que la vida aún estaba por escribir.

Y al final, no recuerdo haberme cruzado con la Garota del barrio, es más, caminarr por la playa no dejó nada especial en mí, ni tampoco recuerdo haberme puesto a pasear tras ninguna de ella a contemplar su gracia, o su balanceo.

No era el momento, que el momento estaba en el recuerdo, y en el imaginar a Vinicius y a Jobim seguir por la playa a “La menina que pasa”.

Tengo que reconocer que me faltan esos sitios hoy, y eso que alguna vez el Jamboree te da una alegría, porque el viejo Whisky jazz madrileño donde veías a Pedro Iturralde, a Lou Bennet y su órgano Hammond, o a la Canal Street jazz band de sonido New Orleans, mientras te sacudías un whisky de Kentucky, pasó a mejor vida.

Cosas de la rentabilidad, que ese sitio de Santa Ana, no es lo mismo, y el antro chamberilero tampoco. Mis sitios ya están dichos, como el Blue Note antes de que entrara en las guías turísticas y te hicieran cenar un N.Y.steak recién descongelado con una Bud para oir a Chris Botti, por ejemplo.

Hablaba de nostalgia esta mañana, de ese tiempo que pasó, aunque queden sus sombras aún impregnándolo todo, débilmente, desde luego, y de como los recuerdos aún pueden llenar los momentos de hoy.

Quiero recordar que por aquellos tiempos las Bossa Nova enamoró también a los yanquis, y le faltó tiempo a Sinatra para abrazar a Jobim, en un disco inolvidable. Por cierto que no sé donde leí que el “blue eyes” abrazó al pobre Antonio Carlos, como los Grizzlies abrazan a sus presas, pero esa es otra historia, que “la Voz” y sus amigos de Las Vegas mandaban mucho.

Pero nos han quedado las grabaciones de Stan Getz con Astrud Gilberto, la forma que Ella dio a la Bossa, Gerry Mulligan…. Todos iban a Brasil, a navegar en el movimiento musical que estaba floreciendo. Está bien.

Siento tanto en mi incultura acerca de los movimientos musicales de hoy, aunque me temo lo peor, que cuando veo llenarse los pabellones de deportes, los artistas son de mi quinta o peor, las más veces (no todas), y no sé donde puedo escuchar a quien esté abriendo un camino musical de esos que llegan al corazón de varias generaciones, si ese alguien existe, en Petit comité como escuché, no hace tanto a María Creuza en el Velasco.

Y es que parece que el mundo, gracias a Dios ha cambiado, porque aunque un saxo no suene igual en un estadio que en un garito lleno de humo de tabaco o de lo que sea, mientras te ponen otro trago de Jim Bean, y dejas de contar cuantos te has tomado, que la verdad tampoco importa, las carencias las ahogaremos en más redes sociales, que es lo que de veras importa.

Perdón por estas líneas un tanto deslavazadas, pero es lo que tienen las noches de verano cuando se ponen nostálgicas, que le vienen a uno tantas y tantas cosas que pasaron y que al final no han hecho más que conformar quienes somos hoy, o así lo creo.

Buenas noches y buena suerte

Nostalgia,

Ayer estuve en el Real, había que terminar la temporada en Madrid. En las tablas “Il trovatore”, ese drama prácticamente desconocido de García Gutierrez, al que le puso coro el bueno de Verdi.

Recuerdo en la escuela cuando el profesor Segarra, nos contaba el teatro del romanticismo español, y en aquellos años preadolescentes, no olvido que se nos inflamaba el espíritu con las peripecias y los sacrificios excelsos de sus personajes.

Pues qué bien, que al fin y al cabo, el bueno de García Gutiérrez lo que quería era eso, despertar cierto sentimiento en el alma de quienes fueran al teatro.

Ese malo malísimo, ese bueno que parece tonto (de hecho es tonto) y esa chica angelical, estaban diseñados para emocionar, de la misma forma que la truculenta historia de la bruja gitana que es madre de un hijo que no es suyo, que al suyo lo sacrifica por error y en aras de la venganza.

Buenos mimbres para un cesto, a los que Verdi apoya con un coro de gitanos inolvidable, y un par de arias de tenor de esas que cuando un tenor quiere demostrar su calidad lo intentan.

Se regresa al medioevo, con ambientaciones intimistas, y esas interminables señas que nos hacen reconocer el tiempo romántico donde todo esto se enmarca. Hasta aquí todo bien, y uno se sienta en su butaca, con esa intención, sana, de rememorar historias de la preadolescencia, de esas que a uno le inflamaban el corazón (luego me enteré que eran las hormonas, pero no importa), y claro se ve uno con la hormona muy desgastada por el uso, y lo que espera encontrar ya se ha ido.

Siempre se me ha dado bien echar la culpa a otros de mis cagadas, que pienso debería haberme dedicado a la política o a la administración pública, al grito de no he sido yo, ha sido ese.

Así que al no sentir emoción lo primero que pensé es que la representación no estaba a la altura de mis expectativas, que el hecho de tener la escena configurada como un cajón negro con una columna de luz que se mueve a lomos de los personajes, y un torreón simbólico que parece una chimenea de diseño estaba pensado, seguro para emocionar a alguien, no a mí, claro, pero a alguien, y es que no se puede ser tan egocéntrico.

Tampoco el hecho de que no supiera encontrar emoción en las voces de Leonora o de Manrique, no implica que no la estuvieran imprimiendo. Seguro que sí, pero en un universo paralelo al mío, ya que no faltaba ni técnica ni potencia. Mi percepción era que se habían ajustado al protocolo.

He buscado un Trovatore de la Callas y Di Stefano, que a pesar de oírlo en casa, si me ha emocionado. El diagnóstico es claro, estoy viejo de cojones.

Que bien se muere Leonora, que bien se entrega al maluto, que suavidad en ese Ah, si ben mi. Qué emoción me transmite esa vieja grabación de más de cincuenta años, qué ritmo encuentro en Di quella pira. Y no sé si son los timbres de los artistas, la mano de Von Karajan que anda por ahí detrás dando la lata.

No lo sé, a lo mejor es que mi oído de vecchio uomo no es sensible más que a la delicadeza, y no vibra ni con la potencia ni con los protocolos, que los sentidos esclerotizados tienen muchas limitaciones. ¡Qué más dá!.

Y el problema, es que la cosa no fue solo ayer, que sentí el mismo vacío delante de una Tosca el otro día en mi Liceu, y así, día tras día.

Creo que la historia es que se acaba la historia. Me acuerdo de cuando decía aquello de que la vida de las cosas termina cuando ya no te sorprenden, cuando ya no te emocionan, y estoy llegando, creo a ese punto en mi vida. Pero que nadie se alarme, que no me encuentro a gusto con demasiadas cosas que el mundo actual se empeña en ofrecerme, pero siempre está mi mundo, con aquellas referencias en las que encontré las sensaciones que me acompañan en mi vida.

Me duermo con las series esas de Net-bo-prime, pero echo mano de aquellas historias para no dormir, y no lo hago.

Quizás me acuerde de tiempos pasados, yo, que nunca estuve demasiado de acuerdo con Manrique, que cualquiera tiempo pasado fue mejor, me encuentro rebuscando en los viejos baúles. Cosas que pasan. Empiezo a distanciarme de este mundo en el que la inmediatez es el nuevo becerro de oro, esa inmediatez que te deja sin amigos si no contestas de forma inmediata al “chat” de tu grupo, esa inmediatez que te hurta la posibilidad de reflexionar, que si no, te pisan la opinión o llega tarde cuando la conversación ya va por otros derroteros.

Vivo en un mundo en el que ser profesional de la vértebras cervicales, es lo único que te garantiza la continuidad laboral, ¿qué le vamos a hacer?. Y siento decirme que no me encuentro nada cómodo en él, que ya me gustaría que la cosa fuera diferente, pero no puedo pretender que todo se ajuste a mis deseos, ya que el gran principio de la ecología es precisamente el contrario, quien no se adapte al entorno, debe desaparecer del mismo.

Pronto iré a escuchar una Luisa Miller, que espero sea, al menos, acorde con algún protocolo, pero, por si las moscas me estoy entrenando con mi vieja grabación de la Caballé y el Pavarotti, si, ese que una compañera, una vez me insistió que se llamaba Tutto.

Estoy seguro que, o dejará de importarme que en la plaza de Oriente de Madrid no sean capaces de darme unos boquerones decentes en la Taberna del Alabardero, y que las gambas al ajillo haya que devolverlas, o simplemente dejaré de entrar en el teatro y dejaré de sentarme en las terrazas de la plaza, que las cosas son así, y para ser feliz hay otras muchas cosas disponibles, sobre todo personas que pueden hacer que todo eso no importe.

Con su pan se lo coman

Magia vieja

La vieja magia está esperando su momento. Cierto que esa magia que viene ahora de los espejitos mágicos, esa que nos trajo una nueva versión del flautista de Hamelin y que va a acabar con todo lo que creemos que somos, nos aprieta fuerte, pero la vieja magia, creo que no ha dicho aún su última palabra.

Y cuando hablo de la vieja magia, aunque no pueda olvidar al chamán, al viejo druida, o a unos de esos iluminados o ungidos, hasta la bruja del cuento, o el genio de la botella capaz de llevar a Aladino por encima del mundo, en realidad pienso en aquello que tantas y tantas veces han dejado a los hombres , (no voy a decir y mujeres que con el genérico a mí me vale) con el espíritu alterado.

A mí me ha embelesado esa vieja magia que lleva a tu espíritu la lectura de un poema en la tranquilidad de un atardecer, y ya, disimulen sus gracias, que uno tiene también su derecho a ponerse cursi. Claro que alguien me dirá que poco tiene que ver con la chamaneria, y no lo voy a discutir de forma demasiado vehemente, pero si la tiene.

Tiene, ese brebaje que he puesto en mi copa algo de mágico, quizás sea que el cognac era de buena cosecha, quizás, y es que acarrea la vieja magia del arte oculto de tratar las vides para que te den fruto, vino y licor.

Esa magia te inunda si sabes acercarte a ella con el respeto debido, como debe hacerse siempre con la magia. No quiero olvidarme de la vieja magia que lleva dentro de sus notas una obra musical, porque puede también llevarte a un estado alterado de conciencia, puede llevar tu espíritu tan alto y tan lejos como la alfombra llevo a Aladino

. La vieja magia me dicen que está desapareciendo, y quizás sea cierto. Yo no lo sé, y sigo buscándola en los paisajes rojizos de ese desierto que parece el Mountain Valley, el Sahel, Atacama, o el Kalahari, o todos juntos, o un poco de cada uno… Y además no me importa.

Quiero seguir encontrando la magia en el porche de mi jardín, oliendo las azaleas, o el césped recién cortado, quiero disfrutar de esa magia, mientras lleno mi espíritu con un canon, con una giga, con un allegro, con un andante, con un pianissimo.

A lo mejor debo saber encontrar esa magia vieja en una charla distendida con mis amigos, que el sexo de los Ángeles tiene discusión de mucha enjundia, y en estos tiempos de justas reivindicaciones femeninas quizás sea más prudente hablar de Gabriela, Micaela de Rafaela, con una sola *F*, que con dos a saber que descubrimos.

Pero tampoco me importa, que lo importante es la magia del intercambio de ideas, la magia de la comunión entre será humanos poco o muy afines, que lo válido quizás sea la magia de la conexión sin el caralibro de turno.

Y esa es la vieja magia que se esconde tras el papel de un libro ya leído, cuando buscamos el pasaje que no se nos olvidó y al encontrarlo constatamos que quizás el recuerdo que de él teníamos no era literal, que estaba en nosotros el alma de las letras y las palabras, no su literalidad.

Sé que la vieja magia hace que deba luchar por mis amigos, que en la moderna dejas a un amigo por siempre con un solo click. Final, nunca más, aunque total tampoco se pierde mucho. Y es que los millones de amigos que dices tener en el Caralibro de turno, nadie sabe lo que son, quizás tampoco a qué huelen.

A nadie le importa, que en definitiva detrás de ello no hay nadie a quien abrazar, con quien compartir esos sentimientos mágicos que el ser humano cercano te puede ofrecer, esa vieja magia que lleva a sus espaldas aquel amigo que nos explicaba el Infante don Juan Manuel, en su no sé si olvidado libro del Conde de Lucanor.

La vieja magia está ahí, latente, que si desaparece el Caralibro habrá gente que se sumirá, supongo, en la desesperación al perder de golpe miles de amigos. ¿Cómo será su desesperación?.

A lo mejor les vale el verso de Hernández “No hay extensión más grande que mi herida” “Por doler me duele hasta el aliento”. No, la sangre no llegará al río, ni creo que llegue a derramarse una gota. Que me temo no habrá ni siquiera una lágrima, que la magia de hoy no considera al ser humano.

Quizás la nueva evolución del ser humano es transformarse poco a poco en robot, dotado eso si de inteligencia artificial, como diría un tal Cordeiro, “yo no quiero morirme, muera la muerte”.

Pero eso lleva una buena carga de deshumanización, ligada, eso sí, a la nueva magia, que el robombre resultante quizás no sepa lo que es una copa de buen vino y mucho menos una charla distendida con amigos.

A lo mejor son eternos los algoritmos que conforman su inteligencia, y los elementos mecánicos que puedan conformarle, se cambian con el uso, o con la amortización legal, esa del catorce por ciento, siempre con permiso de la obsolescencia programada, el triunfo de la magia nueva.

Poco espíritu sensible habrá dentro de esa cáscara global y productiva, pero es lo que dicen que queremos, sea pues, y recemos porque en la parte de ese nuevo hombre inmortal que dicen que ha empezado su camino quede un hueco para mirar al cielo por la noche y entienda la magia vieja de las estrellas brillando para él.

Que no será lo mismo la información que mande el ojo mecánico al chip que la mirada enturbiada por una lágrima de emoción enviando su impulso a una neurona desprevenida.

Voy a navegar un rato entre las páginas apergaminadas de mi viejo manual de alquimia, a ver si encuentro, por fin, la poción preñada de magia vieja, que me vacune contra el Imperio del chip.

Y ustedes que lo vean

Inteligencia artificial

Andaba yo, el otro día dándole al cacumen con esas cosas de la inteligencia artificial, y siempre que profundizo en el tema acabo en un mundo distópico, y perdonen ustedes el palabro, que aunque no está muy bien visto por la zona madrileña de los Jerónimos, para entendernos, lo aceptaremos como antónimo de utópico, siempre con permiso del Moro.

Y la verdad, es que no sé cómo contarles la cosa, que a lo mejor lo intento como cuentista, pero la pifio, que la técnica no es mi fuerte en esto de los cuentos, en fin, ya veremos.

Y es que en cualquier industria que se precie, del ramo que sea, lo importante es generar un nivel de beneficios, que en cualquier caso satisfaga al monto del capital invertido en el proyecto.

Desde luego la productividad es una clave en el asunto, y aceptaremos como tal la relación entre el beneficio y el número de empleados que sean necesarios para la obtención del mismo.

Así, que las claves siempre son las mismas: -Ingresos producidos por la actividad, en forma de venta de bienes, de prestación de servicios, o de ambas mezcladas, que me da lo mismo. -Costes asociados a la obtención de esos ingresos, muy fácil, costes de materias primas, costes de procesamiento, costes de transportes, costes de personal, publicidad… ,

De forma que si se mantiene la obtención de ingresos, o mejor aún se incrementa, seguido de una reducción de los costes, sea en cualquiera de sus componentes siempre será en beneficio del objetivo señalado de incrementar los rendimientos del capital aportado.

El huevo de Colón, vaya. La llegada al mundo de la producción de los sistemas en cadena, produjo sensibles mejoras en los costes de producción, y si no que se lo pregunten a Henry Ford (Fixing Or Repairs Daily) que consiguió llenar su país de T’s. y sus bolsillos de paso, lo que no está nada mal, aunque a Charlot se le atragantara el almuerzo, que siempre es el ser humano quien tiene que pagar parte de la factura.

No voy a contar toda la historia, que es sabida, ya que de escribir a mano se pasa a la máquina de escribir, que tanto le gustaba a Jerry Lewis, de las enormes naves llenas de gente en su mesa escribiendo a máquina, a la sala de ordenadores, a los programas de gestión comercial automáticos, a las contabilidades a distancia.

Y el futuro que se nos avecina, o que ya está aquí, siempre a lomos de la productividad, que al final es lo que produce yates y palacetes, deja entrever un mundo en el que transportar las cosas estará predicha por algoritmos, y los camiones dirigidos por sistemas inteligentes que se habrán programado para no chocar por accidente.

En las escalas de producción de cualquier compañía, podemos establecer que internamente somos clientes de quienes debemos recibir los elementos necesarios para la realización de nuestra labor, y proveedores de quienes para realizar su trabajo necesitan recibir el resultado de nuestra labor de forma impecable.

Pero me temo que eso está cambiando, que ya no es Bermúdez el que me pasa las cuentas cuadradas de proveedores para que yo prepare el balance de fin de mes, y así el jefe tenga los datos a punto para la conferencia con inversores.

Y es que ahora el balance no sé de dónde coño sale, que a Bermúdez ya no lo veo por los pasillos o delante de la máquina de café. Y a mí me sobra tiempo, que el balance, viene hecho, y menos mal que aún me dejan enviar junto a él un pequeño informe explicativo de las desviaciones, que por cierto cada vez son menores.

Realmente me preocupa la cosa. Ya veremos. Claro que por otra parte, voy poco a poco siendo consciente, de que en mi espejito mágico, se me están sugiriendo compras en función de mi curiosidad, que si entré un día a ver unos zapatos por vaya usted a saber qué, toda la publicidad que recibo, de forma insistente es de zapatos.

De hecho son vendedores muy productivos, que parece que son algoritmos de esos que no te quitas de encima. Y es que al viajante de comercio, el de Arthur Miller, no le comprabas la lavadora, y te lo quitabas de encima, pero al que cabalga en “cukis”, no te lo quitas ni con disolvente.

Además las visitas que te hace no cuentan en la línea de gastos de la compañía. La productividad se dispara. Que nadie va a lomos de su viejo Ford vendiendo lavadoras por las casas, y las lavadoras se siguen vendiendo.

Me están diciendo que la inteligencia artificial empieza a ser inteligente de veras, es decir, que ya puede no solo comunicarse con otros algoritmos, sino que puede crear los suyos propios en función de las instrucciones primigenias que fueron consideradas en el momento de su creación.

Y esas están muy claras: incrementar la producción, reducir los costes, amentar los beneficios. Y claro, estos sistemas inteligentes han aprendido, sobre todo desde el análisis de los grandes datos (big data) a analizar los mercados con precisiones de relojero suizo, y saben desarrollar los procedimientos para obtener de los mismos el máximo partido, que al fin y al cabo es lo que hemos soñado todos los que hemos gestionado una empresa.

Claro que eso me va haciendo entender lo de que el tamaño importa, las compañías son cada vez más grandes, debido a las fusiones, a las adquisiciones….y por ende van teniendo cada vez más poder, tanto, que me temo van dirigiendo, sin que pueda precisar el grado buena parte de los gobiernos del mundo.

Además en esa línea de incrementar los beneficios, y a lomos de su poder, los sistemas inteligentes van buscando todas las formas a su alcance para reducir ese coste tremendo que son los impuestos, que solo sirven para redistribuir la riqueza, y los algoritmos ni van al médico ni se jubilan.

A fe que lo van consiguiendo, el ser humano está cada vez más lejos de los objetivos de las grandes compañías transnacionales, con el agravante de que hemos sido transformados en producto nosotros mismos.

Bueno, no todos, solamente aquellos que puedan de alguna forma transformarse en receptores de los productos elaborados por cualquiera de las industrias que pueblan el planeta, lo que excluye a un buen montón de ciudadanos.

Otra forma de maltusianismo, me temo, que hasta esa cifra está ya establecida, mil millones de seres humanos. El resto son productos sin valor.

Veremos en qué acaba todo esto, y que decisión tomarán esos algoritmos que sustentan la Inteligencia Artificial, en sus ya habituales conversaciones, y sus más habituales decisiones basadas como parece ser en los principios básicos de aumentar productividades, reducir costes, aumentar de tamaño…. ¿Seremos necesarios los consumidores humanos?.

Para mí es una pregunta clave, ya que la característica “humana” no es estrictamente necesaria para mantener un sistema productivo, que las máquinas consumen, que los robots consumen, y en un mundo sin seres humanos, el medio ambiente es algo que no tiene mayor importancia.

Desde ese punto de vista, no es difícil constatar que la maquinaria de la sociedad de consumo no requiere forzosamente a existencia de seres humanos, que simplemente variando los productos producidos adaptándose a las necesidades de los consumidores, que pueden ser otras plantas de producción o un robot, la cosa está hecha, y el campo para aumentar la productividad ad infinitum es realmente vasto.

No quiero pensarlo, pero el mundo distópico que veo acercarse, está diseñado solo para un diez por ciento de la población. Y menos según se vayan perfeccionando las habilidades de esta Inteligencia Artificial que está transformándonos con nuestra aquiescencia en otro producto…..desechable, por cierto.

Con su pan se lo coman

Las elecciones que vienen

Parece que nos metemos de lleno en esos períodos electorales que tanto me giban, y que hace unos años, aún me ilusionaban….pero hoy…. Me dicen que los expertos en conductismo social son los que se van a poner las botas apelando a nuestro cerebro reptiliano a través de las redes sociales y no sé cuantas cosas más, es decir, van a buscar como excitar nuestras reacciones más primarias, la de satisfacer el hambre a cualquier precio, reaccionar al miedo con la huida o con el ataque desesperado, o el sexo.

De esta forma, empezarán, si no han empezado ya los mensajes tendentes a llevarnos como manada hacia el interés de quien sea más hábil en el manejo de estas técnicas tremendas, bien ensayadas en el Brexit, en las elecciones americanas, o por estos lares con la irrupción de Podemos o de Vox, sin ir más lejos.

Y es que ya nos movemos por instinto, el pensamiento queda como último reducto de aquellos que memorizaban los grandes clásicos en Farenheit 451, o por quienes quieren manipularnos a través de los malditos algoritmos que nos manejan a través de nuestros espejitos de colores. Tremendo, como decía un señor en la radio hablando de estas cosas. Contaba cómo una compañía tabaquera lanzó su producto para que fuese consumido por adolescentes.

Muy fácil, “Manténgase fuera del alcance de los niños” bien claro en el paquete, bien claro en la publicidad. Al final el adolescente acababa considerando el uso del tabaco como una prueba de hombría, una forma de salir del círculo de los niños, – Anda sal de la habitación y ve a jugar que los mayores tenemos que hablar- (y fumar). Así que es como una prueba de iniciación, una llamada a ser reconocido en la manada como uno de los que ya son miembros de pleno derecho.

Es como nos tratan las falsas noticias que empezarán a difundirse por las redes sociales, a golpe de click, a golpe de me gusta, deditos levantados, deditos mirando al suelo. No pienses, deja que tu instinto te lleve, no sigas las discusiones sobre las propuestas electorales. Son como las del marujeo de las televisiones generalistas, todo gritos, todos a intentar dejar su mensaje, a intentar vender su libro.

Deja que tu instinto te lleve, que yo dirigiré tu instinto, no te preocupes, que lo dice Facebook, que lo dice Twitter, que lo sé de buena tinta, que ese ha dicho que me lo da todo, y mi grupo de amigos está vibrando al unísono mirando el último banner a la vez.

Decía no sé quién que quizás deberíamos desconectarnos de todas esas redes, pero deberíamos añadir a los demás medios de comunicación, y ¿por qué no? a las series esas de Lannister y Stark, que nos llevan de paseo por mundos de buenos y malos, nunca de personas multifacéticas, y en esos dualismos me dicen que van las instrucciones de lo que tengo que hacer delante de una urna.

Y a todo esto, parece que los ricos de siempre siguen siendo los mismos, que Forbes o Fortune pasan ejercicio con un corta y pega, que Bezos, Gates, Ortega, y sus primitos siguen en su sitio, discutiendo en Davos, en el Bildenberg, en la trilateral, en el Club de Roma, cómo hacer que sigamos consumiendo lo que no necesitamos, más intensamente, con más inmediatez, con ninguna reflexión. ¡Todo al alcance de un click!, ¡No sueñes, compra!, no analices, simplemente vota, no escuches, simplemente oye.

Y así nos enfrentaremos a las urnas, y nos avisa un jefazo de nuestra EU, de los peligros que nos acechan en estas elecciones, que hay malutos que no quieren a Europa, que a saber que mensajes subliminales, o no tanto van a colarnos. Que por favor mantengamos la guardia bien alta…..y por favor votaaaadmmeeee. Gracias.

Pero es lo mismo, ya se ha decidido por aquellos que pueden hacerlo, por donde nos van a llevar, sin duda, sin la menor posibilidad de error, y lo demás es seguir el juego, ese al que juegan nuestros políticos y los que no son tan nuestros, que al final no son más que marionetas de quienes manejan el engranaje.

Pelean por un sueldo, y no sé si les dan bonus por objetivos. No, no voy a estar a gusto estos meses que se nos vienen, por mucho que intente separarme de la vorágine que se nos viene encima, porque ni dentro de mi concha de galápago ecuatoriano voy a ser capaz de sustraerme al maldito influjo. ¡Vota a Gundisalvo!.

Espero que la sangre no llegue al río, no interesa, que a alguien le viene de perlas que se exprima al máximo las posibilidades del ciudadano, las grandes fortunas nos necesitan para seguir creciendo, como debe ser en esta nuestra tan bien diseñada sociedad de consumo.

Y que nadie se me altere, que no pienso ponerme más conspiranoico de lo razonable, que tampoco voy a ponerme populista, a lo Trump o a lo Iglesias, y mucho menos voy a presentarme a las elecciones, no ando buscando el sueldecito de diputado, aunque no me vendría mal.

Espera, que me lo quitan de la pensión de jubilata, o quizás no, que lo de los políticos a lo mejor va por otro lado. Le preguntaré a Don Josep Borrell, (cuidado con ell) . Así que nos seguiremos viendo en nuestras rutinas diarias, en nuestras pequeñas tareas, esas que tanto ayudan al crecimiento de las grandes fortunas, sin problema, que soy muy solidario, mientras los malditos algoritmos nos van arrebatando uno a uno los pocos resquicios de libertad de pensamiento que nos quedan.

Y lo peor de todo es que se ha puesto a llover y no he podido ir a jugar al golf, que no nací en esa parte de Gran Bretaña que quiere separarse de Inglaterra, pero quiere seguir en esa Europa con elecciones un día de estos. Ya ves, miraré en Twitter, por ejemplo, si hay instrucciones de qué debo hacer, y lo más importante, cómo tengo que sentir, y lo esencial ¿cómo lo comparto?, que emorticones hay de sobras.

¡Que nos den!

Esoterismo y ciencia

 

Define en cuatro acepciones el diccionario de la Real Academia de la Lengua la palabra esoterismo:

  1. Oculto, reservado
  2. Dicho de una cosa: Que es impenetrable o de difícil acceso para la mente.
  3. Dicho de una doctrina: Que se transmite oralmente a los iniciados.
  4. Dicho de una doctrina de la Antigüedad: Que era transmitida por los filósofos solo a un reducido número de sus discípulos.

A mí estas cosas del esoterismo siempre me han gustado, es decir, el uso de casticismos que hacen de una disciplina que puede ser inteligible para la mayoría, pase a ser impenetrable y dar un aire de importancia los acólitos de la tal disciplina.

Puedo entender que en los oficios, sea cualquiera su naturaleza, haya que denominar las herramientas, y está bien, que debemos entendernos. Me parece de perlas que mientras se va profundizando en el conocimiento de una actividad vayamos adornando con neologismos todo aquello que de hecho es nuevo y se va incorporando a los protocolos de trabajo que, como fruto del avance, se van creando. Es así, y no se me ocurre forma diferente de hacerlo para avanzar.

Y ya nos lo cantó nuestro entrañable Tomás Bretón, en su Verbena de la Paloma, “ hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad” a lomos de aquel científico insigne, Don Hilarión. Y claro, siendo ese el panorama, las cantidades de signos, símbolos, casticismos, textos procedimentales que van apareciendo, no hacen más que elevar en cada disciplina el grado de esoterismo en el que de forma voluntaria van envolviéndose, que hay que sobrevivir.

Es que no sé de qué me estás hablando…le dice el médico al arquitecto, y éste se lo repite al letrado que nos recuerda aquello de que ¿no es más cierto…?, que como es bien sabido es la forma en los que no estamos iniciados nos dirigimos a la parienta cuando queremos preguntarle por cualquier asunto de la convivencia diaria.

No te preocupes te dice el médico, se lo diré para que lo entienda, que lo que tiene usted es una infección leve en el estómago que se la ha producido una comida que estaba mala.

¡Gracias Doctor!, Que cuando le oí que tenía una gastroenteritis producida por un coliforme, lo primero que me vino fue lo de hacer testamento.

Las cosas son así, y mucho peor incluso, o por no utilizar adjetivos peyorativos, más complejas. Y es que desde siempre se ha tenido por un hecho irrefutable, que el uso de símbolos era cosa de grupos secretos, de sectas, incluso, con fines terribles de esos que tendían a dominar el mundo, y a conseguir el poder sobre todos los seres humanos, bien por la obtención del oro alquímico, ese que podía surgir de la redoma en cantidades ingentes, o por llegar a controlar el alma humana de forma que fuera posible inducir deseos acordes con las intenciones de los miembros de esos grupos secretos.

Sí, parece que la cosa va por esos caminos, y es que los seres humanos somos muy nuestros, y por mucho que aparentemente se nos llene la boca con deseos de diversidad de pensamiento, acabamos huyendo como alma que lleva el diablo de los que piensan de forma diferente, siempre y cuando no intuyamos la posibilidad de convencerlos de alguna forma y llevarlos a nuestro redil.

La ciencia, hoy y ayer sigue preñada de simbología, de casticismos, como ya hemos dicho que debe ser, pero y volviendo a Don Hilarión, la cosa, creo que ha dado una vuelta de tuerca muy interesante.

Y esa vuelta de tuerca va a conseguir el sueño de la dominación del ser humano por símbolos mágicos desarrollados por brujos iniciados en sus cuevas secretas, y en algunas ocasiones en sus aquelarres, también conocidos como congresos científicos o Google Campus, que lo mismo me da.

Y me estoy refiriendo a la eficacia a la hora de hacer pensar al ser humano de manera uniforme que han conseguido esos símbolos que los mortales no iniciados conocemos como algoritmos.

De alguna forma han comprado nuestra alma a cambio de espejitos de colores, que incluso se doblan y todo, para poder hacer un gurruñito de los que se llevan en el pantalón, y que parecen el viejo pañuelo mojado de alergias.

Pero a esos símbolos esotéricos, que al parecer la ciencia matemática ha desarrollado, estamos entregando el alma, los caminos por los que discurre nuestra vida, en qué nos pulimos nuestra hacienda, y hasta lo que nunca creímos hacer, le damos el teléfono de Chuchita, la foto de aquel día en que….

Todo, lo damos todo, lo que pensamos, lo que vamos a pensar, nuestros sueños, nuestra historia, nuestros anhelos, nuestra vida, y encima pagamos por nuestro espejito mágico una fortuna.

Sí, ha sido el triunfo de la ciencia esotérica, de esa que pasa de maestros a aprendices, a lomos de signos concentrados en algoritmos, que solo están al alcance de los iniciados, o a veces ni siquiera, que a lo mejor lo ha diseñado una Inteligencia artificial, en un descuido del creador.

De hecho el sueño del alquimista, a caballo entre el charlatán, el estafador, el hombre de ciencia y el iniciado, que era capaz de hacerle un poquito de oro al Emperador, o de venderle un manuscrito ininteligible, cargado de símbolos y que hoy conocemos como Voynich al mismísimo Rodolfo II, se está apareciendo poco a poco, parte viene de la mano de embaucadores, pero la mayoría viene del esoterismo científico que con el manejo de grandes, de ingentes cantidades de datos, convenientemente filtrados a través de símbolos esotéricos están haciendo que hasta la pareja de tus sueños no la encuentres en las fiestas del pueblo de al lado, te la ofrecen, con un 93,75% de posibilidades de éxito, unos símbolos desconocidos, manejados por inquietantes algoritmos diseñados por los nuevos brujos del siglo XXI.

Pero al final, nada nuevo bajo el sol, nos diferencia la cantidad y la calidad, no la intención, que es la misma que tuvieron el gran Julio César, el no menos grande Gengis Khan, y hasta la Reina Victoria si me apuras, es decir dominar el mundo y a sus habitantes de forma que se amolden lo más posible a su forma de pensar, y es que estar todo el día discutiendo, agota a cualquiera.

He dicho

Lucifer

 

Aburrimiento

Esta mañana Pepa, la de la radio, se embarcó en intentar navegar el mar del aburrimiento. Buen intento, si señor, porque entre las personas que discutían del asunto, surgieron las voces que hablaban del hastío global.

Y es que es cierto, al menos en mi caso, de que estoy hasta los pelos de nuestro Tito Trump, que lleva dos años ya jodiendo la marrana sin que me lo desmonten, que estoy hasta las pelotas del tal Brexit y del no menor rollo indepe.

Que sí, que estoy aburrido hasta la saciedad, que estoy aburrido de ese drama en el que se está intentando rescatar a un niño, harto, aburrido de lo repetitivo y escaso de las noticias que me enchufan por todos los medios. Que no me interesan los gritos de speaker británico, por mucha corbata de colores que lleve y por mucha pinta de ser innoble (seguro que no lo es) que mestre, como no me interesan ninguna de las campañas publicitarias más o menos encubiertas que me lanzan disfrazadas de noticia todos los días desde todas partes.

Así, que sí, estoy aburrido, muy aburrido de toda esta historia, y es que parece que ninguno de los dramas que están en este momento sacudiendo el mundo son dignos de recibir la atención de esos publicistas que antaño eran reconocidos como periodistas.

No hay un solo informativo sea en prensa escrita en todas sus formas, radiada o televisada que abra con la historia personalizada y con opiniones de familiares, de especialistas, y de cualquiera que pase por ahí, y pasan muchos, del último niño asesinado en cualquiera de las guerras abiertas hoy en el mundo, especificando quién dio la orden, quién suministró las armas, que intereses económicos públicos o privados había detrás del hecho, quién apretó el gatillo, qué piensan los papás y la novia del verdugo, y lo mismo con la cadena de mando…..

Sí, claro, lo de la salida británica, que sí, que ya me sé los argumentos, y que me habéis aburrido, hasta límites insospechados, porque lo que me interesa como ciudadano británico que vive en Denia desde hace más de veinte años, una jubilación, si perderé mi adosado con jardín o no, que si Iberia no sigue volando a Bilbao a precios insoportables no me importa, de veras, no afecta a mi vida. Y seguro que habrá otra compañía que tomará el relevo, y a los empleados, si no los mismos, si en número parecido.

Me importa una figa lo de los indepes, me tienen harto, aburrido, con las campañas a favor, en contra, de perfil, que lo que me importan son las vidas de aquellos que creen en el tal “pruces” y los que no creen en el tal engendro. Y de eso se dice poco como poco se dice de los intereses espurios tras una y otra postura.

Las páginas de internacional, de lo que ocurre en África, nada o casi nada se dice, a nadie , a ninguno de esos publicistas que antes se llamaban periodistas se les ocurre seguir con detalle lo que está pasando en la República Democrática del Congo, o si quienes mataron a aquel presidente de Naciones Unidas de nombre impronunciable allá por los sesenta del pasado siglo, cuando volaba con su DC6 aquel territorio para evitar la secesión de Katanga, mantienen sus intereses económicos en la zona.

Abrid los telediarios, por favor contando con detalle la historia de Alí Bongo, y los intereses que hay para que siga de la forma en que lo está haciendo. Ningún periodista tras la noticia, nada, todo lo más, opiniones sin fundamento, o en su defecto las notas oficiales de la parte interesada.

Sugiero hacer una búsqueda de esta historia, que ni las novelas de Le Carré superan. De la población local ni palabra, esos son seres prescindibles, sufren , mueren, y ya, nada.

De cuantas niñas han sido secuestradas en Laos, en Thailandia, en Vietnam, para llenar los prostíbulos de Bangkok nadie dice nada, nadie nos cuenta la historia de su familia, ni nos explican si fueron secuestradas o fueron vendidas por sus familias. Claro que la opinión de los dueños de los burdeles bien que se oculta, por no hablar de abrir el “News at nine” tan calvinista él, tan anglosajón él con fotos y entrevistas a los clientes, para que nos cuenten sus historias, sus frustraciones personales, y sus sentimientos después de haber fornicado con una niña o casi niña en el más absoluto de los incógnitos, en ese discreción cobarde.

Pues sí, estoy aburrido, muy aburrido de que nadie me sepa decir las últimas fechorías de corruptos como los Obiang guineanos, (fáciles de entrevistar, que hablan español), o de ese eterno camerounes que aplasta a su pueblo Paul Biya desde ¡1982!, como aquel otro que empezó como rhodesiano, Robertito Mugabe, y acabó como presidente de Zimbawe, entre ¡1980 y 2017!.

¿Nadie puede contarme las historias de corrupción de esos personajes?, seguro que son más divertidas que la mierda de los ERES andaluces, los tres o cinq percent catalanes, o la basura del PP.

¿Quiénes les pagan, a cambio de qué, para qué, cuales son las consecuencias al detalle para la población local?.

La cantidad de entrevistas posibles, la cantidad de historias por contar de la gente que desde el desastre militar de Egipto en el Sinaí, tienen que vivir en el cementerio de El Cairo. Pero es más productivo oír mentir al político occidental desde su escaño, o berrear al populista, siempre desde el punto de vista de nuestra prensa publicitaria.

Sí, me aburre intuir que los efectos de aquellas compañías americanas como la United Fruit Company, felizmente desaparecida, hayan surgido Noriegas, Somozas, y no sé cuántas cosas más que posteriormente mezcladas convenientemente con la coca, hacen que millones de personas deban abandonar sus casas y a la desesperada jugarse la vida en la frontera para vivir en uno de los países más racistas del mundo y conseguir limpiarles la mierda en sus mansiones a los amos del universo de los Estados Unidos de América en el mejor de los casos.

Y pregunto, ¿no hay historias qué contar?. Posiblemente las haya pero no son interesantes para nadie, que la publicidad que servimos al poder hoy va por otros derroteros .

Y luego quieren por ahí que se me quite la cara de acelga.

Con su pan se lo coman

¡Que le pille el toro!

A mi Teresita la tienen de los nervios. Que hay que salir de esa maldita Europa a la que ya derrotaron en Waterloo, pero así no, así no, le dicen sus conmilitones, pero no le dicen cómo.

Porque estas cosas de las separaciones siempre son malas, y cuando hablamos de países son peores, que ahora doña Teresita no se enfrenta a los labour ni a los tories, se enfrenta a unos pocos o a unos muchos, según se vea, de cada lado de las bancadas.

Tremendo, y es que como en los casos de los independentistas que en el mundo han sido, la “transversalidad” del asunto pilla a derechas a izquierdas, a centro y por supuesto a medio pensionistas.

No es que me parta, porque al final la cosa se va a llevar por delante haciendas y quizás vidas, de las últimas, espero que ninguna, en aras de aquello de que en mi escalera quiero mandar yo, como si eso de tu escalera fuera un término aceptable.

Y es que por mucha escritura de propiedad que uno tenga los derechos sobre las cosas no son totales, que siempre hay cosas, letras pequeñas y no sé cuántas mandangas, de forma que sobre tu escalera hay otros derechos que cabalgan a sus lomos y que te son ajenos, como por ejemplo las legislaciones municipales, esas que no te dejan hacer ruido, que no te dejan tirar el orinal por la ventana, por mucho que grites lo de ¡agua va!, o sin ir más lejos echar un par de pisitos más que la niña se nos casa, y el casado, casa quiere.

Estamos en lo de ni jodemos ni se muere padre, y eso que solo se está hablando de un preacuerdo, con lo que ya, de un tratado definitivo ni pensamos.

Los europeos empezamos a estar hasta los pelos de toda esta panda, que como decía Charles de Gaulle, (ese de la plaza estelada en Paris), la cosa no irá nunca bien con los británicos. Nunca serán unos socios leales, siempre buscarán su beneficio a costa de lo que sea, y en el momento que se les pida remar con todos por un proyecto común, hundirán el barco.

A Doña Teresita quieren que le pille el toro, o que se la coma el tigre, que ni siquiera le dejan hacer un segundo referéndum, que esta vez, desde luego les sale lo de quedarse y no les gusta un pelo.

Pero salirse a las bravas tampoco, que les sale muy caro, y van a tener que pagar aranceles hasta las novelas de Conan Doyle, y no hay espíritu que lo aguante.

Como me han dicho de forma seria y reiterada que abandone la cara de acelga que estas cosas me producen, intentaré reirme del asunto, con la dificultad que ello conlleva, ya que cada vez que me aparece en el panorama la cosa británica, no puedo por menos que mirar hacia casa y ver a mis catalanes catalanistas, esos que hicieron que creyésemos que tenían seny, que de sentido común y señorío viene la palabra, y resulta que no.

Que esos indepes, tan transversales ellos como los británicos, también están jugando a la deslealtad, al odio, al caciquismo pueblerino, y arrancando concesiones a todos aquellos gobernantes que en su estulticia creen que hay algo de honestidad en esas gentes.

Al final, que nadie se olvide del origen de las cosas. En el caso del Reino Unido, no fue más que el intento de un tal Cameron de mantener su posición de primer ministro, que la casita adosada de Downing Street, (the ten) como ellos dicen, debe ser muy cómoda.

Que las negativas a todo de los laboristas hoy, no tienen más objetivo que cambiar a Doña Teresita de su adosado en el “ten”, por el tal Jeremy, que no hay más, dejando a un lado al tal Boris que anda a ver si cae algo y pilla cacho.

Y eso es todo, que a partir de esas premisas, se montan los espectáculos mediáticos con mensajes incompletos, con mensajes directamente falsos, bien arropados por esa nueva cultura que se ha implantado de seguir a golpe de “me gusta” de forma ciega al leader.

Y en mi Catalunya, lo mismo, que todo esto empieza porque el Arturet, quería aguantar su despachito con vistas a los naranjos del patio de palacio, que desde allí se decidían muy bien las adjudicaciones de los contratos públicos, y siempre se quedaba entre las uñas ese tres per cent, tan útil para el mantenimiento de “!lo necesario”.

Y punto pelota, que a partir de todas esas necesidades primigenias se va construyendo piedra a piedra cualquier estructura que acabará costando sangre al pueblo. Pero eso no le importa a nadie, que son daños colaterales, que eso es todo, que si te matan al hijo, no debes preocuparte, es un mártir, ponemos su nombre en la lista, y el once de setiembre sacamos pañuelos para enjugar la lagrimita que a buen seguro derramará algún seguidor fanático.

Me gusta, puñito cerrado y dedito arriba. El leader dirá un día que me suicide, como en las sectas esas americanas, que vienen los ángeles a llevarme al Nirvana, o a casa de su puta madre, que es lo mismo, y lo hará cuando esté bien seguro de que le he dado todo mi patrimonio, cuando se haya cansado de abusar de todas las mujeres que le siguen, cuando, en fin, el seguidor sea solo una carga.

Estos líderes se me antoja que están más cerca de la presunción de culpabilidad miserable que de otra cosa, y deberíamos poder defendernos de ellos, pero en cuatro años se puede hacer mucho daño, se pueden lavar muchos cerebros, se puede robar a manos llenas, si es el caso.

Así, que por el momento, la cara de acelga que se me ha puesto, ahí se queda, no me apetece cambiarla, y es que el entorno en el que nos movemos me hace sentir de esa guisa.

Y antes de cerrar esta bitácora de hoy, añadiré que los modales de patán que Tito Trump nos enseña desde la Gran América, no me animan a cambiarla, como a los empleados públicos a los que ha dejado sin trabajo.

Total, daños colaterales.

¡Vaya pandilla!

 

Cara de acelga

Me dice un amigo que últimamente me ve muy cabreado, y que no lo entiende, que parece que las cosas me van bien, que en fin, que el mundo, sin ser de color de rosa, tampoco es para tanto.

Posiblemente lleve razón en las dos cosas, pero mi percepción de la segunda es la que mantiene cierto rictus de cabreo en mi semblante de natural sonriente.

Podríamos empezar por el entorno español, y no por la alta política, sino por aquellas cosas que afectan al común de los mortales en sociedades supuestamente ricas, como la española.

Tenemos, gracias a las grandes decisiones de los políticos a demasiados trabajadores, (de los que no consiguen trabajar ya ni hablamos), que están en el umbral de la pobreza, no pudiendo afrontar los gastos mínimos de supervivencia.

Sugiero entrar en cualquier portal de esos inmobiliarios, y tratar de encontrar un piso en los cinturones industriales de la Comunidad de Madrid, con precios por debajo de los ocho euros por metro cuadrado, es decir por menos de 600 o 700 euros. Si lo encuentran y está para vivir y sin trampas, me avisen, por favor.

Difícil pagar menos de cincuenta euros por los servicios de telefonía o internet, y elementos tan indispensables como luz y agua, fácilmente se te van a llevar otro tanto.

Claro que hay que ir a trabajar, y eso son otros cincuenta y pico del abono, que puede subir más si te pillan varias zonas de por medio. De coche no hablamos, ¡faltaría más!.

Se te acaba de ir a la mierda el salario mínimo, ese de los novecientos euros que parece está sacando adelante el gobierno, y aún no has comido, tú que estás solo, así que cosas como montar una familia, suenan a ciencia ficción, que la parienta va a llegar con un déficit como el tuyo, en el mejor de los casos.

Y como el nivel de los mensajes sinestros que recibimos insiste en que hay que ampliar la base de población joven, esa que ha de ponerse a trabajar, para así poder mantener los servicios sociales, las pensiones y todas esas cosas, hay que animar a la fábrica local de producción de infantes a incrementar resultados, tres por señora, o tres por pareja, que lo que importa es el tres.

Pero no hay forma, y no la hay desde hace demasiado tiempo, de uno y poco de media no pasamos ni de broma.

Pero, claro, frente a este suicidio social no estamos dispuestos a importar seres humanos que necesitan salir de las situaciones terribles que enfrentan en sus países de origen, qué va, ponemos barreras, concertinas, muros, no sé cuántas cosas más a cuenta de cualquier miedo que los hideputa de turno consideren adecuados insflarnos para levantar esas barreras.

Quizás habría que dar la razón a los vecinos de El Ejido, y echar a todos los emigrantes que trabajan en sus invernaderos en condiciones infrahumanas a sus países de origen, y consecuentemente cerrar el pueblo, que no los veo a ellos deslomándose en los invernaderos. No gusta pagar el precio de convivir con trabajadores pobres, fruto del abuso de sus patrones, es decir de ustedes mismos. Con su vox se lo coman.

Sí, me cabrea que solo seamos capaces de defender nuestra sociedad, por otra parte decididamente abocada a la desaparición, con muros, barreras, odios y discriminación a lo diferente mientras se nos llena la boca de llamadas a la democracia y a no sé cuántas mandangas más, que parece el tal concepto se aplica solo a nuestra comunidad de vecinos, menos al del tercero izquierda que es negro, al del bajo D que es gitano, y a la familia de chinos del ático. ¡Que se vayan a su tierra a chupar del presupuesto de su pueblo!.

En este mundo en el que parece que todo es global, no parece que estemos dispuestos a aceptar la globalidad del ser humano. Ese no es global, es local, y en su camino vital solo encontrará dificultades para avanzar fruto del miedo y del odio infundado, alimentado solo por intereses espurios.

Si se han dado ustedes cuenta, aquel término de “Aldea global”, que de forma harto näif se acuñó hace unos años parece que ya no es políticamente correcto. Y es que sensu estricto podría afectar a las soberanías de los países, podría afectar ¡ahí le duele!, a que en el pasaporte de todos, de absolutamente todos los seres humanos, figurase en “nacionalidad” el terrorífico concepto de “La Aldea Global”.

Nos encanta sacrificar seres humanos, es lo que mejor hacemos, que nos sale la ministra de la cosa, y nos dice que para alcanzar una prestación por jubilación deberíamos cotizar treinta y cinco años, y dejar el trabajo pasando a emérito a los sesenta y ocho, a los setenta, ¡Yo qué sé!.

Dígaselo, señora ministra, por favor, a todas aquellas compañías que no contratan a mayores de cincuenta (el Estado incluído), a todas aquellas que ponen en la calle a los que han cumplido esa edad, a los que juegan con vidas y esperanzas, uno a uno, cara a cara, o en caso contrario resuelva el dilema a la mayor brevedad, que dinero hay, lo sabemos todos, y usted como nadie.

Deje, por favor de asustar a la gente a lomos de la incompetencia suya y de los de su clase, de los de su casta, y cuadre el círculo o marche a su casa, sin salario, sin pensión, como quiere usted dejar a sus conciudadanos.

Sí, estoy cabreado, y no quiero utilizar lo de indignado, que no se me confunda, con ese cabreo hispano, profundo, fruto de generaciones soportando gobernantes inútiles en el mejor de los casos, y rufianes en el peor de ellos.

Mi amigo lleva razón, se me ve tenso, y al abrir los informativos y ver soldados casi niños destripados, ver las cloacas en las que reina, o reinaba ese ex policía, perejil de todas las salsas, ver las posibles implicaciones de las cúpulas directivas de la gran banca por mantener su poltrona, e insistir de nuevo en esa aparente corrupción que hasta la universidad ha llegado, me agría el gesto.

Y todo eso sin hablar ni de Venezuela ni de mi Catalunya.

Ya llegará

 

La cuesta

Ya han pasado las saturnales, y lo que nos queda, apenas, es contemplar los restos del naufragio. Restos, por otra parte que piensan recoger, a poco que nos descuidemos las rebajas de enero, el roscón de reyes, y su pastelera madre.

Es una pena como queda uno, hecho unos zorros, deshilachado, con los hepatocitos negociando una tregua, apoyándose en una muy visible bandera blanca, y con menos guita en los bolsillos que el Rodolfo de la Bohème. Cosas veredes Sancho…

Y por si todo esto fuera poco, ya nos están amenazando con eso del día de los enamorados, que a más de uno le va a costar una cenita romántica y un pedazo de oro, o mucho peor, uno de esos mejores amigos de las mujeres, que nos recordaba la inefable Marilyn Monroe en alguna de sus inolvidables películas de cuyo título no me acuerdo, ni falta que hace.

No hacemos carrera, ni de broma, y como el tiempo va pasando, la crueldad de la vida se te asoma a la que te descuidas, que uno se cree Richard Gere, y no llega a Mario Moreno, ¿qué le vamos a hacer?.

Y es que andaba el otro día en el autobús, en el metro, en el tren ¡¿Yo qué coño sé!?, mirando de reojo el escote de una veinteañera de buen ver, bien parapetado tras mis gafas de sol, como cumple, y de pronto la muchacha levanta la mirada de su espejito negro, y con su mejor sonrisa se dirige a mí:

  • Señor, tome usted mi asiento.

El mundo se le viene a uno encima, que debería ser yo el que anduviese cediendo el sitio a las personas de edad, y va la mocosa esta, y de repente me recuerda una de esas realidades que intentamos, al menos yo, dejar para mañana.

Claro que mi venganza fue terrible, que para eso ya voy teniendo más conchas que los galápagos ecuatorianos:

  • Muchas gracias, “SEÑORA”, le espeté, las damas son las que deben ocupar los asientos, y jamás aceptaría ocupar su puesto.

Y a otra cosa, que recuerdo la primera vez que me llamaron señor, obviando lo de chico, muchacho, chaval, colega incluso, también me lleve una buena impresión, y dosis terribles de meditación posterior.

Reconozco que me porté como un cabrón, y siento, que esa ya, “SEÑORA” para el resto de su vida no va a volver a ceder a nadie su asiento, vaya donde vaya. Pero es que hay cosas, en fin.

Como siempre hay que aprender de los mayores, y recuerdo a mi madre cuando se vio en esa misma tesitura, decidió no volverse a teñir sus canas, y disfrutar de la buena educación ajena.

Mala cosa la mía, que aún me creo un rompecorazones, y voy más a Vittorio de Sica o a Charles Boyer, que al Delon o al Belmondo de los sesenta, y es que la vida anda de esas formas, nos pongamos como nos pongamos.

Y si habéis llegado hasta aquí en vuestra lectura, os habréis dado cuenta del hecho que actué como un viejo verde en eso de asomarme a escotes en donde nada se me había perdido, aunque la cosa pasase desapercibida, ¡Deo gratias!, y que las referencias que hago a terceras personas son todas ya dignísimos cadáveres, o provectos ancianos, así que algo de agua debe llevar el río.

Que me pongo a pensar en la farándula, y menos Penélope, que anda por la mitad de su cuarentena, todo lo que se me viene al coleto son mitos sesentones, por lo menos, la Pfeiffer, doña Basinger, Jessica Lange….y hasta aquella rubia que le cruzaba las piernas al poli gordito de L.A., la inolvidable Sharon Stone.

Y es que la “Señora” que me intentó ceder el sitio, a lo mejor llevaba razón, y yo, animal de bellota que soy, en vez de coger el canasto de las chufas, debería haber sonreído, y aceptado el gesto de la gentil dama.

Pero eso como aditivo de la cuesta de enero me superó, lo reconozco, y dejé a la buena muchacha de vuelta a su espejo negro, rompiéndose los pulgares enviando mensajes a sus Chuchitos, eso sí estirándome como un viejo coronel, cuando debía haberlo hecho como un teniente del aire.

Pero la vida es así, y nosotros “asá”, y así nos va, que al menos yo, no aprendo ni siquiera a caballo de los preceptivos buenos propósitos qua acompañan a la tal cuesta de enero. Será que lo de genio y figura hasta la sepultura es más cierto de lo que me podría creer.

Con lo que visto lo visto, no pienso, ni por un momento hacer buenos propósitos con esto del nuevo año, total….con lo que seguiré con mis cosas, o no, que seguir con ellas ya es un propósito. Dejaremos al destino que nos guíe, aceptaremos lo que nos llegue, si conviene, y prometo sentarme sea quien sea quien me ceda el asiento.

Por lo demás, seguiré sentado a mirar qué es lo que pasa por delante, como casi siempre he hecho, que no tengo necesidad de enfrentarme a nada ni a nadie por una nadería, que los de mi generación empiezan a sentir como se nos ensancha la manga, y como las cosas cada vez tienen menos transcendencia, que al final no sabemos ni por qué mataron a Cánovas, ni a Kennedy, y la verdad es que no son nuestras guerras, como no lo es que el tal Jeff Bezos se separe de su santa. Ellos sabrán.

Y me dicen que está haciendo frío, y a lo mejor es verdad, pero, tampoco es que importe demasiado, quizás al Señor Gore por aquello de sus campañas contra el calentamiento, ese que sin ser verdad ni mentira, ya me tiene caliente. Tomaremos unas buenas sopas de ajo calentitas, y a la cama prontito, que mañana no hay (tampoco) que madrugar.

Con su pan se lo coman

Merry Christmas to you

Quisiera recordar que fue el otro día cuando, casi sin querer le agradecí a esos de las plataformas de distribución de regalos su impagable decisión de no incluir villancicos en sus páginas, o en las cajitas donde te viene el tornillo que te falta o el regalito para Chuchita.

Impagable, impagable de veras, y si por alguien lo siento, como llevo sintiéndolo desde que me conozco, es por los dependientes de las tiendas en Navidad, que tienen que soportar esa tortura ocho o diez horas diarias, si quieren trabajar.

Los chicos de márketing son así, que sufran otros sus decisiones, que en el despacho no se escuchan los peces en el río, ni las marimorenas, eso son para los de plantas de ventas.

Los de Seguridad laboral, callados, como viejos zorros que son, no sea que pierdan algún privilegio, o vaya usted a saber qué.

Yo este año me libro de la dosis que habían preparado para mí, he preferido soslayar la experiencia, que no es lo mismo comprar al son de los villancicos de la tuna de Salamanca, por un decir, que escuchando a Rubinstein acariciando los Nocturnos del polaco.

Y hablando de estos días, alguien, en alguno de esos programas de radio que escucho de vez en cuando, dice que es una pena el hecho de que las entrañables fiestas se hayan infectado de las costumbres de los gringos.

Bueno, si se empeñan, pero como otro de los contertulios apuntaba, y yo le sigo en el argumento, veo que lo que aquí consideramos tradiciones, poco o nada tienen de yanquis.

El árbol es alemán, Papá Nöel escandinavo, (acepto como única contaminación el cambio de color del uniforme, de verde original a rojo Coca-Cola), los belenes italianos, los villancicos españoles, y aunque cada vez conozco a menos gente que lo haga, las misas del gallo, poco tienen de gringo.

Allí, los cuñados se hostian en Acción de Gracia, cosa que aquí dejamos para mañana, que es Navidad, y los gringos, para el viernes negro ese, ya tienen el pescado vendido.

Por estos lares, a la que te descuidas los niños no ven los juguetes hasta que no llegan los Reyes Magos, la Beffana, aunque los afrancesados, los germanófilos y otras gentes de mal vivir, llenan los abetos iluminados la noche del veinticuatro a lomos de San Nicolás, Santa Klaus, o directamente Papá Nöel.

No olvidaré la tradición de mi tierra del Tió, que siempre me ha parecido entrañable, y muy adecuada para las zonas rurales de mi Catalunya. Pero no me voy a poner melancólico, que en casa nunca hubo tió, ni falta que hacía. Los urbanitas tenemos esas cosas, que siempre ha parecido que mirábamos por encima del hombro a los payeses de las masías…..pero de eso ya hablaremos otro día.

De niño, estaba siempre con unas ganas locas de que el Dictador nos cambiase por decreto las fechas, de forma que el veinticinco de diciembre viniesen los Reyes, y el seis de enero dejar a los mayores con su Navidad.

Todas la vacaciones jugando con los juguetes del año pasado, y encima soportar a los padres amenazando a cada travesura de que ¡Cómo sigas así no te van a traer nada los Reyes!.

Y acababas acojonado, y frustrado con tanta amenaza y chantaje, que quince días de vacaciones daban mucho de si para que los Reyes, que sabían que eras un cabroncete de tomo y lomo, dejasen como mucho algo de carbón en los zapatos.

Un sin vivir, nada yanqui, por cierto, como nada yanqui son esos mercadillos navideños que se extienden por mi vieja Europa, y que últimamente han servido como escenario de venganzas o campo de guerra.

Nos dedicaremos a plasmar de mil formas diferentes esos deseos, que seguramente son sinceros, de paz de dinero, de seguridad en el futuro, de amor incluso, que se olvidan en tan poco tiempo, pero que la sociedad de alguna manera nos obliga a realizar.

La amenaza, bien anglosajona nos la cuenta Dickens en las carnes de Ebenezer Scrooge, que como un don Juan casto tiene la amenaza del espíritu (navideño en este caso, que los comendadores son muy ibéricos), ve pasar su entierro, y, cosa rara en un anglosajón, le permiten aquello de que un punto de contrición da un alma a la salvación.

Mis amigos africanos se acostarán hoy sin saber dónde coño está Bongo, don Alí, y con una masacre en el norte de Nigeria, que no es Navidad para todo el mundo, y nadie ni de esos ultracatólicos de los gobernantes italianos, ni de esos que se envuelven en la Libertè, egalité y fraternitè, son capaces de abrir sus brazos a los que navegan en el “Open arms”, hasta se nos cabrea el alcalde de Algeciras, me han dicho.

Paz y amor, que el Tito Trump deja a los gringos sin Administración, que quiere un muro bien alto para que nadie cruce la puerta. Todo un ejemplo de amor navideño. Mantengamos limpio el barrio.

Por lo demás, a lo mejor, si oigo los mensajes esos de amor que alguien soltará, me pongo la chaqueta de Pérez Reverte y mando a más de uno a que se queme el carajo, y deje de mandarnos mensajes de amorcito y cariñito con una mano, y ejercer el odio y la xenofobia con la otra.

No quiero pensar en el próximo año de mierda que nos dicen se aproxima, y es que sin salir de la crisis, nos están metiendo en na nueva recesión. No sé si quedan gentes inocente a quien robar y pero seguro que en el próximo ciclo que nos anuncian, volveremos a ver lágrimas caer como puños de ojos inocentes.

Por lo demás, que me toquen el wiwisyu.

Hasta luego

 

 

 

Pasando el tiempo

Compre, compre, compre que es la Nochebuena, que mañana es Navidad y al otro también.

Con estas cosas de la política, qué quieren ustedes que les diga, tengo las compras un poco olvidadas, y en Amazón por lo menos no te cantan villancicos al son de botellas de anís del Mono, con lo que el deseo de la compra compulsiva está digamos reprimido.

El bolsillo lo agradece, que la bolsa no está para farolillos, y los presupuestos sin el tal rally de Navidad andan tocados, aquí y en Sebastopol.

Pero mi hígado y yo intentaremos pasar el trance con la mayor dignidad posible, en honor, claro, de Saturno, ese padre tragón, que no sea cosa de que nos vea cara de besugo a la espalda, de cordero lechal o de cochinillo de los de Cándido. (Lo siento Señor Duque, pero Cándido es Cándido).

Y nos dedicaremos a esos intercambios de regalos que las saturnales aparejan desde los albores de los tiempos.

Me dicen que en mi pueblo andan revueltos. Habrá que verlo, y es que con lo de la Independencia, ese fracaso que viene por lo menos desde los tiempos del Conde Duque de Olivares, me dicen que los segadores, disfrazados de Cuperos, de Comites para la Defensa de la República, quieren liarla otra vez, y me temo que les van a dar hasta en el carnet de identidad. Casi cuatro siglos fracasando es mucho tiempo fracasando para tomar el asunto en serio. Allá ellos y quienes se lo permiten.

Yo ahora ando en lo mío, que me dicen los que saben que a los curritos les van a subir el salario mínimo, y a las empresas las cotizaciones de la Seguridad Social. A los pensionistas solo con que no se empobrezcan año tras año, ya nos vale, aunque dicen que ni eso.

Nos empeñamos todos en que los ricos reales, esos que siendo el uno por ciento de la población mundial….bla bla bla, que me repito más que el abuelo cebolleta, lo sean poco a poco un poco más cada día.

Que le quitan lo del Obama Care a los pobres de Estados Unidos. Que se mueran si se ponen enfermos y no tienen pasta, que la salud de los ciudadanos no es un derecho por aquellas tierras, mucho menos poner a disposición de todo el mundo la mejor sanidad disponible. Dicen los muy, muy ricos, que no quieren pagar para que el negrata del Bronx o el parado de Detroit, no se muera de una cardiopatía, pudiendo recibir un corazón nuevo. Son vidas prescindibles, y pagar por eso puede ser solidario, pero va en contra de la cuenta de resultados.

La enfermedad es una de las primeras causas de ruina familiar en Estados Unidos y en tantos y tantos países que copian su sistema. Ellos sabrán.

Mi amigo, el catedrático Jean Monet, me envía sus trabajos acerca de la salida del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Ejerce de comentarista político desde el sitial de su conocimiento técnico del asunto, y colgaré si me acuerdo unos enlaces con sus trabajos al final de mi bitácora de hoy. Bueno es conocer la opinión de los que saben, que la mía es visceral, poco reflexiva, basada solo en el conocimiento de la sociedad británica que me ha dado el hecho de trabajar con ellos durante varias décadas.( Que no lo cuelgo, buscad en Diariocritico.com al Profesor Dr. D. Rogelio Pérez Bustamante, que allí está todo).

Y es que no se les ha olvidado que dominaron el mundo, y les cabrea sobremanera que les digan ahora cómo hacer las cosas en los territorios que usurparon por la fuerza en su momento. La señora May no hace más que tragar sapos, uno detrás de otro, en casa y fuera de casa, y con ese acento vulgar con el que nos saluda desde sus engoladas tribunas nos va transmitiendo la frustración de su orgullo no ya herido, pisoteado diría yo.

Pero a mí me importa muy poco, que entre los británicos secesionistas, los ultraderechistas austríacos, franceses, y ahora por estos nuestros solares patrios, y los populistas que recogen los restos del comunismo, tengo la solución colmada, que una gota más de esos   ingredientes, y empieza a llenarse el vaso de precipitados de cristales de mecagüen, y no está bien, que ya no tengo edad para esas cosas.

Así, que arrancaremos de nuevo con la mejor de mis sonrisas la semana, ¡qué digo! la quincena de las saturnales, con el ánimo de sobrevivir con dignidad.

Intentaré evitar esos cuentecitos moralizantes de Mr. Dickens y su Mr. Scrooge y el “Dulce Navidad” de aquel crooner que fue Andy Williams, a caballo de esas nuevas plataformas televisivas en las que puedes disfrutar de la violencia cibernética del Far West, o de la violencia con culos al aire de esos juegos de tronos que no se acaban nunca.

Y si eso no funciona me dicen los de Babelia que me lea algo que se llama Ordesa. Pues lo haré, aunque no conozca al autor ni de qué coño va el libro. Así que si alguno de ustedes lo tiene en formato ePub me pase el enlace, que la ventaja del electrónico es que dejas el libro a tu amiguete y no tienes que cabrearte porque no te lo devuelva.

En definitiva, seguiré mientras el cuerpo aguante por el sendero de desheredado de la historia, que es el grupo en el que me ha tocado caminar, el de seres que se han esforzado mucho para obtener magros beneficios.

Y espero que todos ustedes pasen el trance con al menos la misma dignidad con el que espero pasarlo yo, que no pienso pasarles la felicitación de pascuas como hacían el Vigilante, el Sereno, el Cartero, el Barrendero, el….. que la vida digital nos ha quitado a cambio de Amazón y el chip sueco en la mano, miríadas de cosas entrañables, como el coche de caballos que nos quitó el coche y el tren, o la carta a los Reyes Magos que llevábamos a Galerías Preciados.

Sea todo en honor y gloria al progreso que nos empobrece uno a uno, día tras día,

Buenas noches y buena suerte.

La Pepa de Gredos

Estos días en los que nos acordamos de que hace cuarenta años los españoles, bueno unos pocos españoles, andaban discutiendo como reorganizar el solar patrio, que había dejado el período de la dictadura totalmente yermo.

Los padres de la Constitución que luego hemos dado en llamar remataban los trabajos en un Parador, el primero de todos, en la sierra de Gredos, lugar, por otra parte en el que siempre que he ido me he encontrado muy a gusto.

Seguro que hubo sus más y sus menos, que cada uno intentó arrimar el ascua a su sardina, que las cosas no salieron al completo gusto de nadie, pero algo salió como referente de nuestro marco legal actual, que no es poco.

Y eso en una tierra en la que le dimos a la Ilustración con la puerta en las narices, es algo para tener en cuenta, así que permitan ustedes que me congratule de que tengamos a esta lozana cuarentona entre nosotros.

Valga esta pequeña introducción para poder reflexionar acerca de este momento de revolución aparentemente incruenta que estamos viviendo y que me temo está escribiendo una historia en la que el ser humano va a ser sacrificado por unos pocos de ellos, sin remisión, sin pausa, eficazmente.

Cada mañana nos despertamos con nuevos argumentos para el descontento, aquí y en Sebastopol, que las cosas son así. Y si hoy llegan noticias de que han detenido a na China en Canadá por haber vendido telefoninos en Irán, o en Irak, para que se la lleven a los USA, codo con codo, ayer Don Putin le comenta al mundo que si Tito Trump rompe el tratado nuclear de no proliferación de armas ellos se ponen a fabricar no sé que maldita cosa prohibida en el tal tratado, y a otra cosa.

Que me dicen que en la frontera de Tijuana, los hay que prefieren ser detenidos por la policía americana, que volver a sus Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Chiapas de origen, y es que hasta la pobreza y el abuso deben tener unos límites, que una vez traspasados hacen que la gente llegue casi a preferir la muerte.

Los tiempos que corren no son buenos, no lo son para los pobres que cada vez somos más, y en esta España del cabreo eterno, las más de las veces con razón, lo de las dos Españas anda también alborotado, que nuestros dirigentes se aprendieron muy bien lo de las derechas y las izquierdas, y antes muertos que aceptar alguna virtud en el punto de vista del oponente político.

Y es que las dos Españas se están llenando de marcas y de reinos de taifas, muchas cabezas de ratón, me temo, ninguna de león.

A costa del revuelo de las elecciones andaluzas, si hubiera estado por allí con derecho al voto, hubiese votado un poquito a cada uno, pero eso es imposible, como imposible es que los partidos que se sitúan voluntariamente a un lado y al otro de esa línea imaginaria que separa la derecha y la izquierda sean capaces de sentarse a la misma mesa a discutir las necesidades que tienen los ciudadanos, y darles la mejor de las soluciones.

Lo hicieron hace cuarenta años en Gredos, y todos ateniéndose a su ideología se merendaron unos sapos de buen tamaño, lo sabemos todos y es lo que en estos aniversarios, de alguna forma agradecemos.

Quizás lo ilustrado de aquellos hombres del Parador de Gredos fue lo que consiguió crear este marco legal que nos ha servido a todos, quizás.

De lo que no tengo ninguna duda es que la casposa casta política de hoy no hubieran sido capaces de siquiera sentarse a la misma mesa, no lo son, definitivamente, y aquí estamos todos nosotros sufriendo las consecuencias de tener la “Caspa” política que hemos llevado a nuestros parlamentos.

Lo peor de todo, es que en el entorno de guerra mundial, (global quizás sea el calificativo más adecuado), es lo peor que nos podía haber pasado, y es que todos los extremismos nacen del expolio excesivo al pueblo, que en ello estuvo el surgimiento de los Mussolini, Hitler, Stalin, Mao, los grandes fascistas (por fascio, es decir facción, bando de gente que se separa de un grupo por no estar de acuerdo con sus ideas y se opone a ellas de modo violento) del siglo XX.

Y en nuestra España, la crisis que se llevó a partir de 2007 vidas y haciendas, provocó el nacimiento de movimientos fascistas (Espanya ens roba), que lo primero en estos movimientos es lo de mi pueblo primero, es decir nacionalismos, (Über alle), America First….¿verdad Señor Trump?, ¿Verdad británicos de ombligo sonrosado?.

Me preocupa, porque estos movimientos conducen siempre a guerras más o menos cruentas, y ahora estamos inmersos en una de ellas, en la que el objetivo es la destrucción del enemigo, porque ya se nos ha olvidado aquella Ilustración que una vez entendida ha alejado la guerra cruenta de ejércitos de niños fuera, al menos de Europa durante más de setenta años, y casi ochenta en España.

Cierto que la guerra es comercial, sin bombas y sin ejércitos tradicionales, por el momento, pero el objetivo es ser más poderoso que tu vecino, que el otro bloque, que esto se parece cada día más a la distopia orwelliana, con Grandes Hermanos que lo saben todo de nosotros, con Ministerios de la Historia que manipulan nuestros recuerdos como sociedad, con Ministerios de Propaganda que nos dicen con la mayor precisión cómo debemos pensar, con cada uno de nosotros transformados en productos que se compravenden.

Sí, ciertamente echo de menos aquel espíritu del Parador de Gredos, en el que tantos sapos se tragaron a derechas e izquierdas, para conseguir que de una vez se pudiesen votar a todos los partidos en uno solo, nuestra Constitución, que dicho sea de paso, no me gusta al cien por cien, que me parece que hay derechos concedidos que no deberían haberse permitido, y derechos que los ciudadanos deberíamos gozar, y que no están cubiertos.

Pero esa es su grandeza, y lo que sale de una negociación entre ilustrados honestos, beneficia a muchos, a casi todos.

Vale

 

Los sueños del faraón

Al “Casto José” el faraón le contaba que soñaba con siete vacas gordas y siete vacas flacas, que aparecían y se comían a las primeras.

El “Casto José”, ya sabéis, le interpretó el sueño, con los famosos ciclos de riqueza y pobreza, y con eso, me dicen han ido los economistas haciendo sus duros, comprando vacas flacas y vendiendo vacas gordas.

No está mal, la cosa, por lo visto, que darse cuenta de cuando las vacas empiezan a adelgazar, vamos que la cosa ha llegado al punto ese que llaman de recoger los beneficios del engorde de los siete años de pastos abundantes, es la clave del asunto, su enjundia.

La gente parece que piensa que aún queda partido, que la vaca puede crecer aún unos cuantos kilos, y yo comienzo a tener mis dudas, que están con las ubres llenas, y los solomillos a punto, que son ya vacas viejas, que nos vienen desde hace ya diez años, y eso para el “Casto José” es mucho tiempo, me temo, aunque aún nadie ha visto las vacas flacas y devoradoras de lustre.

El otro día me decía un no sé quién que ya todo el mundo tiene su móvil, y que aunque lleven el chip de obsolescencia ese que dicen que no lleva, la peña, que es muy suya, prefiere estirar el chirimbolo un poquito más, llevándolo a la tienda esa del indio del barrio, que lo repara todo, o casi todo, que comprarse un “Galphone mark 33”, que sacarán los coreanos y los yanquis al mercado para estas Navidades, que te permite hacer flipar a Chuchita, que es lo único que te interesa.

Pero, ni aún subiendo los precios quieren decirnos cuántos cacharrines de esos quieren vendernos, y es que parece que esa vaca ya está gorda, muy gorda, y vienen, me dicen vacas chinas muy flacas hacia los “pier” de San Francisco, con mucha hambre

La vaca de los coches se está llenando, vaya, que está llena, esta tan gorda que no cabe uno más, así que nos empiezan a decir que tiremos el diésel de toda la vida, ese que tiene motor de tractor, que parece una barca menorquina volviendo a puerto cargada de sardinas, y nos compremos uno de esos eléctricos tan bonitos, y que tanto bien han de traer a nuestros pulmones. (Digo a nuestros pulmones, que nadie me ha explicado aún qué coño vamos a hacer con las baterías que ya no sirvan.

Ya veis, lo mío son ganas de tocar los huevos a la gente, que si nadie me lo ha dicho, es que no tengo que preocuparme más que deshacerme del viejo diésel y comprarme uno eléctrico a la mayor brevedad posible.

Es la sociedad de consumo, que cuando no puede crecer más por algún lado, nos deriva hacia otro que anda por ahí a la espera.

Y es que la vaca del turismo, parece que también tiene los días contados, que con el cambio climático, los daneses se van a las playas de Jutlandia, los noruegos se quedan en el fiordo de Oslo, y no vienen a estos pagos mediterráneos que tanto les necesitan y que tanto abominan de ellos.

Una a una las vacas van llegando a su capacidad máxima de engorde, que parece que el pienso disponible comienza a escasear, y una muy “divertida” que se nos viene encima es la de los taxis, que me dicen, y me lo creo, que el negocio de Uber no está aún consolidado en su estructura soñada, que lo que están haciendo es una toma de datos acerca de los hábitos de sus clientes, qué trayectos son los más comunes en cada franja horaria, y entre ese y otros datos, como la forma de pago preferida, o los tramos más rentables, estarán preparados para eliminar a los conductores cuando esté disponible el coche sin conductor.

Bonita historia para los taxistas, pero son los problemas de la inteligencia artificial IA para los amigos, que desviste diez santos para vestir a uno solo. Veremos cómo se gestiona el excedente de seres humanos que se queden sin empleo, que me temo por estos lares ni los falsos autónomos van a poder facturar lo suficiente para pagar las magras contribuciones que deben hacer a los presupuestos generales del estado.

Las vacas van llegando a sus límites, hay que empezar a venderlas deprisa, mientras aún parezca que están lustrosas, porque en cuanto empiezan a perder prestancia, ya se sabe, los precios se van en tres días por el sumidero a la espera de que salga otro gurú y descubra que lo que realmente necesitamos los humanos, hartos ya de las malditas redes sociales, es otro huevo de Colón que haga fluir el dinero hacia donde tiene que estar, en el bolsón de los ricos, de los más ricos, de los amos del universo.

Tengo que revisar los sueños del faraón, y buscarme un “Casto José” de confianza, que a lo mejor me dicen en voz bajita hacia dónde va a soplar el viento en el próximo ciclo para que no me coja con el pié cambiado, aunque dudo mucho de que lo vea venir con claridad.

Por el momento, seguiré buscando vacas, a ver cómo andan de kilos, que la vaca de los bancos anda aún muy flacucha, la de la industria europea, ni te cuento, que andan como hace diez años, si me aprietas.

La vaca de los pisos, parece que ha comido demasiado, otra vez, y muy deprisa, aunque la cosa va por barrios, que uno no sabe si ha de comprarse ese apartamento curioso en Canalejas a precio de Park Avenue, o quedarse quieto en el pisito de Chamberí que nos dejó la abuela.

Son dilemas dignos del Príncipe de Dinamarca, de ese Hamlet, a quien su tierra le olía a podrido, como les ha olido a los andaluces, que andan a ver si cambian el servicio de limpieza doméstica, que esa vaca estaba demasiado gorda, aunque, la verdad es que ya había empezado a adelgazar.

Con su pan se lo coman, mientras haya, claro.

 

¡Copión!

Mis amigos, que no son unos atorrantes, como ya he dicho muchas veces, de vez en cuando me sorprenden con historias que uno, en su ignorancia jamás se hubiera planteado ni siquiera como posibilidad lejana.

Y uno de ellos, el otro día me suelta, sin despeinarse, que el tal Ludwig von Beethoven le plagió directamente y sin cortarse un pelo, el himno a la alegría a Wolfgang Amadeus Mozart.

Uno va, se pone a buscar, y efectivamente, el Misericordias Domini, Köchel 222, es el original y el Himno de la Europa Unida, (mal pegamento usamos, por cierto), un burdo plagio.

La que se hubiera liado hoy, no quiero ni pensarlo, y la tinta que los periódicos hubiesen lanzado, ni lo cuento.

Vistas las cosas con la perspectiva de los siglos, nos damos cuenta de que al final, nada hay nuevo bajo el sol, y que la evolución del hombre está, quizás en el desarrollo de la tecnología que va apareciendo, pero nuestros sistemas de comportamiento están más que anclados en nuestro ADN.

Nos gustan las trampas, nos gusta apropiarnos de lo que no es nuestro, que las casualidades no existen hasta esos extremos.

Y en el fondo me parto de la risa, y es que andamos toda la vida intentando hacer colecciones de cromos para que nos admiren en la tribu, y nos equivocamos.

Como dice otro de mis amigos, en la tribu, al final, la aceptación de verdad está en la calidad de nuestro corazón y en nuestras obras. Pero de eso nos damos cuenta, a veces cuando ya somos mayores.

De veras que daría lo que fuese, siempre dentro de un orden, por saber qué es lo que incitó a Beethoven a incluir parte de la obra de Mozart en su abrumadora Novena Sinfonía. Cierto que el trozo escogido es maravilloso, y seguro que lleva escondidos mensajes de esos que solo a unos pocos iniciados les son permitidos descifrar.

No lo sé, Mozart muere en 1791, y la Novena se compone en 1824, aunque parece que desde 1793 ya expresó el deseo de llevar a la música el poema de Schiller, en el cuarto movimiento de la Novena.

El Ofertorio del Misericordias Domini, K 222, está compuesto en 1775, aparentemente estrenado en Münich…cincuenta añitos de por medio, seguro que nadie se da cuenta.

Y los cultivadísimos padres de Europa nos lo colocan de himno. Bien por ellos.

Corta y pega, que si lo hace Beethoven, me da la sensación de que bien pueden intentarlo nuestros aguerridos doctorando, nuestras aguerridas aspirantes al “Magister”, y nadie tiene derecho a piarla, que la mano habrá de levantar quien no haya tirado ese tipo de piedras en su vida.

Por cierto, como bien he dicho la liebre no la he levantado yo que ha sido un Catedrático Jean Monet quién me lo hizo saber, y las referencias morales vienen de un fantástico actor de éxito.

No sea cosa…..

No voy a extenderme mucho más sobre el tema, simplemente quiero seguir algo más con la reflexión a la que me lleva el hecho del plagio como arma económica, y en este caso voy a intentar explicarme un poco.

Mozart, parece ser que fue de los primeros músicos que vendía su obra para ir tirando, y Beethoven, también. Lo que no sé es si el bueno de Don Ludwig compró esa partitura en Viena con motivo de su acercamiento a esa ciudad y a su cultura musical. No sé si lo hizo, ni sé cómo entró en contacto con la misma, en qué condiciones, con qué derechos. No lo sé, y cómo no soy juez, y además soy lerdo en música y en historia, me permito la osadía de comentar el hecho desde un punto de vista no profesional, solo desde la curiosidad de alguien a quien ambos creadores han dado momentos maravillosos a través de su obra.

Y no puedo evitar volver de nuevo a lo que tiene de mezquino el “Corta y pega” no declarado, y que quita al verdadero creador su gloria, es mezquino y rentable.

Pero realmente lo que importa es que la obra de Beethoven sigue ahí, concierto sobre concierto, sinfonía sobre sinfonía, y que demuestran un genio y una grandeza inmensos. No creo que sin la inclusión en su Novena del trozo mozartiano, su sinfonía hubiese sido peor, o su carrera mediocre. No es eso. Es la motivación de hacerlo lo que me intriga.

A lo mejor son cosas de la sífilis, o del saturnismo, que le llevó a confusión. O una laguna de creatividad, o un reconocimiento intencionado a la música de Mozart del que hemos perdido su constancia.

No lo sé, lo que si sé es que demasiadas veces creemos que la obra del vecino en mejor que la nuestra e intentamos copiarla de alguna manera. Nos quedamos habitualmente en la copia del gesto, con la consecuencia de que le restamos alma a nuestra propia obra, nos hacemos vulgares hueros.

Por cierto, que en el estreno de s Novena, en Viena, nada menos, con dos cojones, Beethoven que andaba ya sordo del todo, no las tenía todas consigo en lo relacionado a la aceptación de su obra, que anduvo más que tenso hasta el final.

Hoy en día con tanto Spotify, y con tantas redes sociales conectadas a la Sociedad de autores, y los software anti plagio, no hubiera colado la cosa, vamos que sale en los papeles, fijo.

Pero en la Viena del siglo pasado, la cosa coló, y lo peor de todo es que también se la colaron a los políticos europeos, que en su afán de buscar un himno decidieron navegar por la cultura alemana, que no está mal, pero mira lo que pasa.

La próxima vez, nos ponen de himno el “Va pensiero” o el preludio de La revoltosa, y eso ganamos, siempre que Verdi no le haya copiado la muusiquilla a Monteverdi por ejemplo, ni Chapí a Cabanilles.

¡Hala!….¡Vaya tela!

Doblada

Desde luego eso tan español de dejar las cosas para el último momento, no es en general buen negocio, que todo necesita s reflexión, todo necesita tener en cuenta que lo de arriba está abajo y lo de abajo está arriba. (Frasecita para iniciados).

Y me está dando en la nariz que en eso del Brexit nos la han vuelto a meter doblada, como siempre por otra parte, que ya estamos hechos a la tal cosa, y que en el ano gastamos unas hemorroides callificadas que ya ni molestan.

Realmente me importa un carajo (cazoleta del palo mayor de los navíos donde se sitúa el vigía), lo que vaya a pasar en Gibraltar, no soy llanito, no creo en las fronteras, es más me sientan fatal, porque hay que cruzarlas y pedir permisos.

Me sientan fatal porque siempre se han levantado a la fuerza, con sangre ajena, para defender privilegios de los que más mataron en su momento, y porque siempre he creído en el derecho que tienen todos los seres humanos a circular por la tierra, a vivir donde no haya nadie viviendo antes. Así de sencillo, así de imposible.

Dicho esto, la sensación que me ha quedado, digo bien, la sensación que me ha quedado, es que hemos hecho de nuevo el lila, y los británicos han conseguido un artículo en el tratado de salida de la Unión Europea, y nosotros con una cartita de intenciones de esas que les mandan a los bobos para que se callen.

¡Lo que nuestro país ha perdido a lo largo de la historia con esas actitudes!.

Yo entiendo perfectamente que nuestros gobernantes llevan una carga excesiva sobre sus hombros, entiendo perfectamente que los equipos de asesores se han de montar con amiguetes, que si no la soledad del poder agobia hasta extremos insoportables. Lo entiendo, de la misma forma que entiendo, que con el nepotismo por bandera, sea de familiares directos o de miembros y simpatizantes, ora de tu partido, ora de tus afines ideológicos la posibilidad de que se te cuelen vagos, malos profesionales, e incluso resentidos, es alta.

Y es la sensación que le queda a no en el cuerpo, porque la salida del Reino Unido, (a partir de ahora la Pérfida Albión) de la UE lleva negociándose hace mucho tiempo, mucho tiempo, y dos días antes nos enteramos del hecho de que a última hora nos cuelan un tal artículo 184, en el que se nos ningunea.

¡Cooñooo, que llevan dos años mirando lo de Irlanda del Norte, y nosotros nos damos cuenta ahora!

Eso ahora, a última hora, que por la dejadez de nuestros políticos, de nuestros representantes en Bruselas nos la han vuelto a colar, a meter doblada, ya saben ustedes.

Y no estoy metiéndome con este o aquel partido, no, ni mucho menos, lo hago con todos y cada uno de ellos, que las negociaciones se iniciaron con el Partido Popular y Ciudadanos controlando la Cámara baja, y el resto en la oposición. Ahora la cosa es al revés, que me da lo mismo. Y es que nadie en ningún momento a interpelado al gobierno, a los negociadores del nuevo tratado acerca del tema ese de Gibraltar. Vaaayyaaaa.

No recuerdo interpelaciones parlamentarias sobre el tema, no he visto comentarios en prensa de lo que se estaba negociando sobre este asunto. Nada, hasta dos días antes, momento en el que el presidente es forzado a aplicar el método Stanislawsky para actuar delante de todos los ciudadanos, y explicarnos las consecuencias de la dejadez no solo de su administración, sino la de todo el arco parlamentario.

Gajes del oficio, digo yo, que hay que vender una cagada de todos como un éxito propio. ¡Joder que tropa!, que encima luego se le echan encima sus opositores diciendo lo mal que lo han hecho los dirigentes actuales, cuando ellos no han ejercido su trabajo de oposición, por el que, nadie olvide, les pagamos una pastizara de esa que sale de nuestros impuestos.

Pero no pasa nada, parece que estamos acostumbrados a reírle la gracia a toda esta panda de malos empleados que tenemos los españoles, eso sí siempre que sean de mi equipo, que el analizar las cosas se nos da fatal, y los juicios ecuánimes no son españoles.

Viendo al S. Casado y al S. Rivera cargando las tintas sobre la ineficacia de nuestro gobierno actual, y al que sostiene el micrófono calladito, sin preguntarles que hicieron para que ese tema, que tanto les duele ahora que le pueden echar la culpa a otro político, estuviera resuelto y bien incrustado en el tratado cuando era responsabilidad suya, y que interpelaciones hicieron en sede parlamentaria, o en campaña de publicidad para que se tuviera bien en cuenta con un buen texto legal para ser incluído en el Tratado.

Vaya panda, vaya tropa, todo a última hora, aunque no me atrevo a buscar las causas más allá de lo que estoy haciendo, que la administración, a la que te quejas de su ineficacia, te saltan con aquello de que no hay personal, que con eso de los recortes, no podemos estar en todo.

Que no, que no, que no es por mi culpa, que aunque sea un puñetero inútil y un vago, es que falta gente en el negociado, y pagan poco.

En fin, mezclando churras con merinas, como siempre, que no he sido yo, que ha sido el otro, que tenemos el negociado lleno de expedientes por resolver, que no sabes lo dura que es la vida en este despacho, con el jefe que tenemos….

Así, que nadie se preocupe, seguiremos perdiendo, como siempre, por dejadez, por falta de….por falta de honradez, que lo único que parece que nos interesa es “hablar de nuestro libro”, nunca del libro común.

Le preguntaré a mi amigo que me dice es íntimo de Barnier, si aún el buen gabacho negociador se está riendo de cómo se la ha colado a los españoles, que se lo pusieron muy fácil, y es que Pedrito se ha enterado con el jet lag cubano encima. ¡Lo que le faltaba a sus neuronas!.

Lo único que espero es que los consecuentes chascarrillos al menos me hagan reír un poco.

Con su pan se lo coman

Tomar partido

Nos pasamos la vida diciendo que los políticos son entre malos y peores, que no dan una a favor de quienes les han votado ni por equivocación, y, la verdad es que algunas veces me he llegado a preguntar si la cosa era realmente así, o como casi siempre andamos “calientes” por las que creemos que nos lían, exageramos en lo negativo.

Ayer de alguna manera empecé a convencerme de que al menos parte de los políticos, se han quedado sin discurso, como se dice ahora, y andan perdiendo las formas, como no puede ser de otra manera, que quien insulta, quien desprecia al oponente, es que no tiene argumentos.

El representante del gobierno italiano, creo que faltó al respeto a la Comisión Europea, y ya llueve sobre mojado, que no se puede pisotear literalmente la carta que recibe de los representantes de sus socios europeos, delante de todo el mundo. No se puede, bueno, sí se puede, que lo hizo, pero no se debe.

Por mucho que no le guste esto o aquello, o quiera enviar un burdo mensaje a sus votantes, que no, desde luego, a todos los ciudadanos italianos, que es a quien representa, una vez alcanzado el poder.

Imagino a millones de italianos avergonzados por aquel hecho que ni Krushov en sus peores momentos superó.

Luego seguimos con que la próxima carta que espera recibir es la de Papá Nöel, o la de la Befana, que tanto se me dá.

Otra grosería, y es que si no te gusta lo que se cuece, por favor, utiliza los cauces establecidos, entre otros por tu propio país, en los tratados de la U.E., y si no eres capaz de que se plieguen a tus expectativas, deja el club, a la inglesa, y no pasa nada, seguiremos vivos todos tras esa decisión.

Ciertamente todas estas groserías, me parecen casi de guante blanco cuando las comparo con el denigrante espectáculo que los padres de la patria españoles, dieron ayer en el Congreso de los Diputados.

Insultos, escupitajos, al parecer, expulsión de la cámara, desprecio al ciudadano que no piense exactamente como él, como ellos.

Es denigrante, para mí, como español, que mis representantes políticos me ofrezcan espectáculos como el que se vivió ayer en el Congreso de los Diputados, sin ningún rubor, vomitando odio y zafiedad.

Y la seño los manda fuera de clase, siendo no eso lo malo, que a poco los tendremos de nuevo a la greña, que son formas y modales que, me temo vienen desde la cuna”

Y es el populismo zafio, que a lomos de Varoufakis, del “Cinque stelle”, y de tantos y tantos otros encabezados por el famoso Tito Trump, han venido para quedarse, que en la época del click, del emorticón, del me gusta, quizás sea lo que haya que hacer, pues la costumbre de interpretar un texto semi-complejo, o un argumento bien soportado, se ha perdido entre las brumas de los planes de educación, y entre las redes sociales.

Quizás es que estoy quedándome obsoleto y ya mis puntos de vista están más cercanos a usos que se consideran ramplones, fuera de tiempo, que lo que hay que hacer es darle compulsivamente al me gusta, y si no, se escupe, se desprecia se insulta, que el construir un argumento lleva tiempo y esfuerzo, y además no creo que me lo explicaran en el cole.

Y así vamos, que no quiero creer que esta clase política que prolifera sea la que al final acabe tomando todas las decisiones que nos afecten, aunque todo está dentro de lo posible.

Y es que dicen que vivimos en democracia, y que lo que importa es el voto de los ciudadanos, si el nuestro. Aunque en los últimos años me parece que de ciudadanos hemos pasado, quizás por voluntad propia, a producto de mercadeo, y como tal nos tratan.

Y es que el sueño de los totalitarismos parece que por casi unanimidad va a entrar en nuestro ordenamiento jurídico. Cosas de los partidos políticos, de esos teóricos servidores públicos que pagamos a través de nuestros impuestos.

Quieren trazar nuestros políticos a través de las opiniones que podamos verter a las famosas redes sociales, vamos lo que sugirió Orwell hace ya setenta años más o menos.

¡Vaya fichas de ciudadanos a disposición del poder político!.

Y aunque nos dicen que estos datos servirán únicamente a efectos de enviar propaganda electoral en épocas electorales, eso no se lo cree nadie. Bueno, yo no me lo creo.

Esto es lo de la famosa Stasi, una ficha política por ciudadano, de la secreta de Franco, con jefes de escalera que informaban de comportamientos y pensamientos. Nada nuevo, desde luego, salvo que lo ponen en marcha quienes tendrían que defendernos de esas prácticas.

No podré nunca más opinar sobre el independentismo, aunque creo que llego tarde, que habrá represalias contra mi familia, contra mí, seguro, tarde o temprano.

Y es que aquello que fue de oro, nuestra intimidad, ha sido profanado, sin vuelta atrás, que ya no existe la inviolabilidad del correo, que mis mensajes están abiertos a todo el mundo, a mis amigos, a mis enemigos, a mis proveedores, a todos. Que ya no puedo poner lacre a la misiva que le entrego al mensajero, que llega roto y publicado su contenido.

Claramente me hago viejo, que todo esto me supera, que no lo entiendo, que no lo acepto. Que si le mando un mensaje a Chuchita es solo para ella, que no quiero, si ella no se lo enseña, que lo vea su marido, por ejemplo.

Y desde luego que se abra la puerta a que mi pensamiento, mis opiniones puedan ser usadas contra mí, no lo quiero.

Lo malo de todo esto, es que nadie nos va a defender de esta próxima tropelía, que la excusa que nos han dado de que será solo para publicidad electoral no se lo cree nadie.

Supongo que en los presupuestos generales que no quieren votar los “malos”, habrá una partida para servidores de almacenamiento de datos de españoles, que ningún partido, de esos que están a mi servicio impugnará.

No quiero que mi pensamiento, que mis datos caigan en manos de partidos que proceden de organizaciones terroristas. No quiero. No quiero que se bloqueen posibilidades laborales mías o de los míos por los perfiles que se puedan trazar, no quiero que abran mi correo, que aún es delito, pero parece que se ignora. Que el mensaje que pueda enviar a una persona o a un grupo reducido de amigos, no sea visto por nadie más que por ellos.

Seguiré con el tema, seguro, y no sé cómo defenderme.

Dios nos proteja

Don Carlos

Aquí parece que todo el mundo roba, que nos despertamos esta mañana con la noticia de que el jefazo más gordo de la primera compañía mundial en el sector del automóvil, Renault-Nissan-Mitsubishi, que vende alrededor de doscientos mil millones de dólares, y emplea a más de medio millón de personas, ha sido pillado metiendo la mano en la caja. Vaaaayyyyaaaa.

Dicen que se ha comprado unas casas por ahí, en su Brasil querido, en Paris, no sé, por ahí, que D. Carlos Ghosn, se ha gastado en inmuebles no sé cuanta pasta del grupo, nos quince millones dicen algunos, y que además dejó de pagar al fisco otros treinta y ocho. Pues nada, que todo es presunto, como el jamón en Portugal, y ya veremos si hay algo o hay más, que por el momento hoy lo botan, que diría un argentino.

Así, que, Don Carlos ha metido las manos en unas decenas de millones de dólares, pero la reacción ayer del mercado bursátil fue el de penalizar a la compañía con una caída del catorce por ciento, más un dos por ciento que lleva de caída esta mañana. No está mal, que en capitalización bursátil, los mercados han castigado al grupo con dos mil millones de dólares.

Pero lo más divertido es que leyendo los periódicos económicos esta mañana, resulta que están poniendo en duda el que se mantenga la alianza entre Nissan, Mitsubishi y Renault, vamos que el primer grupo automovilístico del mundo, iba a dejar de serlo. ¡Vaya palo!.

Desde luego, y no pienso salir a la calle a preguntar, si alguien iba a comprarse un coche de estas marcas no creo que deje de hacerlo por las supuestas tropelías de D. Carlos, ni el obreramen va a ponerse en huelga por el tal asunto.

Consecuentemente no creo que los beneficios por acción, que la compañía, en definitiva vaya a sufrir pérdidas de algún tipo por el hecho de tener un presunto chorizo como chairman, bueno, de haberlo tenido, que hoy lo mandan a casa, o a casas, de esas de Brasil, Paris, o Beirut.

Dicen que hacían trampas con la historia de la emisiones de gases nocivos, como lo de sus primos europeos, y no sé cuántas maldades más. Ya lo siento.

Los detectives esos de las novelas negras, desde mis admirados Mascarell, Montalbano, Carvalho, y hasta Perry Mason, cuando veían al viejecito mal asesinado, lo primero que preguntaban era por los herederos. Lo del mayordomo ha sido siempre más británico, más victoriano, incluso.

Es decir, a quién beneficiaba el crimen, y ciertamente valga como simil, pero no es casualidad, poniéndome conspiranoico, claro, que la industria del automóvil americana esté libre de todos estos pecados, que desde que Iacocca no anda dando la lata, Detroit está cerrando por derribo.

No quiero, ya digo, no quiero ponerme conspiranoico, pero cualquier patada en el culo que se le dé a la industria no americana del automóvil, aparentemente le viene bien al simplismo de Tito Trump, y a su agresividad, también comercial y Dios quiera que ahí se quede.

Si estas teorías conspiranoicas son ciertas, y ya me gustaría, por aquello de que dan mucho que hablar, y son entretenidas, seguro que tras las ventas masivas de acciones de Renault por parte de los grandes fondos, supongo, que hay indicaciones muy precisas de la Casa Blanca. Tela marinera, y argumento de Best seller, de esos del amigo Clancy, con peli misión imposible “doscientos quince”, a continuación por mucho que el bueno de Tom Cruise se nos está poniendo camastrón.

Sea o no cierto todo esto, que seguro no lo es, me pongo a pensar que siempre ha sido mejor superar a la competencia a base de investigación, inversiones correctas, análisis de futuro acertado (no hablo de visionarios, que ya no se lleva), y mucho, mucho trabajo y esfuerzo cotidiano, lejos de pelotazos, de atajos, y de “esa normativa es para otros”.

Y es por eso que en el supuesto que nos ocupa, Tito Trump

Se esté equivocando a medio y largo plazo, que a corto, a lo mejor consigue que este trimestre, y al abrigo del ruido mediático, de las caídas en bolsa, y alguna mandanga más unos cientos de coches no sean vendidos por Renault-Nissan-Mitsubishi, y pasen a su competencia, pero desgraciadamente, la General Motors, la Ford, no recuperarán demasiados de esos coches, me temo.

Como tampoco parece que les haya hecho sacar la cabeza el escándalo de Wolksvagen, que Detroit parece que cierra por derribo.

Y vuelvo al tal Don Carlos, el de las varias decenas de millones distraídos, que me lo van a crucificar, y me parece bien, vamos muy bien si todo se demuestra, que ya veremos, pero si escuchamos los trampantojos de Tito Trump, o de tantos y tantos CEO’s o políticos que son y han sido, desde Craso, por lo menos hasta nuestros días, pasando por nuestro Duque de Lerma, nuestros Momentines, Ruiz Mateos, y así sin parar, yo me parto el pecho cuando me salen esas pérdidas de más de dos mil millones de euros en capitalización bursátil que le ha caído al grupo automovilístico. Ya me gustaría saber quién abrió puts antes de ayer. Que el dinero es como la energía, que ni se crea ni se destruye, solo cambia de manos.

Seguiremos controlando, más o menos, que tampoco nos dejan ver mucho más que sombras en el fondo de la cueva, a ver como se van desarrollando las diferentes batallas que en este nuestro mundo se van librando a cuentas del control del poder económico, que llevan a cabo el Imperio, y claro, los chinos.

Ya veremos, que por estos lares ya sabéis que las cosas andan a trancas y barrancas, que ni la economía, ni la política son capaces de servir a los ciudadanos, como ha pasado siempre, y por consiguiente, vemos todo esto como si fueran historias de platillos volantes.

Por el momento yo no necesito cambiar de coche, pero veremos cuantos Renault se convierten en Peugeot, y cuantos Nissan se transforman en Toyota, porque no veo a la peña muy animada para comprarse un utilitario americano.

Con su pan se lo coman

El Apagafuegos

Ando algo confundido, deben ser los años, o como dirían mis hijas y pronto mi nieta, ¡Jo! ¡es que no te enteras!, y como siempre seguro que hablamos de política.

Y es que estoy confundido con este chico tan monín que nos han puesto de presidente, y que me aseguran quiere que los chicos no tengan que sufrir con eso de las notas, que les aprueban sin aprobar, o lo que es lo mismo, los suspensos les permiten seguir, quizás entrar en la Universidad, no me entero.

Que para ese viaje no hacen falta alforjas, simplemente que no califiquen, que abran las puertas, que la educación está ya en el teléfono para potenciales (iba a decir tontos) ciudadanos del futuro.

No hay que estudiar, que nos van a sacar las castañas del fuego los robots, que si queremos saber algo, nos lo dice San Google bendito, (Wilkipedia es para las élites intelectuales), que el progreso está solo en votarle a Él, a nuestro presidente y a sus acólitos, sin, por supuesto una sola pizca de crítica.

Claro que los reyes del corta y pega en las tesis doctorales, deben ser generosos con los que les siguen, que son el ejemplo de las generaciones futuras…(futudas las veo yo), pero como ya lo hizo Felipe González, pues hay que respetar las canas leer a los clásicos del trile político, y lo más importante, seguir sus sabias lecciones.

Entre unos y otros van a acabar dejando este patio de Monipodio hecho unos zorros (no digo un solar, que me cambian el plan urbanístico y me lo llenan de hipotecas), que en el momento en que más necesitamos la formación competitiva, nuestros queridos gobernantes solo piensan en cambiar la estadística de abandono escolar, para tener algo de lo que vanagloriarse cuando toque votar otra vez. Ellos sabrán, y nosotros, como siempre a sorbernos los mocos en una esquina de la sala.

Hoy me pedían argumentos para meterle los dedos en los ojos a un ex alcalde pepero, de esos de los pueblos ricos de la carretera de la Coruña, de esos que se andan medio ahorcando con los cinturones alemanes, de esos que encima tienen acceso a foros en los medios de propaganda que antes se llamaban de comunicación, a vueltas con lo de mi Cataluña.

Las cosas que este señor insinúa sobre mi tierra y toda la parafernalia independentista que tanto su partido, como el que actualmente ostenta mi representación han permitido a base de necesitar ir vendiendo poco a poco a España, para seguir en el caballo del poder, son vomitivas.

Y le retiro cualquier autoridad moral a este señor para hablar de mi tierra, ya que solo con seguir lo que de él comenta Wilkipedia se me quitan las ganas de contestar a mi amigo. El señor Romero de Tejada, no es un referente para mí en sus opiniones. Lo siento.

Con respecto al tema de los supuestos deseos de independencia de mi tierra, en esta bitácora, he expuesto en más de una ocasión, la rabia que me ha dado el vivir el hecho de que mis representantes políticos hayan hecho dejación de sus funciones de defender a los ciudadanos que el nacionalismo lleva atacando décadas.

Han permitido que se adoctrine a los niños en el odio a lo que no sea catalanismo independentista, que hasta el señor Aznar hablaba mi lengua en la intimidad, con tal de mantener su posición de poder, y Zapatero hizo promesas que nunca debía hacer, y don Sánchez, lleva el mismo camino.

Se ha permitido que la ley se ignore, poco a poco, que si no rotulas en catalán tu negocio, ya sabes, acaban cerrándotelo a multas acosándote hasta la saciedad.

La televisión que pagan todos los catalanes se revuelve contra más de la mitad de sus clientes, día tras día, programa tras programa, y todos tan contentos.

No puedes ser juez, que si las sentencias no gustan tienes el acoso servido en casa, no te van a dejar trabajar si no eres de la “seba”.

Todo eso se ha permitido a unos partidos con ladrones, cierto que por otros partidos con ladrones, cuyo solo interés ha consistido en mantener el poder al precio que fuera, y el precio ha sido Cataluña.

Así, que no me vengan a estas alturas de la película con milongas de que si es necesario un referéndum, que si la cosa en caso contrario no tendrá solución, que si los catalanes…..¡coño!, a ver si aprendemos a decir una parte de los catalanes.

Lo que se ha hecho en estas décadas ha sido crear un incendio, un problema a costa de demasiada gente, y ahora esos incendiarios parece que vienen con las mangueras de los salvapatrias.

El que el Sr. Romero de Tejada me venga ahora con mandangas de que no sé cuántos catalanes no han tenido representación, y las historias de los porcentajes, me parece ahora inane. Y es que tanto su partido, como en partido socialista, tuvieron la posibilidad de evitarlo con sus mayorías absolutas, haciendo la ley electoral más justa.

Pero había que mantener el poder, y en algo debe andar este señor, cuando habla del derecho a decidir de forma que solo afecta a los ciudadanos de Cataluña.-

Y no, yo quiero, porque la Constitución me da el derecho, de que la posible segregación de una parte de España sea también decisión mía, en la parte que me corresponda.

Así que no mareen, por favor, que cuando los españoles que hayan suspendido, tengan sus títulos universitarios les podrán colar estas patrañas. A mí por el momento ni de broma.

En cualquier caso, todo mi respeto para las opiniones de este político, faltaría más, que puede decir a los de Público lo que le apetezca, y convencer a quien se deje.

Yo me voy a cenar.

 

Pepinos en el cielo

Esto de salir a cenar con amigotes siempre tiene su aquel, y además en mi caso, los mis amigotes no son como los de Serrat, unos atorrantes, que se puede, si uno sabe escuchar, incluso aprender cosas, o por lo menos obtener ideas para una reflexión.

No sé muy bien por qué salió a colación el tema de esas cosas que andan dando la lata por los cielos, y que no sabemos lo que son, los OVNIS, vamos, por usar el acrónimo castellano.

Si, claro, la cosa venía del pepino ese que anda dando vueltas por los cielos y unos dicen que galgos y otro que podencos, que si acelera de forma inusitada, que no tiene forma de asteroide, que su comportamiento no se ajusta a lo conocido. Yo siempre espero a ver qué dice Iker, que de estas cosas sabe un huevo, y lo explica muy bien.

Claro, que a partir de ahí la cosa empezó a complicarse, porque nos encanta suponer que cuando vemos una cosa por los cielos y no es el vuelo de Iberia, nos encanta suponer que viene repleto de seres de otras galaxias que han conseguido cruzar agujeros de gusano, o dominan la técnica del Halcón milenario, saltando con alegría al hiperespacio en cuanto siente el aliento de Dart Warder en el pescuezo.

Y la discusión que parece sacada del “Cosmos” de Sagan empieza pronto, que si existen, que si hay vida fuera de la tierra, que si es inteligente, que en caso contrario cuanto espacio desperdiciado.

Vaya, que nos ponemos rápidamente a considerar si, en caso de que sean inteligentes su tecnología nos destruiría, que si vienen del universo paralelo que tenemos aquí al lado. Bueno, nada nuevo, cosas de los amigotes, con alguna deriva, incluso, hacia temas metafísicos relacionados con la existencia de un Gran Arquitecto que construye, y quizás controla el tinglado.

Hay incluso algún acercamiento de física teórica, (mis amigotes son muy leídos), que si eso del big-bang es un fenómeno único, o si es algo que se repite de forma infinita. Por ahí yo ya me pierdo, pero escucho.

De pronto y directamente del cerebro del más joven de entre nosotros surge un comentario que me deja enormemente preocupado.

En caso de que existan los hombrecillos verdes, dice mi amigote, mejor haremos guardándonos de ellos, ya que habrán ocupado un puesto en la cima de la escala evolutiva, y eso solo se consigue siendo un gran depredador.

Pues sí chaval, comulgo con tu visión, y por supuesto con la de Hawking, que lo mejor que puede hacer el diablo es impedir que se pongan en contacto con nosotros, es decir, impedir directamente que nos encuentren, porque nos arrasan en un plis.

Hay ciertas derivas en la conversación acerca de la ingestión de proteínas animales (por cierto estábamos dando cuenta de un vacío de ternera muy digno), que son imprescindibles para que en nuestro cerebro se activen las dotes de cazador que han hecho que estemos sentados en la cima de la pirámide evolutiva.

Pero lleva razón, a falta, claro, de mejores argumentos, que el ser humano necesita espacios que conquistar, espacios que descubrir, es nuestra naturaleza, y eso que una vez descubierto y conquistado, utilizamos lo que haya en el ecosistema hasta su destrucción.

Y luego a por más.

Pero la expansión del Género Humano, está llegando a los límites que el planeta nos concede, de forma que toma una importancia fundamental el hecho de salir al espacio o a donde sea a buscar territorios para cumplir esa necesidad de la especie.

No quiero ni pensar lo que le sucederá al planeta que nos reciba como colonos, pero todos lo sabemos perfectamente. Utilizaremos todos los recursos disponibles hasta su agotamiento, incluidos, obviamente, los seres vivos que puedan poblar el mundo que nos reciba.

Por cierto, que nadie olvide lo que le costó, nos costó a los puñeteros blancos conceder alma a los indígenas americanos, o a los negros africanos. Era un buen negocio pensar que tenían el nivel de un perro, un asno o una vaca, de forma que pudiesen ser utilizados como cosas.

Y eso está en nuestros genes, que estamos programados como los grandes depredadores, que a lomos de esa ambición de seguir dominando llevaremos la destrucción aparejada allá donde pongamos nuestro pie. Que lo que ocurra sea de esta guisa, será solo cuestión de tiempo.

Y de ahí la preocupación de mis amigotes, esos que no son atorrantes, que si salimos fuera de nuestro planeta destrozaremos lo que encontremos, con el añadido de que no es nuestra “casa”, y siempre en aras de la expansión del crecimiento, de seguir buscando y encontrando nuevos límites, nuevos retos. Total nada.

Pero quizás debamos plantearnos la cosa al revés, que si alguien nos visita, posiblemente, si nos encuentra, lo primero que hará será pensar que somos cosas a ser utilizadas, y nuestras civilizaciones, y nuestra especie, solo se mantendrá mientras seamos útiles para los fines que potencialmente persiga esa posible civilización.

Vamos, que lo mejor es que el pepino ese que anda dando vueltas por los cielos con movimientos fuera de una explicación lógica a la luz de nuestros conocimientos, es que no lleve na carga de seres civilizados, porque como les guste el planeta azul nos desaparecen, como a los chicos de Toro Sentado, que si queda alguno es dentro de una miserable reserva, confiando en que el asco le lleve a la muerte lo antes posible.

Y cuando me cuentan que esos seres ya están aquí, y que se paseaban con Juan XXIII por los jardines de Castelgandolfo, solo le pido a Quién Sea, que fuesen sus primos de Calabria, o cualquier otra cosa, que nuestra visión antropocéntrica de las cosas, es eso demasiado nuestra, para que nos permita ver que el posible primo de Zumosol, que vive en las estrellas, a lo mejor no llega aquí a mejorarnos con técnicas de desarrollo espiritual, a evitar que sigamos haciéndonos daño los unos a los otros, y a quitarnos los trabajos y las preocupaciones, sino para darnos un ben “quitapallá”, y ocupar nuestro espacio en la escala evolutiva.

Ya veremos….o no

Tribu

La tribu, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es un grupo social primitivo de un mismo origen, real o supuesto, cuyos miembros suelen tener en común usos y costumbres.

Cierto que es segunda acepción, que como primera es cada uno de los grupos de origen familiar que existían en algunos pueblos antiguos. “Las doce tribus de Israel”, añade como ejemplo.

Y a cobijo de estas definiciones, empiezo a plantearme seriamente si realmente vivimos en una tribu, si se puede considerar algo primitivo, o está de rabiosa actualidad, a pesar de la maldita, (o no), globalización.

A mí me ha gustado siempre considerarme de la tribu de la Humanidad, así con mayúsculas, que al fin y al cabo “Homo sum”, y todo lo humano me concierne, pero parece que es otra forma de utopía que se le escapó a Tomás Moro, ya que hay demasiadas tribus que puedo reconocer y que desde luego ni me admiten, ni me admitirán.

El tribalismo, al final, me temo que es sobre todo defensivo, propio de sociedades primitivas, que lo deja muy claro la definición de la Real Academia, y se considera una herramienta de protección de un territorio, de unos privilegios, que se mantienen por sus usos y costumbres, garantiza la transmisión del ADN preservando a las hembras del grupo de posibles intromisiones alienígenas.

Podemos analizar las formas de discusión que en las tribus puede haber con relación a la aceptación de otras formas de concebir la sociedad, de mejoras de los esquemas y las normas que regulan la convivencia del grupo, pero puede ser algo inane, que la razón de ser de la tribu es preservar sus usos y costumbres, sus reglas y obviamente sus hembras.

Es así que la tribu se asocia a lo primitivo en lo social, a pueblos poco desarrollados, rudimentarios, elementales, encerrados en si mismos.

La Real Academia es demoledora, veo, cuando se trata de buscar el sentido real de las expresiones que acostumbramos a usar o a desechar alegremente, ya que ojeando simplemente el mundo en el que vivimos, nos daremos cuenta de que el concepto de tribu, “sensu estricto”, no se reduce a los habitantes de las selvas de Borneo, que está inmerso en el núcleo de lo que llamamos sociedades desarrolladas.

Y es que veo a los jefes de las tribus, a esos casi chamanes proponer empalizadas para defender el territorio de su tribu, que vienen los latinos a quitarnos la hembras, a eliminar por disolución nuestras costumbres de rubios pecosos.

Y así veo a Tito Trump, convertido en chamán de su tribu de rubios altos, caucásicos, bellísimos todos a sus ojos.

Así veo a mi vieja Europa, actuando como una tribu ancestral, primitiva, poco desarrollada, que no nos gustan las invasiones bárbaras, que tememos que nuestro Imperio tribal se desmorone, que nuestro ADN se diluya.

Y lo que es peor, veo a mi vieja Europa, no como una tribu, no. La veo como una amalgama de tribus, cada una con su miedo patológico a perder sus costumbres, sus usos sus gestos y sus lenguajes tribales, sus casticismos.

La unión europea de tribus desunidas (las tribus casi por definición deben ser estancas, impermeables a usos diferentes a los suyos), es el más claro ejemplo de que avanzar en el mundo de las tribus unidas es cuanto menos farragoso, y puede llegar a ser violento, como lo es cuando alguna tribu se siente más amenazada de lo normal.

Veo las tribus de los ultranacionalistas vascos, catalanes, corsos, piamonteses, austríacos, flamencos, groenlandeses, bávaros…..sin ninguna posibilidad de hacer nada que no sea defender de forma excluyente cualquier elemento que el chamán de su tribu considere extraño a sus usos, a sus reglas a su idioma, que ya les vale para comunicarse entre ellos. Con los demás un buen rifle debería bastar.

Pienso que en este contexto de ausencia de una voluntad real de progreso fomentada por el espíritu tribal que nos rodea las discusiones para que las sociedades mejoren, están condenadas a disfrutar de una muy baja productividad.

Si quieren hablar conmigo que aprendan mi idioma, si quieren comerciar conmigo, que aprendan y usen mis leyes, y que no sueñen, que sin algún tipo de fuerza mediante, voy a adoptar nada de lo que lleven en su mochila.

Nunca el Imperio Romano hubiese llenado el territorio de vías de comunicación si no hubiese tenido la fuerza militar, y la necesidad de hacerlo, con lo que el progreso puede entenderse como la imposición a otras tribus, por la fuerza, de costumbres foráneas.

Y ahí tenemos no solo la causa primera del racismo, de las fronteras, de los proteccionismos, sino nuestra propia forma individual de afrontar nuestra vida frente a opciones diferentes a las que hemos adoptado por mor de nuestra pertenencia a este o aquel grupo tribal.

Muchas veces pienso en lo irracional de mi conducta frente a las nuevas opciones que la sociedad nos va ofreciendo, a lomo de ese caballo que me dice:

-“Si lo que tienes te gusta y te funciona, ¿para qué considerar siquiera la posibilidad de otras opciones?.

Y esa actitud se extiende también a través de mi pensamiento, de mi moral, de mi forma de relacionarme, a todos los ámbitos de mi vida, con lo que transformaré mis discusiones en na forma de convencer a los demás de las bondades de mis puntos de vista, perdiendo la oportunidad de ampliar conocimientos, y obviamente eficacia en lo que respecta al desarrollo de mi existencia.

Somos miembros de una tribu, de nuestra tribu, y reconocemos a los miembros de la misma por sus usos, por sus reglas, y con ellos nos sentimos cómodos, protegidos, en la certeza de que podremos transmitir nuestro ADN con tranquilidad, sin interferencias.

El sueño del supremacismo de nuestra tribu casi siempre subyace en nosotros aunque tras una reflexión seria hayamos conseguido reducir en mayor o menor medida su influencia en nosotros.

Así que reconoceré aquello de “América first”, “Deutschland über alles”, “Una Grande y Libre”, y cosas parecidas como parte de la estructura tribal de este mundo que quiere ser global y discute como se hace en un plató de Telecinco a eso que se llama “prime time”.

Buenas noches y buena suerte

El esclavo-ciudadano

Las noticias corren que se las pelan, y sobre todo las falsas, que llevan colgadas alforjas de intereses enormes y llenan bolsillos ajenos a costa nuestra, lo que tiene poca gracia.

No sé muy bien por qué pero desde que la crisis famosa puso patas arriba el sistema bancario con las trampas de las “sub prime”, los incidentes relativos a la gestión bancaria no ha hecho más que hacerse plato de cada día.

No voy a detallar ninguno de los casos que conocemos perfectamente, desde as burdas maniobras de nuestras Cajas de Ahorro en todas y cada una de sus versiones, pasando por las multas que les han caído a tantos y tantos bancos de los más importantes del mundo por prácticas indeseadas en casi cualquier área que cubra la actividad profesional de esas entidades.

Uno que es poco hábil y de natural poco fino, no ha podido, por menos que enterarse de las maniobras del Deutsche, de la UBS, de HSBC, y de los palos que les han dado, eso si sin que las tales entidades se vieran fuera de ninguno de sus mercados, y pudiesen seguir con sus prácticas estupendas.

Hoy me levanto con la historia del tema del lavado de cupón, práctica tendente a no pagar impuestos sobre los dividendos de acciones, como corresponde, y cómo no, la banca, la gran banca en el puro medio, como siempre, como casi siempre.

Y la cosa sigue, que ahora le dan la razón en los juzgados esos del supremo para que el ciudadano siga apoquinando ese impuesto tan miserable que te exige el poder para poder vivir en tu casa, algo, por cierto, tanto o más español que las tapas o la siesta.

Que la cosa no es tanto quién paga el puñetero impuesto, si no a cuenta de qué debe existir, que sobre eso el banco también cobra intereses de por vida al incluirlo en el total del crédito hipotecario. Nadie se me alarme.

Y la sensación de andar navegando de forma continua entre lo que sobra del robo institucional es agobiante. Y es que se nos roba por activa, por pasiva, por parte de las instituciones, públicas o privadas, y lo que es peor, por parte de muchos de los individuos que las gobiernan.

Gracias al tribunal supremo nos hemos enterado de que hay por ahí dando vueltas un impuesto que me temo es injusto, que la gente cree que el banco debería pagarlo, y ahí se equivoca, que al final lo pagamos siempre nosotros, con intereses si es parte de la hipoteca, a pelo si lo liquidamos directamente a la hacienda pública, como tantos y tantos impuestos que giran alrededor de la compra de una vivienda.

Solo sé que desde que el mundo es mundo de lo que no se han librado esos ciudadanos/esclavos que somos nosotros es del pago de impuestos al poder, que ya sabemos lo que pasa con las grandes corporaciones que realmente controlan el dinero, que no pagan.

Tendré que llegar a ser na de esas corporaciones, que por pagar hasta se pagan impuestos sobre las pensiones modestas que reciben los ciudadanos que llegan a cobrarlas. Está bien.

Mientras tanto, procuraré no cabrearme demasiado aunque llueva y me digan que no sabemos recoger esa agua en nuestra vertiente mediterránea, que viene muy guarrilla, con mucho barro y porquería, y es que en los últimos cinco mil años de lluvias torrenciales y civilización tecnológica, aún no se nos ha iluminado la bombillita.

Porque al final, como decía el otro día es que no somos capaces los ciudadanos/esclavos de este siglo veintiuno de enterarnos de lo que sucede fuera de la caverna, no somos capaces, no queremos o no nos dejan emprender el camino del conocimiento, el camino del iniciado, el que nos conduce al conocimiento oculto, al conocimiento esotérico, que ese está reservado a los grandes brujos, ¿verdad Señor Soros?

Serán cosas de la gobernanza, que uno es muy modesto, y debe aprender a dejar el paso a los patricios, a los nobles, a los magos, a los reyes, a los sumos sacerdotes, (no confundirlos con el mosén de sopa y olla).

Sobre todo no hay que olvidar que estamos a su servicio, que estamos a recibir las migajas de sus mesas cando se les caen y que el mayor delito que hemos cometido es el haber nacido.

Pensaba en los números ocultos, esos de los que la cábala seguro que se ocupa, por ejemplo el número de personas que sufren enfermedades que tienen remedio, por falta de recursos económicos, o el número de muertos que se producen por no limitar la velocidad de los automóviles, no en las carreteras sino en su diseño. No tiene sentido permitir que haya vehículos que puedan circular a mayor velocidad que la permitida por la legislación. Nunca lo he entendido, a no ser que considere en la ecuación elementos de enriquecimiento ajenos al usuario, y relacionados con el fabricante y su afán por vender velocidad.

Claro que renunciar a la recaudación por multas de tráfico, tiene también lo suyo. Que el dinero que deslizan los amos en nuestros bolsillos debe permanecer lo menos posible en la tal ubicación.

La Luz, el conocimiento no está hecho para los mortales, que el peyote solo lo pueden tomar los chamanes, y los estados alterados de conciencia al final tampoco nos llevan a la Luz.

Quizás sea necesario un nuevo Prometeo, que espero no deje las cosas en “promesas” y realmente arrebate la Luz y el Conocimiento a los Dioses/Amos y lo reparta entre los humanos.

Pero me temo que la cosa quedará navegando entre las palabras del Príncipe Salinas:

“Hagamos que todo cambie, para que todo siga igual”.

Pues eso

Esotérico

Tengo que reconocer que esas cosas de lo esotérico siempre me han llamado la atención, vamos desde que leyendo a Pauwels y Bergier allá por mis trece o catorce años me tropecé el palabro, lo consulté en el diccionario de casa, y hasta hoy.

Y recuerdo que la palabra llevaba aparejada su antónima, exotérico, que por cierto es palabra sin ningún tipo de “glamour”, que parece dedicada a uno de esos personajes del tufarrismo español, vamos que la palabra no me gusta ni un poco.

Así que vamos a lo esotérico, lo oculto, la Ocultura que postula D. Javier Sierra.

Y sin embargo no voy hoy a hablar del Voynich, ni siquiera de los secretos ocultos de la Alquimia, tampoco de lo oculto en la biblioteca vaticana, que agua pasada no mueve molino, aunque no quito un ápice de interés a ese saber que se esconde entre los legajos de la historia, que hasta a lo mejor guardan las claves de nuestras tres grandes preguntas, a dónde vamos de dónde venimos, y qué coño hacemos por aquí a parte de transmitir nuestro DNA con fruición.

Hoy me apetece reflexionar sobre el esoterismo cotidiano, por el que se nos esconde a todos y cada uno de nosotros de forma intencionada lo que ocurre a nuestro alrededor, cubierto como siempre con el comentario de “ a ver cómo contamos lo que ha pasado sin que se eche la gente a la calle”.

Día tras día nos enfrentamos pues a lo esotérico, que los movimientos del poder deben quedar ocultos, bien ocultos tras los frus frus de las cortinas de los salones, allí donde se deciden nuestras vidas. Lo oculto siempre presente en nuestras vidas.

Creo que hemos llegado a un punto en que ya los seres humanos no vamos más que retazos de la superficie, y además manipulada, incluso más manipulada que las imágenes del fondo de la caverna a la que tanto nos gusta referirnos.

Nos matan a un pollo en un pub británico envenenado con un material más raro que un perro amarillo, o nos desaparecen a un periodista que, digamos, anda tocándole los huevos al sátrapa de turno allá por el desierto de donde el petróleo sale.

No sabemos que hay detrás del corazón del Tito Trump, es esotérico y discreto el sistema por el que se toman las decisiones aunque en pura democracia deberíamos los ciudadanos estar al corriente.

Pero es muy difícil bucear por debajo de la punta del iceberg, y es que siempre nos dicen lo mismo, “solo vemos la punta del iceberg”, lo demás es esoterismo puro.

Así que ya me dirán ustedes cuál es la forma más adecuada para conocer los arcanos de lo oculto, que en lo oculto, parece, y en eso estamos todos de acuerdo que el poder real está en el mundo de lo esotérico, el dinero, por ejemplo en la transmutación de los metales innobles en oro, tal y como la alquimia ha intentado y sigue intentando.

La alquimia hoy es más sencilla a caballo de nuestra civilización, que simplemente algo de corrupción política suficientemente esotérica, nos produce ingentes cantidades de oro.

Ya veis, es sencillo pero solo para iniciados, para aquellos que son del club, del grupo, del establishment, como debe ser, como ha sido siempre. Lo demás no pasaremos, en el menor de los casos de aprendices de brujo. Así son las cosas.

Pero lo oculto ve mucho más lejos, mucho más, y esa es la causa de que sigamos en la inopia, que hoy te dice el telediario, ese que me niego a ver, no sé qué de que andamos tirando comida, y se nos mueren tantos y tantos seres humanos (bien que de segunda o tercera categoría) por mor del hambre, en sitios de esos que no se encuentran ni en el Google Maps. Será que se lo merecen por indolentes.

Es parte de ese esoterismo cotidiano, lo que se cuece detrás de esos regalos que le hace a la Banca española nuestro tribunal supremo (a partir de ahora la tal institución no se merece las mayúsculas).

Es esoterismo, legal, eso sí, lo que se cuece en los consejos de ministros de todos los países, faltaría más, que se entera el enemigo de lo que se debate, y nos la lía.

Dejemos que, en esas minorías que a veces ni siquiera sabemos quienes son o de donde han salido sean como siempre los guardianes de lo esotérico, mal que le pese a Iker Jiménez o a Miguel Blanco. Que los secretos de verdad no están en los textos ocultos en las pirámides, ni en las excavaciones mayas o sumerias, están en los archivos de las agencias gubernamentales, de cualquier país del mundo.

Lo exotérico es lo que le comenta el portavoz gubernamental a los periodistas que intentan preguntar lo que les ha pedido su jefe de redacción en la rueda de prensa.

Y la verdad es que cuando pienso en el esoterismo que rodea a Warren Buffett, o a Bill Gates, o a cualquiera de los dirigentes que controlan el tráfico de armas, el de drogas ilegales, o como se decide qué enfermedad es rentable intentar cronificar, y cuál es mejor no investigar su solución, me da un escalofrío, así que procuro no hacerlo demasiadas veces.

Porque, de hecho, casi todo lo que ocurre a nuestro alrededor es esotérico, que ni siquiera conocemos los entresijos, y mucho menos los conjuros que los alquimistas de hoy en día nos hacen desde pantallas de televisión, de las que sale oro para calmar sus penas y tranquilizar sus espíritus. Alquimia pura.

Así que ni de aprendiz de brujo, lo nuestro es el fondo más oscuro de la caverna, allá donde la luz que nos llega ni siquiera refleja la capa más externa de lo esotérico, de lo que de verdad nos gobierna, nos dirige.

Pero para no aburrirme seguiré buscando entra las noticias falsas que nos separan de lo esotérico, alguno de esos datos, alguna de esas cifras que hacen que vislumbre alguno de los arcanos en los que este este siglo XXI se apoya para su evolución.

Los muertos de hambre y su evolución, los raptados por sectas armadas, los esclavos en los que se apoya nuestro desarrollo económico, los millonarios del crimen, los contactos de mis servidores políticos…..y hasta si te pones pesado los nombres de los extraterrestres que habitan entre nosotros.

Con su pan se lo coman

 

Un respiro

Pues si, parece que ese otoño que anhelábamos por fin ha aterrizado, y constato, que como todos los años, aquí, en la meseta, acabo sacando las chaquetas “tweed” para el Pilar. No falla.

Me dirán los del cambio climático que las medias ponderadas de las temperaturas globales, ciertamente, andan algo desmadradas hacia arriba, y no seré yo quien le quite la razón al señor Gore, o se la dé a Tito Trump, que uno es de natural pacífico, en esas batallas no gano nada, y a la que me descuido me cuentan en la lista de seguidores de unos y de otros, y ya estoy muy mayor para aspirar a título de más popular de mi high school.

Lo que más me divierte de todo este follón que se ha organizado es el hecho de que hay perras invertidas en ambos lados de la línea. Los que no se creen el calentamiento y los que se lo creen, vamos lo de una de las dos Españas ha de helarte el corazón, pero a lo bestia, que esta vez le toca a todo el mundo.

Oyes en las noticias que lo de las emisiones de los coches, “sucios”, dicen los que invierten en otras formas de contaminación, en Europa se van a reducir un 35% en unos años. Bien parece.

Pero nadie me dice qué va a pasar con la contaminación química que irán produciendo las baterías que vayan quedando obsoletas. Seguro que se recicla todo y no pasa ni un picogramo al medio ambiente, cosa que yo no sé y usted a lo mejor se llega a creer.

Si tengo mis duros invertidos en las minas de carbón, o en pozos de petróleo, le juro a usted que no me creo al señor Gore, que de calentamiento por mi culpa, nada de nada, que son los pedos de las vacas, esas que producen los beef steaks que usted se desayuna, por cierto. Faltaría más.

Pero yo quiero vender coches eléctricos, paneles solares, molinos de viento mata paisajes, y mata pájaros, así que por favor no dude usted que hay que cambiar el sistema de utilización de los recursos naturales, vamos, y además deprisita que tengo reunión con analistas financieros y cierre de trimestre, a ver si no voy a poder pagar el cupón correspondiente.

Los que viven del petróleo, lo tienen claro, los que necesitan energía barata, de esa que sale del carbón aunque luego no se vea a un metro de distancia en Pekin, los que ….bueno, creían tener el gato en la gatera, andan diciendo que eso de que suba el nivel del mar es irrelevante, que ellos viven en el Pamir, y el agua no les llega por mucho que la cosa se caliente.

Y así vamos, con los de la energía renovable ganando la batalla del márketing a los de la energía tradicional. Que unos crecen y otros no, que unos son sucios, contaminantes, cavernícolas, enemigos de la Humanidad y de las Malvinas, enemigos de lo azul y del Planeta, en fin, lo que quieran ustedes, y los otros querubines dignos de un cuadro de Murillo.

Y alguien debe llevar razón, que la cosa va por ahí, que nos están llenando el planeta de porquería, que tenemos los pulmones hechos un asco, y que además, bueno, además, son o chinos o republicanos, gente nada cool, y poderosa. Y los otros son los demócratas, los liberales de Harvard, los restos de las izquierdas que dejó huérfanos el comunismo.

Algo de eso habrá, que parece que seguimos usando los derivados del crudo como locos, y los precios no dejan de subir, que no dejamos de enriquecer a los ricos con nuestras necesidades de pobres aunque nos desplacemos con patinetes eléctricos por el centro de la ciudad.

Y todo esto me lo trae al coleto el hecho de que tengo que desempolvar el tweed, que el Pilar está a la vuelta de la esquina, y la tradición es la tradición, que aguantaremos sin calefacción hasta Todos los Santos, y se nos llenará, como siempre, la atmósfera de partículas de esas dañinas que nos dejan las tecnologías anticuadas de utilización de la energía.

Aunque me dicen que mi Carmena va este año a evitar que se nos suba la mugre en Madrid, vamos, que va a cerrar la ciudad a los que vienen de Alcorcón e incluso de más allá. Que no quiere esos coches viejecitos que tienen los pobres, que los motores dice que le engorrinan las estadísticas.

Nadie nos ha dicho nada de si se van a incrementar las frecuencias de metro, nadie nos ha dicho si se van a incrementar los servicios de cercanías, nadie nos ha dicho nada excepto la amenaza de lo que se va a prohibir por nuestro bien.

La condena de los pobres, ya se sabe, agradecer al esbirro los latigazos que te dan, y a sonreir mientras chorrea la sangre.

Aún recuerdo aquel prohibido prohibir que se gritaba en las algaradas de los anarquistas de salón cuando se colaban en los patios góticos de mi Alma Mater de la plaza de la Universidad, y mi Carmena seguro que los escuchó, quizás hasta los secundó, no lo sé, y la verdad es que no me importa.

El único cuidado que debo tener es que andando por mi acera de Serrano, absorto en los brillos de los escaparates de Suárez o de Rabat, no me atropelle un patinete con exceso de velocidad, que parece que aunque la regulen, no llevan matrícula ni identificación alguna. Se llaman andana, y encima no hay presupuesto para radares de bicis, radares de patinetes. Tremendo.

Solo falta ya que regulen también a los corredores mañaneros y vespertinos, que van a veces más deprisa que Doña Eduvigis, y además no llevan intermitente para señalar la maniobra. Me la arrollan. Seguro.

Pero sea todo en aras de conseguir un aire como el desodorante, ese que huele a limones frescos del Caribe, que si los chinos son malotes quemando carbón, y nosotros tenemos que hacerlo para salvar la minería asturiana, habrá que compensar con esas necesarias e importantes medidas que se toman desde nuestras casas consistoriales.

Gracias Sr. Gore.

Con su pan se lo coman

 

Mi productividad anda por los suelos

Ayer en la oficina no daba pie con bola. Tremendo, ni con el drive, ni con el wetch, ni con el putt. Un desastre.

Y me dediqué durante toda la jornada a despotricar contra el campo. Que si las calles estaban secas, o quizás demasiado regadas, que si los greens estaban picados y ya iba siendo hora de que los segaran.

Y mi socio de gabinete, yendo recto como una “patena” que diría il fu Gil, aprochando casi bien, y pateando decente. Yo a lo mío, no analizaba mis acciones, las decisiones que tomé fueron erróneas en su mayoría, con lo que no hubo forma de obtener una jornada productiva, no como mi socio que consiguió cumplir ampliamente sus objetivos.

Y la razón, en obvia ausencia de una dismenorrea que todo o casi todo puede justificar a casi la mitad del género humano, me vi forzado a buscarlo en otras latitudes.

Y es que me vino a la cocorota eso de que en Brasil, uno de esos países en los que tanta pobreza he visto, un pollo que comparte piso con doña Le Pin, no ha salido presidente a la primera de cambio por los pelos.

Me dicen que la razón hay que buscarla en el hecho de que los de izquierdas, los que defienden a los trabajadores están en chirona…por haber, posiblemente, metido la mano en la caja. No pasa nada, que al final es la perta que se ha abierto en este mundo global en el que las clases medias han pasado a ser clases mitad de cuarto, a lomos de la ambición desmedida de ese uno o dos por ciento que se dedica de forma obscena al almacenamiento de recursos y dinero.

Y claro me viene al coleto que la consecuencia de eso que hemos dado en llamar crisis, no ha sido más que un expolio descarado de esa mass media que empezaba a soñar en un mundo en el que el futuro de las familias estuviese más o menos asegurado. Y no, que parece que todo lo que a través de décadas de lucha se pudo conseguir, se ha diluido como un azucarillo.

Nuevos charlatanes asoman al panorama político, lo hizo Tito Trump en el Imperio, lo han hecho en Italia, lo han hecho en el Reino Unido, que la gente ya no quiere el discurso de la señora Lagarde, ni de los chicos del MIT, o de Harvard.

Ha salido muy caro a la mayoría de los ciudadanos, el hecho de haber soportado políticos corruptos, aquí, allá, y un poco más lejos, unos más burdos que otros, que hasta me han mandado n vídeo en el que el voto en un país africano, se pagaba a 15 euros. Una bicoca.

Y uno, que es como ese Mr. Chance de “from my garden”, recuerda haber leído, o escuchado que el partido nazi subió al poder cuando al pueblo alemán, la codicia de los aliados que habían vencido en la contienda 14-18, empobreció tanto a las clases medias que escucharon los cantos de sirenas de quien, al final, se convirtió en uno de los mayores genocidas que nos ha legado la historia.

Con diferentes estilos, me temo que estamos siguiendo la misma senda, pero de forma global, y van apareciendo, poco a poco, aquí y allí, nuevos grupos, que al grito de arreglarlo todo y volver a los logros del “New deal” arremeten sin posibilidad de resolver nada, contra las pocas cosas lógicas que quedan en el sistema que actualmente más o menos, aún rigen nuestras vidas.

Así que ahora tocan los nacionalismos, tocan los extremismos a los que nos han abocado la última década de expolio. Y es que es muy difícil ir marcha atrás en el tema del bienestar de los ciudadanos sin que haya consecuencias, creo.

Y claro, hablar de estas cosas no son adecuadas para que el día en la oficina sea productivo, es imposible, que además cuando triunfan estos iluminados, como el Sr. Torra, como el Sr. Maduro, o los que poco a poco van adquiriendo parcelas de poder, quienes de verdad acaban sufriendo de forma indecible son los ciudadanos, ¿verdad Sra. May?.

Así, que me quejaré al presidente de mi oficina, que, por favor, arreglen los greenes, que ajusten las tarifas, que nos dejen vivir en paz, que nos dejen vivir dignamente. Creo que no es tan difícil.

Sobre todo cuando el éxito de las políticas de educación de la gente, las políticas de comprar nuestra alma con esos espejitos de colores, han sido un verdadero éxito, al crear unas masas de gente que dirá que sí a cualquier cosa que se le proponga.

A lo mejor es el momento de que el sistema empiece a pensar en el ser humano. No parece tan difícil, ¿0 sí?.

Y esa es la cosa, estamos a punto de aceptar cualquier canto de sirena que nos prometa lo que desde luego no se va a cumplir, pero eso es lo de menos, la nueva revolución será la de los populismos, los nacionalismos, los pasos atrás que nos habrán de empobrecer aún más, y como en la Alemania de los años treinta, seremos los ciudadanos los que habremos hecho posible el dislate.

Y nuestra vieja Europa discutiendo aún el sexo de los ángeles, si el corso debe implantarse en las escuelas, si lo que realmente importa es que en mi pueblo o en mi escalera tengamos la importancia suficiente para ser admitidos en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Nada más importa, que el señor alcalde pedáneo quiere ser reyezuelo democrático, que se ha enterado de buena tinta que si tocas pelo del poder el subidón es la leche.

Yo estoy muy mayor, y muy cansado de que estas cosas aún me afecten, y me impidan hacer mi ración de cuatro o cinco pares, un birdie, y no perder demasiadas bolas en la oficina, que lego mi profe se me desespera, y tampoco hay que fastidiarle.

Por cierto, en Cameroun, me dicen que el presidente de ochenta y cinco años y décadas en el poder se presenta a otro mandato. Bueno, y que en las legislativas gabonesas se ha laminado a la oposición, a cambio de 15 euros por voto.

Total, ¿a quién le importa?

Con su pan se lo coman.

El Nobel

Me llama mi amigo el sueco muy preocupado porque no habla bien el catalán, cosa que en el fondo me sorprende, que puestos a hablar lenguas poco comunes la suya es de las que menos se habla en el mundo, y se me hace difícil comprender su interés por otra minoritaria. Pero qué le vamos a hacer.

Claro que la cosa va por otros derroteros, y es que mi amigo el sueco, no da puntada sin hilo, que parece un personaje de esos de Camila Läckberg, y cuando demuestra interés por algo, hay que buscar al asesino por algún sitio, y eso que en Suecia no usan mayordomos.

Lo entiendo, y es que no se atreven a darle el Nobel de la paz a Tito Trump, que se les viene el prestigio por los suelos, bueno no, se les va al sótano, que de tanto dar el tal premio a presidentes del Imperio, uno tras otro, tienen que buscar políticos huidos de la justicia de su país, o lo que se ha venido en llamar en círculos nacionalistas “Los Puchis”.

Y mi amigo el sueco, que como digo, anda nervioso el hombre, quiere convencer al tal “Puchi”, de que, por favor, por mucho que se ponga pesado el Times, decline su candidatura al Nobel de la Paz.

Que todo el mundo sabe que esos del Time le tienen tirria a Tito Trump, y cualquier cosa les vale para que no le den el premio Nobel al prócer del Imperio, y eso que es más blanco que Obama, y más chulo, y más de todo.

Claro, piensa mi amigo el sueco que al Puchi, solo se le puede convencer en catalán, que no quiere hablar en nada más que eso, y ahí me ves intentando decirle al pobre hombre, que no, que puede hablarle hasta en inglés de ese que tiene acento de la Garrotxa, (hay que ser nacionalista hasta en el acento al hablar inglés), que lo que no puede es decir ni buenos días, que no puede alabar la sangría, la tortilla española, ni el cocido madrileño, aunque todos sean inventos catalanes. Por lo demás el hombre es muy razonable dentro de su estrecho campo de visión, que el flequillo no le deja tener la amplitud de miras que le pide su corazón.

Pero mi amigo está muy preocupado, que últimamente, dejando a un lado la lista de premiados, me recuerda que ese premio de la paz, quedo claramente reflejado en el testamento de Alfred Nobel, donde dice, según el Espasa:

-Se concederá a la persona que haya trabajado más y mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes, y para la celebración y promoción de congresos por la paz.

Justo lo de Carter, Obama, Anwar al-Sadat, Kissinger, Arafat, Isaac Rabin, Menahem Begin, Simon Peres……y lo del Puchi, claro.¡Buuf!. ¡Vaya lista!

Pero me dice que lo deciden los noruegos, que ahí los suecos pintan poco, y se me queda tan pancho el hombre.

En cualquier caso como tienen aún reciente el caso de la birmana Aung San Suu Kyi, que parecía tan buena chica cuando andaba presa en casa, y que les sale ahora con un posible genocidio de la etnia Rohinyia, están pensando que como se les cuele el Puchi, lo mismo la lía cortando cabezas charnegas, una vez premiado. Y es que la globalización es muy mala, que se sabe todo, que las noticias falsas lo cubren todo. ¡Puaaafff!.

Yo le digo a mi amigo el sueco, que deberían echar mano de grupos de esos desfavorecidos de los que tantos hay en el mundo, y que soltaran el milloncejo de pavos al barrio más pobre de…..y busca ahí el país más pobre que puedas encontrar.

Proyectos para mejorar la vida de esas gentes, no habrán de faltar, incluso proyectos gestionados por gente honesta que realmente conoce los problemas que han conducido a la degradación humana a ese colectivo.

Si, ya sé que la cosa no funciona así, que queda mucho más chulo dárselo al Koffi Anan de turno, o al Presidente del Imperio, o a esas agencias de Naciones Unidas, es decir a gentes a las que el millón de reales de a ocho se les pierde en el viaje a recoger el premio.

Y sí, también sé que el representante del gueto de Katmandú, de Puerto Príncipe, Jartrum, no da nada bien en la tele, que no se pueden poner un frac, que prefieren que con ese dinero coman unos cuantos de los suyos, o el vuelo a Estocolmo, o el desayuno en el Grand Hotel o en las cenas de gala.

Puchi daría muy bien con su frac, su lacito amarillo en la solapa, su estelada cruzando el pecho, y departiendo en su inglés con acento de La Garrotxa, con el boliviano que a lo mejor ganó el de literatura.

Buena idea la de los del Time, muy buena, que es una patada en el culo de Tito Trump, y como le quite el premio nuestro Puchi, los indepes se han ganado un enemigo de por vida. ¡Qué cosas!. Y es que a Trump no le gustó nada que AT&T comprara Time Warner.

¡Puchi, amigo, ten cuidado, que las hostias van por otro lado, y te pueden salpicar!.

Por lo demás, nada nuevo a este lado del Pecos, las cosas siguen tranquilas desde que no veo los telediarios, ¡ y eso que me dicen que doña Rosa los ha puesto finos y que informan con ecuanimidad!.

Lo celebro, pero yo, ni el tiempo ya veo, que seguro que los hosteleros del norte español tienen un lobby para que nos digan al resto que no llueve casi nunca por aquellos pagos.

Así que aguantaré la risa, que me encantará que al Puchi le den el Nobel de la Paz, y que el resto de los españoles hagamos como hicimos con Echegaray, que al final lo que quedó es que nos quejamos de que se lo dieran.

Pecado nacional la envidia, y es que realmente lo que me apetece es que los del Karolinska se tienten la ropa y que Francis Mojica, ese microbiólogo alicantino (Paisos catalans en algún sueño de imbéciles, al fin y al cabo), consiga lo que se merece, el más alto galardón a su ciencia al que se puede aspirar.

Con su pan se lo coman

 

 

Lo sabemos todo, de nada

Esta mañana, unos muchachitos, supongo, en la radio, hablaban de los grandes enigmas del ser humano, los famosos ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos? Y ¿a dónde vamos?.

Lo primero que me ha llamado la atención ha sido lo vacío de sus argumentos que destilaban esa improvisación engreída del ignorante que se cree sabio.

No pienso enumerar las barbaridades que entre “creo y creo”, junto a “yo lo veo así” y aderezados con gotas “es que no puede ser de otra manera”, han ido desgranando los presentadores, jóvenes por el sonido de sus voces, hasta que me he cansado y he vuelto a sufrir a los voceros de los políticos.

Y es que no hay salida, que uno va teniendo cada día más clara la idea de que hemos perdido el norte a la hora de formar a las personas, que ya no vamos por ese camino, que lo que “fabricamos” me temo que son solamente especialistas, esos que mientras su foco de conocimiento no quede obsoleto, lo saben todo del algoritmo que acelera el proceso de cocción del cachelo gallego, y nada más.

Y ahí viene lo malo, que te han dicho que lo sabes todo de algo, y te crees que lo sabes todo de todo, con lo que abres la bocaza a destiempo sentando una cátedra que no es la tuya.

Y así vamos, que el camino que gentes así formadas, en su soberbia titulada, podrán ser llevados por donde quiera el que quiera, a su antojo. Es cada día más fácil ganar adeptos, es cada día más fácil engañar a la tropa mal formada, y más engreída.

Lo que nunca se enseña a los que vienen es el concepto de silencio, el concepto de escuchar, lo que significan la prudencia, la paciencia y la introspección. Y así nos va, y así los escuchamos en la Carrera de San Jerónimo, la razón no existe, solo la letanía, el mantra, y se expresa a gritos las más de las veces.

Seguramente son los signos de nuestro tiempo, y en ellos hay que nadar, que es la exigencia de los axiomas de la ecología, lo que no quiere decir que me guste.

La vida en titulares, no hay más, que eso de profundizar es algo que no se encuentra, me dicen, ni en las tesis doctorales, que la vida es un corta y pega, y eso de leer un texto no lo hacemos ni aunque nos lo pongan delante para que lo firmemos.

Es el triunfo de la ignorancia, que hasta las condiciones legales del internet ese nos negamos a leer aunque en ello nos vaya la intimidad. Cosas de los tiempos, parece.

Me dicen que los buscadores del internet ese andan a ver quien definitivamente se carga eso de las letras que hay que leer, y empiezan a funcionar de forma general todos los sistemas de reconocimiento de voz a la hora de preguntar donde está Sebastopol, que una cosa es cantar la canción con la tuna, y otra muy diferente es ponerlo en el mapa, ¡perdón!, en el Google maps.

Y así andamos, eso sí, desde nuestro entorno global, escondidos tras nuestros auriculares, creyendo que tenemos el mundo en nuestras manos, que es lo que nos dicen, y la verdad es que apenas tenemos en nuestras manos los cuatro “me gusta” de nuestra cuenta en la red social de turno, que se nos conceden en general gracias a una foto, a un video, a un audio. Casi nunca a un escrito fundamentado, o a una idea bien estructurada.

Es también el triunfo del cortoplacismo, el que nos enseña a gritos Tito Trump, que no es capaz de ver más allá de un trimestre, como si tuviera que dar cuentas a un grupo de analistas de mercado, esos que hacen que suba o baje la acción de las Matildes. Arreglo las cifras del trimestre con una patada a seguir, como esas del rugbi, y si vienen dramas en el futuro, pues ya veremos, o mejor aún ya verán. Necesito el dedito arriba del “me gusta” para mantener mi ego intacto.

Son, sin duda los nuevos tiempos, los que nos avisaron al comienzo de la famosa era Acuario, que los hippies de los sesenta cantaban en las comedias musicales hechas para recordar que necesitábamos paz en el mundo, que estábamos hasta los mismísimos cojones de la guerra de Vietnam, que había que hacer el amor y no la guerra, las flores, las drogas… Manson, la ropa de la India, esa que se fabricaba para los activistas pacíficos de Berkeley, de San Francisco, de nuestro Londres europeo o lo que sea, por esclavos de la India, del Nepal.

No era este el resultado esperado, en el que hemos vendido nuestra alma por unos espejitos de colores, espejitos que nos hablan, que nos lanzan imágenes y nos dicen que somos la más bella del reino, hasta que aparece Blancanieves.

“Me gusta”, al final nuestra pobreza intelectual ha reducido el mundo a la popularidad del instituto donde se crían los adolescentes, y ella tiene que ser la más esbelta, la más rubia, y él el mejor deportista en la liga de baloncesto o rugbi interescolar.

El que intenta la vía de la introspección, del esfuerzo por aprender es el rarito, el friki, el que no se va a reproducir porque no es rubia ni esbelta, ni tiene una tableta de chocolate en los abdominales.

Aún, me temo, seguimos con el concepto que el cabestro de Bismark introdujo en los sistemas educativos, que no es más que producir en las escuelas y en las universidades lo que la sociedad necesita, lo que la industria, la administración, y la producción de servicios básicos exige.

No está mal, salvo que las sociedades son cambiantes, y el ritmo de cambio es cada vez más rápido, con lo que no hacemos más que crear especialistas en diseño de fotocopiadoras de papel a dos caras, sin tener en cuenta que a lo único que nos tienen que enseñar es a pensar, a crear, a entender nuestro entorno, a planificar, y por supuesto a entender que no somos más que parte de un organismo superior que se llama sociedad.

Buenas noches y buena suerte

 

 

Otra vez por aquí

Tengo que reconocer que el curso no está empezando demasiado bien, y todo a base de que las cosas parece que siguen igual, nada cambia, y consecuentemente todo es aburrido.

Pongo un podcast, que acostumbro a no fijarme en lo que pongo, dentro obviamnente de mi selección previa, y me sale ese Péndulo de Alan Poe, una verdadera excrecencia residual de la leyenda negra española, en manos de un yanqui borrachuzo y drogata. Siempre he pensado que debería haber transpuesto la acción de Toledo a Münich o Gèneve para aumentar la sensación de realidad, y eso porque aún no conocía Guantánamo….cosas de la literatura, digo yo.

Tito Trump sigue dando la lata, y parece que ya nadie toma en serio sus acciones. ¿Qué le vamos a hacer?. Si el sube los aranceles a los chinos, los chinos devalúan la moneda y todos tranquilos. Mientras los chinos no les devuelvan la deuda pública que tienen no llegará la sangre al río. Y es lo que decían en marzo, y en junio y en…

Todo sigue igual, mis dirigentes buscando formas de trinque aún no descubiertas. Por cierto qué tesis doctorales y tesinas de investigación saldrían explorando esos caminos. Pero es lo mismo, el patio de Monipodio sigue activo, aunque hoy el tal patio se llame UJC. Bueno, también el tal Juan Carlos de alguna forma dirigió el patio nacional de Monipodio, bien extendido por nuestra piel de toro.,

Todo sigue igual, las Matildes ya no son lo que eran, que eso de la competencia es muy mala cosa y le han comido el postre, los turcos con sus cosas, y es que no levantan cabeza desde que Ataturk les dejó de la mano, las guerras en su sitio, el hambre en su sitio, los emigrantes en sus balsas, en sus pateras, y los que nos dedicamos a matar Mandarines de la China, beberemos un buen Bordeaux a su costa, cada uno en su grado y condición, por supuesto.

Hoy sube la vivienda, sube la energía, pero aún no ha llegado a aquellos máximos que estamos deseando olvidar, a ver si acabamos repitiéndolo. Que esa es la gracia de especular, gana el que se da un chapuzón y sale corriendo, (mientras no se lo lleve una ola que no ha visto llegar), y pierde el que se queda sentado encima de su tesoro. Como en la parábola de los criados y los talentos, que no vale enterrar la moneda en activos seguros, que no vale arriesgarlo todo a una apuesta de la ruleta, que para ser gratos a los ojos del Señor, hay que currárselo.

Ya digo, todo como siempre, y es que como andamos siempre por los caminos del bosque los árboles no nos dejan ver el terreno por el que nos movemos, que si así fuese posiblemente no pararíamos de correr hasta que nos doliesen los pies. Pero nos han formado adecuadamente, estamos dirigidos e indefensos, condenados a creernos lo que leemos, lo que vemos en el móvil, en la tele, condenados a deducir la realidad a través de las sombras del fondo de nuestra caverna. Nada nuevo.

Siempre me podrá decir alguien aquello de lo poco conveniente que es el dejar de pelear, como sugería aquel príncipe de Dinamarca, contra un piélago de adversidades y haciéndoles frente terminar con ellas.

No, a lo mejor no es conveniente tanta pelea, y habrá que ver el fútbol en la tele, que te lo recomiendan los accionistas del tal Movistar, que no saben si van a poder evitar que la acción se les vaya por debajo del euro. Y es que vivir en régimen de monopolio es muy cómodo.

Todo sigue igual, ya os lo digo, es como si el mundo estuviese en una posición de continuo enroque, en un “sostenella y no enmendalla”, que nos advierten que aquella cosa que nos liaron los hermanos Leheman, hace diez años, puede volver a reventar, pero esta vez en forma de burbuja de los bonos que han ido emitiendo las naciones. Es lo mismo, qué importa que sean hipotecas subprime o bonos fruto de las patadas a seguir que van dando los amos del universo. Unos se sientan en el dinero, otros lo van recogiendo.

Pero no me hagan ustedes demasiado caso, que como siempre, parece que las mentiras de siempre a las que hoy se llaman “fake news” en los ambientes enterados y puestos al día, que decir lo de que eso es una trola ya no mola, se extienden como siempre, que si tenemos que decir que los españoles nos hundieron un barco en la bahía de Santiago de Cuba, pues se dice.

Que si hay que decir que lo que le preocupa al yanqui es que los chinos les venden más que ellos a los chinos, pues se dice. La verdad no sé dónde está. Eugenio Bregolat escribe que la cosa es más el miedo al crecimiento chino, y a la imparable fuerza de su innovación que va siguiendo los caminos clásicos de primero copia, luego mejora.

Una gaita, y es que como nada cambia, al Imperio lo que le alarma es que salga un Imperio más grande, más técnico, que dicen que los chinos se forman en Stanford y vuelven a casa con la mejor tecnología del mundo bajo el brazo. Lo de pasarles en PIB, está a la vuelta de la esquina.

Nos arrastraremos otro año, viviendo lo mismo, a la misma hora, aunque parezca que las cosas no hacen más que cambiar, al final parece que el Barça sigue encabezando el campeonato de liga, que las programaciones de los teatros de ópera siguen siendo igual de aburridos, que sigue haciendo el mismo calor que siempre, a pesar del calentamiento global ese que nos aseguran que se desarrolla sobre nuestras cabezas, que los informativos de televisión siguen siendo espacios publicitarios de los partidos políticos que se lo pueden permitir, que ya nadie va al cine, pero todo el mundo ve las pelis, de una forma u otra, quien no llegaba a fin de mes, a fin de mes no llega.

Así, que ánimo, otro curso que empieza, otro año en que las familias serán asaltadas con el precio de los libros, con el precio de las mochilas, de los uniformes.

Pero que nadie se alarme, la vida, dicen, que sigue….igual.

Con su pan (duro) se lo coman

Más Gabón

Recuerdo, hace muchos años, quizás no tantos, paseando por Sudáfrica, me encontré con los famosos guetos en donde la política del apartheid había ubicado a la población autóctona.

Los ví en Ciudad del Cabo, los ví en Johanesbrgo, el famoso Soweto, y no lo vi en Durban, porque hasta allí no llegué.

Eran, y probablemente hoy sigue siendo así la cosa, recintos de chabolas donde una población incontable a mis ojos, se hacinaba en viviendas, mejor dicho en habitáculos de lo más precario, aparentemente sin ningún tipo de higiene, y donde los servicios básicos brillaban por su ausencia.

La ciudad de los blancos, aunque soportaba filtraciones procedentes de esos guetos, digamos que se mantenía de forma no muy lejana a los niveles que se pueden encontrar en el primer mundo. Había zonas comunes donde se encontraban los dos espacios, como los mercados, algunas calles, quizás en los taxis, poco más, y a partir de ahí la vida discurría con sus injusticias al aire libre, los pobres ejerciendo de pobres y los demás a sus quehaceres.

Guetos he visto bastantes en mi vida, de hecho son guetos los que en Palestina se han levantado encerrando a la población autóctona tras muros que casi como el ciprés de Silos a la estrellas casi alcanzan. Intramuros hay una vida, extramuros otra diferente, y las zonas de contacto se limitan al trabajo que los pobres deben hacer para los ricos, así que palestinos los encuentras, ¡cómo no! en los taxis en las tiendas de los bazares, y seguramente en las cocinas y en aquellos servicios en los que los miembros de la invasión europea de la primera mitad del siglo pasado rechacen desde sus elevados niveles de formación.

No voy más que a puntualizar que nuestra sociedad avanzada en este mundo occidental tan puñetero, también crea sus guetos, que no hay más que acercarse a “Can Tunis”, a la famosa Cañada real, o a tantos y tantos otros que a lo largo de nuestra Europa se han ido creando al abrigo de nuestras ciudades.

Pero hay otro tipo de gueto, más llamativo por lo discreto, y la primera vez que fui consciente de su existencia fue en la ciudad de Guatemala.

Y el caso es que quienes estaban dentro de las murallas no eran los desgraciados de Soweto, ni siquiera gente de “Nou Barris”, eran las clases dirigentes, los ricos, vamos que desarrollaban su vida a la sombra de las ametralladoras que sin ningún pudor mostraban los guardias que les protegían desde las garitas de vigilancia. Tremendo.

Ciertamente en nuestro mundo occidental tenemos ejemplos de ese jaez en tantas y tantas urbanizaciones cerradas a cal y canto, pero quizás sin el componente de que si salen los habitantes de allí dentro, pueden secuestrarlos, balearlos, acuchillarlos, cualquier barbaridad, vamos, y tienen que moverse con su guardia pretoriana a cuestas.

Mi impresión, tanto en Libreville como en Franceville, fue el sentir que estaba en uno de esos espacios como los de los guetos de miseria que comentaba al inicio de esta entrada, pero guetos que abarcaban todo el espacio urbano.

Me dice la gente maravillosa con la que contacté, que las cosas se han ido deteriorando en los últimos años, quizás por la caída del precio del petróleo, quizás por la mala administración de su economía, quizás por su mismo sistema político.

Seguramente es así, no lo sé, solo que demasiadas ilusiones se frustran demasiado pronto. Lo único que parece crecer es el número de nacimientos, y consecuentemente la población que parece se incrementa en casi un dos por ciento anual, lo que es una barbaridad en términos occidentales.

Quiero decir con eso, y no es el único país del África en que el crecimiento de la población se mueve en esos términos, que la sensación que me he traído ha sido la de una falta de infraestructuras de sanidad y educación que está destruyendo un potencial humano que quizás permitiese al país recuperarse de la situación en la que lo he visto.

Alguien me dijo que el abandono de las zonas rurales comenzó a producirse a finales del siglo pasado con la promesa de que las nuevas industrias ligadas a la extracción de crudo, a la minería del manganeso, y quizás en menor medida de la explotación forestal iban a producir una explosión de oportunidades. Claramente no ha sido el caso.

Consecuentemente, estamos frente a la situación dolorosa de que en un país en el que los niveles de supervivencia en términos de dignidad para la población pudiesen ser más que aceptables, nos encontramos que desgraciadamente no es así, que la mayoría de la población se mueve en términos que consideraríamos en nuestras sociedades occidentales abiertamente inadecuadas e inaceptables.

No quiero echar todas las culpas a los dirigentes que van heredando el cargo, a pesar de que hay mucha sangre según cuentan las crónicas en las manos de esa élites, ya que un fenómeno tremendo se ha filtrado aquí, y en otras sociedades de este llamemos tercer mundo, para entendernos, y es el neocolonialismo, que las potencias europeas, Francia en este caso ejerce sobre estos territorios que en un momento dado dominaron militarmente.

La moneda es el franco, colonial, desde luego,  que parece garantizado por el gobierno francés, ya que tiene un cambio inamovible, y claramente no está cotizado en los mercados monetarios.

La gasolina te la vende Monsieur Total, a pesar de que andan en mini-broncas a cuentas de la extracción del crudo, pero me temo no son más que eso, broncas de enamorados, por un quítame allá esas comisiones.

Me llamó la atención de que el grupo hotelero Accord no anduviese instalado allí, pero para el nivel de turismo y visitantes, parece suficiente que el grupo Radisson les gestione como puede el único hotel medio decente.

Y es que de hecho hablamos de un PIB de algo más de 12.000 millones de dólares, es decir lo que factura Inditex en un mal trimestre. Importa relativamente poco, salvo el supuesto valor estratégico militar que pueda tener el país.

Me pareció notable el gueto que representa la embajada francesa en Libreville, una especie de fortín donde viven, además todos los funcionarios. Espectacular.

Me comentan el interés, como en buena parte del Continente, de los chinos a la hora de comprar tierras realizar infraestructuras, y aparentemente crear riqueza, pero yo no vi chinos, y tampoco carreteras o aeropuertos dignos de llamarse así. Seguramente por mi estancia tan breve, ya iré viendo.

Volveré a hablar de estas tierras que pudieran ser maravillosas y hoy son uno de los lugares del mundo en los que sabes que la injusticia social es evidente, a lomo de tantas y tantas formas de depredación a las que están sometidos sus habitantes.

Mientras seguiré pensando que no estoy viviendo la historia del Mandarín de Queiros.

Con su pan se lo coman

Hacia Franceville

Hacia Franceville

Me dicen que para llegar a Franceville, ciudad al este de Libreville, a unos seiscientos cincuenta kilómetros de distancia hay que coger un tren, el Transgaboniano. Pues bueno, que uno ya subió en el Shangai en su momento, conoce los detalles de aquel sevillano al que según donde, llamaban el catalán, y se ha subido en trenes de todo el mundo, así que este no me iba a asustar.

Me amenazaron con doce o trece horas de viaje, y recordé aquel episodio que nos contaba Javier Reverte del “Air May be” tanzano, creo, así que paciencia, agua y unas galletas, como los marineros del siglo XV, que estas cosas sabe uno como empiezan pero desde luego, no sabe cómo acaban. Lo mejor ir pertrechados.

Siempre he preferido los trenes botijo, ya que al menos podías poner el vino en la ventanilla a refrescar, y de cuando en cuando ir tomando la parte alícuota correspondiente al trayecto a realizar.

Pero estos trenes modernos no permiten ciertas gollerías, y rezas para que el aire acondicionado no falle, que si es así lo que te queda es la oración al son del réquiem de Verdi, que no está nada mal tampoco. El problema es cuando la modernidad se queda a medias y cuando con el pretexto de no poder bajar las ventanas por aquello de la seguridad, la climatización y no sé cuantas historias más te dejan sin refrescar el botijo, con el aire acondicionado inadecuado, y con una cara de las de ¿qué cojones hago yo aquí?.

Pero no importa, que uno está bragado y para estas cosas aún le quedan restos de paciencia en ese alma cascarrabias que me acompaña. Que ni mirar por la ventana me dejaron, ya que el viaje fue nocturno a la ida.

¡Cómo desee que el viaje fuera de día y disfrutar del paisaje!. Cierto que a la vuelta los malditos dioses me concedieron el deseo, que me tiré diecisiete horas de viaje….pero no adelantaré acontecimientos.

Los trenes africanos, como las trochitas andinas, como en fin todos esos trenes que atraviesan tierras donde no habita el lujo tienen la importancia de satisfacer las necesidades de comercio locales, con lo que se llenan de las más pintorescas mercancías que acabarán en los mercados alrededor de la línea férrea, hasta animales he visto transportar en el regazo de algún viajero, que hay que vivir, que son tierras duras como aquellas tierras españolas de mitad del siglo pasado, donde el comercio sencillo a pie de tren ayudaba a no pocas economías familiares. Viejos tiempos.

Pero una cierta modernidad ha llegado a este tren, el único del país, y solo se admiten mercancías en el furgón correspondiente, y en las estaciones nadie puede recoger nada, ni siquiera hay puestecitos para atender las necesidades de los viajeros en las estaciones. ¡Aaastooorgaaa, a la rica mantecadaaaa!¡Yemaaasss de Santa Teresaaaa!¡Aguaaa de la sierraaa! Aquí, en el Transgaboniano es fiambrera o muerte, una especie de quiero y no puedo, que no nos importaría tener el TGV, aunque fuera de segunda mano.

Pero un billete de ida y vuelta es más caro que el salario de un mes de muchas personas, con lo que se deduce que no está hecho para el pueblo llano, quizás para los señoritos, que turistas tampoco parece que haya muchos.

La zona este de Gabón, se acerca al Congo Brazza, y en su momento pudo ser una región con producciones agrícolas razonables, pero hoy la cosa no da para mucho, que de la destrucción de los cultivos se han encargado los elefantes con un aterrador empeño. Así que la línea férrea se utiliza para el transporte de madera obtenido de las selvas ecuatoriales que se ven cada día más peladas, y del manganeso, que si deja algo es polvo en los pulmones de la gente de la zona, ese polvo que levantan los camiones que se llevan la riqueza para otras zonas, para otras gentes.

Franceville en ningún momento me dio la sensación de estar en una ciudad, es una estructura deslavazada, una zona de mercado mísera, que parece ha recogido lo que en nuestra Europa sobra, y con productos agrícolas de muy baja calidad. Hay hoteles pero no parece haber urbanismo, hay edificios oficiales, ayuntamiento, ejército, policía, pero lo dicho, no parece haber ciudad, solo aglomeraciones de casas en barrios duros.

En mi tren viajaban políticos, que el próximo seis de octubre tienen elecciones legislativas, con sus todoterreno en la cola del tren, como aquel auto expreso que teníamos por aquí. Parece que tenía que demostrar su poder a lomos de los Toyotas, grandes, enormes, intimidatorios, que había que convencer a los jefes de barrio de la utilidad de votar al poder establecido. Yo pasé vergüenza viendo el espectáculo, luego me di cuenta que dolía la visión. Demasiada gente viviendo con menos de un euro al día.

Ya no se cultiva café, pescar en el río tiene poco sentido, los platanales me dicen que están destrozados, demasiada miseria. Nadie se merece eso.

Y de lejos, si te subes a una colina, el paisaje, el que no ha sido quemado para la recolección de madera, o para vaya usted a saber qué, es bellísimo, pero me temo que a la vez es hostil para quien quiere sobrevivir allí y no es de la cuerda de la gente del poder.

Me dolió Franceville, que te recibe con un estadio de futbol moderno, totalmente fuera de lugar que demasiadas cosas necesita aquella gente para el tal dispendio. Pero son las cosas de las dictaduras, que no las cosas de África como se empeñaban en comentarme mis amigos locales.

Ya hablaré en otra entrada de los detalles de mi visita y mi interacción con la gente, que ahora con comentar someramente el regreso a Libreville, la cosa queda cumplida.

El tren de regreso se me llenó de políticos, y lo que es peor de sus guardias pretorianas secretas, bien armados de fusiles, pistolas y lo que no pude ver. En mi vagón, lleno por cierto, no éramos más de diez ciudadanos normales, y el único blanco el que sus escribe. Tremendo.

Y la gente que debe estar cansada del dictador de turno, el que manda a sus acólitos a soltar dinero a los jefes de barrio para ganar las elecciones, decidió en cada una de las estaciones en las que se detenía el convoy, bloquear las vías, con el consiguiente aumento del nerviosismo de los matones de a bordo.

Diecisiete horas esperando que ocurriese algo, o al menos que el viaje acabase, que lo que menos importaba es que el paisaje fuera más o menos frondoso.

Llegar a Libreville fue constatar que la miseria de las casas del recorrido no diferían de las que había encontrado en Franceville, ni de las que en la capital abundaban. Demasiados niños correteando entre las vías del tren, demasiada miseria para tan bella tierra.

Con su pan se lo coman

 

Paseando por Libreville

Me andan diciendo que la cosa en un país no anda bien cuando su divisa se cotiza a más de quinientos pelotines locales por dólar americano.

Y tiene su sentido, ya que eso permite a la psiche del populacho creerse millonario muy deprisa, que no entienda a la primera que está viviendo con un dólar americano o menos, cuando da un pomposo y raido billete de mil cacharrines a cambio de unos cuantos plátanos al caer la tarde, y ver qué se cena esta noche.

Mil boñigos una carrera de taxi, eso si, un cacharro destartalado, de los que nuestra Carmena, ¡Ay Carmena!, no dejaría ni aparcar en casa aunque estuviera la mansión en Torrelodones. Es la muerte de los Toyotas que ya habían muerto hace mucho tiempo, en Europa y esperan ser enterrados en África

Pero tampoco se puede pedir mucho más, que al fin y al cabo hay que ir a uno de esos barrios de Libreville, a donde solo las cabras y el viejo Corolla se atreven a pasar, que hay polvo o barro hasta cansarse, donde hay baches que se comen el coche, donde la gasolina, en un país productor de petróleo, se vende como en Ciudad Real, como poco.

Si después de haber visitado la ciudad alguien me pregunta opinión, me veré obligado a contestar que jamás vi tanta pobreza pero tampoco ví mayor dignidad en los ojos de las personas que por allí sobreviven,

No lo sé, pero a la que empiezo a ver las estadísticas que publican por ahí gentes de diferentes agencias de la ONU, me echo a temblar, que por aquí la gente en el intervalo de edad entre los quince y los veinte se mueren en primer lugar por el SIDA, y en segundo lugar por la Tuberculosis, tremendo.

Luego parece que vienen cosas como el paludismo, accidentes…pero ya no importa, el país se desangra, y eso que escuchas a los que son poderosos hablar del paraíso gabonés, que tiene una renta per capita de ocho mil dólares más o menos.

Pero yo he visto a demasiada gente vivir con un dólar o menos al día, con una dignidad que no encuentro en la mesa del ministro de cualquier cosa. Difícil eso de hacer la retina a la visión que la realidad te pone delante de las narices, muy difícil.

Las limousinas a lo New York aquí se transforman en caravanas de todo terrenos precedidas por motos de la policía, o del ejército. Por mi finca paseo solo, que solo me faltaría una raya en mi Cayenne producida por el Toyota del taxista.

Todos a un lado en el Boulevard Nice, a orillas del Atlántico que mira hacia tierras americanas, hacia los lençoes maranheses de los brasileiros. El culo brasileño que encaja en el vientre de África.

Está pasando el sátrapa, o uno de los suyos, a nadie le importa. En la playa los chicos juegan al futbol descalzos, los viejos van cogiendo frutos pacientemente para ver si al venderlos pueden cenar algo esa noche.

Las cloacas vierten en la arena, las mareas dejan pequeñas charcas, con peces a veces, que nadan entre el mar recién llegado y los detritus de la ciudad.

Siempre hay quien los captura, siempre hay quien los vende, siempre hay quien los come, porque como seguramente dijo también Javier Reverte, aquí no se tira nada, todo son recursos, todo ayuda a que la muerte no te llegue hoy.

Y nadie sabe cuanta gente vive por aquí, que solo se registran los que nacen en algún centro sanitario, o al menos los que un médico certifica, pero no importa. Son demasiados los ciudadanos que no existen para el Estado, para su Estado. Nacen en la pobreza, no producen nada, nunca producirán nada, bueno si, quizás más compatriotas, y el Estado no quiere saber que existen. Es más barato, de forma que no se paga la educación de los nuevos ciudadanos, esos que no tienen ni un dólar al día para comer, y claro, tampoco vamos a destinar recursos para curar las enfermedades de ciudadanos que no existen. Si desaparecen un posible opositor menos.

Que los hijos de los que pueden, se educan en Europa, van a hospitales de lujo locales, viven junto a la embajada de Arabia Saudita o en la “Citè de la Democratie”.

Y me recordó a Guatemala, cuando me enseñaron el barrio donde vivían los poderosos, protegidos por muros de diez metros con torretas que cobijaban soldados armados. El populacho, ese que no existe es muy incómodo.

Y de vez en cuando si el hijo del señor ministro de la cosa salía del recinto a comprar un pito o una pelota, podían secuestrarlo, y la historia de Guzmán el Bueno, ya está servida de nuevo.

Pero la gente, ese pueblo que según me cuentan no ha dejado de ver como su país se deterioraba es digna, es pacífica, (temed la ira de los mansos, dijo alguien en algún sitio) pero todo tiene su límite, todo tiene el punto de no retorno del hartazgo.

Parece que les dicen que el precio del petróleo ha caído, y no llega la pasta para nada. Bueno, para nada más que para guardarla fuera del país, que si hay que comprarse un pisito en París, siempre es más seguro y más chic que hacerlo en las playas del sur o en la punta de la bahía de la capital.

Y es que parece que nadie cree en esa tierra, solo vale extraer la riqueza y transportarla lejos, como en aquella España del final de Franco, como en esta España de los impuestos confiscatorios a las clases medias.

Estoy cansado, demasiada miseria, vuelvo al Radisson, pulcro de lujo provinciano, y veo que está la guardia presidencial, que están los almirantes de la Marina, los jefes del ejército, entregando despachos a los que suben, a los hijos de ellos mismos, los encargados de procurar que nada cambie, o que las cosas cambien lo menos posible.

Algunos se formaron en España, otros en el Imperio, quizás algunos en China, esa China que quiere hacer caminos en el país, que quiere comprar tierras para producir comida, para producir quizás hasta sobornos. No se sabe, solo se intuye, pero los gorros militares recuerdan al que tengo en la memoria sobre la cabeza de De Gaulle.

Llenaré el coche en la gasolinera de Total y llamaré por teléfono desde Airtel, subiré al vuelo de Air France, y alguien me dirá que la época del colonialismo se acabó en 1960 y la esclavitud mucho antes.

Pues será verdad.

Con su pan se lo coman

Un Euro 655 XAF

Ese es el cambio oficial que los franceses han marcado para los territorios de sus colonias africanas, si, lo he dicho bien, para sus colonias africanas, y en la recepcion del Radisson blue de Libreville es lo primero que me salta a la cara.
Parece que la poblacion de este pais en pleno ecuador terrestre oscila entre un millon quinientos mil y un millon ochocientos mil habitantes. Que me dicen que no hay quien los cuente, y por lo que voy viendo tampoco es que tenga una gran importancia.
Como buen blanco occidental que soy, a punto de sacar mi doctorado de cabron con pintas, y con mi libro quizas pirateado de Hugh Thomas acerca de la trata de esclavos, me alojo en ese Radisson, un cuatro estrellas entre cutre y aburrido, que por estos lares parece que es lo mas chic.
Sera, que yo no lo veo, ni tengo ganas de hacerlo, pero uno tiende a buscar sus burbujas, esas que le aislan del mundo real y le hacen a uno sentirse seguro, protegido de lo que uno no quiere que exista, es decir de la miseria que hemos creado..
Siempre cuando me enfrento a estas situaciones me acuerdo de aquel cuento de Eça de Queiros, que luego recogio Casona, «El Mandarin», y que recomiendo a todos los cabrones occidentales que lo lean y luego reflexionen.
Porque yo me siento como ese oscuro empleado del ayuntamiento de Lisboa a quien el diablo le promete riquezas materiales sin limite, si unicamente desea la muerte de un mandarin de la China, y eso en el siglo XIX, en el que casi nadie sabia donde estaba la China, y mucho menos como se llegaba hasta alli.
Y es que la opulencia de mi sociedad, y la mia misma, esta construida a costa de tantas gentes que viven en la franja entre los tropicos, que yo me quedo con todo el pollo de la estadistica y ellos sin pollo. En los papeles se lee que tenemos medio pollo per capita. Me cago en todo, varias veces.
No quiero hablar del satrapa de turno, que como siempre lo hay, no quiero hablar de los que revolotean alrededor del poder y llenan sus bolsillos con practicas que desconozco, pero a buen seguro no pasan, por no ser necesarias, del manejo de informacion privilegiada, que si hay que matar se mata, ¡faltaria mas!.
Estoy en Gabon, creo que ya lo he dicho, pero podria estar en Nepal o en cualquiera de esos paises tropicales del Caribe, no se, en Haiti, en…es lo mismo, aqui un Bongo, alli un Duvalier en su momento, un Ngema aqui al lado, es lo mismo.
Las mujeres que tienen un cuerpo aceptable, se prostituyen, el cortesano vive en su gueto, los niños estudian o pasean por nuestro Occidente podrido. Hay que vender el petroleo a M. Sarcozy, a la reina de Inglaterra, al tio Sam, el coltan aquien lo compre, el manganeso no se a quien, el oro y los diamantes, ya veremos. No importa, siempre hay alguien que los compre.
Y poco mas que decir, que si estas fuera de la corte, cuando enfermas te mueres, nadie va a enseñarte a leer, pero no te preocupes, la cosa es un chollo, tampoco pagas impuestos.
Que cuando pierdes tu curro, si lo has tenido alguna vez, te mueres de hambre o de la primera infeccion que pase por tu puerta, que tus hijos no les importan a nadie, si llueve te mojas en tu casa, en tu chabola en tu chamizo.
No se puede pasear por los barrios sin que se te encoja el corazon no se puede entrar en los mercados callejeros, esos del hambre, de la miseria, del dolor, que enseguida recuerdas al reyezuelo bailando, trajeadito el, soñando en ser el reyecito, vamos que le reciban en el Eliseo tal y como se merece, que le reciban en la Casa Blanca, con alfombras rojas, con sus niñas preñadas a los quince años, que luego ya estan gastadas.
Y yo viajo en primera, que nunca me ha gustado otra cosa, que me quejo del calor que hace en la habitacion del hotel, si ese Radisson cutre, que paga trescientos euros mensuales a sus empleados y cobran la habitacion al precio que esperan recibir en Paris, en Copenhagen, en Roma.
A nadie parece importarle, que llega esa personalidad de occidente que puede hacerse una foto con el satrapa local y a lo mejor sale en la CNN, en el Euronews, «news at nine», antes de dormir en Chicago, en Atlanta.
Y mientras la gente esperando su turno en la puerta del infierno los que tienen suerte, que otros ya viven en el infierno, ese infierno humedo que trae la temporada de lluvias, o el monzon, o ese tifon, quizas ese huracan. El infierno que trae la naturaleza a los que no tienen mas que esperar que todo acabe mientras el Canal +, tan frances el, llena la estancia con los productos que el diablo nos ha dado, esa comida tan bonita que nos envenena, ese coche que nos mata de muchas maneras, ese traje, ese vestido.
Y a lo mejor se preguntan si es real, no lo se, de hecho esta prohibido que me importe, esta excluido del contrato que alguien firmo por mi con el diablo. Mi papel es consumir y consumirme, su papel no me importa, siempre que paguen las facturas que yo genero.
Voy a dejar la capital, y el tren que me lleva, en primera, claro, me acercara, posiblemente al corazon de las tinieblas, con permiso de Conrad.
Los de marketing de mi occidente miserable quieren que crea que voy a esa Arcadia del buen salvaje, a esa Utopia perdida en a naturaleza, y algo me dice que voy a incumplir mi trato con el diablo, ya veremos.
Juro contener las nauseas que me produce tanta injusticia, es mas me voy atener que comprometer, como hizo el empleado del ayuntamiento de Lisboa, en poner de mi parte lo necesario para compensar la muerte del Mandarin que sin desearlo conscientemente provoque antes de nacer.
¡Que los dioses nos ayuden!

Falsa bandera

Me han dicho que por el Caribe andan las cosas como siempre, quiero decir que en Cuba no salen de pobres, en las Caiman atesoran los dineros de los putrefactos, (no confundir con el proyecto de Lorca y Dalí), y en Venezuela, ¡Ay en Venezuela!, que dicen que me quieren matar al Maduro antes de que se caiga del árbol.

Seguramente Don Nicolás pensó que si hacía algo como lo de Erdogán la cosa iba a salir de maravilla, ya se sabe, que a los americanos eso de las falsas banderas les ha venido siempre muy bien.

Y a Don Erdogán, me dicen, y lo ví, que el hecho de quedarse en el poder es lo que de verdad le importaba, que lo de que la economía y el bienestar de los turcos es cosa menor.

Y al fin y al cabo nunca dijo a cuantos turcos quería beneficiar, y por algo hay que empezar.

Don Madurito parece que llama atentado terrorista procedente de Colombia a unos fuegos artificiales mal manipulados (hay siete heridos de la Guardia Nacional Bolivariana), que le acercó un dron durante su discurso.

Quizás sea lo de la falsa bandera lo que va a mover a este pollo a lanzar sus tanques contra Colombia, que puestos a escapar hacia adelante, cualquier cosa vale, sobre todo si en Colombia algún acto de la policía ha tocado material sensible de alguno de esos pollos que se dedican a la venta de estupefacientes. ¿Quién sabe?.

Ya veremos los próximos días qué es lo que va a hacer este hombre, y como nos pilla lejos en la geografía a lo mejor nos distrae y todo porque las lágrimas por el pueblo venezolano no pueden ser ya más gruesas. Alguien diría que lo hemos llorado todo.

Todo sea por la revolución bolivariana, que ahora que están tan independizados de España como quieren algunos catalanes, algo tendrán que hacer para evitar cerrar la tienda.

En cualquier caso, hay que buscar enemigos, que sin ellos la cosa no va bien, los oficios de dictador pierden peso en el panorama, y hay que tener caliente al populacho, a nivel de hooligan, si es posible, que hay que ganar el partido, ya se sabe ¡Patria o Muerte!.

Y en eso de ¡Patria o Muerte! me dicen que eso de la propiedad privada es ahora constitucional de Santiago a La Habana, y me acuerdo de cuando nuestro Felipe (González) tuvo que abjurar del marxismo, lo negó más de tres veces, y para siempre. Berlinguer había trazado el camino.

La verdad es que se me da una higa lo que les pase a los cubanos y a los venezolanos, aunque tenga, cuando me pongo políticamente correcto expresar mi solidaridad con la explotación del pueblo, o con los que están sufriendo los rigores de esta o aquella dictadura, ¿qué quieren ustedes que les diga?.

Puestos a sentir, lo que si hago de corazón es intentar comprender el sufrimiento de mi amigo, siempre desde el punto de vista personal. Es decir me solidarizo con mi amigo cubano, con mi amigo venezolano, con los problemas que a ellos les ha causado su país, nada más. Lo demás está fuera de mi alcance, y está bien así.

Y es que como siempre digo, aunque haya pateado tierras de dictadores, nunca he tenido la oportunidad de enterarme realmente de la tostada. Y siempre pongo el ejemplo de esa líder birmana que al parecer luchaba contra la dictadura de unos militarotes, y ahora no le tiembla el pulso lanzando a la muerte a más de un millón de sus conciudadanos, que no rezan como ella, que no viven como ella.

Y no leo en ningún sitio las disculpas de todos aquellos que por la prisión más o menos dorada de esta mujer me instaban a no visitar Birmania, que los militarotes se iban a beneficiar de mi modesto gasto turístico y la pobrecita iba a seguir en su casa sin poder dedicarse a la política.

No conozco a ningún rohingya, aunque las estadísticas de la UNICEF me recuerden que miles de niños están en peligro de muerte. Para evitarlo me piden dinero, que hay que pagar los sueldos de los altos ejecutivos de la tal organización.

Los de “Save the children” son más hábiles en su campaña de captación de fondos, me quieren presentar a un niño, con nombres y apellidos. Pues qué bien.

Y a Maduro le han invitado a fuegos artificiales, como si estuviera en verano en la playa de la Concha, que de noche el concurso pirotécnico queda muy bonito sobre la playa, que según el video que anda por ahí, la cosa hizo pum!, pero poquito, y para petardadas una buena mascletá de la de Fallas, y a otra cosa.

Su santa dio el gritito, ¡qué susto Nicolás!, ¡haberme avisado que es un sinvivir!, y ya está, los soldaditos un poco heridos y a otra cosa.

Otra cosa, que puede ser el endurecimiento de esto o aquello, que seguro los ciudadanos tienen pastita en el calcetín, en el forro del colchón, en Panamá, en Miami, en Barbados. Y es que esta es tierra de piratas, y el tesoro lo reparte el capitán a su tripulación.

Pero que nadie se preocupe más que de ese amigo que lo debe estar pasando mal, que del resto aunque uno se preocupe, la cosa difícilmente pasará de eso, de pólvora mojada.

Por lo demás seguiremos en el estiaje que nos tiene aplatanados, ignoraremos los telediarios que ahora los llevan los becarios, (me han dicho), y puede pasar cualquier cosa, que tampoco piensan contratarles el año que viene.

Ignoraré, si soy capaz, todas las noticias con carga publicitaria, que por cierto son todas, me temo, e intentaré leer algo que se relacione con los cátaros y su fantástica herejía, o una novelita de Georges Simenon, que las de Le Carre parece que las ha escrito el MI5.

Así, que mis queridos amigos, lo dicho queda, que mis brazos y mi comprensión es hacia los de mi pueblo, y de los demás oiréis de mis labios aquello de que espero que se les pase la gripe.

Con su pan solidario se lo coman

Show must go on

Parece que el calor es ahora como un castigo divino. Quizás, pero es cosa nuestra, y como todo se vende en estos tiempos de triunfo del calvinismo, cada cual arrima el ascua a su sardina.

Y no está mal, que Tito Trump nos dice que él no quiere que los americanos dejen el coche en casa, que Detroit está cerrando poco a poco por la miseria de los malditos alemanes y sus BMW, que hasta en las pelis del Tom Cruise hacen las carreras con los coches de la Bayerische Motoren Werke.

Bien que las carreras las lían por Paris, pero de usar Peugeot o Citröen nada de nada.

Y mientras no tenga el buen hombre un incendio en los jardines de la Avenida Pensilvania, me parece que va a andar defendiendo hasta a esos pollos de Tesla, que hacen unos coches muy chulos aunque se les ha olvidado que además hay que ganar dinero.

Y a nadie le importa, que es verano, que si Pedrito se nos sube a lomos de las encuestas que guisan ellos mismos, pues me alegro, con la misma intensidad con la que me alegraría de lo contrario, si es que existiese, que si Pablo no dice nada será que está cogiendo las uvas de tres en tres.

Todos a caballo de los nuevos tiempos, menos los de mi pueblo, claro, que te vas a comer unas secas amb butifarra del Salgot, no tanto para hacer patria como para chuparte los dedos, y te sale el que fue molt honorable saludando, que se acababa de meter una costellas de xai en la Dolçeta.

Pero son las cosas de ir a ciertos sitios, y es que los indepes no paran, no pararán. Y es que estoy esperando la que montarán el dia que el Don…..Jordi pase a Oriente, vamos que desencarne que diría Miguelito Blanco.

Es el show de cada día, ya saben ustedes, el payaso hace reir a su público, mientras la lágrima de su desgracia se desliza por debajo de la máscara, Show must go on”, que diría Bob Fosse, y se nos llenan los escenarios de cualquier cosa que nos distraiga aunque no la entendamos, que de lo que se trata es que miremos sin ver y oigamos sin escuchar.

Las nuevas generaciones están cada día más conectados, cada día tienen más amigos, me dicen, que a veces son multitud, y también me han dicho que están reinventando el silencio, que por lo visto sus reuniones son silenciosas, cada uno en su pantalla, cada uno con sus auriculares, cada uno en una introspección falsa.

Pero habrá que preparar la toalla, habrá que preparar la sombrilla para ir a la playa, que me dicen desde Madrid, desde las costas mediterráneas que no se soporta la tal ola, ¡Porco governo!.

Historias circulares, como las economías que se desarrollan ahora sin intermediarios, de esas que le están quitando el pan a los comisionistas, que no hacemos más que inventarnos esos términos que parece que te harán rico, que si el bitcoin que si los big data, que si los block chain. Los taxistas dicen que no los entienden, pero que seguramente están detrás de su ruina.

Claro que no han pensado en la forma que tienen de especular con las licencias que en su momento les permitieron acceder a la profesión.

Quizás tampoco se han fijado demasiado en el estado en que, en general, tienen la flota de Skodas viejos y sucios.

Quizás el mismo aspecto de demasiados de estos profesionales, honradísimos por otra parte, excepto cuando no saben donde está la dirección que les has pedido, o peor aún cuando sin desearlo se convierten en taxi turístico.

Todo es un show, y debe seguir, que Bob Fosse ya nos lo ha dicho, y se nos llena la calle Colón, la Gran Vía, la Castellana, de miles de estos honrados y pacíficos trabajadores, que piensan que sus males vienen de fuera, y quizás parcialmente lleven razón, pero a mí me va a costar volver a pillar uno de esos trastos viejos conducidos por gentes que han decidido, para su beneficio, hacer mi vida más complicada, más dolorosa, más incómoda. Así no se trata a los clientes.

A no ser que seas Ryanair, que entonces sí que tienes todo el derecho del mundo a putear a la gente en aras de la productividad, de la economía de escala, del bitcoin y de la madre que les parió a todos.

Que por cierto, y ahora que me acuerdo, me viene a la cabeza aquello de que lo primero que busca nuestra sociedad es sacrificar al ser humano.

No sé si ese ministro que nos han puesto con responsabilidad sobre nuestra policía, sabe de qué se habla cuando se habla de la llegada de los emigrantes, por mucho que se acerque a Mauritania a discutir con el jefazo local. Nuestro ex juez, que si ha hecho carrera política me hace pensar en si prevaricó o no cuando ejercía su magistratura, va a intentar compensar la caída de visitantes a Barcelona de turistas nacionales, y le va a facturar a Doña Colau los jovencitos que llegan en los cruceros que atracan en las playas onubenses.

Y es que el gremio de los hosteleros dicen que el paisanaje carpetovetónico no tiene en cuenta la ciudad condal para sus desplazamientos, y así no hay quien redondee la última línea de la cuenta de resultados. ¡Qué le vamos a hacer!.

Mi archivo de cortesía abandonado a las hordas del odio indepe. Y encima la sorpresa de que la gente prefiera Cudillero a la Mar bella, y eso que en los dos sitios te dan unas buenas calderetas de pescado.

Voy a coger mi sombrilla, mi sillita de playa, el e-reader ese que parece que aún funciona, y miraremos a ver si he tenido la precaución de poner algún libro chulo, que anoche me limpié el cuento de “Total recall”, sin Tito Arnold por en medio, y me dormí al segundo librazo en las gafas.

Así, que dejaré pasar el rato, esperaré el próximo show que seguro se está cociendo entre bastidores, y prometo que excepto en caso de extrema necesidad no volveré a coger un viejo Skoda conducido por un irascible carrero mal aseado, de la misma foema que juré en su momento no subir jamás en un vuelo de Ryanair, que uno está hasta los huevos de todos aquellos que siguen apoyando en destruir a ser humano como primera opción.

Con su pan se lo coman

NESSIE

Cuando había prensa, de esa que se vendía en los quioscos, las serpientes de verano afloraban, vamos que alguien, de prestigio e integridad fuera de toda duda, había visto la bicha en medio del lago ese de Escocia.

Había que llenar páginas, que los futbolistas estaban aún de vacaciones, los políticos andaban reunidos en Ayete, o más tarde en los palacios de Doñana, y no daba la cosa para mucho.

Había que echar mano de los famosetes, que salían en bikini, o enseñando tableta, más o menos, emergiendo de entre las olas como una Venus cualquiera, o a bordo de ese yate, que siempre pensé que el que no tenía un Azor, aunque se llamase “Jacinta”, por un decir, no era del grupo, no estaba en la pomada. Bueno.

Pero mire usted que ya nos hemos quedado sin prensa escrita, que entre que se venden seis periódicos, y encima me dicen que los repartidores están cabreados, pues tenemos que tirar de móvil para ver el ocaso de la Obregón, cosas del tiempo.

Pero bueno, se disimulan las arrugas, y a uno siempre le queda la imagen de aquella Úrsula, que no ursulina, que nos quitó el hipo a mis amigos quincenos y a mí. A James Bond, desde luego no se lo quitó, y si lo hizo no se notó, que como diría Cela, James, James Bond, se corría con entereza, sin bizquear ni babear.

Cosas de otros tiempos, que ahora el calvinismo reinante de tupé, aunque no llene los periódicos, que vienen tan famélicos como en el siglo pasado, da que hablar, bueno, la verdad es que tampoco demasiado. Si hay que amenazar a Irán se le amenaza, si hay que insultar a diestro y siniestro, se insulta. No se me altere el Tito Trump, que en el fondo el matón de clase siempre acaba con un ojo morado, que, no sé por qué, siempre hay uno que no aguanta y suelta una hostia a destiempo. (A traición dice siempre el matón).

No, la verdad es que no apetece demasiado ver que dicen los periódicos esta mañana, que me hablan de la huelga de RENFE, pues que hablen, que me dicen que la Crida del Puchi, que digan, que la señora estupenda en bikini, o sin nada pero sin dejar ver nada, tampoco tiene mucha gracia, qué quieren ustedes que les diga.

Y sí, me acuerdo de los tiempos de los monopolios, aquellos en los que se aprovechaba el verano, y que los periódicos venían magros, para subir los precios.

Subía la luz, subía el butano, subía el tranvía y el metro, subía hasta el tabaco. Pero la gente estaba cruzando la Nacional II para ir a su pueblo, a ver a los parientes, a enseñar el Simca mil, a decirles lo bien que se vive en la capital, aunque tuvieses el pisito en La Mina o en La Fortuna, que en detalles no se entraba.

Y decir a los asombrados habitantes de tu pueblo, que tenías el tranvía solo a media hora andando desde casa, y luego solo en una horita más te plantabas en Sol, en la Plaza Cataluña, en el centro, vamos.

Y entre el miedo al palo de la Social, si hombre esa de Billy el Niño, y que los periódicos venían magros, solo te dabas cuenta de la que te habían liado con los precios, cuando el sueldo en vez de llegar como siempre hasta el día veinte, se quedaba en el quince del mes.

Por eso no me gusta ese aire de vacaciones que ahora no sé por donde nos llega, quizás por el móvil, aunque no lo creo, que estamos entre las redes sociales y el Netflix ese que no nos enteramos.

Además como pagamos con santa Visa Bendita, no nos damos cuenta a la vuelta del pueblo, que en setiembre las perras aunque aún lleguen hasta el día veinte, casi, en octubre no pasarán del día diez.

Pero tampoco importa, que Cristiano estará pegando patadas por Torino, y seguro que en el grupo del Real de la Champions, el sorteo hace que se enfrente a su antiguo equipo. Con eso se nos olvidará todo, seguramente, creo, bueno, no sé.

La verdad es que nos pasamos la vida subiendo eL Tourmalet sin el chute de estimulantes del que gozan los privilegiados, pero no importa, al fin y al cabo no tengo amigos duques ni amigas princesas, que como mucho alguna reinona, así que si hablo del Simca Mil, me entenderán perfectamente, y si coincido en un chiringuito de playa de la Mar bella, pues estupendo, que donde no coincidiré será en el jardín ese tan bonito que tiene la torre del “empresari” junto al Cap de Begur, o en el chalet del Señor Conde, ese tan bonito que tiene en La Zagaleta.

Y como diría la zorra, ¡no me apetecen las uvas, que parece que están verdes!.

Y todo gracias a que los periódicos se están muriendo, que la información que alguien decide que tengo que conocer, me la inyectan en vena entre anuncio y anuncio, de esos que aparecen abriéndose paso a codazos en la pantalla del móvil cuando le estoy poniendo un mensaje a Chuchita, que se ha ido unos días a Formentera, me ha dicho su amiga del alma.

Y digo yo, será porque es del Barça y por allí anda Messi, que si no, ya son ganas. Pero hay gente pa tó, y para leer ese mensaje, que antes te metían en la cárcel por leer el correo de alguien, y hoy te abren las cartas legalmente, pero te las abren. Así, Chuchita ten cuidado, que todo lo que escribes es público, y claro, todo se sabe.

Creo que me voy a dar un paseo, y no, no voy a comprarme ni el periódico ni la baguette, como hacía Umbral, que total, para lo que creo que va a poner y lo blanda que estará la barra de pan, el paseíto a secas.

Y mientras os dejo con la serpiente de este verano, mi amiga Nessie, que no sé quién me ha dicho que se van a tomar muestras del lago Ness y determinar con análisis de material genético qué pueda haber en el agua, si hay algo de alguna especie desconocida, que la ciencia es la ciencia y lo aclara todo…a veces.

Una millonada, que seguro hubiese venido bien para que algún migrante, por ejemplo, no hubiese tenido que jugarse la vida en una balsa, pero el runrún de muerte en los mares de la desesperación y la pobreza, no llena las páginas de los periódicos, ni en verano.

Con su pan se lo coman

 

Mamá cumple años

Mamá cumple años, y desde luego no seré yo quien descubra la cifra, que hay cosas que deben quedar en familia, y a ser posible, no en toda la familia, sino únicamente entre aquellos miembros en donde sea imposible mantener oculto el dato.

Y es que al final todos tenemos nuestro lado oscuro, nuestros secretos, y ese es uno del calibre de los que justifican no solo la existencia de servicios secretos, sino que justifican esos asesinatos sofisticados con material radioactivo, tan chulos que vuelven locos a los ingleses.

Lo dicho, mamá cumple años, y me llega la comunicación de un amigo, en la que como parte de un estudio me dicen que cada año que pasa nuestra esperanza de vida promedio se alarga tres meses. Está bien, creo, aunque me parece que esto es como la estadística de que en un país de dos personas, como se comen un pollo al día, estadísticamente se comen medio pollo cada día.

Siempre que uno de ellos no se coma el pollo entero, que es lo que acostumbra a pasar, claro.

Así que si nos subimos a la estadística de esos tres meses por año, y la aprovechamos como quieren los transhumanistas tipo ciborg, nos hacemos inmortales, y a lo mejor es un incordio. No lo sé.

Solo sé que a la hora de la verdad, los dioses griegos envidiaban a los humanos porque éramos, y somos mortales.

Desde luego los humanos envidiamos a los dioses por todo lo contrario, aunque no seamos muy finos, en general, a la hora de fijar las condiciones de esa supuesta inmortalidad.

Si a mí me castigasen a la inmortalidad, realmente no sabría que pedir. Que lo de la eterna juventud puede ser una opción, aunque ni siquiera eso de la juventud sabemos muy bien lo que es.

Descarto lo de adolescente, desde luego, que uno no se ve en una tormenta de hormonas, con la cara llena de acné, y sujeto a los exámenes del instituto de forma eterna. No gracias, que además ni una birrita me dejarían tomas, diga lo que diga mi supuesto DNI de ese momento.

-No chico, no puedes esto o aquello, que aún te estás desarrollando y luego eso se paga.

Y aunque le diga que voy por los trescientos setenta y cinco años, el protocolo es el protocolo.

Para ese adolescente, si pido, no sé los treinta y cinco, ya estaremos hablando de un viejo, con lo que la eterna juventud se tambalea, y los veintialgo tampoco parece que….en fin, no se.

Pero mi amigo el transhumanista, a lo mejor se me frustra, que es de la rama ciborg, y con veintialgo, a lo mejor aún no he sufrido amputaciones, mi genética es impecable, y no necesito ningún tipo de prótesis.

Si me quedo ahí, la industria de los cybercomponentes para humanos inmortales lo mismo se tambalea y deja de tener sentido.

Claro que el filósofo me dirá aquello de que la edad ideal es aquella en que la sabiduría a través de la experiencia haya llegado a nosotros. A saber, que muchas veces me planteo si edad y sabiduría van de la mano, pero de eso ya hablaremos otro día.

Todo esto de la supuesta inmortalidad, claro, a lo mejor se ve truncada por el accidente, vamos que te pase el AVE por encima y te deje como la calcomanía del dibujo animado, y eso no lo arregla nadie…creo. Y si eso sigue existiendo, a lo mejor los humanos empezamos a no envidiar a los dioses, y es que vivr en la cárcel de la vida eternamente, solo lo entienden los jóvenes que están deseando reproducirse, (única razón de la existencia de un ser vivo, por cierto). Pero si alguien se plantea el estar produciendo nuevos seres humanos eternamente, con la pasta que cuesta cada niño, y lo poco que te dejan dormir, es para pensárselo.

Y por supuesto, las señoras, eso de estar pariendo toda la eternidad, no sé yo, que seguro que hay gente pa tó, pero me gustaría verlo.

Mamá cumple años, como decía, y a través de las últimas charlas que hemos mantenido, no la veo muy partidaria de la inmortalidad, y es que el chocolate todos los días, también cansa, o a mí me lo parece.

Lo que sí noto, es que echa de menos lo que perdió, cosas como subir las escaleras saltando los tramos de dos en dos, o mejorar este o aquel pequeño deterioro físico. Cosas que nos pasan a todos menos a Don Cristiano Ronaldo, por supuesto, que a la que te descuidas ves que tiene el cerebro en los abdominales.

Pero se nos compensa con la sabiduría, con la experiencia que poco a poco te va dando el paseo por la vida, lo que no está mal, ya que además se va haciendo a ritmo, de forma que cuando ya no puedes jugar al tenis, te pasas al golf, y tan contentos.

Yo confío pues en la evolución de la raza, y que cuando nos vayan llegando los avances de la tecnología, se nos vayan haciendo asequibles a todos los humanos a la vez, que para esto de crear castas nadie como los anglosajones, que nos harán como a los aborígenes australianos, estaremos clasificados como flora y fauna hasta la segunda mitad del siglo veinte.

Confío en que eso no ocurra, y que no se cree una humanidad ciborg, eterna, que posee el poder, el dinero, y otra que apenas le llega el dinero para un implante dental, ya veremos.

En mi caso, no quiero llegar a ser como los dioses, unos aburridos que no hacen más que perseguir ninfas aunque se tengan que disfrazar de toros para que el solaz les llegue con cierta tranquilidad.

Así que confío en seguir mi evolución como ser humano con la menor dependencia posible de elementos externos para la supervivencia, que la vida vale la pena vivirla pero no a cualquier precio, creo yo, y el simple corta y pega de mi conciencia a otro soporte biomecánico para continuar haciendo el gili por toda la eternidad no me compensa, no me renta vamos.

Y que la vajilla de fino oro labrada

Sea de quien la mar no teme airada

Felicidades mamá, y que cumpla los que quieras, ¡qué cojones!

Rosa María

Me parece que lo mejor esta mañana es empezar escuchando unos boleritos, de esos que antes de bailaban “cheek to cheek”, o al menos eso es lo que veía en las pelis, que a mí eso del baile nunca me vino. Que uno es muy patas, y en la tesitura de aquellos bailes agarrados se me iba el santo al cielo, que ignoraba la música y me centraba en la chavala, con el consiguiente cabreo y abandono por parte de la pareja.

Así, que hoy será mejor que me centre en los boleritos esos que tengo almacenados en una SD card, y que a través de un teléfono inteligente puedo escuchar en uno de esos altavoces a los que gracias a un “diente azul” le llega la señal.

No está mal escuchar unos boleritos, y acordarse de cuando Lucho Gatica, nos cantaba “La Barca” para felicitar el cumpleaños de Doña Jacinta, con todo el cariño de sus nietos, en aquellos programas de “discos solicitados” de Radio Barcelona, EAJ 1.

Mientras entraba el disco, el locutor nos recordaba que debíamos comprar en “La casa de las mantas”, Jonqueras 5, junto a Urquinaona. “Del bé a la manta”, decía el hombre, y luego Lucho Gatica nos insistía en que la barca tenía que partir.

Ahora, con los líos que tengo en mi SD card, no sé quién coño insiste en que me acerque más, con un piano, un saxo, una batería y un contrabajo. Que nadie canta, y la verdad es que no me importa, que no escucho la música, que solo está ahí, que apenas la oigo.

EAJ 1 Radio Barcelona, la primera radio de España, (en Madrid se insistía que fue Radio España, aunque no se quedó con el uno en su indicativo), pero, ¿ a quién le importan esas cosas?.

Seguro que si dejamos a un lado a cuatro jubilatas, y seis frikis de la cosa, a nadie le importan esos asuntos, que la radio ya no te felicita salvo en los programas hechos a medida de la colonia sudamericana que vive entre nosotros.

Qué le vamos a hacer, los tiempos cambian tanto que nos han sobrepasado, aunque sigamos creyendo que tenemos cierto control sobre los nuevos desarrollos tecnológicos, y la verdad es que no, que no lo tenemos, al menos la mayoría de la población, pero de ilusión también se vive.

Y me acuerdo de todas estas cosas, por esa noticia que acaba de llegarme:

Doña Rosa María Mateo es la nueva presidenta de RTVE. Y es que Doña Rosa María, seguramente escuchó un bolerito en casa después del cole en la radio familiar, y quizás lo bailó amarradita con quien le apeteció, y cuando le apeteció, y seguro, además que ella, no como yo que no he dejado de ser un cabestro certificado, disfrutó de la música, disfrutó del baile.

Y hoy, es la nueva jefa de la tele pública, y mi generación descubre que hay aún proyectos a nuestro alcance, que deberían aprender los tipejos esos del departamento de personal, cuando piden a alguien con experiencia y reciben una oferta de alguien con treinta años en el tajo, a no asustarse.

Que Doña Rosa María, lo primero que he oído que ha dicho es que estaba encantada, pero que miraba con vértigo el reto, y eso me suena a mi generación, al tipo de respuestas reposadas que sabemos dar quienes aprendimos a escuchar la radio en casa, quienes reconocemos a Lucho Gatica, quienes siempre lo hemos preferido a Armando Manzanero.

Así que confío que Doña Rosa María digna representante de lo que un emérito puede dar, tenga una estancia en esa que confío nunca ha dejado de ser su casa a pesar de que algún político, al que no le ha sentado nada bien su nombramiento, haya salido diciendo que “esa señora no ha gestionado nada en su vida”.

País de miserables y de envidiosos, que seguro que Doña Rosa María tiene lo suyo, como todos, pero eso hoy no importa, que lo que se necesita es templanza, es prudencia, es sabiduría, que las decisiones las llenan de tecnicismos los equipos asesores y de sentido común las personas cargadas de experiencia.

Y por supuesto, pienso que Doña Rosa María no tiene nada que ganar con ese reto, lo que hace que su decisión sea aún más admirable, que entiendo su vértigo, pero quizás lo sea más por las voces que a buen seguro levantarán los imbéciles y los envidiosos.

Y es que aún no se ha implantado el gen por el que sueñan los trans-humanistas, rama ciborg, esos que andan en busca de la perfección del ser humano mejorándolo con las últimas tecnologías, el gen que impida que los imbéciles interactúen contigo.

Todo mi ánimo pues para usted, Doña Rosa María, todo mi agradecimiento, y por supuesto mis mejores deseos.

Que por lo demás, en cien años, todos calvos

La muerte del cisne

Empezar el día escuchando a Saint-Saëns en particular ese maravilloso cisne de su carnaval de los animales, es una buena forma de hacerlo, y como todo viene a colación, se acuerda uno de cómo lo bailó Tamara Rojo en las tablas del Royal Opera House aquel día que tuve la suerte de ir a verla.

Pero lo que de verdad me viene hoy al coleto, es que en escena lo que siempre me pareció que se representaba era, en realidad, la muerte del cisne, esa muerte lenta y elegante del animal majestuoso, que parece que se evapora en el tránsito.

Puestos a rellenar esa alegoría de la muerte del ser casi celestial, que se va yendo a la par que se va despidiendo, siento que hay una forma de vida que hoy va, como el cisne de Saint-Saëns, bailando sus últimos pasos antes de pasar a Oriente, o a mejor vida, que siempre dice el castizo de mi barrio.

La vida en la que nos relacionábamos cara a cara con las personas, la vida en la que no necesitábamos intermediarios electrónicos para contar nuestras cuitas a quien nos apeteciese.

Al final aquella vida en la que la intimidad tenía su valor, que solo se compartía con quien viajaba contigo, aquella vida en la que una charla entre amigos, alrededor de un buen cognac y un mejor habano, permitía el intercambio de ideas y sensaciones, apoyado, claro, por cosas tan elementales como los gestos, el llamado lenguaje corporal, las miradas los silencios, y hasta los “vengo enseguida que voy al baño”.

Pero hoy esa charla está intermediada por los señores de whatsapp, que incluso te ayudan con esos pequeños diseños que llaman emorticones, que por cierto me tocan….el corazón santo.

Y entre anuncio y anuncio de cosas que un algoritmo ha decidido que te gustan, vas mandando deditos hacia arriba, deditos hacia abajo, tartas de cumpleaños, enlaces a la noticia del periódico tal o cual, que soporta tu argumento.

Y parece que nos comunicamos, que si queremos podemos escuchar la misma música, que para eso somos todos socios de Spotify, o de lo que cumpla, y sincronizar la cosa es posible, aunque difícilmente se le pueda hoy encontrar un sentido.

Los filandones son virtuales, y los fuegos de campamento han perdido sentido. Ya no sé si podrá alguien volver a escuchar una nueva versión del Decamerón, o de los Cuentos de Canterbury, viajando de aquí para allá.

Y es que hoy nos gusta mucho más el coche silencioso que te propone RENFE en sus trenes rápidos, y el cuento lo ves en la mini-pantalla de tu carcelero inteligente, que para eso has descargado NETFLIX, y te chupas las series sin anuncios, a cambio de diez euritos al mes.

El “Pili, salgo al pasillo a fumar un cigarrito antes de que el tren llegue a Tardienta”, que decía mi padre, ya no existe, murió para siempre, me temo. Ahora de lo que se trata es de matar más marcianos que el oponente que tenemos a cuatro mil kilómetros, que es la ventaja de los juegos en línea, los juegos en los que nadie toca a nadie, y en los que todo se mide, todo se clasifica en función de los resultados. Tienes el record, has conseguido más puntos que nadie.

Y quizás sea cierto, que a lo mejor es Nadie quien está al otro lado, que seguro es un robot que se ha saltado el test de Touring, y sabe engañar al código captcha ese, quién sabe.

Lo que si es cierto es que se acabó aquello de:

¿Ustedes gustan? , mientras en el departamento de segunda alguien sacaba su fiambrera con esa tortilla española con pimientos asados.

-No, muchas gracias, que aproveche.

Y el tren iba resoplando a orillas del Ebro, a ver si conseguía dejar Mora a sus espaldas y encaminar a Caspe, que si lo conseguía era cuestión de pocas horas el ver El Pilar.

Si, eso ya murió, y no se le espera ni en versión vampirizada, y quizás el primer veneno que aquella forma de vida fue el invento tecnológico que más ha hecho por terminar con la comunicación entre personas, y que por aquí llamamos televisión.

Al final, todo este desarrollo de chirimbolos que hoy nos rodean, no son más que extensiones, perfeccionamientos de aquel invento nefasto que fue la televisión.

Un sistema que dejaba al ser humano en silencio, con la vista absorta en unas imágenes en movimiento. La radio fue compañía, la televisión fue el principio de la soledad.

¿Qué le vamos a hacer?, seguiremos chateando con los pulgares, y el buen cognac, el buen habano, a lo mejor nos lo tomamos solos. Pero es un incordio, que a nadie le gusta beber solo, aunque la soledad sea virtual, y como el tabaco es malo, dejo el habano en su humectador.

Se va agachando poco a poco mi admirada Tamara, mientras las notas de Saint-Saëns van haciéndose cada vez más tenues, y de la misma forma, se va agachando y estirando los brazos mientras esconde la cabeza ese cisne que Tamara nos interpreta, una forma de vida que se diluye entre las manos a lomos de los medios de comunicación que nos aíslan para que, indefensos, compremos aquello que el algoritmo ha decidido que excitará nuestra producción individual de endorfina.

¿Cómo no pensar en el último mohicano, o los últimos de Filipinas, cuando ves que poco a poco las notas de “Le cygne” van llegando a su fin, y Tamara tiembla en ese dulcísimo estertor que tan bien ha diseñado el coreógrafo?.

Pues sea, pelearé por el derecho de cabrearme con mis amigos cara a cara, de llenarles la casa con el humo de mi habano. Pelearé por seguir leyendo las historias del Licenciado Vidriera, o las aventuras de Jack London, pelearé por no emborracharme solo aunque electrónicamente esté arropado por cien mil “amigos” y un millón de “me gusta”, que lo que quiero es que alguien se ría o llore delante de mí, y que la sensación que esa emoción produce haga que yo produzca también una emoción de ser vivo, no de robot de tercera generación.

Dejaré pues los emorticones en su cajón, y no me invitéis a “chats” multitudinarios, prefiero tomarme un vino y nos reímos juntos, sin escribir eso de ¡ja,ja,ja!.

Con su pan se lo coman

 

 

 

Josephine y Marc

Esta mañana, un señor con gafas estaba muy serio él en un barco. Parece que se trata del Mediterráneo, lo que para estas épocas del año no es nada excepcional.

Lo que empieza a ser preocupante, es que ese señor estaba rodeado de gente en muy malas condiciones, con cara de estar sufriendo lo indecible, y él, como digo, muy serio intentando ayudar.

No era un yate de lujo en el que este señor con gafas, que por cierto se lo podría permitir, estaba navegando, era una lancha neumática en labores de rescate y salvamento, y las personas que sufrían eran africanos que habían sido abandonados a su suerte.

El señor seriecito con gafas, era Marc Gasol, y las palabras que el periodista le atribuye tienen una tremenda carga de indignación y desesperación, como no puede ser de otra manera en un hombre de bien.

Es difícil al leer la entrevista que se le hace no caer en la tentación de pensar que el jugador no está utilizando el drama de los inmigrantes para la promoción personal, pero honestamente yo no lo creo, hay otras formas, desde luego y con mucho más glamor, si lo que se quiere es vender algo.

Marc se está jugando mucho por estas gentes, que un accidente en medio de las labores de rescate puede acabar con su carrera, y admiro su compromiso en este esfuerzo de solidaridad que es intentar salvar alguna vida y paliar aunque sea mínimamente el sufrimiento de tantas personas que se lanzan al mar en busca de una vida algo mejor.

Y a tenor de esta noticia, se me vienen un par de reflexiones casi a bote pronto.

El primero es constatar la poca implicación que en general las personas más favorecidas en nuestra España dolorida muestran con aquellos que nos necesitan, con lo que la presencia del Señor Gasol en el barco de Open Arms, parece una excepción.

Nuestros famosos parece que no se interesan demasiado por el sufrimiento ajeno, y si lo hacen no se muestran como un ejemplo a seguir por el resto de la sociedad, con lo que las historias relacionadas con la solidaridad no forman parte de nuestra cotidianeidad.

Una pena, y mi preocupación por la segunda reflexión que me viene a la cabeza, aunque es especulativa es quizás más grave.

Parece que nuestro flamante Presidente del Gobierno, quiere hacer muchas cosas y necesita dinero. No está mal, que en principio hacer cosas es loable.

Lo malo es que ese dinero quiere que salga de los bolsillos de las empresas y de los bancos, y eso me preocupa, cuando hablamos de solidaridad.

Si la gran empresa se enfrenta a una subida de costos, lo va a compensar de una forma u otra. Si el mercado lo permite se suben los precios, y a otra cosa, pero si el mercado no lo admite, habrá que reducir costes, ya que el hecho de que los beneficios se reduzcan no aparece en ningún manual.

Desgraciadamente y a parte de las posibles bajadas de salarios, o ahorro en papel de baño, una de las partes más sensibles en los gastos de las empresas son los que se dedican a fundaciones. Y por ahí va a apretar el zapato, me temo.

Ignoro si el dinero extra que nuestro gobierno quiere detraer del sistema para administrarlo él, será utilizado para cubrir los proyectos que las fundaciones cubren ahora. Seguro que sí, pero no lo creo.

Y en medio de todo esto me dicen que dieciocho mil personas han llegado a nuestras costas este año, parece mucho en términos absolutos, pero son dieciocho mil sufrimientos, dieciocho mil esperanzas, y no sé cuántas muertes en el intento.

La Unión Europea dedica algo menos del uno por ciento de su presupuesto anual a la ayuda humanitaria, una miseria, que en España aún se trata con mayor cicatería, ya que desde 2008 se ha reducido un ochenta por ciento quedando en unos magros dieciocho millones de euros.

Tremendo, que nuestro estado se gasta menos en ayuda humanitaria que una ONG mediana.

Parece que ayudar no nos importa, y es lo que me extraña en una tierra como esta que se vuelca en ayudar a quienes lo necesitan, siempre desde el ámbito particular, como el Señor Gasol, al que hay que agradecer su gesto.

Y entiendo, con dificultad, pero entiendo, que destinar dinero público a ayudar a los demás entraña ciertas dificultades aún cuando nos movamos en estas magras cifras que avergüenzan a cualquiera, que se nos van cuarenta millones en arreglar vallas fronterizas, concertinas y todas esas cosas….¡glup!.

Pero de verdad que no me hubiese importado ver en el buque de Open Arms, junto al Señor Gasol, a uno de esos políticos que se comen el presupuesto español cada día.

No me hubiese importado ver al Albert, o a Pablo, o a quien fuera, nacional o autonómico, intentando sacar del agua a otra Josephine, o bregar en alguno de los países de origen de estos flujos, para resolver sobre el terreno alguno de los gravísimos problemas que les acosan.

Así que España suspende en la respuesta a la crisis mundial de desplazados, según el informe de OXFAM, como me temo suspende todo el puñetero occidente calvinista en el que lo primero que sacrificamos es al ser humano.

El verano está empezando, veremos si hay suerte, y me tengo que tragar esta entradilla en la bitácora, al ver como el dinero, llega a la ayuda humanitaria, al ver como algún político de relumbrón aparece jugándose el tipo sacando del agua a otra Josephine, o mejor aún ayudando a los que están aquí en manos de mafias que se enriquecen a lomos de las supuestas deudas contraídas para el viaje.

Ciertamente no soy nada optimista, pero seguiré soñando en que algún día las cosas se tornen de forma que sea el ser humano el beneficiado.

Y eso que la tendencia de tanto supremacista, de tanta mediocridad, de tanto miedo, en definitiva, a perder los supuestos beneficios de nuestra sociedad, es totalmente contraria a la actitud del Señor Gasol.

Con su pan se lo coman

 

Saber oculto

Hay veces que me planteo si esa afición mía, modesta desde luego por conocer los secretos que esconden los arcanos es algo que realmente tiene sentido o no.

Y verán ustedes cual es la cosa, que no es otra que esa necesidad de saber, de conocer que es lo que hay a mi alrededor, pero no solo lo que me enseñan, que eso es siempre una información interesada, bueno, casi siempre, sino aquello que forma parte de lo que hemos dado en llamar saber oculto.

Que tampoco sé muy bien que quiere decir eso, pero para empezar nos entendemos, o al menos lo creo, que cuando uno empieza a navegar por los secretos del universo, al final se encuentra con más preguntas que cuando empezó, y desde luego al ser un terreno tan resbaladizo las puertas de la especulación y de la “boutade” se abren de par en par.

Porque los hay que me cuentan que la Esfinge de Gizah a lo mejor no es egipcia, que es anterior a la formación del pueblo de los faraones, que me hablan de hace diez o doce mil años, y seguramente es cierto.

Lo que ya me empieza a preocupar es que esa tecnología que dió para levantar al león con cara humana, seguro que permitió otras muchas cosas que desconocemos. Que también me dicen que llovió mucho aquellos días, y a lo mejor es cierto, que en la mayoría de las culturas de las que tenemos alguna noticia, siempre se habla de agua anegándolo todo.

Pero no sabemos qué pasó, y como los habitantes de la caverna andamos como locos mirando las huellas de las sombras para discernir si detrás de este o aquel símbolo hay un significado que esconde un hecho que solo pueden entender los iniciados.

Que tampoco crean ustedes que entiendo muy bien esa historia de los iniciados, fuera de diferenciarlos algo de los lerdos, aunque como las cosas van ahora por especialidades, uno es un lerdo en latín, pero conoce como nadie los secretos de la formación de los Continentes, por ejemplo.

Y sí, los iniciados parece que requieren superar una ceremonia, como la Reina de Inglaterra, que siguió un rito iniciático ancestral como sus antecesores, sin ir más lejos, o cualquiera que entre en la carrera eclesiástica, o supere el examen para catedrático de instituto, terror de los chicos brutos.

Lo que ya se me escapa, es si existe tras las ceremonias de iniciación, con toda su simbología colgante, un acceso al conocimiento de todo aquello que formando parte de nuestro mundo se nos oculta.

Me temo que no, me temo que es el disfraz de la mona, que aunque se vista de seda, mona se queda, y eso que no cesan de recordarme que existieron, personajes que sí alcanzaron esa luz con la que iluminaron, para ellos claro, lo oculto.

Que si Hermes Trimegisto, que si Cagliostro, que si Newton, bueno la lista no es muy larga, y la verdad es que en mi ignorancia no entiendo si realmente la iluminación que les llegaba daba para conocer todo el entorno de sus vidas, o eran otros habitantes de la caverna quizás un pelín más espabilados.

Y luego los símbolos, los gestos simbólicos que hasta donde vengo sabiendo para poco más que reconocer si alguien es miembro de este o aquel club de poco más sirve.

Que los Templarios tenían sus símbolos, claro que sí, arquitectónicos, de uniforme, de pensamiento, y hasta ese supuesto Bafumet, que muy bien nadie me ha podido explicar qué diantres era.

Pero en todos los grupos humanos la simbología existe para diferenciarse del resto, para reconocer a los acólitos, y sobre todo para que al conocer su significado ahorremos tiempo y esfuerzo al querer transmitir una idea.

Y realmente me parto de risa cuando veo que ahora a los símbolos hemos dado en llamarlos emorticones, y nos sirven para lo mismo que cualquier marca de cantero, para decir algo, pero solo a quien pueda entenderlo, que a los demás les importa un pepino la fiesta.

Como me encuentro dentro del grupo de los ignorantes curiosos, me muero por descubrir las vías del saber oculto, que el que se emite en abierto, más o menos, parece estar al alcance de uno. Sin embargo no hay forma, que ni siguiendo los programas de misterio, ni leyendo a Ceram, ni visitando Persépolis, o bajando el Nilo desde Assuan hasta Alejandría, o buscando las construcciones mayas que se esconden en la selva, no soy capaz de ver más allá de construcciones, símbolos de piedra, que hasta cierto punto puedo hasta interpretar, pero realmente no me llevan al conocimiento del saber oculto.

Seguramente me diría mi amigo el filósofo que no me preocupe demasiado, que al final el hombre lo que ha querido siempre ha sido comer todos los días, dormir ocho horas y sobre todo transmitir sus genes, y esas cosas del conocimiento oculto posiblemente no sean más que formas de hacer ese camino del ser humano.

Que las grandes preguntas que nos hacemos los seres humanos siguen sin la respuesta, no sabemos qué hacemos aquí, no sabemos de dónde venimos, no sabemos a dónde vamos, no sabemos quién nos ha fabricado, o qué diablos significa eso que llamamos alma, inteligencia, ni siquiera si ha sido creada con un fin distinto al que creemos.

¿Qué le vamos a hacer?, las cosas son así, y reconozco que me encanta buscar entre los signos que se esconden en el Zohar, o en las páginas de Cretien de Troyes, que me encanta identificar los símbolos de la alquimia o entender el alma de los cátaros.

Pero no hay forma, al final veo el símbolo, veo el mensaje que me envía quien lo dibujó o esculpió, pero sigo sin saber qué diantres hago aquí fuera del devenir cotidiano de acontecimientos, ni a donde voy a ir, y no me parece que en Hermes o en Cagliostro, o en los libros de los muertos egipcios o chinos aparezca realmente la vía de nuestra trascendencia si es que acaso existe.

No voy a marear más, pero si alguno tiene las claves del saber oculto, por favor hagan de mí un gnóstico, que a mí solo no me sale.

Dándole a usted las gracias anticipadamente por su ayuda, aprovecho la ocasión para hacerle legar mi más atento saludo

 

El tiburón toro

Estos calores caniculares me recuerdan a uno de mis paseos por Brasil, tierra compleja donde las haya, tanto que no me atrevo a decir esa bella tierra, ya que el hombre es parte del paisaje y aquí el hombre, el ser humano es, en su mayoría la parte triste del paisaje.

Y quiero rememorar uno de esos momentos que no se le olvidan a uno, paseando por la playa en Recife, una de esas playas integradas en la ciudad, como Copacabana o la Barceloneta, sin ir más lejos, donde la gente estaba disfrutando del día, o de un rato del día.

Que había de todo, como tiene que ser, los que estaban allí en plan “me he escapado una horita a pegarme un baño”, hasta los que parecía que vivían allí. Unos jugando a fútbol ¡Cómo no!, o tostándose, a pesar de tener tonos de piel entre mulato y negro, que la provitamina hay que pillarla, y el cáncer de piel, también.

Otros en el agua, como debe ser en una playa, claro, siempre y cuando no tenga carteles cada diez metros donde te avise de que hay tiburones toro en la zona, y que por lo visto muerden a la que te descuidas.

¡Ya pero no hay problema!, me dice una garota, que aunque no era como la de Vinicius y Antonio Carlos, para la información ya me valía:

-Las autoridades exageran.

Y fue dar una de esas miradas displicentes que tan bien me salen a mi alrededor, para ver en lo que me alcanzó el gesto, no menos de cinco personas con mutilaciones graves, y uno con unos costurones en la espalda que cortaba la respiración.

Y ahí pensé, esto es Brasil. La gente en la playa, jugando y bañándose, ignorando, a pesar de las advertencias del peligro que les acecha si meten un pie en el agua.

Un entorno paradisíaco, que, luego me enteré, la desidia de la administración, la ignorancia, y posiblemente la codicia de algún empresario, había sido uno de los responsables de que ese peligro estuviese acechando a los ciudadanos.

Y es que el tiburón toro, tiene la mala costumbre de poder vivir también en aguas dulces, mire usted, y en un río que desemboca al sur de la ciudad, se construyó un matadero de reses, para las barbacoas de Rodizio, digo yo.

Y como no les venía nada en el libro de procedimientos, decidieron tirar directamente al río sangre, y vísceras sobrantes, con lo que el tiburoncete dijo aquello de “a bodas me convidan”, y sentó una colonia bien alimentada, que se dedica ahora al noble arte de llevarse por delante a cualquier bañista que se descuide.

¡Ah!, y además por error, que a estos toros no les gusta la carne humana. Vamos que los habitantes de Recife son eso que ahora se llama “víctimas colaterales”.

Y el paisaje brasileño, en esa mezcla de política, empresariado no demasiado escrupuloso, sol, juventud, falta de formación en amplias capas de la sociedad, riqueza mal repartida, lo que acaba ofreciendo es un panorama en el que hay que buscar la salida a la vida diaria con la mayor carga de diversión posible, aunque se te lleve por delante un tiburón.

Ya sé, mis queridos lectores, que todos ustedes captan el matiz de que estoy en medio de una generalización apta para que quepa en ella cualquier comentario, crítica o desacuerdo, pero ¡coño!, algo tendré que decir en mi bitácora, que a los de Podemos a lo mejor no les ponéis verdes con el rollo populista, y yo aunque no sea como ellos no soy menos.

Baremboim se me acaba de colar en el aparato de música, y aparece, venida del cielo, esa Manha de carnaval, y de nuevo esa tristeza en medio de la celebración de la fiesta, que parece no hay forma de que la alegría sea completa. Como esa “Tristeza nao te fin felicidade si”. La favela, la vida dura que necesita defenderse del político, del empresario poco escrupuloso, del tiburón toro, al final, que por mucho Cristo de Corcovado que acoja a sus hijos, hay que sobrevivir, y el precio es una pierna menos, un mordisco en la espalda, como tributo al toro, al tiburón toro.

De Sao Luis a Manaos, de Manaos a Brasilia, de Brasilia a Sao Paulo, a Bahía, a Fortaleza, a Os Lençois maranhenses, ese Brasil nos quiere enseñar una lección de vida, que a mí me encantó recibir en su momento, que en Carnaval se baja al infierno a salvar a lo que se ama, y que al final las cosas, los hechos son efímeros como esa semana al año, como esa hora en la playa de tiburones.

Que lo que nos queda fuera de ese escaparate es la lucha por la vida, en toda su crudeza, y a ser posible cerrando los ojos a las aletas que vigilan tus brazadas, porque en caso contrario no se puede vivir.

Lección me llevé de cómo hay que adaptarse al entorno que nos rodea, que el seguir las indicaciones de los protocolos, al final hace que no te arranquen un brazo los tiburones, pero hace que tu vida tome la total conciencia de lo miserable que es, y eso duele más y por más tiempo.

El carpe diem recifeño no se me ha de olvidar, y es que si hay que pagar el precio del ataque del escualo se paga, pero sin correr el riesgo, la vida pierde buena parte del sentido que hace que valga la pena vivirla.

Brasil, del que volveré a hablar en cualquier momento, sigue con su vida política convulsa, con sus listas de corrupciones, con su economía poco segura, con su camino en definitiva que van recogiendo las noticias, con escaso o nulo impacto por nuestra piel de toro, que si Roussef, que si Da Silva, a quién le importa, esos son los tiburones que navajean por el petróleo de Sao Luis, que vacían la Amazonia de sus recursos forestales, y sobre todo con su gente, que viviendo en el manglar, en su favela, en donde, en definitiva hayan caído por aquello del destino.

Y a mí lo que me toca es no olvidar la lección de vida, no olvidar que en el fondo el saber que hay tiburones, pero que no importa, que la vida es siempre un riesgo, es la mejor forma de enfrentarse con el camino que tenemos por delante.

Con su pan se lo coman

La coreana no pare

Me dicen los que saben de estas cosas que nuestro occidente se va quedando poco a poco sin gente, es mas, parece que no solo es nuestro querido occidente, y es que las coreanas han decidido que eso de procrear no va con ellas, y ha salido un estudio en el que se muestra que si las cosas siguen de esta guisa en 2750, el país desaparece, y es que andan con una tasa de nacimientos del 1,15 por mujer. Y eso no hay quien lo aguante.
Quien lo aguante, es la explicación mas plausible, y es que ese becerro de oro que es la sociedad de consumo ultra capitalista en la que nos ha dado por desarrollarnos, tiene sus cosas, mire usted, y eso de la crianza del ciudadano es algo que retrae el ratio de productividad de cualquiera.
Que el otro día una señora encantadora, en uno de esos programas de radio que de vez en cuando escucho le contestaba en términos porcentuales lo que significaba una baja laboral por dos hijos en una carrera profesional de treinta y cinco años….a verraquera, son treinta y cinco meses de vacaciones como todos, mas cuatro meses al año de sábados domingos y festivos….para ocho de baja maternal por dos hijos. Venga, no me jodas, es casi despreciable, pero parece que a ningún empresario le gusta pagar ese pequeño porcentaje, que se pone de los nervios, y el estado, al menos en nuestra España, no compensa a los progenitores convenientemente.
Y es que a lo mejor las cuentas de lo que aporta un ciudadano a las arcas del estado no se ha calculado convenientemente, que treinta y cinco años a treinta mil al año, son un milloncito y medio que va al PIB directamente, y trescientos mil a las arcas de hacienda sin contar el IVA, e impuestos varios de alcoholes, gasolinas, y lo que se le ocurra al pollo presidente del gobierno de turno.
Pero no parece que nos demos cuenta del asuntillo, y no nos decidimos a empujar eso de la natalidad, con lo bien que nos vendría.
Siempre nos quedara la posibilidad de la importación de ciudadanos, que hay zonas del mundo, bien que nada desarrollado, donde se tienen tantos hijos como los campesinos medievales de Castilla, pero aunque desde un punto de vista directo suena la cosa a lógica aplastante, a ningún gobierno del mundo capitalista se le ocurre rellenar el hueco que deja la falta de partos nacionales, con gentes que vengan de fuera.
A los que vienen a vivir a occidente por aquello de los excedentes poblacionales locales, los dejamos que se mueran ahogados en el Mare Nostrum, o permitimos que lo hagan ensartados en concertinas, o como a Manon Lescaut, les dejamos morir de sed en el desierto de Sonora, por ejemplo.
Si las coreanas que van a 1,15 cierran su país por falta de coreanos en 2750, nosotros con nuestro magro 1,24, quizás duremos cien añitos mas, pero la España que tanto amamos estará despoblada de españoles y de otras nacionalidades, que lo que no se quiere es que venga nadie.
Seguro que entre la miriada de mis lectores hay alguno que podría calcular con bastante precisión el numero de migrantes que deberían entrar en España, con todos los derechos, desde luego para cubrir las necesidades poblacionales que tenemos.
Quizas alguien argumente que el hecho de cubrir ese hueco con gentes venidas de otras regiones del mundo, supondría el fin de nuestra cultura, de nuestra forma de vida, de nuestras tradiciones. Y seguramente lleva razón, pero el hecho es que toda esa carga cultural nos esta llevando a la extinción en menos de mil años. Bonito problema, ¡como si tuviese importancia que sociedades en fase de franco declive acabasen como premio a su errores!.
Que ni seriamos la primera ni la ultima sociedad que acaba desapareciendo, al menos de forma ostensible, que al final nada desaparece del todo.
Pero parece que nos aterra el hecho de que los españoles dentro de mil años a lo mejor adoran a Ala, que me han dicho que es grande, o andan bailando ahitos de peyote detrás de su chaman. ¿ A quien le importa seriamente el color que podamos lucir en nuestra piel en ese futuro, o a quien adoramos, o que puñetero sistema de organización social sera el que nos maneje?.
Mas me importa el desastre que se vive cada día en nuestras costas, en nuestras fronteras, en el trapicheo que se organiza por no dejar que gente que quiere desarrollar una vida diferente llegue a este mal entendido edén. Las miradas cortoplacistas siempre me han puesto de los nervios, y las sociedades capitalistas son sobre todo cortoplacistas, con lo que el futuro acaba destruyéndolas. Parece.
Creo, honestamente, que estamos perdiendo una oportunidad de oro, y me saltan lagrimones como garbanzos cuando me cuentan que tantos y tantos pueblos de esta piel de toro se mueren por falta de gente, por falta de iniciativa, y la gente esta llamando a la puerta, todos los días, y lo único que se nos ocurre es provocar su muerte, o dejarlos morir de angustia entre el papeleo de los burócratas que ni siquiera conocen el alcance de lo que hacen, o así me lo parece.
Y es que entre unos y otros tenemos la casa sin barrer, ya que la realidad es que por mucho que digamos esto o aquello, a nosotros, a nuestros gobernantes toda esta pamema de las carencias poblacionales nos importa una higa, que de lo que se trata es de ver si se consigue llegar a fin de mes, que la mayoria de los problemas que nos eñalan como tales no son mas que el que me gusta denominar mercadeo politico, es decir, conseguir mas me gusta que el de enfrente. Y eso es lo que permitira que mis amigos, mi familia, y yo, es decir mi tribu, ande caliente.
Pues mira que bien, que en esa tesitura a final de milenio, de nosotros no queda nadie, ni falta que hace.
¡A la mierda!

Zafio

¡Es que yo digo las cosas a las claras y en voz alta!….

Pues será Doña Clarines, o Don Clarinete, pero me temo que voy a enfrentarme a lo zafio, una vez más, aunque las cochas de galápago me protegen algo aún.

Y como me da la sensación de que nos encontramos en ese período en que la ineducación ha llegado por fin al poder, nos cansaremos de escuchar las cosas claras, o las mentiras claras, o la manipulación clara, pero eso sí, claro, fuerte, en voz muy alta, a gritos si es preciso, ¡que tienes que enterarte!.

Posiblemente ya no soy de este mundo que desde que es, se ha dedicado a fagocitar una tras otra las generaciones que van cumpliendo años de presencia, pero no puedo entender, perdón, sí puedo, y de hecho lo hago que lo zafio nos domine.

Las formas, la maldita educación parece que es algo ya inane, nos está llevando por los derroteros del “eso no importa”, que quiero decirle a gritos y a la cara, señora Merkel, (por ejemplo), que está usted dando dinero a los malos, para estar calentita en invierno, a gritos, como se hacen ahora estas cosas.

Pero no es cosa del Señor Trump, no es solo cosa suya, es también cosa de los que se lo aguantan, que la actitud de matón de barrio, se arregla muchas veces dejando solo al matón. Y de veras, no entiendo la razón de que los europeos ayer siguiesen sentados en la misma mesa que ese presidente americano zafio, mal encarado. No entiendo como con la mayor de las sonrisas no se levantaron todos a una y dejaron a ese tipo con sus zafiedades en la boca.

Y es que a lo mejor deberíamos considerar que la segunda guerra mundial ya acabó, quizás deberíamos considerar que la supuesta protección que nos brinda en Imperio es demasiado cara en términos de educación y de sometimiento.

Que a lo mejor no se necesita esa cosa que se llama NATO, que a lo mejor ya no es necesaria, que quizás Europa debería considerar nuevas alianzas, y aislarse un poco de ese monstruo gritón que ganó la segunda guerra mundial.

Claro que no estoy en los tejemanejes de la estructura militar, que no sé qué quieren los malos de nosotros, de hecho no sé si quieren algo, que no sé si hay amenazas que gracias a los del Imperio, están de alguna forma controladas. No lo sé, y no me importaría saberlo, lo que si sé es que el territorio europeo está lleno de bases militares americanas, y no sé si las necesitamos nosotros, o son ellos en su política agresiva de guerra constante quienes requieren la presencia de su ejército por aquí, de veras no lo sé.

Que estas cosas de la geo-estrategia son complejas en principio pero una vez explicadas relativamente fáciles de comprender.

Y es el caso de que Oriente Medio tiene buena parte de las reservas energéticas mundiales, y al Imperio no le interesa que los chinos tengan un acceso fácil a esas fuentes. Por mar les es muy complicado, y por tierra, si se mantiene una tensión bélica adecuada, se hace todo muy difícil.

De los rusos no hablo, que no tienen salida al mar, mientras no se les deshiele el Ártico, con lo que la salida de sus productos energéticos debe ser mayoritariamente por tierra, y en buena parte hacia Europa. Pero eso al tal Trump no le viene bien, que cree, que cualquier dinero que entre en Rusia se utilizará en contra suya.

No sé, quizás lleve razón, pero si estamos en una decisión tomada libremente por un país libre y en teoría amigo, sus gritos y su prepotencia agresiva, es decir, su mala educación necesita de una respuesta adecuada.

A partir de aquí, viene lo que me pierdo, que entre las noticias falsas que le llegan a uno por todas partes, las verdades que se nos esconden, a lo mejor el tal Trump, lleva razón en su reclamación. Pero lo dudo.

El hecho de solicitar el doble del presupuesto asignado a la NATO por los países europeos, suena a querer llenar los bolsillos de sus empresas de armamento, ¿qué quieren ustedes que les diga?, y en ese punto, lo que me hubiese gustado escuchar son contrapropuestas. Quizás plantear comprar armas en Europa a países fuera de la NATO, a cerrar bases americanas en territorio europeo, y sobre todo dejar de considerar al Imperio como un amigo, que por cierto nos espía.. ¿Recuerda usted Señora Merkel?, que casi le sacan la lista de novios estos de la NSA.

Es la intimidación del chulo del barrio, y quizás haya que echarle del colegio, quizás haya que ignorarlo, quizás haya que reconsiderar qué hacen sus empresas en Europa, quizás haya que repasar la conveniencia o no de relaciones comerciales con los Estados Unidos de Norteamérica. No lo sé, de veras que no lo sé, pero tener un socio zafio, no me parece una buena idea.

Y de la zafiedad que se manifestó en boca del tal Trump, a la zafiedad con la que el tal Gordon Brown, sale del gabinete de la Señora May. Un zafio menos, por el momento en la política activa internacional que el Foreing Office es aún una institución que quizás merezca mejor dirección que la del zafio Brown.

Que zafio es el comportamiento de más de un Rufián de esos que cabalgan a lomos del presupuesto, pero parece que la cosa gusta, que la cosa apetece, que está de moda, que te aparecen en grandes ayuntamientos, que te aparece por todas partes, y a los ciudadanos, que empezamos a cuestionar si el comportamiento en manada es aceptable, nos gusta, o a buena parte de nosotros nos gusta que sean así las cosas, parece.

Y es el punto de que quizás la culpa la tiene mi generación, que en las cosas de educar, confundimos churras con merinas, y conseguimos que las generaciones que nos han seguido, crean que se puede eructar en público y además cabrearse si alguien lo afea. Así que quizás, solo quizás, haya que considerar que el mundo zafio en el que nadamos, sea el conveniente para la obtención de fines que se me escapan por todas partes, que quizás ya no sea este mi mundo, que quizás deba sentarme en mis cuarteles de invierno, y seguir sin ver el telediario, que con escuchar en la radio del taxi, alguna vez, las noticias, es más que suficiente.

Con su pan se lo coman

 

 

Puertas al mar

Parece que no todo el mundo se adapta a eso que hemos dado en llamar las nuevas tecnologías, y es que pasar de andar en burro a reinventar el viaje de Londres a Nueva York en un par de horas no a todo el mundo le resulta cómodo.

Hoy, y durante treinta y seis horas, nos hemos quedado sin Wilkipedia, que los de la tal obra magna del enciclopedismo se han cabreado con los políticos europeos, esos que viven a costa de todos en su cueva de dinosaurios.

Y es que toda esa panda de burócratas paniaguados, no se han dado cuenta que el tan manido tema de la propiedad intelectual necesita adaptarse de forma inmediata a los nuevos tiempos, y eso de esperar a que te caiga el cuponcito cada vez que sale tu cancioncilla en la radio, o en el pub de la esquina ha pasado a mejor vida.

Pero hay nueva vida a la que adaptarse, y yo muy bien no sé cómo funciona, pero eso de vender un puñado de discos, a tanto el disco, no tiene parangón posible con los millones de descargas que se producen, si la obra cae en gracia…(lo de ser buena lo dejaremos para otro momento). Lo fácil era contar discos, a perra cada no vendido, pues a vivir, y no lo que parece que se busca hoy es gestionar de forma adecuada las descargar de este o aquel producto “cultural”.

Porque, la verdad, ¿quién se compra hoy un periódico?, yo desde luego ni me acuerdo de la última vez que lo hice, y leo hoy más periódicos que nunca, sin pagar el eurito y pico que cuesta arruinar bosques y llenar los dedos de tinta, cierto que a base de vender mi alma al diablo de los chicos de márketing, pero de todo nos vamos defendiendo, poco a poco, pero lo hacemos.

Wilkipedia se ha cabreado, y yo con ellos, y es que me he dado cuenta del hecho de que tener una discoteca de la que siempre me he sentido orgulloso, no tiene sentido hoy en día, ningún sentido.

Que por los veinte chufos que me soplan por un CD, de esos de diez canciones, tengo algo más de dos meses de cualquier plataforma llena de millones de canciones.

Vale que los frikis me dirán que como el soporte de vinilo, no hay nada, que la profundidad del sonido, que la zarandaja tal, y la zarandaja cual, y me parece muy bien, pero con el sentido del oído como lo tengo, y no soy excepción no me siento capacitado para detectar ciertos matices, ¿Qué quiere usted que le diga?.

Así, que como decía Don Ramón Tamames esta mañana, que se alegren los poseedores de medios de comunicación, que sus noticias, ahora se replican por todo el orbe a lomos de las redes sociales esas. Y si no saben sacarle los duros a la cosa, pues ¿qué le vamos a hacer?, desaparecen como un dinosaurio cualquiera, y a otra cosa.

Pero nos cuesta desprendernos de esas cargas que los soportes antiguos que prestábamos a las ideas para su difusión. Que si no llevas la baguette envuelta en el ABC, parece que no te gusta estar informado. Pero hay que ir poco a poco, o deprisa deprisa, abandonando los viejos soportes, afinando la calidad de las ideas, y sobre todo no olvidando que buena parte del mundo está conectado, lo que conlleva una difusión de la obra, sea literaria, musical, o simplemente de difusión del conocimiento, sea cual sea su naturaleza hasta cotas que hace un par o tres de décadas eran simplemente impensables.

Habrá que aprender a rentabilizar el asunto de forma que no se escape un duro, pero sin poner barreras al mar, que se las llevan el viento y las olas. Pero nuestros políticos de Estrasburgo parece que no se han enterado aún que estamos en medio de una revolución sin control, por mucho que quieran establecer la tasa “A” o el impuesto “B”, así que de entrada se detiene la Wilkipedia, que parece roza los derechos intelectuales de ciertos colectivos a los que como mucho les almacenan las obras en la última planta de La casa del libro. Gente al final que no sabe hacer llegar su pensamiento a los más de los mortales.

Y entre ellos, aquel Beatle conocido como Paul, que llora porque a lo mejor le despistan el eurillo de comisión, perdón de derechos de autor que espera recaudar por su Sargent Peepers. Él sabrá, que para eso lleva muchas décadas en el negocio, y yo no lo conozco apenas, pero deberá aprender a obtener los rendimientos de su trabajo intelectual de otra manera, a los dinosaurios ya no les queda aire que respirar, o les queda muy poquito.

 

Pero lo cortés no debe quitar lo valiente, y reconozco, que en primera persona del presente de indicativo, me gusta vivir rodeado de aquellos libros que a lo largo de mi vida han ido cayendo en mis manos, de una forma u otra, que tengo cajones llenos de CD’s que hace demasiado tiempo que no toco.

Es mi área dinosauria, ¿qué le voy a hacer?, errores admitidos por mi conciencia laxa, pero al fin y al cabo son los testigos de toda una vida, y ahora me dicen que son soportes obsoletos.

Y admito que es cierto, y admito que es un error andar con cincuenta libros en una maleta cuando te vas de vacaciones, y crees que vas a tener tiempo para leer, y es un error andar por la estanterías de las casas del libro de turno en busca del último éxito editorial, y es un error dilapidar energía en producir un libro que ha talado un árbol para empezar, que quemará petróleo para hacerse objeto de tacto, que gastará más petróleo para ser distribuído.

Son errores, todo son errores, que acaban llenando de polvo tus estanterías, tu vida al fin y al cabo.

Espero que los señores eurodiputados confirmen hoy la inutilidad de su existencia, ya que me consta, y ojalá me equivoque, que intentarán dar un poco de oxígeno a un enfermo terminal que lleva la remuneración del intelecto por caminos que ya el polvo ha ocultado.

Buenas noches, y buena suerte

Líquido

En estos días de verano, uno se sorprende haciendo cosas de esas que de natural no le salen, quizás sea porque los calores caniculares ponen el cerebro en posición líquida que diría Bauman, o simplemente porque eso de pensar tiene también que tomar un descanso, digo yo.

Y viene a colación la cosa porque de pronto, sin comerlo ni beberlo, me encuentro leyendo ese totum revolutum que es “Canción de hielo y fuego”, obra en la que su autor pone, según me huelo, el muro de Adriano, para recordarnos que los de las tierras altas de Escocia siguen siendo tan brutos como siempre.

Que parece aderezar las cosas con la guerra de las Dos Rosas, que hay poca diferencia entre Lannister y Lancaster, o entre York y Stark. Que parece también que por ahí fuera están los Vikingos Targaryen. Bueno, voy a dejar los símbolos a un lado, que hasta entre los personajes se huele uno a un Meñique-Maquiavelo, y así hasta cansarse.

Los seguidores de la tal saga, y a lo mejor me convierto en uno de ellos, seguro han encontrado todas las referencias históricas y semióticas que acaban en un lenguaje adecuado a los que se inician en el mundo de Mr. Martin.

Y es que la gracia es reescribir la historia, o las historias de nuevo, de modo y manera que nos suene a nuevo, a realmente original, y a fe que hasta donde he llegado ahora la cosa funciona. Parece todo nuevo, siendo todo parte de la historia de los libros de toda la vida.

Le daré pues, al tal Mr. Martin la oportunidad de que siga enseñándome los trucos por los que discurre su relato, aunque tenga que peinar más de diez mil páginas, o a lo mejor me canso antes. Nunca se sabe.

Y es lo que digo, que el verano, la canícula, le licuan a uno el cerebro, y está dispuesto a dejar que le bailen Electra, si se empeñan, o a creer que Manon se muere de sed en los baños de Ellis Island. Que estos mejunjes tienen malos finales.

Me dicen que empieza de nuevo a correr el vil metal entre cada vez más amplias capas de la sociedad, y que este año, este año tiran la casa por la ventana esos festivales que se organizan con el dinero del pueblo, de forma que los más pudientes puedan disfrutar de las entradas de gañote que los políticos reparten a manos llenas.

Dos meses en Mérida, Almagro hasta la bandera con el teatro clásico rebosando los corrales, el programa de Perelada, diseñado para esa burguesía cutre y ramplona del Liceu, de Pedralbes y la Bonanova, que son indepes lunes, miércoles y viernes, y constitucionalistas martes, jueves y sábados…(el domingo es día de tortell o lyonesas), lleno de grandes nombres, pretemporada del Liceu, y con la gente preparada para dejar el mes de la Costa Brava, y empezar el de la Cerdanya.

Santander no se nos queda atrás, los vascos con sus Jazzaldía, y a vender sardinas, con Txacolí, o marmitako con Chablis, que nadie se va a rasgar las vestiduras.

De los que se van a descansar a Ibiza, o a Formentera, que me dicen necesitan desconectar, no voy a comentar nada, total, con el ruido de los D.J. no va a poder leerme. Pero ahí están, de Cala Bassa a Cala Tarida, de disco en disco, buscando el atardecer más cool con la música adecuada, y el mejunje en copa grandona, que a lo mejor te está mirando, sin querer, claro, el futbolista de moda, ahora que le han echado de Rusia por no saber meterla, o ¡Dios sabe quién!, pero hay que estar con la moda “ad lib” cubriéndote las carnes, y preparado para la noche, que por aquí está feo dormirse. Ya te digo.

Mi Carmena parece que no le va a echar mucha leña al tema, pero qué más da, que los de aquí somos todos unos descastados, y a la que se te ponen cultos, van y se apuntan a un curso de esos de la Menéndez Pelayo, pero de los que dan en La Magdalena, que los otros son más cutrecillos.

Y si no, pues al Grec del Poble Sec, o a otros cursitos de verano, que siempre me han sonado a las rebajas de las conferencias que no se han vendido en invierno. Te sacas unos cuantos créditos, y si te descuidas, te montas un rollito veraniego con el estudiante venido de los USA de Tito Trump..”you know?”.

Y es que como están las proteínas cerebrales en modo líquido, nada de lo que se haga tiene la más mínima importancia, que esto es como si a la Cersei se le ocurre una tropelía, y el Matarreyes acabestrado va y la consigue para su amante hermana.

Claro que en este ambiente líquido, hasta los dramas pierden dimensión, que se esconden detrás de los bikinis de las “celebridades”, y no somos capaces aún de entender ese tema tan acuciante que llena de muerte el Mediterráneo, y que nos parece tan lejano, tan distante, siendo sin embargo tan próximo.

Los europeos quitándose el muerto como pueden, que no llegan seres humanos, que lo que llegan son agujeros en el presupuesto, retos políticos, escaños en juego, todo líquido, como la sangre que se vierte, como el agua que la acoge.

Y mientras por estos pagos, suicidándonos poco a poco como sociedad, que hasta los cuarenta no quiere nadie un hijo, y ahí la cosa se pone más difícil cada vez, pero cambiar el color de nuestra sociedad no parece que sea santo de la devoción de esos políticos, que desde aquí y desde allá se empeñan en transformar nuestra vida en algo cada vez más anodino.

Pero como todo es líquido, en el fondo, a nadie le importa nada que unos seres humanos mueran ahogados en el Mediterráneo, o de sed en los desiertos americanos, o de hambre un su Siria natal, o en su aldea africana, que la culpa no es ni de Don Pepito ni de Mr. Joseph, que nos es más fácil pensar que son cosas que nos sobrepasan y centrarnos en el siguiente partido del Mundial.

Así que con todo el dolor de mi corazón seguiré con el cerebro líquido, como dice Mr. Bauman, que en el fondo es una cómoda forma de pasar la vida.

Con su pan se lo coman

Un bel di vedremo, espero.

Hay cosas que siempre han tenido muy mala solución, y me estoy refiriendo a esto de los políticos, la política, los juegos del poder y demás monsergas.

Lo fácil ha sido siempre decir aquello de que los de mis épocas de juventud eran mucho mejores, era mejor la política, los políticos, y los juegos del poder mucho más brillantes.

Pero desde luego no es mi caso, que en eso mi quinta tuvo muy mala suerte, y no voy a empezar a aburrir a la peña con historias de los años sesenta y setenta, que me tendría que poner la chaqueta blanca y la camisa azul, como un Suárez cualquiera, para cambiarla al primer vientecillo cruzado, y por el momento no me reconozco haciendo eso.

La cosa es que se asoma uno, no solo al solar patrio, sino que oteando los patios de los vecinos, le entran a uno ganas de echar a correr en cualquier dirección, como alma que lleva el diablo, aunque lo más probable es, que acabes en brazos de cualquier sátrapa u organización de sátrapas que pase por ahí.

Tengo que reconocer que hace ya algún tiempo, unos meses, he decidido dejar de ver la información sobre acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor, y que se transmiten por televisión.

La historia empezó a cansarme un día, que estando ya cansado de otras cosas, no me acuerdo de cuáles, el busto parlante estaba empeñado en contarme no sé qué historia de tres per cent, o de la Gürtel, o de los ERES andaluces, todo en su equilibrio, que si tienen que hablar mal del partido en el poder, que la cosa se les desborda, se sacan los trapos sucios del partido B, del C, y del que haga falta. Que no solo hay un grupo político malo, te dicen, ¡que te roban todos, capullo, y no te enteras!.

Así que yo a no enterarme, y como el tema es casi infinito, un día te estás tomando una caña en un bar, y sale Pedrito junto a Doña Merkel, el tan puestecito, tan mono, con su inglés tan fino (por fin un presi que no necesita un traductor), diciendo que todo muy bonito, y mientras la tedesca poniendo cara de tú di lo que quieras, que en cuanto te abras tengo una reunión con los del rollo migrante que me va a tocar los boñigos.

Ella vende su foto, y nosotros la nuestra. Pagamos la gasolina del Falcon, y a por la próxima.

Y en teledeporte, con las ganas que tenía de ver nadar bien a la Señora Belmonte, resulta que me aparece el President ese que ni le dejan el despacho, ni mear en el Palau Sant Jordi, que los seguidores fieles del gurú de la secta no deben mancillar los lugares sagrados del santón, en medio de un abucheo monumental, a él y a su himno. ¡Pues vaya!, digo yo, estos de Tabarnia que me parecían tan educaditos resulta que van a serlo menos.

Un desastre, y mi buena Señora Belmonte que gana sus medallitas, resulta que nadie va a ponérselas, claro, se llama Belmonte, no Bellpuig, con lo bonito que es.

Me llama mi amigo el conserje del Pera Palace, y me digo.

  • Verás, que se ha gastado la propina que le dejé con eso de la devaluación y quiere que le compense según la evolución del seguro de cambio internacional que rige las propinas en ese tipo de establecimientos.

Pues no, que el hombre ya se la había fundido, ¡como Dios manda!, que lo que quería era contarme las cosas de las elecciones a sátrapa que han tenido por ahí, y que lo tenían compungido.

Mi buen amigo era un mar de lágrimas, e insistía que los males de su amada tierra, (yo creía que era Turquía, pero no, su tierra es Estambul), nacen en la Capadocia, en Trebisonda, que los campesinos del centro de la tierra son muy brutos y muy conservadores, y le han vuelto a sacar como presidente por diez añitos más al tal Erdogan.

Claro que no debo recordarle, que bien al este están los kurdos, a los que siempre han querido exterminar no solo los turcos, sino cualquiera que pasase por ahí. Pero eso le queda lejos al buen conserje.

Y eso es malo para el negocio, se lamenta el hombre, que los turistas vienen por aquí a estar tranquilos, no a parapetarse tras el tranvía de Istiqlal cada dos por tres. Que es un no vivir, que día tras día toca carga policial.

Luego me habla de lo que su abuelo le contaba de Ataturk, que puso el país en la senda de la libertad y la modernidad, posiblemente detrás de su mandil de Maestro.

Y otra vez el tal President, montando, con sus acólitos el numerito indepe en USA, tanto que se quedaron los pobres armenios y el público asistente con la demostración de una pataleta a la independentista catalana. Una pena, y que a nuestro Pedrito primero, el guaperas, parece que le hace gracia, o sin hacérsela, alguna facturilla tiene que pagar. No sabe,(o sí), dónde se está metiendo. “In Borrell we trust”.

Y por otra parte, sigo convencido de que Tito Trump, anda jugando en bolsa a futuros, que cada vez que pone un tweet de esos, la cosa pega unos bandazos espectaculares, y en esos movimientos hay mucha pasta, mucha pasta, qué quieren ustedes que les diga, y aquí nadie es inocente, aunque se demuestre lo contrario.

Seguro que los avisos los recibe el primo segundo de su ama de leche, que debe ser chicano ilegal, y le va guardando los duros al hombre en algún saquito suizo. Pero es que hay que vivir, y las cosas están muy difíciles.

A la dulce Italia, parece que se le ha cortado la leche de hacer “gelatti”, que si siempre nos han changado con la elegancia de un De Sica, poniendo luego esa carita seráfica de “professore” milanés que llevaba mi añorado Mastroiani, ahora se me están poniendo zafios, y eso no se lo consiento a mis amigos italianos, por su bien, y por la admiración que siento por ellos. Y es que las formas que escondió Mussolini, parece que reviven, parece, digo, aunque seguramente en el corazón de esa gente del norte hay indepes escondidos, con la carga de fascismo y supremacismo que siempre acompaña este tipo de fenómenos. La cosa parece que quieren equilibrarla con el pagliacci populista, y no tiene gracia. Siempre preferiré a Totó, y a Alberto Sordi, ¿qué quieren ustedes que les diga?.

Serán cosas de la edad

¿Democracia?

Una de esas revistas que parece que la compras para que vea la gente las sesudas cosas que lees, y que se llama Foreing Affaires…(en inglés encima), abre su portada con un reportaje “global”, que ya nada es aldeano, que todo es global, en el que se pregunta si la democracia se está muriendo.

“Pardalets”, que son cosas como las de Perogrullo, que si la democracia es el gobierno de los que son más, (acepción del término griego, en contraposición a “aristocracia” que es el gobierno de unos pocos, yo no recuerdo haber vivido en democracia nunca, en ningún momento, y ya me perdonarán sus gracias la tal afirmación.

Pero es que miro y solo veo maneras aristócratas, ninguna demócrata, o muy pocas, de tono menor, desde luego, pero bien publicitadas, y no solo hablo de hoy.

Que las cortes leonesas eran consejos de nobles y del clero, con una cierta representación de villas y ciudades, que no estaba allá por el 1188 Don Alfonso IX por perder sus privilegios.

Que lo mismo en el Cent Catalán, o en la Carta Magna inglesa, o donde quieran ustedes mirar, incluida esa Grecia que nada tenía de demócrata, que era aristocracia pura. Que menos del veinte por ciento de los que vivían en Atenas podían (cada uno en su grado y condición), influir de forma fehaciente en los temas de la res publica, y me temo que la cosa sigue sin cambiar, bien que se ha perfeccionado y maquillado convenientemente, pero solo eso.

Y que me hablen hoy de democracia, reconozco en el fondo que me parece un gesto de ingenuidad tremendo, y que sí, que los ciudadanos tienen derechos, como siempre los han tenido, es decir derecho a ser robados al pagar los insumos básicos, tienen derecho a acceder únicamente a los elementos insustanciales de aquello que realmente está ocurriendo a su alrededor, de forma que, a la hora de determinar el camino que deben llevar las cosas, queda el papel del “demos” relegado al consumo de slogans, y a la reacción pavloviana consecuente.

Que no, que estamos en manos de los aristócratas de siempre, y es que nos gusta, parece, que las cosas ocurran a nuestro alrededor, y que sea otro quien ha decidido, que sean de esta o aquella manera, que eso de pensar es duro.

Y como se explica en la revista de marras, la sociedad se está drogando de forma masiva, que parece que han muerto más ciudadanos de USA y Canadá de sobredosis de opiáceos entre 2000 y 2016 que en las dos grandes guerras del siglo pasado.

Los impactos económicos ni se cuentan, un 2,8% del PIB, pero lo más importante es que toda esa gente está fuera del sistema, salvo para votar “For Presi” al primer anuncio del descanso de la Super Bowl. Y lo hemos conseguido, se ha votado al Pato Donald, o a Fofito, y aquí ya nos preside un pollo pera al que no hemos votado. Más me suena a aristocracia que a democracia. Más a panem et circensis que a la gestión democrática de la cosa pública.

Pero es de lo que se trata, de tener masas no analíticas, deformadas desde el momento de su formación profesional de manera que luego, cuando les dejemos una papeleta en las manos, la coloquen sin hacer preguntas en la urna correcta.

No nos preocupemos, la libertad, que como siempre he mantenido está siempre ligada a la sabiduría, no la alcanzaremos nunca la gran masa de ciudadanos, que se nos niega la formación en ese sentido.

¡Mierda!, y es que así tenemos el mundo de las civilizaciones occidentales, y es que nunca deberíamos coger los cabreos que pillamos cuando salen de los órganos legislativos de turno normas que afectan a los más, a los “demos” de forma masivamente negativa, y no hacemos otra cosa, día tras día.

Pero para que nos sintamos dirigentes, desarrollamos ahora el término “ciudadano global” al que parece que nos podamos adscribir todos, y llenar nuestras almas de la felicidad de ser importantes, que no está mal, si no fuese solamente una bonita frase de mercadeo.

Que al final el que quedó, realmente como importante, fue el anticuado “ciudadano del mundo”, y no es eso, no es eso, que el ciudadano global hoy es el que puede comprar en Amazon y en Alibaba, que puede ver en la pantallita de su móvil las toneladas de porquería alienante que se te ofrecen, moverse en vuelos de bajo coste a visitar esas cosas que antes eran ciudades, y hoy no son más que parques temáticos con nombres de ciudades.

Mejor ir directamente a Disneyland, donde sea, y dejarse de historias, que parece que se ha creado ya la matrix virtual en la que se debe desarrollar nuestra vida, y mejor no salirse de ella, que si no te conocen en las redes sociales, si no participas en los juegos de tropecientos jugadores, para ganar puntitos, gatitos que te hagan popular, no vales nada, no eres nadie.

Muchas veces nos hablan de renta “per capita” que está muy bien, pero pocas veces en el cálculo se excluye el impacto del 5% más rico de la población, para ver como quedamos los demás mortales, y es que tengo la sensación de que nuestro sistema es una bola de aire mantenida por los slogans de los expertos de mercadeo social, y que esto se nos va por el sumidero a una velocidad de vértigo. El declive del Imperio empezó ya hace tiempo, y el mantenimiento del mismo se apoya cada vez con más fuerza en las medidas proteccionistas de todo tipo que nos vamos dando.

Y es que no queremos reproducirnos, preferimos morirnos, al menos aquí en España, y me temo que otros muchos sitios de los que no tengo información, y nos quejamos, pero no permitimos que el supuesto déficit poblacional que se está creando se cubra con tantas y tantas personas que están llamando a las puertas de nuestras fronteras. Eso no, que a lo mejor la cultura que viene de fuera no es la correcta, que la religión que pueden traer no la entenderemos en un estado aconfesional….¡y si esto sigue así, no podremos pagar las pensioneeeessss!.

Vaya todo el sistema a la mierda, el sistema basado en la creencia de que somos globales, en la creencia de que el mar admite barreras, y sobre todo en las creencias supremacistas, no tanto de los “demos” como de los “aristos”.

Que al final, si ustedes me lo permiten igual manipulan al chino de Jing Xiao Ping que al yanqui de Tito Trump, al gabacho de Macron, o al tedesco de Doña Merkel, por no hablar de los guaperas en España, o los payasos en Italia.

Si fuese una democracia, seguro que nos habíamos defendido, pero detrás de todo el entramado del poder mundial, lo que menos hay es gobierno del pueblo, gobierno de los más, en definitiva gobierno demócrata.

Tendré que prepararme un vermut, que todo lo demás es perder el tiempo.

Buenas noches y buena suerte

Más de lo mismo

Parece que el gallinero nacional anda alborotado, será porque se nos ha venido “la caló” de golpe, y nos entra la depre solo de pensar que así, más o menos hasta octubre, que este cabo hasta bien metido el Pilar, no se atreve a llevar el tweed a la tintorería.

No lo sé pero anda alborotado, pero siempre menos que las reclusas de Brieva, que les han puesto compadre con planta, y uno no sabe si es que la borbona me lo quiere tener distraído, que no se ha dado cuenta de lo que ha pedido Iñaki pues, o se lo quiere quitar de encima con una acusación de adulterio de esas que sientan tan bien en este país de “la maté porque era mía”.

Como una loca tenemos al amigo Perico, que por fin ha llegado a Palacio, que ahora seguro, con dos añitos de tabarra se nos monta en el dólar de asesorar para que algún gerifaltón bananero se sienta como un dirigente maduro. Y si eso le falla, tendrá su consejo de estado hasta que se nos muera, y paga la hipoteca seguro, oiga seguro.

Pero lo tenemos alborotado, como el gallinero de Génova, que allí hasta las gallinas se pican la cresta, con lo que se me descabala el tema de la etología de las gallináceas, pero es la consecuencia de estos calores tardíos en los que uno pasa el día decidiendo si lo mejor es irse de una vez a la playa, o largarse al mundo del agua de cebada y de la horchata, que tanto se echa de menos.

Yo procuraré mantenerme al margen, pero es difícil, aunque sea de natural tranquilo, que la gente alborotada toca las pelotas con una facilidad pasmosa, y ya no te digo si tú estás en plan susceptible, que la calor nos afecta a tóos.

Lo que pasa, es que como esto de la res publica aburre a las ovejas, que robarte lo van a hacer de una u otra forma, lo único que te queda es lanzarte en los brazos de Netflix, o coger la saga del Martin ese, y enterarte porque el tal Jon Nieve, hace lo que hace, y le sale como le sale.

Y es que ni siquiera esa cosa de ver si en Mérida este año ponen un clásico como Dios manda, y es que no, el espíritu de Bieito anda suelto y versionamos cualquier cosa con tal de mantener el título de la obra que es lo vende y llena teatro.

Y es que viene uno de su pueblo, de meterse entre pecho y espalda un Manon, el de Puccini, y el pollo creativo que reinterpreta a Puccini, se hace bola con la interpretación del texto, y es que en vez de dejar morir de sed a los protas, (ella un pendón desorejado, y él más bobo que un enamorado), en medio del desierto americano, nos mete en Ellis Island, y les deja morir de sed el lado de los baños o de las duchas, que no se ve bien.

Con lo que la cosa queda gloriosamente ridícula y menos mal que el bueno de Puccini ya se nos murió, que si anduviese por estos andurriales, volvía a petar.

Como nos acercamos ya a los fastos del solsticio, se me ocurrió aquello de ir a “A Lanzada”, a ver como corrían las olas las que querían preñarse, pero ya no tengo cuerpo, ni de futuras preñadas, ni de hogueras en la playa, que lo mío es más de atacar a un buen vino, un mejor asado, y tonterías las justas. Pero habrá que dejar al mocerío que se desbrave, cada uno según su condición, y las sanjunanadas son muy propicias al desflore, al ¡ay Dios mío qué he hecho!, y al correr del vino que afloja las defensas.

Siempre, claro, que no aparezca el turista con el móvil, y es que te hacen una foto sin que te des cuenta, y la tienes publicada en todas las redes sociales antes de que cante el gallo de San Juan.

Por eso ando yo siempre a la la defensiva en estas cosas, que las carga el diablo, y poner el culo en consejo nunca ha sido una buena práctica, ya sabes, unos que blanco, otros que negro, habrá pues que mantenerse alejado de ellas, digo.

Y por cierto, no me importaría que me fuesen diciendo como va eso del empuje indepe, que lo único que me han dicho es que lo de las embajadas vuelve, y que a los de la cárcel del prucess les pueden meter treinta añitos, y no sé si a Iñaki le importará tenerlos en Brieva que a lo mejor le revuelven el gallinero al muchacho, y es complicar demasiado las cosas. El que no esté aburrido sin ser indepe, que avise, de la misma forma que espero escuchar algo de mi amigo Iglesias, que desde lo del chalet lo tengo perdido, y al Albert, parece que le han colocado en vía muerta. Lo que hacen los registradores de la propiedad a la que les dejan.

Y mi Marianico, a Santa Pola, que no es mal sitio, y si no que se lo pregunten a Don Santiago, que al parecer, anduvo por allí sin estropear el enclave. Luego cambiaron los tiempos.

Y por último, le diré a Pedrito, que se dice economista, y seguro lo es, que no venga con mandangas de impuestos a la banca, que lo vamos a pagar entre todos, que nos vana subir los créditos y las comisiones de servicio. Eso sí no sale en el IRPF, pero nos revienta el bolsillo a los de siempre.

Que en su entrevista televisiva en plan gallo primero del corral mi buen Perico, tan apuesto, tan gallardo y tan alborozado por haber sido nombrado caballero, le reventaba el gozo por todas partes, pero a la hora de la verdad, me temo que ni cambiar la ley laboral, ni arreglar las pensiones, eso sí, las autopistas a costa de mi IRPF, que yo no las uso, y ¡Coño! Que paguen quienes las gastan.

Pero no parece, que estamos como estábamos, y casi mejor así, y al menos este no empieza rindiendo pleitesía al alahuí, que solo me faltaba.

Por lo demás, sin novedad en el frente

 

El San Juan

No sé quién me manda abrir la prensa, debo estar loco, y eso que uno anda ya resabiado y evita las páginas del corazón, en las que se narran las aventuras y desventuras de quienes en mi nombre detentan el poder. Vamos que me salto la opinión, la política nacional, y similares, esperando encontrar algo decente entre líneas.

Y hoy me han dado dos patadas en los dientes con muy pocos minutos de diferencia, siempre por mi culpa, claro, que uno se empeña en creer que aún el ser humano vale la pena, pero no sé, no sé.

Me define la viñeta de “el Roto”, lo que hoy entendemos por “comercio justo” :

-Nosotros enviamos armas, ellos nos envían refugiados.

Y que nadie se engañe, la cosa no es de estos días, que me recordaba el otro día mi hija aquella pieza de Max Aub, “El San Juan”, consecuencia del envío de armas a Franco, y a la República, que concluyó con el envío de refugiados a Méjico, y a otros muchos sitios, pero en la obra se habla del destino mejicano.

La cosa hoy, es la misma, refugiados de Siria, refugiados de media África expulsados por las fábricas de armas de quienes no desean saber nada de ellos. Coherente es, desde luego, que si vendes armas es para que alguien mate a alguien, así que es lo mismo que mueran por bala o por ahogamiento. ¿es que no se han enterado de que no son seres humanos?. Es que hay que explicarlo todo, y ya tengo bastante con discutir el menú a los invitados en mi yate. ¡Coño!.

La verdad es que como no soy una de esas moscas de la pared, no me he podido enterar si cuando Tito Trump habla con sus socios comerciales, se discuten los aranceles de las armas. De las aceitunas y de los cochecitos, desde luego que se hace público, pero ¿de las armas?, a lo mejor no tienen aranceles, que el tráfico es ilegal, dicen, bueno, quizás en algunos casos….lo que no sabemos es qué inversión media hay que realizar en armas para cepillarse a un cristiano. Sería una interesante estadística.

Mientras tanto el camino del San Juan sigue en su derrota de muerte, ahora en el Mediterráneo, o en el Atlántico hacia Canarias, o por tierras turcas.

Maldito mazazo, aunque como ya he dicho no es el único de esta mañana, y es que sale un médico casi octogenario de Bethesda en el corazón del Imperio, con una noticia maravillosa. ¡El cáncer puede controlarse!.

Y claro, uno se pone a leer la noticia, con cuidadito y la propuesta es más que guay, es suuupeerrr guaaay. Que un autotrasplante de linfocitos puede eliminar las células cancerígenas o cancerosas, que ahora no sé cuál es el término adecuado, así que elijan sus gracias.

Fantástico, pero, esa que se necesita un equipo de al menos treinta personas por paciente, unos sistemas de secuenciación del DNA hipersofisticados, ya que hay que determinar no solo las secuencias de los linfocitos sino de las células cancerosas, diseñar el nuevo DNA del linfocito del paciente, y a por el tumor.

Dice el bueno del investigador mientras nos mira desde sus gafitas y sonrisa picarona, que la cosa no es para todo el mundo, que vale una pasta, casi medio millón de dólares, y ni las aseguradoras, ni las sanidades públicas van a poder costearlo.

Solo parece que usted mi querido amigo vendedor de armas de esas que producen migraciones poblacionales, va a tener una posibilidad de hacer algo en caso de que se le ponga el colon negrote como el alma, o el cello del útero quiera desprenderse, o algún melanoma de esos que no se sabe por qué está ahí.

Los demás, como siempre, nos moriremos sabiendo que existe una cura para nuestros males, pero que como no tenemos la pasta, pues pasamos al Oriente Eterno, que diría uno de mis amigos, y a otra cosa.

Pero que nadie se preocupe, dice el buen profesor de Bethesda, y a lo mejor lleva razón, que seguramente la industria farmacéutica encontrará la manera de hacer la cosa más asequible, y así a lo mejor podemos dejar la cosa de forma que en vez de que puedan acceder unos cientos, puedan acceder unos miles.

Perfecto, nuestra sociedad en estado puro, con el negocio de la muerte anticipada, con el negocio del sufrimiento de quien no tiene “posibles”, que a nadie le importa.

Se le quitan a uno las ganas de abrir la prensa, ni digital ni en papel ni en ningún otro formato, que al final el mensaje que de forma machacona se nos repite es que el mundo y sus posibilidades materiales son de unos pocos, que además, y con mucha probabilidad no se lo han ganado, que les llegó de forma colateral.

Así que ya sabemos lo que hay, de donde vienen los que en su San Juan particular embarcan en una derrota sin esperanza, desde un puerto de muerte a otro de desprecio y muerte también.

Y es que no todos los niños que dan patadas a un balón pueden ser un jugador de élite, la miel no está hecha para la boca del asno….

La verdad es que cada vez cuesta más mantener el optimismo, inmersos en esta sociedad en la que la vida es tan poco valorada que tiene un precio en dinero, en la que solo son individuos dignos de ser tenidos en cuenta son aquellos que pueden pagarse el peaje.

Y como no hay nada más noble que un buen perdedor, aunque sea por que el contrincante ha hecho trampas o ha jugado con ventaja, cerraré esta entrada de hoy en la bitácora, felicitando a ese uno por ciento de la población mundial que detenta el veinte o veinticinco por ciento de la riqueza generada.

Y les recordaré aquella estrofa de la milonga del cantautor argentino:

-Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo, que como dice ese indio navajo, el oro ni se come ni se bebe.

Pero mientras tanto que les quiten lo bailao. Y nosotros los de a pié solo nos queda el consuelo de tener una Zelecsió de jumbor que es de Hierro.

Con su pan se lo coman

 

De éticas y estéticas

No llevamos una semana y se nos empiezan a caer los ministros por un quítame allá esas pajas de la bronca que tuve con Hacienda somos todos.

Bueenoo, qué le vamos a hacer, que esto de las prisas son malas consejeras, y no se dieron cuenta en el gabinete del presidente que este buen hombre andaba a tira y afloja con el fisco, y a ver si le va a pasar como a mi amigo Al, que le pillaron por impuestos y acabó hecho polvo por la sífilis en la prisión federal, pero eso sí muriendo por una neumonía en Palm Island. Cosas de los impuestos.

Pero nada, que el ex ministro seguro que puede soltar la multa y la deuda, que comparada con las cantidades que manejaban los imputados del anterior gabinete, es pecata minuta, eso sí con su pequeña indemnización y la garantía de pensión máxima cuando se jubile. Lo que lleva adosado el tema ministerial.

Al de agricultura, parece que me lo desimputan, que el tribunal de “Les aigües” no se cree que haya el hombre chanchulleado más de lo normal, y es que tampoco se dieron cuenta cuando lo nombraron del asuntillo que llevaba en manos judiciales una “hartá” de tiempo, que es que no se puede estar a todo, y las cosas han venido muy, demasiado rápidas para andar con remilgos.

Pero realmente se nos da una higa, que al final son partidos que se juegan en ligas ajenas a los ciudadanos, y a nosotros nos quedará siempre lo de Lopetegui.

Reconozco que me hago muy mayor, que veo que la gente hace bandera con cualquier cosa, vamos que ponemos una encuestita de esas que acercan el ascua a sardina propia para ver qué pensamos de los migrantes que andan dando tumbos por el Mediterráneo.

Y que unos esperando que se abra una vía de agua en el barco, y que se acabe el lío de esta semana. El de la próxima, ya veremos cómo lo tratamos, que otros piensan que los seres humanos merecen el trato de seres humanos, y en ello estamos, que hay división de opiniones.

Mi amigo Pepe, y yo, pensamos que si no hubiera fronteras, no habría emigrantes, habría desplazamientos por nuestra casa común que es la Tierra, y punto pelota, pero claro, como hemos ido poniendo meaditas de esas que marcan el territorio para defender el agujero donde cagamos, no podemos aguantar que los bárbaros nos invadan.

Ahora parece que todos andan con este tema cogiendo el canasto de las chufas, lo que tampoco está mal del todo, que si los italianos son casi herederos de Don Benitiño, que si el gabacho dice que son tontos feos y malos, que de Malta solo dicen que no quería jugar a esto, pero cerró sus puertos a los migrantes.

Que si las Organizaciones humanitarias cooperan con las mafias, que no cooperan, que solo les preocupa el bienestar de la masa humana que huye desesperada de unas condiciones de vida inaceptables, que, que que.

Que si los yanquies acabaron con El Gadafi por un quítame allá unos barriles de crudo, ¿verdad Señor Obama?, que si los gabachos ayudaron….¿Verdad señor Sarkozy?, que si a Macron le viene bien que fuera usted, que en definitiva, aquí lo que importa, es quedar como el bueno de no sé qué película, a usted hoy se la refanfinfla en estéreo, que debe ser como muy sonado.

Mientras los africanos que vienen de la guerra y de la miseria, pues a morir, a ser esclavizados, a ser robados, a ser violados y violadas a ser vendidos, a ser utilizados como piedras para darle en la cabeza al vecino, al opositor político.

Pero que nadie desespere, que nuestra Carmena tras un tiempo que ni me acuerdo de lo largo que me parece, con su cartelito de bienvenida a los refugiados en el frontal del consistorio, va y nos dice que, no nos preocupemos, que la solidaridad madrileña tiene veinte pisitos, que no se han apretado los ocupas que le dieron la alcaldía, y que le manden cien de carne, que los mete allí a razón de cinco por pisito.

Pues bueno, que si pierde la alcaldía, o le viene un aire le vende los pisitos al cualquier fondo buitre de esos del neoliberalismo pase lo que pase, y me desahucian a los migrantes, que acaban en una tienda de campaña por los eriales esos que hay por Vicálvaro, y donde no han sabido hacer las casas que tantos y tantos ciudadanos de este municipio necesitan.

No pasa nada, mientras haya casas por La Navata, que digo yo, a cinco por pisito, a lo mejor podía Pablito coletas meter a dos o tres en su casoplón.

Bromas aparte, que aquí cada uno le pone su letra al drama, que de lo que se trata es de que la cosa de juego político, que pueda decirse en las redes sociales esas, y en las encuestas con filtros y maquillaje, que lo que tú decías era lo que la mayoría decía, y habrá que seguir la voz del pueblo, que en democracia, ya se sabe.

Pero Libia ya no existe, está arrasado cualquier resto del país más o menos cohesionado que controló Gadafi, y el concepto de trata de esclavos se ha hecho forma de vida de grupos locales, que cobran sus dineritos en Londres. Eso no importa.

Y no importa que los árabes quieran lanzar otra ofensiva contra Yemen, y que a lo mejor se llevan por delante medio millón de almas. No importa, no son personas, son carne, solo carne.

Y no importa que en Sudán la guerra siga y siga, no importa que el coltán, no importa que en Somalia, no importa que en Eritrea, no importa Boko-harán….no importa….

Pero lo que si importa a los mercados de trabajo es que haya exceso de mano de obra poco o nada cualificada, sin conocer el idioma, con la necesidad básica de alimentarse, sin conocer la leyes. Van muy bien a las cadenas de los almacenes de las grandes distribuidoras “digitales” por ejemplo, y si ir más lejos, aunque para recoger la fresa y la cereza, también valen.

¡A la mierda!

British summer

Estaba yo pensando, que con este clima que disfrutamos en mi pueblo de adopción, que Villa y Corte es, deberíamos presionar a los de Mahou para que nos vendiese envases de esos de a pinta, que en su publicidad o en los productos asociados a la venta de cerveza incluyese los típicos vasos ingleses que con tanta profusión te sueltan el los pubs británicos, (los de a pinta que los de half a pint se guardan para los conductores).

Y la verdad es que a mí me encanta, me encanta eso de ver llegar las tormentas alineaditas, una detrás de otra, con sus shower asociadas, que diría el responsable de dar el tiempo en la BBC. A  mitad de junio, los pantanos llenitos, el aire acondicionado, sin tocar, durmiendo con mantita, como ha de ser entre las personas de bien. Un gusto.

Como siempre hay gente “malajosa” me salía uno de esos defensores del calentamiento, con la historia de que si esto eran los monzones, y el clima se nos estaba volviendo tropical. En fin, que hay gente pa tó, que diría el castizo.

Pero lo importante, es que mi amigo que me ha citado en la oficina, justo en el tee del uno, me sorprende diciéndome eso de que a ver si la lluvia nos respeta. ¡Por Dios!, ¿dónde se ha visto a un británico pedirle respeto al cielo antes de dar el primer bolazo?.

Y es que tendremos que ir aprendiendo, aunque una flor no haga primavera, que si queremos tiempo británico algo tendremos que aplicar de sus sistemas de adaptación al medio.

O a lo mejor no queremos eso, pero yo ando tirando de mis zapatitos de Northumberland, que para esto de la lluvia han sido siempre cojonudos, no me separo de mi Barbour, y a la que puedo, me meto una pinta, quizás con demasiado gas, quizás demasiado fría. Hay que mirar eso.

Por lo demás, como los británicos, que uno no sabe si salir a jugar con bombachos, corbata de lana con el escudo del Clan, y un tweed que me libre de todo mal. La gorrilla, será la de siempre, en eso no tengo dudas.

Lo malo de todo esto es que, a diferencia de los clubs ingleses, aquí aún no le hemos cogido el gusto al asunto de disfrutar de este tiempo británico, y lo mismo llevamos razón, que si la cosa sigue así acabaremos siendo pragmáticos, tomaremos el té a las cinco, nos desembarazaremos de Europa, (nuestra vocación africana es aún muy potente), y aunque varias autonomías lo intenten, seguramente seguiremos circulando por la derecha.

Recuerdo de mis tiempos británicos aquellos veranos que duraban casi una semana. Era maravilloso, salvo que los “rough” se ponían intratables. Pero ya sabes, hierrito siete abierto, le das con toda tu alma, y con suerte acabas en calle que es donde mejor está uno.

Pero por estos pagos, últimamente, eso de ir por calle no nos va demasiado, que nuestra tendencia a sacar los pies del tiesto a la que podemos es enorme, que nuestro natural de “capra hispánica” es tirar al monte, y sobre todo sin ir en rebaño, ¡no me jodas!.

Así que por mucho que llueva, que no suba la temperatura, que se nos moje la noche de San Juan, que las mozas no se quiten el refajo, y mira que andan con ganas, me temo que eso de abrazar los usos de la Pérfida, no es cosa nuestra.

La cosa mala del asunto, es que Don Amancio se ha quedado sin vender los trapitos de flores rosas, que con tanto mimo había diseñado en Galicia, y con tanto dolor le han cosido en Bangla Desh. Espero que la cosa no afecte a los índices bursátiles, y que el gallegazo aguante sus ahorrillos de cincuenta y pico mil millones, que le aseguren una vejez tranquila, y le tengan a salvo de imprevistos, que son muy malos.

En un alarde, me he atrevido a abrir la ventana….craso error, que hace una rasca considerable, y es que a uno parece que le llegan los vientos de los líderes mundiales que se sienten incómodos con Tito Trump, que quiere romperles el status o tingladillo que tienen montado, y a la vuelta de la reunión del G-7, me los pone a parir en un “silbidito” de esos que tanto le gusta usar, desde su cunita en Air Force one. Hasta Doña Merkel, que parece de su bola, le ha arrugado el hocico.

Y es que eso que dice la ecologista ineducada de que tenemos aquí los monzones, altera a todo el mundo, y la gente no está para alterarse, que bastante tiene con saber si Periquín va a darles la independencia a los catalanes separatistas, con tal de que le dejen una semana más en la Moncloa, o va a bailar un aurresku a los de Bildu. Nadie lo sabe, nadie sabe si por fin habrá un salario mínimo decente, de esos de mil quinientos chufos al mes, que con menos no se vive y con eso se malvive, o si las cosas seguirán como siempre.

Y es que el señor conde necesita salir tras sus lebreles a ver cómo andan los cochinos, y si hay algún ciervo, gamo, corzo, o similar a quien asustar con los disparos de su Holland-Holland, que aunque aquí no use el trescientos cincuenta, enseñarlo al señor duque, siempre ha sido algo digno, que si no se cree que has venido a menos.

Nadie se alarme, unos a menos, otros, los menos, a más, que la cosa está montada de esa guisa, yo a igual, que total…mientras pueda pasear por el campo de golf con mi gorrilla, mis bombachos y mi tweed con la enseña del Clan, todo va bien.

Veremos lo que da de sí la semanita, que se nos presenta divertida, con Tito Trump por Singapore, ¡con el calor que hace, y lo pesado que es el coreano!. Y ya ha dicho, que va a imponer, que no va a negociar, y que si no impone, portazo “Air Force one”, y a casa a lanzar mensajes a sus seguidores por internet, que la popularidad es la popularidad.

Y como esto siga así, tenemos al Tito Trump otros seis añitos, y no sé si hay cuerpo que lo aguante.

Dieu vous donne…la patience

Mi vecino el trepa

No me lo podía creer, al final me dí cuenta de que mi vecino es un trepa. Lleva dos meses en la urbanización y quiere ya ser presidente de la comunidad, aunque sea pasando, si es poco tiempo, por una vocalía menor.

No me lo podía creer, pero es así, y luego, preguntando preguntando, parece que la cosa viene de lejos, que ya cuando entró de meritorio (el pollo tiene sus añitos) en la oficina del Banco Central, aquel de don Escamez, ya andaba mal metiendo para liderar el grupo de meritorios que aspiraban a una conserjería remunerada en la sucursal de Valdeboñigos del Tocinar.

Los trepas me dicen que son así, y debe ser cierto, que en mi vida ya he visto demasiados de esos que los ingleses llaman “High flyers” pasar a velocidades de vértigo hacia el azul del cielo.

Claro que tras un ratito en el cielo (si quieres conocer a Pablito, dale un carguito) parece que a san dios y su equipo de gobierno, se les cae el sombrajo, ven sus poltronas amenazadas, y la patada en la parte central del culo que se lleva el “High flyer” es monumental.

Uno también los ve, a veces aterrizar, o estamparse contra el fondo de la cloaca, que viene a ser lo mismo.

Los actores siempre me han gustado, hasta los que no son demasiado buenos, y siempre recordaré a María Bayo, tras un Barbero de Sevilla inolvidable en el Real, cantado con Juan Diego Flores, acercándose a las candilejas, y pidiendo el aplauso al público, de una forma tan encantadora, que si el teatro ya se venía abajo, se incrementó aún más el ímpetu del público.

Y eso es lo que diferencia a María y a mi vecino, que ella primero nos dio algo sublime con su esfuerzo, y mi vecino quiere el aplauso y el honor sin haber hecho nada por el público, solo con las promesas de su buen hacer pretende el honor.

Son formas diferentes de afrontar la vida, sin duda, que mi vecino, el trepa, sabe que es maravilloso, que está en poder de una verdad y unos atributos que si no se le reconocen de forma inmediata, es simplemente por la tosquedad de quienes le rodean, y claro, se nos cabrea.

Y es que el hombre quería, para empezar,  cubrir la plaza vacante de controlador de la recogida de basuras en representación de la asociación de vecinos de la urbanización, que por querer, ya es querer, pero eso es cosa suya.

Lo malo de la cosa, es que en la urbanización hay un empleado municipal del servicio de barrendería y aclarado de veredas, que, creo yo, dijo para sí:

  • Hombre de esto entiendo.

Así que va y se presenta como opositor al puesto en la junta. Votamos, como siempre, y claro el empleado municipal nos pareció como más preparado para el asunto. ¡Jesús!, ¡en mala hora dejamos de reconocer el mérito de nuestro vecino, el trepa!.

Y es que se nos ha puesto de morros, vamos,  que no nos saluda, que el pobre ha desarrollado un nivel de cabreo y frustración por no haber salido elegido que le va a dar un parallá, y encima nos vamos a sentir culpables de no sé qué.

Y es que mi vecino el trepa, al verse “sorpassato” por un especialista en gestión de residuos urbanos, ha entrado en depresión, y ya lo siento, vamos que me han dicho que anda buscando acomodo en otra urbanización, que la cosa ha entrado en la consideración de que su honor, si no ha sido mancillado, poco le falta.

Pero es que los trepas son así, y en el fondo, hay que quererlos, y es que si no te pisan el callo, dan juego, y te ayudan a pasar el rato, que cuando se sienten frustrados y empiezan a defender lo que han perdido, en ocasiones la cosa llega a ser hasta cómica, todo muy propio.

Claro que, cuando mi vecino, un día empezó a decirme lo bonitas que eran las rosas de mi jardín, yo, que no tengo rosas, empecé a pensar que el pollo andaba en campaña, vamos lo del disputado voto del señor Cayo.

Que si qué coche más bonito tengo, que si a ver si pasa una tarde por mi jardín con su encantadora esposa y los cabestros de sus hijos, y nos tomamos unas cervecitas (nunca supe si debía llevarlas yo), y hablamos de la situación mejorable de la urbanización..ja, ja ,ja.

Y yo pensando, este tipo, que de suyo casi ni me saluda, está como la zorra, diciéndole al cuervo que tiene un queso en el pico, que su canto es maravilloso, y si grazna, pues queso al saco.

Uno no entiende la importancia que para mi vecino el trepa, tiene eso de la vocalía de residuos urbanos, será vocacional, digo yo, y aunque le veo venir de lejos desde que se me pone en campaña, le dejo hacer, que con las ilusiones no se juega, que ya lo sé, que cuando sale el número de la lotería y no es el tuyo, se te pone cara de acelga, pero la cantidad de Ferraris que  has soñado comprarte antes, eso no te lo quita ni el diablo, así que se le deja al hombre, que ya se vendrá abajo el sombrajo.

Realmente, al final lo importante es que seguramente tendremos las calles sin excrementos de perros, y se agradece, que el electo sabe de estas cosas, y a lo mejor, nunca es seguro, mi vecino el trepa, hubiera abandonado la gestión de residuos de la urbanización en pos de la presidencia de la comunidad de propietarios, que cuando se llevan ciertas cosas en la sangre, no se pueden evitar.

Y lo malo del trepa, es que nos va a retirar la palabra a todos, sin saber quién le votó y quién no, con lo que va a cometer na terrible injusticia con sus vecinos, y a mí eso me da un no sé qué, con lo que el hecho de que cambie de praderas, a lo mejor es hasta bueno para él.

Con s hiedra lo disfrute

El período

Empezamos con los fastos de los finales de curso, es lo que toca, pensar en cambiar de actividad, empezar, en algunos casos, esa cosa que venimos en llamar vacaciones, los alumnos, los docentes, vacaciones de la rutina de los últimos nueve meses. A los funcionarios aún les queda un pequeño tranco, me dicen.

Está bien, que ahora hay que darle al cacumen para ver como diantres nos inventamos una nueva rutina que llene el tiempo, que llene el bolsillo, si eso es posible.

Todo menos amuermarse, todo menos tumbarse (que no tirarse) a la Bartola, bueno si hay que hacerlo, se hace, que no estamos para remilgos a estas alturas de la película.

Empieza el tiempo en que las redes sociales se hacen sopas del gustito que les da el ver como se multiplican las fotitos y los memes desde el apartamento de Benidorm, tremendo.

Supongo que habrá de todo, unos enviarán el programa de Perelada, o de Mérida, para que vean lo que disfrutan con el último montaje del Bieito o con esa Antígona que como despedida de las tablas nos brindará la actriz de turno.

Otros andarán por los Jazzaldía o por los conciertos de las fundaciones del banco abotinado. Está bien, qué diantres, que no todo va a ser jugar al golf en Valderrama, o ponerse ciego de pescaíto frito en Torremolinos.

Quienes me temo no van a tener vacaciones, es esa legión de personas a las que la última década ha hecho pobres, euro a euro, que es como se hacen estas cosas, que así parece que nadie te ha quitado nada, que has sido tú quien ha perdido las monedillas, una a una por el roto del pantalón ese tan moderno que encontraste en las rebajas de Primark, o como se llame.

Cada vez que oigo lo que los beneficios de nuestra economía ha traído a los españoles, me pongo a revisar cifras, datos, tendencias, y veo claramente que ese 1% de españoles que controlan el veinte por ciento de nuestra riqueza, han ganado varios puntos estos años, que el grupo que le sigue, un nueve por ciento de la población, que consigue controlar hasta el cuarenta por ciento de la riqueza, es decir un veinte por ciento más, anda sin demasiado crecimiento, tres o cuatro puntos, pero el noventa por ciento restante, esos son los que han visto como diez o quince puntos de su riqueza se trasvasaban sin más.

Sí, esos trabajadores que están en el límite de la indigencia, que no pueden pagar un alquiler, que no pueden mantener a sus hijos, han visto como se empobrecían a manos de un gobierno dañino y de unos sindicatos inoperantes, que bastante han hecho en conseguir mantener prebendas.

Y uno se harta de escuchar lo de la pobreza infantil, de los obreros que viven en la miseria, de la imposibilidad de pagar los gastos que simplemente se asocian a la actividad laboral.

Pero me han dicho que no me preocupe, que cambia el gobierno, que ahora toda esa miseria se va a tornar en dignidad como poco, que aunque los grandes amos aúllen de dolor al ver como se les escapa algo de su poder de las manos, dicen que se va a hacer.

Y prometen, digo yo que sabiendo lo que dicen, que eso de la reforma laboral la van a echar al cubo de la basura, a derogarla, dicen.

Pues si es por el bien de todos, ya están tardando, y a ver si lo hacen con habilidad y no nos cuesta la torta un pan en forma de nuevos parados, de más miseria. Tienen que hacerlo, y hacerlo bien.

Porque amenazas van a tenerlas de todos los colores, seguro, y van a sacar las fotos esas de cuando el prometedor no se daba cuenta y le fotografiaban el culo cuando hacía cochinadas, por lo menos.

Y es que yo, mire usted, estoy deseando ser “gran empresa” a la hora de pagar mis impuestos, aunque como soy tonto, lo que de verdad quiero es que ellos paguen según las tablas que se me aplican a mí, ya sabes más de sesenta mil de beneficios…¡a la mierdaaa!, bueno, al marginal, que con eso se pagan luego muchas cosas, aunque el cupón se resfríe.

Y que no me anden con el aquél de que se llevan la sede a no sé qué paraíso fiscal, que si de verdad se quiere conseguir que los impuestos sean los que corresponden a la actividad dentro del país, se puede, que para eso dicen que legisla el pueblo….pues no lo parece.

Pero nos vamos de vacaciones, que ahora Turquía está más baratita que Benidorm, que los de los aviones con tal de llenar, si quieres, te venden un billete básico, y te cobran diez churritos por usar el baño para aguas menores y dieciocho para mayores, sin papel, claro, que eso lleva un extra de un par de euritos por cada quince centímetros. Pero huele a muy barato, que uno no acostumbra a evacuar a treinta mil pies, y total son dos horitas….o trece, que si te pones exótico, ya sabes lo que te toca.

Y me dirán que vaya al nutricionista a perder los rollos esos de chicha que siempre han adornado mi perímetro, a mucha honra, me dirán que tengo que usar esas supercremas de factor total, para tomar el sol sin tomarlo. Nada entiendo, que “con no dir”.

Pero es que hay que enseñar esas tabletas que dicen que tenemos y uno nunca ha visto, y en ningún sitio como en la playa…¡uuuyyyy! Perdón, o en las redes sociales, esas que se hacen sopas con la llegada del período.

Vacacional, claro, que a nadie se le olvide comprar los cuadernos de repaso, en papel o virtuales, que los niños no pueden estar todo el día al aire libre haciendo el cafre, que se les van a olvidar los ríos de su comunidad autónoma, y luego la media no les da para la carrerita esa que les hará parados de relumbrón.

Por el momento, el tal calentamiento global, nos está dejando los pies fríos en esta Piel de toro que dice sustentarnos, pero sé de buena tinta, que aunque aún la gente no le ha comprado a Don Amancio el modelito estival, ( a los del Corte Inglés parece que ni la primavera les ha llegado aún), no tardarán en hacerlo, y será en un ¡ay!, que habrá que ver eso del aire acondicionado, que de los cuarenta y pico no nos libra ni la santísima trinidad, dicho en minúsculas por no ofender.

Mientras tanto, voy a coger mi manual del buen arriano, a ver si me siento politeísta un rato, que uno se leyó el catecismo cuando tocó.

Recuerdos al boquerón

 

Encasillamientos, prejuicios, y otras formas acomodaticias

Parece que si tu tribu no te clasifica, no te encuadra, no te sitúa, siempre con el ánimo de luego archivarte, no anda tranquila. Las cosas  son así, que una vez clasificada una persona, ya puedes dejar a tu cerebro con la tranquilidad de no analizar ninguna de las actitudes, de las reacciones, de los deseos del miembro de la tribu que en ese momento pase por ahí..

Todo es así más fácil, que a Pepe no le vamos a invitar al partido de fútbol, que es de otro equipo, que a ese no le puede gustar Puccini, ¡mira qué pintas tiene!, que ese es de ACDC, seguro.

Y así prejuicio tras prejuicio vamos navegando por las sendas del archivo donde tenemos todas las visiones lineales que hemos ido almacenando de este o de aquél miembro de nuestra tribu. Y es un gran error debido a la pereza mental que caracteriza a los seres humanos, que se nos olvida cuan poliédricos somos los seres humanos, y qué difícil es conocer a alguien, por muy cercano que nos parezca, por muchos años en los que hayamos compartido vida y vivencias.

Pero nosotros a lo nuestro, que a Pepe no le invito yo al palco de Bernabeu, que no, que es del Barça, que no le va a gustar y además a lo mejor se me cabrea.

Pero a lo mejor no te has dado cuenta, que lo que le apetece a Pepe es un buen partido de fútbol, por encima de colores, y que si hay algo que de verdad le pone, son los canapés de la zona VIP, y que si le insistes lo mismo, por un amigo, grita lo da ¡Hala Madrid! de corazón, que la gamba con gabardina la hacen aquí como en ningún sitio.

Me encanta a veces ver las consecuencias de ciertos actos míos en la clasificación posterior que se me hace, es realmente divertido ver como de golpe, por un comentario, una actitud, o una opinión determinada, uno pasa a ser un Yayo/flauta de golpe, o lo que es peor, un pijo irrecuperable, miembro, seguro, destacado de la derechona más reaccionaria que pulula por las cloacas de la política.

Y es que no puede ser, que a mí me gusta aplaudir al Madrit, si juega bien, y silbar al Barça si lo hace mal. De la misma forma si los Peperos presuntamente andan metiendo mano en bolsillo ajeno, en todas y cada una de sus frmas, estaré cabreado, y si aciertan en una medida pública legislando lo que a la mayoría de la gente de este país le produzca beneficios, les aplaudiré.

La cosa va, como diría Simeone, “partido a partido!, por favor, no seamos simples, ni por un momento, que el encasillamiento del prójimo, por aquello de la pereza mental, es no solo muy injusto, sino poco productivo.

Pero, en fin, la vida es así, los convencionalismos que nos marcamos, y que nos hacen creer que las cosas son más llevaderas con la carga de los prejuicios, con el añadido de qué nos han dicho cómo debemos reaccionar al elemento que caiga dentro del casillero correspondiente, a poco que nos muestre una patita.

Por ejemplo, estoy ya cansado de que cada vez que se mencione al colectivo de los “catalanes”, se añada el  “problema catalán”,  o lindezas parecidas, cuando los problemas de mi tierra no están provocados por los catalanes, sino por una especie adscrita al género catalán, “Catalán independentista”. De la misma forma que decir por mor de la banda asesina ETA que lo de los vascos…Será de aquellos vascos asesinos, una exigua minoría, que podrían dar otra especie “Vasco Etarra”, en contraposición con el Vasco trabajador, el Vasco leal, el Catalán universal…y así “ad nausaeam”.

Así, que, por favor, si me pongo corbata, no soy un carcamal digno de extinción, si mantengo que en una sociedad democrática como quisiera que fuese la mía, el respeto a las leyes es fundamental, no soy un fascista irredimible.

Ni siquiera soy feminista o machista por dejar pasar a una señora delante en una puerta, lo mismo lo hago con un señor, y si el hecho de quitar el sexo a un ser humano y aplicar una lógica natural a mi interacción con él no me transforma en una u otra cosa.

Creo que frente al afán clasificatorio de nuestro entorno, quizás lo más divertido es actuar de forma diferente a la que el encasillamiento nos recomienda, y ¡a la mierda, como diría mi amigo Miguelito.

Así, que pediré limosna vestido de forma impecable con mi mejor tuxedo, o me dejaré coleta y diré que el liberalismo económico sin reglas es la solución para el desarrollo de la sociedad, ¡y que decida el mercado!.

En definitiva, de lo que se trata hoy es dejar claro que me molestan los encasillamientos, los archivos, los estereotipos, y desgraciadamente están tan extendidos, que me temo yo también los uso, y de forma continuada.

Me llevo por ello chascos monumentales, pierdo ocasiones de enriquecer mi conocimiento ya que el esquema del prejuicio me impide en demasiadas ocasiones descubrir los matices que el ser humano que tengo delante me puede ofrecer. ¡Si ya sé lo que me va a decir!¡Si este es un…..! en los puntos se pone el nombre del estereotipo, y a otra cosa.

Como no me gusta el Cava, debo ser anticatalanista, o afrancesado por el origen de la burbuja que me mola, pero es que el Txacolí, y los blancos con verdejo, tampoco me ponen. No sé, quizás sea islamista, que me gustan las baclavas y el algodón egipcio, o un anticuado porque no cojo las aerolíneas de bajo coste.

Nos falta preocuparnos más por el ser humano que tenemos al lado, que son todos, y es que la castración mental que llega de nuestro entorno es demasiado fuerte, como fuerte es el miedo a ser expulsado de la tribu, por que no cuadre nuestra forma de ser con los prejuicios establecidos a saber por quien en el grupo.

Intentaré seguir adelante mejorando esa parte fundamental de mi personalidad, muy descuidada por otra parte, que no debo querer para los demás lo que de mi detesto.

Hasta luego Lucas

 

El Gigante y los dioses

Viene uno tranquilamente de darse un paseíto turístico por el Bósforo, y de pronto se da cuenta de que eso del Diluvio Universal, a lo mejor tiene más enjundia de lo que parece. No lo sé, pero entre los que mantienen que un calentamiento hizo trasvasar las aguas del este al oeste, o los que dicen que cayó del cielo, o incluso aquellos que se apoyan en las epopeyas sumerias, y posteriormente hebreas, o hasta mayas, que el Popol-Vu, parece que también anda húmedo, para convencernos de que algo desde los olimpos cayo como castigo sobre los hombres, uno no sabe a qué carta quedarse.

Los Anunnakis, aquellos hijos de Anu, hijo de Marduk quizás mostraron un cierto arrepentimiento cuando vieron la destrucción que habían causado entre los hombres, o así quiero recordar que se menciona en las tablillas de Gilgamesh. Cierto que el arrepentimiento vino por algo demasiado prosaico, y es que sin seres humanos, nadie les hacia sacrificios, y pasaban más hambre que el perro de un barbero.

Pero estas aguas que lo cubrieron todo, al parecer, llevaban su simbología, que los héroes, los gigantes, tenían que cubrir sus viajes iniciáticos como un Percival cualquiera, que no vale ser un lascivo y adúltero Sir Lancelot, que el Grial, sea lo que sea, solo se alcanza tras entender las pruebas a las que se somete al hombre puro, y los gigantes eran unos verdaderos borricos aburridos.

Tremendo, y es que cuando uno, siempre en medio de su paseíto por el Bósforo, se pone trascendente y le da al cacumen, no puede evitar recordar que un poquito más abajo, en el último estrecho, Dardanelos, antes de que Mármara se haga Mediterráneo, aquellos gigantes de la Ilíada, andaban a la greña por una tal Doña Elena, ¡uy!, que ahora no sé si ponerle la H, que así me sale casi Hellas y la cosa de las bofetadas troyanas empieza a tener enjundia. Claro, eso bajando a la izquierda, que a la derecha todavía huele a muerto la masacre de Gallipoli. Cosas de la Historia que nos cuentan.

Pero bromas incluidas, lo que me sale es que un cabestro del tamaño de Gilgamesh, dedicado con todas sus ganas al desvirge ritual de toda hembra que se moviera en su reino de Uruk, debe realizar su viaje  a por los cedros del Líbano, y sé de buena tinta que a lo mejor las construcciones de Baalbek algo tienen que ver con su viaje iniciático.

Pero siempre llevaba a un amigo de la mano, Endiku, diseñado como enemigo y freno a su brutalidad por los dioses. Pero como los matones de barrio, si no puedes con el nuevo chulito, te haces amigo suyo, y la liáis mas gordas. Son las cosas de los héroes, que Aquiles llevaba a Patroclo, hasta que se lo matan de mala manera. Y Aquiles el casi inmortal….bueno, leed la Iliada, que sois mayorcitos.

El rey de Uruk, el gran Gilgamesh, tiene su compañero Enkidu, con quien realiza su viaje en busca de la inmortalidad, que nosotros siempre, en primera instancia la interpretamos como esa cosa tan aburrida como debe ser el no moverse hacia el Oriente eterno de ninguna manera, y ellos me temo que buscaban algo que trascendiera fuera del ámbito físico.

Por cierto, el viaje de Gilgamesh y Enkidu, una vez superadas sus diferencias personales, termina con la muerte de Endiku, que Isthar no llevaba muy bien la amistad de estos dos pollos, por mucho que a Enkidu se le creara a la forma y manera de Adán, a base de arcilla y soplo divino. Celos de la diosa del amor, y origen del castigo que los dioses se empeñan en poner siempre a los humanos, a los semidioses, o a los gigantes.

Y el castigo de los dioses a Gilgamesh es ver la muerte dolorosa de su amigo, y hacer crecer en él el deseo de la inmortalidad.

Los semidioses se aburren, y por eso son tan brutos, por eso las lían parda, y por eso los dioses tienen que castigar sus pecados de soberbia.

Y si no ved los doce trabajos a que Heracles es sometido por haber asesinado a su familia, o el castigo a Sansón, el puñetero filisteo, encadenado, humillado, y tratado peor que a un animal, por chuleta de barrio.

Claro que en sus viajes, deben acabar con el Toro de las tempestades, el Diluvio, vaya, y tienen que apoyarse en un humano y en la esposa de éste, que son los dos únicos seres que se salvan del desaguisado, el bueno de Utnapishtim, (es más fácil Noé).

El tal Utnapishtim dice al requerimiento del rey Uruk, nuestro buen Gilgamesh, que de darle la inmortalidad, nada, que ya la pifió una vez dándosela a un humano, y no se habrá de repetir, como no volverá a caer otro diluvio. Mal segundo viaje.

Sí le indica donde hallar la planta de la juventud, pero se despista Gilgamesh cuando ya la tenía en su poder, después de haber bajado al fondo del mar, ¿el Hades? y una serpiente se la quita….así que mal tercer viaje, y la serpiente cambiando de piel para rejuvenecer a conveniencia. Y es que si los dioses no quieren, no quieren, y punto.

Tu cuarto viaje es íntimo, es la aceptación de tu destino, y tu quinto viaje es la muerte…querido compañero.

El final según ciertas fuentes lo encontramos con el suicidio de Gilgamesh, que se entierra con otras ochenta personas, en plan secta destructiva americana, y dejamos eso de la inmortalidad como atributo de los dioses, y san se acabó.

Hay otros que dicen que fue enterrado bajo el Éufrates, tras desviar su curso, o que simplemente acabó sus días en su magnífica ciudad de Uruk.

Como decía los héroes, los gigantes, los semidioses, andan siempre tras la inmortalidad, y sus genitores le ponen tareas, como al pobre Heracles, que me lo llevaron por la calle de la amargura, matando leones, separando continentes, cortando cabezas de Hidras desbocadas, y deshaciendo entuertos como un Don Quijote cualquiera, claro que debía pagar el crimen que cometió contra su familia.

Doce viajes, doce pruebas superadas, y varias penitencias, y una muerte tonta por un quítame allá esa hembra, y es que el centauro tenía muy mala uva.

¡Ah!, y siempre un compañero de viaje que aquí fueron dos Hilas y Yelmo.

Andar por tierras de paso, trae estas cosas, que uno se cree una especie de Jasón, que también es viajero, que también busca su Grial en forma de carnero, o se siente uno como Orfeo, en su viaje fallido al Hades, del que vuelve sin su premio, el de su amada Eurídice. Siempre un viaje, siempre un Grial en la forma que se quiera, siempre un fracaso, a no ser que seas un aburrido ser puro, un Percival.

Lo que los dioses se empeñan en dejar bien claro, es que los humanos no hemos conseguido aún el carnet de dioses, y quien cree serlo pasa por duras pruebas que concluyen con la muerte de una u otra forma del héroe. El Olimpo tiene “numerus clausus”.

No me apetece ser un Semidios, ni un Gigante, no, dejaré que sea Ulises el que vague por el Mediterráneo sin un destino, y que pague en esa áspera moneda de no estar con su Penélope, su astucia, sus engaños, su manipulación. Su penitencia, el viaje, su prisión en brazos de Circe, y su llegada a casa al final de la vida.

Prefiero el ser mortal que se me ha concedido, repleto de imperfecciones, y en busca de mi perfecta excusa diré aquello de que “Rien de ce qui est humain n’est honteûx”.

Así, que ya saben…

Gratis total

Permítame que le recuerde, mi querido Señor Don Gratis Total, que usted es el producto, que no hay duda, y además con esas leyes maravillosas que emanan de quienes tienen  a su cargo la sociedad, los proveedores de cuentas de colores y espejitos, se dedican a insistir que la única forma de que siga usted usando esa ventanita tan mona que le dice la temperatura de su sobaco, o del barrio donde usted o Chuchita vive, es o le vendo a usted, mi querido señor, o pasa usted por caja.

Bonito dilema el que los responsables de emitir leyes nos han plantado en nuestros correos electrónicos (gratuitos), que no es más que insistir en que nos hemos prostituído a bajo precio, y además ahora ni el derecho al pataleo, que les decimos a todos que sí, que queremos saber si Chuchita se pondrá la minifalda por mor de la elevación de la temperatura en su barrio.

Nos han vuelto a ganar, y es que somos entre tontos y muy tontos, que no tenemos remedio, y ahora con todas las de la ley, van a seguir sabiendo hasta el tamaño de los lunares de nuestros gayumbos, sin olvidar por donde han circulado.

Cada día ponen más difícil eso de negar venéreas, y es que esto parece lo de aquella inolvidable (lo que tiene el lenguaje, que de la película no se acuerda ni el que la escribió) película de La vida en un bloc, sí, hombre, la que salió de la novela de Carlos Llopis.

Lo que pasa ahora es que aquel bloc de Alberto Closas no está solamente en nuestro bolsillo, que ahora me lo han ciclostilado, y lo lee hasta el Señor Obispo de la diócesis.

Yo estoy en eso de que de esta agua no he de beber y ese cura no es mi padre, vamos, que no aseguro ni una ni otra, y no quiero volar en Rian Aire, que me han dicho que no te dejan dormir la siesta a bordo, y es que como casi no has pagado por volar, por lo visto, en cortos intervalos de tiempo te están ametrallando con el “Cómpreme usted señorito, cómpreme usted este ramito, pa lucirlo en el ojal”.

Y sí, el cuplé lo soportaba, y a Doña Sara más aún, pero que el azafato de turno quiera redondear la cuanta de resultados de su señorito, a costa de mi siesta, lo llevo fatal, oiga, fatal.

Así, que por el momento que no me esperen, que la Visa está aburrida, que no quiero comida de plástico, que no quiero Poca Loca, que quiero que me dejen vivir mi vida en paz, que tampoco da para demasiado.

A lo mejor estas cosas de la inteligencia artificial son las que acaban resolviendo el problema, que en vez de uno mismo, manda a su robot clonado a que le puteen en la Rian Aire, y tu te descojonas desde casa viendo con tus gafas de realidad virtual la escena.

Por cierto, no sé si el cabreo, inducido o no, de un robot puede ser objeto de querella por parte del sujeto pasivo del cabreo. Se lo preguntaré a mis amigos letrados, que de estas cosas saben mucho.

En el intermedio, me dicen que están pasando cosas entre los políticos, pero ya he decidido poner a la hora del telediario un documental de esos de fauna salvaje yendo al supermercado. Resulta, normalmente menos violento, y ayuda a la siesta de forma desmesurada.

Y si lo que está pasando es que les aprieta el cinturón, ya saben, a dieta una semanita, si hay cojones.

La cosa no da para mucho más, a vosotros no sé, pero estoy aburrido, que lo único que me compensa es que ha bajado la lira turca ahora que me voy a Estambul, aunque seguro que se inventarán algo para sacarme las perras, inflación incluida. Pero habrá que mirar a otro lado, y tratar de tomarse las cosas con esa calma que me dijeron iba a ser el regalo de mi vejez, que no está el patio para machacar la víscera más de lo normal.

Por lo demás sin novedad en el frente, que parece que cuando dicen eso de que hay políticos presos, a uno se le llena la cara de asombros, que la cosa nos viene de antes de Julio César, y es que cuando dicen que el dinero ese que recauda el Estado es de todos,  nunca se especifica ni lo que se entiende por “todos”, y mucho menos las proporciones en que hay que repartirlo, así que nadie se preocupe, que cambiarán los sujetos, pero no cambiará el sistema, no lo ha hecho nunca.

Y menos mal que la soberbia adorna a estos pollos, que jamás podrían imaginar que el populacho les exigiera cuentas, es más que intentase llevarlos a “presó”, esa si que es una buena sorpresa.

Por cierto, y aprovechando que eso de la protección de datos está ahora de moda, aprovecharé para deciros que los que entráis en mi bitácora, no sufriréis por parte de la misma  ninguna invasión de cookies de esos, que me importa muy poco que hacéis con vuestras vidas, por donde andáis, que como es él, que en qué lugar se enamoró de ti, y todas esas cosas, con lo que podéis seguir tan tranquilos o intranquilos como os venga en gana.

Y poco más por hoy, que suena en mi tableta ese precioso tema de amor de Cinema Paradiso, hoy que los cines han pasado casi a mejor vida, que se ven las pelis mucho mejor en casa, que si el baño está sucio es mierda de casa, y puedes encender un buen puro como en los cines ingleses no hace tanto tiempo.

Que no tienes que comprar palomitas a millón, por aquello de la cuenta de resultados ajena, y aguantar al vecino de butaca y al móvil de su pastelera madre. Nuestra individualidad de sociedad vieja en retroceso, ha de salir siempre adelante.

A lo mejor, y ya que hoy se conmemora el día de África, en recuerdo de la fundación de la Organización de Estados Africanos, me animo y pongo cuatro letras sobre el tema.

Hasta la vuelta queridos

Ha muerto Mao.

-Ha muerto Mao.

-¡ Pues una lástima, porque hacía una cerveza estupenda!

Viejo y mal chiste, pero valga la cosa para recordar que eso de las revoluciones son una cosa demasiado seria para dejarlas en manos de los políticos.

Y como a mis amigos los tengo bombardeados con esas cosas de que la Revolución Francesa, no me pareció más que una guerra civil sin más consecuencias que los muertos que dejó en el camino, voy, por última vez, y atendiendo a las solicitudes del oyente a dejar lo más claro que pueda cual es mi visión de esta cosa de las revoluciones, que una vez aceptada la etiqueta de contrarrevolucionario y reaccionario que se me ha colocado, me da que tengo patente de corso.

Que a pesar de los romanticismos que nos ha transmitido la historia, cada vez que he oído e incluso leído algo sobre una revolución se me han puesto los pelos como escarpias, y evidentemente hablo de las revoluciones encabezadas por líderes medio sicópatas, o sicópatas del todo, que han logrado en un momento dado arrastrar a una masas, a las que acaban devorando, como no podría ser de otra manera.

Para mí, a la historia de la Revolución Francesa, lo único que le sobra es la ordalía sangrienta que conllevó. Y es que la Revolución ya estaba hecha, al menos en el pensamiento, en el desarrollo de la técnica que hizo crecer una nueva clase social con necesidad de espacios para desarrollarse, la burguesía ilustrada, que hubiese cambiado, y de hecho lo hizo, la sociedad sin necesidad de tanta salsa de tomate.

De la misma forma, el régimen zarista, estaba muerto cuando en 1917 estalla la Revolución Bolchevique, y todo lo que hizo fue cambiar el nombre del Zar, de Nicolas a Iósif, que la vida de los mujiks siguió tan miserable antes y después de la asonada de la toma del Palacio de Invierno. Bueno, no, quizás a unos cincuenta millones de personas si les cambió la vida, que fueron directamente eliminados por tito Stalin, unos a balazos, unos en hambrunas organizadas, y otros en el famoso GULAG siberiano.

Y hoy, la única diferencia, es el nombre del Zar, Don Vladimir, que la estructura social sigue teniendo como eje central la veneración casi mística del padrecito, que estará allí, hasta que se muera o hasta que lo muera. Suena a conjura de los boyardos, a Iván el Terrible. Cierto que desde el aspecto cotidiano algunas cosas han cambiado, pero siempre gracias a los desarrollos científicos, a los desarrollos de la tecnología, y a los desarrollos del pensamiento aparejado.

La lucha de clases, esa gran bandera que hay que seguir con los ojos cerrados para que no te califiquen de forma inmediata de reaccionario, carca, y no sé cuantas cosas más. Pero es que si Stalin pensaba que la clase campesina era un lastre para la sociedad que él deseaba crear, Mao lo consideraba desde el punto de vista contrario, ¡los campesinos son los que importan!.

Las campañas de Mao, La Revolución Cultural y el Gran Salto Adelante, basadas como en el caso de Stalin en una brutal dictadura, provocaron millones de muertes, hambrunas sin tasa. Pero su librito rojo lucía lindo en nuestras manos de adolescentes, como hubiera lucido el Bardo Todol, si nos los ponen y dicen que mola.

Pero al final, se creó una nueva casta, una estructura corrupta, una guardia pretoriana, los guardias rojos, y una serie de acontecimientos que hasta el Partido Comunista Chino en 1981, cinco años después de su muerte, publicó un análisis nada favorable acerca de la responsabilidad de Mao en demasiados errores cometidos durante su desempeño.

Pero lo dicho, China, como Rusia, había asistido en 1911 a la caída de su estructura imperial, perdón a la caída de las personas que se sentaban en la cúspide de esa estructura, el país había sido invadido por los japoneses que se habían quedado a gusto haciendo barbaridades en Manchuria, y el poder estaba huérfano. Así, que bienvenido el primero que lo tome, con la etiqueta que sea.

Esa idea revolucionaria con orígenes en el pensamiento ¿marxista?, desgraciadamente se extiende con la consecuencia de crear dos bloques en el mundo, que por otra parte sigue adelante, ignorando, creo el hecho de que el sistema sea de una ideología liberal-capitalista, o colectivista popular, que las revoluciones nos siguen llegando de otro lado y por cierto de forma incruenta, con el apellido de progreso científico y tecnológico, y el nombre de expansión de la cultura entre una base ciudadana cada vez más amplia.

No quiero pensar en lo que significó la revolución de los Kjemers rojos en Camboya, con aquel asesino que la encabezó, el tal Pol-Pot, y que se cargó a la mitad de la población sin despeinarse, o de la situación vietnamita una vez les dan la patada de Charlot a los gabachos en Dien-Dien-Phu, y a los yanquis, solo se que cuando he visitado esos países, constato que si en algo ha mejorado su vida es gracias a los elementos tecnológicos que esa revolución silenciosa de la cultura, la técnica y la ciencia les ha ido aportando.

Que la ofensiva del Tet, ese desastre militar del ejército comunista se transformó en el escaparate necesario para la sociedad occidental en el que se vió la dureza de la guerra, y sobre todo su inutilidad. Fue la cultura, la tecnología aplicada a la información, al final quien acabó con la guerra de Vietnam.

Y tanto en Camboya, como en Vietnam, cuando los visitas, ves que los usos en la vida de la población son similares a los de hace siglos, salvo la llegada de los móviles, los elementos mecánicos de transporte individual, y poco más que ninguna revolución de las cruentas, salvo en lo referido al cambio de familias en el poder ha mejorado la vida los ciudadanos.

He escuchado alabar los logros de aquel mayo del sesenta y ocho en Paris, al que parece le debemos la proliferación del sesenta y nueve. ¡Joder con los franceses!¡Qué bien venden sus cosas!, Si hasta nos colocan el Nouveau Beaujolais a poco que bajemos la guardia. La revolución sexual del sesenta y ocho la había empezado Hugo Hefner en 1953 cuando comenzó a publicar aquellos artículos tan interesantes y tan profundos en su revista cultural, el Play Boy. ¡No mareen!, y en caso de duda, por favor lean los panfletillos aquellos de “La Perla”, o el “Caballero audaz”, y miren la fecha.

Y es que cuando una sociedad lleva una generación sin guerras, y me refiero a la europea, piensa también en eso del sexo, que todo ha de ser revisitado, y readaptado, a las condiciones sociales del momento. Que en aquel momento, la gente estudiaba, y deseaba romper unas estructuras, por otra parte ya rotas de forma individual, que se trataba de buscar nuevas vías de desarrollo personal.

Claro todo a caballo de unas mejoras tecnológicas importantísimas en los campos de la salud, de la tecnología doméstica, de la difusión de la cultura, de la facilidad del transporte. Que es donde siempre he visto la verdadera revolución. Lo demás ha sido propaganda política, luchas por el poder de unas minorías, y crímenes sin  ninguna justificación posible.

En esos sacos incluyo a los ya mencionados líderes, a los Hitler, a nuestro Franco, a los Castro, a los Stroëssner, a los Pinochet, a todos, que no hicieron más que utilizar unas estructuras que estaban en fase Terminal para llenar el nicho ecológico que estaba vacío.

Espero que no surja otro de estos asesinos iluminados que condene a parte de la humanidad a otro baño de sangre en aras de cualquier lema, y sigamos en la revolución diaria que nos está trayendo el desarrollo tecnológico, y que realmente mejora nuestra forma de vida, nuestra salud, nuestra percepción del entorno en el que nos movemos.

Así, que continuaré intentando aprender cada día algo nuevo, en la confianza de que si quiero ser libre, nadie me tiene que dar la libertad, la tengo que conquistar día a día a caballo de la cultura, que debe darme algo de sabiduría, y es que “sapientia sola, liberta est”…

¿O no?

 

El Smartphone necesario

Mi hija de quince años, comenta un amigo, es feliz con trapos de esos de quince o veinte euros, como mucho. Peeeerooo, me suelta que quiere que le compre un móvil de mil doscientos.

El hombre lo plantea en una charla entre amigos, y unos y otros damos nuestro punto de vista, seguro que nadie acertó, pero me sirvió para ver la percepción que tenemos los talluditos de las motivaciones de las generaciones que vienen empujando.

Uno de los contertulios, afirmaba que independientemente de la consideración sobre el móvil, el comprar vestidos baratos le permitía desecharlos sin demasiado dolor de conciencia. Bueno, es un punto de vista, pero no liga las dos cuestiones, que lo del móvil, que por cierto también entra en veloz obsolescencia, más allá de si funciona o no, no lo explica.

Si yo hubiese sido niña, y tuviese solo quince años, (de hecho los tengo, con otros cincuenta y pico más, pero es harina de otro costal), a lo mejor, y en mi afán de captar la atención de los galanes, y la envidia de mis amigas, hubiese tomado una decisión parecida.

Veréis, el trapo que me pongo lo ve un número muy limitado de personas, en su gran mayoría gente de mi entorno, compañeros de clase, vecinos, familia….poco más.

Y yo quiero ser globalmente la más admirada, con lo que disponer del último chirimbolo inteligente cumple con varios de mis objetivos:

Con la ropa barata, bloqueo el que mis compañeros me pongan la etiqueta de “pija” irrelevante, y bloqueen de forma fácil y rápida cualquier intento mío de ser la chica más popular y global del mundo mundial.

Soy normal de aspecto, así que Caballo de Troya se llama esa figura, que a la que se descuidan, saco del bolsillo del tejano mi arma secreta. Una manzanita mordida, que todo el mundo sabe que es una Iphone 10 superplus que aún no se ha lanzado en Europa. ¡Guauuuu!, déjamelo ver….¡Cómo mola!

Uno a cero, que hasta ese gafitas tan mono que va para matemático se ha quedado colgado de mi arma, nada secreta, por otra parte.

Como el procesador del aparatito es cuatro veces el de la anterior generación del mismo cacharro, como bien indica otro de los contertulios, cuando juego “on line”, al último matamarcianos, no hay quien me gane, y siempre puedo, bajo supervisión estrecha, permitir a un amigo, o una amiga que lo use un poquito.

“Muestra sin cargo” se llama esa figura, y si cuela, tengo garantizada la envidia y el odio de ella, y la admiración de él. No va mal la cosa.

Pero sigamos con las consideraciones, que con mis amigos no hablo cara a cara, ¡coño papá!, ¿es que no te has dado cuenta?, hablamos todos a la vez por el chirimbolo, y con los amigos que no conozco personalmente, (relaciones globales) si quiero tener unas relaciones razonables, debo disponer de un equipo con todas las funcionalidades.

Y luego, ¡papaaaa!, es que la tele de mi cuarto se ve fatal, y vosotros (aquí se incluye a mamá), estás con el telediario de las nueve y luego os ponéis con esa cosa del cuéntame cómo pasó, en caso de que no haya “jumbor”.

Así que veo mis series tan tranquila, sin daros la lata, en super resolución y sonido “susurrón” increíble….por cierto unos inalámbricos nuevos de esos de Bose con noise cancelling serían un complemento ideal.

Y en definitiva considero que a lo que doy valor es a estar conectada, y a partir de ahí lo demás pasa a tener un valor secundario, que no está mal, papá, que además tengo que mirar por la economía familiar, que soy responsable y veo los sacrificios que tenéis que hacer mamá y tú para salir adelante.

Por eso no tienes que preocuparte, no quiero un bolso de Louis Vouitton, no lo necesito, pero lo que sí necesito es desenvolverme con la mayor soltura posible en el nuevo entorno que se ha creado y que como sabes ha arrasado entre todos los seres humanos, sin distinción de razas, culturas o religiones.

Por eso busco tener el mejor “device” posible, que me permitirá también grabar en directo las clases de mis profesores, realizar cálculos complejos, como me contabas tú que hacías con aquella regla de cálculo tan bonita.

Mira papá, tú lo entiendes, seguro, de alguna forma hemos sido abducidos por el chirimbolo, y es ahí, es con esa herramienta con la que voy a relacionarme, aprender, jugar, distraerme…y de vez en cuando ayudarte a buscar algo en la red cuando tú te atascas.

Que te lo digo con todo mi cariño, pero es que eres un poco “carca”, pero eres mi papá y te quiero mucho.

Por otra parte, y dejando al lado mi papel de quincena, debo reconocer que la hija de mi amigo, ha mostrado una muy equilibrada reacción a los requerimientos que el entorno en el que se desenvuelve le está exigiendo.

Y nos vamos a tener que ir acostumbrando a que las cosas van por esos derroteros, que nosotros para descubrir el mundo tuvimos que viajar físicamente, que para conocer gentes de otras culturas el movimiento viajero era imprescindible….pero hoy, hoy un amigo de Sidney, al que nunca le he dado la mano, puede enseñarme su ciudad “on line”, puede comentarme las piezas de sus museos, y a poco que la cosa empuje quizás hasta los olores y los sabores se puedan transmitir a través de las realidades virtuales.

Quizás yo, si fuese la mitad de inteligente que la hija de mi amigo, procuraría extraer de todas estas nuevas tecnologías lo que puedan aportarme, en vez de poner barreras ficticias que ahorren el esfuerzo necesario para, no solo comprenderlas, sino para beneficiarme de ellas en mi día a día.

Pero me educaron de otra manera, y mi capacidad de evolución que no ha sido demasiado mala, ha dejado demasiados restos de la vieja cultura en mi entorno y en mi vida, ¡qué le voy a hacer!.

Pero me sigue gustando degustar un viejo cognac con un buen habano mientras, cara a cara departo con mis amigos, me gustan las cosas que se tocan, y deducir de la expresión corporal de mis amigos, realmente cual es su estado de ánimo.

Lo sé, debería empezar a comprar ropa de quince euros, y una supermanzanita mordida que me permitiese la nueva adaptación a los retos de los próximos cien años…

Pero mi actuario mantiene que a los ochenta y dos, tengo que estar fuera, que si no mis planes de inversión vitalicia se van a quedar cortos.

Mi amigo creo que comprará el chirimbolo

Que ustedes lo vean

Un chalet en La Navata, o el flautista de Hamelín

No sé si he pillado la gripe post gripe, o que se me ha subido una de esas alergias que te esperan agazapadas y te sacuden sin avisar, pero no será eso lo que me impida meterme hoy con los políticos.

Y cuando hay que sacudir, lo hace uno a izquierda y derecha, que literalmente me tienen hasta las partes nobles, y por mucho que me digan esto no hay quien lo trasiegue.

Las cosas que pasan en mi tierra, que deberían estar solucionadas hace ya bastante tiempo, resulta que no, que las cosas se enmarañan cada vez más, y entre nuestros jueces que parecen el centro del universo, y solo saben hacer las cosas desde su posición de soberbia, los belgas flamencos que aún se acuerdan del Duque de Alba y del tal Spínola, resulta que seguimos teniendo prófugos de nuestra justicia por tierra de Calvino.

Parece que en este revoltijo, Puchi se descojona, literalmente, de la ineficacia de unos, de las inquinas de otros, y como a él, (ellos) les llega la pasta que posiblemente vaya de los presupuestos de la Generalitat a sus bolsillos vía la intermediación de algún prócer local, ellos tan tranquilos, que ya llegarán tiempos mejores.

Nuestro gobierno, que anda con más pleitos que un campesino castellano—leonés, bastante tiene con taparse las vergüenzas propias, y se les escapa la Tv3, se les escapan los imputados por la justicia, que ahora la cosa va de masters y de licenciaturas tramposas.

Y solo le falta a este ejecutivo central, tan puesto él, que Yoda/Pujol levante la alfombrilla que tiene en el desván de Queralbs, y se la líe parda hasta a Don Manuel, q.e.p.d.

Así, que la casa sin barrer, que hasta los populistas parece que se nos están haciendo ricos, con su chaletito de tránsito a La Moraleja, que acaban de mercarse en La Navata. Y es que uno se mete en estos berenjenales de la política por las compensaciones crematísticas que la cosa lleva acarreadas. Me alegro por la gemelas, por la estabilidad financiera de su familia, y sobre todo por la cara que van a poner sus fieles.

Pero como estas cosas de los seguidores de los partidos políticos, son como las de los hinchas del “jumbor”, seguro que le encuentran explicación plausible a la distancia entre sus palabras y los hechos que le adornan.

Porque oyendo al Grillo italiano, me parece escuchar las voces podemitas, y es que al final todos están en el mismo saco, ya sabes, todo por la pasta, “money money money” que cantaba Joel Grey en Cabaret.

Que este quiere que la UE le perdone doscientos cincuenta mil millones de euros de las deudas que tiene. Bueno, no está mal.

Y dice que quiere dejar el Euro como moneda en Italia, bueno también, que en el fondo echo de menos aquel maravilloso papel moneda en el que para que cupiesen los ceros del nominal, tenían que hacer los billetes del tamaño de una hoja de La Vanguardia desplegada.

Reconozco que estas cosas de los políticos, al principio me cabrean, pero lo que más me cabrea es que entre todos mantengamos a estos vendedores de humo, sinvergonzones, creídos de ellos mismos, y con licencia para decir cualquier cosa, y que sea tenida por cierta o al menos como probable en caso de promesa electoral.

Ciertamente todo esto es penoso, y desde luego no me llama más que al escepticismo más casposo, ya que no tengo el valor suficiente para encabezar algo fuera del sistema y pensar más en mis conciudadanos.

¡Valee!, ya me habéis pillado, que ando detrás de esa finquita tan mona en Somosaguas, en Aravaca, en Tres Torres, donde sea, que lo del veraneo ya me lo apaño o en Sa Tuna, o en Sotogrande.

Nos han ganado, no importa el color de la patita que nos enseñen, es lo mismo, no importa si son españoles o de Sebastopol, es lo mismo, el mensaje siempre se ciñe a “Todo lo del pueblo, para mí”. ¡Faltaría más!

Ni populistas, ni tecnócratas, ni arropados por creencias religiosas, ni de la derechona de la señora baronesa, ni de la izquierda del sindicalista vago. Todos quieren el chalet de La Navata, para seguir adelante en su carrera económica particular.

Y lo malo es que no veo la solución, porque me creo lo del príncipe Salinas, que tras la apariencia de que una revolución ha triunfado, los mismos dueños siguen en los mismos puestos, siempre.

Y si afloja la cuerda del cuello al esclavo, la cosa se compensa apretando el grillete de los pies al susodicho, y es que lo hemos dicho demasiadas veces, los esclavos no tenemos la formación ni la cualificación necesaria para el puesto de señorito.

Nos pongamos como nos pongamos.

Digo yo, que el discurso de hoy viene marcado por la gripe, que huele a pesimismo y a leña quemada de La Navata, pero es lo que tienen estas cosas de las alergias, que te dejan el sistema inmunológico hecho unos zorros, y no da uno pié con bola, que puestos a no entender, no entiende uno como se puede aceptar dentro de la legislación vigente, que alguien jure su cargo de President de la Generalitat, sin jurar lealtad al Rey, ni a la Constitución ni siquiera al Estatut, y sea válido.

¿O es que así de mal se ha legislado en este país, señores políticos?.

No quiero cabrearme, que me va a subir la fiebre, y la cosa no mola, así que seguiremos el espectáculo que toda esta panda seguirá ofreciéndonos, y a lo mejor nos distrae la siesta con un telediario movidito.

Solo espero que nuestro amigo coreano (del Norte), no se rinda a las baladronadas de Tito Trump, aunque sepa el pobre perfectamente, que le van a dar bofetadas los chinos en el carrillo izquierdo, y los yanquis en el derecho.

Y es que al final, todo lo que está haciendo este pollo, es realizar las pruebas y los ensayos de armamento chino, que los chinos no deben hacer en su territorio, que queda fatal, y nos enteramos al día siguiente.

Voy a ver si tengo un viejo Oporto blanco por ahí, y me sirvo una copita de aperitivo, que seguro me mata el gusanillo, y potencia el medicamento/placebo, que creo estoy tomando.

Con su pan se lo coman

 

 

Como Siberia o Laponia

Recuerdo hace años, alguien, turolense de pro, seguro, estableció aquella frase dolorosa, aquel grito de ¡Teruel también existe!.

Aunque, en origen, fue una reivindicación para disponer de un tren digno, hoy la cosa parece que recoge toda una serie de reivindicaciones relacionadas con la vida de las gentes y las dificultades con que se encuentran al habitar en tierras despobladas.

Por estas tierras ahora se habla de la Laponia española, y es que la densidad de población anda por debajo de las tierras donde viven los esquimales, menos de tres habitantes por kilómetro cuadrado.

Cierto que no es solo Teruel, que si añadimos al pastel Soria, nos encontramos con densidades provinciales de ocho y medio y nueve habitantes por kilómetro cuadrado. Consecuentemente el estado tiene olvidadas a estas tierras porque están deshabitadas, y siguen perdiendo población porque al estar deshabitadas los servicios estatales no cubren las necesidades de la gente. Peliaguda la cosa, porque tampoco nadie va a invertir en áreas que no tienen población, mal futuro.

Y viene todo esto a colación, porque el otro día escuchaba, no sé en dónde, que los extremeños están también aburridos, que parece que el tren no les llega ni con recomendación, y no puede ser, porque además pagan más impuestos que nadie en España, junto con los catalanes, y se sienten como puta que además paga la cama. Un verdadero desastre.

Que en su caso no es la Laponia española, es la Siberia española, una mancomunidad de once municipios, con capital en Talarrubias, y con una densidad de población de 7,55 habitantes por kilómetro cuadrado, según un censo de dos mil ocho, que si consigo ver el actual, me da que me caigo del susto.

Que mirando la página de RENFE, el tren tarda en hacer los escasos cuatrocientos kilómetros de Madrid a Badajoz seis horas el de la mañana y cinco y cuarto el viejo talgo de por la tarde. Setenta chufos ida y vuelta, que te arrancan del bolsillo por la aventura. Te tiene que gustar mucho el tren, o Badajoz.

Y dice el extremeño, y el turolense, y el zamorano, y el soriano….pago una pasta en impuestos, y no existo, no existo siquiera para los informativos de la tele pública, apenas salimos cuando enseñan los mapas del tiempo, y es que todos empiezan con el problema catalán, con el asunto de la Comunidad de Madrid, y de nosotros nadie se acuerda, no existimos.

Ni soy demógrafo, ni entiendo demasiado de estas cosas, pero me parece que estamos considerando seriamente en este país cerrar toda la península, a excepción del País Vasco, la franja costera mediterránea, y la Comunidad de Madrid, y me temo que es algo que no podemos permitirnos de ninguna manera, aunque no sé quién le va a poner el cascabel al gato.

Paseando por tierras zamoranas y vallisoletanas estos días, ví que se vendían cantidades de casas en ciudades como Toro, Zamora, Urueña, y según me decía mi amigo, nadie las compra.

Y lo entiendo, que el hecho de que no nazcan niños, el hecho de que los jóvenes si quieren trabajo deban abandonar esas tierras, es muy real a la par que doloroso, y la tendencia parece que es irreversible, desgraciadamente, ya que nos empeñamos en atraer a la gente a los grandes núcleos de población, donde nos seguimos hacinando a lomos de la especulación que lo consume todo.

Vosotros, queridos amigos, que seguro tenéis influencias en las esferas del poder patrio, quizás podáis hacer llegar esta reflexión a quien manda y gobierna, que seguro hará algo, aunque no lleve aparejado el tres por ciento, y ni siquiera el voto que le puede dar el silloncito y el coche oficial, pero aunque sea por sus ancestros, que no sé qué coño pasa, que somos todos de pueblo, y todos vivimos en la capital, lo nuestro es una especie de rechazo a nuestra cuna.

Cosas de los tiempos serán y acabaremos como en los comics de Batman y Superman, viviendo en esas megalópolis que tanto nos gustan y a las que nos atraen cada vez más y en las que nos morimos de contaminación, de estrés, o de lo que sea, antes de tiempo.

La desarticulación, ya nos decía Ortega y Gasset, de España es un proceso de desintegración que avanza en riguroso orden desde la periferia hasta el centro.

Buscaba la causa en la pérdida de las últimas posesiones de ultramar, y marcaba el acento en el efecto de los regionalismos y los separatismos en la rotura de la cohesión nacional.

También se quejaba de la falta de una clase dirigente ilustrada que pudiese enfocar el problema de una forma eficaz.

Pensamiento, este de Ortega, con una validez hoy en día, (salvo el tema de las posesiones de ultramar), enorme.

Desgraciadamente, no está en mi mano encontrar la solución a este drama, ni siquiera enunciar bien el problema, salvo lo que ven mis ojos cuando paseo por esas 22 provincias del centro peninsular, que constituyen el páramo yermo del país.

Recuerdo hace más de veinte años, viajando con un inglés de pueblo bastante bruto, entre Madrid y Valencia, el comentario que tuve que escuchar.

-Llevamos más de cien kilómetros sin ver un pueblo. ¿No vive nadie aquí?.

-Pues no, me temo, mientras a lo lejos veía el torreón de Alarcón, en medio de la tierra baldía, en estas tierras hay poca gente.

Y menos que habrá si todo sigue así.

Pero como estamos en San Isidro, creo que lo más inteligente es salir a dar una vuelta a contar los frailes, y a ver si me cruzo con un Felipe o mejor una Mari Pepa, de esos de cuando Madrid era un pueblucho, en donde como en la Laponia española vivían cuatro gatos, de esos que subían los muros de la ciudad cuando les atacaban los moros.

Disfrutad del día, si podéis, en baño de multitud, o en la soledad del páramo.

In bocca il lupo

 

…….La sangre altera

La primavera la sangre altera, parece que dicen los que entienden de estas cosas, y no es para menos, que sin entrar en consideraciones más o menos científicas sobre las respuestas de nuestro sistema inmunitario a los retos que desde todas partes nos está lanzando el entorno, desde a los arbolitos empeñados en hacer volar sus semillas, hasta esa mezcla loca de lluvia y sol, de calorcete y fresquito, que uno no sabe que minifalda ponerse.

Y así nos van las cosas, que se nos van a reunir en Singapore dos de los tipos más peligrosos del planeta, zumbados los dos, soberbios los dos, y con fama de poco letrados, que luego a saber, que lo mismo son dos Sénecas discretos.

Y son cosas que a uno le apechuscan, aunque menos mal, que la tal Singapore, con eso de que está cerquita del Ecuador, no anda con estas cosas de la primavera, que por allí no saben muy bien qué es eso. Todos los días 30º y 90% de humedad, con precisión suiza. Así, que a lo mejor, estos dos pollos no andan demasiado alterados por la respuesta inmunológica inducida por eso que hemos dado en llamar primavera.

Demasiadas alteraciones veo a mi alrededor, no sin cierto temor, o mejor dicho, no sin cierta preocupación, que hasta en esas cosas de la economía andamos pensando en el momento más adecuado para salir corriendo de los mercados, que las caídas cuando tocan son duras. Y todos dicen lo mismo, “In May, pick the money and go away”.

No me extraña, que los brokers tienen también su corazoncito, y ahora empieza lo bueno en la City, que si las carreras de caballos, que si Wimbledon, que si Silverstone, que si el British Open de golf…y estos chicos y sus señoritos no están por la labor de andar todo el rato metidos en esas historias de los trading intradía, que es un coñazo.

Pero este año ya veremos que nos depara el asunto, y es que se nos ha colado de rondón un Mulo asimoviano en la cabeza del Imperio, y con dos mensajitos cortos a tiempo nos lo pone todo patas arriba, aunque luego no pase nada, o casi nada, pero el susto nos lo da.

Y si además buscas el momento adecuado para publicarlo, en medio de las Carreras de Ascott, o cuando Federer está en plan match point, nos la lían seguro.

Yo quisiera sugerir a los de la Federación de Golf que toque, me hagan la gracia de organizar el British Open en Turnberry, aquel precioso resort de Monty, el jugador barrigoncete que llegó a ser hasta casi bueno. A mí no me gustaba, nunca me pareció un gentlemen.

Y es que Tito Trump es el dueño desde hace unos años de las instalaciones, con lo que seguro recibiría el regalo de los primos con alegría, y a lo mejor se iba a ver el campeonato, y a dar unas bolitas con el bueno de Monty. No sé.

Pero algo habrá que hacer, algo que no sea ir a jugar al golf a Irán, que otra vez se ponen las cosas peludas por ahí, y aunque a mi ya me pilla con Persépolis, la tumba de Ciro, y Isphahan bien visitados, nunca me parece buena cosa que se peguen por un quítame allá ese polen unas bofetadas, aunque sea solo para vender misiles inteligentes.

Y hablando de inteligencia, ahora que nos vamos acercando a las distopias de Blade Runner, que los de Google ya te plantean conversaciones en las que no se puede diferenciar al robot, quizás sea una buena idea, dejarnos de remilgos, crear unos algoritmos adecuados, y que las decisiones las tomen las máquinas.

Por lo menos, espero que los pólenes de la primavera no les influirán demasiado. Aunque los matemáticos post millenial son capaces de diseñar la ecuación que contemple la variable polen/alergia/estado de ánimo. No lo sé.

Pero la tentación a que de forma consistente sean máquinas quienes dirijan nuestros destinos, a lo mejor no es tan mala idea.

Posiblemente nos quitábamos de encima las mamarrachadas que nos envían desde Berlín, a lo mejor nuestro Marianico no tenía que pasar el bochorno de no contestar una pregunta parlamentaria sobre el ¡Que se jodan! De su directora de comunicación.

No creo que desaparecieran todas nuestras miserias, que los algoritmos tienen tras sí cristianos de los de toda la vida, y la capacidad de hacer el imbécil que tiene el ser humano es infinita. Algo se les ocurrirá, que liarla parda seguro que la lían, pero a lo mejor lo hacen de forma más modulada.

En la presentación de Google, esa de adivinen quién es el robot, las protagonistas son dos voces femeninas, y la cosa empieza por que una de ellas (la robot) pide hora para la peluquería.

No quiero hacer sangre de la idea de los muchachos de Silicon Valley, pero me hubiese gustado una conversación más profunda, a ser posible entre un hombre y una mujer.

Que temas de charla no faltan, ni mucho menos en un diálogo entre personas de distinto sexo, pero las voces de dos señoras reservando sitio en la peluquería me demuestra un quizás gran avance técnico, pero una visión de lo que es el mundo cutre, ramplona, miserable, y sexista.

¡Coño!, que hubieran sido dos cabestros discutiendo a tortas la última touch down de la final de las World Series. Pero eso no les ocurrió.

Por esta mi tierra de adopción, que es el Foro, parece que nos vamos a dedicar a honrar al santo que consiguió que los ángeles labraran por él. El sueño del funcionario de carrera, o del político del senado, digo yo.

No voy a meterme en camisa de once varas, que para eso candidatos hay de sobras a mi alrededor, así, que despacito despacito, intentaré seguir desde la barrera los acontecimientos que se nos vienen y la forma en la que intentaremos adaptarnos para la supervivencia, que al final, parece que es lo único que nos interesa.

Y si hay que reírse del drama catalán, pues nos reímos, si hay que tirarle tomates al Marianico, (siempre de forma simbólica) pues se le tiran, y si el nuevo que nos manda no es un robot de nuestro gusto, llamo a mi amigo Pepe, el hacker, y liamos una que hasta Tesla consigue beneficios vendiendo a Uber sus cochecitos, aunque tenga que pagar parte del peaje al partido en el poder. Es para lubricantes, ¿sabe usted?.

Y todos contentos

¡To! ¡Cermeño!

 

Mi primo Carlitos, es un cermeño de pro, y como él, con mayor o menor intensidad sus múltiples hermanos, es decir mis primos, que hubo de todo en aquella casa, desde físicos destacados con carrera internacional, médicos, maestras, de todo, hasta banqueros como padre, de todo hubo en aquella admirable casa de mis tíos y mis primos, hasta generosidad infinita con sus mayores, que supieron acoger los últimos momentos, años, de sus padres.

Yo iba por aquellas tierras con olor a comuneros, con tintes beltranejos, altivos de tantos y tantos siglos de luchas peleas, ostracismos, esplendores. Por aquellas tierras que siempre han estado a caballo entre la iglesia y la milicia, entre el pan y el vino de la tierra.

Y es que al final muchas veces se secaban los ojos cermeños de mirar al cielo, como nos contaba Delibes de forma angustiosa, esperando esa gota de agua que no llegaba, y en ella iba la vida de la familia, la comida o el hambre.

Desde esa loma donde se asienta la ciudad a la que, desde la estación había que subir, se contempla el bello paisaje de la vega, con el río, la cascada y la curva ( ¡Mariano!, decía mi madre,  coge las maletas que yo cojo a los niños, que Julio no ha bajado con el coche a recogernos).

Así que caminito arriba, hasta la casa de mis tíos con los calores de los veranos áridos de la meseta norte, después de habernos bajado del mixto que nos llevaba desde Zamora, en un par de horitas de nada, o luego, cuando las cosas se modernizaron, con el Ferrobús rápido que solo tardaba unos ciento veinte minutos, eso si, con vías de traviesas de hormigón y tramos soldados que anulaban el traqueteo.

Y allí nos recibía la familia de cermeños, unos naturales y otros adoptados, por el Campu Gothorum, que aún no había sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad, pero era lo mismo, que el Arco del Reloj no se inmutó con esas cosas de la ONU, y la calle Abrazamozas siguió donde siempre, que solo faltaría.

Mis recuerdos son de preadolescente, son de veranos muy cálidos, con mis primos mejor adaptados que yo al entorno, y a los que les debo alguna que otra experiencia enlazada con la libertad que gozaban ellos en contraposición a las limitaciones que los chicos de barrio obrero de ciudad grande teníamos que soportar, por aquello de los sacamantecas.

Mi tío, era el director de la sucursal del Banco de Bilbao, y eso a mí me parecía la hostia, que me imaginaba al hombre mandando en todo el banco, y fuera de cualquier consideración económica, se me daba que tenía una especie de poder omnímodo. Las casas de sus conciudadanos estaban siempre abiertas, para él y para los suyos. Eso lo percibí siempre.

No me acuerdo de donde vivían, creo que al final de Candeleros, en un piso enorme, que nunca supe contarlos a todos, debían ser diez u once en aquella familia entrañable, y a los muchachos, con buen criterio nos barrían de casa de buena mañana.

Bajar al río, al padre Duero, cerca de la cascada, era una gozada. Yo creía que era libre y sin control de nadie, porque no me fijaba a cuantas personas saludaban mis primos, a la ida y a la vuelta, que al llegar a casa al cocido mi tía sabía con precisión por donde habíamos andado toda la mañana.

Había siestas, como no, que las dormíamos, a veces, pero se tocaba silencio en el cornetín familiar, que mi tío había currado en el banco toda la mañana, y el hombre era de buenas costumbres.

Más mayor me enteré que en aquellas fechas de cosechas, mis tíos cogían el coche e iban a visitar a los campesinos que acababan de vender el trigo, y tenían el dinero fresco en casa.

Me confesó mi tía que en el carrito de la compra, llegó a transportar treinta millones de pesetas, de aquellas de los sesenta y pocos, y que no iba nerviosa. Ríete de los transportes blindados de hoy en día. El campesino, tranquilo, que dejaba su esfuerzo en buenas manos, y el banco a lo suyo, a comprar dinero, lo más barato posible.

Las tardes tenían dos aspectos fundamentales, la merienda y el paseo, y de ambos aprendí mucho, pero que mucho.

Como eran épocas después de la cosecha, de mucho sol, y ánimo festivo, tocaba merendar en alguna de las bodegas de los amigos de la familia, en cuevas horadadas en los oteros donde no faltaba una buena hogaza de ese pan blanco y prieto que dan los trigales de esas tierras, ese queso que siempre me hace feliz encontrarlo….y el vino. ¡Joodeer con el vino!, recio, áspero, oscuro como las pozas del Duero, que trasegábamos de las botas, aquellas que se quemaban por dentro gracias a la capa de pez con que se embadurnaban después de curtir la piel.

Era vino para el sifón, ¡voto a tal!, con sus más de catorce grados, que luego me han dicho que los cermeños se han hecho fisnos, finos a su manera ya lo eran, que en un campo de godos en el que se celebraron cortes, se agarrotaron en la verja de su casa a seguidoras de Juana la Beltraneja, se batieron los comuneros frente al rey cervecero que acabó con su gota y sus excesos algo más al sur en Yuste, no caben más qe gentes de esas que se visten por los pies. Y de eso hablamos.

El paseo por el Espolón a mí me descolocaba, que mis primos manejaban el asunto con una soltura envidiable, sobre todo con las mozas, a quienes además los forasteros llamábamos la atención. Así que Espolón arriba, Espolón abajo, Arco del Reloj, calle Mayor, Plaza Mayor….consumían la tarde noche, antes de la llamada de fagina, que recuerdo era flexible, al fin y al cabo estábamos de vacaciones.

Y en fiestas por los pueblos de la Vega, que había bailes, y mi tío con eso de recoger la cosecha llenaba el coche de críos y nos soltaba en las fiestas de aquí o de allá.

Se me quedó, para los restos, el baile en el Pego, pueblo de la Vega, que se celebraba en un almacén de vaya usted a saber de qué. La orquesta la componían dos paisanos con trompeta, de las de la mili, y un tercer paisano con tamboril. Interpretaban solo una pieza, la muy conocida sintonía del anuncio del detergente ESE, u OMO, que no me acuerdo, aquella que decía lo de ESE lava blanco, blanco blanquísimooo…ESE lava limpio, limpio limpísimoooo.

El baile abarrotado, y con estructura muy conveniente, que las parejas casadas, las familias, los abuelos, en fín todos menos los jovenzuelos se quedaban en el centro del recinto, el mocerío agarraba moza, y empezaba a empujarla alrededor de la zona central donde estaban los mayores, de forma que iban dando la vuelta al recinto, el de frente, ella de espaldas, sin más posibilidad de movimientos que el de seguir la corriente. Todo al son de la música que interpretaba la orquesta.

De allí supongo, que las familias del centro, habían controlado quien empujaba a su hija, durante cuantas vueltas, y al revés lo mismo, que no sea que el muchacho se me aficione a tetas poco convenientes, que con esa familia tenemos unos pleitos muy largos por unos lindes mal interpretados.

Te servían vino con de todo, le echaban canela, fanta, gaseosa, y lo que hiciese falta. Por supuesto, en tierras de hombres y mujeres derechos, nadie te pedía el carnet de identidad, y si te tocaba vomitona por un exceso, el pescozón te lo llevabas por idiota. Eran otros tiempos.

El aspecto cultural no había que dejarlo a un lado, que en el plano gastronómico, a lo dicho, había que añadirle los buenos pimientos picantes, esos que lo hacían a la entrada y a la salida, las frutas de la finca que otro tío mío tenía en la curva del río en Fresno de la Ribera, los chorizos hechos para hombres y mujeres de pelo en pecho, en fin elementos todos que ayudaban a trasegar aquel vino, si, el que le dio a mi tío un paisano por calificar convenientemente su solicitud de crédito.

Y la Colegiata de Santa María, al castillo no le prestábamos mucha atención, donde mi padre me hacía siempre buscar la mosca en el cuadro de la virgen. El pórtico policromado aún no estaba como ahora, y no lo recuerdo.

Por supuesto me hacía mirar las escamas de la cúpula, (bizantina según él), y que a mí siempre me gustó, e insistía que buscase sus dos primas en Zamora y en Salamanca, que allí están.

No os voy a marear más, me voy a Toro otra vez, con otros ojos, con otros amigos, y seguro que una lagrimita de emoción o de nostalgia se me escapa, aunque siempre diré que es que no esperaba que el chorizo del aperitivo picase tanto.

In vino veritas

 

El cortijo está revuelto

Es que no puedo creer a veces lo que escucho, aunque me dé por un tipo bragado en esta y otras lides menores, y lo que escucho es que por mucho que nos pongamos el Puchi se cree las encuestas y le apetece mogollón ir a elecciones, al menos con un gobierno títere hasta que salgan los juicios y las condenas de los encarcelados allá por el mes de octubre.

Y eso con las encuestas que le hacen llegara tierras teutonas sus conmilitones, y a saber cómo las han elaborado.

Y es que también me dicen que las consejerías, las direcciones generales, y hasta la Tv3 están repartidas entre los que creen que ostentan el poder en mi tierra, a pesar de que saben los de Esquerra que no tienen la masa crítica suficiente para ir adelante con el tal “prucess”.

El problema es a ver quien se lo explica al tozudo gerundense que anda por Alemania…¡Vente a Alemania tío!, y es que parece que allí se usan las salchichas para atar a los perros. Cosas de La gastronomía.

Realmente miento cual político al uso, que sí me lo creo, que eso de la ruindad es algo común en estas castas, que no hay mayor felicidad para el Puchi, que ver como cae la popularidad de Junqueras…..uno menos piensa el pollo, y que siga en la cárcel para los restos, ¡tan cristiano él!.

Llegados a estos puntos y a estas comas, la verdad es que lo que hagan todos estos se me da una higa, que si no gobiernan, la inercia tira un montón, y de alguna forma la Torre Agbar se vuelve a alquilar, bien que al de caralibro para que pille los gazapos que le colocan los malutos.

Los hoteles vuelven a subir los precios y “Barcelona es bona” de nuevo, aunque el corredor del Mediterráneo ande renqueando, las rodalies no funcionen, y los paquistaníes se hayan quedado con el gremio del taxi y con los restaurantes de la Barceloneta. ¿Qué más da?, si al final ya se está la peña preparando el traje de baño para repartir el veraneo como siempre, mitad en Sa Tuna, mitad en Alp, que si no no eres nadie.

 

Y yo aburrido como una ostra de esas de Arcade de las de a seis euros la pieza, en la carta del Botafumeiro, como debe ser, como ha sido siempre, que aún quedan mesas al fondo.

Me dicen que este año, más del treinta por ciento de los turistas van a casas particulares, de esas que no le pagan demasiado a Hacienda, y que los hoteles están que trinan, que no llenan al cien por cien y no pueden subir los precios a la estratosfera como les apetecería, al menos para poder pagar esas reclamaciones estafa de los abogados británicos, que al parecer ya han frenado de alguna forma.

Si tuviese un hotel, iba yo a aceptar clientes de la Pérfida, vamos ni en el peor de mis sueños, que deberían aprender a disfrutar en Bath del verano británico, tan civilizado él, con su pinta y su gin tonic, con su corderito a la menta con sabor a lanaza, y su Stilton de la granja de la esquina.

Pero de algo hay que vivir, y ya ves los de Caralibro se vienen a Barcelona de escapada, a pillar noticias flatulentas, y no se quedan en un hotel, que se han buscado un pisito en el supositorio que da Gloria Catalana. (Nos ponen un edificio así en el Foro, y el cachondeo dura décadas)

Por aquí, ya que hablamos del Foro, me dicen que los peperos en su afán de contentar a la nobleza, ponen a un Señor Conde al mando del partido en la comunidad, pues que bien, que confío en que Don Pío nos salga pío en su pluriempleo, que debe ser que tampoco le llega el sueldo al muchacho entre lo del Senado y lo del partido.

Que por ahí me dicen que le pidió cinco milloncitos de pesetonas a los de la Gürtel, pero que los devolvió a plazos, que seguro no sabía el hombre la procedencia de la tal pastizara. Y eso es lo más limpio que tienen por la casa, dice Marianico. ¡Habrá que creerle!.

Yo en mi agnosticismo cabalgante, no me creo ya ni lo que digo, que con tanta noticia falsa, con tanto Señor Conde dando vueltas, con Grandes de España entrando y saliendo, a lo mejor es que las cosas no han cambiado demasiado desde los tiempos de Felipe III, salvo que los Duques de Lerma se han multiplicado, y ya no toman la púrpura…(el olivo aún lo toman algunos, que no llegan al burladero).

Ya iremos viendo lo que el futuro va trayendo, pero menos las combinaciones de las loterías, todo es tremendamente predecible, y si te equivocas en la profecía, si no eres “Noble”, pues se te da una higa.

Así que sea Lerma, Medina Sidonia, hijo de los Borgia, o descendiente directo de Wifred el Pilos, a mí me da lo mismo, que a estas tierras las dominan siempre sus señores, las familias de sus señores, y los amigos de las familias de sus señores.

Lo que de veras me preocupa es que cuando llegan las elecciones toda esta panda se olvida de poner el título que le corresponde por nacimiento, hidalguía y nobleza grande de España, que seguro los ciudadanos estaríamos mucho más reconfortados a la hora de escoger a nuestro representante en la administración del Estado.

Pero su discreción se lo impide, esa humildad que ha sido norma de oro a través de la Historia, es lo que de verdad ha hecho grandes a todas estas ilustres casas. Mucho tiene que aprender esa Europa que nos envidia.

Tal y como están las cosas, ya me perdonarán sus gracias si dejo la entradilla de hoy por estas zonas, y es que creo que tengo que acercarme a la Plaza del pueblo, que viene hoy el Señor Duque, bueno, el capataz del Señor Duque a repartir los jornales y no quiero quedarme fuera del reparto, que la pensión de Doña Fátima tampoco da para mucho.

Con su pan se lo coman

 

¡Que se jodan!

Parece que andamos todos en precario, los pensionistas en el parecer de Carmen Martínez Castro, que ocupa un cargo de secretaria de Estado de Comunicación, se cabrea y nos muestra la patita, cuando esos mal nacidos que somos los pensionistas, abucheamos a su jefesito.

¡Qué ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles: Pues os jodéis!.

Vaya, parece una Choni cabreada, y lo más probable es que el exabrupto exprese no solo su posición sino la de todos los de su partido, cuanto menos, que de los demás tampoco me fío un pelo, que todos calladitos, y otorgando.

Espero que de golpe, el partido al que pertenece, pierda los votos de absolutamente todos los pensionistas y sus familias, eso sí, sin groserías añadidas, que no son necesarias cuando simplemente se envía al paro a aquellos empleados que no nos sirven,

Que sí Carmen, que eres una empleada mía y de todos los españoles, y al jefe no se le trata así ni en petit comité, ni con los micrófonos cerrados, que lo que se hace es dedicarse a otra cosa, si el percal que tienes que cortar no te gusta. Y tú, me parece que ostentas esa posición en la Comunicación del Gobierno desde dos mil once, y vemos ahora tu  pelaje.

Que conste que no me dirijo a tí como Doña Carmen, o como Señora Martínez, por no ofenderte, que a una amiga Choni que tengo y es algo más fina en sus expresiones que tú, la traté un día de Señora e intenté hablarle de usted, y me preguntó aquello de que si estaba cabreado con ella, que sus colegas la llamaban Choni a secas, y ella tan feliz.

Ya ves Carmen, no quiero ofenderte, y por cierto, recibo tu corte de mangas de cojones, con una sonrisa hacia la zafiedad y a la falta de rigor y de argumentos que encierra. La recibo con una sonrisa conmiserativa que viniendo de la tropa política en la te encuadras, casi me parece correcto el mensaje, que no las formas.

Y es que tu señorito se ha dedicado, y usaré tus palabras, a joder a los trabajadores de este país y por extensión a los pensionistas, y me parece que ya la peña se va dando cuenta de lo que hay, que cada vez que abro la prensa aparece en el horizonte judicial un nuevo reto para los abogados de Génova, que están en un sin vivir.

Y claro, me pregunto yo, en mi ignorancia, cuáles serían las consecuencias de la pérdida de votos, escaños, concejalías diputaciones y asientitos varios en los que pones tu culo. (Jamás diría eso a una señora, pero quiero que entiendas claramente lo que quiero decir) que os vais a quedar sin dinero para pagar abogados. Un desastre en el horizonte.

Veo que pides disculpas, pero como te expresas como una Choni, no lo entiendo muy bien, quizás habrías tenido que decir aquello de ¡Jooodeerrr, coño!¡Que es que se me fue la lengua y la he liao parda!¡Tíos no os mosqueéis y a otra cosa!.

Pues lo siento, me mosqueo, y espero que tu señorito, ese que ha robado a las clases trabajadoras de este país como nadie lo ha hecho, te ponga en la puta calle echando hostias.

En mi lenguaje diría que aceptase de inmediato tu dimisión no solo como Secretaria de Estado, sino de cualquier otro puesto o prebenda que puedas tener dentro de la administración pública del estado, incluyendo el partido que con mis impuestos paga tu miserable salario, que estoy seguro piensas que es menos de lo que tú vales.

Ignoro las circunstancias que han de producirse para que los de tu calaña acaben en el cajón del paro, sin prebendas de ningún tipo, como las que habéis diseñado para aquellos a los que decís estáis sirviendo, pero debo decir que os lo habéis ganado a pulso, siempre desde mi modesto entender, que de esto, uno no sabe demasiado.

Quiero alabar tu gusto a la hora de escoger la COPE para la disculpa, que me hubiese encantado verte en la Sexta, o delante de un periodista de esos que no os tienen miedo, y realmente hiciese de amplificador de tu ideología a la mayoría del pueblo español.

Pero no, la cosa queda dentro de la camada, que seguro que en esos ámbitos de poderosillos meapilas te acogen; hasta les habrá hecho gracia la cosa. Qué ingenio, que valentía, que soltura, habrán dicho las señoras bien en su partida de canasta, o sus maridos en el hoyo diecineve, antes de quedar con Marichuchi, a eso de las ocho, que hay que llegar a casa antes de las diez.

¡Ay! Carmen de mis entretelas, que aunque no te has dado cuenta llevas un nombre muy español, de esos de armas tomar, que hasta Merimeé se lo otorgó a una obrera, que además era mujer libre, tanto, que le costó la vida, aunque eso son cosas de las novelas y sobre todo de ese pueblo que has intentado joder desde tu puesto de servidora pública. Y tú no te lo mereces, que hueles a emigrados venezolanos con pasta, a indiano, y sí, te estoy tratando, aunque tu vida se haya desarrollado en España, como persona ajena a nuestro pueblo, ya que quieres, deseas joderlo.

Espero que ni tú, ni tus conmilitones lo consigáis del todo, que daño ya habéis causado suficiente, que lágrimas ya habéis hecho derramar más de las necesarias, que seguro nos va a quedar un hálito de vida para poder darle la vuelta a esa tortilla, aunque sea solamente para ponerla de canto, que ya será suficiente.

Y es que  los niveles de pobres que han salido de las universidades y de las escuelas, es inasumible, que habéis creado médicos, ingenieros, y por supuesto obreros, indigentes, de los que ni pueden vivir ahora y mucho menos cuando acabe su vida laboral, con lo que sí, Carmen, la de los cojones en la boca, los has jodido bien.

Habrá que seguir abucheando a los de tu especie, y sobre todo echarlos de la vida pública a la primera ocasión.

Vale

 

La toallita limpia zapatos

Hoy me iba a limpiar los zapatos, y de la caja esa donde guardo los útiles, sale uno de esos pañitos blancos que te dan en los hoteles, y que siempre me he afanado por guardar, que nunca se sabe.

Trump, pone en tal pañito, y si, recuerdo haber estado en ese hotel en Columbus circus, allá donde Broadway se vuelve verde, que hay cosas que uno no se cree, como que el parque central de la gran manzana siga sin que se hayan hecho rascacielos por sus sendas.

Trump se quedó en el límite, que seguro pensó en levantar torres infinitas en aquel trozo verde increíble, y pienso en su argumento fuera ya de la pura rentabilidad: ¡No os quejéis que aún queda el parque Battery!.

Yo voy a limpiar mis zapatos con el nombre del presidente del Imperio, ese ser de imagen zafia, que a saber quién ha puesto en la supuesta primera magistratura del Imperio.

Es lo que tienen esas cosas del mercadeo, que lo importante es la marca, y yo, querido presidente de imagen zafia, limpio mis zapatos con el nombre de su padre, de sus hijos, y tan a gusto nos quedamos, yo con los zapatos limpios y usted con el puñado de dólares que en su momento me cobró por vivir varias noches con vistas al terreno potencial de sus sueños de constructor.

Mi querido amigo, no sabe usted como me hacen sonreir estas cosas que el mundo moderno nos trae, y como me recuerdan que el que gesticula y grita es un actor, un payaso si hace reir, y un ser patético si no transmite nada.

Me dicen por los rincones, que quienes de verdad están moviendo los hilos, desde Waterloo, por lo menos, son unos chicos prudentes y discretos, una familia de unas doscientas personas, no muchas más, y que no usan demasiado su apellido para dar relumbrón a sus actividades, apenas un banco, que es banca, y un vino excelente, que no puede beberse cualquiera, y que los más afortunados habrán podido degustar una o dos veces en la vida.

Y lo que tiene este muchacho de ojillos pirris, de peluquín mal disimulado y con aires de matón de taberna barata, es que este menda, jamás abriría una botella que se anunciase con el apellido de su familia, que uno espera delicadeza, personalidad, y placer sereno dentro de un vino, y no parece, no parece que sea el caso. Así que con limpiarme los zapatos con su nombre familiar me basta y sobra.

Cuando llegó a esa magistratura mi proveedor de toallitas para limpiar los zapatos, me preguntaron la opinión que me merecía el tal personaje, y hasta el momento he desarrollado una resistencia a darla, dada la vacuidad perfecta del personaje para el trabajo que le han encomendado.

Y es que alguien me dijo aquello de que el mayor triunfo del diablo era convencer a la humanidad de su no existencia, que así le dejaban el campo libre y nadie iba a achacarle los desaguisados que pudiese organizar.

Y en este caso, parece que los verdaderos amos discretos de este mundo, han acertado. Nuestro amigo el de la toallita que limpia los zapatos, les hace el trabajo de maravilla con su metafísica marxista, de Groucho, claro, pero mal entendida y sin la finura que caracterizaba al buen hermano Marx.

Ya sabes, vale lo que digo y lo contrario, que no tengo problemas en decir la verdad o la mentira que se adapte al momento, a la ocasión, que las afirmaciones, o las posturas no tienen por qué ser eternas, con que duren lo que dura la aparición de la siguiente boutade, todos tan felices, que para lo que vamos a vivir…

Pero a lo mejor es lo que cumple, que lo interesante para quien mueve los hilos del mundo, en caso de que alguien lo haga, es tener de pasmarote a un amigo como el de las toallitas limpia zapatos, que nos va haciendo juegos de manos de esos burdos, nos quedamos embobados viendo por donde sale el conejo, y de pronto alguien hace unos duros con unas opciones put sobre Amazon sin ir más lejos, o nos asustan con que Apple se va a pegar un tortazo porque la última baladronada twittera intenta llevarnos por ese camino.

Seguramente estoy equivocado, pero de pasar del insulto tabernario al muchacho coreano, a sentarse en la misma mesa, aparentemente el paso no es tan corto, y a lo mejor se ha marcado territorio con una meadita perruna antes de comenzar a discutir, que para eso si que sirve mi proveedor de toallitas limpia zapatos.

Hasta donde llego, todo lo que he visto, es que el muro mejicano sigue donde estaba, que si hay que vender unos misiles nuevos que acaba de diseñar la Lokheed o quién sea, enseñamos unas fotos de niños asfixiados por unos gases de guerra, que la gente no entiende, que cuatro matraces y dos bidones asustan mucho, y cualquier excusa es buena, que me viene a la cabeza los botes de extracto de levadura que tenía Sadam Hussein y nos enseñaron las teles del mundo antes de la tormenta perfecta.

Lo que he visto, es que los tratados de libre comercio se van a renegociar, y que la posición americana sobre el cambio climático sigue inamovible por mucho que Al Gore nos venga con la parte dos de su verdad incómoda. Al final huele a Republicanos contra Demócratas, que quien ocupa la primera magistratura cada vez más me huele a pelele de vaya usted a saber quién.

Así que, seguiré limpiándome los zapatos con el nombre de la familia Trump, qué le vamos a hacer, que es todo lo que me queda como habitante de esta tierra que parece lo soporta todo, y seguiré rezando porque en mi entorno cercano nadie estime conveniente probar misiles o cabrear más de la cuenta a unos u otros en plan experimento, de esos de a ver que pasa si invento una razón para que la sociedad se divida, creo un germen revolucionario, separatista, de origen religioso o cualquier otra barbaridad, ya que aunque me limpie los zapatos con el apellido del presidente del Imperio, me van a dar por donde amargan los pepinos. Sin duda.

Con su pan se lo coman

 

¿Yo robot?

 

 

Acabo de ver un capítulo de la serie, creo que inglesa, que bucea en las opciones de las nuevas tecnologías. Espejo negro se llama la tal serie, y su argumento me hace pensar más de lo normal, que no es mucho en mi caso, sobre lo inquietante que pueden ser las posibilidades del conocimiento que de nosotros han adquirido las redes sociales, y cualquier elemento de captura sobre nuestra vida disponible.

La cuestión es hasta qué punto tenemos una existencia fuera de la nuestra, y cómo puede utilizarse, replicarse, e incluso, incluso hacer una copia con todas las características que pensábamos nos hacían únicos.

Las informaciones que de nosotros hay dando vueltas pueden conformar nuestra personalidad, nuestras relaciones sociales, nuestra historia, nuestras aficiones.

Eso sin contar lo que de nuestra apariencia física (nuestro fenotipo, vaya, que el genotipo tiende a ser público) se conoce, y por supuesto de nuestra evolución en ese aspecto, nuestras fotos, nuestros movimientos están dando vueltas, nuestras reacciones a muchos estímulos externos, es decir la mayor parte de nosotros, incluidos nuestros datos antropomórficos, que hasta nuestro DNA es o puede ser público, Nuestras huellas dactilares ya están recogidas en los malditos teléfonos inteligentes.

Quiero decir que no parece demasiado complicado elaborar algoritmos de conducta que hagan que pueda replicarse nuestro pensamiento, nuestra forma de hacer, de entender y obviamente recrear un robot con nuestras características físicas.

Uno, en su falta de conocimiento, y a pesar del convencimiento de que aún esa cosa que llamamos alma no ha transcendido a las famosas redes sociales, o simplemente a las bases de datos, que almacenan todo y lo procesan todo, sigue pensando que no ha vendido su alma al Asmodeo de turno, pero su primo Mefistófeles no me ha dado el amor de Margarita, y eso me tiene aún en una cierta confianza. (A lo mejor por no estar en guardia ya me la han colado), pero parece que no, bueno, no sé.

Así, como en ese capítulo de la tal serie, si mañana reviento de la forma que sea y paso al Oriente Eterno, a lo mejor alguno de mis deudos recibe la llamada del comercial de una spin off de Caralibro, de Gramática instantánea, o incluso de los del Alphabeto, y le dicen a mi santa o a mis deudores, que por un pico de vulgar dinero pueden recoger todos mis datos, introducirlos en un software, y hacer reaccionar a un nuevo engendro de forma acorde a los estímulos que pueda recibir desde el exterior, como he dicho siempre que lo hacía en las redes sociales. Una bicoca.

Pero hay más, mi formación académica es bien conocida de estas bases de datos, y me temo que conocen hasta los días que hacía pellas y me saltaba la clase de botánica, y saben qué he leído, claro que lo saben, e incluso lo que he leído y no he prestado atención.

No voy a hablar de mis aficiones, que para eso está todo almacenado, y ya saben a donde he viajado, de qué forma, cuántas veces, con qué estado de ánimo, con qué compañía. Vamos, un verdadero desastre, o una bendición, que podrán incluir mis gustos en mi memoria almacenada.

No voy a entrar en temas sexuales o religiosos, aunque la cosa es también fácil, aunque quizás sean historias que uno no tienda a explicar de forma demasiado abierta en las redes sociales, pero hay de todo, y seguro que el pudor puede ser tratado por un algoritmo adecuado, y así cerrar el capítulo de lo que significa tu personalidad, para poder regular tus reacciones de la forma más precisa y adecuada posible.

Ciertamente al estar diseñando un robot, no es necesario que el cuerpo interior sea según las normas del cuerpo humano, con que la piel tenga al tacto la misma textura, el olor que te redondea la personalidad, los ojos del color original y el cabello con ese punto entrecano que tanto le gusta a tu santa, ¡hecho!.

Queda el tema del sexo, que a poco que el robot esté bien diseñado, estará siempre dispuesto, que no es moco de pavo, y con los susurros bien ajustados por el programa, los espasmos bien coordinados, y las palabras adecuadas, la cosa puede funcionar.

El añadir un sistema de envejecimiento de la envoltura adecuada a los deseos del propietario del engendro, y en el supuesto de que el fabricante no haya incluido un chip de obsolescencia temporal programada, puede garantizar el sueño del amigo para toda la vida, o qué bonito es envejecer juntos.

Los problemas morales que se me plantean cuando le doy vueltas a todo esto, son importantes, ya que de entrada, y eso ya no lo arreglo, todo yo está dando vueltas por ahí, al alcance de quien quiera pagarlo o utilizarlo, de forma parcial, total o extensa, con lo que si un día en el metro me encuentro conmigo mismo, sentado en el asiento que acostumbro a utilizar, me daré cuenta de que posiblemente alguien está pensando en eliminarme para tomar mi puesto en la vida. ¡Que el diablo le asista!.

Pero la realidad es que me temo hemos perdido toda posibilidad de seguir siendo individuos, como poco, nuestra individualidad estará replicada, de forma parcial o total, que eso poco importa, y nuestro pensamiento llegará un momento en que no será nuestro, haya o no un replicante de por medio. Ya me temo que entre la realidad y nuestra percepción hay actualmente infinita más distancia que la que percibían los chicos de la caverna que veían sombras. Las sombras al menos reflejaban la realidad de forma pobre, pero reflejaban la realidad, y hoy no sé si percibo la realidad o una invención virtual que me hace reaccionar en consecuencia.

Es este caso expuesto en la serie otra forma de transhumanismo, es decir la trasposición de los datos de un ser humano a un ente nuevo con su aspecto, pero sin su alma, o con un alma fruto de la elaboración de los datos que de ese ser humano se conocen. Y es que las bases de datos están también para eso, si alguien paga por su utilización.

Rezaré al dios algoritmo, al dios big data, y al dios del consumo, esa nueva trinidad a la que adora la humanidad, para que procure ensamblarme lo más correctamente posible, y que, por favor, lo haga cuando ya haya pasado al Oriente Eterno.

Que el buen Dios os bendiga

Desencanto

Me dicen por ahí que España, que los españoles somos un pueblo desencantado, un pueblo que ha hecho del escepticismo casi una religión, y en ello a veces me reconozco, pero no solo me reconozco a mí mismo, que sea cual sea la época que miro, ese desencanto está ahí, presente, inmóvil.

¡Que gran vasallo, si hubiera gran señor!, decían de Mío Cid, y seguro que no fue el primero, que a Marcial el calagurritano se le leía el desencanto en las líneas satíricas que andaba difundiendo por el Imperio.

Y sin ánimo de ser exhaustivo pienso en el desencanto de los ciudada….perdón de los súbditos del Siglo de Oro, de los soldados de los tercios que dejaron la vida en los barrizales flamencos, de aquel maravilloso lisiado que fue a dar con sus huesos a la celda de San Marcos, con vistas al Bernesga..

Pienso en el desencanto que supuso para tantos y tantos españoles, ver que el Deseado era en realidad un Rey Felón, en el bueno de Mariano José de Larra, que se avergonzaba del funcionariado.

Me viene el desencanto que supuso para los españoles perder el tren de la revolución industrial, que el cortijo de los señores no necesita máquinas, ni súbditos ilustrados, que luego pasa lo que pasa.

Y el desencanto que supuso el mazazo al corazón de los que durante la segunda república se creyeron ciudadanos, cuando vieron en manos de qué políticos habían puesto sus vidas, y como se la arrebató el Dictador asesino.

Y el desencanto que nos enseñó Berlanga del balcón de aquel ayuntamiento desde el que se vió pasar el plan Marshall a cien por hora, dejando solo una nube de polvo e inamovible la miseria.

Hoy somos más, y más para desencantarnos, pero los motivos siguen siendo los mismos, que las desilusiones una detrás de otra las provocan los mismos, y para los mismos fines, y la plebe, la miserable plebe solo está para disfrutar de las migajas desencantadas que sobran de una mesa tan lejana de nosotros como el Sambalá o el planeta Urano, por decir algo.

Y la justicia, ese desencanto continuo, sigue con su labor de siglos para que el desencanto de la injusticia se prolongue, que si la culpa la tienen las leyes, que si la culpa la tiene la interpretación, o el ansia de poder del señor juez corriendo tras su promoción profesional. Es lo mismo, son hifas del mismo hongo.

Y hoy el indepe empieza a sentir también el desencanto, que parece que la señora Gabriel, acostumbrada a vivir del pueblo, pide a los suyos ayuda para sobrevivir en Ginebra, o en Lausanne, que me da lo mismo, que parece que no la quieren de maestra, y eso de entrar de interna en la mansión de Alonso, el correcoches, parece que no le viene.

Y ella también estará desencantada, que los suizos no la quieren de maestra, con la lista de másteres y mandangas que cuelgan de su curricula, ¡y ella creía que le iban a recibir con cátedras en Zurich, en Basel, en Montreux….!

Y no es la única, que todos los que han ¿acabado? Sus estudios en una de esas ochenta y pico universidades públicas, y se dan cuenta de que lo hecho no vale para comer, que solo ha servido esa política para llenar, presuntamente, los bolsillos de los políticos con la obra civil, de los jefes de departamentos universitarios con los máster ful, y para evitar que la juventud se apunte al paro a los dieciocho años, que si fuese así, las estadísticas nacionales nos iban a equiparar a Somalia o Haití, por ponerme pelín exagerado.

Y si luego viene el desencanto, no pasa nada, el populacho está acostumbrado, nada va a cambiar, ni mi amarre en Puerto Banús, ni mi colección de Ferraris, ni mis casas en Paris, Londres, Miami…son cosas de los Grandes de España, y si el pueblo no lo entiende, es que es muy bruto, que llevamos seiscientos años recordándolo, ¡joder!.

Tierra bien abonada para el desencanto, que ya nos lo dicen las estadísticas esas que tan bien manipula el INE (Instituto Nacional de Estadística), que los españoles no creemos en nuestra Iglesia ( o de ellos, que nunca se sabe), y es que ha abandonado demasiadas veces a los suyos en pos del poder, luego se pide perdón por el apoyo a los criminales de E.T.A., y a otra cosa, que ellos también perdonan en el confesionario a quien confiese haber dado una dentellada a la materia remota de la Santísima Eucaristía. ¡¿qué más dá?!. Quid pro quo!

El desencanto está en todas partes, bueno en casi todas, que nadie entiende las prebendas que se lleva un cristiano por apretar un botón a la orden, en la Carrera de San Jerónimo, que nadie entiende que el robo, el expolio llevado a cabo por los que administran el territorio no acabe con la prisión incondicional hasta la devolución de lo robado, y quizás nos desencanta ver que pujoles, aguirres, gonzáles, pepiños, y tantas y tantas presuntas alimañas, siguen encerrados en el disfrute de lo que tenía que haberse utilizado para el populacho.

Pero la plebe, mi plebe, en esa en la que estoy encastrado desde que al nacer me pusieron el sello maldito de “pobre”, está acostumbrada, está acostumbrada a ver pasar al señorito en lo alto de su alazán con las espuelas de plata bien pulidas camino de su bodega donde tiene la manzanilla a refrescar, y los mocos se sorben en casa mientras se preparan las sopas de ajo, con pan duro. Y es que el agua lo ablanda todo.

Por lo demás, sin novedad en el frente, si eres ladrón poderoso no te preocupes, si eres violador adscrito a las fuerzas armadas o policiales, preocúpate solo en función de tu rango, que la milicia tiene graduaciones, si eres solo parte de la gleba, busca acomodo bajo las alas de un “pater familias” adecuado, se fiel a tu señor hasta la muerte, y soporta el pago de tus diezmos, el uso por su parte de las mujeres de tu chamizo, limpia los escupitajos que te lance, y la próxima vez, ten cuidado al nacer escogiendo una familia patricia, a ser posible de primogénito.

Aunque también se necesitan capataces, pero con caducidad estudiada, que luego empiezan a creer que son Grandes de España, les sacan el video de sus miserias cosméticas, y los lanzan a la turba para el linchamiento ritual.

¿Verdad Cris?

Porca troia

Comerse la materia remota de la Santísima Trinidad

 

Nos cuenta el Padre Coloma en uno de sus cuentos, que un jumento muerto de hambre y sed vió una gavilla de treigo al borde del camino, y le dio una dentellada.

Fue suficiente para que el consejo de los animales le condenara a muerte, como responsable de los males que sacudían al bosque, que pelear con el veneno de la serpiente, la astucia del lobo, y los dientes del león no era buen negocio. Un borrico era barato, y se calmaba al pueblo sin tocar el bolsillo de los poderosos.

Y es lo que me parece le ha tocado a esta pobre Cristina con alma de robaperas, que se creyó que el pueblo la amaba, que se creyó había alcanzado su magistratura por méritos propios, y no se enteró de lo que estaba pasando, y de quién era el cortijo en el que andaba arando.

Ahora ya lo sabe, y quizás si el resto de los mortales nos fijásemos solo un poco, no demasiado, solo un poco, en cómo está repartido el cortijo patrio, entenderíamos perfectamente lo que hay.

Y es que Cristina era un capataz, solo un capataz, útil para los señores, pero inútil si creía que podía convertirse en adalid de la limpieza moral.

La vida es así, está llena de esos errores de apreciación que conducen a una persona a la ruina personal, aunque no sea ruina económica, y a sus cincuenta y cuatro tacos, pasará a prejubilada de lujo, vamos como si fuera apoderada del Santander. Que no se queje, que conozco a más de uno que le ha ido peor.

Yo no sé si consultó con su señorito antes de ponerse a levantar las miserias madrileñas de los Grandes de España que pululan por Madrid, creo que no, que el jefecito gallego seguro que le habría indicado que comenzase a asegurarse de que los trenes de cercanías iban en hora, y que contase bien los autobuses que dan la vuelta a la manzana mordida de la Puerta del Sol, que si tenía que andar en una de esas, ya le dirían.

Ni lo sé ni me importa, y si han conseguido derribarla, solo ha sido porque era fácil, y sobre todo porque la pobre Cristinita no tenía las fotos de éste o aquél en el fondo de su cajón. Una lástima, pero que no lo olvide, ni ella ni nadie.

Por mucho que lo haya creído, o lo crea aún, (que peores casos de empecinamiento se han visto), nunca trabajó para el pueblo de Madrid, la pusieron ahí, simple y llanamente por su calidad de “vaut rien”, y con la esperanza de que Esperanza no saliera demasiado tocada de los desmanes de la nobleza. Y punto.

Y así habrá de seguir la cosa, que si el capataz no es eficiente, no hace caso al amo, o lo que es peor, muerde su mano, se le da una patada en el casto (o no) trasero, se pasa página, y a otra cosa.

Así, que nadie se me escandalice, que Doña Cristina, la hija del general, no entendió que es eso del poder, que quizás por un momento pensó que lo tenía, es más que podía ejercerlo, incluso que podía poner en marcha maravillosos planes para solucionar los pufos anteriores, que si Franco duró lo que duró, fue entre otras cosas porque no tocó el bolsillo de los Grandes de España, de la Nobleza, que tanto quiere a su pueblo y tanto le debe.

Y siguiendo con la historia, no puedo menos que sonreir cuando me hablan del poder del pueblo, del poder que el estado democrático le otorga al mismo, y es que somos como Cristina, como Doña Cristina, que nos creemos cualquier historieta que salga en los telediarios, y además nos permitimos el lujo de discutirla, es decir discutir sobre el montaje de un montaje.

Francamente, llegado a este punto, prefiero discutir si Joselito o Belmonte, si Messi o Ronaldo, que por los demás orificios nos van a dar pero con ganas.

Así, que cuando me envían mis amigos la foto de un desplegable colgado del patio de una Facultad granadina, no sé si reir, o entristecerme.

El desplegable muestra una foto de Stalin con la llamada de ¡En defensa de Stalin! ¡Universidad obrera! ¡La UGR accede al chantaje fascista!¡ no nos callarán! ¡Viva Stalin! ¡Viva el marxismo-leninismo!.

Los amos de este país deben estar satisfechos, que es lo mismo que los muchachos aprueben el curso, el master o el doctorado. La consecuencia es de que no sirve para nada, para nada absolutamente, que el siervo de la gleba debe estar donde está, que la hija del general sirve para que la esperanza no se dañe, para que los privilegios sigan donde están, que el reparto del solar patrio siga con los esquemas que se han mantenido siglo tras siglo. No hay más queridos míos, no hay más, o yo no lo veo.

Para ti la electricidad, para ti la distribución de alimentos, para ti la banca, para ti los seguros, para mí las infraestructuras. Y luego ya hablaréis del reparto local en provincias, que seguro hay muchos compromisos que atender y muy buena gente y muy cristiana que deben sacar a sus hijos adelante.

Seguiremos nuestra andadura que no es muy diferente a la de años atrás, de siglos atrás, y nos creeremos que los méritos de esto o aquello son nuestros, y que tenemos poder, que vivimos en democracia. “Pardalets”.

Y me vienen a contar los ilusos republicanos que lo del borbón aquí, que lo del borbón allá, y no se dan cuenta de que sim comen es porque quedan aún migajas en la mesa del señor conde. Por cierto otro Cristinita el tal señor Conde, que se metió donde no debía a hacer las cosas que solo pueden hacer los amos. Errores de apreciación acostumbro a llamar a esa figura.

Por lo demás, sin novedad en el frente, que la sociedad civil ya tiene en quién ensañarse, que ya hemos quemado a otra bruja en la plaza Mayor, y mientras dure el olor a carne quemada, nadie nos va a fastidiar demasiado. Hasta la próxima.

El populacho tiene su sangre.

Con su pan se lo coman

El clon humano

Mi amigo Pepe es un clon, y no sé si lo sabe, aunque eso tampoco importa demasiado, ya que si lo es y está bien diseñado la felicidad la tiene asegurada.

Y es que uno de mis amigos, de esos que no son unos atorrantes me hace llegar un trabajo de la revista del MIT, “Technology review” en donde parece que se afirma sin destellos de rubor que la tecnología capaz de clonar humanos está cada día más cerca.

El artículo, de forma muy hábil en mi modesta opinión, se lanza al corazón del lector afirmando que el hecho de clonar la mascota de Barbara Streissand (40.000$ la broma), hizo feliz al personaje, o que la señora que clona al perro de su hija suicidada de forma que los primeros latidos del clon coincidan con el nacimiento de su hija y el alumbramiento del perro sea en el mes en el que la muchacha se suicidó. Todo muy americano ahíto de dinero, y que pone sus sentimientos en la búsqueda de señales que le indiquen que la nena suicidada sigue viva.

Claro, todo antes que intentar el necesario ejercicio de introspección y acotar la culpa que unos padres puedan tener en el suicidio de una hija. Pero dejemos eso a un lado, que a la pregunta de que si volvemos a preocuparnos por el tema de la clonación humana es adecuada a nuestros tiempos, desgraciadamente tenemos que contestar de forma afirmativa.

Si la técnica ya disponible puede hacerse realmente eficaz, y para ese viaje no se necesitan demasiadas alforjas, el hecho de que empiecen a clonarse humanos es cuestión de tiempo, solo cuestión de tiempo.

Mi amigo Pepe, es un clon, y no sé si es consciente de ello, a lo mejor si lo fuese aparecería con esa cara de miedo y sorpresa de los monos clonados por la Academia de Ciencias Chinas, Qiang Sun y Mu-Ming Poo, que recomiendo busquéis. Y digo que no lo sabe porque es mil millonario, y viviendo esa vida de poder y lujo quiere repetirla, quiere repetirla con la esperanza de que seguirá siendo él, cuando se haya ido, y su él será eterno. No sé si se habrá dado cuenta que en la formación de las personas, no solo influye la definición que nos dan los genes, sino que existe una expresión de los mismos condicionada por el medio en el que los desarrollemos, que los gemelos univitelinos, son dos personas, no una sola con dos cuerpos, aunque muy cercanas, desde luego.

Mi amigo Pepe es un clon, eso sí, es un clon con suerte, es un clon milmillonario, y está pensando seriamente en utilizar las ventajas que le da la tecnología para clonar a los obreros de sus minas africanas al aire libre, o a mil metros bajo tierra, que no me acuerdo, y que tampoco importa.

Porque mi amigo Pepe, que es un clon, es todo corazón, y se ha dado cuenta del hecho de que sus trabajadores sufren, y su amigo el genetista le ha dicho que está en su mano eliminar ese sufrimiento, que la tecnología se lo va a permitir si no lo ha hecho ya.

Y manos a la obra, que a la hora de diseñar casi todo es posible, y eso del win-win, es estupendo.

-Lo más importante es diseñar un obrero con las modificaciones genéticas adecuadas, como se hace con los tomates, como se hace con el maíz, y el obrero debe ser fuerte.

-Además si reducimos genéticamente su necesidad de ingesta de alimentos, o reconducimos su aparato digestivo para que pueda obtener su energía de fuentes muy baratas, ahorramos un pastón que va directo a la línea de resultados.

-Esa historia que agobia ahora al señor Macron, con la empresa pública francesa dispuesta a parar el país por un quítame allá esa reivindicación sindical, es fácilmente extirpable del cerebro del clon, con eliminar todas aquellas capacidades cerebrales que no estén directamente dirigida al fin de la extracción de coltán a cielo abierto, problema resuelto. Una maravilla.

Y así te ahorras el problema de los derechos laborales, que si le añades la no necesidad de vivir bajo un techo, o la necesidad de ducharse, por ejemplo, vas reduciendo costes.

Puede ser una maravilla, que con un par de capataces puedes controlar toda una explotación de gente sumisa, que jamás van a discutir nada.

Claro que el capataz, mientras no se haya desarrollado un robot capataz, mientras sea humano a lo mejor, como Pepe, que es un clon y creo que no lo sabe, tiene sus necesidades sexuales, de diversión, de distracción, y poder desarrollar un clon de servicios sexuales ahorra tiempo esfuerzo y dinero. Es maravilloso lo que el progreso puede hacer por nosotros.

Lo más maravilloso de todo esto, es la ausencia de frenos morales, ya que si eliminamos los genes del dolor, de los sentimientos, o incluso, si los hubiera ¡del alma!, ya no sería un ser humano lo que tenemos delante, y establecer normas legislativas que nos permitan hacer lo que nos dé la gana con los clones, ¡que no son humanos, colega!¡que no sufren, que no sienten!.

Ya vamos por la fase embrionaria, pero lo estupendo que sería tener clones para trasplantes de órganos o para que firmen la hipoteca en vez de nosotros, y si la cosa sale mal que empapelen al clon ¡Yo qué sé!

El diseño seguramente irá ligado a la función que al clon se le asigne, que no es lo mismo un clon minero, que un clon juguete sexual o doblador de series de series de televisión. Que por clonar clonamos al Puigdemon con características especiales que soporten la cárcel, y al de verdad lo enviamos a las Bahamas o al Parlament, que total da lo mismo.

Mi amigo Pepe es un clon, y yo soy otro clon, y me temo, que tú, querido amigo lector, no te has dado cuenta de que también lo eres. Quizás no seamos clones de esos que a partir de una célula embrionaria mezclada que no agitada, con una célula de la piel nos den un calco nuestro, pero siento que cada vez me parezco más a un clon, que reacciono como quieren que reaccione demasiadas estructuras poderosas, lo que sin que la genética garantice al cien por cien la reproductibilidad de nuestra respuesta no deja de ser un error en el diseño de la técnica utilizada hasta ahora, y un área de la productividad francamente mejorable.

Voy a ver cuál es el mensaje que debo atender ahora, que estoy recibiendo impulsos y debo comprar un nuevo teléfono inteligente de nueva generación para enviar twits, y dar al me gusta del Facebook.

Que nos sea leve

 

El click, la firma, y la página de contactos

 

Daba esta mañana la radio na de esas noticias que nada tienen que ver con lo de la dolça Catalunya, que nada tienen que ver con nuestra Cristinita yo no he sido, que nada tienen que ver con Tito Trump y sus misiles contra el omeya, y la verdad es que me ha hecho gracia.

Parece que un juez italiano ha aceptado que el hecho de que el miembro de una pareja se haya apuntado a una de esas páginas de contactos, aunque no haya tenido ninguna cita, es motivo suficiente para considerar que comete adulterio, (no sé en qué grado, pero adulterio).

De repente se me ha ido la cabeza a la dulce Italia, y a la cara de Vittorio de Sica, esa de no haber roto un plato en su vida, y sus relaciones con la Loren, la Lollobrígida, con Mastroianni, en aquellas películas de mi infancia que apenas entendía.

“Pan amor y celos”, “Pan amor y fantasía”, “Matrimonio a la italiana”, donde el juego de los “mascalzoni” unidos a la pobreza de la posguerra, y a la incipiente recuperación de una Italia destrozada, donde por fin alguien se podía comprar un pisito, una Vespa, o una Cinquecenta, tratados con la ironía de aquel gran cineasta nos dejó una visión de una época y de un país tan parecido al nuestro, que si no fuera por el acento, no distinguiríamos,

Los sicilianos, si te veían cogiendo la manita de la ragazza iban a por la lupara, te la ponían en los riñones y a ver al padre Francesco, que el honor de la fanciula era lo primero. ¡La familia, ay la familia!.

Y hoy, ya ves, las cosas van a golpe de click, que es que con el feminismo triunfante, nadie se atreve a darse la vuelta en redondo cuando pasa una de esas señoras que paran el tráfico, que se te echan encima las arpías de Podemos o las meapilas de Ciudadanos, por lo menos, con lo que sumimos a la señoraqueparaeltráfico, en la confusión ya que ignora si el efecto que quizás buscase tras un par de horitas en el tocador ha sido el correcto, y el al cristiano que ve acercarse al monumento diseñando técnicas de visualización lo más indetectables posible, como grabar con el móvil en modo selfie, y ya se observará la cosa en casa….o no.

En cualquier caso ni la señoraqueparaeltráfico, ni el señor buscando la más disimulada de las fórmulas observatorias serán, creo, tachados de adúlteros contemplativos, que a mí no me parece más que un juego si la cosa no pasa de ahí, que ya los contactos verbales o físicos, son otra cosa. Ya veis, mi línea roja, que a las obras de arte solo se las toca con el consentimiento del propietario.

Pero lo de los cuernos virtuales, ¡madre mía!. La película que habría hecho De Sica, con esos elementos, que además no sé dice en la noticia si fue la propia señora, usando la clave familiar de la tableta del salón, la que creó el perfil del marido mientras el pobre andaba de ruta a vender puntillas por Urbino. Que cosas más enrevesadas se han visto en esa tierra de Maquiavelo.

Pienso que a lo mejor la señora podrá disfrutar ahora de la pensión de divorcio que el juez marcará como castigo del sátrapa insaciable, y gastarla alegremente con el frutero que andaba tirándole los tejos desde hacía unas semanas, y con el que urdió el plan.

Y es que las cosas ya no son lo que eran, y el maldito click nos va a amargar la vida, que vendemos nuestra alma al diablo con un click debajo de contratos que ni para la hipoteca del pisito en Moratalaz, o en la romana EUR.

Vendemos el dónde estamos, el con quién estamos el qué me gusta, el qué no me gusta, el número de nuestra cuenta corriente, las claves de nuestras tarjetas de crédito, las fotos con Chuchita y con Borja Mari, las caras de nuestros vástagos, y los más imbéciles son capaces de vender hasta el revolcón que se dieron con el primito de Badostain o con la primita de Winstestain, que da lo mismo.

Decía el pollo ese que es dueño de lo de caralibro, que bueno, que tienen los perfiles de quienes se los han dado, y ¡ejem!, alguno millones de los que han trincado por ahí en plan ful.

Y mientras tanto la Humanidad a golpe de click vendiendo el alma al diablo en los momentos de ocio, que cada vez son más, ahora que caigo, y tu pareja, la del amor eterno, celosa perdida porque te estás dedicando a ver qué dan de sí los que andan por las páginas esas de “get in touche, and find the eternal love”, que como todo el mundo sabe, dura lo que dura, dura.

En fin, que me parto, que echo de menos un asesor legal que sujete mi mano cada vez que voy a darle el visé a la casilla de condiciones de contrato para ver a cuanto salen las sneakers en esa página tan molona donde dicen que las venden baratitas. Y es que lo reconozco, jamás he leído no de esos contratos de las condiciones que asumes con el click, que por cierto puede haberlo hecho cualquiera en tu nombre.

Y es que para la hipoteca del pisito en Moratalaz tienes que sentarte delante de un notario que te explicará los pormenores de los riesgos que vas a correr, y el pantanal en el que te adentras. Sin embargo, a la hora de vender tu alma al diablo a cambio de nos espejitos de colores, nada, nada de nada, un solo click basta.

Ni a Mefistófeles se le habría ocurrido una tal jugada, y Fausto seguro que si la propuesta le hubiese llegado por una web de contactos, habría dado al click, sin leerlo, sin pensarlo, y ahorrándose la sangría del brazo izquierdo requerida para firmar el documento de cesión de alma.

Pero así andamos, que firmamos con un click, y tan contentos que es lo mismo, total la gleba solo sirve para que los señores mantengan su poder y su estatus. La vida es así, si no tenemos que pensar, y si se nos da el espejito mágico hacemos cualquier cosa, sin notario, y desde luego seguiré pensando que el maldito click es más dañino que las famosas preferentes, que los contratos hipotecarios, hasta más dañino que lo de Sofico o los sellitos vallisoletanos.

Recordemos el valor que le damos al tal click, y pensemos con qué facilidad nos vamos a convertir en adúlteros virtuales, que mira que es cutre la cosa.

Con su click se lo coman

 

Yo la tengo más larga….pues yo meo más lejos.

 

Me da miedo mirar las cifras de muertos que en la Siria de El Assad se han producido por los ataques con armas químicas a la población civil, siempre con el puto paréntesis de presuntamente, que a lo mejor no ha sido con esas armas, que a lo mejor se han suicidado, o les ha dado un infarto al escuchar el sonido de un camión de basura, y confundirlo con cualquier barbaridad.

Con una mano El Assad parece que se tapa el culo para evitar que el que la tiene más larga (presuntamente) le produzca un desaguisado de difícil arreglo, pero con la otra supuestamente le sujeta el apéndice al que mea más lejos, con el ánimo de ganar alguno de los dos retos.

Supongo que este asunto, que tan serio es, y que parece está en manos de unos desalmados inconscientes y asesinos, nos va a tener en ascuas como en ascuas estuvimos cuando aquello de los misiles cubanos, allá por los sesenta y el que la tenía más larga era un niño pijo de Boston, hijo de un contrabandista mafioso, y el que meaba más lejos era aquel tufarro estepario que sabía dar golpes con el zapato en la mesa.

Al final en aquella pugna la cosa acabó con un encogimiento cipotal y un corte en el flujo mingitorio que nos ahorró a todos un desastre de consecuencias incalculables.

El que ganó de todo aquello fue el que se los fumaba más gordos escondido en su disfraz de comandante asesino.

Todo, claro, a costa del pueblo cubano, a costa de poner a prueba la paz mundial y la vida de la gente.

Pero no importa cuando se trata de intentar que todos hagan lo que tú quieras, no importa si al final demuestras que en el patio del cole eres el que intimida a los demás recordándoles que tienes unos misiles muy bonitos que llegan a donde tú quieras, y el que mea más lejos tiene unos tirachinas cojonudos que tumban los misiles bonitos.

Ya lo sabemos, estamos en manos de gente ruin, mediocre, con aspecto y maneras de chulo de barrio, y quizás esto se solucionase como en la antigüedad, con duelos singulares, uno frente al otro, sin implicar a nadie más y sin necesidad de que sea a muerte, solo hasta que uno se sienta humillado, suficiente.

Ya que todos los veremos humillados a los dos en la tal pelea del siglo, de la que con los derechos televisivos, menos las mordidas, claro, a lo mejor dábamos de comer a unos cuantos niños en Katmandú, por ejemplo.

Ni los sirios de a pie ni yo queremos que se siga masacrando a esos ciudadanos, ni a ninguno, en ningún sitio, pero me temo que no está a nuestro alcance el poder evitarlo aunque nos creamos que a esos chulos de patio de colegio los hemos escogido nosotros con nuestro estúpido voto, que al final y visto lo visto apenas sirve para que nos sodomicen de forma colectiva.

Mientras escribo esto, mis amigos insisten en las mentiras curriculares de nuestros políticos, en las miserias de nuestras universidades, en el tú más, yo menos, como si eso de veras importase, así que les diré que si esta o aquella señora mienten al decir que han alcanzado los conocimientos que aseguran el tal certificado, les diré que aunque hubiese realizado los estudios con todas las bendiciones, y esos estudios sirviesen para algo más que cobrar unas tasas universitarias, lo que está claro es que la zafiedad del personaje es más que una simple apariencia. Que nadie se escandalice, su persona nos la ha enseñado a través de su imagen demasiadas veces, y si está ahí no ha sido por el titulito, ha sido por otras razones.

¿O es que su partido le exigió algún certificado académico para su militancia?. De verdad, que no me mareen con todo esto, que me da se utiliza para derivar la atención sobre los debates que realmente nos importan a los ciudadanos.

 

De todas formas, nada nuevo, nada que no sepamos, nada sobre lo que no me haya quejado ya. Es el sistema que premia la licenciatura en las artes de Monipodio, es más, premia los magister que proceden del tal patio con prebendas que para nosotros quisiéramos los demás mortales.

Yo voy a ver qué pasa con lo de los misiles esos del parrafito que publicó Tito Trump, quizás los vea volar por encima de mi cabeza, y caer al otro lado del Mediterráneo, no lo sé, y espero que no me caigan en toda la cocorota, aunque me destrocen lo que queda de la bella Damasco. En estas cosas soy muy egoísta.

Pensaba yo la pasta que el que le escribe los mensajitos de internet a Tito Trump debe estar ganado en bolsa. Y es que si dice blanco sube (ya sabes, compras antes de publicar la parida), y si dice negro vendes o compras put.

Y es que lo está haciendo casi cada semana, hoy con aranceles contra el chino malote, ayer con Amazon, luego con misiles, luego sin aranceles, que el chino es un cielo. Una pasta ¡oiga! se ha movido con todo eso, y aquí no se da puntada sin hilo, y si hay que rebañar algo, se rebaña, que nadie se va a cabrear, y si se cabrea, ya sabe ajo y agua, como toda la vida.

Me parece que me voy a poner a escuchar un poco de ese jazz americano que tanto me gusta, el que hacía “Duke”, el de Charlie Bird, el de Bill Evans, que no todo lo que nos llega del corazón del Imperio es basura, ni mucho menos, aunque lleve su yang asociado, como no puede ser de otra manera.

Mientras esperaré la próxima salvajada de cualquiera de estos ruines, zafios, mezquinos personajes que pretenden ser quienes representan nuestros intereses en la ardua tarea del gobierno de las cosas, del gobierno de nuestras vidas, del gobierno de nuestras haciendas.

Y por cierto, id mirando lo que hay, que tito Montoro está esperando ansioso su trozo de pastel….. Será para pagar el master de algún acólito, digo yo.

Con su pan se lo coman

 

Comerse al arte

Recuerdo entre brumas, que uno se va haciendo mayor y las neuronas dan de sí lo justo, aquel libro de Laura Esquivel, “Como agua para chocolate”, y desde luego, lo que sí ha quedado en mis tripas es que al final, delante de una obra de arte nuestro ser debe experimentar sentimientos, los que sean, pero debe experimentarlos.

No te digo, si como en la obra de doña Laura, te está permitido comerte la obra de arte, con lo que en esa fagia no solo se excitan las papilas gustativas, sino la vista de lo que tienes delante, el olfato que debe llenarse con los aromas que el esfuerzo del artista ha incluido en su todo, el oído al desgajar el alimento, y el tacto, el tacto que no solo está en la punta de los dedos, que te está esperando en los labios.

Pero no todos los artistas son capaces de dirigir las sensaciones a un objetivo concreto, unos se quedan en la excitación que de la vista producen las artes plásticas, o la excitación auditiva que te aporta la música, quizás, si el artista ha concebido su obra para además de observada emita sonidos y pueda tocarse, la cosa gane en enjundia, pero difícilmente puede pasar de esos tres elementos sensoriales.

Pero doña Laura nos lleva al mundo del arte concebido para hacer llorar, para enamorarse, para perdonar, para desear, para curar, para….que solo acaba con la destrucción de la obra de arte al pasar a ser parte del sujeto para quien se diseñó. Un lujo, un verdadero lujo, solo al alcance de pocos iluminados, de gente dotada del toque divino.

Y ya que digo divino, quizás, sin llegar a los terrenos que doña Laura nos cuenta en su libro, el vino sea otra de esas artes que excitan todos los sentidos, aunque aún no he podido degustar el que me haga tener sentimientos específicos, previamente presumidos por quien elabore el vino que los eleve.

Lo más a lo que se puede aspirar es a la sorpresa de a ver qué voy a sentir, que no es poco si esa sensación es elevada, o te hace pensar en el origen de las amalgamas de olores, sabores, texturas, colores, sonidos que en el acto de fagocitar la obra puedan llegar a ti, y el proceso de que esos sentimientos puedan aflorar es lo que hace que esa obra de arte fagocitada, sea individual, inolvidable.

Pero esa obra maestra despertará sentimientos diferentes a diferentes personas, no está mal, sin embargo, ese arte de la protagonista de “Como agua para chocolate”, era el de transmitir sus sentimientos a través de su obra culinaria, y hacerlo reproducible.

Soy de los que piensan que la comida, que la bebida son elementos artísticos, y no es mala cosa acercarse a ellas con el espíritu de encontrarse con el espíritu, los sueños, los afanes que puede haber detrás de una copa de vino, o de una bandeja de alimentos.

Y desde luego, hay malos artistas, artistas mediocres, artistas buenos, artistas excelentes, y genios.

Por razones que no vienen al caso, me he enfrentado de nuevo con el Señor Concha y Toro, industrial chileno que viajó a mitad del XIX a Burdeos para recoger unas cepas de Cabernet-Sauvignon, llevarlas a su finca y así crear un vino chileno.

Por lo visto cuando empezaron a tener una producción decente, el Señor Concha y Toro, guardaba la parte que le parecía mejor de las cosechas en una zona para uso de la familia y los amigos.

Los robos empezaron a incordiar al buen hombre, y todo lo que se le ocurrió fue empezar a hacer correr el hecho de que el Diablo estaba en aquella parte de la bodega como guardián de las obras de arte que allí descansaban.

Parece que la cosa funcionó, aunque lo que si funcionó, fue que “casillero del diablo” se ha convertido en una de las más famosas marcas de vino del mundo…así, que haberlas haylas.

Es pues esa concepción de obra de arte la que busco de vez en cuando en mi copa o en mi plato, que aunque no sea de recibo rechazar la artesanía cotidiana, de vez en cuando, no está mal ir a comerte una pieza de museo y regarla con otra.

Yo no sé qué dirá la historia de los talleres de artesanos, o artistas que empiezan a cubrir el mundo, haciendo de un acto tan simple como el de alimentarse, algo tan complejo como el hacer sentir de forma especial a los humanos.

Y pienso en los grandes talleres de cocina que andan siempre a la greña por ver quién es el número uno del mundo, que si danés, que si catalán, que si japonés…(los franceses, ya se sabe, abusan de la mantequilla, y los italianos de la pasta y el risotto), y en sus platos pueden ofrecernos obras que van desde el grafitero al más barroco de los artistas, o al abstracto, al que busca solo esencias, al que solo fotografía y no elabora (no la toques más-así es la rosa), al aprendiz de brujo, y al que solo pinta paisajes de su pueblo o navega por las músicas de su parroquia en exclusiva.

Siempre es grato descubrir el arte en fogones y en bodegas, aunque no sea necesario el encontrarse cada día con obras maestras, que parece que hasta hay un síndrome del visitante de museos que acaba atorándose de tanta maravilla agolpada, que una a una y de forma espaciada alimentan el espíritu, y en tropel acaban agobiando.

Pasaremos pues a intentar recordar los colores que el personaje que nos describe Laura Esquivel pone en su arte, aquellos pétalos de rosa que caían en el asado, aquellas lágrimas de desamor que se vertían en el postre, aquella melancolía que añadía a la hoja de romero de la salsa y que acompañaba con recuerdos de su abuela.

Me quedaré con el cariño del Señor Concha y Toro por su casillero que era la obra de arte que deseaba compartir con los suyos, me quedaré con los recuerdos de los sabores, de las texturas, de los olores, de los colores, y de los sonidos de las copas, las porcelanas y los cubiertos que volaron por la mesa algún día del que ya no me acuerdo, porque esas sensaciones deben ser atemporales.

Mojen en la salsa, y apuren las copas

Marat/Sade

 

Charlotte Corday, una girondina acabó con la vida de Marat, apuñalándolo en el pecho, mientras Jean Paul estaba en la bañera que utilizaba para aliviar los terribles picores que su infección herpética cutánea le producía.

Una puñalada en el pecho de una girondina a un jacobino. Al final un hombre que hoy podríamos considerar un intelectual de izquierdas, muere a manos de una “casi girondina”, que de hecho estaba empeñada en un problema muy local. La guillotina por la muerte de Marat fue su premio.

Pero la figura de Marat, un intelectual que tras su formación científica como médico escondía una personalidad rebelde frente a las formas de la sociedad y que fuera de lo que el intelecto pudiera representar abominaba de reyes, dioses, nobles….e iletrados, acabó siendo considerado, bien que por un espacio corto de tiempo tras su muerte en una figura deificada por los sans culottes, llegando a reposar sus restos en el Panteón, hasta que los retiraron, cosa de poco tiempo.

No recuerdo muy bien, creo que fue en el sesenta y ocho, o en el sesenta y nueve, en aquella Barcelona de Teresa Gimpera, cuando los pobres no podíamos acercarnos a Palamós o a S’Agaró, se nos dio un regalo que aún tengo en la memoria.

Desde mi localidad del último rincón del paraíso del teatro Poliorama, aquel maestro de la escena que fue Adolfo Marsillac, me permitió asistir al reglao de “La persecución y asesinato de Jean-Paul Marat representada por el grupo teatral de la casa de salud mental de Charenton bajo la dirección del Marqués de Sade”, que había escrito Peter Weiss, y traducido Alfonso Sastre.

No voy a entrar a buscar paralelismos entre estos tres personajes y alguna de las tendencias de Marat, pero si me pongo, nos ponemos, las encontramos, seguro, que al final Marsillac tuvo que sufrir la represión franquista, siendo incluído en las listas negras de Televisión Española, a raíz del montaje de esta obra, y del Tartufo. La censura del Dictador nunca se llevó bien con la cultura y la libertad.

Peter Weiss, se arrastró por la Europa de la guerra y la posguerra, y supo en esta obra recoger la herencia de Artaud y Brecht, dejándonos un elemento en donde el teatro épico, el teatro del absurdo, el de la crueldad, se mezclan de forma que hacen sentir un verdadero desasosiego al espectador de platea, al que finalmente acaba atacando física y desaforadamente. Y es que allá por los sesenta del siglo pasado empezaba la nueva revolución de los intelectuales con sangre jacobina, que diría Machado.

Y Alfonso Sastre que aunque anclado de alguna manera en los nacionalismos vascos, ha aportado su visión jacobina de la sociedad, a través de su obra. Quizás otro sans culotte de familia bien.

Posiblemente la parte más importante de la obra es la representación sangrienta del sufrimiento del hombre que plantea la duda de si la verdadera revolución se produce cambiando la sociedad o cambiándose a uno mismo. Es decir, la base de la Revolución francesa, y la base de los movimientos sociales que comienzan en el siglo XIX. Y es la pregunta de qué es más importante si el individuo o la colectividad.

El juego, al final, es el juego del poder, y el poder parece que se nos indica está en la violencia, que antepone la muerte de los demás, (no poderosos) frente a la muerte propia. Y con ese axioma podemos empezar a discernir lo que representa la libertad del individuo inmerso en el tejido social. Si el individuo es libre, puede no sentirse en la necesidad de ser parte de la colectividad en cuanto a ceder parte de su parcela de libre albedrío, que solo al alcanzar cotas de poder, que siempre emanan de la violencia (sea del tipo que sea) podrá desarrollar en mayor o menor grado.

En una terrible obra de Sade , “Saló o los ciento veinte días de Sodoma), de la que recuerdo lo que me costaba pasar las páginas por el miedo a leer una barbaridad mayor de la que ya había acabado de leer en la página anterior, en donde el poder de la violencia es el que va definiendo el desarrollo de la sociedad creada a base de la tenencia de los esclavos capturados por el grupo de dirigentes. La libertad solo puede existir en quien ostenta el poder, los demás quizás con las sombras o los restos debamos conformarnos. La película de Passolini no me tranquilizó, fue peor. Puso imágenes a la expresión más depravada de la utilización de la libertad por parte de quien ostenta el poder.

Es la lección de la Revolución Francesa, el poder lo ejerció el Terror, hasta que ese terror fue sustituido por otro más estructurado, y ostentado por quienes lo habían disfrutado siempre. Nada cambió.

¿Qué es al final lo que se discute en el juego de Weiss en su obra que no deja de ser teatro dentro del teatro, sino el control de gentes incapaces por su locura, dominadas por los nobles que regentan la institución de Charenton, y por mucho que se discuta sobre política, sobre filosofía, sobre la muerte, lo que al final le transmite a la sociedad burguesa sentada en el patio de butacas, (napoleonistas en Marat/Sade), o a los burgueses del patio de butacas del Poliorama, es que aunque ostenten el poder, un día la verja se rompe y ellos de forma individual y limitada sucumben a un ataque desordenado y sangriento, pero su “clase” sigue manteniendo el poder, y cotas de libertad que nunca para los locos de Charenton, estuvo disponible.

Charlotte Cordey mata al jacobino Marat, al hombre que intenta navegar en las aguas turbulentas donde su ilustración, sus conocimientos científicos, e incluso sus relaciones con gente de la talla de Benjamin Franklin, no hacen más que exacerbar su oposición a todo lo burdo que en el ámbito de su sociedad se le ofrece, y ello desde posiciones de cierto poder.

Así que la carta que aparece en el cuadro de Jacques- Louis David, esa especie de “Pietá” de la Revolución nos deja un mensaje desolador.

Dice Charlotte Corday:

Du 13 Julliet 1793

Marie Anne Charlotte Corday au citoyen Marat

Il suffit que je sois bien malheureuse pour avoir droit á vôtre bienveillance.

Que no es más que la posición eterna del oprimido frente a quien ostenta el poder.

Y a otra cosa.

 

Credo in unum Deum

La Existencia de Dios

Hace nos meses, un amigo, me hizo la pregunta que debía hacerme, después de años de relación, acerca de si creía o no en Dios.

Me dio la sensación de que se esperaba, a pregunta tan incómoda, una respuesta simple, casi un sí o un no, que no se trataba en medio de la cerveza que nos estábamos tomando en la cafetería de aquí al lado, comenzar un análisis acerca de problema tan discutido, tan lleno de interrogantes, y tan contaminado por montañas ingentes de intereses religiosos y políticos.

De forma que eché mano de lo que aún quedaba de mi inteligencia de niño de barrio obrero, y le solté que estaba muy de acuerdo con el acercamiento tomista de la tal cuestión, que uno andaba con ganas de pasar el examen que el señor que tenía delante, con aspecto de profesor universitario me estaba planteando, y sí, parece que raspado, pero saqué el cinco pelado. Que lo que le solté no impidió que nuestra amistad siguiera.

Ahora, de ahí a renunciar a la comprensión de la idea de Dios hay un paso de gigante, y yo no estoy dispuesto a quedarme sentado en el sillón de casa, amparado en mi fe, sea ella la que sea, y no darle al cacumen constantemente para ver qué puede aportarme nuestra sociedad a la hora de llenar de contenido el concepto de Dios, con elementos que estén fuera de la fe, es decir, con argumentos de los que la ciencia nos puede dar, con argumentos que la razón pueda aportarnos, y así tratar de unir con un buen pegamento ambos dos y reforzar la creencia en ese Ser Superior.

Hasta donde entendí yo la cosa de Santo Tomás, el hombre no andaba desencaminado, que de alguna forma ese era su camino, buscar argumentos difícilmente refutables a la hora de construir sus cinco postulados que nos legó en su Summa Teologica y que no voy a repetir, pero que con los matices que uno quiera, incluyendo los avances de la física y del razonamiento matemático, siguen teniendo su intríngulis.

Leyendo aquí y allá, escuchando a este y aquel, me pongo a pensar en varias cosas, y todas me inquietan.

La primera es que si entendemos la idea de Dios como la de un ser único y Supremo, debemos aceptar que en el caso de que aceptemos la existencia de Universos paralelos, o Multiversos, al menos deberíamos considerar una especie de multitarea divina, realizada además fuera del Multiverso, que para crear algo, hay que hacerlo desde fuera, que si eres parte, alguien te ha creado.

El concepto de crear es tremendamente difícil de entender para mí, si por crear entendemos que de la nada (que por cierto ya es algo, que si no, no sería siquiera mencionable como concepto) pueda obtenerse algo, así que aceptaremos la idea ramplona de “La Nada”, e intentaremos navegar con esa carga.

Pero me dicen los físicos, que esto en donde nos movemos ahora, proviene de un estallido enorme que vino a darse hace más de trece mil quinientos millones de años, lo que conlleva que dos de las cosas que venían en mi libro de segundo de bachillerato se me hunden por la base:

La primera, la idea de lo infinito del Universo, que si todo salió de una partícula llena de energía, el límite está en esa energía.

La segunda, y no menos importante, es que si el origen fue esa partícula de energía, la cosa ya no viene de la nada, a no ser que empecemos a dar vueltas a lo que había antes de la gran explosión, a como se formó esa energía, de dónde procedía, y sobre todo por qué estalló, y Quién la hizo estallar.

Ya lo veis, estoy muy tomista a la hora de buscar un algo creador, que a todas luces siguiendo por ese camino, se necesita para cuadrar la ecuación que antes de antes debió haber un antes, y podemos, usando esa herramienta tan burda que se llama lenguaje llamarlo como queramos.

Dejemos por un momento los multiversos, para que no me líe yo mismo, y vayamos a este Universo en el que estamos, pequeño, finito, y con visos de tener un final, cuando la energía del gran estallido se haya agotado. O no se agota, que en su transformación entrópica volverá a la gran implosión y en unos cuantos años la cosa volverá a estar a punto de estallar y ¡venga! A comenzar de nuevo. No lo sé.

Pero toda esa explosión-implosión, si la cosa va por ahí…¿necesita un ámbito en el que producirse?, quizás no necesite ubicación física alguna, me cuesta entenderlo, pero a lo mejor mis amigos matemáticos se ponen un día y me lo pueden explicar. Y es que a lo mejor el gran estallido se produce en el ámbito de una parte de otro universo, que por cierto, la tal palabra “Universo” se me hace de difícil comprensión, y es que, en mi ignorancia, la circunscribo al supuesto ámbito del gran estallido que andamos cabalgando, pero, me parece que la cosa supera ese ámbito.

Otro de los puntos tomistas es el orden, y sí, parece que existen normas que se cumplen dentro de ese estallido de energía inconmensurable, que el cloro y el sodio reaccionando adecuadamente, dan un producto salado, que se comporta siempre que se den las mismas condiciones, y de la misma forma tantas y tantas acciones dan de forma inequívoca reacciones idénticas, medibles, y reproducibles. Así, parece que hay un orden, y si hay un orden hay alguien que lo diseña, dice Tomas de Aquino, pero, ¿y nuestra ciencia?, ¿ha llegado al punto de definir al diseñador del orden, o está en ello?.

Matemáticos que han navegado esas aguas, te dicen que hay demasiadas incertidumbres para aseverar que realmente se necesita un diseñador, pero de la misma forma te comentan, y publican, que hay demasiadas incertidumbres para afirmar lo contrario, así que dejamos la cosa a lo que cada uno de nosotros pueda creer.

Y con ello parece que volvemos al tema de la fe, que hay una falta de conocimiento científico que pueda explicar el asunto, y es que en la historia del conocimiento del Universo, hemos ido ampliando el entorno a medida que nuestro conocimiento científico iba avanzando. Que de considerar Universo al bosque donde estaba nuestra tribu primigenia, fuimos ampliando y lo que parece que se creo fue la Tierra, luego hubo planetas, galaxias….partícula primigenia, más universos, y seguiremos así hasta que  algún día quizás lleguemos a la comprensión de qué diantres es todo este entorno en el que nos movemos.

Cuando los mitos y las tradiciones nos dirigen hacia ese Padre con barbas que navega por el techo de la Capilla Sixtina, o a los dioses funcionales que nos llegan de tantas y tantas culturas, de alguna forma nos transmiten a través de ese símbolo la idea que desde estas líneas estoy intentando racionalizar, de forma desde luego muy poco efectiva, que en ninguna nos habla de quién crea al Dios primigenio, que esa es la verdadera X de la cuestión, y los conceptos de infinito, de eterno, quedan siempre circunscritos a un casi infinito y un casi eterno, cuando nos referimos a la Creación Primera, que está fuera de nuestra capacidad el comprenderlo, o al menos de la mía, y ojalá recibiese esa luz que me hiciese pasar de agnóstico a gnóstico.

Sin embargo, el pensar que sin “nada”, sin esa fuerza primigenia, o esa voluntad, o esa energía nuestro entorno haya devenido en lo que en el momento actual, en este instante estoy percibiendo, ( a saber qué perciben otros de mi especie), es para mí de difícil comprensión. Es por tanto una indeterminación lo que está en el origen, y a partir de ahí, unas leyes que vamos descubriendo poco a poco, y que posiblemente acaben llevándonos a un conocimiento de lo que hay.

Y por tanto tengo que acabar con el recurso de la fe, o de la hipótesis más plausible de que Algo hay, que no sé qué es, y que desde luego está lejos de las interpretaciones que los diversos credos religiosos dan a sus fieles a través de las imágenes estereotipadas, pero necesarias para que esa idea de Dios se pueda convertir en un elemento útil para la vida de los Seres Humanos.

Ahí queda eso

Uni doli treli catoli

Esto de las metas, los records, libro Guiness incluído nunca me ha hecho demasiada gracia, que soy poco competitivo, y con los años mucho menos, y mi grupo está con los de Fray Luis de León, que la vajilla de fino oro labrada sea de quien la mar no teme airada.

Hombre, que diría mi amigo el gallego, como temer a la mar airada, tampoco se la teme mucho, con no acercarse ese día ya vale, que para nadar un poco, te acercas a cualquier calita, de esas tan chulas que tenemos por mi tierra en un día de esos tranquilos, y hasta te lo pasas bien.

Es decir, las cosas en su justo medio, sin exageraciones, que empiezas como esa Anna, ginebrina ahora, y cuando te quieres volver persona, no te reconoce ni el portero de tu finca urbana.

Y a mitad de los mil ando, que esta entradilla en la bitácora es la que me indica el programa de ordenador es la número quinientos en casi tres años. Me lo dicen, y no me lo creo.

Como no había demasiados objetivos previos, de esos medibles, que diría un nuevo ejecutivo de multinacional, todo lo que ha pasado por estas páginas, ha sido subjetivamente válido, que no ha estado nada sometido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, o al control de competidores, vamos a nada de nada, ha estado sometido a lo que me ha dado la real gana, y ni siquiera al juicio de quien me haya leído, que la lectura es voluntaria y gratuita.

Lo que si agradezco sobremanera es la cantidad de comentarios que he recibido de alguno de vosotros, aunque en mayor medida de la que me apetecía, han tenido que compartir espacio con correos no deseados empeñados en venderme cualquier porquería disponible, desde la tal Viagra, a suscripciones a páginas porno, pasando por asesores de estilo, asesores financieros, asesores sentimentales. Lo que quieras.

Y es que estas cosas del mundo virtual tienen su Yang, que casi siempre, o siempre al final de la sucesión matemática, equilibran al Ying. No hay forma humana de utilizar estas herramientas que la tecnología nos ofrece, sin pagar un precio, demasiado alto, me temo, en términos de pérdida de libertad, y de cesión de espacio vital, al menos en cuanto a lo que se refiere al área de la privacidad intelectual.

Cosas de los tiempos, que lo que con una mano nos dan, con la otra nos roban la cartera.

Pero dejando a un lado los aspectos más incómodos de estas quinientas entradas en mi bitácora, puedo decir que hasta hoy me lo he pasado bastante bien, ya que he cumplido el escribir sobre lo que me da la gana, cuando me ha dado la gana, y con los errores que surgen de la espontaneidad, que muchas veces ni siquiera he utilizado el corrector ortográfico en la confianza de que como me hicieron leer de niño a Juan Ramón Jiménez, si se cuela una jota donde debería caminar una ge, el texto se leerá, y todos tan felices, o no.

Sé que a algunos de mis amigos aún les debo la vaga promesa de liarme a escribir un libro, de esos que van acompañando al árbol que debería haber plantado y a los hijos de tu mujer, que parece son las tres cosas importantes de esta vida, y quiero decirles que este curso tampoco va a tocar lo del libro.

Y es que cada vez que me pongo a desarrollar na idea original resulta que no lo es, que siempre hay alguien que me ha tomado la delantera, y uno no tiene la técnica literaria suficiente para el sorpasso al tema del que se trate. Que si crímenes en un tren…puaff, la Christie lo deja cerrado, o los de extraños en un tren del gran Hitchcok, insuperable, que ves que hay inconscientes que te escriben bodrios como la chica del tren, y claro te desanimas.

Por no entrar en la ciencia ficción, en el terror, en lo fantástico, que desde el microorganismo asesino, hasta los espacios cerrados de Stephen King, o los abiertos de Asimov, la cancha que te dejan es muy escasa, es nula.

Si vas por lo sobrenatural, Juan Rulfo y su Pedro Páramo lo hace imposible, si por las fiestas españolas tito Ernst te cierra el camino. Y el Camino, ¡Ay! el Camino.

Si te vas a lo esotérico, a la esencia de la semiótica, te das de cabeza con Eco, si vas a Egipto chocas con Jacq, si a Sudamérica entre Gabo, Asturias, Borges, Paz, y tantos otros te demuestran que tema tras tema, personaje tras personaje, sensibilidad tras sensibilidad, ya han tenido el filtro magistral. Hasta los norteamericanos me han cerrado puertas, en los mundos infantiles de Twain, la novela negra desde Poe a Hammet o Elroy, las aventuras de la mano de London…

Hasta cuando me pongo a ver qué es lo que pasa por mi pueblo, choco desde Somoza al Candel, desde Marsé a Vila y Fabra, desde Pla a Capmany.

Así que no hay peligro, que prefiero soltar desde esta bitácora, pequeña, ramplona, mal escrita, las paridas que se me caigan a las yemas de los dedos, que daño, por el momento no se lo he hecho a nadie, y si ha sido así y no me he enterado, que usted disimule.

Como por el momento sigo vivo, no cejaré en el aquel de seguir por esta senda del bitacoreo, que al final no es más que un pasatiempo, y una forma de dar a conocer desde el mismo centro de mi soberbia, la forma en que reacciono a los estímulos que me lanza el entorno, el ecosistema en el que me muevo, y espero que dentro de tres años pueda decir que he llegado a los mil o a los quinientos uno, que son cosas que nunca se saben, y además las carga el diablo.

Aprovechando que no quedan madrileños en Madrid, me voy a dar un paseo por provincias, que según veo, andan todas, autonomía tras autonomía paseando por la Gran Vía, y siempre me ha gustado el olorcillo a tufarro, sobre todo cuando no me paro a deleitarme, que el horno no está para bollo,.

Nos vemos

Le Petit Nicolas

Parece que al marido de Carla Bruni me lo están empapelando, y es que hay un juez que le tiene manía.

El pobre hombre, que siempre ha salido de casa vestidito con su uniforme de masón, traje negro, corbata negra, camisa blanca, y tacones de drag queen, tiene que soportar que le pongan a su disposición una suite en dependencias policiales durante un par de días hasta que el juez, el señor juez, mire a ver qué es lo que tiene contra él. Terrible.

Y es que este pequeño Nicolás, (si habrá algo en el nombre y en el tamaño, que por aquí tenemos otro pequeño Nicolás en las mismas, aunque de forma más cutre), dicen que en su afán de servir al pueblo, a la ciudadanía, evitando que caiga el poder en manos de los enemigos del pueblo, anduvo buscando apoyos en aquella Libia del coronel que visitaba Paris con su jaima, y que le vendía a Total sus productos energéticos.

Qué error democrático mi querido y pequeño Nicolás. Aunque no creo que la cosa haya sido así, que tus manos, estoy seguro nunca se han manchado con dinero de sangre, y mucho menos tu partido, que solo lo componen personas de la más alta dignidad y con ese espíritu de sacrificio que honra a todos aquellos que se dedican, de forma altruista como tú, a dejarse la vida por el bien del pueblo, o de la ciudadanía, que ahora no vamos a discutir por el concepto. Que el dinero de Gadaffi era y será siempre limpio, (y sobre todo de curso legal).

Que ya sé lo mal que al final salió la cosa de Libia, que fue una pena, y es que esas cosas de las primaveras en tierras desérticas se entienden fatal, que sí, que lo fue, que la pérdida de aquel gran hombre que viajaba con su jaima a cuestas ha dejado la zona hecha unos zorros, y no hay forma ahora de obtener ayudas para que la democracia en tierras galas siga su triunfante camino.

Creo que en el fondo no es más que la envidia, que todo lo corroe, quien está llevando este asunto por unos derroteros que no van a favorecer a nadie, que las elecciones que dicen que ganaste con ese dinerín ya están más que digeridas, y en las del dos mil doce, no sirvió la cosa para mucho.

Los jueces, mi querido Petit Nocolás, parece que han sido cortados por el mismo patrón en todas partes de este nuestro mundo cainita y calvinista, que no entienden nada, que no parecen capaces de apreciar tanto y tanto sacrificio que día a día, vosotros, los grandes líderes mundiales, hacéis a cada momento por todos y cada uno de nosotros.

Y fíjate, no eres el único, mira lo que le están haciendo al pobre Tito Trump, que si ha pillado perras de no sé donde, que si los de Cambridge no sé qué, le han pasado millones y millones de direcciones para que tuviera la oportunidad de informarles y conseguir su voto, que si los rusos le han ayudado, envidia, pura envidia, que lo único que pretende es UNA América, GRANDE, y LIBRE. Me suena el mensaje y no sé de qué.

O aquí en esta pobre y miserable España, que a todos esos catalanes que también desean UNA Cataluña, GRANDE, y LIBRE, les andan buscando como se han gastado las perras de todos en la obtención de tan elevados propósitos.

Es una vergüenza, que en los países de verdad, en aquellos en los que los jueces no van por libre, sino que saben perfectamente donde está el bien del ciudadano, nadie le dice a quien gana las elecciones con el ochenta por ciento de los votos, que si ha buscado dinero por ahí para su campaña, que si hay que gasear a uno, se le gasea, que el bien común prima sobre el individual, o cuando los representantes del pueblo, por aclamación consiguen que el dirigente de la segunda potencia del mundo, sea su líder vitalicio.

De ellos tendríamos que aprender, y las cosas nos irían mucho mejor, que no nos enteramos, y perdemos el tiempo, el esfuerzo, y las oportunidades de hacer sólidos a nuestros líderes, aquellos que sabemos que nos van a llevar a la GRANDEUR, mirando de donde han sacado el dinero para que su mensaje llegase con total nitidez a sus conciudadanos.

Aquí, en el sur desalentado, también lo hacemos, que nuestros jueces, ya sabes, se dedican a perseguir a gentes que de la gestión de la cosa pública han hecho su cruzada, su religión, que mira como tenemos a la Espe, al Marianico, a Griñán, a tantos y tantos, que en un esfuerzo de creatividad positiva han conseguido que unas ideas tan provechosas para la mayoría se alcen como las directrices que nos siguen haciendo grandes.

Me dicen, mi querido y admirado Petit Nicolás, que de presidente te dedicaste a asegurar que gentes de bien siguiesen en sus puestos presidenciales en esos países en los que la influencia gala era notable. Es más, me dicen que aseguraste un cambio digno para las monedas que operan en el África ecuatorial occidental, que su CFA bien protegido sirva para el bienestar de los pobres salvajes de la región.

Que me cuentan que en aras de mantener a sus líderes, esos que garantizaban los contratos de materias primas que tan bien les venían a ellos, y a la dulce Francia, llegaste a enviar tropas de apoyo a esos grandes hombres, que en el afán de proteger a su pueblo, de hacerlo prosperar, todo lo que desean es el apoyo vitalicio a su posición presidencial, que al final no son más que verdaderos padres para su pueblo.

Qué injusticia, querido Nicolás, que la envidia de unos cuantos jueces de la horca (¡uy, perdón!, de la guillotina)pueda provocar que dejes tu retiro dorado disfrutando del arte de tu dama, no tiene perdón, como no lo tiene el que mi Puchi no pueda disfrutar de la cálida compañía ginebrina de Anna, si hombre la murciana indepe. Si es que te entiendo, con tanta injusticia debes esta confuso.

Sabes que, como otros que como tú están sufriendo de esas persecuciones, por haberse saltado la ley, hecha para impedir el progreso de los ciudadanos, tienes, tenéis mi apoyo, que mi fe en vuestros mensajes, en vuestra visión mesiánica del mundo es tan fuerte como la que profeso al abate Saunière, aquel que se hizo rico vendiendo misas en Rennes le Chateaux, y puso a Asmodeo a sujetar la pila bautismal, todo para demostrar que la dinastía merovingia llevaba la sangre de Cristo.

Con su pan se lo coman

 

 

De clics y me gusta.

Hoy, mientras me iba con paciencia, arrancando una a una las legañas, escuchaba en la radio esas cosas que pasan, o que nos dicen que pasan, y alguien mencionó el tema de los biga data, ¡de nuevo!, y lo que al parecer, y gracias a nuestra, iba a decir estupidez, y no, es gracias a nuestra forma de ser, que hemos dado tantos datos nuestros y de nuestros contactos, sin quererlo, desde luego, que las posibilidades de ser dirigidos hasta en la forma en que nos limpiamos el culo, están alcanzando niveles estratosféricos.

En el momento, parece, en que nos hacemos miembros de tan prestigiosas comunidades, como las de Twitter, como las de Facebook, quizás si compramos pañales por Amazon o por Alibabá (por lo menos este en su nombre deja claras sus inteciones), los me gusta, las páginas que visitamos nosotros, o nuestros amigos, pasan a ser un activo de venta publicitaria de gran valor, ya que los tales poseedores de esa información venden nuestros perfiles a quien necesite cosas como:

“Varón entre cuarenta y cincenta años, de posición económica desahogada, de ideas conservadoras, al quien le gusta el jazz, la ópera, y los Rolling Stones, que se va de viaje tantas veces al año, que se gasta tanto y cuanto dinero en sus tarjetas de crédito, que tiene un teléfono móvil que ha de morir por eso de la obsolescencia programada dentro de unos seis meses”.

“Que le gustan las series de ciencia ficción, los libros antiguos, que visita regularmente los oficios de la Iglesia Ortodoxa del barrio tal, que se mueve usando tal coche de tantos años de antigüedad, que se gasta en transporte público tanto y cuanto, que sus amigos son de esta o aquella tendencia, que va a hoteles de esa o aquella categoría…y”.

Cuánto más saben de nosotros, de cada uno de nosotros, que incluso cuando enciendo esa puñetera televisión inteligente, me sale el listado de lo que según el análisis correspondiente que ha hecho el algoritmo, debería ver, que es la selección personalizada que me han preparado, así que hay que merendarse la última de ciencia ficción, sin posibilidad alguna de revisitar “Lo que el viento se llevó”, que en tu lista personalizada, que con tanto cariño hemos preparado para ti, ni aparece, ni falta que hace.

Los anuncios que aparecen de forma subrepticia cuando estoy leyendo el correo de amor que me manda Chuchita, me recuerdan el tiempo que hace que no visito tal o cual ciudad, que el nuevo montaje de Aida está en el Real, y que no debo perdérmelo, que hay unos nuevos auriculares de la marca Pepe, que están diseñados para mí…(a veces me dan ganas de visitar páginas de audífonos, para que no me recuerden lo de los auriculares), que el nuevo Iphone estará disponible el día que mi viejo Sony empiece la agonía que habrá de llevarle a la tumba.

Mis datos médicos, seguramente estarán en manos de alguien, pero como estoy, por el momento, bastante sano, no me aparecen anuncios de paracetamol, ni siquiera de Viagra, que ya uno se lo toma hasta como un piropo. Pero estoy seguro que conocen mi forma de acercarme a la política, y cuando lleguen las elecciones, bien se preocupará alguien de que vea aquella peli del “Vota a Gundisalvo”, o “El disputado voto del señor Cayo”. Que los rusos ya saben qué tienen que hacer para que vote su conveniencia, y a mí no me toca más que hacerlo, y ya está.

Lo malo de todo esto, es que uno que de natural es curioso, no va a tener a su disposición alternativas fuera de las relacionadas con los “me gusta”, que de forma casi inconsciente uno pulsa sin ser consciente de las consecuencias, incluso, ahora que ya no ando por esas redes. Pero es lo mismo, me compro un pito en Amazon y me mandan anuncios de disfraz de árbitro de segunda división, cuando estoy leyendo desde el ABC al Público, que en eso de leer uno es muy plural.

Porque estos amables clicks, demuestran deseos, tendencias, sueños, olvidos, alegrías tristezas, y sobre todo son una información de un valor incalculable para quien me recuerda que Le Meurice, sigue estando en la calle Rivoli de forma machacona, aunque el médico me haya prohibido cenar en Ducasse, por aquello de los colesteroles. Y no son ya solo míos, que al compartirlos como si fuera una encíclica papal, “urbi et orbe”, lo mismo traen asociada la consecuencia de que solo sabré que están a la venta los vinos de Borgoña, que como no me intereso por otras denominaciones, para qué perder el tiempo con publicidad que no me interesa, piensa el algoritmo, digo yo.

Y en este mundo sutil y grosero de los clicks y los me gusta, vienen y me dicen los que saben de esto, que los humanos tomamos sin pensar, es decir, de forma automática, o por influencia del último vocero, el ochenta por ciento de nuestras decisiones, así, que no hay más que ir descubriendo los instintos de todos y cada uno de nosotros, guisarlos convenientemente en la marmita de los “big data” y a vender tejanos, Ugly sneakers, y paellas del Paellador, de esas que te manda Amazon o Deliveroo, que uno se hace bola con estas cosas.

La cosa es terrible, porque me veo votando a quien no quiero por error si en el último anuncio colado por debajo del sobaco, me lanzan el día de echar a Rajoy las bondades del PP valenciano, y acabo votando a Zaplana, aunque vaya el número tropecientos de la lista, y a saber en qué queda la cosa.

Estoy preocupado, porque a lo mejor las informaciones que recibo, no son realmente lo que está pasando, que cuando leía el Caso y el Marca, más o menos me hacía a la idea de que Kubala jugaba muy bien al futbol, y que el Lute era, por aquel entonces un pájaro de cuidado.

Y ahora a lo mejor me mandan las noticias feas de Trump, porque saben que no me cae bien, y necesitan mis clicks, o me cuentan esto o aquello de los indepes, porque así mantengo el espíritu despierto, y me tienen satisfecho con la versión que me mandan. Que a lo mejor hasta las noticias van personalizadas, y yo me gusta tras me gusta, como un carnero bien disciplinado, que por mi culpa no se me cabreen ni los algoritmos, ni sus señoritos.

Espero por mi bien, no cabrear al algoritmo, que en 2001, Una Odisea del espacio, ya nos enseñaron que los cabreos de los Inteligentes artificiales tienen muy mal arreglo.

Con su pan se lo coman

Han matado a un hombre, han roto un paisaje

Es el título de una obra de alguien que antes se llamaba Francisco Candel, y hoy por esas cosas de las independencias, y quizás por el agobio de no ser de la “seba”, se hace llamar Françesc Candel. Es lo mismo, sus libros, que leía yo de adolescente nos hablan de la Barcelona más descarnada, la de aquel barrio, “Can Tunis”, que reconocíamos en los sesenta como Casa Antúnez, al otro lado de la montaña de Montjuich, debajo del cementerio.
La obra que más me impactó, fue una que tituló “Donde la ciudad cambia su nombre”, realmente espeluznante, y es que entre las dos, me dá que desde aquellas épocas poco ha evolucionado esta maldita sociedad en la que vivimos.
Más de una vez, desde esta bitácora, he hablado de lo que significa el humano deseo de abandonar físicamente la tierra que le vio nacer para encontrar mejores formas de vida, y también he hablado de como se les llama a estas personas, que no a todas se les aplica el mismo adjetivo.
Si alguien del primer mundo, ese que circula entre los paralelos treinta y ochenta, con las excepciones de Siberia y Australia, cambia de país para mejorar su estatus económico, decimos que es alguien “expatriado”, y la sociedad de la que procede le reconoce el sacrificio de retirarse de sus raíces, y le compensa de formas, en general, extremadamente generosas.
Sea, que parece hasta justo, si hay sacrificio personal por un tema económico, el sistema, te recompensa. También es cierto que los beneficios de tu migración que espera el sistema son enormes, y si te llevas parte de los beneficios, ciertamente, parece justo.
Estas corrientes migratorias de los que llamamos expatriados, generalmente viajan de norte a sur, (con las excepciones mencionadas), y hay pocas estadísticas en cuanto a su número, ya que tienen, debido a sus condiciones económicas, la posibilidad de viajar a casa cuando les da la gana, o cuando su ocupación laboral se lo permite. No hay restricciones.
Pero si la cosa es al revés, ¡ay si la cosa es al revés!, entonces eres un migrante, y la cosa cambia radicalmente, que eso de viajar desde el sur al impoluto norte, está muy mal visto, por los del norte, claro, y va para largo, que en mi ya cumplida vida, lo vengo viendo desde que tengo memoria.
Que lo de Casa Antúnez, ya era una migración de sur a norte, que aquel barrio de chabolas, como otros que rodeaban Barcelona, “La Torrasa”, “El Besós y La Mina”, “El Carmelo”, se nutrían de migrantes a los que la posguerra, el hambre en los campos andaluces, murcianos, extremeños, habían forzado a su población, a parte de ella, a intentar mejorar su vida migrando.
Y el norte los recibía, en la Estación de Francia, a la llegada del “Sevillano”, aquel maldito tren que vomitaba esperanzas dentro de maletas de madera atadas con cuerdas, que el textil necesitaba mano de obra, que había que construir el nuevo Pedralbes de los que habían ganado la guerra, que había que recoger las basuras de los del norte, que había que limpiar las calles.
Anoche me acosté con el mal sabor de boca que me dejó la muerte de un hombre, ese al que todos mataron y él solito se murió, ese que había osado comerse la materia remota de la Santísima Trinidad, que nos contaba el Padre Coloma, que era el eslabón fácil de la cadena de intereses y de mierda que nuestra sociedad crea casi por definición.
Un migrante senegalés de treinta y pocos años, dicen las noticias, falleció en la calle aparentemente de una insuficiencia cardio-respiratoria. Y este hombre, hacía lo que los expatriados hacen, pero en la dirección equivocada, desarrollar su profesión, de la que él no era más que un eslabón, en la que tenía experiencia, que la llevaba practicando más de catorce años, y que realmente a quién beneficiaba, no era solo a él, que había al menos dos entidades que realmente obtenían el beneficio de su actividad, que nuestra sociedad ha determinado que es ilegal.
El primero las organizaciones que le vendían los productos que después él intentaba transformar en su comida diaria, en su techo de todas las noches, y en alguna remesa que otra de pequeños puñados de euros para atender algunas necesidades de su familia africana.
El segundo beneficiado, desde luego, la sociedad en la que vivía, que puede ser le envió a la policía, o quizás a él no, pero sí a cientos como él, aquí en Madrid, allí en Barcelona, en Valencia, en donde quieras, que miembro a miembro se acercaban a su “manta”, para llevarse los productos que ofrecía, que ofrecen tantos y tantos eslabones de esta cadena, y así poder enseñar el bolso de marca, la camiseta del futbolista de moda. Y es que el precio en las tiendas oficiales no hay quien lo pague.
Me dicen que este comercio es ilegal, pero lleva más de treinta años funcionando, y nuestra estructura democrática no ha sido capaz de desmantelarlo, ni en los almacenes de los polígonos industriales, ni en las aduanas por donde entra el material, ni siquiera multando a los ciudadanos que compren esos productos. Todo difícil, muy difícil de entender, y muy fácil de reprimir, y no se hace en su raíz, que es más cómodo que muera un hombre, aunque se rompa un paisaje. Al final paga el débil, el que dejó las playas de Dakkar, sin ser corredor de coches y blanco, claro.
Estoy cada vez más avergonzado de la sociedad en la que vivo, y ayer cuando leí lo que decían los medios de comunicación que pasó en Lavapiés (la verdad la ignoro), se me vino encima todo el drama de la inmigración, que hoy es de gentes de fuera de la Península, pero que hace una décadas hablaban mi idioma, y había nacido a pocos cientos de kilómetros de Barcelona, de Madrid, de Bilbao…
Me avergüenzo de las autoridades a las que he votado, de la justicia que no sabe resolver el problema, de mis compatriotas que escriben en los comentarios vomitivos de los periódicos que dan su versión de la noticia quejándose de los migrantes, de los manteros, mientras con la otra mano ves como compran el bolsito Louis Vouitton y la camiseta de CR7, regateando al último eslabón, al más débil.
Y habrá tiempo para explicar un día lo que significa no ser blanco, caucásico, en esta sociedad de mierda. Que me gustaría saber, cuando fue la última vez que a uno de nosotros, blancos europeos, con ínfulas de canadiense, le paró la policía en la calle, sin más para un control de documentos.
Yo creo que a mí nunca me han parado.
Me cago en tó.

Doctor Professor Sir Stephen Hawking

Me dice la Wilkipedia que Stephen Hawking nos ha dejado, y cómo no, en su nota nos adjunta una extensa biografía con el listado de los premios y honores recibidos durante su vida académica, en el que no falta nada a excepción de un premio Nobel, como Dios manda, lo que dice muy poco de la institución sueca, y de las academias que deciden a quién otorgárselo. Pero eso es algo con lo que deben lidiar en esas tierras del Norte, que a mí se me da una higa esa institución fatua y anquilosada como pocas al socaire de la imagen que me han transmitido .

Como no soy Wilkipedia, ni siquiera la British Enciclopedia, no voy a entrar en los temas biográficos, ni siquiera en los científicos, que siendo honesto, me cuesta entender entre mucho y muchísimo, a pesar de los esfuerzos de divulgación realizados por el Dr. Hawking, (por cierto, y perdiendo una K, su apellido significa Rey Halcón, lo que cuadra perfectamente con su visión del Cosmos).

Dejando a un lado su discapacidad física, siempre he admirado de esta persona su capacidad intelectual y su sentido del humor, por otra parte imprescindible a la hora de tratar los temas en los que era especialista con el cúmulo de ignorantes que a buen seguro se acercaron al profesor, en busca de un titular epatante que hiciese vender muchos periódicos, o produjese muchos clicks, que todo es dinero.

A ese respecto, la cantidad de titulares catastrofistas que se le han atribuido es enorme: que dentro de cien años este mundo se habrá ido al garete con la Humanidad en primera fila, que si para sobrevivir la especie necesitamos escapar a otros mundos, que en cualquier momento un cataclismo, que hay vida en el universo, (nada nuevo), pero que el encontrar una forma de vida inteligente es muy difícil, ya que ese tipo de vida tiende a la autodestrucción, que si existiese ya se habría puesto en contacto con nosotros, y así, “ad nauseam”, que la venta de titulares es muy voraz.

Honestamente, todo esto más parece parte de un espectáculo mediático más que el fruto de la reflexión de una mente privilegiada como la suya, y desgraciadamente, el conocer realmente lo que su aportación a la ciencia ha significado, me temo está fuera de mi alcance, que eso de la divulgación científica, acaba, salvo excepciones magníficas, en series de televisión para la 2, a la hora de la siesta.

Quiero decir, que el mensaje de este Rey Halcón de nuestro Universo, no ha sido realmente comprendido por la humanidad, de la misma forma que al definir sus creencias religiosas, la Wilkipedia lo alivie con un “ateo”, sin matizar si lo que quiere decir es que no está adscrito a ninguna religión, o que ninguno de los dioses que se nos ofrecen es el suyo, o lo que es peor, confunden el no saber cómo diantres funciona esto de las deidades (agnosticismo, es decir falta de conocimiento), con el hecho de ser ateo.

Que para un científico, la falta de una demostración concluyente, deja a las cosas, las que sean, en pura hipótesis.

Quiero, desde estas humildes páginas, agradecer a Sir Stephen su trabajo, y hasta donde llega mi conocimiento de su figura, a su coraje frente al problema físico que le atenazó durante cincuenta años.

De los titulares descontextualizados que han llegado hasta mí, quiero destacar y comentar algunos, como el que las sociedades inteligentes tienden a la autodestrucción.

Y es que me recuerda a lo que dice no sé quién, que el problema de la inteligencia es que su cantidad permanece constante, por mucho que aumente la población.

No sé a quién ni cuando diría la tal cosa Sir Stephen, pero me temo que me resulta cómodo comulgar con la tal afirmación, siempre desde el punto de vista antropocéntrico desde el que los humanos inteligentes nos movemos con tanta fluidez, (aparente). Y es que la sensación de que la inteligencia produce, como el sueño de la razón, monstruos, es algo que se nos ofrece día a día en cualquier entorno en el que nos movamos.

O quizás sea que uno confunde la inteligencia con la picaresca, y ese ya es otro cantar, que como siempre, a la hora de matizar las ideas con palabras acabamos cayendo en la imprecisión. Si ese es el caso, posiblemente lleve razón “il fu”, que la inteligencia supuesta de nuestra especie, en términos generales no ha sido utilizada más que para crear desigualdades entre los miembros de este club que llamamos Humanidad, y de paso hacer que la vida, en el planeta que nos sustenta, sea cada vez más difícil para nosotros y para aquellas especies más próximas a nosotros.

Ignoro si en la cosmovisión del Profesor Hawking, el hecho de que haya microorganismos únicamente en este o aquel corpúsculo del Cosmos, significa que hubo antes una llamemos especie inteligente. No lo sé, y tampoco sé muy bien, por mucho que use la palabra el significado de inteligencia, ya que cada vez que me acerco al concepto, más procesos químicos desconocidos para mí, se me cruzan en el camino.

Cuando me hablan de seres inteligentes, desgraciadamente entiendo poco el concepto, ya que sin un fin determinado que conseguir soy incapaz de valorar las posibilidades de redireccionar que pueda tener un organismo, por muy complejo que se nos presente.

Así, que soy capaz de pensar en la inteligencia bacteriana, de la misma forma que en la inteligencia de un mamífero superior, y claro, en el concepto antropocéntrico del ser humano. Pero del habitante de las galaxias me cuesta encuadrar sus características en una representación que pueda ser inteligible.

Intentaré revisar, a ver hasta donde llego, algunos de los trabajos más sencillos y asequibles del Profesor Hawking, para intentar comprender su mensaje, su concepto del tiempo, su concepto del Cosmos, de las colonizaciones de otros mundos, a pesar del manido dicho que reza más o menos: “hay muchos mundos pero todos están en este”, y como buen sabio que ha sido, intentar aprender dentro de la extensión de su obra algo que me acerque un poco más al conocimiento.

Que descanse en paz

Multi-resistentes

En un congreso de enfermedades infecciosas en Buenos Aires, destaca un artículo en el País, una vez más se han alzado voces, de esas que no salen en primera página de los telediarios, ni en la prensa que prefieren estigmatizar a la inmigrante, mujer y negra, por el crimen de Almería, que si hubiese sido caucásico, hombre, y del pueblo de al lado, no hubiese sido lo mismo, contra la actual situación de la guerra que estamos perdiendo contra los agentes infecciosos bacterianos.

Y es que esa historia de los antibióticos nos va a devolver, como esto siga así a cuando Margarita Gautier se nos moría de tisis en los brazos de su Alfredo. Quizás haya que recuperar aquellos sanatorios de montaña (mágica), en los que se dejaba la curación del M.tuberculosis al calor del sol y a las sopitas grasas con jerez.

Dice el ponente, y dice bien, que las infecciones bacterianas, de seguir las cosas de esta guisa van a ser un azote de la humanidad superior al que hoy significa el global del cáncer. Ya veremos, pero estoy muy cerca de las tesis de este profesor.

Mantiene que el lugar más peligroso para infectarse de un microorganismo multiresistente (que resiste la acción de varios antibióticos), es el propio hospital, donde en primer lugar hay gente que los trae de casa para que les curen, en segundo lugar y dado que es fácil que haya mucho enfermo inmunodeprimido, los tratamientos para conseguir que el paciente salga adelante pasa por el suministro de varios antibióticos en dosis normalmente elevadas.

Desgraciadamente aunque se cure a un montón de nosotros con estas técnicas, siempre queda algún bicho de estos que no se muere, y está dispuesto a contagiar al siguiente cristiano que pase cerca, con el agravante de que lo más probable es que el bicho se haya aprendido la lección, y los cocteles de antibióticos que puedan curar al nuevo infectado, ya no sean útiles.

Propugna el ponente un primer estadio barrera en los centros hospitalarios, para reducir al máximo las infecciones nosocomiales (las que se adquieren en el ámbito sanitario), que pasan por una higiene exquisita del hospital, con lavados de manos constantes, con limpiezas exhaustivas de suelos, conductos de ventilación, ropa, y….por favor un wáter por paciente.

Es decir, en prevención, que de siempre ha sido el caballo de batalla en el mundo sanitario, muy mal entendido por los elementos económicos del sistema que ignoro si consideran el ahorro que significa la inversión de recursos a la hora de evitar que las enfermedades lleguen a los ciudadanos.

Que siempre he mantenido que los hospitales no son sino el resultado del fallo de la prevención, desde el herido de un accidente, que siempre se pueden evitar (con inversión económica) hasta el que llega con un tumor por haber fumado mucho, o porque no se le hizo un chequeo a tiempo.

Las políticas de antibioterapia, que aparentemente impiden a un ciudadano como yo adquirir un antimicrobiano en la farmacia, claramente no funcionan, que los tienes disponibles en buen número de boticas, y si estas fallan, no hay problema, te los envía a casa el señor internet previo análisis de tu Santa Visa bendita.

Y siendo esa otra de las causas de que se vayan creando esas cepas microbianas multiresistentes, hay que considerar también si algunos criterios de galenos a la hora de prescribir son realmente adecuados, que si te descuidas te los sueltan para una gripe, o para una infección vírica, que está por llegar el momento de que para tratar una infección, aunque sea, leve el facultativo en escasísimas ocasiones pide un antibiograma, (técnica por la que se enfrenta a una bacteria a varios antibióticos y ver así cuales son efectivos contra ella), y prescribe de forma empírica.

El resultado, a falta de esa información, contribuye desgraciadamente a crear innecesariamente resistencias. Por cierto un antibiograma tradicional cuesta alrededor de tres euros y el resultado puede tenerse en 24 horas, y si se utilizan sistemas automáticos, puede ser cosa de muy pocas horas a uno cinco o seis euros la prueba.

Claro que hay que tener laboratorios especializados, e inversiones adecuadas en equipamiento, y por otra parte seguramente reduciría el consumo de antimicrobianos en importantes cantidades de dinero que a buen seguro afectarían los balances de las compañías farmacéuticas. Pero eso es otro cantar.

Por último, no quiero dejar de considerar que la carencia de barreras higiénicas en la ganadería, fuerza a los productores de carne a, literalmente, atiborrar a los animales, especialmente aquellos que viven hacinados en corrales, establos, pocilgas, con antibióticos para intentar que no se les mueran de cualquier barbaridad, que además, y dadas las condiciones de estabulación, se garantiza un contagio rápido y masivo a la explotación.

Ya podemos imaginar que esos antimicrobianos, añadidos muchas, demasiadas veces a los piensos acaban en nuestra dieta cotidiana, es decir, que estamos tomando pequeñas cantidades diariamente de estos compuestos, lo que consigue una de las mayores formas de crear resistencias.

Recuerdo, hace años, una práctica, que me parece ha desaparecido, que consistía en añadir a la leche de vaca un enzima (penicilinasa, o betalactamasas), que rompía los antimicrobianos presentes en la leche, y que se habían administrado a las vacas, ya que su presencia impedía la producción posterior de yogures, o cierto tipo de quesos. Esa práctica está prohibida, pero se realizaba hasta hace muy poco tiempo.

Y como dice el artículo de El País, si un extraterrestre nos viese decididamente nos concedería el premio a la más estúpida de la especies del Universo, ya que hemos sido capaces de cargarnos una de las mejores armas terapéuticas que jamás ha tenido a su alcance la Humanidad, y lo hemos hecho, sobre todo para que algunos ganasen algo más de dinero, lo hemos hecho, porque otros no han sido capaces de implantar las medidas de barrera necesarias que impidan la dispersión de los microorganismos, o de ajustar los diagnósticos y las terapias correspondientes a cada caso en particular.

No hemos sido capaces, y de esa forma nos enfrentamos al riesgo de que a la vuelta de unas décadas, y esta vez con la carga de conocimientos que poseemos en cuanto a la microbiología de las infecciones asistamos a otra plaga de Y.pestis, pero esta vez multiresistente, y sin ratas a quienes echarles la culpa.

Bueno sí habrá ratas culpables, ya las hay, pero esta vez caminan erguidas a dos patas.

Con su pan se lo coman

 

Basura de la historia

Llueve, esto parece Inglaterra con sus “shower”, y me dicen que lo que pasa es que el anticiclón ese ha decidido irse de vacaciones al trópico, que se ha echado na novia por el sur y ahí se ha quedado.

Pues bueno, habrá que aprender inglés, sacar el Barbour, ponerse esos zapatones de Church’s o de Crocket and Johns, hacer de tripas corazón y sobrevivir al tiempo inglés.

Me decía el otro día un amigo de Svalbard allá por los nortes salvajes, que hacía calor por allí, que tenían cuatro bajo cero, que no era normal tanto calor. Es decir, cosas de noruegos, que es gente muy recia, como los de Calatorao pero en altos y rubios.

Hoy ya andaban por los diecinueve bajo cero, que para ellos debe ser el tiempo de apagar el aire acondicionado, ponerse sus galas y pasar la tarde en una agradable terraza, que luego viene el frío y no hay quien departa con los amigos en sitio público.

Y a lo mejor es verdad, que esto parece, salvando las distancias, esas historietas que te cuentan los apocalípticos a cuenta de que las temperaturas hagan lo que les apetezca, como creo que han hecho siempre, que nunca me han preguntado cuándo voy a marcar la temperatura de hoy.

Total, para qué, que me dicen también que los embalses vuelven a tener razón de ser, menos los del Segura, claro, que uno no sabe nunca para qué los hicieron.

Llueve, y parece que de la lluvia emana esa tranquilidad que la vorágine ciudadana día tras día trata de arrebatarte. Y la buena de Clarita Ponsatí, decide que es ya hora de abandonar al Puchi, que prefiere el fish and chips que el moules avec des frittes, y a bordo del Thäis se nos escapa a las Casitérides, y no a cualquier parte, que no sé si juega al golf, pero irse a Sant Andrews, por muy profesora de economía que sea, tiene un tufillo elitista notable.

Seguro que no es así, que yo soy muy mala gente y siempre me pongo en lo peor, pero es que estos fugados de lujo, que huelen a subvención estatal me tienen muy mosca.

Seguirá pues Doña Ponsatí entre el Old Course y el Jubilee, y si se empadrona en el pueblo, podrá hacerse los dieciocho hoyitos sin gastar más que lo necesario, más la propina del caddie.

Lo que no le tolero a esta señora, y que los indepes me disimulen es que ande con ínfulas de exiliada política, y no sé cuantas gaitas más, que al final no es para mí, claro, y solo para mí, una enemiga de Catalunya, que debería responder de sus ruindades en su tierra que es la mía.

Todos los éxitos profesionales le deseo en el retomar esa etapa profesional que nunca debió dejar de lado, que para lo que ha hecho en mi casa, no la necesitábamos para nada.

Y allí, la lluvia no habrá de faltarle, claro que la luz andará haciéndole de las suyas, pero no importa, a mí no me importa, y siento que la prensa, y los medios de comunicación anden publicitando tan magno acontecimiento, que una prófuga indigna se vaya a Saint Andrews a enseñar economía.

Ya son dos de los adoctrinadores de esta mamarrachada que damos en llamar “prucess”, que encuentran acomodo en centros de educación en esta Europa vieja, podrida, anquilosada, calvinista, tacaña y ramplona. Ellos sabrán que mensajes deben darles a las generaciones que les siguen, ellos sabrán cual es la moral que esos profesores han de llevar a las aulas.

Yo me alegro del hecho que encuentren continuidad a sus carreras a miles de kilómetros de aquí, de nuestra Dolça Catalunya, patria del meu cor, que no son migrantes, que no son exiliados, que son desplazados por intereses profesionales, nada más.

Veremos el Puchi flequillero en qué acaba, que parece sus méritos académicos no dan para tanto, quizás para caddie en Saint Andrews, quizás para vendedor de frittes en la Monnaie.

Lo que sea, que triunfe en su nueva etapa cuando consiga afianzarse, que lo del paro, si lo cobra, no sé si le dará para tanto, pero por favor que no deje de considerar que el mundo es muy grande y que por estos pagos no se necesitan personas de su catadura.

Llueve, quizás en la Grand Place, también, quizás en Waterloo gotee, y se me da una higa lo que ocurra, que por aquí lo que me importa es que por fin mi tierra pueda ser regida por personas de bien, que mi país empiece a pensar en lo importante que es el hecho de que los ciudadanos sean tratados como personas.

Quisiera pedir a los medios de comunicación que nos ahorren las peripecias de toda esta gente, que importa poco si empezamos a comparar sus actos con las cosas que de verdad están moviendo el mundo, que están moviendo a nuestra piel de toro, donde tanto sufrimiento individual se está creando día a día, por gentes, que como esta Doña Ponsatí, ese Don Puigdemont, o esa Cupera de cuyo nombre no quiero acordarme, que con sus actos egoístas y ciscándose en millones de personas solo buscan, al final una forma elitista de sobrevivir.

Confío en que la justicia sea ecuánime con ellos, que pueda analizar los hechos con la mayor de las imparcialidades, que ponga los focos en los perjuros, y de a cada uno lo que merece, y si no se ponen a disposición de la misma, que por favor no se hagan eco de sus memeces interesadas ninguno de los medios de comunicación que reciben de alguna forma cualquier beneficio del estado.

Que el estado somos nosotros, y me temo que el hartazgo que acarreamos de un tiempo a esta parte va a tener consecuencias no deseadas para más de uno que desea ser nuestro líder.

Mientras tanto sigue lloviendo, y alguien estará intentando cruzar el Río Grande, o el estrecho de Gibraltar, sin nombre, sin apellidos, sin un puesto en la Universidad de Saint Andrews, o en la de Ginebra, o sin que nadie le pague un sueldo de seis o siete mil euros a su santa esposa por dos horas de trabajo de vez en cuando, mientras el Puigdemont come frittes con moules en Waterloo.

Con su pan se lo coman

El pensamiento independiente

La gran tentación hoy es ponerse a pensar en cosas de esas relacionadas con el tema de la mujer trabajadora, y demás, pero como creo que en demasiadas ocasiones ya manifesté mi posición y esta no ha cambiado, dejaré hoy al coro de los grillos su espacio, que mi respeto, mi admiración sobre el papel de la mujer lo tengo claro, y además bien demostrado con hechos, ya que cuando tuve la ocasión, en la empresa que dirigí, siempre hubo igual número de mujeres que de hombres, mis dos colaboradores más cercanos, fueron mujeres, y los salarios de cualquier persona en la compañía siempre fue determinado por el puesto a cubrir, independientemente de quien lo cubriese, y esto ya pasaba en mi entorno hace más de treinta años.

Así, que pasaré del tema, y me centraré en el comentario que un amigo me ha hecho llegar con una de esas frases de calendario Myrga, de los de toda la vida, que te daban la frase del día, el santoral, y quedaba sitio para lo de “reunión de consejo a las doce”.

La tal frase, atribuída a Anatole France, dice algo así como que “la independencia del pensamiento es la más orgullosa de las aristocracias”.

Total nada, que la tal frase nos deja a todos a los pies de los caballos, que no conozco a ningún aristócrata, o si lo conozco, no se me ha mostrado aún, que eso de la independencia de pensamiento no logro encontrarla en estado puro.

Que desde luego, a veces nos creemos que pensamos de forma independiente, pues sí, pero nada más lejos de la realidad, que el único que he pillado en la literatura podría ser el buen salvaje de Rousseau, antes de integrarse en la sociedad, ya que en el momento de hacerlo, su pensamiento dejó de ser suyo, ya que según creo recibió la contaminación de la sociedad, aplicando a los retos y propuestas que iba recibiendo, en principio sus normas luego con el paso del tiempo las cosas se fueron haciendo más dependientes.

No creo que exista en las sociedades humanas el pensamiento independiente, ya que la formación del pensamiento depende de nuestro entorno, y de nuestra necesidad de desarrollarnos dentro de una sociedad estructurada.

Cosa diferente es el poder escoger, frente a un dilema, el esquema que consideremos más adecuado, de entre los que se nos ofrecen, o que la opinión que demos ante este o aquel tema sea influenciado, o incluso dirigido por este o aquel elemento de respuesta que la sociedad haya puesto a nuestro alcance.

El ser sin influencias, no existe, no puede hacerlo, ni siquiera Kaspar Hauser, siempre hay un entorno al que adaptarse para sobrevivir, y es ese entorno que te influencia, te dirige, y por supuesto te arrebata cualquier atisbo de independencia.

Hoy en día, desde luego, la independencia de pensamiento se ha puesto por las nubes, parece que el mundo occidental definitivamente ha tirado la toalla, se ha rendido.

Porque ya la cuestión, directamente es descubrir cómo quién piensas, no cabiendo la primera persona en la respuesta, y lo que es peor, cada vez son menos las opciones a disposición, que el mundo es de derechas o de izquierdas, que eres capitalista o anticapitalista, que eres seguidor de no sé quién en el puñetero “silbador” o en el tal “caralibro”, y desde luego, pienses los que pienses, sigas a quien sigas, creas lo que creas, todo habrá sido debido a que la campaña de márketing de este o de aquel habrá conseguido venderte su producto.

Y eso es algo que viene desde la más tierna infancia, que educar no es más que evitar que surja el pensamiento independiente, evitar la situación del buen salvaje, que va construyendo sus esquemas simplemente con su experiencia al interactuar con un entorno sin otro pensamiento, solo con reacciones directas de la naturaleza a sus acciones.

La creación, pues del pensamiento en sociedad, es desde mi punto de vista, lo que evita, en el límite, por supuesto, que cada ser humano vaya creando una opinión o una forma de actuar que le sea propia y sin influencias externas.

La exagerada publicidad que se da hoy en día a las pocas corrientes de opinión, que son interesantes para los poderes económicos que rigen el mundo, están creando nos estereotipos frente a los cuales, la rebelión se hace muy difícil, ya que detrás de cada uno de ellos, el que sea, hay formado un, llamemos nicho de mercado, en donde grupos ideológicos están pescando. Y que nadie se olvide de que un golpe de click vale dinero, mucho dinero, hace muy cómodo el ejercicio del poder, y la capacidad de discernimiento, es cada vez más limitada.

Ya ni siquiera el mundo de la “boutade”, el del esperpento, está libre de ser independiente, porque entre otras cosas, no debemos olvidar que nuestra supervivencia, también depende del grupo de pensamiento al que nos acerquemos.

Y quizás en ese campo, queden aún resquicios de independencia, aunque hayan sufrido las manipulaciones que nuestro desarrollo vital en sociedad conlleva.

Bien dice Anatole France que en la independencia de pensamiento, está la verdadera aristocracia, que no debemos olvidar su significado “gobierno de unos pocos”, y ciertamente son esos pocos los que deben preservar la situación en la que la libertad de pensamiento, o mejor la creación de pensamiento independiente sea algo utópico.

Seguiremos pues como miembros de nuestro rebaño, abrevando en los mismos pozos y hozando en los mismos pesebres intelectuales, que cada vez son menos, que cada vez son más grandes, que cada vez les apoyan más “me gusta”, o lo que es aún peor, más puñitos con el pulgar hacia arriba.

Estas cosas me deprimen, pero me temo que sin ser entreguista, debo reconocer que es lo que hay, que no sé si me atrevo a preguntar a la Wilkipedia, o a san Google bendito, que me diga qué coño es eso del pensamiento independiente, que a lo mejor le da al sistema un “paralis”, y me juzgan por terrorista.

Con su pan se lo coman

 

De pensionistas y jubilatas


Parece que los pensionistas andamos revueltos, y es que eso de que la poblacion envejece, y que tan bien le viene al gran capital y a la modernisima empresa española (para los tiempos de Lopez Rodo, se entiende), que falta tiempo para prejubilar a la peña, nos ha dado un importante numero de votos, que votamos todos, no como los jovenzuelos, que hasta que no se les consolida el vello pubico, andan los pobres a verlas venir. Cosas de los tiempos, mire usted.
Y hasta esas organizaciones casi franquistas que son los famosos sindicatos, han olido sangre en la cosa, que en el tajo pasan de ellos en el mejor de los casos, o huyen en el m´as sensato.
Y es que somos muchos, ademas tenemos tiempo, todo el que queramos, y encima aunque, como yo, hayamos sido unos zotes toda la vida, la experiencia nos ha enseñado por donde van los tiros, y si hay que tumbar este o aquel gobierno, se siente.
Los peperos estan que no les llega la camisa al cuerpo, los de ciudadanos se estan oliendo la tostada, y empiezan a navegar entre dos aguas, que me recuerdan al extinto Paco de Lucia, los sociatas a su bocata, y discutiendo si vamos por la quinta o la sexta Internacional.
Los perro flautas, no han conseguido demasiados yayos flauta, y es que los jubilatas tenemos, aunque no seamos catalanes, nuestra buena dosis de seny, y en ciertas cosas nos es dificil entrar, que ya demasiadas ruedas de molino debimos trasegar en su momento.
Asi, que a lo que se me parece, buena parte de esos ocho millones de ciudadanos «in pensione», estamos intentando ver que es lo que va a pasar con nuestro salario, que no es cosa menor, y claro como se da la circunstancia de que quien tiene que decidirlo, es tambien empleado nuestro, que con nuestros impuestos se paga su salario, y hasta de ellos salen las comisiones iliicitas que engordan sus bolsillos cuando hacen el nuevo aeropuerto de Tricanillas del Meloquedoyo, a lo mejor ha llegado el momento de arrimar el ascua a nuestra sardina, mire usted.
No lo se, pero si lo que acontece es que hemos formado mal a las generaciones que nos siguen, quizas sea el momento de recordar las viejas histtorias de la transicion, cuando teniamos aquel maravilloso enemigo comun, el tio Paco, el de las paredes, y era facil no solo sacudirle fuerte, sino intentar construir algo que sirviese, no solo para nuestra generacion, que en estas cosas hemos sido siempre muy mirados.
Pero hoy los jubilatas vemos que aquellos pollos quieren quitarnos (y hay muchas formas de hacerlo) lo que ha sido desde siempre un derecho indiscutible en nuestro sistema politico, y es la famosa pension de jubilacion, que dicen es muy generosa. No se yo que pensar.
Lo mas divertido del caso, es que las nuevas generaciones han sido literalmente abducidas por los telefonos inteligentes, por la mal llamada inteligencia artificial, por los contenidos que llenan las redes esas del 4G, y no estan para muchas gaitas, que no saben que coño era eso de Cuadernos para el Dialogo, ni que se escribia en Triunfo, apenas algo sonaba en su memoria, no seguro que no, si le hablaban de cambio 16.
Y estos muchachos estan dejando a los politicos que hagan verdaderas barbaridades contra sus vidas y contra sus bolsillos, no pasa nada, cruzo la calle mirando el movil, que el paso cebra me proteje. Algunos creen que a base de oir las propuestas de los perro flautas, hay grandes verdades ahi escondidas, o que lo que la derechona tradicional les cuenta es lo mas conveniente, que los de derechas han sido siempre gente de bien, gente amarradas a las tradiciones, sean las que sean, que caben desde los meapilas, hasta los que te roban directa o indirectamente.
Lo malo es que como estas nuevas gentes que estan abducidas han dejado de pensar, que todo lo que no sea eso de estar en contacto, o de cumplir con lo que de diga facebook o twitter, o su pastelera señora progenitora, y que no genere un me gusta productor de endorfinas no les mueve, aceptan que tras dos inutiles masters de esos que se inventaron para que las listas del paro no fueran tan escandalosas, si tienes suerte o te vas del pais o sirves copas multilingues en los chiringos de turno a seiscientos chufos al mes.
Me temo que en estas condiciones, lo que nos queda es de nuevo tomar la iniciativa a los que en caso de que nos quede algun pelo, este sea blanco, y volver a poner las cosas en su sitio.
Que pocas cosas mas vergonzosas hay que el mismo pollo que nos dice desde su escaño que la pension de alguien que haya trabajado y cotizado por ello, lo mas probable es que nunca se pague, haya garantizado la suya de por vida a niveles por encima de las maximas del sistema general, con unos pocos meses de asistencia a cualquier camara de esas que pueblan nuestro viejo pais.
Me alegra constatar que los jubilatas salgamos a la calle, pero deberiamos tambien recordar que somos ocho millones, y si hay que echar a patadas al ppero, al perro flauta, al indepe, al ciudadano, (al sociata/bocata no lo pongo, que no necesitan ayuda para dejar de ser), se les echa en las urnas.
Y solo hay que recordar, queridos coetaneos, que conseguimos en su momento que unas cortes se hiciesen el harakiri, que fuimos capaces de crear una constitucion que esta durando mas, mucho mas que cualquier otra, que creamos un sistema que todo lo que necesita es una revision y una limpieza de bajos, que no es tanto.
Lo voy a tener en cuenta en las proximas elecciones, de lo que sea, que esto necesita pasar la revision de los cien mil kilometros, que no es casualidad que el bueno de Puchi, se aferre a la posibilidad de seguir, con sus conmilitones, chupando del presupuesto, y si una nueva estructura le faciita las cosas mejor que mejor,que la vida esta muy cara.
Asi que a pelear, por la pension de hoy, y sobre todo por la pension de la generacion que tiene la cabeza atascada en el teclado virtual de su smart phone, y solo reacciona cuando se siente fuera de cobertura.
Con su pan se lo coman

Leonidas

Trescientos dice el cómic que murieron en la Termópilas, ¿quién sabe?, que a lo mejor ni hubo batalla en las Termópilas, que a lo mejor no hubo tampoco tan valerosos guerreros espartanos, (lo de valerosos lo pongo por aquello de la literatura, que matar gente aunque sea tenida por enemiga no da sello de valor), queda muy bonito en los relatos de la antigua Grecia, queda muy bien en las pelis esas que dibujan actores por encima de los actores, queda muy bien, muy bonito decir que si al final fueron arrasados fue por un traidor que conociendo el terreno, llevó a los malditos persas (malditos para los espartanos) a terminar con el grupo de, bueno, eso de espartanos.

Y estos días me dicen los telediarios, las noticias esas que salen de la lámina tonta y que luego reconfirman las puñeteras redes sociales, que han matado a trescientos, pero multiplicados por dos, y no uno a uno y a mano como en las Termópilas, que aquí parece que el fuego viene desde el aire.

En Siria, en Ghouta para ser más o menos precisos nos dicen que los malos los que apoyan al dictador Al Assad no hacen más que enviar desde el cielo bombas asesinas, apoyados por esa Rusia, llena de gente malísima.

Pues bueno, seguiré tomando mi copita de cognac de buen año mientras las imágenes del dolor van apareciendo en pantalla una detrás de otra, que aunque me importe, lo que veo no es más que una parte interesada del hecho, que posiblemente se esté desarrollando en esa tierra. La verdad, es que no sé lo que pasa, parece que sí que desde este lado del río han matado a seiscientas personas.

Pero para lo que voy, con que le hubiesen roto una uña a una sola persona, por un acto de violencia, por un acto de guerra, cuyo fin es exportar influencias, exportar armas, probar nuevas formas de matar, ya tendría el cabreo encima.

Los médicos que intentan actuar en la zona dicen que ya no pueden más que están exhaustos, que no tienen elementos de trabajo para tratar el desastre humano que parece se ha organizado, seguramente no hay agua, no hay comida, y los corredores humanitarios que se han diseñado para la evacuación de la población civil, no funcionan, que si se ve una ambulancia los otros malos se imaginan que dentro hay armas o vaya usted a saber qué, y le tiran una buena granada. ¡No me jodas, esto es la guerra¡.

Así que estamos todos muy preocupados y todos haciendo nuestro negocio como podemos, y nos permitimos juzgar, desde nuestra copa de cognac, que si los rusos son los malos, que si Al Assad es un asesino de su propio pueblo, que si el tal Putin no hace más que vender escopetas y lo que haga falta, y que el pobre Trump está desolado, a ver si la lágrima de cocodrilo que resbala por su mejilla, le sirve para que las redes sociales le aúpen a una candidatura ganadora al Nobel de la Paz.

Creo que ha sido la Cruz Roja quien ha dicho que no hay que preocuparse, aún hay un stock de alrededor de cuatrocientas mil personas embolsadas en la zona, y esto de apiolar a seiscientos es un entrenamiento, que no hay forma de saber quienes son terroristas y quienes no.

Nada nuevo, que parece la cruzada contra los albigenses:

  • Tú mátalos a todos, que Dios ya discriminará los buenos para tenerlos a su lado.

Aquí parece que se aplica la misma técnica, y si la gente pasa hambre, no hay problema, la ONU envía comida y bebida hasta los más recónditos lugares de la zona de guerra, y además ofrece a las señoras de buen ver algo de sexo, que ya se sabe, con el marido en el frente, y con los ruidos de las bombas, seguro que las mujeres necesitan un alivio, y ahí están los empleados de la ONU para sacrificarse.

Los tres países que más o menos están en el conflicto, me han recibido de una u otra forma a lo largo de mi vida, y hoy, reconozco que a donde no quiero volver, es a USA, a Siria me dolerá volver, por los efectos de la destrucción que ha producido la guerra, y a Rusia, sin problemas, en caso de que no venga el aire siberiano, que uno es muy Mediterráneo.

Recuerdo en Siria, que ni mi guía, ni su chófer estaban cómodos si intentaba hablar de la situación política. Era como en tiempos de nuestro dictador, que uno no sabía quien era de la secreta, y te jugabas desde unas hostias en comisaría, hasta un buen garrote, o un paredón al amanecer.

En Rusia, y en las ex repúblicas soviéticas que he visitado, salvo los estragos y el atraso que ha dejado el régimen, no fui consciente nunca de que la gente tuviese ese miedo que aparecía en los ojos de los sirios de antes de su guerra. Pobres pero sin miedo al poder, aunque en algunos casos, debería mirárselo.

De la histeria americana prefiero no hablar, ellos sabrán. A mí no me interesa.

Lo que sí me interesa de esos últimos seiscientos, es que la noticia parece un parte de la guerra orwelliana en los que las tropas euroasiáticas, (creo), avanzaban sobre las afroamericanas o algo así. Que se da la circunstancia que no me creo ninguna de las noticias que me llegan desde el escenario de una guerra, así que, a la hora de condenar algo, condeno la barbarie que conlleva el conflicto armado, y su consecuencia sobre la integridad física o moral de cualquier ciudadano.

Así, de la misma forma que pienso que lo de los famosos trescientos, si no fue verdad, fue bien y oportunamente narrado, lo de los seiscientos tiene visos de parecerse, que no es más que una noticia de guerra.

Y si dicen los malos que son seiscientos, sea, si los otros malos dicen que son trastopecientos, sea también, una uña rota por esas disputas, ya es execrable, así que, por favor mantengan las armas a buen recaudo, y dejen de disponer de vidas y haciendas ajenas.

Con su pan se lo coman

Lisístrata

Un interesante artículo que me ha llegado casi de rebote, se me ha hecho, de pronto, muy útil ahora que enfrentamos la famosa jornada de la reivindicación del feminismo el próximo ocho de marzo.

Sé que el que un hombre se meta en esos jardines, tan llenos de razón como de posiciones extremistas, es una locura, que lo más probable es que a uno le pelen por la derecha, por la izquierda, por el centro, y además sufra del síndrome de Lisístrata, que a ciertas edades puede ser una gaita, que no a la mía, así, que con poco que perder, me lanzo al jardín encharcado.

Menciona el artículo, el papel del hombre en la sociedad keniata, en un momento en el que la mujer, en un país muy conservador va asumiendo roles que de alguna forma invaden el territorio de lo que el hombre ha considerado como su área de responsabilidad.

El papel que aún se reserva al hombre en la sociedad keniata, (válido para otras regiones africanas o del tercer mundo y parte del puñetero occidente, que aquí las fronteras son muy difusas) es el de protector/suministrador, y de esa forma, se ha ido la sociedad construyendo.

No estoy para juzgar si es bueno o es malo, no es mi objetivo, solo quiero hacer constar, que desde mi punto de vista, se había llegado a un mal equilibrio, ya que la fuerza la ostentaba el hombre, y al ser el responsable de los suministros, creaba una dependencia terrible de la mujer en esa estructura, ya que sin la protección podían ser violentada por cualquiera, y sin el suministro se le condenaba a la miseria.

El hombre, a cambio de dar esos servicios, se garantizaba que la transmisión de los genes le quedaba bastante asegurada, lo que no deja de ser un principio básico en cualquier sociedad del mundo zoológico que se precie.

Cuando la sociedad basada en la estructura básica que he mencionado, piensa incluso que la garantía de la transmisión genética no es suficiente, pasa a mayores, es decir entra en el mundo de la mutilación genital femenina, para que el hecho de mantener relaciones sexuales sea un verdadero tormento para la mujer, y transforme cada acto en una violación por parte de la pareja.

Que el hecho de que tus suministros y tu protección dependan de un hombre a quien has sido entregada convenientemente mutilada, te van a forzar a una situación de esclavitud doméstica de por vida.

Los keniatas, en su legislación tienen prohibidas las prácticas de mutilación sexual femenina, lo que por otra parte tampoco es algo que se persiga, pero algo es algo, y los resultados, poco controlados, desde luego, si muestran progresos en cuanto a la reducción de ese estigma social.

El hecho de que la mujer keniata vaya cada vez más alcanzando áreas profesionales que antes les estaban vedadas, conduce a la eliminación del rol suministrador que el hombre ha mantenido de forma tradicional, siendo la pérdida de poder que conlleva, algo difícil de aceptar en una sociedad conservadora.

El reto es ahora, no solo en Kenia si no en otras partes del mundo del Sur (estoy cansado de llamarle Tercer Mundo), conseguir que la cultura, la formación, las oportunidades profesionales lleguen con fuerza a esa mitad de la población sujeta a la esclavitud por necesidad, por cultura, y por fuerza física y moral a la que están sometidas.

Son muchas las cosas que los hombres, y no solo ellos, si no la sociedad entera deben cambiar, en el caso de que la cultura y la formación superior vaya extendiéndose a la mujer del sur.

No es el hombre quien debe proteger a la mujer, no estamos en una manada en la que el macho dominante controla que no se le cuele ningún jovencito y les reviente el harén. Es la sociedad quien debe proteger a sus miembros, independientemente del sexo que ostenten de cualquier intento de violencia por parte de quien sea, que sin esa premisa fundamental, el Estado deja de ser útil, pierde de hecho su razón de ser.

No es el hombre quien tiene que proveer a la mujer o al clan, es el clan, convertido en algo más que una sociedad familiar quien debe garantizar que los medios de subsistencia están al alcance de sus miembros en función de los méritos y las aportaciones de cada uno de ellos.

Parece ser que la llegada, tímida aún, de nuevas vías para que la cultura profesional se vaya acercando a las mujeres en Kenia, y ojalá sea en todo el Sur, está provocando ciertas incomodidades en los hombres, que empiezan a no entender el papel que las nuevas corrientes le reservan, y que no es más que el de igual, que tan ser humano se es siendo mujer que siendo hombre, claro con la pequeña diferencia de que el hombre pare fatal.

Comprar una niña es fácil, cuando se tiene el dinero que la familia exige, que la preparen a tu gusto, es fácil, si lo pagas, y que se transforme en tu esclava sexual, en tu esclava doméstica, y en garante de que serán tus genes los que se transmitan, no tiene mayor problema en la sociedad del Sur, de muchas de las sociedades del Sur.

Además en el momento en que la mujer deja de ser útil para la transmisión de tus genes, enferma, y además no tiene que criar a tus hijos, como esclava que es, puedes dejarla abandonada sin protección y sin suministros.

Tú, gran hombre del Sur, puedes repetir el proceso tantas veces como quieras, que la situación es cómoda y conveniente.

El hecho de que el Estado, que en el Sur es algo muy poco consistente, considerase que la mujer, ha adquirido derechos por la situación que ha vivido, a lo mejor atenuaba el escenario, pero no es así, que uno de los pocos caminos que quedan es la toma del poder que corresponde a cada individuo por su formación y sus méritos, y el de la mujer posiblemente se encuentre en la formación superior.

Espero que los caminos de las sociedades del Sur fuercen al hombre a ganarse la compañía de una mujer, de forma que no sea necesaria su protección, que para eso ya está la sociedad, y que su sustento no dependa del trabajo masculino, sino de la aportación a la sociedad familiar realizada en libertad y con igualdad de recursos por ambos miembros de la pareja, que por otra parte puedan sobrevivir económicamente en soledad, si así lo consideran oportuno.

El reto es complejo y largo en el tiempo, las barreras culturales, basadas en tradiciones que copian las sociedades animales, en ritos que se han entremezclado con creencias religiosas, deben ser eliminadas a la mayor brevedad posible, sea vía legislación (difícil en el Sur), o vía formación adecuada de la mujer, más difícil aún pero absolutamente necesaria.

Confío en la llegada de nuevas profesionales al poder político y económico en el Sur, y que sean capaces de forma sólida de introducir los cambios que conduzcan a la libertad de sus ciudadanos, de todos sus ciudadanos, independientemente de su sexo.

Con su pan se lo coman

Desde la frontera

Te levantas por la mañana, y te das cuenta que de golpe, choca el invierno con la primavera, choca el sur con el norte, que no sabes de qué forma se te van a quedar las cepas que tienes sembradas en tu jardín para hacer el vino del año.
No importa, y es que la sensación de que el sur empuja está muy presente, el norte pone barreras de hielo, como esas que salen en la serie esa de los tronos, y no nos damos cuenta que la vida está en el sur.
Somos muy borricos, pero no importa, está bien, que contra las vocaciones no se debe luchar, nunca, de ninguna manera, y el norte ha decidido hacerse viejo y suicidarse.
Parecemos el Señor Scrooge de Dickens, en pos del dinero, de la soledad, y de la supuesta seguridad que a lo mejor creemos que nos ofrecen ciertos principios morales y amorales, sobre los que imaginamos se sustenta nuestra sociedad y por ende, nuestra existencia.
En África, la población se dobla cada quince años, en el norte la población, sin los que nos llegan emigrando iría hacia atrás, y tan felices, no nos importa, de hecho poco o nada nos importa, que dicen, y es verdad, que estamos viejos, y los de Iberdrola van a prejubilar a tres mil quinientas personas para rejuvenecer plantillas, para bajar salarios de paso, para hacer que las opciones de los señoritos que mangonean sobre el precio de la acción se revaloricen convenientemente.
Nadie lee esas cosas que tienen una cierta carga de obscenidad implícita, a la que los más jóvenes no prestan atención, sumidos en la pantalla del teléfono listillo, y los más mayores miramos con cierta condescendencia, con hastío, diría yo, aburridos de tanta manipulación, de tanto interés económico realmente ajeno a los intereses de todos y cada uno de nosotros.
No, no nos damos cuenta, o lo que es peor, no nos importa, que a lo mejor el indio navajo ese que de vez en cuando sale en los videos que te mandan por todas partes y nos recuerda que el oro no se come, y que lo que vale es el agua de los ríos, el verde de las praderas, y todas esas cosas bonitas que, así, aisladas nos hacen sentir en estado de elevación, nos hacen sentir que nuestra relación con el planeta es adecuada, y soñamos con ríos cristalinos en los que podemos beber directamente sin que haya peligro de E.coli, S. fecales, o bichejos similares.
Pues no, vamos a dejarnos de sueños provocados, pues a poco que leamos las estadísticas que caen de tapadillo por ahí, veremos que el mundo tiene varias tendencias terribles:
– La población tiende a concentrarse en las grandes ciudades a velocidades que las están dejando inservibles. En las mayores urbes del mundo, retos tan sencillos como el suministro de agua están empezando a ser un verdadero problema, y si no mirad como en Ciudad del Cabo, en Roma, en Beijín, en Ciudad de México, sin ir más lejos, los ciudadanos van a tener que beberse sus orines, no mañana, hoy mismo. Pensaremos que el orín propio tiene propiedades terapéuticas y así tan felices.
– De la contaminación ambiental no es necesario hacer el gran panegírico, se hace solo, no pasa nada, nos asfixiamos lenta y constantemente, y tan felices.
– Los miles de toneladas de deshechos que abandonamos día a día empiezan a ser ingobernables, no hay quien lo recicle de forma inocua, ni aquí ni en Alemania, así que de Nairobi de Shangai, de Bangkok, ni hablamos, ¿para qué?.
Pero la tendencia es imparable, que en el campo no llega la señal de Internet de alta velocidad, el telediario se ve fatal, las series de la tele no las puedes comentar con casi nadie. Un desastre, que te quedas aislado, con tu sentido gregario por desarrollar, una verdadera angustia.
Y la alternativa, tremendamente inteligente es conseguir que la gente pueda trabajar como mucho esos veinte o veinticinco años que van desde el final del último master que necesitas para el curro, hasta que te viene la prejubilación, cuando empiezas a hacer bien tu trabajo. La gestión de recursos humanos se te lleva por delante de forma impía, y así no cumples el mínimo de pensiones, con el ahorro que eso significa para el Estado (suena a l’etat cest moi, señor presidente).
Pero no te preocupes, haces tu plan de pensiones, de esos que pierden dinero cada año, que dejan comisiones en las gestoras, y que cuando los rescatas, el señor Estado, te liquida a marginal el IRPF. Tú a lo tuyo, ahorra de los ochocientos euros brutos que ganas al mes, no seas manirroto, que te dejamos a cambio vivir en una maravillosa ciudad en la que no funciona el transporte ni público, ni privado, que llena de mierda tus pulmones, que no tiene agua para beber, que te asaltan por la calle, que pagas por ese dudoso privilegio una increíble fortuna, fuera de cualquier razón.
Puedes ser feliz, mira la pantalla de tu móvil, ahí está dios, o uno de ellos al menos, que debes estar conectado, que eres el eslabón necesario para que esta rueda nos siga haciendo sentir que hay movimiento, que hay progreso, que prefiero el telefonino que el agua para ducharme.
No podemos olvidar que los recursos están lejos de nuestras ciudades, y desde luego que a quien cumple no se le ha olvidado. Y es que Europa no puede alimentarse con su producción local agrícola, pero China tampoco, ni posiblemente USA o Japón, de forma que tenemos que buscar y comprar, lo más barato posible las tierras del Sur, y el ello estamos.
Me cuesta ser profeta y analizar el futuro de nuestra amada Gaia, pero la tendencia es que muy pocos tendrán a disposición los elementos vitales suficientes para llevar adelante una vida desahogada, ya es así, pero me temo que será peor cada vez, sobre todo por la deshumanización que supone la adoración única al becerro de oro.
Si llevaría razón Fray Luis de León en aquello de
“Qué descansada vida
La del que huye del mundanal ruido
Y sigue la escondida senda
Por donde han ido
Los pocos sabios que en el mundo han sido
………………………………………………………………..
Del monte en la ladera
Por mi mano plantado tengo un huerto…”
……………………………………………………………..
Y la vajilla de fino oro labrada
Sea de quien la mar no teme airada”
Lo que pasa, es que los huertos que quedan, querido Fray Luis, los están comprando a marchas forzadas los chinos y los árabes, con el dinero de tus ahorros.
Con su pan se lo coman

La donna è mobile

La donna è mobile, qual piuma al vento, canta el Duque de Mantua, mientras el puñetero jorobado, trama su venganza que acaba con la vida de su cursilísima hija, fruto de la educación recibida por el retorcido Rigoletto.

Con esa música en los oídos, que hay cosas que uno tiene ancladas en el productor de endorfinas, escucho esta mañana que hay un grupo de abogados muy seriecitos ellos buscando ubicación para el congreso mundial de móviles del año que viene.

Que lo de los móviles y Barcelona, va a ser lo del Rigoletto, que se lo va a llevar el aire, como una pluma, y las quinielas están abiertas.

Y ya sé que hasta 2023 hay cosas firmadas, y que si cancelan algo habrá que pagar, que para eso están los contratos, pero quien va a pagar, pero de verdad, es la ciudad, es la industria española, los trece mil cristianos que estos días tendrán su contrato eventual, los hoteles, los restaurantes, los comercios.

Si van a llevar razón los de Tabarnia, que me da no es mala solución dejar a los segadors segando en las comarcas del interior para que sigan mirándose con amor el ombligo impasible, mientras arrancan los terrones de la tierra recibiendo las subvenciones europeas o españolas, que me da lo mismo.

Demasiadas veces he dicho el dolor que siento por lo que está pasando en mi tierra, por el espectáculo que ese tipo de catalán, el histérico nacionalista, en contraposición al catalán universal que es lo que quiero ser cuando sea mayor, está dando como una bendición papal, “urbi et orbe”.

Llevo desde que me conozco con esa apreciación, con esa división de la población de mi tierra, el histérico nacionalista, y el universal.

Del primero, ya vemos de lo que es capaz, que si arrasan con el congreso mundial de móviles, les importa muy poco, que ellos viven de criar cerdos, de coger peras de los árboles, y esas modernidades no les van, vaya no les van, no las entienden, no les gustan, y si se tienen que fastidiar los de Barcelona, que se fastidien, que no pasa nada, que la Unión Europea ya les mandará los euros de la subvención al peral, o a lo que sea que crían.

Cosas de payeses, de masías, del calçot con vino del Priorato en porrón, del que si se caía na gota en la camisa, te hacía un agujero, vamos como la sangre de Alien, esos payeses que alguien diría que se están pegando un tiro en el pié, quizás sí, pero de entrada se lo están pegando en la cabeza a mis conciudadanos barceloneses.

Posiblemente, si esta deriva acaba en la separación de lo que sea, de La Vall d’Arán de Catalunya, de la tal Tabarnia de lo que quede de nuestra tierra, y se quedan los payeses, los segadors ahí metidos en su terruño destripado o por destripar, si se acabarán pegando el tiro en el pié, que en Barcelona no pasa nada si la fruta viene de Aragón, los pimientos de Murcia, la carne de Galicia, y el vino, ¡ay el vino!, de Rioja o de donde sea, (evitad, con perdón, la Ribeira Sacra), y tendrán que tirar de pasaporte para moverse, aunque no creo que se muevan.

Quiera el diablo que no se vaya el congreso ese de los móviles que te hacen la compra, que te llevan el coche con solo guiñarle el ojo, y que te hacen el suizo de Petrixol, sin colas, a las tres de la mañana, si te pones tontorrón. Que no se vaya el congreso, que alguien le diga a la alcaldesa, (que me perdone, pero lo de señora alcaldesa se me atranca), que quiera o no, sus ciudadanos, los que pagan su salario, necesitan esos quinientos millones de euros que se quedan en la ciudad, y aunque vengan de la mano de ese capitalismo execrable que a ella le da de comer, porque lo que está claro es que al presidente del parlamento catalán no le importa un comino, los suyos son los payeses, son los segadores, y esos no necesitan (aún) tanta pollada de teléfono inteligente, que lo de los robots lo arreglan ellos haciendo parir a sus hembras, que no hay mano de obra más fiel y más barata que la que va pariendo la parienta.

Y me estoy temiendo que el soterrado concurso para la nueva ubicación del evento, una vez desechadas las grandes ciudades europeas que te piden un pico por un tres estrellas en el extrarradio, y una pasta por un frankfurt industrial, intentarán cosas como Málaga, como Niza, pero, al final la cosa va a acabar en Dubai, seguro, que esos con tal de que le llamen europeos, serán capaces de sobornar a cualquiera con poder, y que quiera cambiar el yate.

Año tras año, se ha aprovechado el evento para joder la marrana, un año, huelga de metro, otro año, los taxistas, este los indepes jodiendo la marrana, y el chino de Samsung, con cara de que os vayan dando por el orto, que aquí vengo a vender “telefoninos”, y los sueños de los payeses bien poco me importan.

Así, que quizás deberíamos pensar en el caso de que el tal evento acabe un tierras del moro infiel, desviar de los fondos de ayuda a la agricultura leridana, a la ganadería gerundense, y gastarlos en la ciudad a la que el odio de todos estos le privará, con seguridad.

Ya sé que no es posible, pero apetece, que las peras aragonesas, las manzanas asturianas, los melocotones de Calanda, y el aceite de cualquier otro sitio.

No voy a ahondar más en el comentario, deseo con todas mis fuerzas que el World Mobil Congress, siga hospedándose en Barcelona, y obviamente deseo también que se restablezcan las condiciones que permitan al evento desarrollarse con la paz y el sosiego que necesita el mundo de los negocios para florecer.

Mientras tanto, recordaré a quien me quiera escuchar, que el peor boicot al mejor producto de Barcelona, que es el de recibir visitantes, lo está realizando la mugre independentista, desde su pocilga de tierra adentro.

Con su pan se lo coman

 

Viaje a la India, continuación.

 

La bella imagen del Tahj Mahal la ha difuminado tanta miseria, tanto abandono de un tesoro imposible de olvidar una vez te has quedado como un pasmarote viendo desde el jardín de acceso la imponente mole de mármol blanco impoluto, salvo por las cagadas de las palomas.

Trece años después aún tengo en la retina la impresión que me dejó aquel cúmulo de impactos sensoriales que supuso mi paso por Agra. También supe en aquel momento que seguramente no volvería a pisar aquellas tierras, fueron demasiados años soñando con la leyenda del túmulo del amor eterno, cuando la realidad es que te enfrentas al fracaso de la ambición de un mogol, y al abandono de las generaciones que le siguieron.

Así que, no me costó demasiado esfuerzo volver a subirme en uno de esos ruidosos trenes que parece van a descarrilar de un momento a otro, como efectivamente pasa muy a menudo por esas tierras. Mi departamento en el que viajábamos varios extranjeros, y ningún hindú, destartalado y sucio, como corresponde, pero cómodo en comparación con las sombras que veía viajar en el techo de los vagones.

Rindo viaje en Jaipur, una bella ciudad/ciudadela roja como las arenas del desierto que la rodea, me recibe como toda la India ha ido haciendo a lo largo de mi viaje, con miseria y suciedad rodeando a la opulencia de un pasado que sigue abrazado a sus palacios y sus fortalezas.

Y así ves al encantador de serpientes, que agradece a su dios el haber recibido el don de que la cobra quiera estar con él, y así gracias a las limosnas poder seguir adelante hasta que se muera la cobra, hasta que la cobra le mate, o hasta que el diablo quiera, todo en manos de Shiva, todo en manos de Ganesh, todo en manos de Brahma, de Indra, de Visnu…

Que al final la cosa se arregla en la próxima encarnación, o no.

Y la muchedumbre por todas partes, se mezclan el taxi a pedales con el conductor de elefantes, sorteas (si puedes) la última plasta soltada por la vaca de turno, y piensas que tras estas experiencias, el sentido del olfato nunca volverá a ser el mismo

Ni el de la vista, que el cromatismo que te regala esta tierra es, como todo en ella, excesivo sobrepasa la paleta de cualquier pintor, es un mundo diferente, es otro planeta, son seres diferentes, y dignos de admiración, dicho sea de paso.

La arquitectura de la ciudad que es relativamente moderna me pareció razonable (pocas ganas tengo de describir la cosa), pero quédense sus gracias con ese cuento, que me maravillaron los palacios de los rajás, el palacio de los vientos que se dedicaba a las concubinas, siempre detrás de celosías, mármol por todas partes, jardines de agua limpia y fresca para los amos, las mil y una noches dentro de los palacios, y el infierno fuera.

En la bitácora de aquel viaje se repite día tras día el hecho de que la belleza que me ofrece esta tierra se destruye a cada paso con la miseria y la suciedad que lo impregna todo. No lo sé, pero quizás es el calor agobiante que me está acompañando el culpable, el termómetro baja con dificultad de los cuarenta grados, y es otro de los ingredientes que te impulsan a reacciones negativas.

Las carreteras es el otro ingrediente de esta tierra que saca de quicio a cualquier occidental domado tras decenios de multas, parece que se circula por la izquierda, fruto de la tradición romana, traída aquí por el Imperio Británico, pero no es una norma, es una tendencia, con lo que el caos está servido, ya que normalmente hay más tráfico que calzada, hay animales sueltos, hay vehículos de todo tipo, incluídos los coches. Yo siempre he pensado que para nosotros el mayor peligro en los viajes es el relacionado con el transporte.

Sigo mi viaje a través del desierto del Thar hacia Bikaner, son más de trescientos kilómetros de polvo, tráfico, baches, sustos…pero llegas, como el señor obispo, “rota, hija, estoy rota”.

La ciudad es un punto en medio del desierto, que se vió favorecida por el tráfico de caravanas, y estuvo bajo el dominio de los señores mogoles y por el turco. La fortaleza de Junagarh es realmente impresionante. Es como si el señor de la fortaleza quisiera dejar claro que su intención es masacrar desde las alturas la vida de su pueblo, que disfruta a cuarenta grados de las cloacas a cielo abierto. Es un salto al pasado, no sé a qué siglo, pero muy atrás, muy atrás.

Los perros y las vacas entre los puestos de comida, las ratas en las calles y en las habitaciones de los hoteles. Es lo normal, es la herencia de una saga de señores poderosos, del rajá que llegó a firmar el tratado de Versalles, que fue huésped de las casas reales europeas, y recibió en su palacio a la familia real inglesa. Recomiendo buscar referencias de este personaje, Maharaja Sir Ganga Singhji (Singh es la palabra usada en toda Asia para denominar al tigre), en donde podáis, especialmente en la British Enciclopaedia. Hay que escapar de estos personajes que dejan como legado fastuosos palacios y la más absoluta miseria a sus ciudadanos.

El sij que lleva mi coche se adentra en el desierto, de nuevo mis rezos por la salvación de mi alma, que no veo el momento da cambiar el peligro del asiento trasero del Peugeot, por el peligro de la cena que me espera en Jaisalmer, siempre que no se cuele una cobra en busca de dueño en la ducha de mi hotel.

Y la ciudad, la fortaleza está de nuevo enfrente de mí, otro enclave del comercio del desierto, enclave de caravanas, otro lugar de palacios amontonados, abigarrados, eso sí, sobre montañas de mierda, lo de cada día, la vida desbordándose y yo empeñado en no dejar que traspase los muros de mi burbuja perfecta, aislante. No debo quejarme demasiado de la actitud de los Maharajás.

Eso sí, de noche en el campamento fuera de la ciudad, y bajo las estrellas del desierto pude disfrutar de la música local. No hubo visitas de las concubinas de la ciudad, pero no importó, que no trabajo para ninguna ONG.

El viaje continúa para buscar la experiencia de la filosofía Ayurveda, que se supone va a llenar mi espíritu de paz, que va a arrancar las angustias que la desigualdad que llevo viviendo de forma tan cercana va a desaparecer. Así entre montañas, aparezco en una especie de hotel monasterio, minimalista, con luces tenues y música muy suave, si, de esa que te dice…meditaaa, meditaaa.

Pero a la hora de la cena lo que me ofrecen es una comida occidental, una carta de vinos y champagnes que para sí la quisiera el bueno de Alain Ducasse, muy Ayurveda, con flores en mi cama, con perfume en el agua de la bañera, todo muy puesto, todo muy artificial, todo muy de hostelería suiza…¡quién me mandaría a mí!.

Udaipur, me llamó la atención por la posibilidad que ví, desde Madrid, de alojarme en un hotel mítico, en medio del lago, el Lake Palace, y a fe que no me defraudó, que ya iba yo preparado con mi uniforme de brigadier británico, con mi chaqueta roja, dispuesto a ponerme ciego de gin tonics, y a fumarme un buen puro. No lo recuerdo, pero creo que cometí el error de buscar el lujo extremo, que se difuminaba en canto dejaba la barcaza que me dejaba en tierra para pasear por la ciudad. El palacio del Maharajá, era la última frontera.

Delhi de nuevo, esperar mi avión hacia Munich y Madrid, en la piscina de un hotel de negocios occidental (Intercontinental creo), compartiendo espacio con los monos que intentaban quitarte los cacahuetes del aperitivo mientras los perseguían los empleados del hotel con varas largas.

Pensé, para despedir el viaje y la experiencia, que los empleados hubiesen actuado igual si hubiesen en vez de monos sido parias en procesión los que se hubieran acercado.

Con su pan se lo coman

 

Viaje a la India

Viajar por el Rajastán era algo que siempre me apeteció, y allá por 2005 carretera y manta a lomos de Lufthansa, me dejé caer por Delhi, con los ojos abiertos y con los prejuicios que lleva encima la condición de occidental blanco cabrón que ostento.

Fue llegar a Delhi, y sentir que de golpe se me había caído toda la India encima, y es que dejar la pulcritud de la clase business de Lufthansa y de repente recibir el vaho extremo de calor húmedo a las siete de la mañana, uncido con mil aromas diferentes que reconoces con dificultad te devuelve de nuevo al hecho de que vives en el mundo, rodeado de ese factor humano del que los occidentales tendemos a aislarnos tan fácilmente en esas burbujas artificiales en las que tendemos a escondernos.

De la mega urbe que es Nueva Delhi, se dice que tiene cerca de veinte millones de habitantes, pero creo que ni idea, ya que la sensación de descontrol el terrible. Pero dejaremos la cosa de que en esta ciudad, la más contaminada del mundo, vive mucha gente, bueno, malvive mucha gente.

Digamos, por un decir que hay tres Delhi, la del poder que ocupa los viejos y mastodónticos edificios coloniales, y desde donde se pretende gobernar y organizar a los mil doscientos millones de habitantes del país. Me pareció un escenario de opereta, sangrienta, pero opereta.

Muy Mountbaten, encerrados en su palacio, reciben embajadores, y de vez en cuando, el pueblo, o una facción rival, se cabrea y los para a cuchillo. Pues bueno. Los Gandhi saben mucho de eso.

Hay una pequeña clase media, de la que ya he hablado en esta serie, con ganas de llegar, con hambre de progreso, que ya veremos a donde llegan, que por el momento apenas forman parte del corrupto funcionariado, o de los comerciantes de los mercados infectos, o quizás de empleados de alguna compañía extranjera que cobran un pequeño salario.

El resto es pobreza, pero pobreza como no somos capaces los occidentales de concebir aunque la veamos delante de nosotros. Viven como pueden, apenas sobrepasan los treinta años, y transportan a la vista todo lo que tienen, que no es más que suciedad, miseria, y enfermedades.

La ciudad nueva, Nueva Delhi, no es más que una creación del brutal colonialismo británico, diríase que no tiene casas, que todo son grandes avenidas arboladas, aptas para desfiles con tufillo nazi, y con un arco de triunfo, “La puerta de la India” en honor a las decenas de miles de muertos indios durante la Gran Guerra, aquella que sumió a Europa en un baño de sangre allá por los albores del siglo pasado.

Al final la Delhi vieja, abigarrada, en donde la lucha por la vida, por el sustento cotidiano es la directriz principal. Los rijksows, las bicis. Los Tata, las motocicletas, el enjambre humano de una ciudad viva, que muere a cada momento.

Claro, que yo sigo en mi burbuja de tarjetas de crédito, coche con aire acondicionado, hotel de cadena internacional, en fin todo lo que me mantiene a salvo de este entorno en el que ya llevaría décadas muerto.

El hambre no les gusta a los gatos, y no se ve ni uno, perros pocos, famélicos, sarnosos y apaleados, que el dominio aquí es de los monos, que buscan su parte robando comida atacando a quien se descuide, y posiblemente dejándote alguna infección por añadidura.

La comida la encontré sencilla, y al europeo, en principio nos asusta, ya que el riesgo de que te haga un roto, es grande, así, que lo mejor el arroz hervido, Buenos tés, que por cierto vienen de Inglaterra, aunque se cultiven aquí, que lo que queda como local es imbebible. Cosas del colonialismo ye de los mercados internacionales, y sobre todo de una tierra en la que entró desde Alejandro Magno hasta Genghis Khan, que por cierto dejó el famosos fuerte rojo en el centro de Delhi y que es una fortaleza prácticamente derruída excepto el minarete, y la zona de las abluciones y oración al aire libre.

Dejo Delhi, me subo en un tren infecto, eso sí en la clase de los turistas, que en la de los locales ni se me ocurre, y tricu tricu, hacia Udar Pradesh, es decir a Gwailor, su capital, otra de las diez ciudades más contaminadas del mundo pero con un pasado mongol y una herencia arquitectónica notable, encabezadas por una fortaleza que mantiene tras seiscientos años de luchas y deterioro, un interesante e imponente aspecto, gallardo y noble a la vez.

Una tumba sufí, mezquitas y templos hindúes del siglo X, dan la medida de lo que fue, ya que hoy te envuelve la miseria en sus mercados callejeros, la pobreza de los más desfavorecidos que te encuentra a cada metro que caminas, las heces en la calle, la supervivencia más básica en las peores condiciones.

El calor es asfixiante, la humedad extrema, los olores, el ambiente, no son los más adecuados para un europeo de esos de copita de champagne antes de comer. Ni me planteo tener que buscar un sitio para aliviar las tripas, no me lo planteo. Mejor no necesitarlo.

Otro paseíto en el tren peligroso y destartalado, en el que te ofrecen un bocadillo de no sé qué, que vas en la clase de los ricos. Mejor no tocarlo, que lo suyo es llegar a Agra sin retortijones, que la tierra del Tahj Mahal, y su templo funerario es una de las etapas que en este viaje quise hacer.

Mi primera impresión de la miseria la encontré en la misma plaza de la estación en la figura de un mendigo que mostraba ufano una filariasis con las filarias saliendo por los agujeros de sus piernas. El hombre estaba feliz, despertaba el espectáculo que ofrecía la compasión de la gente, que le daba más limosnas que a otros mendigos. El llevaba el valor añadido de un número poco frecuente.

Visitar el gran monumento funerario de Agra fue una maravilla para mis ojos, a pesar del deterioro que estaban causando las palomas que anidaban en el interior de la tumba…en fin, que te cuentan una preciosa historia de hadas y de amor eterno, que uno que es muy crédulo, se traga, y además la tumba de los esposos uno junto a otro. Muy mono.

Lo que ya te dicen con la boca pequeña, es que el mausoleo era solamente para la esposa del Mogol, que en su delirio tenía planeado al otro lado del río su propio mausoleo, mucho mayor que el de su esposa, y….en mármol negro.

Parece que lo destronaron a tiempo.

Paseo por la fortaleza mogola, té a la británica, y siempre rodeados de pobreza y suciedad, llegas a celebrar que tu vida no se desarrolla por aquellos lares.

Es una tierra en la que sus habitantes han sido objeto de explotación contínua por parte del poder, que ha llevado a cabo todos los excesos posibles contra ellos. Y esos ciudadanos han tomado con paciencia absoluta la situación, durante siglos y siglos. Empiezo a pensar que las ideas religiosas que hay implantadas en esta tierra apoyan el esquema de excesos del poder.

Sin embargo, los locales nos miran a los turistas con una mezcla de curiosidad y picardía, quizás a veces hasta con miedo, y es que nunca sabremos qué es, lo que viniendo de lejos, les robó, generación tras generación, el derecho a una vida digna.

Mañana, más de lo mismo

La India moderna

Esa India que sobrepasará en población a China a la vuelta de menos de una década, se enfrenta hoy a retos en los que se juega su futuro como posible potencia mundial.

El crecimiento sostenido entorno al 7% de su PIB parece insuficiente para poder generar los recursos necesarios que permitan una renta per cápita que supere los menos de mil cien dólares que muestra actualmente.

El país que al día de hoy carece de una clase media con unas dimensiones que puedan resultar significativas, sigue arrastrando las secuelas del colonialismo que sufrió a manos de Gran Bretaña, y que sumió al territorio en una situación de la que posiblemente le cueste salir varias décadas más.

Narendra Mori, su actual primer ministro, intenta llevar parte de la producción occidental hacia su tierra, con el bonito slogan de “Hazlo en India” (Make in India, en vez del Made in India), pero para conseguir que eso ocurra y que sea significativo en las cuentas del país se deben abordar inversiones muy altas para que las infraestructuras del sub continente no destrocen el ahorro que ofrecen los salarios de miseria que puedan percibir los ciudadanos, en general poco formados siempre hablando en términos porcentuales.

Y es que no hay que olvidar el continuo flujo de indios con formación universitaria que abandonan el país, cosa que viene ocurriendo desde hace mucho tiempo, o bien que son enviados por sus familias a estudiar en universidades extranjeras, y si vuelven es de vacaciones y las tasas de emprendimiento que se producen no indican un giro importante de la situación.

Por otra parte, este deseo loable de progreso se hace con un panorama en los próximos diez años de conseguir que alrededor de un veinte por ciento de la población, es decir alrededor de doscientos millones de personas alcancen unas rentas entre cuatro y veintidós mil dólares al año.

Lo más probable, es que en el eje económico Delhi-Mumbay si pueda alcanzarse unas metas de ese nivel, pero tengo muy serias dudas que sea extrapolable al resto del país que muestra tasas de analfabetismo y pobreza cercanas al sesenta por ciento de la población, y con el terrible dato de que el uno por ciento de la población ostenta el treinta por ciento de la riqueza.

Es cierto que en algunos sectores se están produciendo avances significativos, que multitud de compañías occidentales están confiando sus centrales de datos a la India, con resultados muy positivos, y que la industria cinematográfica, el famoso “Bolliwood” tiene una importancia interesante en la población urbana local, por supuesto, ya que fuera del país su impacto es puramente anecdótico.

No tiene la India un potencial en materias primas suficiente para que su explotación pueda ser considerada como una fuente de futuro sostenible, y por otra parte cuenta con el aspecto negativo de poseer unos índices de deterioro ambiental terroríficos, contando sus grandes urbes los records de ciudades más contaminadas del mundo, estando Delhi a la cabeza mundial, y contando en el ranking de la WHO con seis ciudades entre las más contaminadas del mundo, contando solamente con la calidad del aire.

  1. Nueva Delhi

2) Patna

3) Gwailor

4) Raipur

9) Ahmeddabad

10) Lucknow

No quiero pasar de largo sin considerar, que dejando a un lado la contaminación por partículas atmosféricas a la que se refiere el ranking de la WHO, la suciedad por otros motivos que se vive en las ciudades indias, especialmente en las más pobladas, y lo que significa para la calidad de sus ríos el poco o nulo cuidado que una población analfabeta en su mayoría, y carente de recursos económicos tiene de su entorno.

La religiosidad, que desde mi punto de vista va unida siempre a la pobreza, y que me perdonen los religiosos por la generalización, es otro de los elementos que los gobernantes indios tendrán que considerar muy seriamente a la hora de impulsar el progreso del país. Y es que varios millones de ciudadanos están continuamente en peregrinación, con lo que el perjuicio que puede causarse a la productividad sería notable, si de contabilizar esos recursos se tratase.

Pero es mucho más importante para el progreso de una India moderna, las tensiones que entre diferentes comunidades religiosas existen, ya que hacen que la tarea de los legisladores sea tremendamente ardua, ya que las costumbres de unos grupos religiosos son normalmente opuestos a los de otros, y siempre todos están enfrentados a legislaciones modernas, que en definitiva sustraerían un poder en manos de los religiosos, en favor del poder civil.

La democracia, existe en la India, pero es muy difícil hablar de democracia en una tierra con los niveles de analfabetismo que ostentan al día de hoy. Teniendo en cuenta que en las zonas rurales en las que se asienta una mayoría de la población, los regímenes locales cercanos al feudalismo, hacen que el clientelismo político, y consecuentemente la corrupción colocan a la India en el lugar setenta y nueve de ciento setenta y seis (datos de Transparencia Internacional).

Siempre he dicho que solo hay una cosa peor que adentrarse en una carretera india, y es coger el tren. Las dos son formas fáciles de morir. El país carece de infraestructuras al nivel que se requieren para conseguir que la población alcance las cotas de renta per cápita marcadas, más como sueño que como objetivo realista, desde mi punto de vista.

Nunca he dudado de la importancia de la espiritualidad de la India, pero si he dudado de que sea algo general. Creo que el fenómeno de los gurús fue potenciado en la segunda mitad del siglo pasado por el hecho de que gente famosa, como los Beatles, por ejemplo, buscasen, y quizás encontrasen enseñanzas útiles para reconducir sus vidas, pero ni los Beatles son todo el mundo, ni los gurus están por todas partes.

Hablaré con más detenimiento en próximas entregas, pero en pocos países del mundo de los que he visitado (alrededor de cien), he encontrado no en donde la vida humana tenga menor valor, en donde por nacimiento se te incluye en una casta que habrá de marcar de forma indeleble el resto de tu existencia, y con ello vengo a referirme al conflicto en el Hampshire entre dos reputados técnicos indios de diferentes castas.

Yo espero que las cosas vayan cambiando, que los crecimientos que las estadísticas gubernamentales se cumplan y sobre todo que sean ciertos. Espero que la industria que llegue a la India, con el “Make in India” del presidente Mori, no se circunscriba a las transformaciones agrícolas, o a la industria textil.

Espero que no haya más “Bhopal”(busquen, por favor “desastre de Bhopal”, en caso de que no sepan lo que ocurrió en 1984 en esa localidad), que la India no sea el reservorio de la industria sucia occidental, que puedan tener acceso a energías limpias a precios competitivos.

Pero también espero que el ser mujer en la India no represente el papel degradante que hoy se le ha adjudicado, que cesen los maltratos por contrato, las mutilaciones, las violaciones como forma habitual de comportamiento de parte importante de la población masculina.

Confío en que esa república casi federal de veintinueve estados y siete territorios de la unión que provienen de antiguos sultanatos, transformados en virreinatos durante el dominio colonial inglés, pueda superar sus altos niveles de analfabetismo, de pobreza, de malnutrición, de violaciones constantes de los derechos de las mujeres, de pandemias, de deterioro de su medio ambiente, pueda superar su situación y colocarla, una vez desarrollado su potencial, en el lugar que por su población y su posición geográfica merece.

Como colofón, quisiera remarcar que el brutal colonialismo británico, ha dejado una herencia miserable, ya que consiguió entre otras lindezas, que se rompiese el país al separarse Pakistán (oriental y occidental), formándose el actual Pakistán y Bangla Desh, creando una zona de tensión a escala local, con la guerra soterrada de Cachemira, que ha conducido a dejar en manos nada seguras un arsenal nuclear nada desdeñable, y que confío esté no solo bien protegido, si no que no se use jamás.

Seguiré si se me permite.

Por la India (1)

Hace algunos años, y aún me sorprendo al recordarlo, me contaron que en la fábrica que la empresa en la que trabajaba, hubo un conflicto entre el personal del laboratorio de investigación, que dicho sea de paso era de los más importantes del mundo en su especialidad.

Nada extraordinario que en un centro de este tipo en el corazón del Hampshire inglés, una de las zonas más desarrolladas y ricas del mundo pasasen cosas de esas. Pero lo que ya me pareció más curioso, es que el conflicto, que por cierto se resolvió poniendo a los dos implicados en la calle, estaba motivado por un problema de castas.

El jefe de investigación del área “X”, era de una casta inferior al adjunto que le nombraron, y que debía trabajar a sus órdenes. Ambos por supuesto eran, son, seguro que andan vivos y coleando, felices y llenos de hijos, indios.

No pudieron sobrellevar la situación, plantearon el tema al director de investigación, que por cierto era un hombre cultísimo y con una educación exquisita para ser inglés, y este tuvo que decidir prescindir de ambos.

Bien, vaya por delante la anécdota, para poder hablar de este país que según ciertos estudios habrá sobrepasado a China en habitantes allá por 2024, y muy posiblemente será la tercera potencia económica mundial en términos de PIB, que no en renta per cápita (andan por algo más de 1000 euros, en el pesto 143 de 198).

Y es que hoy ya ha sobrepasado a Canadá y a Italia, sin estar en el G7, y con el tercer ejército en número de personas del mundo, siendo además del club de armas nucleares, no lo tenemos sentado en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Visité la India en 2005, y en algún momento seguro contaré desde estas páginas cuales fueron las impresiones que me llevé de aquel subcontinente, del que por cierto solamente paseé la zona del Rajastán, insuficiente para decir que conozco aquella tierra, pero bastante para tener una primera impresión de lo que significa esa amalgama de culturas, religiones, sectas, suciedad, pobreza, riqueza, contrastes, locura, modernidad, restos del colonialismo, misiones, ríos, infraestructuras que estarán funcionando hasta que se caigan, pero lo dicho, ya hablaremos de eso.

Según el informe McKinsey, en 2025 se espera contar con una clase media percibiendo unos ingresos entre 4000 y 22000 dólares de renta anual, y que pueden cifrarse en alrededor de seiscientos millones de personas.

Sin embargo al día de hoy las cuentas no sobrepasan los treinta millones, con lo que el progreso que estima el informe mencionado deberá ser extraordinario.

Pero como contrapeso, una tercera parte de la población, está viviendo con rentas de un dólar o menos al día, de forma que entre los retos de esta tierra, está el de incorporar como mínimo alrededor de diez millones de personas al año al mercado laboral, a riesgo de sufrir el desmoronamiento de todo el sistema.

Las tasas de infra-alimentación son extremadamente altas, más del 45% de la población infantil, que además no tendrá la oportunidad de alcanzar nunca, en el que será antes de una década el país más poblado de la tierra, la más mínima posibilidad de desarrollo personal.

Hace setenta años que se puso fin al colonialismo brutalmente ejercido por el Imperio Británico en la India, y que con el lema de divide e impera, consiguió separar y hacer irreconciliables a los hinduistas de los islamistas, a los sijs de los jainitas, a los budistas de cristianos, judíos, zoroastristas….

Este colonialismo entre otras cosas dejó un país destrozado, dividido, empobrecido, y con tasas de analfabetismo que aún hoy se calcula en tasas del 30-40%, y definiendo como analfabeto a la persona que no sepa escribir su nombre, por encima de eso ya estás fuera de esa estadística.

Las comunidades de este enorme estado federal en el que se hablan veintiuna lenguas reconocidas, más de mil seiscientos dialectos, y en las que que se usa el hindú y el inglés sobre todo en la administración y el estado, se han consolidado de forma bastante débil en una forma de estado federado, reconocido como una democracia liberal que dejó atrás sus coqueteos con el comunismo a tiempo.

Sin embargo el nivel de corrupción es demasiado elevado, de forma que poder avanzar en transformaciones útiles para la sociedad es extremadamente difícil.

Aunque hoy se nos muestren dos cámaras legislativas, y unas elecciones en las que se elige tanto al Parlamento como al Jefe del Estado y de Gobierno, los restos de clientelismo ejercido no solo por las estructuras de castas, o por los señores de tantas y tantas regiones que se unieron en su momento para formar el estado, si no por el hecho de que la mayoría de la población es analfabeta, y consecuentemente extremadamente manipulable y ausente de cualquier posibilidad de crítica.

Hay estadísticas que nos indican que entre la población rural, se cuentan en cerca de doscientos cincuenta mil los suicidios al año. Son cifras difícilmente asumibles, especialmente si se profundiza un poco en la situación de las infraestructuras, en las que el transporte por carretera es un verdadero infierno, el ferrocarril sigue siendo el que dejaron los ingleses, y que no ha sido renovado prácticamente, y que solo en el metro de Mumbai cuenta en tres años más de tres mil quinientos muertos.

Es todo excesivo, de la misma forma que es excesiva la población de este subcontinente que además cuenta con una situación estratégica al ser punto de paso de más del 90% del tráfico marítimo entre Oriente y Occidente.

Quizás entre las esperanzas que aún le quedan a este gigante se cuenten la juventud de su población, aunque siempre es el mismo tópico, y el mismo espejismo, ya que sin una inversión extraordinaria en educación, o en posibilidades para las élites educadas de desarrollar una profesión en condiciones dignas dentro del país, seguirá fomentando la huída hacia occidente de lo mejor da cada generación.

En próximas entregas, quisiera desarrollar la situación geoestratégica, sus roces con China y Pakistan acerca de problemas territoriales que proceden de la época colonial, y que han quedado enquistados, me temo que por décadas.

Como colofón intentaré contar mis experiencias por parte de esa tierra, que desde luego, me dejó una profunda huella, pero muy lejos de la espiritualidad, de los chamanes, del mundo Ayurveda, y en definitiva de la publicidad que nos llega a occidente.

Con pan lo comeremos

 

Todo dentro de norma

Esto no es normal, o bien “lo normal es que…”, me soltaba el otro día un amigo, mientras detallaba la supuesta anormalidad de la situación que le había acontecido.

Pues quizás sea esa la gracia de la cosa, que con tanta normalidad acaba uno “normalizado”, que parece una línea más de la ISO 9000 que cumpla al caso, y los espíritus libertarios, o liberales evolucionados procuramos huir de la normalidad.

Eso sí, evitando la zafiedad, el mal gusto, la grosería, que de todas formas son elementos de lo más normalizados en nuestra vida, y eso que excluyo ya cualquier forma de agresión, que no es ese el camino que hoy quiero transitar.

Parece que nos hemos acostumbrado a circunscribir las reacciones a los estímulos que nos presenta el entorno, a unas pocas posibilidades que aceptamos como normales, con lo que dejamos, en aras de nuestra comodidad, de explorar otras facetas de nuestra respuesta o de nuestra consideración.

Y pienso que es algo que nos empobrece, y que acaba siendo tan aburrido como la tal ISO 9000 que mencionaba antes.

Cierto que con el nivel de adoctrinamiento y manipulación a que estamos sometidos, el riesgo de acabar siendo el bicho raro del grupo es tremendamente alto, pero ¿qué importa?, es en definitiva lo que puede diferenciar un grupo humano de un rebaño.

Yo me paso la vida jugando a eso, y me divierto una barbaridad, repito, procurando no caer ni en la zafiedad ni en la ofensa, que no se trata de eso, sino de buscar reacciones o respuestas no esperadas, que fuercen de alguna manera al interlocutor a utilizar vías en sus conexiones cerebrales poco o nada utilizadas.

Y ciertamente nada tiene que ver con las ilegalidades morales a las que nos enfrentamos cada día varias veces y que no son más que intentos, `pase lo que pase, del sostenella y no enmendalla, como lo que nuestro querido Tito Trump nos ha regalado como respuesta a la nueva masacre de estudiantes en un colegio de su país. Que joderos, que se siente, que el tío estaba zumbado, que miraremos a ver cómo controlamos a esos locos, cuando quizás hubiese sido normal atajar el problema de raíz con una reacción diferente.

Tampoco parece normal que en mi querida Catalunya se empeñen los que creen ostentar el poder en insistir en caminos ya transitados en la Segunda República, con los mismos personajes aunque con distintos nombres. Y es que el paralelismo entre las reacciones entonces y ahora son evidentes. Menos mal que no se prevé un golpe de estado por alguna facción extremista del Ejército Español, con lo que Puigdemont tiene garantizado que no será pasado por las armas, tras un juicio/farsa sumarísimo. Es lo que tienen los estados de derecho.

No es normal que en nuestra querida España el salario que reciben los trabajadores no sean suficiente para evitar la exclusión social por pobreza, ni que haya por la misma causa un veinticinco por ciento de niños corriendo ese riesgo.

No, no es normal que a través de asociaciones supuestamente soportadas por caridad, tanto estatal como privada, se blanquee dinero, se paguen salarios de seis dígitos a ejecutivos que deben aplicarse a que la parte más sustanciosa del famoso 0,7% vaya a su proyecto, a su negocio, y que para ello si hay que tirar de difamación, o de atacar a otras asociaciones similares, se haga sin pestañear.

No es normal que el mundo noroccidental cierre los ojos al drama que supone a la gente del sur, a la gente del este su intento de mejorar su vida, de huir de las guerras, soportadas en buena medida por el ansia de poder de Europa, de USA, de Japón, de China, de Rusia, por el ansia de controlar rutas comerciales, explotar materias primas al menor costo económico, y al mayor costo humano posible.

No, no es normal que por el hecho de que niveles de cultura básicos no estén disponibles para la mayoría de la población del mundo, se sigan manteniendo prácticas humillantes y perniciosas para las mujeres, en aras de anacronismos tradicionales, que aún hay gente que se esfuerza en defender.

No, sigue no siendo normal que las diferencias entre las clases más favorecidas en la sociedad mundial, tiendan siempre a agrandarse, no siendo normal que haya fortunas personales que pueden ser múltiplos del producto interior bruto de casi la mitad de los países del mundo.

No, no es normal que haya esclavos de todo tipo en el día de hoy, que sea algo bien sabido por aquellos que detentan el poder, que la cifra multiplique por veinte o treinta la del total de seres esclavizados en más de tres siglos transportados a América desde Europa.

No es normal que entre esos esclavos haya niños, que morirán en los trabajos más insalubres, o que haya niñas que son vendidas por sus familias para ser destrozadas en la prostitución más sórdida. ( perdón por la forma de decirlo, que cualquier forma de prostitución es sórdida en grado máximo).

No es normal que se asesine de forma indiscriminada en nombre de algún dios, en nombre de alguna moral, la que sea, no, no es normal, pero sucede cada día, y nuestro Occidente opulento solamente reacciona si el crimen mata personas de casa, que a nadie le importa si en Kabul acaban de matar en un mercado a doscientas personas en nombre de….¿qué importa?.

Y no es normal que todas o algunas de estas cosas y otras similares, nos parezcan normales, que no consiguen que nos movamos y conseguir atajarlas, no es normal que cuando alguien nos pide la representación de nuestros intereses para defenderlos en los foros políticos y de poder, no exijamos que nos ofrezcan panes realistas de como retornar el equilibrio en estos o en otros supuestos similares, que no es normal que nos dejemos engañar tantas y tantas veces por las mismas personas y en casos idénticos.

A lo mejor el adoctrinamiento es mucho más eficaz de lo que podamos creer, y es mucho más agradable pensar que está fuera de nuestro alcance, y perdernos en el “soma” de la pantalla de nuestro teléfono inteligente, que por cierto nos hace cada día más imbéciles.

Y sí, no es normal que me meta en camisa de once varas, una vez y otra, sin apoyar a ningún patrón, solo porque me apetece decir lo que pienso y su contrario.

Con su pan se lo coman

La ONG

Hacer leña del árbol caído no está bien, es muy feo, y lo de OXFAM te hace pensar en esta historia de las organizaciones no gubernamentales de una forma que no sé si a ellos les gustaría demasiado.

Y es que lo que nos cuesta entender, a los que somos de natural bien pensantes, es que este tipo de organizaciones no distan demasiado de cualquier organización empresarial, de esas con ánimo de lucro, y que cotizan en los mercados internacionales.

En su base hay que constituir una sociedad, como cualquier empresa, aunque en vez de acciones a repartir entre los socios hay aportaciones fundacionales de los promotores, lo que no está nada mal.

Tras eso, hay unos objetivos a desarrollar, y es lo que hay que vender para obtener los fondos necesarios para el funcionamiento del proyecto.

Y a rodar, que como no hay beneficios, que como las aportaciones son bien estatales (el famoso 0,7%), o de buena gente bien intencionada que aporta su óbolo en el convencimiento de que tanto el fin de la organización, como los trabajadores, los voluntarios y todo lo que rodea el proyecto son algo digno de apoyo.

Yo nunca he pensado en preguntar a una de estas ONG, cosas tan simples como el salario de sus dirigentes, o si a los empleados se les retribuía adecuadamente, más incluso, por ejemplo las condiciones de viajes, dietas, y demás mandangas de los altos cargos que se deban desplazar para asegurar que se cumple con el objetivo.

Tampoco sé si existen mecanismos de blanqueo de dinero detrás de las donaciones, o si en los países en los que se desarrollan las actividades, hay mordidas necesarias para satisfacer a los funcionarios locales.

Nunca se me ha ocurrido preguntar quién audita a estas compañías, a estas organizaciones, tampoco se me ha ocurrido preguntar si por parte de las autoridades fiscales hay algún control sobre sus movimientos financieros, y en caso afirmativo, no sé dónde se publican los resultados.

Lo que sí sé es que la cantidad de dinero que mueven es realmente importante. Un 0,7% del PIB español es una cantidad no lejana a los mil millones de euros, que aunque no se libere en su totalidad siempre, no me importaría saber a quién se le ha entregado, y sobre todo cuál ha sido el resultado de esa entrega de dinero.

Las aportaciones privadas, son desde luego harina de otro costal, que cada uno hace lo que puede con su dinero, y allá cuentas. Pero siempre me pregunto la razón de por qué hay detrás de cada deportista de relumbrón, detrás de muchos empresarios que lo han conseguido todo, una fundación, una ONG, una puerta en definitiva para mover un dinero que a lo mejor no está lo suficientemente controlado por las autoridades.

Me cuesta no creer que una de las razones no sea la de una campaña de márketing tendente a diluir el mal efecto que en la imagen de la compañía o de su propietario que soportan la fundación puede acarrear las actividades normales del negocio al que se dediquen.

La sucia historia de la inglesa OXFAM, que está estos días de funesta moda, me hace pensar si estamos en un movimiento orquestado contra ella por algún competidor, que todo podría ser, que aquí la competencia está en la obtención de dinero público, y si se le corta la subvención inglesa, o incluso europea a esa asociación, alguien la recogerá, o al menos una parte.

Que hayan salido a la vez tres escándalos afectando a OXFAM, me hace pensar que a lo mejor, la cosa no es casual, que hay más cosas detrás, de esas que uno no entiende, de esas que no se publican. Seguro que no es así, pero haberlas haylas.

Recibo estos días un correo de OXFAM, firmado por un director de España, dando unas torpes explicaciones a lo sucedido en Haití, y solicitándome asociación a su proyecto. Bueno, gracias de acordarse de este pobre jubilata, pero es que al minuto de recibir el correo me dicen los voceros que en Guatremala han detenido por corrupción a un directivo de esa organización, que en el Reino Unido, parece que se abusaba sexualmente de becarios….que. Bueno, todo un presunto asco, que hasta que un juez diga lo que hay todo es presunto, como lo es mi adscripción como socio a la tal OXFAM.

Veremos lo que tarda en aparecer otra lista de problemas relacionados con otra de estas Fundaciones, Asociaciones, ONG, que estas cosas las carga el diablo, y la venganza es un manjar que hay que degustar frío.

No voy a entrar en lo que significa en demasiados casos la presencia en zonas de conflicto bélico de los famosos cascos azules de la ONU, son fuerzas en general de interposición que en teoría deben evitar conflictos, pero en demasiadas ocasiones se repiten los actos de transgresiones de sus componentes a las más básicas normas de ética y respeto a las poblaciones que pretenden proteger.

El abuso sobre mujeres en estas zonas, ya deprimidas de por sí, es algo que con demasiada frecuencia acaba saliendo a los medios de información, y supongo que en caso de que sea cierto, se habrá castigado adecuadamente a los responsables, pero sinceramente me cuesta creerlo.

Y que nadie olvide que es un abuso dar dinero a una mujer para mantener relaciones sexuales, aprovechando su hambre.

Y lo digo por el tono con que el asunto de Haití ha sido tratado, al decir antes que nada, que las mujeres que fueron objeto de abuso por parte de los miembros de OXFAM, eran prostitutas.

¡No me jodan!, personas que lo han perdido todo, que buscan algo para comer, para sobrevivir, con la mayor de las destrucciones imaginables a su alrededor, no merecen ser insultadas públicamente en los telediarios, en la prensa, en todas partes, porque alguien muy rico les diese un puñado de dinero y sentirse menos ruín por abusar de ellas, de su necesidad, y de su miedo.

No sabremos nunca cuánto pagaron estos presuntos cerdos por cada servicio, no sabremos nunca el nivel de humillación que debieron sufrir esas mujeres a manos de profesionales de esta organización, lo que sí sabemos es que nadie denunció los hechos de forma que estas personas quedasen incapacitadas de por vida para volver a trabajar en supuestas organizaciones humanitarias, que el escándalo aparece siete años después de los hechos.

Yo no creo en las casualidades, ni, en general creo demasiado en estas organizaciones.

Pero cada no es cada uno.

Con su pan se lo coman

 

 

Algo de tedio

Mucho tiempo llevo sin hablar de mi tierra, de Cataluña, que es la de origen, que la de adopción, la Villa y Corte, no da para muchos ruidos, lo que es de agradecer.

Y es que por los madriles, desde que nos gobiernan señoras, es decir, muy señoras mías, las cosas parecen tranquilas. Claro, si olvidamos esas metidas de mano en la caja que parece dicen que los de la Puerta del Sol hicieron en su momento, o que para inaugurar una estación de cercanías se tiran dos o tres años sin pestañear, con las obras acabadas, peccata minuta, peccata minuta.

Que sí, que nos quieren caminando Castellana arriba, Castellana abajo, que la Gran Vía ya nos la conocemos, que los coches nos molestan a los jubilatas de banco y petanca, y llenan de dióxido de nitrógeno de la Volkswagen los pulmones de los trotadores, y me rinden menos que un árbitro de tercera.

No sé muy bien cómo acabará la cosa, que los de Uber lo mismo se cabrean si los habitantes de esta ciudad tenemos que caminar por Recoletos, con nuestro perrillo bien sujeto con su correa, no sea que salga disparado detrás de uno de esos trotones, o de la bici del amigo puteado de Deliveroo.

En fin, que las cosas por los palacios de gobierno por tierras manchegotas, siguen su curso, y a mí me viene bien, aunque reconozco que en el fondo, miro hacia mi pueblo y pienso en lo que se están divirtiendo por aquellos pagos.

Conseguir que doña Colau esté calladita, es uno de esos milagros que hacen renacer en uno la fe en cualquier cosa, no es algo que pase todos los días a mis años, que no sé si le aprueban el presupuesto, y es que lo de las pernoctaciones a un euro la noche se les está viniendo abajo, y hay que cambiar las mantitas de los caballos de la Guardia Urbana.

Cosas de los de la casa de enfrente, que anda triste y sola, parece una nueva Fonseca, y los libros (quiero decir las Moleskine) no están en el Monte de Piedad, que los tiene su señoría. Cosas que pasan.

Y ya en el Parque de la Ciudadela ni te cuento, no se aclaran, los de la CUP que les den la República, los de Esquerra que tienen al señorito enrejado, y no saben qué hacer para sacarlo de la “presó”, y los de la vieja Convergencia, a ver si le mantienen los ciento noventa mil chufos anuales al bueno de Puigdemont. Pero no hay forma.

Y digo yo, que con los viajes a Bruselas que se está montando esta peña, habrían pagado las obras del AVE de Sagrera, seguro, o los dineros a los viejecitos que no pueden hacerse solos la cama en casa.

Eso sí que es marcheta de la buena, que parecen las fiestas mayores del Poble Sec, con permiso de Serrat, claro, y es que cada día nos llega algo a nuestra prensa, esa que se lee en el móvil, de que unos sí y otros no sé.

Envidia de la buena, aunque lo que menos apetece es acercarse a dar una vuelta a ver la Sagrada Familia, y no es por nada, que sigue siendo igual de chula, como la casa Batlló, o la Catedral del Mar (por cierto están empapelando al autor los de Hacienda, que dicen les faltan unos flequitos por liquidar, y no sé yo la cosa), pero es que hay dos millones de pesados, que como te descuides no te echan un poquito de Campari al vermut de Reus, como crean que tu acento catalán no es por lo menos de Camprodó o de la Seu d’Urgell.

Hasta el Barça se tambalea, que viene el Geta a pasear por la Diagonal, y les trinca un punto y deja a la afición al pié de los caballos.

Ya lo que les falta a esta casi mitad de catalanes, que se descubra un lenocinio en el chaletito de Waterloo, y que se paguen las colepoterras con dineros del Omnium o de la ANC, que peores cosas se han visto.

Pero al menos por mi tierra andan distraídos, que por estos pagos, andamos más bien aburridos, y es que salir a que te atropelle una bici el domingo por el Paseo del Prado, como máxima distracción no sé si es de recibo, no lo sé, de veras.

Y si os habéis fijado, ni siquiera la historia de Tabarnia parece que sea algo más que la boutade de un cómico, y mira que me gustaría una cosa de ese jaez para animar los telediarios, siempre y cuando los asuntillos colaterales no nos salpicasen de demasiada sangre.

Que se pone uno a pensar en esas tierras del otro lado del Mare Nostrum, y ves la cirugía sangrienta que se llevó a cabo para eliminar los de etnia o raza o lo que sea diferente de la etnia dominante, y no me apetece.

Que al español constitucionalista de Ripoll, me lo queman en la plaza pública, como al catalán indepe de Tabarnia.

Y es que nada hay peor que la exaltación del nacionalismo en aras de unificar el grupo humano de tu pueblo.

En esa línea, aplaudo con todas mis fuerzas la eliminación en la pruebas de acceso a empleos públicos de los idiomas regionales, y es que yo quiero que mi médico sepa curarme, no que sepa decirme en salat en euskera, o en catalán de tierra adentro, que no sabe lo que tengo, y que por supuesto me muero. Agradezco pues la iniciativa de esas mujeres baleares, y que cumpla el ejemplo.

Por otra parte, sin novedad en el frente, que por lo demás los teatros se llenan, siguen dando de comer en los restaurantes, y los que no tienen andan cada día peor, pero ya se sabe, nunca en la historia de la Humanidad fue buen negocio nacer pobre, o ser esclavo, así que habrá que esperar a otra reencarnación para ver cómo se reparten las cartas.

Con su pan se lo coman

 

La portavoza

La incultura, la entiendo como falta de cultura, y el término me parece absoluto, es decir si tenemos cultura parece que la tenemos toda, y si somos incultos, no tenemos nada de nada, cero patatero.

Pero las cosas no están para verlas blancas o negras, en términos absolutos, y claro decir que esa señora que se nos ha erigido como “portavoza” de no sé qué, es inculta posiblemente no sea lo más acertado, ya que en algún ámbito de su “portavocec” seguro tiene algún uso que en ciertos ámbitos pudiera considerarse como cultura.

Que hay temas muy básicos que estoy casi seguro que practica, como por ejemplo salir de casa con las carnes cubiertas, o tirar de la cadena de vez en cuando, una vez plantado el correspondiente pino, (quede claro que no es necesario hacerlo todas las veces, ni muchísimo menos, digamos que si lo hace una de cien, eso ya le diferencia de los primates, que seguro no lo hacen nunca, especialmente si viven en la selva.

Así, que me permitiréis que considere a la tal “portavoza”, como una persona culta, claro, siempre dentro de los límites de tirar de la cadena del mal llamado inodoro una de cien, que no está nada mal.

Pienso que si la cosa sigue por estos derroteros, nos vamos a encontrar con una nueva especie humana, el H.sapiens sapiens, parece que se está diluyendo, y como fruto de ello, a la hora de redestilar la dilución van saliendo nuevas especies, subespecies si se me ponen ustedes muy técnicos.

Las derivaciones que la Inteligencia Artificial (perdón por las mayúsculas, pero a partir de ahora, si me acuerdo, me pondré anglosajón y tiraré de acrónimo, es decir I.A.), posiblemente nos conduzcan, si no ,lo han hecho ya a H.cyborg, bichejo aburrido, parece que totalmente alejado de los pecados de la carne, que el cuerpo no piensa sea algo importante, más bien lo considera un soporte muy improductivo, y juega al ajedrez de maravilla, es inmortal, y cuando consiga dominar el tema de las conexiones sinápticas, podrá llevar cerebros en un lápiz de memoria.

A lo mejor, y si las leyes de la robótica funcionan como Dios manda, al ser la tal inteligencia artificial, la vida de los H. sapiens sapiens que queden al menos estará al abrigo de asesinatos o dolo por parte de esa nueva especie. Pero a lo mejor no, que como ya son otra cosa se defienden entre ellos y se dedican a apiolarnos como especie competidora. Ni idea, ni idea.

Lo del otro producto de la destilación no sé cómo llamarlo, que la “portavoza” en eso del latín, no sé yo, y lo mismo eso de Homo sapiens sapiens, ya no le viene por machista, y propone (en el improbable caso que sepa de qué coño estamos hablando) algo como Hembra sapiens sapiens, muy independiente del estado central machista del Homo sapiens sapiens, y nos regala la posibilidad de una nueva especie que no puede reproducirse consigo misma, y debe buscar otra especie para la procreación. Mucho me preocupa, que empiezan luego los leguleyos con esas cosas del animalismo, y nos encontramos todos abocados a la desaparición y al onanismo, con lo que eso cabrea a ciertas instancias religiosas.

Pero quizás lo de esta “portavoza” no sea más que la aparición de un mutante, (una mutanta diría la tal dueña), y no debamos preocuparnos en demasía, pero no me fío, que llevan razón, que cuando veo miembras de esa especie, las veo como especie diferente, y las ganas de iniciar el cortejo para la posible reproducción bajan a niveles solo comparables a las ganas de ser cortejada de la segunda parte contratante, con lo que el hecho de que son otra especie va tomando forma.

Pero lo que quizás se me haga más difícil es aceptar que estoy delante de personas incultas, que tienen su cultura de la que somos ajenos, ya que una “especímana” de Hembra sapiens sapiens, tiene su propio idioma, sus formas de comunicación, sus técnicas de alimentación, su cauces para juzgar y tratar de adaptarse a su entorno, y los especímenes de Homo sapiens sapiens, no somos quién para emitir juicios sobre especies diferentes, y mucho menos bajo nuestro prisma, que no es más que algo muy subjetivo.

Lo que de alguna forma me preocupa, es que esa nueva especie se va introduciendo en el ecosistema que hasta ahora era patrimonio del Homo sapiens sapiens, y al tener una expresión fenotípica que puede confundirse con la mitad de los especímenes del Homo sapiens sapiens, nos puede llevar a situaciones tan injustas como el afirmar que la “portavoza” es una inculta.

No y mil veces no, es una “miembra” de la especie Hembra sapiens sapiens, con su cultura independiente, con sus filias y fobias expresadas desde lo más profundo de su ADN, y deberíamos ser más respetuosos con las otras especies que pueblan nuestro mundo, que Homo sapiens sapiens, ya sabemos, es el depredador universal.

No entiendo muy bien el interés de esa nueva posible especie en infiltrarse en nuestra sociedad, quizás es que nos quieren exterminar, o quizás son una especie alienígena que viene a poner orden en este planeta que hemos dejado hecho unos zorros. Nadie lo sabe, que al adoptar formas antropomorfas, nos tienen de lo más despistados, y seres híbridos parece que los hay (las técnicas de clonación permiten maravillas y trocitos de ADN de aquí y de allí, permiten incluso su integración en portavocías).

De todas formas, y sin manual de instrucciones se diferencian a poco que nos fijemos de los miembros femeninos de nuestra especie, a saber.

  • Muestran sus diferencias culturales de forma agresiva, para que tengamos en cuenta que son incipientes y deben ser muy tenidas en cuenta.
  • En general tratan de mostrar las características de su cultura a voz en grito, que piensan que en caso contrario nadie les oye. (no se dan cuenta en su percepción que “oírlas se las oye”, pero “escucharlas”.
  • El aspecto externo, eso que llamamos “look” en nuestro círculos más imbéciles, es tirando a guarrete, que los cánones de elegancia de esa nueva especie, son diferentes a nuestros usos, lo que no los hace forzosamente peores. Son solo diferentes y hay que respetarlos.

La ausencia de elementos culturales similares a los de nuestra especie en su cultura, nos hace caer en el error de considerarlas incultas, y no, que el que no tengan aún una literatura amplia, que su música sea incipiente, que sus creencias religiosas aún no estén fundadas, que su estética sea tan diferente a la nuestra, que su ética no sea del todo aristotélica, no debe conducirnos más que al hecho de que son de otra especie, y hay que evitar dañarlas, y procurar entenderlas.

Mañana hablaremos del H.cyborg, o no.

Con su pan se lo coman

 

Teléfonos de sangre

No sé dónde lavarme eficazmente la sangre con la que mi teléfono móvil ha manchado mis manos. Y es que me temo no hay agua suficiente en los siete mares para la tal tarea.

Y es que se estima en más de cinco millones y medio las muertes producidas en la guerra que sacude desde 1998 el Congo por el control de la producción y el control del puñetero coltan, la fuente del tantalio tan importante para la industria electrónica, en donde mi teléfono móvil, y otros cientos de cachivaches que rodean mi vida, tiene sus orígenes.

Cierto que no es solo el centro de África donde están los yacimientos, cierto que las estimaciones de las reservas de coltan en esa zona cerca del 80% de las reservas mundiales no son muy fiables, cierto también que no es cuestión de la República Democrática del Congo únicamente el origen de la sangre que mancha nuestra tecnología.

Que aunque se vean en reportajes de televisión realizados por reporteros casi suicidas, las minas a cielo abierto, sin ningún tipo de protección de los esclavos (si, esclavos negros esclavizados por negros en primera instancia), donde si no se muere por un desprendimiento, se muere por inanición, se muere por cualquier tipo de cáncer que gracias a la radioactividad de las zonas mineras va socavando la salud de los seres humanos que extraen el maldito mineral, son los países vecinos de la República Democrática del Congo, Ruanda principalmente quien acaba comercializándolo para el mercado internacional a base de hacer cruzar la producción de forma clandestina la frontera.

Eso, realmente es lo de menos, que al final las grandes compañías mundiales son las que utilizan este mineral para la fabricación de nuestros cachivaches, esos que nos tienen embobados la mayor parte del día, y compañías mineras como las de la familia Bush quienes intermedian en el negocio.

Negocio que para su protección, según se puede leer en multitud de artículos, utiliza las subvenciones en forma de ayuda militar americana a Ruanda y Uganda, que además reciben los halagos de las administraciones americanas, una tras otra, mostrándolos como ejemplos de países africanos que tienen un desarrollo sostenible y de muchas formas envidiable.

Si molesta, a nuestra sensibilidad de europeos, el saber que hay sangre de niños detrás de nuestros maravillosos smartphones, esos de a mil chufos la pieza y colas interminables el día de lanzamiento en las zonas más importantes de las mejores ciudades del mundo. Pero como lo de que ojos que no ven, corazón que no siente, está tan de moda, simplemente con no hacernos ver la sangre que mancha las carcasas ultrafinas, ultraligeras, ultrasensibles, que nos conectan con todo el mundo con pantallas de no sé cuántos pixeles y no sé cuántos superamoled, seguimos babeando con la última ocurrencia coreana, o del espíritu de Steve Jobs, o la baratija china que es casi tan molona como la que más.

Coltan de sangre, como hace varias décadas eran de sangre los diamantes, que también sirvieron para el progreso tecnológico. Y como ahora, la sangre la ponen los africanos y el dinero queda en Amberes, en Amsterdam, en los mercados globalizados, con otras familias Bush por en medio, que en flamenco se traduce por De Beers….lo mismo.

Y la tradición posiblemente arranque de las minas de los romanos, los que esquilmaron las Médulas bercianas, a saber con qué costo de sangre, y con qué familia romana forrando su villa en Capri con el oro español. Seguro que los españoles aprendimos la lección, y solo hay qe darse un paseo por la boliviana Potosí, y ver la montaña de plata, en la que hoy todavía se muere, demasiadas veces antes de cumplir los veinte años, que con catorce ya andan buscando vetas. Aquí no se quién se enriqueció, quizás los Alba, o los Medina Sidonia, o los Medinaceli…¿quién sabe?. Pero que nadie olvide que las imágenes en plata de nuestra Semana Santa están llenas también de sangre boliviana, y española, por supuesto.

Volviendo a la sangre de mi cachivache electrónico, debo decir que lo antedicho, por supuesto no es más que una historia ficticia, ya que todas las compañías que fabrican productos para los que el coltan es necesario, aseguran que el producto que ellos utilizan está controlado, que su origen es limpio, que la extracción del mineral que ellos compran tiene todas las garantías de que las personas que han trabajado en su extracción, transporte y comercialización, lo han hecho en condiciones de seguridad acorde al entorno laboral, que sus salarios son equiparables a los de los obreros occidentales, que su protección sanitaria, familiar, de jubilación de accidentes, sigue los mismos patrones que los de la industria bávara, californiana, nipona. Así, que todos tranquilos.

Por cierto, la empresa que extrae y comercializa coltan en Australia, ha tenido que cerrar por no poder competir con el coltan mal llamado de sangre por algunos irresponsables como yo, sin ir más lejos.

Así que, por favor, que nadie relacione las matanzas entre tutsis y utus con el coltan, que nadie relacione las disputas actuales en la República Democrática del Congo entre tropas ¿gubernamentales? con las facciones de los Mau Mau, con el hecho del control sobre las zonas donde se extrae este mineral, que nadie relacione con este comercio las violaciones de los grupos armados sobre las mujeres de la zona, nada de eso existe, nada de eso es real, que las grandes compañías no utilizan coltan de sangre, que controlan la cadena de suministro.

Me dan ganas de tirar el teléfono inteligente a la basura, el ordenador, cualquiera de los circuitos integrados que me rodean, pasar de las redes sociales, del comercio virtual, de los viajes a la Luna, a Marte, o de la Concha de su madre. Y es que a lo mejor llevaba razón aquel cuento que nos enseñaba que para ser feliz no debíamos tener camisa, y que la riqueza del emir no le ayudaba a escapar de la enfermedad, del dolor, y al final de la muerte,

Y otro día hablaremos del Litio, de las baterías de los coches eléctricos, esos que no contaminan nada, hasta que la batería se torna inservible.

Me voy a comprar el pan, que por hoy ya vale.

El camino

Los dibujos sobre los caballeros templarios, nos muestran siempre a dos de ellos montados en un solo caballo.

Por supuesto con su armadura y sus armas al completo, lo que siempre me llevaba a ciertas reflexiones.

La primera lo mal que debía pasarlo el caballo, al trote o como decidiese quien empuñase las riendas, con cerca de doscientos kilos de carne templaria en el lomo, en medio de una batalla. Una pasta en caballos debía costarle a la Orden.

 

“Sigilum militus Xisti reza el lema (Sello de los soldados de Cristo)

 

Luego pensé que siendo tan pocos y tan ricos los tales componentes de la orden del Temple, (caballeros eran unos pocos, sirvientes y soldadesca a su disposición ya era harina de otro costal), debían ser híbridos de escoceses y catalanes de tierra adentro, hábiles en el arte de mantener la bolsa cerrada.

También es obvio, que la tal disposición, en la batalla, no parece que fuese demasiado eficaz, sino todo lo contrario, ya que entre el cansancio del caballo, la falta de maniobrabilidad, y la dificultad de movimientos de los jinetes, los partidos los perdían por cuatro a cero. Y es que para hacerlo medianamente razonable deberían montar un zurdo junto a un diestro por lo menos….en fin.

Pero parece que no es así, que como en tantas cosas de la vida, lo que tenemos delante no es más que un símbolo reflejando la estrecha unión entre los caballeros, que iban en parejas a la batalla, dependiendo el uno del otro, y con la máxima de no rendirse nunca. Victoria o muerte.

Parece ser que estos Caballeros, procedentes de las mejores familias de Europa, vivían en la más absoluta de las austeridades, cosa por otra parte muy útil, si quieres mantener un cuerpo y na mente en condiciones de cumplir la máxima de la orden que no era otra, (oficialmente) que proteger los Santos Lugares en Jerusalén.

Así que, honor, abnegación, austeridad, castidad, (dicen que no podían tocar a una mujer, ni siquiera a su madre o a su hermana), pero dinero, sobre todo dinero, que les llega de las comisiones que cobraban por sus servicios de banca para viajeros. No prestaban con intereses, que eso era pecado, aunque si lo hacían a la casa real francesa, y es lo que al final les acabó costando el pescuezo, que Felipe el Hermoso, era muy suyo.

En este símbolo de los dos soldados montados en el mismo caballo, creo que podemos leer la importancia del hecho de que dos personas, de forma voluntaria sigan el mismo camino, sin importar quién lleve las riendas, que no hay distinciones entre los dos caballeros, no hay jefe, no hay subordinado, hay únicamente un elemento, el caballo, que les permite seguir el camino.

Desde luego no se me está ocurriendo pergeñar un ensayo sobre el Temple, la literatura y los estudios sobre la orden son innumerables, y muchos de ellos incluso de altísima calidad, lo que pretendo únicamente es a la escasa luz de mis conocimientos, reflexionar un poco sobre alguna de las enseñanzas que el Temple, y organizaciones similares hayan podido dejar en nuestras vidas.

Y eso asumiendo que nada ni nadie es perfecto, que estos templarios eran muy brutos que diría Juan Eslava Galán, pero ya fueran ellos, o su fama, descubrimos que fueron grandes arquitectos, con los mensajes simbólicos escondidos entre sus piedras, tanto en las grandes construcciones como Montalbán, Ponferrada, Jerez de los Caballeros, o las más modestas como la Vera Cruz en el camino de Zamarramala o Santa María de Eunate.

También financieros, y cómo no, ligados al gran negocio de la Historia que no es otro que la guerra, llegaron a tener un poder inmenso como organización, tanto desde el punto de vista económico como cultural, eso sí manteniendo la pobreza en todos y cada uno de los miembros de la orden.

Y es que al final es tremendamente importante para las organizaciones humanas el mantener objetivos, disciplina, austeridad, y discreción a toda costa, que con esas claves el poder llega siempre, junto con las envidias, y las consecuentes traiciones.

Nunca he entendido como una organización tan poderosa fue eliminada en na sola noche, de forma coordinada en toda Europa, sin que nadie diese la voz de alarma, o se organizasen defensas a no ser que todo fuese una farsa acordada, se limpiase la orden de elementos no deseados (lucha interna por el poder), y que posteriormente con otros nombres (Calatrava o la Orden de Cristo) hayan sobrevivido los objetivos templarios de forma aún más discreta hasta nuestros días.

Y es que ese caballo que transporta dos jinetes quizás sea uno de los elementos esenciales para realizar ese camino de perfeccionamiento personal, de búsqueda de ese Grial íntimo, con el compañero que estará siempre a tu lado esperando tu ayuda cuando flaquee, y ofreciéndotela cuando seas tú quien la necesita, la verdad es que no lo sé, pero esta Orden de los Pobres Compañeros de Cristo Caballeros del Templo de Salomón, parte de nueve nobles franceses liderados por Hugo de Payns, que poseía estrechas relaciones con Balduino I, con el Patriarca de Jerusalén, con Bernard de Claraval, toma como objetivo proteger el camino que lleva a Jerusalén, y obtiene todas las facilidades para llevar a cabo su tarea de salvaguarda.

El hecho de su discreción, su relación con la construcción de templos, el uso de sistemas de comunicación no descifrables para los mensajes internos, el hecho de la necesidad de una ceremonia de iniciación de los nuevos miembros, el hecho de dejar marcas de cantero en sus construcciones, ha producido, sin duda, que su leyenda y su poder hayan permanecido vivos hasta nuestros días. Aún más el manejo de dinero en un contexto de estar el préstamo con intereses mal visto por la autoridad religiosa, quizás llevo a la Orden a una demolición controlada manteniendo su legado entre otras órdenes religiosas, o en asociaciones civiles que tienen como objetivo los lemas de igualdad, fraternidad, libertad, junto al desarrollo de un camino de perfección personal y una importante carga de filantropía en sus objetivos.

Hay muchos Templos que construir, muchos templos que proteger, muchos caminos que transitar al abrigo de la seguridad económica, física y espiritual, con lo que la antorcha que enciende (o recoge) Hugo de Payns sigue a buen seguro viva, pero de forma discreta.

Y esa discreción junto al poder adquirido, consiguió que el Temple, y muy posiblemente aquellos herederos de sus ideales y sus procedimientos se conformaran como un estado dentro de los estados, una Iglesia dentro de la Iglesia, y sobre todo un faro ideológico con repercusiones decisivas en la historia de la Humanidad.

He dicho

 

La siesta del teclado

Siempre he creído que las digestiones requieren dos cosas para ser eficaces, la primera es algo de tiempo (tres horas me ha exigido siempre mi madre para que pudiera meterme en el mar), y reposo.

Ese reposo, ya que necesitas tres horas según la versión materna del asunto, puede ser celiano, es decir siesta de las de pijama, pater noster y orinal, o puede componerse de actividades que no pongan en riesgo tan delicado tema como es la digestión.

Así que escuchar algo de música, mientras se lee sin prestar mucha atención algún folletín del ”Caballero audaz”, o como mal menor uno de esos fantásticos documentales de la dos, esa cadena que todos vemos y que tan pocos espectadores tiene, pueden considerarse como aproximaciones a lo ideal muy dignas de ser tenidas en cuenta.

Y en esto del escribir, pasa algo parecido, que a veces hay que digerir vida, hacer una buena digestión de cosas de esas que se te van viniendo encima y que ponen a tu hígado, a tu páncreas y a la productora de jugos gástricos al borde de solicitar una baja por estrés.

Hemos vivido un mes de enero muy complejo desde mi punto de vista, y reconozco que me han caído de golpe demasiadas cosas encima, así que iré por partes.

Los mercados financieros parece que se han vuelto locos, han arrancado con un ímpetu impensado por lo vertical, y los analistas han corrido a darnos la explicación a toro pasado de las causas que han producido la tal situación, pero no es más que lo mismo de siempre. Tito Trump sacando pecho, America first, y todas esas mandangas.

Los chinos nos confirman, sin posibilidad alguna medio seria siquiera de controlarlos, que van como un tiro, que no tienen burbujas de ningún tipo, y que sí, que quieren ser más tecnológicos que los yanquis, y que su deuda interna no debe preocupar a nadie, que está en yuanes, que tienen muy vigente la pena de muerte, y que, repito, burbujas ni una.

Pues muy bien, que luego se me reúnen todos muy seriecitos en Davos, y diciendo que no es eso, se nos amenaza con guerras comerciales, con cierres de fronteras, que hasta la señora May, doña Teresita, promete volver a aislar Europa, y esta vez por decreto, sin necesidad de ninguna tormenta en el Canal.

Y luego el Profesor Tamames, nos dice que si algo le preocupa es que las consecuencias de la gran crisis de 2007 están todavía muy vivas, y que si la del 27 acabó con una guerra terrorífica en el 39, pues ahora en un par de añitos podemos liarla parda otra vez, que ganas no faltan, y medios tampoco.

Y agua debe llevar el río, que hasta los japoneses están considerando muy seriamente eso de gastarse unas perras en desarrollo militar, que no saben hacia dónde mirar, si a los rencores chinos de cuando anduvieron asesinando por Manchuria, o a los coreanos que les recuerdan violando mujeres durante la guerra del Pacífico.

Nadie lo sabe, y yo menos, claro, pero lo que me temo es que Don Ramón que es un viejo sabio, estas cosas las ve venir, sin necesidad de cruzar los datos del gran almacén que guarda el señor Google en su armario, y es que siempre he creído que más vale una neurona experimentada y entrenada que la inteligencia artificial, por el momento.

Claro que con estas premisas, lo del “Carpe diem” parece que se puede considerar como una forma seria de vida, que estos le dan al botón de la cisterna después de una evacuación digna, un imbécil dice que el coreano le ha dado al botón, sin especificar, y Tito Trump manda a los drones interpuestos con los pepinos multimegatónicos y nos vamos todos por el sumidero.

Y estando en esto los occidentales, encantados de observar la maravilla de nuestro ombligo, no nos acordamos ni queremos fijarnos en otra cosa que no sea el discurso apocalíptico de doña Teresita, (no sé qué haremos el día que el Reino Unido de la Gran Bretaña nos deje aislados a los europeos), o en lo malos que son los húngaros o los polacos, que no quieren ver ni asirios ni troyanos emigrando a sus tierras, que se me acuerdan aún de la lata que les dieron los otomanos cuando llegaron a las puertas de Viena y casi les revientan el Imperio Austro-húngaro.

Y en todo este batiburrillo de ombligos obesos de grasaza occidental, ahíta de mantequilla, calentitos detrás de nuestras chimeneas o del radiador del señor Roca, seguimos mirando las bolsas de pobreza que nos rodean con ignorancia o asco, que uno no sabe, pero que al final se traduce en muerte en el Mediterráneo, en muerte al cruzar el Sahel, en muerte en los campos Libios, en muerte en los campos turcos.

Y claro, eso también se me viene encima cuando abro mi bitácora, y quiero decir lo que siento, que al final se me enfrentan situaciones y uno tiene que discernir si es más importante que de forma sistemática se violen a niñas de menos de diez años en Africa, que las poblaciones que huyen hacia la limpia Europa empujados por la miseria, por la guerra, por los tiranuelos de turno sean masacradas en el camino, y rechazadas si logran llegar a las puertas del soñado paraíso, o si Tito Trump quiere gastar dinero en evitar que del sur le lleguen los que huyen.

Porque allí se huye de la guerra de Mexico, de las Maras centroamericanas, del estado traficante venezolano, del estado productor de cocaína colombiano, y de su guerra interminable con las FARC, o como cojones se llamen ahora, con el mismo resultado de muerte de los mismos, de aquellos a los que en el Sermón de la Montaña se refería el Mesías, “los mansos que heredarán la tierra”.

Veremos qué tierra les queda, me temo lo peor, que la que parece heredarán es la de la polución insoportable, la de los alimentos miserables, la de la vida breve y dura, la de las enfermedades que solo se les curan a los ricos.

Pero qué importa, al final todos calvos, unos por la tiña o la sarna, otros por la edad o por la moda, y es que el fin siempre ha justificado los medios, ¿verdad Señor Trump?.

Seguiré digiriendo, que esto es la necesidad de llenar el orinal a mitad de siesta, porque aquí nadie se está quieto, y estoy harto de los movimientos del cobaya en el carrusel de su jaula.

Con su pan se lo coman

 

 

Panafricanismo

Estuve el otro día en una conferencia sobre el Panafricanismo, y debo reconocer que aprendí muchas cosas, pocas sobre el Panafricanismo, cierto, que las ideas que ya se habían instalado en mi cerebro se confirmaron, no sin cierto dolor en mi corazón.

Para quienes no tengan ganas de acercarse por las enciclopedias digitales, les diré que se trata de un “movimiento político, filosófico, cultural y social, que promueve el hermanamiento africano, la defensa de los derechos de las personas africanas y la unidad de África bajo un único Estado soberano, para todos los africanos, tanto de África como de las diásporas africanas”.

Hasta ahí, bien, nada nuevo, que el proyecto tiene varios comienzos, y si nos ponemos finos, podríamos hablar de un movimiento que arranca hacia la segunda década del siglo XIX, pero que es a mediados del siglo XX en Estados Unidos donde toma una cierta fuerza.

Podemos decir que este movimiento ha tenido cierto impacto en el proceso descolonizador africano, aunque sus objetivos más importantes distan aún mucho de haberse conseguido.

A mí, esté tipo de movimientos, debo reconocer que me gustan, que me gustan mucho, en lo que en principio tienen de intentar que la vida de la gente sea mejor, que a partir de una unidad de valores se pueda acceder a niveles de poder que permitan una defensa de intereses comunes más eficaz. Me gustan, como ya he dicho.

Sin embargo, cuando uno racionaliza e intenta poner negro sobre blanco las experiencias que sobre el continente africano he ido desarrollando, me doy cuenta que estamos hablando de unos mil doscientos millones de seres humanos, que viven en cincuenta y cuatro países, integrados en la Unión Africana alguno de ellos que pueden considerarse Estados fallidos, otros como La República Árabe Saharauí Democrática, y Somalilandia no está reconocidos.

Se hablan cerca de dos mil lenguas en el Continente de las que mil setecientas pueden considerarse autóctonas, aunque las haya que apenas las hablen cien personas.

Con estos mimbres, la idea de crear un único espacio político es desde luego ambiciosa, pero no demasiado realista desde mi punto de vista, hecho que además produce la sensación de una pérdida de eficacia tremenda, sobre todo si se trata de incluir la diáspora en el movimiento.

Pero me centraré en la actitud de las personas que dirigieron en el Ateneo la conferencia/charla del domingo pasado, y que de alguna manera explica la situación africana (me veo obligado a expresarme en general, cuando estos temas siempre prefiero analizarlos de forma individualizada, es decir tratarlos o por países, o mejor aún por regiones.

Me llamó la atención la falta de preparación y la pobreza intelectual con la que se trataron los temas, y como se intentó comunicar la idea del panafricanismo, sin tratar de explicar antes los problemas básicos de África.

El potencial africano es extraordinario, desde cualquier punto de vista sea humano o de recursos naturales, pero la explotación de los mismos, desde mi punto de vista, es inadecuado, y los africanos presentes en la reunión se empeñaban en culpar a las potencias colonialistas de la mala utilización de esos recursos.

Y quizás lleven parcialmente la razón, no se la quito, pero hay mucho que arreglar en casa antes de quejarse o culpar a maldito blanco colonialista, de absolutamente todo, argumentando indefensión frente al expolio al que ciertamente han sido sometidos.

Si leemos la historia de la esclavitud de Hugh Thomas, veremos que ciertamente los blancos, (portugueses, holandeses, ingleses, mayoritariamente), comerciaban con vidas humanas, pero quienes suministraban a los seres humanos eran miembros de tribus rivales, que se lucraban con el comercio de la esclavitud de su rival, lo eliminaban y a la vez ingresaban dinero. Una justificación de guerras tribales perfecta.

Pero de ese hecho no se quiere hablar demasiado, dada su incomodidad, que si se hubiese puesto resistencia “panafricana” la caza de humanos para su venta por europeos, posiblemente no se hubiera llevado a cabo, simplemente por el coste económico. Quien lo hizo casi gratuito fueron las guerras tribales.

El mantener el victimismo, creo que es un enorme lastre para el movimiento panafricanista, ya que una vez identificado al “malo”, y constatado que sin un esfuerzo muy alto es difícil tomar las riendas, lo más fácil es echarse a llorar en un rincón y esperar que llegue algo gratis desde el cielo.

Se intenta hablar de la importancia que la mujer africana debe tener en el desarrollo no ya del panafricanismo, sino de las sociedades que conforman el continente, y es estupendo, pero nadie identifica las inversiones necesarias para formar adecuadamente a la población, y no hablo de enseñar cuatro letras y a manejar una Singer vieja, sino de acceder a estudios universitarios de calidad de forma local.

Y es que entre esos 1200 millones de personas, no ha salido una iniciativa que permita cambiar materias primas por educación, (prefieren cambiarlo por Ferraris), ya que en el ranking de las mejores universidades del mundo, no figuran las africanas. Y hablamos de un tercio de las materias primas del planeta.

Y como consecuencia funesta, los problemas no se solucionan por la inacción local sumada desde luego al poder del neocolonialismo de la sociedad capitalista.

En un entorno como el que nos ofrece el panafricanismo, cabe de todo, pero en ningún momento de habla de la necesidad de la educación de calidad, que no se trata de que vayan cuatro misioneros, con todos mis respetos, a enseñar las letras para que se pueda rezar luego, el compromiso debe ser de la sociedad africana, y ese me parece que no existe.

Porque en el momento en que se analiza el panorama de los regímenes que rigen los diferentes países, nos encontramos siempre con títulos que llevan la palabra democracia por todas partes, pero que en la realidad son satrapías muchas de ellas hereditarias que en el momento en el que se enfrentan a unas elecciones, la cosa acaba a tiros como hemos visto en Kenia, en Benin, en Gabón….

Los índices de percepción de la corrupción de los sectores público en África son decepcionantes, y sin corregir educación, corrupción, organización política más allá de las preponderancias tribales, que desde luego intentan adaptarse a unas fronteras impuestas por las potencias coloniales, es imposible acceder a la mejora de las condiciones de vida de la población en los aspectos que más les puedan interesar, como son la sanidad y el aumento de la calidad y la esperanza de vida, la capacidad real para gestionar los recursos locales, la creación de las comunicaciones que garanticen una movilidad acorde a las necesidades del desarrollo, el establecimiento de vías para que los proyectos de inversión locales vayan más allá de un taller de costura monjil, o un puesto de bananas en el mercado local.

Se necesita formación para desarrollar los países, en definitiva para lograr la libertad que tanto necesita el continente africano, y hablo de formación no para unas élites, sino para el conjunto de los ciudadanos.

Claro que eso pone en peligro demasiadas satrapías, demasiados intereses económicos extranjeros, y requiere una voluntad que no existe ni en África, ni en Occidente, ni en China, que en vez de pagar con carreteras que duran dos años debieran pagar en educación de calidad para los africanos.

Pero eso hace que los negocios sean mucho más difíciles de hacer.

Seguiré hablando de esto, si G.A.D.U. lo permite.

Con su pan se lo coman

 

 

 

La innoble Nobleza

El sistema te dice, Archivo-Nuevo-Abrir, y te pone la página en blanco del día, esa que te apetece llenar con cualquier cosa brillante, llena de ocurrencias, de símbolos, de guiños al lector inteligente, que no deja la cosa de ser el sueño del que escribe.

Pero no hay forma, a veces las fuentes sufren la sequía pertinaz que tanto hizo sufrir a nuestro dictador asesino, aunque llenó los bolsillos de su clan de dinero pantanoso, que se nos muere la nena estos días, la que acompañó a aquel marqués de Villaverde, (Pisaverde hubiera sido más adecuado), y nos cuentan que la familia no sabe qué hacer con los duros.

A lo mejor no se pelean por la herencia, que decía el patriarca que todo quedaba atado y bien atado, que seguro van tirando con la venta de entradas a turistas en el Pazo de Meirás, no lo sé, y la verdad es que no me importa demasiado, como si ya no viven en el pisito de Hermanos Bécquer, desde donde se veía muy bien como volaban los Dodge Dart presidenciales.

Pero no teman, no voy a meterme con el generalito asesino, que está desde hace mucho tiempo en otras dimensiones que no alcanzo, y me alegro, y tampoco voy a darle vueltas a eso tan manido de la fortuna que puede generarse en el escalafón de la milicia o con el sueldo de jefe de servicio en la Paz, como el Marquesito consiguió, y que le permitió, según la Wilkipedia, cepillarse a casi cualquier cosa con faldas que anduviese a su alrededor. Cosas de los nobles, que te salen folladores, y deben hacer honor a su etiqueta de “Señorito andaluz”, de horca y cuchillo.

A esto me ha llevado la muerte de la tal Nenuca, y cierto estado de náusea al releer las historias de esas familias que encarnan todo lo que se puede considerar detestable en los anales de España, y que por mucho que se intente, (que tampoco se hace demasiado), siguen controlando este país como lo que son, gentes que viven de prebendas que se generaron hace más de quinientos años, como ese Marquesado de Villaverde que proviene de 1670.

Demasiados autores que han estudiado la Historia de España, hacen referencia a que el control de este país por familias que recibieron tierras y títulos cinco o seis siglos atrás es algo aún vigente, y además sin visos de poder controlarse o de desaparecer.

Así, que cuando me dicen eso de que estamos en una democracia donde el poder reside en el pueblo, no puedo por menos que pensar en lo lejos que estamos de que eso sea así, que ni lo estamos ni esperamos estarlo, por más que nos hagan creer lo contrario.

Y eso, que con contadas excepciones, ese grupo social que engloba a los llamados “Grandes de España”, no deja de ser, no solo un anacronismo, sino una prueba palmaria que soporta mi percepción. Que grande de España somos mi vecino y yo, la portera de la finca urbana, el trabajador de la Seat, y el barrendero de Fomento. Solo que no se nos reconoce, que nada más injusto que recibir honores nacionales por un supuesto derecho familiar, que arranca en un hecho de armas de hace no sé cuántos siglos, de unas prebendas reales por hechos olvidados, quién sabe si relacionados con la corrupción que siempre nos ha adornado.

Y encima nosotros el populacho, al que nos han dicho que no nos preocupemos, que detentamos el poder, nos vuelven locos las historias de los Alba, de los de Feria, de los Cualquiera, nos deslumbra su desfachatez, su señoritismo, sus abusos, que no tienen coto, que no tienen control.

Alguien, quizás ya esté hecho, debería escribir la historia de la nobleza española, los orígenes de las fortunas, las miserias, e incluso, en caso de que los hubiera, sus aportaciones al país. Deberíamos ser conscientes de lo que significa en nuestra vida de hoy la existencia de esa casta parásita que representa la nobleza española, de sus posiciones en los consejos de administración de las más importantes compañías de este país, de las posesiones urbanísticas, rurales, a las que han ido accediendo y las formas de actuación que se lo han permitido.

No estoy planteando una Revolución Francesa, ni una guillotina en las Plazas Mayores, solamente que aflorase la información, para que los ciudadanos supiésemos dónde estamos, y sobre todo quién está dirigiendo nuestros destinos mientras el capataz le limpia las espuelas del caballo, le refresca la manzanilla, y le prepara la nueva hija del masovero, que acaba de cumplir los quince, y ya va siendo hora de que el señorito la desvirgue.

Lo que no me importaría es saber, saber qué poder económico tienen, cuál es su influencia en el juego político (no olvidemos que hay títulos nobiliarios en el actual gobierno), conocer sus posesiones, sus declaraciones de ingresos, sus litigios. Todo, que en definitiva, ser Grande de España, o simplemente ostentar n título de nobleza, fuerza a quien lo posea a ser noble en el sentido más popular del RAE, y el noble, el que actúa con nobleza no tiene nunca nada que ocultar, digo yo.

Pero son los sueños del mono loco los que me asaltan, que ya sé que son imposibles, que nadie puede romper un sistema tan anclado en los siglos, y que además se defiende a si mismo desde el gobierno y desde las cámaras legislativas, y en las que por cierto, me encantaría conocer cuántos de los diputados y senadores poseen un título de nobleza. Nos llevaríamos una buena sorpresa, estoy seguro.

Así que el viejo chiste del Perich, a cuenta de una ola de incendios forestales a final de los setentas o principios de los ochenta y el consiguiente slogan del Ministerio andan ambos con una vigencia de siglos:

“Cuando un monte se quema

Algo suyo se quema”

Supo añadirle al final…….Sr. Conde

Iré a ver si me preparo un aperitivo, que estas cosas me dan sed y hambre, y controlaré si el Señor me ha dejado algo en la nevera, que últimamente lo tengo muy nervioso, y es que creo que tiene tierras por el Motnsan.

Con su aceituna lo disfruten

Epifanía

La Epifanía, el día de la Befana, los Magos de Oriente, todos ellos y cada uno de ellos, no dejan de ser diferentes lecturas de un mismo tránsito astral de la Tierra, cierran un período importante en nuestro calendario, a la espera del próximo que nos caerá hacia el 25 de enero, cuando la tierra transite por los confines de la Vía Láctea, y regrese el dos de febrero a la luz de las candelas.

Una vez dicho esto, que no es más que la introducción cultureta de la cosa, ya que Saulo habrá caído de su caballo hacia el veinticinco de enero, y a lo mejor los primeros brotes están ya en las ramas de los árboles, me gustaría reflexionar un poco acerca de las correspondencias que se dan en nosotros los seres vivos con todos estos acontecimientos galácticos.

Por la zona humana, que es la que transito de forma más habitual, acabamos de cerrar, como ya he dicho el ciclo saturnal, hemos sembrado lo necesario, o lo que creemos necesario, hemos realizado nuestros propósitos de recolección, con eso de “perder dos kilos, ayudar a una viejecita, y demás” y seguimos viendo como el sol va viajando hacia el extremo norte del Camino de Santiago, y nosotros con ellos, preparando nuestro perfeccionamiento, nuestra búsqueda del oro alquímico que pueda correspondernos.

Quien más quien menos, salvo los anacoretas, los fanáticos, los veganos, los indepes, y quizás mi prima Rosa, la de Santander, hemos cometido excesos en honor a Saturno, como hijos suyos que somos, y estamos en la tesitura de corregirlos, y digo bien, corregir alguna de sus consecuencias, que lo hecho, hecho está, y si hay que volver a hacerlo, se hace.

Porque el inicio del ciclo anual que comienza bajo la advocación de Juno dios de las puertas tendrá como misión proteger nuestros pasos hasta que de nuevo Juno cierre las puertas.

Veremos en que da el ciclo que comienza, que por aquí, los humanos, mal que bien, hemos realizado nuestros ritos de adoración con el dios, y consecuentemente esperamos nuestra recompensa, que irá por barrios, como todo.

Muchos habrán trazado sus caminos a seguir de idus a calendas y el azar y su desempeño en la tarea serán quien al final decidan la calidad del resultado, que nada está cerrado, que las variables incontroladas son demasiadas, que los retos aparecen a la vuelta de cada recodo de la ruta, ya veremos, no deseemos nada, hagamos nuestro camino, no dañemos nada, que nada es nuestro, por mucho tiempo.

Y aprendamos, que cada nueva llegada de Juno habrá de traernos renovados anhelos, renovadas fuerzas, renovados compañeros.

Ya veremos, veremos, como siempre, aquello que se nos muestre a través de los postigos entreabiertos que son las píldoras “informativas” que nos van lanzando, cuales son los caminos que se van abriendo delante de nosotros, veremos a donde dicen que nos llevan, y veremos también de qué somos capaces de aportar con nuestra actitud.

Porque desde luego formamos parte de una inercia ajena de la que es muy difícil evadirse y que nos llevará por derroteros que podemos intuir, y que día a día con las influencias de unos y otros, seguirán modificando aparentemente nuestro entorno, y a lo mejor nos hacen, sin darnos cuenta perder un rumbo, que creíamos seguir.

Las influencias de los movimientos de la política global, a lo mejor nos llevan a graves enfrentamientos militares, más graves que los que hoy vivimos, según algunas predicciones de futurólogos, o a algún desastre financiero, que parece ya hay quienes lo están necesitando.

No sé lo que cambiará en nuestro entorno global, no sé si el mundo caminará hacia más luz, o seguirá machaconamente sus ciclos en los que todo se repite, aunque parezca que en el universo individual todo ha cambiado.

Ya veremos, ya veremos donde estaremos cuando el año que viene, como este que se fue, no hagamos caso de la doble cara de Juno, y nos empeñemos en mirar solo hacia adelante, en donde está todo por escribir, todo por hacer, aunque lo que haya que hacer sea lo mismo que ya se ha hecho, en escenarios parecidos.

Confiaremos en que nada irreparable se nos eche encima, que los caminos no pierdan la capacidad de ser trazados y consecuentemente transitados, que podamos de alguna forma sobrellevar nuestras miserias o nuestras hazañas.

He dicho demasiadas veces en los últimos meses que la sensación es de estar en la rueda de un ratón de laboratorio, gastando inútilmente energías para no hacer camino, y viendo como de vez en cuando alguien de quien apenas ves una mano, mueve dentro del laboratorio tu jaula, dándote la falsa ilusión de cambio, de movimiento.

Y a lo mejor me estoy equivocando, pero tampoco es importante, que ciertamente mis amigos hablan de maravillosos avances tecnológicos, que otros amigos creen que la sociedad en la que viven está en continuo cambio, que hay nuevos soles cada día, que nuevos caminos se ofrecen, que nuevos sueños son posibles, y quizás sea cierto, y esté ahí en mi rueda de ratón de laboratorio, sin darme cuenta de que la perta de la jaula está abierta.

Así que prometo al menos, abrir más los ojos, no sea que cierta rutina haya conseguido que no vea lo que realmente está pasando, y que la impresión que tengo de que los pobres siguen en sus chabolas, que los dueños de las cosas siguen en sus palacios, que lo que se empezó ayer sigue donde estaba, que lo que empezó hace cuarenta años era copia de lo que empezó otros cuarenta años atrás, y nada ni nadie querrá terminar con ello. La trascendencia de lo inmutable, el sincretismo que va trasladando mitos una época tras otra, y pensamos que Castor y Polux no son Cosme y Damián, y nos parece que Isis no es María, a pesar de que a veces sean negras la dos, que lleven un Cristo/Osiris encima y las dos tengan que recomponer de alguna forma al hijo sacrificado por la causa que ustedes quieran.

Así, que como hace frío, haré como siempre, prepararé un chocolate caliente, o un trago de un buen licor, o saldré bien abrigado a pasear, que al final es lo mismo, que no hay diferencias, que esto ya ha pasado, y volverá a pasar, y es que las repeticiones de las grandes cosas, derivan, casi siempre en esperpentos.

Téngalo en cuenta Señor Puigdemont, usted no es el Señor Tarradellas, y usted no escapó de su tierra por una guerra cruenta.

Con su pan se lo coman

La noche de Reyes

Llegan los Reyes Magos, quizás solo Magos para aquellos que sienten en lo más profundo de su alma los cantos republicanos, porque lo de que llegan los Presidents Magos de la República, no sé, no parece muy de recibo.

Y es que uno que me conozco, y que se ha largado a comer patatas fritas con mejillones a los pies del Manneken Pis, no me da que se anime a intentar sentarse en la cabalgata de hoy o de mañana, según el tiempo y el permiso de la autoridad competente.

Además, tal y como están las cosas, lo mismo me lo suben a la carroza de las Drag Queens, a la del colectivo de homosexuales, o más probablemente al de políticos presos, y entonces el lío ya no sé si sería comestible.

A mi pobre Puchi, que ya tiene bastante con eso de comer patatas fritas con mejillones todos los días y a beber esas cervezas cabezonas que se meten los belgas, solo le falta que le sienten al lado a Oriol, que se siente también President, pacifismo religioso mediante, que se me parece un nuevo Gandhi alimentado con butifarras del Ampurdán y chuletas de cerdo ilerdense, y es que Presidents no hay más que uno, y a ti te encontré en la calle.

Del tercer President Mago, de la República no se habla, que los negros que recogen flores en el Maresme, o siegan los greenes del Golf Vallromana aún no tienen ese pedigrí que hace sientas la “seba” como un “Recasens” cualquiera.

¿Pero, a quién le importa?, que eso de tres Presidents será cosa de los españolistas fachas, que en la dolça Catalunya patria del meu cor, hacemos las cosas como nos sale de los cojones, ¡solo nos faltaría que viniesen de Madrit (ens roba) a decirnos cuantos Presidents tenemos que mandar a la cabalgata, ¡que todo es por los “nens”!.

No sé si podré ir a la Cabalgata, que estoy mareado con tanta historia, que aquí va a llover y la hacemos antes, que allí los colectivos que no creen en los tales Magos quieren liarla parda, vamos, apropiarse de ese desfile que tiene mucho de Priscilla reina del desierto, y así nos enteraremos que hay colectivos a los que la sociedad malsana en la que vivimos margina con toda la saña que puede, y es que alterar a las pedorricas de misa de una, rosario y novena los primeros viernes de mes, es divertido pero no gusta al “establishment”, que ya cedió en lo del día del orgullo gay .

Siempre puedo grabarla en mi televisor inteligente, y luego, como con el concierto de Año Nuevo, o como con el documental de la 2, que me habla de la influencia de Schopenhauer en el desarrollo del concepto de inmortalidad en el ámbito del cangrejo de río americano, dejarlo para mejor ocasión, que aunque no vaya, van mis nietos y me hacen la narración completa del evento.

Veremos que nos trae la cuesta de enero, que no se sí por eso de que el Parlament se ha de constituir deprisita deprisita, o por la soledad que acompaña al poder, José María Pou se nos pone en plan Capitán Acab, gobernando su Pequod de Nantucket, tras la obsesión de la ballena blanca que habrá de llevarlo a la tumba y a la inmortalidad.

Y es que no sé, con esas cosas de las subvenciones a la cultura que dan desde los partidos políticos, uno siempre anda buscándole tres pies al gato, que se ve hasta a la buena de Doña Inés Arrimadas en el papel de Queequeeg (Cuicui para los amigos).

A lo mejor todo va con segundas, que uno se creía que los tiros iban por la calle Mayor, pero la verdad es que andan por los barrios, y el patio, que no se nos mueve de su sitio, anda revuelto, muy revuelto, que con una Terra Baixa bien hecha, ya me hubiese valido.

Que imaginen ustedes que Acab es el Puchi, la ballena, la independencia, la novela, el pruces, y el Pequod, nuestra dolça Catalunya Patria del meu cor. ¡Guau!, alegorías y simbolismos que ni el Código da Vinci. Y no olvidar que Acab muere, el Pequod se hunde, la obra se hace inmortal, y la Ballena queda herida pero aún colea…

Ya veremos entonces qué es lo que al final deciden traerme los Magos, sean monárquicos o republicanos, sean homo o hetero, Drag Queens o legionarios de esos a los que el ejército quiere poner a dieta, porque con el 0,25 de la Icadita Doña Fátima, no sé cómo voy a pagar lo de Telefónica, lo de Iberdrola, lo del Gas, la tarjeta barcelonesa de transportes, la gasolina que está por las nubes, y el precio del caviar, que aunque sea aranés apechusca de veras.

Yo de natural soy poco pedigüeño, que lo que me gustaría es que me trajesen los posibles del gallegazo Don Amancio, pero me temo que no va a ser el caso, así, que lo mejor será que en mi carta me centre en aquello que satisfaga las necesidades del espíritu y quedo como un ángel, aunque me temo que tampoco en las cosas del espíritu está el mercado en condiciones.

Así que haré caso a los cuentos sufíes y esperaré que no se me concedan los deseos, y procuraré quitarme de encima todas mis camisas a ver si es verdad que eso da la felicidad absoluta. Un poquito de Chick Corea, en uno de esos conciertos que nos contaba el malogrado Cifu, quizás sea suficiente, que uno está ya muy mayor para tanto farolillo.

Seguiré pues a lo mío, que como no hago más que decir que esto no se mueve ni para atrás me centraré en disfrutar del plato que está puesto en la mesa antes de que el señor Montoro venga a cargarme los diezmos multiplicados por cuatro y deje mi cosecha como unos zorros.

Preparen pues su carta con cuidado, que no saben ustedes en qué manos va a caer el mensaje de sus anhelos, y como se me descuiden cae en tierra enemiga y les apuntan a ustedes en cualquier lista negra de esas que al final les acaba costando la subvención o cuatro puntitos vitales en la oposición a conserje del ICS. Los caminos del nepotismo son inescrutables.

Con su pan se lo coman

 

 

 

Feliz Año Viejo

De vez en cuando el síndrome de la página en blanco aparece, y es que no hay forma de llenar ni la primera línea. Te invade la rutina que debe presidir la constancia en las tareas que uno se impone o a uno imponen, y es que hay días en los que la molicie ataca de forma inmisericorde.

¡Qué le vamos a hacer!, será el tiempo, que a lo mejor ya nos sentimos sin darnos cuenta como osos polares, de esos que se mueren por aquí y resucitan por allí, o como los periódicos, esos que rellenan con letras trozos de bosque prensado y que casi nadie ya lee, que nos quedamos con los titulares de internet, que es donde ahora se reproducen.

No lo sé, y hay que seguir intentando manchar con caracteres nuestra página diaria, donde vale todo, y poco sirve, pero eso es algo que me preocupa poco, porque pocas páginas se están rellenando, es como si el mundo se hubiera parado hace diez años.

Hoy nos decía el analista económico de la cosa que la sociedad estaba en deuda con los trabajadores, que los salarios se han reducido de forma drástica. ¡Vaya noticia!, que uno cuando se entera de lo que gana la gente que trabaja comprende a la vista de los precios el terrible traspaso de rentas que en esta década ha habido de las clases trabajadoras a las clases dominantes.

Es cierto, y encima hay que escuchar a los ministros del ramo decir aquello de que el PIB crece tanto y cuanto, pero de ninguna manera nos dice que quien está pagando el pato de ese crecimiento no es más que el empleado votante de su partido o del de al lado, como tampoco nos da los detalles de qué es lo que crece y lo que decrece, no sea que se quede sin votos, que tarde o temprano se va a quedar.

Pero ya no será importante para él, habrá dado el salto a Europa, y el que venga detrás que arree.

Y es que mi Puchi ha descubierto lo bien que se vive en Europa, en casas preciosas cerca de Bruselas y a costa de cuatro interesados y veinte que no se enteran.

En poco tiempo nos hemos cargado las reservas que tenía el Estado, las huchas de pensiones, los fondos de reserva, y nos seguimos endeudando, tanto que ya no nos dicen por dónde va la cosa, total, el ciudadano de a pié tampoco se va a enterar demasiado de lo que quiere decir el dato que se le pueda ofrecer.

Y lo malo es que el día que suban los intereses de la deuda, que lo harán, nadie lo dude, nosotros, los de siempre pagaremos el pato, que los dueños del país seguirán como siempre, depredando, o como dicen ellos defendiendo lo que es suyo.

No me extraña que en una población informativa y culturalmente manipulada, las reacciones sean pobres, ineficaces por lo deslavazadas, y carentes del contenido que pueda hacer cambiar la tendencia del empobrecimiento. Preferimos gritar detrás de una bandera, qe pelear por defender nuestros derechos. Es lo que produce el adoctrinamiento.

Los grupos políticos que de alguna forma hubiesen podido introducir ligeros cambios en la tendencia, han sido laminados por el Poder aquí y en cualquier parte del mundo que se precie. Es más me temo que eso de tocar el poder de verdad, junto con la prebenda económica que conlleva les hace bajar el pistón. Malditos salvapatrias.

Si la protesta es en forma de nacionalismo, nos encontramos con el frente global que opina inmediatamente sobre su perversión social, sus impactos económicos, seguidos de amenazas internacionales, y hasta insultos personales. ¡Que no puede ser! ¡Coño!, mira Kosovo, fíjate en Ucrania, no quieras ser como los corsos, que ya les han llamado gilipollas desde el corazón de Paris,

Y no es que defienda la postura nacionalista, de aquí o de allá, que se me da una higa, lo que veo es a la población más desfavorecida como a los bebés cuando lloran, qué hay que saber por qué lo hacen, para conseguir que se callen. Y son los bebés que no llegan a fin de mes los que están llorando, y no saben que tienen el pañal mojado.

Así que pienso que quien se proclama seguidor de esta o aquella propuesta, no cree en general en sus postulados, lo único que sabe es que le duele el bolsillo, le duelen las expectativas de vida, que por su parte hace todo lo que en su adoctrinamiento le inculcaron, y al no funcionar, sigue a quién haga más ruido.

Y mi página de hoy sigue estando en blanco, porque no me importa que al jugador ese de fútbol le paguen menos de lo que cree que merece, que mira el plato del de al lado y se imagina que el otro está más lleno, lo que no deja de ser una injusticia, que los voceros de su equipo de mercadotecnia le han dicho que es el más guapo, que Blancanieves no existe, que todo es una confabulación, que los ingleses siempre apreciaron el buen vino de Madeira.

Y es que el año empieza tristón, aburrido, como esa lluvia que no vemos caer tras los cristales, que parece que aún es ayer, que aún estamos en el año pasado, que la página sigue en blanco, o emborronada como un palimpsesto sobre el que se escribiera lo mismo que se ha borrado.

Tendré que hablar con mi astrólogo de cabecera para que me diga si lo que nos está pasando es que andamos en medio de uno de esos tránsitos lentos de planetas que lo ponen todo patas arriba y lo dejan por años, como olvidado, como el expediente del Ministerio de Obras Públicas, como las cercanías de Barcelona, como la y griega vasca.

Así que hoy dejaré la página en blanco, diremos lo de catorce versos dicen que es soneto, y ya está hecho

Con su pan se lo coman

 

Il fu 2017

Por muy mal que lo haya hecho el muerto, acaba siempre saliendo a hombros.

Pues sí, que esta mañana cuando he escuchado la frasecita, he pensado que no podía haber sido en mejor momento, que se nos acaba el año, vamos que se nos muere, y desde luego habrá que sacarlo a hombros esta noche.

Y es la diferencia entre las personas y los períodos de tiempo, que a las personas cuando pasan a finados, se les alaba, se les saca a hombros, vaya, pero a los períodos de tiempo se les pone de vuelta y media y media vuelta.

Y en ambos casos nos encontramos con cosas del pasado, que ni el “fu” ni el año volverán a darnos la barrila en primera persona del presente de indicativo, que se fueron, que apenas nos quedarán algunas consecuencias de su paso por nuestras vidas, y en cualquier caso, si algo de lo que ocurrió o nos hicieron, sigue aparentemente mareando, está en nuestra mano bien adaptarnos, bien corregirlo.

Así, que no está mal, sacamos a hombros al año, de alguna manera, que a lo mejor no nos hemos dado cuenta de que de alguna forma nunca existió, que como mucho algún recuerdo de hemeroteca, algún acontecimiento que haya dejado alguna huella en nosotros, poco más.

Y como el muerto, el que sea, que tanto si fue amado, odiado o indiferente, su huella en nosotros es cosa nuestra aunque nos parezca lo contrario, que para huella se necesitan dos cosas, un pié y un suelo.

Pues sí, tras la perceptiva autopsia del “fu” dos mil diecisiete, los resultados que nos brindan los voceros de la morgue no parecen ser halagüeños, y es que el panorama de desolación que nos está dejando el paso del tiempo, con ese voceado nuevo orden mundial va pareciéndose cada vez más a las distopias que nos han descrito todos y cada uno de los especialistas en futurología que se esconden tras las plumas de los escritores de ciencia ficción.

Yo siempre me he considerado agnóstico, es decir, que se escapa a mi conocimiento todo aquello que trasciende la experiencia, todo aquello que se relaciona con lo divino, sin negarlo, desde luego. Y en ese entorno se me hace muy difícil discernir si mi planeta se está transformando en algo mucho más hostil para nuestra vida, hoy que somos muchos más humanos que nunca, no soy capaz de discernir la razón de tantas y tantas dependencias superfluas que nos hemos creado.

Que me dicen que ayer se paró un ratito el sistema de mensajería electrónica y los colapsos, los disgustos, los dramas fueron contados por millones. Y es que se pusieron todos los indios a felicitarse el año a la vez, y luego los europeos y los africanos, que se cuentan por cientos de millones, y eso no hay Zuckemberg que lo aguante.

Que me dicen que las gentes, marginales eso sí, siguen intentando escaparse de tantas y tantas guerras, hambrunas, vidas miserables, pero son pocos en términos estadísticos, y no estamos para que nos estropeen los mercadillos navideños de los burgos europeos, ni que interrumpan el flujo de dólares que el comercio electrónico provoca.

Porque al final, todo es cuestión de adaptarse, que si Tito Trump lo hace así o asado, a mí, ciertamente me importa muy poco, vamos que como diría un amiguete, ninguna de sus opciones ni sus contrarias me rentan, que si hay políticos en todas partes y con todas las creencias que meten la mano en la caja, desde Irán a Perú, no deja de ser algo dentro de esa realidad indeseada perfectamente comprensible, no desde el punto de vista ético pero sí desde la triste experiencia.

Y cuando uno avanza en la lectura del informe forense se va dando cuenta de que lo que cambia es la forma del mensaje, porque el fondo es tan antiguo como la Humanidad, y las ondas se repiten machaconamente.

Que si se nos muere para siempre el oso polar, pues lo sacamos a hombros, que se nos murieron los tigres dientes de sables, los mamuts, y si os ponéis bobos los grandes dinosaurios, (que los pequeños con alas parece que aguantan).

Son los mensajeros de todos estos no sé qué, los que elaboran la información, los que crean sus campañas de mercadotecnia, los que nos venden los mensajes que debemos creer, quienes acumulan las cotas de poder, el dinero, que no la felicidad. Pero es lo que hemos puesto en el escenario del gran teatro del mundo en el que nos movemos, y solo nos queda adaptarnos al asunto, que para revoluciones sin control no parece que esté la cosa.

Y sí, el informe de la autopsia de este “fu” dos mil diecisiete, a no ser que vayamos a las anécdotas de lo personal, es el mismo que el de otros “fu” anteriores, que siempre hemos tenido guerras, que siempre han existido movimientos migratorios, que siempre han existido refugiados, que el horror no es cosa del pasado inmediato, que el poder se ubica donde siempre, que si hace más calor o menos, que es lo mismo, unos sufrirán, otros no.

Y lo que a lo mejor es lo que realmente pudiera ser que nos importase, seguirá sin resolverse, seguiremos sin saber para qué coño andamos por aquí, seguiremos sin saber de dónde venimos, seguiremos sin saber a dónde vamos (en caso de que trascendamos, claro), seguiremos pensando como Calderón que la vida no es más que un sueño que se desarrolla en ese gran teatro que es el mundo, y del que no sabemos bien si somos actores, si somos público, o si no estamos.

Yo como estoy muy mayor voy a seguir riéndome de todo lo que pueda, voy a seguir intentando navegar con mi falta de conocimiento, con mi agnosticismo, por donde las aguas o el camino me lleven, que no me apetece trazar caminos, que la vajilla de fino oro labrada sea de qien la mar no teme airada.

Preparen pues ustedes sus hombros para transportar al “fu” dos mil diecisiete, aunque me permitirán que les indique que será una pérdida de tiempo, ya que no existe como tal, ya que ni siquiera existe ese “vivo” dos mil dieciocho”, que todo esto son convencionalismos que apenas valen para indicar el vencimiento de una letra de cambio.

Yo no sé si tomarme un vermut, que hoy dicen que es lunes, y a lo mejor mañana tengo que enterrarlo.

Con su resaca lo pasen

 

En la playa de Barcino, junto al mar.

 

Allá, en esa playa del que fue archivo de cortesía, es donde nuestro último hidalgo se cae del caballo, es donde el Caballero de la Blanca Luna devuelve a la realidad, que no a la cordura al gran Don Quijote.

Archivo de cortesía que solamente pone en la escena el decorado, con, seguramente esa Catedral del Mar a las espaldas, esperando que algún menestral o algún aprendiz, o algún judío de la calle Moncada se asome al templo, pase de largo, o simplemente disfrute de la arquitectura, es lo mismo.

Que al final en la playa de Barcino, el Bachiller se enfrenta a la ilusión, la ley natural se enfrenta al sueño, derriba al sueño, y devuelve al Bachiller y al bueno de Alonso Quijano a esa realidad de la que quizás, sin saberlo, habían pretendido escapar.

Y es que el sueño de Don Quijote, no es más que religión y fanatismo, ya que todo se concentra en mantener que su bella Dulcinea es la más bella mujer del mundo, y en esa defensa pone su vida, su honra, sus anhelos. Es esa imagen idolatrada, (por favor dadle el peso correcto a la palabra idolatrada, y relacionadla con lo que de fanatismo encierra), quien le lanza a los caminos, quien le lleva a intentar deshacer entuertos, contrafueros, ayudar al débil, defender honras, y por supuesto a confundir la realidad, una vez construida la propia que no debe ser puesta en duda.

El Caballero de la Blanca Luna, no hace más que oponer a la sinrazón del caballero de la Triste Figura, otra supuesta sinrazón, y el enfrentamiento no tarda en dar la solución, solución que es solo aparente.

Y es que cuando leo esa parte de la historia de nuestro Ingenioso Hidalgo, Don Quijote de la Mancha, no puedo por menos que leer en ella el paralelismo de la situación que se da en esa mi tierra, en donde un Don Quijote tiene el seso sorbido por la obsesión religiosa de la defensa irracional de su dama, y como consecuencia define su vida, y la de muchas de las personas.

El Bachiller, lleno de racionalidad, es quien acaba provocando la caída de Don Quijote, pero lo hace por la fuerza, como el rayo divino o lo que fuera hizo a las puertas de Damasco caer a Saulo de Tarso.

Pero cuando la irracionalidad es religión, el Caballero de la Triste Figura ofrece su cuello a la lanza, que prefiere la muerte a renunciar a reconocer la realidad de que su dama no es más que una mujer más del pueblo, que el ideal, la fe es lo importante, lo demás es terrenal, es para el villano.

Y sí, parece que la condena que se impuso a la irracionalidad del Ingenioso Hidalgo, de volver por un año a su casa, a su pueblo, a la, digamos legalidad, para que de esa forma se volviese a la cordura, lo que conlleva es la muerte.

Y a lo mejor, el intento de llevar a la cordura a los independentistas, a lo que conduce es a la cordura lo que inevitablemente conlleva la muerte.

Darte cuenta que tu dama es una dama más, que a lo mejor ni siquiera es tu dama, que ella no se ha enterado de tu pretensión posiblemente, puede tener como consecuencia la pérdida total de motivación para seguir viviendo. Y eso es lo que yo estoy viendo en ese sueño imposible que ha sido compartido en mi tierra, aunque el caballero de la Blanca Luna aún no haya derribado al caballero y le haya puesto una lanza debajo de la celada.

Y es lo que esperamos le ocurra a nuestro Triste Caballero Independentista, que alguien lo derribe con el amor con el que el Bachiller Sansón Carrasco lo hace, y que en el suelo, donde se despiertan los humanos de sus sueños, se le pida la promesa de reconocer la penitencia que se le impusiere, siempre sabiendo que en lo más recóndito de su ser eran gigantes y no molinos, que los galeotes eran gente honrada, y que quedan muchas ínsulas que gobernar.

Pero la literatura es lo que es, y la penitencia impuesta ha sido menor de un año, y no es suficiente, hay que hacer que nuestro Don Quijote reflexione, con ayuda, de lo que significa el transitar por caminos de ensoñación y arrastrar a la gente que te quiere. No sé si será posible, no lo parece, que la luz o el caballero que te desmonta como a Don Quijote, como a Saulo de Tarso, solo se le reconoce eficacia en las páginas de los libros.

Y parece que tendremos una segunda parte, que escucharemos el rebuzno de Sancho, que veremos pasar ese cortejo de sabios en procesión estrafalaria, que escucharemos los lamentos por los encantamientos que justificarán los errores que en los choques de realidad y locura acontecen.

Y recordaremos que el Bachiller necesitó dos batallas para devolver a Alonso Quijano el Bueno a la tierra de la cordura, que cuando fue Caballero de los Espejos, salió por las ancas de su montura al recibir el lanzazo de Don Quijote.

Y en las playas de Barcino, junto al mar, es donde se acabarán un día las batallas de esa ilusión quimérica que hace que se muevan las montañas…en los sueños, que en la realidad, para moverlas se necesita maquinaria pesada, dinamita, dinero.

Así que na vez vencido el Caballero de los Espejos, solo habrá que esperar que llegue el caballero de la Blanca Luna, y quedan aún muchos capítulos, muchas aventuras, muchas sinrazones, muchos esperpentos, muchos encantamientos, que veremos ir pasando poco a poco, mientras la economía de nuestro aseado Hidalgo merma a pesar de los buenos oficios de sus vecinos, mientras la belleza de la sin par Dulcinea del Toboso, va poco a poco trocando en Aldonza Lorenzo, con su bigote, con sus caderas anchas listas a parir lo necesario para llevar las tierras.

Dejar Barcino a pié, volver a sentir el contacto con lo cotidiano es lo que deberemos esperar en su momento, y habrá que echar las culpas a los magos que ejercen sus maleficios contra los sueños de nuestro Don Quijote, de nuestros inedepes.

Vale.

Urgencias

Para cabrear a mis amigos médicos siempre les suelto aquello de:

-Chicos, creo firmemente que solo hay dos tipos de enfermedades, las que se curan solas, y las que no se curan.

Y bueenoo, nos echamos unas risas, si hay suerte les saco una cañita, y a otra cosa.

Y desde luego sé que exagero, que es por meterle los dedos en los ojos a mis amigos, que ellos también tienen sus técnicas, y en una cosa que pretende ser pública como esta, no voy a liarla parda, que tal y como están las cosas me monta el colegio de médicos un cristo de mucho cuidado, y todo esto es entre amigos y en tono menor.

Y viene esto porque estoy escuchando de forma repetitiva en la radio, que la tele me aburre cada día más y las presentadoras del telediario empiezan a ser pelín rancias, que en La Paz se les están montando unos pollos considerables en los servicios de urgencias, que La Paz es un hospital entre muy bueno y excelente.

Esa es su desgracia, que la peña a la que tiene un moquito más allá de lo razonable se apuntan corriendo a sus servicios de urgencia que, dicho sea de paso gozan de una calidad y un prestigio envidiables, con el consiguiente efecto de que la cosa se colapsa en un abrir y cerrar de ojos.

Y los sindicatos ponen el grito en el cielo, con toda la razón, argumentando que los profesionales que atienden el servicio son escasos para la atención que deben dar a los pacientes, que algún facultativo tiene un ataque de ansiedad, y ya que está en el servicio hay que atenderle, (no se de forma inmediata o haciendo la cola correspondiente como un ciudadano más).

Claro, y bromas aparte, por mucho pico gripal que haya, y es que la gente no se vacuna ni a tiros, la peña no se ha enterado que esa es una de las enfermedades que se curan solas, si no se previenen.

Tampoco se han enterado que tienen una cosa que se llama médico de cabecera, vamos el generalista, que desde luego te atenderá cuando la gripe se haya curado sola, y entonces sientes que el derecho que tienes a la sanidad cuando te atiende el de cabecera, es como si fuera low cost.

Así que a La Paz, que quizás debería resolver el problema que como punta de iceberg asoma en la guerra de sus urgencias y seguro tiene raíces más hondas. Pero a lo mejor es que el presupuesto no llega, que la capacidad de maniobra de la gerencia no permite resolver el asunto.

Quizás la política de la Comunidad de Madrid quiera tocarnos el tema de la sanidad y quieran demostrar que los números que ofrece el último hospital privado son muchísimo mejores que los de La Paz, y hay que resolver los problemas de productividad, y lo que te dé la gana.

Siempre he pensado que los servicios de urgencias están sufriendo el abuso que procede de la mala utilización por parte de los ciudadanos, y la mala defensa que de esa inadecuada utilización hacen los hospitales.

Entiendo que un servicio de urgencias se colapse en caso de un accidente con múltiples afectados, pero el resfriado debe tratarse en el ambulatorio, en las urgencias del centro de salud, cuando te toque en tu médico de familia, o mejor, como se ha hecho siempre, que esta es de las que se curan solas, así que al catarro con el jarro.

Las noticias que me llegan, indican que ha sido La Paz, el hospital que se ha colapsado, que otra cosa sería que todos los hospitales de Madrid estuvieran en la misma situación, cosa de la que no nos han informado.

La derivación de pacientes debería ser normal, y alrededor de La Paz, hay bastantes hospitales, un ambulatorio grandón, y cruzar Madrid en ambulancia para ir a cualquiera de los centros que conforman la red hospitalaria de la ciudad tampoco es para tanto.

Así que me quedo con la canción de que hay más cosas detrás de la noticia, y como siempre, quieren manipularnos, y hacernos creer que hay un problema determinado donde a lo mejor no hay más que una mala gestión organizativa, y un cabreo sindical.

No tengo muchas ganas de ahondar el asunto, que me tienen aburrido con tanta manipulación y tanta mandanga, y todo eso en el famosos día de reflexión catalán que me pilla con el mazapán en la mano y sin cava en la fresquera.

Y la que nos viene ahora con la manipulación que se nos viene encima en cuanto se cuenten los indepes de mi pueblo, va a dejar al tema de la Paz en chiste de patio de colegio.

Y aunque tenga uno sus amigos en La Paz, quiero asegurar, que a no ser que me encuentre seriamente perjudicado, con un problema traumatológico, o un proceso agudo grave, seguiré tranquilo en butaca o cama, con el jarro bien dispuesto, que es lo que cumple.

Y por lo demás, estoy decidido a enfrentar con cierta gallardía los días que se avecinan, que no va a ser la cosa ni moco de pavo, ni grano de anís, y por mucha experiencia que ya va teniendo uno en estas cosas, siempre acaba uno arrastrado al charco navideño.

Así que por favor, si se rompen ustedes la crisma, si les dá el infarto, incluso con síntomas de ictus, o casa parecidas, salgan sus gracias zumbando a ponerse en manos de los profesionales de urgencias de su hospital, pero si lo único que tienen es necesidad de mimitos, apúntense a una página de contactos, y si se les caen los mocos, pues ya saben, denle al cava corregido con unas generosas gotitas de Mascaró, que hasta su señora abuela le alabaría el gusto, y podrían tratar a quien de verdad necesita al hospital.

Y si hay un problema laboral, no vengan ustedes con gaitas, dando informaciones sesgadas, que 3stamos ya muy mayores para tanto y tanto desnucasapos suelto.

Con su pan se lo coman

 

Días de cumpleaños

Mi madre siempre ha mantenido que eso de cumplir años es una grosería, que solo se acuerdan de la tal cosa los que tienen alma de carreros, cosas de modistillas ineducadas, de mucamas sin desbravar, de esas que aún tienen en el cogote la pelusilla de la dehesa.

Siempre es mejor, creo yo, inventarse un día que le cuadre a uno, ya que mirando bien la cosa, hasta ahora no conozco a nadie que haya decidido cuando nacer, y pocos, muy pocos que consideren que el hecho de encontrarse entre los que ¿disfrutamos? de la existencia en este mundo, sea algo digno de celebraciones.

Otra incongruencia del alma humana, es que nadie quiere, o casi nadie, que aquí hay para todos los gustos, dejar de contarse entre la comunidad de los vivos, pero eso es otra historia.

Hemos perdido la batalla definitivamente con la llegada de la globalización, la estandarización de las campañas de márketing, y la gestión inteligente de las bases de datos.

Como todo el mundo te pregunta “fecha de nacimiento”, digo yo que será para que no entres en las páginas guarrillas, que el padre Pío luego se cabrea, todo el mundo sabe cuando hay que enviarte la felicitación de cumpleaños, y además de recordarte que estás cada día más decrépito, aprovechan para demostrarte la cercanía de “Productos tocameloshuevos, S.A.U” a sus queridos clientes.

Lo dicho, uno no puede escaparse, que ni siquiera esa intimidad te dejan, es como si la puerta del trono de cagar fuera de cristal, pero son las cosas que los humanos nos inventamos cada día, para hacer de nuestra vida algo mejor, y sobre todo más pública.

¡Vaya historia!, que es que si tirásemos de santoral, y asumiendo que existiese un solo San Luis, por ejemplo, la cosa valdría para los cristianos, que hay miles de millones de descreídos que por el santo no les viene nada, pero sí por la fecha de nacimiento, y por ahí nos tienen pillados. Pero uno no sabe si el San Luis Gonzaga, San Luis de los franceses….y así con todos.

Que eso de la onomástica, es para mí, mal menor, que tampoco escogí mi nombre, que me fue colocado de oficio, uno por cada abuelo, otro por mi padrino, y el último por el cura que me bautizó, que “In illo tempore”, si no bautizabas al crío acababas en la Modelo, como poco.

Así que no me importaría reivindicar mi día, ese que no esté ligado ni con San Apapucio, ni con Santa Amedrentación, y hacer como los de la ONU, día internacional de….y a renglón seguido mi número de carnet de identidad, o de pasaporte. Y si te dan derecho a recibir el tronco de la viuda* lleno de los duros de las cuestaciones internacionales, hacemos el año, que ni Montoro se entera.

Que ventajas se me vienen demasiadas, y es que sin ir más lejos, tanto a mi hija pequeña como a mí se nos viene el cumple demasiado pegado a las Saturnales, y con sueldos a la española, la cosa a la hora de los regalos acaba siempre mal, por aquello de los salarios de miseria que nos han adjudicado.

Así, que yo, sin ir más lejos dejaría a un lado, a los santos, a las fechas de nacimiento, y buscaría fechas muy interesantes para mi provecho y el de los demás, por ejemplo:

-Buscar el día del D.N.I. 72345546C, cerca de primeros de mes, por ejemplo el 1 de diciembre, que queda cerquita del viernes negro, la paga extra temblando aún en el bolsillo, y los ruidos prenavideños apretando a los amigos y a los familiares a ser pelín generosos, no es mala cosa, así como el 1 de julio, donde se dan terribles paralelismos con el otro solsticio.

– Buscar fines de semana, que al fin y al cabo son festivos, y pillas más a la gente, siempre que no coincida con un puente de esos tan españoles, y te quedes más solo que la una, sorbiéndote los mocos.

– Luego están las preferencias estacionales, y siempre parece que la primavera, o el inicio del verano, es época propicia por aquello de las horas de sol a que la gente sea más expansiva, y siempre se puede pillar algo de cacho extra, cosa nada desdeñable.

– Desde luego siempre te pueden caer unas elecciones el día de tu DNI, pero minimizas la cosa marcando un sábado, que es día interesante, que si la fiesta se prolonga, uno tiene siempre el domingo para descansar.

La fórmula esa que utilizan los del Imperio de “primer sábado después de último lunes de mayo”, y a hacer puñetas, siempre me ha parecido estupenda, que no hay estructura de base de datos que lo resista, y es que te colmatan el correo con tanta coña marinera de ¡feliz cumple!.

Y todo esto viene, al final, por el triunfo de la zafiedad, que a mí me enseñaron que a las señoras no se les pregunta la edad, ni se les recuerda cada año que el tiempo pasa inexorable, y a los señores, bueno, en aras de la igualdad perseguida de los sexos, pues deberíamos aplicarles un cuento parecido.

Y es que los del márketing global, al final me temo que no son damas, que no son “gentlemens”, gentilhombres, que eso de caballero me empieza a tocar los cojones, que cada vez que me lo llaman me veo a lomos de un mal rocín, con armadura y casco con celada, empuñando una Tizona o una Durendal, y me viene la risa.

No les han enseñado educación a estos que andan todo el día a lomos de algoritmos que permiten enviar el mensaje publicitario subliminal con la excusa de que naciste hace no sé cuánto en no sé dónde, que tu ficha debe ser lo más completa posible, y para eso están los cookies.

No sé si la inteligencia artificial que viene si estará bien educada, aunque me temo que no, que está su estructuración en manos sospechosas, y las gestiones humanas de las fechas señaladas seguro se expresan en sucesiones de cero y unos, con lo que no te libras de que un día al año te hagan papilla el correo y encima se te pierda en mensaje de Chuchita o de Borja Mari, que al final han decidido tomarse un chocolate con nata contigo en La Pallaresa, que es cosa muy honesta y llena de sugerencias.

Habrá pues que luchar contra toda esta caterva de gestores de algoritmos, de marketinianos pobremente educados, de zafios, de interesados, de puñeteros tocacojones, y diversa fauna que nos rodea, que empezaré a ser feliz el día que de la oficina del D.N.I. o del pasaporte, me pongan un mensaje de felicitación, que esos saben cuando es, no me van a vender nada, y la posesión de esos datos personales, al menos se ajusta a derecho, pero es que son gente muy fría y sujeta a procedimiento, y si no hay presupuesto para esa coña, que cada perro se lama su cipote.

A los demás, bueno, a los demás que me felicitan, si no quieren venderme nada, les daré a cambio la mejor de mis sonrisas y un fuerte abrazo. Eso sí, el año que viene, el día de mi D.N.I. será el primer sábado después del último lunes de mayo.

Abrazos a todos

*Tronco de la Viuda en masonería es el saco donde se depositan los óbolos al final de cada tenida(ceremonia) para las obras de beneficencia de la Logia.

La carta a los Reyes Magos.

 

No teman sus gracias, que esta vez no voy a ponerme estupendo haciendo una glosa del significado simbológico y esotérico de los famosos Reyes Magos, ni siquiera es mi intención ir por los caminos que transitan Don Iker Jiménez, y otras gentes de su gremio hablando de la posibilidad de que sean extraterrestres montados en platillos con forma de camello.

No, no teman ustedes, que estoy muy mayor para meterme en ciertos charcos. OVNIS parece que sensu estricto si lo son, que nadie sabe muy bien qué diablos son esos tres pollos en camello que parecen sacados de una fiesta de Drag Queens, con todos sus abalorios y sus sedas, cruzando los cielos de Oriente a Occidente, como si fuera un paquete o varios, de Alibaba.

Mis amigos y yo, deberíamos celebrar estos días nuestro homenaje al sol invictus, que se nos viene encima la solsticial de invierno, que parece que el tal Sol no se nos va, que es como un yo-yo, arriba, abajo, arriba, abajo, y seguro que lo haremos, que esas cosas se nos dan estupendamente, y beberemos unos vinazos, comeremos un corderito, y a otra cosa.

Y a lo mejor lo que estamos celebrando son las cosechas esas que nos deberán dar de comer en su momento ya entrado el año que se anuncia, así que habrá que honrar a Saturno, ese dios que sirve entre otras cosas para la protección de la agricultura, y liarnos con las saturnales que parece empiezan con eso del viernes negro, y acaban con la Beffana o con los Reyes Magos.

Mi amigo David, insiste que de lo que se trata es de celebrar el período del Hanukkah, la fiesta de las luces, de las luminarias, en las que se celebra la derrota de los helenos y la recuperación de la independencia judía a manos de los macabeos, con la consiguiente purificación del templo “infectado” por la presencia de dioses extraños.

Parece que la fiesta de la luz deriva del milagro de haber podido mantener encendido el candelabro de nueve brazos (Hanukka) durante ocho días consecutivos, con una cantidad exigua de aceite, suficiente apenas para un día.

Al final la simbología es a mi parecer la misma siempre, la luz que triunfa, y no diré el triunfo de Lucifer, para no darme ni pisto, ni autobombo, pero la luz siempre triunfa…por el momento. Quien quiera saber más de esto, que lea el Talmud (Gemara, Shabbat 21), que yo no soy profesor de nada, y esto me lo he currado de la tal Wilkipedia.

Pero viendo estas cosas que se nos vienen encima estos días vemos que la celebración es múltiple, pero siempre la misma, sea cual sea la tradición a la que nos acerquemos, y es la entrega, o el robo del fuego, de la luz divina por Prometeo, por Lucifer, por quien quieran ustedes, para dar el calor necesario a la agricultura, iluminar las mentes de los humanos.

Pero volvamos a la tradición del Imperio Romano, en que durante estas fiestas saturnales, además de cierta tendencia al desmán, la gente se intercambiaba regalos, asistía al banquete que se ofrecía a todo el mundo, teniendo incluso los esclavos cierto relajo en el cumplimiento de sus obligaciones. (Quizás los más curiosos de entre vosotros se atrevan a emprenderla con la obra de Macrobio, Las saturnales), allá cada uno con su responsabilidad.

Así, que sin mirar hacia Akenatón, que ya tengo tortícolis solo de pensar lo atrás que debo llevar la cabeza, nos encontramos en que las religiones y los solsticios siempre se han llevado bien, como bien se han llevado con los ciclos agrícolas, o con cualquier cosa que permitiese un cierto protagonismo en los períodos de relajo de los seres humanos una vez acabadas las tareas a las que obliga la supervivencia.

Así, que tendré que aprovechar eso del viernes negro, la Hannukah, las Saturnales, Los reyes Magos, o la Befana, que entre Saturnales y Epifanía, nos jugamos las fiestas del consumo de este mundo occidental de hoy.

Que nosotros con el lío que tenemos montado, al añadir la presencia muy alabada del licio Nicolás a las tradiciones, si la cosa se nos pone rácana, este San Nicolás de Bari, o Santa Claus, nos traerá el regalo anticipadamente.

No quisiera ser irreverente pero el tal Nicolás de Bari tenía na gran predilección sobre el mundo de los niños, cosa que hoy sería altamente sospechosa, y su milagro fue curar a niños acuchillados por algún desalmado, o poner bolsas de oro en los calcetines de doncellas que no tenían posibles para llevar dotes aceptables a sus matrimonios.

Pediremos a Papá Noel que deje algo en la chimenea donde dejaremos los calcetines a secar, y mientras que me vaya explicando los detalles del contrato con Coca-Cola, que hicieron cambiar su color tradicional, verde, al rojo.

Ya lo que me queda, y como estamos en pleno ciento cincuenta y cinco, pediremos que el Tió, ese tronco hueco que desde la cocina en el día veinticinco, es apaleado por los niños para que cague los regalos al son de la cancioncilla “ Caga Tió, no caguis arengadas que son saladas, caga torrons que son més bons” .

Si no. Y esto es ya un lío foral, me quedan los iratxoak (duendecillos) vizcaínos, o el Olentzero, (carbonero) navarro. (nótese que la Befana trae carbón también, y los Reyes Magos si el niño es demasiado travieso), o el Apalpador gallego que trae castañas y carbón para asarlas.

Con todo esto, hare mi carta, que gracias al lugar donde nací, y a otras circunstancias que no vienen al caso, dulces tengo, y no creo que mi médico sea muy feliz si como demasiados, las castañas en Callao, a la señora de siempre, figuritas de barro como las que se regalaban los romanos en las saturnales, o las que hay en nuestros belenes, si no son vienen con inteligencia artificial de serie, pues ¿qué queréis que os diga?, aunque ese caganer que está abonando la tierra una vez acabada la tarea de la siembra de invierno, quizás sea el símbolo que más me gusta por lo que conlleva de esperanza en el fruto que la tierra está incubando, y será nuestro alimento futuro.

Los detalles de mi carta, los daré en otra entrega…o no.

Con su pan se lo coman

 

Bucle

Llega un momento en el que uno se colmata, vamos, que ya no le caben más estupideces en el cuerpo, y a partir de ahí, como en las buenas soluciones que nos explicaban en física de segundo, el nuevo aporte de solvente dejaba de ser aceptado por el disolvente saturando la solución.

Pues así me temo que estoy yo, saturado, que en ese maravilloso lenguaje de la calle, quiere decir hasta los mismísimos cojones. Y lo malo, es que siguen echando toneladas de solvente.

Que se despierta uno por la mañana, comete el error de poner cualquier emisora de esas que sueltan noticias, (ese es mi pecado), y empieza la descarga de los elementos que me tienen colmatado.

Estoy de los israelitas y de los palestinos hasta arriba, la cosa está claramente en bucle, intifada si, intifada no, intifada niña que la bailo yo, que si Tel Aviv, que si Jerusalén, que si el lobbi judeo-americano, que si los de Hamas. Cierto que el verdadero drama está en la gente que anda por allí en su día a día, pero eso no importa, que se les mata, que se les ignora, que se les saca todo el dinero que se pueda, y a otra cosa.

Y a nosotros, como si en ello nos fuese la vida nos dan desde explicaciones falsas, a los más sesudos análisis, intentan que seamos o pro unos o pro otros, y así durante décadas.

Pero como se nos calienta el planeta nos volvemos a reunir en Paris, y ya sabemos que al Imperio no le viene, que a los del carbón asturiano tampoco, que a los chinos la forma o el fondo, que nunca se sabe. Al final la culpa es de las vacas, que son las que no tienen derecho a voto, pero más carga a mi solución colmatada.

El bucle está ahí, que unos me dicen que los osos polares se mueren de hambre, y otros me dicen que cada día hay más osos, y todos acercando la boca a la teta de la subvención, del donativo, y procurando, con razón o sin ella que la cosa siga viva, bien viva.

Y Bankia la vendemos un veinte por ciento más baratita de cuando la compramos, y digo bien el plural, que de mis dineros salieron las ayudas y no me dieron acciones a cambio, que ya sabemos que de eso no entiendo, que es mucho mejor que lo lleve el gobierno, que por aquí somos imbéciles y eso de los mercados no lo entendemos. Y unos dicen que si, otros que no, y a mí ya no me cabe más porquería de ese otro bucle eterno.

Que parece que es el mismo bucle de la corrupción que nos sacude desde el lado de la política, y es que la buena de Espe y sus acólitos dicen que metieron la mano, el brazo, y cualquier otro apéndice disponible, y de nuevo los sesudos analistas a llenar ese vaso que tengo a rebosar, que la cosa no se arregla ni en el golf de Vallehermosos, que si costó una pasta hacerlo a mi pobre y mísero bolsillo, más costará ahora derruirlo y rehacer el espacio con nuevas instalaciones de otra guisa para el vecindario. No cabe más solvente, que a nadie de todos estos que la liaron parda les van a detraer de sus patrimonios, siquiera lo que por las operaciones fraudulentas llevaron a sus bolsillos aquellos que lo hicieran.

Puestos a buscar más de esos elementos que tienden a que se llene mi vaso, cuentan por ahí que las cosas esas de la salida británica del club europeo se siguen retroalimentando, que hasta mi amigo el analista de estas cosas escribe y escribe todo lo que puede para demostrarnos que lo más seguro es que quién sabe, que si se quedan un poquito, no pasa nada, que al fin y al cabo no han dejado nunca de circular por la izquierda, y que con eso de que la pizza es ahora Patrimonio de la Humanidad, están ellos con el run-run de que hagan lo mismo con el “five o’clock tea” del Ritz de Picadilly.

Y que a los irlandeses ya veremos por donde les dan, que eso es lo de menos, que el individuo de Belfast o de Londonderry no es un actor de este juego.

Y que me dejes el arancel, o que lo quites, que cierren el Canal de la Mancha, o que lo dejen abierto, pero por favor dejad ya de echar más solvente a la solución, que esto va para años, que estamos dentro de un bucle, que les saldrán canas a mis nietos, y seguirá el bucle creciendo. Siempre y cuando, claro, llene los bolsillos de alguien.

Y el bucle de los nacionalismos en cualquiera de sus versiones, ese bucle que de vez en cuando revienta y mata a mucha gente, o arruina a otros tantos. Está ese componente de la solución saturada de la que hablamos continuamente y que arruinó a Quebec, que mató a millares en Yugoeslavia, que impide que progresemos adecuadamente en Córcega, en Cataluña, en Bélgica.

Pero no importa, es un bucle que se retroalimenta con facilidad, y seguirá de forma machacona encima de nosotros per omnia saecula saeculorum.

Y ese otro maldito bucle de la gente del sur que busca en norte, y se encuentran que el norte les ha preparado un sur en los suburbios de las ciudades de las que estamos tan orgullosos. Y hoy te violo, mañana te vendo como esclavo, hoy te contrato como esclavo en lo peor de mi sociedad inmaculada, mañana te tiro a la basura como el deshecho humano que eres.

A nadie le importa, yo compro viendo el anuncio del nuevo cochecito como se hunde tu patera, como pierdes a tu mujer, y como estoy colmatado, me parece que lo que me están enseñando es un anuncio de pateras.

Y el bucle lo alimentamos dejando que cualquier cafre gobierne por el sur, que al final lo que roben acabará en los bolsillos del fabricante de barcos de recreo, de don Ferrari, de don Porsche.

Estoy colmatado, hasta los cojones que diría el castizo, estoy cansado de chapotear la misma mierda ayer, hoy y posiblemente mañana, así que deberé de cargarme de paciencia o verter el vaso, llenarlo de un nuevo disolvente, y esperar pacientemente a que se vuelva a colmatar.

Con su pan se lo coman

 

Alabanzas en vida

Mâitre corbeau, sur un arbre perché, tenait en son bec un fromage.

Mâitre Renard pour l’odeur alleché lui tint à peu près de ce langage…..

Anda, no me seáis vagos, y leeros el poemita, que no tiene desperdicio, como cualquier cuento de esos que llamamos infantiles, o cualquier fábula moralizante, que lo que se reaprende con estas cosas, no tienen precio.

Y es que anda todo el mundo con la misma cantinela, hay que alabar al que tiene, o parece que tiene algo, para que abra la bocaza, el pico, la mano, el bolsillo, el alma, o incluso las piernas que para todo hay, y de esa guisa, mientras el susodicho se mira el brillo del pelaje, o intenta demostrar la belleza de su noveno do de pecho cantando aquello de “A mes amis…”suelte lo que nos interesa, y a otra cosa.

Así, que cuando empiezan las alabanzas a uno le entran los temblores, y empieza a aferrar honra, cartera, sueños, en fin todo lo que no tenga a mano, que a la que te pongas a ver lo bello que eres delante del espejo, ya sabes le levantan las faldas a la novia, a ti la cartera, y hasta el apartamento de Benidorm si te descuidas.

Son las cosas esas de la vida, y lo mejor es echar a volar como debió hacer el cuervo, con su queso bien apretado en el pico, y si te he visto, no me acuerdo.

Pero qué difícil es luchar contra la vanidad, que si pudiésemos, haríamos el fantástico negocio ese que dicen que se hace si uno tiene un argentino a mano, ya sabes, lo compras por lo que vale, y lo vendes por lo que dice él que vale. Y esa vanidad es la que nos pierde, que la cosa de alcanzar honores, relumbrón, poder incluso, es lo que por lo visto pone a la gente, que ser tenido como el mejor de la tribu, o la reina del hormiguero, a lo mejor te facilita la puñetera tarea esa de transmitir el DNA que se nos ha confiado.

Y eso nos sale carísimo, sobre todo, aquellos que se enfrentan estos días a “el qué hacer con la paguita extra”, antes de que se la lleve el banco, o el teléfono, en cualquiera de sus ajustes tarifarios.

Que te sale por la lámina tonta el pollo que te dice, si compras lo míiiooo, no eres tonto, si compras lo míiiiooo eres el puro canon de la belleza, si crees que necesitas apoyo, yo te opero las tetas, o el rabo, que no importa, o te vaporizo con mi desodorante, con mi colonia.

O te sugiero que bebas lo que te mereces ¡Campeón!, que si además te pones esos tejanos con el Death Valley a tus espaldas, eso, de espaldas vas a tener al sexo opuesto.

Y como les hagas caso a todos, vas a tener más parches que Frankenstein, habrás soltado tu queso demasiadas veces, y por supuesto ya no sabrás quién coño eres.

Nos atraen también las luces, todo aquello que brilla, lo que nos hace creer que lo que vemos en el anuncio de tejanos, en la lancha cruzando el “Gran Canal”, somos nosotros, y abrimos el pico, perdemos el queso.

Y hay imbéciles irredentos, como este imbécil ahora a las teclas, capaces de ponerse una chaqueta blanca de etiqueta, los zapatitos de charol y meterse en cualquier Rick’s café, para sentirse como Bogart en Casablanca, aunque Ingrid Bergman no vaya en el paquete, que tampoco la cosa es para tanto, y rubias las hay a patadas.

Y el tal Rick’s café, nunca existió aunque haya un montón de ellos por ahí, incluso en Casablanca, pero importa poco que se rodara en un estudio californiano..smoke get in you reyes, mientras Sam hace lo que puede al piano.

Tenía un conocido, cátedro él de disciplina científica, que mantenía, creo, que más de lo que era no quería ser, pero menos tampoco, y esa es la puñetera realidad, que por mucho que nos empeñemos, o nos digan, somos lo que somos, y es cuestión de las circunstancias la posición temporal que podamos ocupar en esta feria de la vida.

Así, que como decía antes, dejémonos de tonterías, que por mucho que nos pongamos la camiseta de Messi, no nos transformaremos en un petiso con patas de conejo y la cuenta corriente a rebosar, y aunque nos pongan unas gafas de realidad virtual, con su añadido de inteligencia artificial, no habremos ganado ni al tenis, ni posiblemente al golf a Rafa. Ahora si lo que sentimos no tiene parangón con lo que somos, entonces, ¡ay amigo!, nos hemos transformado en presa fácil de charlatanes de verbo huero chirle y hebén, y compraremos botellitas de cosechero de Bordeaux a precio de oro, para conquistar el corazón de Adina.

Pero tampoco hay que ponerse estupendos, que de vez en cuando hay que alimentar un poco al ego, sobre todo ahora que entramos en época de cuñados, y la cosa se puede poner peluda tras la tercera copa de cava, que ya se sabe, entre el que no te ha perdonado que te llevaras de casa a su hermana (a veces el rencor es mutuo, por haber permitido que te la llevaras), el que lo sabe todo de buena tinta, el leído, el indepe, el futbolero, el petimetre, a lo mejor aunque pierdas parte del queso vale la pena enseñar la última colonia arrasahembras, la tele más grande y curva, vamos, la que mea más lejos, ponerte la camiseta de CR7, soltar que sabes de buena tinta las tendencias sexuales del ministro número tres, garantizar que lo de Pooch-The-Mont, y el tal Oriol no es más que un problema de celos, que los dos están enamorados de Ada, que no de la de Nabokov, claro, que para eso hay que ser pelín leído.

Y así vamos pasando al siguiente momento, mi cognac es el mejor, mis zapatos son chulos, y venga a perder queso en cada envite que no pasa nada, que al final te acaban proponiendo para jefe de negociado, con el mismo sueldo, desde luego, pero con derecho a limpiar la sala de juntas donde el Señor Conejero Delegado re reúne con los accionistas. Pierdes el queso, desde luego, pero meas más lejos que nadie.

Con su pan se lo coman.

La cosecha del cincuenta

 

Que le digo yo a mi amigo, que en Rioja no fue de las mejores, la dieron “normal”, pero en otras cosas no estuvo mal la cosa, desde luego que no.

Y hoy mi amigo me ha hecho repensar la cosa, que no está nada mal eso de reconsiderar como se fue puliendo esa piedra bruta que somos todos y cada uno de nosotros.

Y es que le ha dado nostálgica al hombre, y mira que es leído, así que se ha puesto a pensar en cómo llegó hasta aquí, haciendo un repaso a sus lecturas de juventud. Y dice bien de juventud, que a estas alturas de la película no hay quien se meta ni con Balzac ni con Roa Bastos, que para pillar el nuevo matiz que se te escapó en su momento, casi prefieres cambiarlo por una buena siesta.

Dice mi amigo, y eso explica muchas cosas, que cuando Dany el rojo estaba por el “quartier latin” intentando desarrollar su carrera política mediocre e insulsa, el andaba a florete con Zola y su bestia humana.

Reconoce el shock que le produjo su lectura, y yo no puedo decir ni pío, que Zola nunca fue santo de mi devoción, pero si Stendal, o aquella Nôtre Dame de Paris, o los grandes rusos cuento a cuento o con un Guerra y paz o unos Karamazov para dejarte seco.

Y sí, nos llamó la atención y nos levantó la hormona aquellos Trópicos de Miller, o la buena de Anais Nin, sin olvidar que don Ernesto nos enseñó poesía con su viejo y el mar, o que como no había con qué para ir a San Fermín, nos creíamos que lo que nos contaba era más o menos la verdad.

Sí, los sueños del viejo suicida, nos enseñaron a soñar, como nos metió el viejo maño Sender en el mundo de Cagliostro, o de Roger de Flor, que lo de la guerra civil estaba muy cerca aún y las heridas todavía sangraban en casa.

El pensamiento elevado fuera del Ripalda nos lo ofreció Hesse, que Mann y su sanatorio antituberculoso, no me venía, que se me habían muerto un amigo y una amiga de esa cosa, y recuerdo ir a visitarlos a Torrebonica….pero eso es arena de otro costal.

No sé si mi amigo, ya se lo preguntaré, o no, que tampoco nos moriremos por ello, era de los que a la ciencia le llevaron Powells y Bergier, que a mí aquel Retorno de los brujos, o las historias de Lobsang Rampa, fuera o no un mecánico inglés, me animaron también por la senda del misterio, de lo oculto, de los símbolos, pero sin exagerar que uno siempre ha sido muy superficial, y tirando a frívolo.

Que si no hubiera tenido esa pizca en mi carácter hubiese acabado de catedrático de instituto, terror de los chicos brutos, y eso sí que no.

Pero a lo que iba, que a mi amigo parece que le enternecía eso de hacer una buena escudella en la chimenea, a fuego lento, con brasas de Zola, y mano de Biscuter, y a mí también, que siempre he respetado a las rabizas de Raval, que siempre han sido honestas y grandes pajilleras, oficio que tuvieron que desarrollar para calmar la marinería de la Quinta flota americana del Mediterráneo, pero es otra historia.

No recuerda mi amigo lo que significó para nosotros un poquito más mayores la llegada a los teatros de Sartre, con aquella Puta respetuosa o a puerta cerrada, o las luces de bohemia que Alonso nos llevó a las tablas.

Y es que fue también una forma de forjar nuestra personalidad, como lo fue aquel Novecento de Bertolucci, o en otro plano aquel tango en París que a los españolitos provincianos, y a mí nos dejaron con la boca abierta, y es  que el Ripalda habitaba aún en nuestros corazones.

Y dice mi amigo que lleva treinta años, desde que se separó de Gabo, de Borges, de Paz, de Asturias, de Roa Bastos, sin casi una oportunidad de llevarse un buen nuevo libro a la boca, un libro que le cuente la historia de la humanidad, sea cual sea el punto de vista del autor, y lleva razón, o casi, que en estas épocas de populismo lo fácil es sentar cátedra, y es que sueltas una, nadie la contrasta, se repite por las redes sociales un millón de veces, y ya tenemos una nueva verdad.

Bueno, cierto que hay excepciones, pero pienso que a lo mejor también fueron excepciones esos grandes autores que forjaron a estos rebeldes que somos hoy, aburguesados, sí, pero rebeldes, ¡qué coño!, que nadie se acuerda ni del Caballero audaz, ni de Pérez y Pérez por poner un ejemplo, que lo de José Mallorquí, o Marcial Lafuente Estefanía, lo discutiremos otro día, cuando hagamos la crítica a Corín Tellado.

Y yo le decía:

-Mira, me preocupa lo de mis nietos, que están abducidos por los juegos de ordenador, por la tele, por las redes sociales. Que para que lean algo, no sé qué nueva versión de Moby Dick voy a encontrar para ellos, que a los niños hoy no les atrae Huckleberry Find, que no les apetece cazar lagartijas, y si se manchan de barro les da la alergia a no sé qué.

En ello estamos, que el nuevo Pepe Carvalho es hoy el Inspector Mascarell, que Hercules Poirot no tiene nada que hacer frente al C.S.I. de turno, que Poe ya no inquieta, que Lowecraft no se entiende, no mola, no renta, que te diría un chaval de instituto.

Y como le he dicho a mi amigo, que debía estar cansado porque me ha dado la razón sin discutir, estamos creando, están creando la generación de humanos más manipulables de la historia.

¿Y qué?, ya saldrá un Mulo, como en la Fundación de Asimov (mi amigo no mencionó la ciencia ficción, aunque se lo disculpo) para destrozar en plan Sheldon.

Desde el pesimismo generacional, a lo mejor lo que intuimos los de la cosecha del cincuenta, es que como nuestros abuelos, no hemos sido capaces de descubrir como se va a pulir la piedra bruta a las generaciones hoy en formación, pero seguro que dentro de cincuenta o sesenta años, de alguna forma alguien exprese con cierta carga de nostalgia, que a las generaciones nuevas no es posible hacerles entender la simbología oculta en Star Wars, o en lo que significó el Caralibro, el Silbidito, o QuéApp, y no sabe como hacerles vibrar como sus abuelos vibraron leyendo a Conrad, a Stephen Wolf, o incluso a Umberto Eco.

Pero eso, si os empeñáis, lo discutiremos otro día.

¿Quién me compra el Elixir?

Mi amigo Abe está que se sale, que empezó el hombre con el asunto de los Abenomics, que se le están haciendo los japos más viejos de lo que él se podía imaginar, con lo que ello acarrea.

Y es que en cuanto cumplimos años, nos damos cuenta de que la tele que tenemos en el salón es de toda la vida, es de casa, que no la vamos a cambiar por una Mark 3 estratosférica, que para lo que se ve por la lámina tonta ya vale nuestra vieja amiga, y claro no hay demanda de teles, ni de coches, que por mucho que ahora digan que el viejo diésel contamina, nos hemos aprendido la lección, y el nuevo híbrido con retroalimentación crepuscular, pues va a ser de quien la mar no teme airada.

Encima, los chavales con tanto móvil, con tanta electrónica, andan todos enamoriscados de una imagen en tres D, suministrada hábilmente a través de sus maravillosas gafas de realidad virtual, y a Chuchita me la tienen abandonada.

Claro que Chuchita tampoco ayuda, que los japos desde lo de Manchuria tienen fama de rijosos, y eso no añade incentivos a la hembra local, que parece se nos queda con cualquier héroe del manga que le gusta lo mismo y no le mancha la entrepierna.

Así que no hay nuevos japonesitos suficientes para que los amigos de Sony coloquen teles nuevas en los hogares de los jóvenes llenos de esperanza en el futuro, y la inflación, pues nada, que lleva yendo hacia atrás demasiadas décadas, vaya desde que la bolsa llegó a los cuarenta mil y pico, y hoy por los veintipocos mil.

Don Abe ya no sabe que hacer, que las soluciones imaginativas no parece que le consigan cuadrar el balance. Es más, que se le va todo el humo en pensiones, que encima los viejecitos, con tanto comer algas, sushi y sashimi, resulta que no los matan ni a tiros, que no me los suben a lomos de hijo a las cumbres del Muruyama, para qe acaben sus días con la sonrisa del deber cumplido.

Y piensa el hombre, que a lo mejor la cosa es que con eso de la globalización se nos ha ido la mano a la hora de compensar el trabajo por cuenta ajena, y como un añadido más a la vejez, a la falta de interés en la reproducción de la juventud, se une el salario de miseria que dice el señor de Sony, o de Nissan, que me da lo mismo, hay que pagar para dar algún beneficio, y no nos metan por donde amargan los pepinos una OPA hostil, y se queda el señor Consejero Delegado sin pasta para el amarre del treinta metros en Osaka.

Por lo menos piensa el hombre como muchos dirigentes occidentales en eso de que se les ha ido la mano a la hora de permitir que tanto y tanto dinero y esfuerzo haya cambiado a zonas donde se trabaja en régimen de semiesclavitud, y desde luego lejos de las condiciones que los movimientos obreros han conseguido en Occidente.

Así que se ha conseguido quitar el dinero a los clientes, y nos empezamos a quejar de que no compran el último cacharro, el último coche, el último trapo, y es que han conseguido crear una clase de indigentes con trabajo, a la que se le ha venido en llamar de la forma que ustedes quieran, pero que en USA, en Alemania, en España, y pronto en Francia, por no hacer exhaustiva la lista, hay millones de personas, entre el veinte y el veinticinco por ciento de la población, estén en riesgo de pobreza, teniendo trabajo.

Con salarios de 8 euros hora, es muy difícil, siendo además el trabajo precario pagar en Alemania una habitación de cuatrocientos euros al mes, y el caso afecta a diecisiete millones de trabajadores, no lo olvide nadie, y las cifras son similares en todo Occidente.

Así que al bueno de Abe, que ve además como le vuelan los misiles norcoreanos, tiene que gastarse una pasta en el ejército que le desmanteló Eisenhower, y que empieza a necesitar, y el consumo no tira, sus multinacionales hacen más trampas de las que pueden soportar sin sonrojarse, más o menos como todas las multinacionales, que con tanta regulación para proteger al consumidor, no hay quien haga un duro de beneficio a fin de mes, y encima los chinos al lado copiándole hasta el color de los trenes.

Solo se le ocurre, pedir a sus grandes empresas que suban los salarios a sus empleados, por favor, a cambio, claro de una bajada en el impuesto de sociedades. Y es que a lo mejor el señor Abe, y no voy a discutirle demasiado, que de estas cosas no entiendo, persigue dos objetivos para que compren sus conciudadanos el nuevo televisor curvo de Sony, con función masturbatoria incluida.

El primero podría ser el devolver parte de los impuestos a la sociedad laboral, y mira que curran estos japos, que se mosquean con ellos mismos cuando se van de vacaciones, ya que consideran que sus compañeros harán su trabajo y les parece injusto. Bueno, pero es una forma de reconocer por parte del estado que el nivel de depredación fiscal ha llegado al punto de que no es útil para nadie, que la gente se adapta al entorno más rápido que las instituciones, y las cuentas no salen a la hora de montar los escudos antimisiles que quiere venderle Tito Trump.

Y la segunda, quizás esté relacionada con el hecho de que en los paraísos fiscales se vive muy bien, y con impuestos bajos, a lo mejor montan un país “low cost”, y se le montan las multinacionales en Kioto o en Osaka, que siempre acaban dejando unas perrillas, y no te digo si nos hacemos opacos del todo, y empezamos a recoger el dinerito de los tráficos legales, de los sobornos, de las mordidas, y de todas esas cosas tan productivas y tan lejanas al currito de ocho euros la hora, menos de cuarenta horas a la semana, y con menos de un mes de duración de contrato.

Él verá, pero que se ande con cuidado, que anda el comisario europeo Moscovici, alardeando de que va a preparar una lista negra de países a considerar como paraísos fiscales, no sea que lo incluyan, y entonces no sé yo.

Claro, que me he enterado que en esa lista no está Luxemburgo, ni Suiza, ni El Vaticano, ni las Islas de Canal, con Jersey a la cabeza, así, que por favor dejen todos ustedes de tocar las pelotas, que no está ya muy mayor para estos farolillos.

Con su pan se lo coman, (menos el 40% de I.R.P.F., claro)

Pasear por Barcelona

Pasear por Barcelona , y de pronto darte cuenta que aquello que es inmanente a la ciudad surge a la que las capas más molestas son alejadas por cualquier viento, sea Grègal, sea Xaloc, sea Garbí.

Y los acontecimientos que se le han venido encima a mi ciudad en los últimos meses, me han parecido como una de esas ventoleras que levantan la contaminación de golpe, y te permiten, de nuevo salir a la calle con el seiscientos trucado por los de Alpine, que lo hacían muy bien.

Hubo sangre, que nos mataron de malas formas en Las Ramblas esos asesinos religiosos que creen que somos menos que nada, y además nos comparan con perros, que a más de uno de nosotros no nos importaría tener una pequeña porción de la nobleza de esos animales.

Fue como quitar el tapón que mantenía, a duras penas la explosión de odio en estado de latencia, de forma inconexa, desde luego, pero creo que lo hizo, y a partir de ese tremendo día de sangre, de muertos, de solidaridad, de amor, de miedo sobrellevado con gallardía, apareció lo más innoble de todos nosotros, que no fue más que abrir por fin las puertas de tantos corazones llenos de odio.

Y de nuevo pasear por Barcelona fue recuperar aquella Barcelona que paseaba con mi abuelo, casi la Barcelona del inspector Mascarell, la de Pepe Carvalho, la que aún olía al dolor de una guerra que hacía más de veinte años había abandonado las trincheras, pero que claramente no había terminado.

Y pasear por Barcelona, ahora, una vez que de nuevo había soplado el aire de una batalla, de la que como siempre, los próceres se habían alejado, me llevaba a recordar la calle Aragón abierta al humo de las Mikado que arrastraban hacia Sants o hacia la estación de Francia el expreso de Madrid.

Parece como si en esa mi Barcelona mágica, más secreta que el Turín de las brujas y el diablo, el viento se hubiese llevado a esos visitantes cutres que cambiaban Lloret por mis Ramblas, o por mi Barceloneta, trayendo sudor de alcohol barato a mis calles.

Parece como si en los secretos de mi Barcelona, esa que se cerraba a las diez de la noche, de pronto, todos nos hubiésemos dado cuenta de que las cosas “es fan i es parlan a casa”, que fuera, una vez acabado el paseo por las Ramblas, no quedan más que los proxenetas que alquilan chicas a los marineros de la 5ª Flota de los Estados Unidos de América en el Mediterráneo.

Parece que si el sábado hay algún borrachuzo por la calle, es como ha debido ser siempre, el hijo de C’an Tunis, de La Mina, de la Torrasa, que ha bajado a mis Ramblas a gastarse la semanada con una pajillera de la esquina de Rovadors con San Pau, como siempre ha sido, como siempre se ha hecho.

Y la Teresa de Marsé, seguirá sus aventuras con el noi del Carmel, que es gitano de los que aún no han montado una tienda en Sants, o el niño pijo de la Bonanova, andará a la caza de la inmigrante más exótica para que sus amigos vean lo abierto que es, y la esposa que le pusieron en casa, que era buena para el negocio, pueda dormir tranquila con las piernas cerradas, que ya le dio los hijos que se marcaban en los contratos matrimoniales.

¡Uy, Doña Mercé!, que a la querida que mi marido tiene en Madrid, le hemos puesto un piso, mucho mejor que a la querida de ustedes. Y es que el negocio va muy bien desde que nos trasladamos fuera de Catalunya, que aquí las cosas no parece que estén muy tranquilas, ¿sabe?.

Y otra vez, paseando por Las Ramblas ves que solo estamos los de casa, las rabizas de siempre, sus proxenetas, los que salimos del Liceu, tan puestecitos, con nuestro libreto en la mano, con cara de Wagner, que se nos han muerto Tristán e Isolda, y parece que se nos ha muerto toda Catalunya.

Y al final esa historia de traición, con buenas intenciones, que el bueno de Tristán no quería, que fue un bebedizo que le colaron por meterse donde no le llamaban, es quizás lo que también le han dado a mi Barcelona, y se lo ha bebido hasta las heces.

Escucharemos otra vez la muerte de mi Barcelona, que estoy seguro no será más que una hibernación a la espera de un nuevo ciclo, una nueva apertura renovada de alguna forma, unas nuevas olimpiadas, un lavado de cara a Gaudí, una nueva faceta que saldrá del esoterismo que desde siempre nos ha gobernado. La música de Wagner ha sido siempre la reina de mi Liceu, de mis Ramblas, romántica, épica y triste.

Los nuevos gobernantes son los que ahora se sientan en los palcos del primer piso, pero nadie mira hacia arriba, ya se sabe, ahí es donde está el poder verdadero, detrás de trajes oscuros de corbatas oscuras, de cabellos azul canoso, de esos que solo tienen los poderosos, con alguien de la farándula cerca, (ahora se le llama mundo cultural, pero es lo mismo), y a nadie le importa de dónde han salido, que todos sabemos que son de San Gervasi.

Lo siento por tantos que creyeron en esa nueva religión que es el Independentismo, y que ven como el sonido del flautista le lleva inexorablemente a un barranco, a esconderse de nuevo en las Catacumbas, que a lo mejor están a los piés de Santa Eulalia, por donde ahora anda el museo Marés, o a los fosos de Montjüich en cualquiera de sus versiones modernas.

Ni Valdés tenía cola, que la cola está en Doña Manolita, como todo el mundo debería saber, y todos deberíamos saber que el gordo este año caerá en Las Ramblas, que hay que compensar, como se hizo en la Valencia del 57, o en las riadas del Vallés.

No me gusta nada ver las tiendas vacías, los bares con mesas libres, a mis amigos pasándolo mal, pero esta es mi Barcelona, y el ciclo, el Dios del Mediterráneo que dejó sin visitantes una a una las grandes ciudades como Estambul, Alejandría, Trípoli, Orán, Cartago, Tel Aviv, Beirut, Niza…y ahora mi Barcelona es quien se suma a esa maldita lista de la que no es fácil salir.

Pero el sol saldrá de nuevo, quizás mañana quizás dentro de cinco o seis décadas, que es lo que se necesita para renovarse.

Con su pan se lo coman

 

 

 

Todo por la pasta

Esta mañana me he levantado, como siempre, mucho después de haberme despertado,  sin un maldito bitcoin en el bolsillo, y no me ha entrado la depre, que estoy ya muy mayor para esos farolillos.

Y es que de pronto me he dado cuenta que lo de estas cosas es como lo de aquella estafa que el amigo de Ansar nos hizo con el globo terráqueo, que todo el mundo vendió a ciento cincuenta y compró a catorce, con permiso del amigo, claro.

Y es que estas cosas de las especulaciones son siempre lo mismo, vaya como en las partidas de póker, o en las de billar de garito, que hay que calentar al primo para que se deje los higadillos en la mesa, que de eso vive el tahúr, que también tiene hijitos.

Y por las singladuras que esta bitácora ha navegado, más de una vez se han hecho reflexiones sobre esos pecadillos, que la Iglesia llama capitales, y lo que hacen es eso exactamente, inflar los capitales de otros.

Y escucho que en estas cosas del dinero sin control, quienes parece que se ponen nerviosos son los que controlan el dinero, aunque estoy seguro que con la otra mano se benefician del asunto.

Que oyes a los Bancos Centrales con ese reconcome de preparar sus propias criptomonedas, aunque como lo hagan dejaran de ser cripto, claro, que aquí la gracia en que la cosa se hace debajo de la camilla. También altos ejecutivos de la gran banca mundial andan con la cosa, que un pollo de J.P. Morgan, anda diciendo que como uno de sus ejecutivos negocie criptomonedas lo cuelga de los pulgares, y desde luego me lo creo, claro, siempre que no obtenga unos beneficios para el banco que considere sustanciosos, o que le dejen a un lado a la hora de cobrar sus compensaciones por el movimiento de la acción de su entidad.

Y con la otra mano, parece que hasta esa cuna del liberalismo económico que siempre ha sido Chicago, anda estudiando en su mercado de valores una forma de diseñar estructurados teniendo como subyacente una o varias de estas criptomonedas. Quiere decir la cosa, que podremos apostar todo nuestro dinero a las subidas o a las bajadas del tal bitcoin o de quién se trate, dejando entonces un papel secundario a la criptomoneda en esa operación que lo que importará será el valor de la papeleta que compraré o venderé a crédito.

Telita de la buena, que quien no perderá será quien cobre las comisiones de gestión sobre el estructurado, y lo que pase luego, a mí Prim diecisiete batallón de infantería.

Claro, antes con eso de que el Banco de España pagaba al portador la cantidad de cien pesetas en oro, de ese que se guardaba junto al arroyo Abroñigal, no había quién pudiera montar estos numeritos, que la cosa empezó cuando alguien dijo aquello de ¡Yo soy más valioso que el oro!, y la peña dijo ¡vale, si tú lo dices!, y a partir de ahí en vez de usar pepitas de metal para comprar el pan empezamos a usar papelitos de colores, que son mucho más monos.

Claro que el poder que da el diseño de las monedas a quienes las manejan es extraordinario, y nos han vendido que las regulaciones a que están sometidos esos papelitos que no están sustentados por ningún subyacente que no sea la confianza en ¡políticos!, para que nosotros, que no somos más que pardillos entregados a lo que nos echen, nos lo merendemos con patatas, incluso en el caso de que todo ese sistema monetario permita que perdamos la libertad de que nadie se entere en qué coño nos gastamos lo que tenemos.

Y estos bitcoins y compañía, tienen ese aire de libertad, que no están sujetos a regulaciones, a garantías, a decisiones de banqueros centrales que le dan o no a la maquinita de hacer billetes a su capricho, y da a la cosa un aire nuevo, refrescante, diría yo, pero por el momento el dueño del quiosco me ha dicho, que por no aceptar no acepta ni a Santa Visa, que además no tiene cambio de más de cinco euros, y que no ande jodiéndole con modernidades.

Un sin vivir, que me he enterado que hay alrededor de trescientos mil millones de dólares sueltos por el mundo en criptomonedas, lo que ni es mucho ni es poco, sino todo lo contrario, mucho para mi bolsillo, poco para que en caso de desastre o reventón de la supuesta burbuja, cause un estrago en el sistema económico mundial.

Ahora que con la iniciativa de los chicos de Chicago, las posibilidades de compra y venta no solo ya de las criptomonedas, sino de los estructurados que puedan hacerse sobre ellas, van a hacer que en menos que canta un gallo esos trescientos mil millones que representan a precio de mercado, se multiplique por un no sé cuánto, y a lo mejor sí que la cosa puede dar para un tembleque mundial.

No tengo ninguna duda de que hay miles de personas trabajando de forma muy activa en este nuevo mundo de las monedas no sujetas a países, no sujetas a bancos centrales, no sujetas a ningún tipo de regulación, lo que las hace idóneas, si se las cree la masa, para ser el nuevo sistema mundial de intercambio comercial, que estas cosas no hay forma de pararlas.

Como he dicho ya, estoy muy mayor, y no sé si nuestro Señor Montoro, estará preparado para pagarme la pensión en bitcoins o en algo parecido, y es que al final a él se le da una higa, que desde que nos pulimos el oro del Abroñigal, todo son papelitos de colores, y el camino hacia el apunte contable electrónico es muy corto.

Así que ya veremos lo que hago, que mi asesor financiero no hace más que decir que compre bitcoins con la extra de Navidad, esa que le ha costado a mi gobierno, el tener que pedir un crédito para pagarla, y yo no sé qué hacer, que en el fondo siempre me gustó llevar los doblones en el canut colgado al cinto, que no necesitaba software, ni mirar las cotizaciones internacionales si tenía que comprar una carga de trigo.

Así que, con su pan se lo coman

 

Nicómaco el acratón

Tengo un amigo que es un acratón, si se lo digo, y además añado que le intuyo aburguesado, se me pone hecho un basilisco, así que me guardo mucho de decírselo, a no ser que quiera echar unas risas, que se me altera el muchacho, pero no se me cabrea.
Hoy se descuelga con que eso de la política no va con él, (claro, el mejor Estado es el que no existe) que se me define disfrutando en un entorno de tipo ético y pro-ético, humanista, (que no transhumanista), e idealista.
Me ha dejado de una pieza, pero el muy puñetero lleva razón cuando dice aquello, que él propone y hace proselitismo para que la gente vote en las elecciones, pudiendo así permitirse el lujo de no hacerlo, ¡menudo está hecho!.
Ahora que viéndolo desde su punto de vista el amigo lleva su razón, que esto de la política tal y como nos llega al común de los mortales no es más que un juego siniestro en el que generalmente navegan gentes ineptas, con poca formación, deshechos de tienta de las universidades, o incluso penenes que no han tenido la capacidad o el esfuerzo necesario para sentar cátedra.
Y más digo, que la cosa, evidentemente no es local, que allá donde se vaya, sea cual sea el país, las pandas que te saltan al ruedo político parecen todas cortadas por el mismo patrón. Y es lo que hay. Que son como los ingenieros de caminos canales y puentes, pero con distinta moral.
Así que a la hora de seguir sus campañas de mercadeo, sus lemas, sean electorales o de simple discusión, sus trifulcas que siempre o casi siempre están montadas por que el oponente les ha birlado pasta o prebenda, con métodos que en partido ajeno suenan a cosa execrable, aunque si en partido propio tienen consideración de cosa bien noble.
Lleva razón mi amigo, que mejor nos iría si nos dedicásemos a cosas más relacionadas con la ética y el humanismo, en vez de plantearnos que si el señor Correa está enfadado con su sucesor, que por el momento es su presidente, por cierto, o que el señor Maduro haga lo que le dé la gana, que por cierto no es ayudar a sus conciudadanos.
Pero señores, ¡es que no hablan de nosotros cuando dicen hablar en nuestro nombre!, y ese es un hecho que conocemos todos, con mayor o menor fuerza, que ni siquiera somos los clientes, que somos simplemente los pagafantas. Que no se nos olvide.
Así, que no sé yo si ser tan cabrón como mi envidiado amigo, que ya lo tiene claro, y que me recomienda que vaya a votar, que él, ni de coña, y empezar a decir lo mismo, como en las cadenas esas de los internetes, a ver si cuela.
Pero no, no es suficiente, que es que no hay que ver los telediarios, ni las entrevistas a los políticos, y mucho menos las tertulias esas tan monas que acaban en cinco de un partido contra uno de otro diferente, y me lo pelan, y es que así, con bajos porcentajes de audiencia, a lo mejor llegaban a no sacar pasta ni para chicles de gasolineras, y se dedicaban los muchachos a otra cosa diferente a su actual cometido de meter las manos en nuestros bolsillos, y en el intermedio a tocarnos las pelotas.
Ya veremos dentro de nada a la maquinaria de propaganda, con eso de las elecciones en mi pueblo, haciendo de las suyas, eso sí, que a mí no me esperen, que no mamo de esa teta, y desgraciadamente la teta la van a llenar los que jamás beberán de ella, que al final es lo que tienen las religiones, que a cambio de la salvación eterna, llevan, como el flautista de Hamelín, a todas las ratas a morir al mismo río.
A mi amigo no, claro, que él se sienta a ver el espectáculo de quién la tiene más gorda, o más larga, que todo puede valer, lo que al final resulta que es la opción del inteligente, porque a la que se descuide le van a sacudir igual, y por lo menos se ha ahorrado el esfuerzo de seguir al santón, (leader le llaman ahora), el esfuerzo de poner a su servicio la fe ciega, y desde luego el de disculpar la cagada de tu admirado.
Pero algo habrá que hacer, y quizás por eso a mi amigo le da por la ética humanista, incluso por la pro-ética, (que sí, que también estoy a favor de eso), y lleva razón, aunque tendrá que explicar qué es para él eso de la ética, que habría a lo mejor que preguntarle a Nicómaco, o a López Aranguren, que estas cosas también van por barrios, y es que a lo mejor Aristóteles no se lo explicó bien al muchacho.
Pero es que al final, y ahí le alabo la posición a mi amigo, de lo que debería tratarse es de la felicidad del ser humano, y nada más lejos de tal fin esa cosa de la que se han adueñado los políticos.
Yo me hago cruces, porque como a mí eso de la economía me entretiene, resulta que mi amiga la presidente de la reserva federal americana, va y suelta hoy, o ayer, o hace unas semanas, que para el caso es lo mismo, la preocupación que le recorta el sueño, una vez que ha conseguido que los índices bursátiles americanos estén en máximos históricos, que los beneficios de las compañías americanas anden en cotas de cortar la respiración, y además con la inflación controlada.
Y es que a doña Yellen le viene el aquel de que los salarios del yanquie no se hayan revalorizado como todo lo demás, y que, para más I.N.R.I., los trabajos a tiempo parcial se hayan disparado, que la gente que quiere currar, no puede, y que los que quieren currar a tiempo completo, tampoco. Eso sí, dice lo que hay, y a continuación sigue proponiendo subidas de los tipos de interés, que acabará de hundir a los curritos que llenan la teta de la que ella mama.
Es decir, otra vez, como en la crisis de los noventa, ese sistema creado por la política y la economía, lo primero que hace es sacrificar al ser humano.
Lejos pues de los principios éticos, pro-éticos y humanistas de mi amigo, acratón él, pero con esa clarividencia que da el haber corrido delante de los grises por Moncloa, o saltando las vallas del Real Club de Polo de la Diagonal en mi pueblo.
Así, pues, queridos conciudadanos, vayan sus gracias a votar en buena hora, que yo abriré una botellita de un viejo Clos du Mesnil, si me la cambian por seis docenas de ostras de Arcade.
Y que Dios reparta suerte

Rechazo a la sumisión

Estos días de reivindicación de los derechos de las mujeres, han sido para mí tremendamente ilustrativos, en cuanto lo que significan no solo las muertes que por violencia directa se ejerce contra ellas en todo el mundo, que aquí no hay sagrado geográfico, si no por el tormento de por vida al que se las somete, siempre a caballo de la posición dominante del macho, (que aquí no tiene que ser forzosamente ibérico).
Es evidente que la primera denuncia, la más obvia, es la del asesinato pasional, “la maté porque era mía”, he escuchado en las noticias demasiadas veces, y hasta la frasecita me parece que fue motivo de una letra de cuplé o de cualquier otra vaina, que ahora no viene al caso.
Pero en la católica España, una mujer muerta a la semana, me parece una aberración, como me lo parecería una muerte cada lustro, que no es cuestión de cantidad, lo es de calidad, es de respeto a la vida y al derecho a decidir que todos los seres humanos tenemos en relación a nuestro cuerpo, a nuestros sentimientos, y sobre todo a quién queremos tener a nuestro lado, incluyendo a nadie, por supuesto, que el buey solo bien se lame.
Mía y de nadie más, suelta el animal que llevamos dentro, que eso de transmitir nuestro DNA, parece que es mucho más importante de lo que realmente es.
Y a lo que parece, las formas de violencia son infinitas, que a demasiados machos se le hacen los dedos huéspedes cuando se ponen a mirar a su pareja, y no es la suspicacia lo que debe regir las relaciones entre personas de distinto sexo, pero eso que se lo vayan diciendo a esta sociedad en la que las posiciones de dominio y control está en manos solamente de la mitad de los humanos, que parece que la otra mitad está solamente para el servicio y satisfacción del macho.
He tenido conocimiento estos días, entre la cantidad de salvajadas que se les hacen a las mujeres desde tiempos ancestrales, de la técnica de la vagina seca, y no me podía creer lo que leía, y mucho menos lo que me explicaron después.
Consiste en que la mujer antes del coito se aplique bien hierbas, bien ungüentos, calor directo, o incluso tierra dentro de su vagina, para conseguir para el macho que la va a penetrar la sensación de que está penetrando a una virgencita, o casi, y en cualquier caso que lo hace a una mujer que al no lubricar le demuestra que el sexo no le es placentero, con lo que el cabestro del macho queda en el convencimiento de que esa mujer no andará buscando otro hombre.
Lo primario del argumento, y las consecuencias para la mujer, dejando a un lado las psicológicas, (que ya es dejar, y que tienden a suavizarse a través del adoctrinamiento al que someten a las niñas las mujeres de la familia), puede conducirlas a graves infecciones, o incluso a la muerte.
La educación recibida es cómplice de esas actuaciones, que son las mujeres de la familia quienes enseñan las técnicas y adoctrinan a las niñas para que no se desvíen de ese camino, que corren el riesgo de ser rechazadas por los hombres, que si sienten que el sexo para ellas es algo placentero, las consideran poco menos que prostitutas y las rechazan. Claro que con la vagina seca también lo hacen cuando las consideran demasiado mayores, y las abandonan para buscar niñas casi impúberes, si pueden pagarlas, claro.
No menos grave, aunque en la misma dirección son las técnicas de ablación parcial o total del cítoris, o de la eliminación traumática de los labios vaginales, o la más extrema, la infibulación que consiste no solo en la cliterectomía, sino en el cosido vaginal, permitiendo un mínimo orificio para le orina y las descargas menstruales.
Esas barbaridades no son más que el miedo del hombre al poder de la mujer, y la utilización de todo aquello que hayamos podido tener a nuestro alcance para intentar someter al otro sexo, que parece que aquí lo único que importa a los machos de casi cualquier especie de mamíferos superiores es la transmisión de nuestro puñetero DNA, como si eso valiese para algo.
Y la cosa viene de lejos, que al parecer, y a la que nos metamos en los textos de los arqueólogos, o en los mismos textos antiguos, (hablo por ejemplo de la Epopeya de Gilgamesh), nos encontramos con que al parecer, la primera mujer que se creó, no fue la tal Eva, que fue una tal Lilith, creada del barro a la vez que el hombre.
La tal Lilith, montó un buen lío en el Paraíso, cuando no aceptó una posición sumisa en el sexo frente a Adán, que ella deseaba al menos lo mismo que su compañero. Las quejas de Adán llevaron aparentemente al Creador a tomar posición, y lo hizo a favor del macho.
Lilith se rebeló, pronunció las cuatro letras del nombre de Dios, y salió volando del Paraíso.
Fue entonces cuando de una costilla de Adán se creó a la segunda mujer, Eva, que ya sumisa a su compañero se la considera la madre de la especie humana.
Sugiero a quien le interese el tema que indague en la tradición hebraica acerca de esta mujer, que una vez abandonado el Paraíso se une a Samael (Satanás), creando una saga vengativa contra los hijos de Adán y Eva. La tradición masculina no puede permitir que no se maldiga una tal conducta de insumisión, y así andamos.
Leed las maldiciones, que también se encuentran en la Biblia contra los onanitas, que Lilith amenazaba con yacer con quienes se masturbasen despreciando el semen que debía fecundar a la hembra, y los conjuros que debían hacer las hijas de Eva para no perder el marido. (Nótese aquí el miedo a la Lilith gran prostituta de Babilonia, o de Carabanchel, que recoge el semen que el hombre vierte fuera de su hembra, y sobre todo de los canales establecidos fuera de la libertad que se le supone al ser humano).
Al final, y tras las barbaridades escuchadas de esa manada de supuestos bestias y supuestos violadores, especialmente en estos días en los que no como excepción, deberíamos pensar un poco más en nuestra relación con el otro sexo, (el femenino para mí), y darnos cuenta de lo que todos perdemos por intentar dominar a otro, por la lucha de nuestro supremacismo.
Co su pan se lo coman

El carro del chamarilero, en la nube.

El viernes está muy negro, que quieren, unos y otros que tengamos rebajas antes y después de Navidades, que es lo que siempre se ha llevado en esta puñetera piel de toro, que tanto y tanto me toca el pirindolo, como le dijo Schuster a Jesús Gil, que en su gloria esté.
Y es que pedir al españolito de a pié que afloje el bolsillo antes de que le paguen el mes, sin haber ingresado la extra de Navidad, porque el chirimbolo ese tan chulo, y que tanto nos va a hacer medrar dentro de nuestra tribute hacen creer que está superbarato, y que nunca más volverá a darse la tal ocasión de soltar ochocientos chufos por lo que ayer costaba ochocientos veinte, y cuyo valor no pasa de los treinta. Y, por cierto que se morirá en un plis, que hay que hacer las cosas con duraciones limitadas, no sea que no podamos introducir el Mark 10, que no es más que el Mark 1 repintado.
¡Lo que cuesta mantener el yate amarrado en Puerto Banús, o en Montecarlo!, y los ciudadanos, los paganos, dando vueltas a los temas en vez de seguir la doctrina cristiana de la Fe, ¡creéte lo que te digo, imbécil, que la palabra de Dios no se discute, aunque la haya escrito un hombre!.
Y así nos van las cosas, de viernes negro, a lunes cibernético, ¡que se acaba el mes! ¡que hay que cerrar balances!¡que los analistas financieros esperan!¡que la acción aún debe tener recorrido al alza, y es que en caso contrario, las stock Options del señorito no le dan ni para gasolina de la de cruzar el Atlántico!.
A lo mejor cuando el viernes, o quizás el sábado, fui a por mi barra de pan, mi chusco de carne y mis tomates de invernadero, no estuve lo suficientemente listo como para darme cuenta de mi participación activa en el movimiento este del viernes negro y del lunes cibernético, y ahora mucho criticar, pero estoy metido hasta las orejas…¡qué cosas!.
Son la sevicias de estar inmerso en este siglo XXI, en el que entre los fabricantes de cosas que viven todos, o casi todos en China, y los que andan todo el día en la nube a ver como se quedan con nuestra dirección de teléfono móvil, de correo electrónico, que viven casi todos en el Imperio, uno está vendido, no le queda resquicio para gritar aquello de ¡Hoy no como tomates, y el pan que sea del jueves!, por no caer en alguna estadística mal intencionada, de esas que convenientemente tratada demuestra que la compra por Internet del pan y la leche ha crecido un trastopecientos por ciento, siempre comparado con un período anterior perfectamente definido, y convenientemente deflactado, que las cosas deben ser y son así.
La próxima llamada de esas de ¡coomprreee, por favooorrrr comprreee!, no sé a quién le toca, y la verdad es que estoy hecho un lío, aunque me da que deben ser los carpetovetónicos ocho días de oro, antes de que empiecen las compras de Navidad, y por qué no, las rebajas.
Pero es que no se me sincronizan, que las rebajas empiezan antes en el Imperio, (cosas de la horda protestante, que diría un obispo de diócesis desde s cátedra), luego se mezclan con los ocho días de oro, pero claro, solo en el Corte Inglés, que con eso de Internet y de que en un descuido, alguien te ha pillado el correo electrónico, resulta que hay ofertas de cuchillas de afeitar inglesas, de pelotas de golf japonesas, de bolsos de señora y de señor, de esos que hacen en China, que tienes que cambiar el sofá, que tienes que cambiar las cortinas, que tienes la tele casi sin enchufes HDMI, y la versión de Bluetooth está más anticuada que bailar agarrao un pasodoble.
Un sin vivir, porque además tienes la Tablet echando sus últimas boqueadas, (cosas de la obsolescencia programada), y lo que es peor a Santa Visa bendita más deprimida que el perro de un barbero, que le dan jabón de afeitar y le sabe a pringá de puchero al pobre animal, que te canta el tanguillo gaditano.
Con tantos deberes por hacer, que además no has sacado entradas para el teatro, ni para el musical de la Gran Vía, ni siquiera para no de esos conciertos trogloditas, no tiene la tentación de optar por el absentismo, que consiste, bien en ponerte enfermo de verdad, o pedirle a tu amigo el médico, un volante justificando lo que sea, incluso una depresión, que te has dado cuenta de que no pudiste matar a Kennedy, por ejemplo.
Todo antes de que en las estadísticas te incluyan en las compras de pan, tomate y chusco de carne, y las mentes sesudas analicen tus hábitos de compra, las posibilidades que tienen las personas como uno de entrar en este o aquel centil, con las consecuencias que puede traer a la economía que vive en los cúmulo-nimbos, tu decisión de trasladar la compra a estos días especiales, que al final resulta que están en todas partes no sé si como omnipresentes o como bilocados, así que le preguntaré a Iker, a ver qué me dice, que de estas cosas sabe mucho.
Claro que después de tu compra, viene el chantaje de que valores el servicio recibido, del uno al diez, del uno al cinco, con una carita sonriente, con una carita triste, o con un perfecto documento-encuesta, en donde se pormenorizan todos y cada uno de los aspectos, reales o inventados de la transacción, que del resultado de la encuestita, se juega el contrato de la próxima semana el empleado que te la presenta, y eso son palabras mayores, tal y como está el patio y ves al dependiente talludito. Tremendo.
No sería nada, si además no te urgiesen a llevar a cabo el tal ejercicio “ipso facto”, que como todo el mundo sabe quiere decir “ahora mismo”,. A mí me encanta contestar como aquel viejo profesor navarro, creo, que lo haré “motu proprio”, es decir, ¡cuando me salga de los cojones!
Con su pan se lo coman

El plan de pensiones

Los jubilatas tenemos algunos inconvenientes, por ejemplo que con esas cosas de la edad dormimos poco, ¡qué le vamos a hacer!, pero como contrapartida, ya se sabe ying-yang, nos podemos bajar de la cama cuando nos de la gana o cuando la mucama nos ponga la mopa en los hocicos, que de todo hay en la viña del señor.
Así, que esta mañana, como siempre, me he despertado prontito, pero con eso de que no me ponen la mopa en los hocicos, he decidido poner una de esas emisoras que no hablan del ¿problema? catalán, y mire usted, que me sale un pollo de esos que hablan de dineros, de banqueros, de inversiones, de fondos de pensiones, y todas esas cosas, soltando, sin inmutarse que:
-Pues sí, el puerto está lleno con los yates de los gestores, pero no hay ninguno de los clientes.
Y me da en la nariz que el muchacho ha puesto el dedo en la llaga, y es que como estamos en una de las campañas más pútridas y falaces de las que nos atacan en fin de año, se trata de acercar el ascua a la sardina de cada cuyo.
Y en esta ocasión, parece que nos enfrentamos a una acción coordinada entre el Ministerio de Hacienda, y sus aliados, que moran en instituciones bancarias, en compañías de seguros, y en definitiva en poseedores de yates.
Nos están, año tras año, proponiéndonos el siguiente negocio:
-Premisa uno, el miedo a tener una vejez sin recursos económicos.¡Uuuuhhhh!.
-Premisa dos, ¡Ahorre usted que es cosa cojonuda!
-Premisa tres, los intereses en depósitos bancarios son negativos….¡Porco Banco central europeo!
-Premisa cuatro, hay que tomar riesgos, (usted, señor cliente, ¡claro!) si quiere que sus perras no se las coma la subida del precio del petróleo o la factura de la luz.
Así, que una de las soluciones es ¡Tachíiiinnn!, lo de siempre, ¡deme usted su dinero, y lo ponemos en un fondo de pensiones!.
El Ministerio de Hacienda, dice que este año te ahorras una pequeña parte de tus impuestos, si das tu dinerito a una de esas instituciones, que si mal no recuerdo, consiste en una deducción de la base imponible del IRPF de un máximo de 8.000 eurillos, que a los tipos medios supone, más o menos un aplazamiento fiscal de cien eurillos al mes.
Por supuesto si eres capaz de quitar todos los meses de tu magro salario quinientos chufos, que se dice pronto, sobre todo si ganas entre seiscientos y mil quinientos, que es lo que un cristiano ingresa de media en este país.
Hablaba de aplazamiento fiscal, que en el momento del rescate todo tu ahorro en ese instrumento financiero, pagará los tipos marginales del impuesto, y eso puede ser más del treinta por ciento, sin correr mucho.
Eso sí, el Ministerio sale diciendo que hay que bajar las comisiones de gestión de esos fondos, y deja los tipos máximos en algo más del doble de lo que se paga por esa gestión en los países europeos. Bueeenoooo, y además te deja que te pulas lo ahorrado, (pasando por caja, desde luego) si necesitas esas perrillas un poco antes por cualquier “mire usted” que le aparezca.
Ya sabemos quién tiene pues lo suyo asegurado, su amarre en Puerto Banús, y es Hacienda, que cobrará más cuando recojas tu dinerito, y el banco que te soplará su 1,5% sobre todo el capital que vayas acumulando en tu plan.
¿Y tú?, no, mira, tú eres el imbécil que paga el yate de otros, porque si miras un poco como va la cosa de esos planazos en términos de rentabilidad para ti, verás que son negativos, que no se puede pedir todo, ¡hombre!. Pocos muy pocos de esos planes han dado rentabilidades brutas positivas acumuladas los diez últimos años, y seguro que ninguno si deflactamos el valor de los activos.
Una vez se me ocurrió decir a un gestor de estos que ya casi tenían el treinta metros (de eslora) en Puerto Portals, que yo estaba dispuesto a pagar el triple de comisión sobre los rendimientos netos una vez descontada la inflación y no me puso la Smith and Wesson en los huevos de puro milagro, o porque no tenía una a mano.
Y es que la cosa va como va, que nadie es experto, o nadie trabaja por la rentabilidad de los fondos esos que se pierden, que se muere el pollo, que cuando vayan a ver qué hay será dentro de treinta años, y todos calvos, y que al final es dinero de los esclavos, y no está bien que manejen demasiado.
Así, que escucharán ustedes estos días los cantos de sirenas del asalto a mano armada que planean contra sus bolsillos toda esta panda de cuatreros legales, y ya sabe, si usted no paga el 1,5%, y no difiere impuestos, por mucho que detraiga de su salario miserable el tropecientos por cien está usted en un error.
Pero sigamos, imagine usted que ha podido durante treinta años poner esos 8000 eurillos, que se habrán convertido en doscientos cuarenta mil. No está mal.
Tiene usted sesenta y siete años, es usted un privilegiado, y cree que puede tirar de esa pastizara, que ya le han advertido que su pensión es una porquería y que apenas cubrirá el sesenta por ciento de sus ingresos en el momento de la jubilación. Espere pues una pensión máxima estatal de mil seiscientos euros….vale.
Y del plan, ¿qué le van a dejar a usted?. Si lo retira de golpe, quite más del cuarenta por ciento, así que de esos doscientos cuarenta mil le quedan unos ciento cincuenta mil, ya pagados los impuestos, es decir ochocientos chufitos al mes si tiene usted la elegancia de morirse como dicen las estadísticas, a los quince años del momento de la jubilación.
Si lo retira poco a poco, podrá usted aguantar cuatro o cinco años más, pero, seguirá pagando comisiones al gestor que no gestiona, y correrá el riesgo de perder por la ineficacia de ese personaje, otra pastita indeterminada.
Usted sabrá, que además no puede usted de ninguna manera controlar donde se invierte su dinero, que va a fondos opacos, y si usted no entiende de estos, va a pozos muy oscuros.
Por supuesto, ni se le ocurra mover a otros activos ese ahorro, que entre Hacienda y esa industria financiera le estrujan a usted las criadillas, y además ponen su cabeza en una pica, para que sirva de ejemplo.
Que si hay beneficios no tenga muy por seguro que se anoten en su cuenta, que lo suyo es a largo plazo, y lo del yate en Montecarlo es a corto plazo.
Así que mírenlo sus gracias con tiento, que mientras con más énfasis les alaben el burro, más mataduras tiene. Usted mire bien debajo de la manta, y no olvide ni los incisivos, ni los molares, asegúrese que ve bien y oye mejor, y cuando lo haya hecho, corra, corra usted con todas sus fuerza, que esto es un atraco.
¡Ah, y el Estado no le garantiza una vejez con un salario digno!, ¡Invierta en un Plan de Pensiones, antes de fin de año!
Con su pan se lo coman

Todos somos Charlie…(si interesa)

Lo que se oye, no se sabe si tiene gracia, si esa gracia es para todos, si incluye mensajes ocultos para que solo tenga gracia para los elegidos, o si no tiene ninguna gracia.
Que puede hacerme gracia que Chrlie Hebdo saque a Pooch-the-Mont disfrazado de terrorista islámico, de esos que saben cultivar los franceses en tantos y tantos suburbios de sus ciudades. Y la cosa, pues ya ves, va por barrios, que a mí, no sé si me hace demasiada gracia, más bien ninguna.
Y me explicaré:
Que desde el punto de vista del guerrero del Islam que vive un poco más allá de Porte de Neully, no creo que ver su imagen rellenada con alguien que ha huído de la forma más cobarde, sea algo que le haga demasiada gracia.
A los de Charlie, no sé si les hace gracia, rellenar con tamaño personaje el dolor que el uniforme les causó hace poco más de dos años, aunque lo hayan hecho y publicado. ¿Será un mensaje para alguien?. Yo no soy un iniciado, y consecuentemente no lo pillo, ¿qué le voy a hacer?.

No sé lo que pensarán las víctimas del ataque islamista en las Ramblas de Barcelona viendo disfrazado de tal guisa al responsable de no haber protegido suficientemente a sus ciudadanos de tal barbarie, cuando tantas energías y recursos dedicó a la creación de un estado independiente. Para aparecer disfrazado de yihadista. No, no tiene gracia.
Si lo que Charlie quería decir es que es el tal Pooch-the-Mont, es alguien con una ideología hija del fascismo nacionalista, lo podría haber disfrazado a semejanza del Duche, o de su primo alemán, vamos, el austríaco con bigotito de Charlot.
Tengo que confesar que no le veo la gracia, y me da que tampoco le veo la gracia a la viñeta, que quizás está relacionada con una nueva imagen de la estelada, bien anclada a la cintura de Pooch-the-Mont, eso sí, para asombro de los ciudadanos islámicos normales, y el imbécil de turno inmortalizando el momento con su teléfono más inteligente que él.
Y no, no entiendo esa mezcla que molesta, (aparentemente) a todos los implicados, que era mucho mejor la de la semana anterior donde sin ninguna duda se afirmaba que los indepes catalanes eran más gilipollas que los indepes corsos.
Porque a lo mejor simplemente utilizando al burro que es el símbolo del independentismo, poniendo su cara en vez de la cabeza del animal, y manteniendo las orejeras, la cosa quedaba mucho mejor.
No se ofendía a nadie, los indepes felices viendo su símbolo identitario encabezado por le testa del Ex – Molt Honorable, y los que quisieran ver otros símbolos, pues allá ellos, que en estas cosas se puede dar cancha a todo el mundo.
Para mi humilde nivel, no estoy preparado para entender la sutileza del Hermano Charlie, lo reconozco, y quizás envíe una de esas cartas al director, para que si tiene a bien, y siempre desde el punto de vista de curiosidad intelectual por mi lado, y su a buen seguro interés pedagógico por el suyo, acabo comprendiendo el intríngulis de la cosa.
Al final esto va de que uno no entiende al ser humano, no entiende sus motivaciones, de tanta farfolla que se dice, se comenta, se escribe, se susurra. Me da que todo no es más que campañas de márketing para que compremos algo.
Y es que en las relaciones humanas, sea cual sea su ámbito, lo único que importa es crear una imagen que pueda ser aparentemente aceptada por la tribu en la que te incluyes. Y es que Chuchita va y se cose el virgo, Borja Mari se compra el deportivo, Don Ambrosio se me viste de nazareno, eso sí tras haber ejercido de Barrabás, y Doña Encarnación de santa enlutada, para que el Mosén le dé comunión delante de la tribu.
Y cada uno envuelto en sus mentiras, en sus medias verdades, va a por sus ambiciones, a por sus anhelos que nadie sabe lo que son, que quienes les rodean no son más que miserables instrumentos que deben hacer cosas por todos y cada uno de nosotros.
Y así andamos con el indepe, con el imbécil que se hace eco de una u otra posición, del inútil que no ha sido capaz de ser más diligente, o más lúcido para no ver venir los acontecimientos, sean cuales sean.
Que Tito Trump defiende lo de las escopetas, y es que al nen le gusta matar elefantes o lo que se le ponga por delante, para enseñar a su red social el rabo del animal desmembrado.
Pero Tito Trump defiende en su discurso la industria nacional, y el sacrosanto derecho escondido en la segunda enmienda de la Constitución Americana. Para que le den más presidencia. ¡Que se joda el elefante, que hay muchos!, y si se mueren a tiros unos pocos ciudadanos, no hay que preocuparse, somos muchos.
No lo sé, repito que no lo sé, que esto ya es esquizofrenia, que uno cuando recibe un mensaje, de la prensa, de Chuchita, de Borja Mari, o del vecino del tercero, a lo mejor lo que hay que hacer es echar mano de la cartera y apretarla, que a lo mejor es eso, solo eso.
Yo voy a pasear un ratito, que es lo que tienen los domingos, si Doña Carmena te deja aparcar el coche, no te atropella una familia de ciclistas en el Paseo del Prado, que seguro son todos mensajes para que a este o aquella alguien acepte la imagen que tanto esfuerzo les costó crear.
Y como Madrid es provinciano, no creo que encuentre el Charlie último en los quioscos de la ciudad, así que no me preocuparé profundizando en el mensaje del semanario, que lo mismo no es para mí, y me acaba amargando el aperitivo.
Así, que disfruten ustedes de su domingo, si es lo que quieren, y usen el tiempo para afinar su imagen externa, si es lo que les pone, que al final de la calidad de sus medias verdades, de sus mentiras de corto plazo será de lo que dependa su estatus es la tribu, y eso es lo que importa a muchos.
Con su pan se lo coman

Interesante reflexión de mi amigo Perfecto

Este trabajo no es original mío pero ya me hubiese gustado

Es importante tener presente para entender esta idea de la tragedia que en la raíz de la palabra Theatrron está el verbo Thea, mirarse y que según Nietzche, la tragedia enseñó a mirarse. Hay diferencias subjetivas entre el héroe mítico y el héroe trágico. El héroe mítico juega un juego escrito de antemano, vacío de toda responsabilidad, el héroe trágico está dividido: decide sin saber, transcurre simultáneamente en dos órdenes: humano y divino, sin conocer a ciencia cierta en qué serie se inscriben realmente sus actos. El héroe trágico, es allí metáfora de ciudadano. El héroe es responsable, no por ser la causa de sus acciones sino por sostener con su cuerpo, las consecuencias de sus decisiones. El espectador de la tragedia es el asambleísta que decide y el hoplitaque sostiene. Desde el punto de vista del texto, la tragedia presenta un conflicto en que una de las partes en dialogo triunfa. Significa que impone su decisión, pero esta decisión no se toma a sabiendas, y el triunfo jamás es definitivo. La tragedia transmite por un lado, la necesidad de la decisión, por otro, el arte de decidir (ni bien, ni mal: decidir) y finalmente el carácter trágico de la decisión: En síntesis, para Lewkowics, para el ciudadano, la tragedia es metáfora de su condición. En en ese mismo Seminario, rescataba esta referencia del artículo de Petrella “Políticas enfermes de su cultura” aparecido en la Edición Latinoamericana de Le Monde Diplomatique. Año3 Nro17 y el articulo de Marcel Czermak “Al servicio del AMO”, aparecido en la misma edición para pensar las diferencias de la época de los 90 comparados con los orígenes de la Democracia. En la época mencionada me preguntaba cual era el lazo que se establecía en las democracias, predominantemente hegemonía del discurso económico que tiende a situar las políticas en el mismo campo discursivo, la del reduccionismo económico. El estado se presentaba como el único agente político y ubica al pueblo en posición de puro objeto. Quiero señalar especialmente que desde el año 2003 a la actualidad del 2015, en nuestro país y Latinoamérica, se han dado procesos muy complejos e interesantes que van entiendo en el camino de empoderar al pueblo y al ciudadano nuevamente, lo que implica volver al tema de las responsabilidades de cada uno. Pensaba en el 95 que de esa manera estaba eliminada la noción de lo comunal de la vida social. La dominación del aparato cultural siempre fue fuerte pero en esa época era evidente que el axioma “La sociedad enferma”, se cumplía ciento por ciento. Se manifestaba en la crisis económica, las condiciones laborales y ambientales efectivas del ajuste, arruinando los cuerpos de los hombres. Y son las condiciones económicas, como las condiciones discursivas que enferman no sólo los cuerpos sino también “las almas”. Esta idea de que el ajuste no es sólo económico, sino también discurso, que produce el efecto de que al no haber palabras es muy difícil articular respuestas. Cuando no hay discurso que se pueda hacer acerca del malestar, no se lo puede significar. Tomemos como ejemplo las privatizaciones, entendiendo éstas no sólo como el traspaso de la propiedad estatal a manos privadas, sino en un sentido más amplio. En la antigua Roma, la tierra estaba dividida según dos tipos de propiedades, había dos tipos de campos: unos campos que eran comunales, constituían el ager público, y otros de uso exclusivo de las familias propietarias, se llamaba el ager privatus. El sentido de privatus cambió, no significa privado de los individuos sino privado a la comunidad. En los 90 en la Capital federal en la costanera de Buenos, debido a la instalación de numerosos restaurantes y canchas de golf, etc. Hay tierras de acceso prohibido a la comunidad, privado en el sentido de privación a lo comunal. La eficacia del discurso de las privatizaciones, es el triunfo de una lógica de encierro, que priva a los individuos de los lazos comunales. Volvamos a recorrer un poco de Historia, alejándonos de la Atenas del Siglo V y acercándonos a nuestro siglo situándolos acontecimientos que al entender de muchos han configurado nuestra segunda modernidad S.XIX y XX. Un acontecimiento es la revolución Francesa (1789-1799), donde a partir de allí la soberanía del pueblo suprime todas las diferencias sustanciales que había entre los miembros de la misma especie biológica. Todos pasan a Ser Hombres y su humanidad pasa a definirse según la declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Todos los hombres son sujetos de derecho. Derecho a la vida, derecho a la Salud. El pueblo es soberano y el Estado pasa a hacerse cargo por delegación de esa soberanía y con ello se obliga a asegurar las condiciones de cumplimiento de los derechos del ciudadano, el Estado pasa a tener la obligación de asegurar ese derecho. Estos derechos y estas instituciones sólo se significan en la práctica y la hegemonía del discurso económico a partir de la Revolución Industria Inglesa, que es el otro acontecimiento a destacar. Esta Revolución transforma a gran parte de la población en asalariados industriales y los derechos universales del hombre y del ciudadano se significan como derecho de compraventa de fuerza de trabajo. La reposición barata de la fuerza de trabajo es una necesidad imperiosa del capital industrial naciente. El sujeto de la modernidad, en el plano político, puede constituirse aún como un sujeto de decisión, pero lo que cae con la modernidad justamente es ésta noción de sujeto de decisión y juntamente con ella la función de las naciones, su ficción de representación. Con la Post modernidad estamos viviendo una decadencia política no sólo por obra de los malos gobernantes sino porque cae la ficción del EstadoNacional representativo. Ahora el sujeto de postmodernidad es un sujeto automático, un sujeto que se define por la relación técnica con las cosas, un sujeto que se define por la relación necesidad-solución (de allí permanentemente consulta a los especialistas). Otra lectura que quiero rescatar de Lewcowicz y que me ayuda a seguir pensando en los lazos sociales es el conflicto por los espacios verdes. El espacio verde constituye un valor, el espacio público también constituye un valor. Actualmente el espacio verde es el lugar de enfrentamiento de dos lógicas, una lógica de la ciudad industrial moderna y otra lógica de la ciudad post industrial o post moderna. Una lógica que implica un valor Simbólico y otra que implica un valor de consumo. Lo estatal, no público es tan privado a la comunidad como lo privado a secas. En lo que se denomina la ciudad moderna (procedente de la Revolución Industria) la ciudad, es una ciudad de la ruptura de los lazos sociales tradicionales con el lugar, el oficio, la tierra, la comunidad de origen. La sociedad capitalista recompone esos lazos, para ponerlos a salvo de la anomía y el enfrentamiento de clases, con el derecho a la ciudad, la figura del ciudadano. El espacio verdeen ese contexto es el lugar del encuentro con la “naturaleza” pérdida, pero es también el lugar del reencuentro con la familia y con la comunidad. En lo simbólico de los lazos sociales, los parques y paseos públicos son lugares estatales de uso comunal, lugares de constitución y existencia efectiva de la comunidad de ciudadanos. Lo que caracteriza a la ciudad post moderna es el hacer desaparecer los lazos comunales. La figura del ciudadano, se suplantada por la masa de consumidores. La serie sería: fin de las ideologías, fin de las utopías, ciudad del fin de los proyectos sociales, ciudad privatizada. Las políticas que privilegian los utensilios más que a las personas, que dan prioridad a los medios sin preocuparse por las finalidades y desarrollan con el pretexto del progreso, una lógica de competición, violencia y exclusión, son políticas “enfermas de su cultura”. Las transformaciones económicas y sociales se efectúan bajo la presión de cambios tecnológicos y descubrimientos científicos. Ninguna actividad humana escapa al impacto de la ciencia y la tecnología. Con qué fines, con qué objetivos, qué proyecto cultural, proyecto de sociedad o de civilización inspira esta evolución? Efectivamente se produce este viraje, un pasaje acelerado de una cultura orientada hacia los hombres y su porvenir a una cultura centrada sobre los artefactos y los medios. Hay una serie de palabras actuales para definir esta nueva sociedad: productividad, eficacia, rentabilidad, control, estas palabras son tomadas de los técnicos de los economistas e invaden todos los campos dela actividad social y humana y los medios de comunicación las difunden por doquier. En realidad el mundo se reduce a 750 millones de consumidores (a pesar de que paradójicamente el mundo parece estar destinado a estar poblado por gente que tienen hambre, enfermedades, que padecen exclusión de todo desarrollo humano y social). (Petrella en Le Monde Diplomatique para America Latina) Es que nosotros los psicoanalistas estamos en condiciones de realizar alguna acción? Sabemos como dice Czermak(5) que en este contexto no se puede apelar a cualquier buena voluntad, los hombres nunca han querido conocer ,en su mayor parte, cuales son las cosas, los discursos que los determinan o inspiran.

Todo sigue igual

Llevo demasiado tiempo pensando que no pasa nada, que no está ocurriendo nada, ni aquí ni en Sebastopol, por decir un sitio de esos de los que todo el mundo habla y pocos pondrían su localización exacta en uno de esos mapas mudos que me ponían en el examen de ingreso de bachillerato con mis nueve añazos, para marcar en la isla de Cuba dónde estaba La Habana, y dónde Santiago.
Parece que todo está revuelto de acontecimientos extraordinarios, pero a la que uno se para a pensar un poco en el asunto, resulta que no, que estamos donde siempre, donde alguien ha decidido que queremos estar, ¡y no se hable más!.
Porque dejando a un lado los temas de las catástrofes naturales, que se nos inunda Grecia en otoño, o un terremoto en las placas asiáticas, no dejan de ser cosas habituales, siempre exceptuando el dolor de los seres humanos afectados, por supuesto, que eso siempre es singular, las demás cosas que nos cuentan que pasan son siempre las mismas, y encima gastan poca o ninguna influencia sobre nosotros…(las que no nos cuentan ya son otra cosa), pero esas oficialmente no pasan, y si alguien dice que pasan, ya se sabe, es un conspiranoico, que todos llevamos a cuestas un calificativo.
¡Pero hombre! ¡lo de Catalunya!, nada, que te lo digo yo, y te lo dicen por allí también, que cuatro desnucasapos se han creído lo que no era, y claro los hoteles siguen un pelín más caros que hace dos años no cuatro veces más caros como soñaban los del gremio, y la gente de Air BNB, bueno esos deberán revisar los contratos, que ya no quiere la peña ir a engaudizarse, que las cosas vuelven al terruño, al de la senyora María y el senyor Felip, y a discutir si el Barça lo hace mejor que el Español o al revés.
Y es que, ya se sabe, que nos gastaron una broma, un bromazo, pero nada más, y a lo mejor el juececito ese del supremo, se da cuenta de que quieren tomarle el pelo, y pone las peras al cuarto, sin paños calientes a todos los que nos han gastado la broma. Eso sí, alguna cadena de televisión habrá hecho caja con los programas especiales para hablar de nada sobre un tema que no es nada. El mundo sigue girando, y usted, querido amigo, compre, compre lo que pueda con su paga extra, que si no esta sociedad de consumo se nos para y hacemos un pan como unas tortas.
¡Pero lo de Zimbawe es nuevo!. Pues no querido lector, no lo es, que lo que sería nuevo es que esa tierra de pronto se transformara en el motor de África, desarrollase una economía floreciente para todos sus habitantes, y el país se transformase en el nuevo Silicon Valley del mundo.
Pero aquí lo que veo es lo de siempre, que el dictador nonagenario está más para allá que por aquí, y que el ejército empieza a tantear cómo se hace con el poder, que la Sra Mugabe también oposita al tema, es decir lo que siempre pasa en África, y que el diablo me perdone.
¿Y la revolución de Tito Trump que está poniendo a los Estados juntitos, que diría Ibañez, patas arriba?.
Pues nada con sifón, que ni bajar los impuestos a los ricos le están dejando, que es como si unas fuerzas de vaya usted a saber dónde, estuviesen confabuladas para que nada cambie por aquellas tierras….bueno quizás el cambio es que se usen las redes sociales para intentar influir desde la Casa Blanca a la peña, pero ni eso.
Que si estará la cosa parada, que ni el de Colea hacia Aliba cambia nada, sigue haciendo lo que en su familia le dijeron desde hace no sé cuantas décadas que debería hacer, que los genes del comportamiento son muy tozudos.
No pasa nada nuevo, todo se está moviendo dentro de parámetros bien conocidos, que si no fuese porque corro el riesgo de que me llamen conspiranoico, diría que predeterminados.
Las guerras las hacemos en los sitios de siempre, con las armas vendidas por los de siempre a los de siempre, con el mismo resultado orwelliano, hoy las tropas alfa avanzan, mañana son las beta, las que en una ofensiva brillante, recuperan las posiciones, pero el frente sigue en el mismo sitio.
Que el poder sigue en las mismas manos desde tiempos inmemoriales, desde hace siglos, y los demás, seguimos como siempre, al servicio del Señor, que permite, al contratarnos de jornaleros en la plaza del pueblo, que mañana la familia tenga un trozo de pan, o pague la factura de la luz, que para las dos cosas no llega el asunto.
Que no pasa nada, que lo digo de buena tinta, que estas cosas se saben desde siempre, lo que pasa es, que con tanto videojuego y tanta red social, se nos olvidan las cosas que no debemos hacer, y luego nos zurran la badana de malas formas con una mano, mientras con la otra apuran un buen foie con Chateau d’Yquem, que es lo que renta, que dicen ahora.
Y a mí, que me busquen, que a mí tampoco me pasa nada, que por mucho tiempo que pase, las imbecilidades que hacía hace cincuenta años, las repito a la que me dejen, que uno, como todos (esto me lo obliga a escribir mi mente gregaria, aunque no sé si es cierto), tiene su gen tozudo, y le encanta repetir tropezón, pase lo que pase, que como no es nada, pues tan ricamente.
A lo mejor releo los periódicos o buceo en algún telediario, con poca fe, desde luego, que me van a contar lo que ya sé, y la única sorpresa será el orden en el que me lo cuenten, que nadie me dirá que hay pateras de suizos cruzando el Mediterráneo para ser recibidos como refugiados el Libia, que nadie me dirá que en los Estados Juntitos, no se van a vender más escopetas, y que van a pedir a los ciudadanos que devuelvan las que tienen en su poder.
Que nadie me va a decir que el desarrollo del Sur del mundo, ese que anda en latitudes al sur de Lisboa, es espectacular, libre de corrupción, ajeno al tratamiento esclavista a sus habitantes, con una cultura floreciente que asombra al pútrido Occidente.
Que nadie me va a decir que el verdadero poder está cambiando de manos, que además no está ya concentrado, que por ser mujer, por ser negro, por ser chicano, nadie va a discriminarme.
No, no está pasando nada, las religiones, los estados, las empresas, siguen adoctrinando al rebaño, para que creamos que las cosas se mueven, y así nos compremos otro coche fraudulento, o nos vayamos de vacaciones a Benidorm.
Con su pan se lo coman

Caga Tió

Parece que las cosas empiezan a sonar a villancicos, quiero decir a ¡por favor ves preparando el bolsillo que hay que gastar!.
No está mal la cosa, que si hay que gastar se gasta, aunque sea en pipas o en lotería de Navidad, esa que parece cosa de extraterrestres, que a saber a quién le va a tocar este año.
A mí el cuerpo me pide que compre en Valdés ahí en las Ramblas, pero tengo mis dudas, que a lo mejor tengo que irme a Coll de Nargó, a Berga, o a Camprodó, que por las Ramblas pasaban muchos guiris y se trata de inyectar algo de pasta a mi Catalunya jodida por esa panda de borricos con orejeras de los que tantas veces he hablado.
Desde luego al botifler de La Bruixa, que andaba por Sort, y que ha puesto pies en polvorosa, no creo que le compre, no por nada si no porque la magia de Sort, en fín, ustedes sabrán.
Y digo esto, porque como todo el mundo sabe, la lotería es muy sabia, y si tocó en Valencia el año de las inundaciones, en el 56 o 57, que no me acuerdo, la que se ha liado en mi pueblo me da que es más peluda que aquella, salvando evidentemente el tema de los muertos y desaparecidos, que eso es incalculable en perjuicio.
Así que estoy de lo más animado, que tengo un Wagner de los que me gustan, de esos desgarrados de amores honestos que parecen deshonestos, de traiciones que no lo son, y de justificaciones de los hechos en esos imponderables que en Tristán e Isolda se encuentran en la magia y en las pócimas.
Vaya como lo de los indepes pero con música chula.
Podré, pues, comprar mi decimito, pero no en Valdés, que tiene que ser en uno de esos pueblos superindepes, no sé, quizás en Arenys de Munt, y con la excusa voy a visitar a Doña Paquita en su Hispania, que siempre es una alegría, y el desvío es pequeño.
Ya veremos, que una vez decidido el sitio, solo falta que acierte el número, que la cara de tonto que se te queda cuando aciertas el lotero pero no el número debe ser de las de aquí te espero.
Pero dejémonos de disgresiones, que de lo que se trata es de constatar que nos vamos a gastar lo que no tenemos a cuenta de los chirridos de los villancicos, que parece están diciendo aquello de ¡compra, compra, que ha nacido el Hijo de Dios!, y yo no sé qué hacer, porque es que tengo hasta linterna de esas que sirven para cuando te quedas sin pilas en la linterna de cuando se va la luz, o la de cuando sales de paseo montañero, y si no voy de compras, parece que está uno atentando contra la economía nacional, contra el PIB, y hasta contra el Centro de Investigaciones Sociológicas, que andan diciendo que por aquí se gasta más que por Alemania.
Y no sé si es por lo de la lotería, o directamente porque en Alemania no tienen ni paga extra ni aguinaldo, los pobres, y así no hay quien viva.
En previsión de todas estas amenazas, he decidido hacerme el chequeo anual por anticipado, y así si alguien se empeña en que pruebe tal o cual caldo, lo hago sin el apechusque que le entra a uno cuando le toman muestra de sangre el quince de enero, que se ve uno con la dieta del hambre canina, tomando yogures de esos que te bajan el colesterol y no sé cuántas guarradas más, y como uno es muy aprensivo, pues en noviembre, y a otra cosa.
Los americanos, que como todo el mundo sabe son unos ateazos y unos descreídos, por mucho que digan eso de “in God we trust”..others pay cash, añado, se han sacado de la manga lo del viernes negro, (negro porque los números de las empresas pasan de rojos a negros si todo va según lo previsto), y tiran la casa por la ventana, a medias con Amazon o con Apple, desde luego, que les encanta llegar al pavo de acción de gracias con los regalos hechos, siempre que pillen algo de eso que llaman “good value for money”.
Claro que este año les van a pillar con el paso cambiado, que la cosa dice que acción de gracias es el 23, y el viernes negro el 24, pero seguro que se lo montan de maravilla, y quedan como lo que son.
Lo que de verdad me tiene preocupado es lo de los pobres del ex govern del ex president, que no sé si van a encontrar una escudella con su carn d’olla con Priorato y cava no expatriado, que las cosas están muy duras por tierras flamencas. Y además la nata del tortell no la montan como en La Colmena o como en Mauri que Prats Fatjó no sé si sigue abierto después de las pifias que nos hizo en el Liceu. Todo se verá.
Y lo del tió, eso me tiene sin vivir, que nuestros ex no van a encontrar un buen tronco hueco de esos que traen de las campas de Puigcerda, y sin poder pegar los palos al tió, que ellos son pacifistas, no sé lo que les va a cagar, no lo sé.
Siempre les quedará una buena cerveza de las de abadía, que te dejan la cabeza con más resaca que la perfumería de garrafa. Pero no haberos marchado, que vuestros colegas saben que no les faltará el Rondel semiseco en Soto del Real, y si ablandan a los comunes lo mismo les dejan cantar (con subtítulos, claro) en Santa Nit, que todos somos hijos de Dios, y hay que entender los errores ajenos, (lo de la paja en ojo ajeno…..aquí vendría de maravilla).
A quien echo de menos es al bueno del señor Carod Rovira, que siempre me pareció el patriarca de pueblo que iba el domingo a Las Planas a tomar la tortilla de patatas (nunca española) al merendero con los niños y el porrón con vino de Gandesa, que los angelitos toda la semana en el piso, no puede ser bueno.
Y Sanseacabó, que caerá en 21 de diciembre, sin haber seguido aún el canto de los niños de San Ildefonso, que se confundirá con otros cantos, lloros moqueos e hipidos. Pero de eso ya hablaremos otro día.
Con su pan se lo coman

La pasta que viene

Yo de esas cosas de las monedas, aparte de la que uso para mover el carro de la compra entiendo poco, pero parece que en este mundo hay mucha gente que sí le dan importancia, y es que las decisiones que se toman con respecto a ellas acaban afectando a la economía mundial.
Pero resulta que nadie, por mucho que pregunte sabe dónde está el quid de la cuestión, y es que para aceptar que una moneda tiene algún valor hay que creerse un montón de cosas, y uno empieza a estar muy mayor para ciertos juegos.
Los ciudadanos de a pié andamos con las cosas medio claras, ya que eso de almacenar monedas no nos está permitido en demasía, que con que el tendero que nos facilita ropa y comida, el que nos alquila el bajo techo para lo del frío, y el que nos calienta y nos refrigera según necesidad se crea que ese papelito que le damos es suficiente para que no nos muramos de inanición o de frío la cosa está resuelta, más o menos.
Así que uno cuando empieza a escuchar esas cosas de que el papelito vale menos energía equivalente cada día, o menos trozo de pan, empieza a preocuparse, ya que en realidad no tiene ni pajolera idea de lo que está pasando.
Y viene uno que te dice cosas tan ininteligibles como que el papelito tuvo en su momento una equivalencia con el oro, se te hacen los ojos chiribitas, que el oro no se come, y si, con él se puede hacer un cobijo para lo del frío, pero no parece que la cosa vaya por ahí, que en general, para hacer casas con madera o con buena piedra es suficiente.
Y te hablan de que la moneda se referencia, a veces con el precio de la energía, ¡vale!, pero la energía esa petrolera no se come, pero calienta….no sé.
Lo peor es que esas referencias que reconocemos como patrón oro, o petrodólar, andan de capa caída, que se han dado cuenta, los que se dan cuenta de estas cosas, que al final las monedas lo que buscan es un sustrato de confianza en algo, y ¡coño!, piensan los que pueden, ¡que confíen en mi!
Y es que el que consigue, mediante el mecanismo que tú quieras, que con el papelito con la cara de Benjamin Franklin, o las estrellitas europeas, te van a dar el “pane nostrum cotidianum”, pues intentas tener alguno de esos en el bolsillo antes de salir de casa a comprar tu baguette, que el periódico lo agencias de otra manera.
Y hoy nos creemos que algunos de esos papelitos funcionan, y otros no, e intentamos almacenar de los buenos aunque el panadero diga que te acepta bolívares, pesos argentinos o francos de esos de colonias africanas, aunque nos despertemos hoy sabiendo que el papelito vale casi un dos por ciento menos que el año pasado en términos de baguette equivalente.
Y pienso que estamos aceptando que aquello que nos decían “el banco de España pagará al portador en oro la cantidad de….” Y en los sótanos de la Cibeles estaba nuestra oncita esperando que llevásemos a ventanilla nuestro papelito, pero ya no nos vale, o han hecho que no nos valga….cosas.
Que me andan diciendo los que saben de estas cosas, que esto se acaba, que la amenaza es múltiple, que estamos solos. Y la cosa empieza con esa gente pulcra del norte de Europa, que quieren quitarnos el burruñito de billetes, ese que era tan útil cuando ibas a la feria de ganado y te enamorabas de las tetas de aquella vaca tan maja, o cuando querías sobornar a un político, que le pasabas un sobrecito abultado, y aquí paz y después gloria, que dice el castizo.
Pero ese es solo un primer paso, que al final la cosa queda en Santa Visa bendita todo registradito, y lo del político se arregla con unas cuantas sociedades interpuestas, un par de testaferros y un mensaje cifrado a un buen banco de Bermuda, y todo arreglado, o casi, y tú pillado, que todo Internet se entera en qué te gastas los duros, ¡malandrín!.
Pero en ese mensaje se hace referencia lejana a un euro, a un dólar, a un yen….y a poco más, y detrás de ello, te estás creyendo los que te dicen unos señores muy serios que se llaman banqueros centrales, y que determinan cuántas baguettes te pueden dar por unidad de moneda. Bueeenooo.
Al final todo viene del real de a ocho, que también tenía su truco, y más o menos sin que sepamos muy bien como va la cosa, mientras nos den la baguette, la cosa más o menos anda.
Pero ahora nos viene la siguiente fase de esta historia, que se ha venido en llamar criptomoneda, (será por el éxito de las series de vampiros, digo yo), y empieza por esa cosa del bitcoin, que le he preguntado al de la farmacia, que es el más ilustrado del barrio, y me ha dicho que el paracetamol en euros, y que me deje de tonterías.
Así que lo que pasa con la criptomoneda, es que nos estamos creyendo cualquier barbaridad, que cada día te dan más yates por bitcoin, pero no lo acepta el panadero, será porque no tiene cambio.
Cosas de la globalidad, de la tecnología, y de mis amigos transhumanistas, seguro, que siempre andan detrás de estas cosas, y es que me veo cobrando la pensión estatal en criptomoneda vampírica, y uno no sabe como manejar la cosa, porque puestos a meterse en ese fangal, uno tiene que decidir si anda con el tal bitcoin, con el Ethereum, con el Ripple, con el Litecoin, con el Monero, con el NEO….
Estoy tentado de pillar mi calcetín, ese que guardo debajo del colchón a la derecha, que tiene nos cuantos duros de plata y lanzarme a esa globalidad postmoderna y transhumanista que me está llamando, y transformar su contenido de forma ponderada en ese futuro que se anuncia y está aquí, y que me permitirá gastarlo en Alí Babá, en Amazón y hasta poner un anuncio en caralibro para poder influir en el tal mercado, que por cierto empieza como la escena de Toni Leblanc y Manolo Gómez Bur en “Los Tramposos”,:
– Deme sus dineritos, señor, esos que no sabe usted lo que valen que se está creyendo lo que le dice Tito Trump, y mi amigo le da este paquetito lleno de criptomonedas.
-Pues verá usted, quizás me lo piense, o no, que al final me van a dar por todas partes aunque no me descuide.
Con su pan se lo coman

Rudos y nobles

¿Cuántas veces habré oído aquello de que esta o aquella es una tierra de hombres rudos, nobles, valientes, y en ocasiones bravucones?. Muchas, desde luego, que parece que la cosa va por ahí, que si quieres ser aceptado como un pueblo que valga la pena, por lo menos tienes que ser dos de esas cosas, y conste que no añado la calidad de tozudo, porque entonces la cosa se dispara.
Y es que me acuerdo de un amigo, que dejó de serlo, claro, cuando al insistir que los de su tierra eran muy nobles y muy brutos, le contesté que entonces eran magníficos caballos.
Que no parece que quede bien decir que los hombres de mi tierra somos inteligentes, amantes de las artes, sensibles, que nos apasionan las discusiones creativas, que nos desagrada la violencia, en cualquiera de sus formas, incluyendo la verbal y la gestual.
No, no parece que quede bien el que nos atraiga la ironía, que nos sintamos enriquecidos con cualquier punto de vista ajeno, que en momentos de discrepancia sepamos que nunca llevamos toda la razón, y que la solución a un conflicto siempre está en el trabajo conjunto de las partes.
Son cosas que no quedan bien, es más, a la que te descuidas sale uno de esos pueblos de hombres rudos, y no sé qué más y te suelta lo conveniente que hubiera sido para la sociedad el haberte arrojado desde el monte Taigeto al nacer, que aquí lo que se necesitan son hombres y no nenazas como tú.
Y ya empezamos, que a uno le gustan las mujeres en grado apropiado, que a uno le parecería exceso y a otros defecto, y nada tiene que ver una orientación sexual con una forma de ver la vida alejada de los que son nobles, y brutos.
Bruto, desde luego, y noble lo justo, es la imagen que nos da Tito Trump, que cuando lo veo junto a Shinto Abe, me dan escalofríos solo el pensar lo poco que tiene que hacer Tito Trump en algo, frente a don Shinto, diferente a dirimir a puñetazos o a tiros, donde por cierto deberíamos indagar en las habilidades con el arco de Don Shinto, o su dominio de las artes de lucha que pueden utilizar la fuerza del oponente (anotad que no he dicho enemigo) para facilitar tu victoria.
Así, esperar una cierta supremacía de lo sutil frente a lo rudo, quizás ayudase a la Humanidad a superar muchas de las rijas que acarrea de tantos siglos a esta parte.
Pero es que quizás sea más fácil ser rudo, noble, valiente, bravucón, tozudo, que ninguna de esas virtudes requiere demasiado esfuerzo, que es la piedra tal y como te la dan, sin haber sido trabajada, sin haber sido pulida, y la encastras o no en el muro que toque sin más historias, que si algo va mal, y hay que sacudir unas cuantas bofetadas, tu tribu de gente ruda….está ahí para defenderte. ¡Faltaría más!.
Y si hablamos de las cotas de placer que se obtienen en una y otra posición, pues a saber, que esto va por barrios como la famosa disputa de quién goza más en el sexo, si la hembra o el macho, que seguro la recoge Ovidio de tradiciones griegas que a su vez beben de fuentes sumerias, que a su vez…y solo hablamos de seres humanos.
Yo desde luego prefiero no ser demasiado rudo, (soy un patazas en fase de reconversión), intento ser noble, pero no siempre me sale, para unas cosas soy valiente, que viene a ser sinónimo de inconsciente, y otras veces cobarde, y así con todos los atributos, que voy a la ópera o al teatro, y siempre me duermo cinco minutitos al principio, y ustedes disimulen.
Pero no estoy aquí para hablar de mí, aunque el circunloquio me beneficie, sino para constatar que al final estamos todavía en el universo en el que quien triunfa, aparentemente es el miembro de la tribu más rudo, más noble, más….que es capaz únicamente de intentar solucionar los retos que le va poniendo la vida por delante actuando en manada con tal de llevar, que no arrimar el ascua a su sardina.
Y así nos vemos violentados una y otra vez, a tiros si eres un ex marine que se ha cabreado por un no sé qué, y a no preocuparse, que a él le dará la solución otro rudo tejano metiéndole un tiro por el culo, y Tito Trump, que es partidario, ¡oye!.
O el otro que decide que hay que meterle cinco tiros en la cabeza a esa hembra ingrata que no se ha dejado dominar, y si hay que hacerlo delante del chico, pues oye, se hace.
Y nos llega la violencia del rudo, del noble bruto, que necesita como el caballo, bien andar en manada con un líder que le conduzca, o directamente con un amo que canalice todas sus virtudes. Pero solo…..va jodido, que diría mi amigo, ese que ya no lo es.
Y a lo mejor, los seres humanos, que nos sentimos gregarios, que la tribu nos gusta, que nos apiñamos en macro ciudades, no nos hemos dado cuenta del precio que debemos pagar por nuestra pertenencia tribal, en la que soñamos con ser libres y felices.
Terribles palabras, que ni una ni otra se consiguen en la tribu, que allí lo único que se consigue es un ámbito en el que transmitir nuestra carga genética, que ya se sabe, mi libertad acaba donde acaba la del prójimo ¡anda, no fastidies!, que para tener libertad, casi total, lo primero que necesitas es no tener un prójimo cerca, y lo de la felicidad, ya se sabe, el hombre feliz, no tiene ni siquiera una camisa.
La verdad, no sé si me hubiese apetecido lo del monte Taigeto, que buenas broncas me hubiese ahorrado, pero diremos lo de “se hizo lo que se pudo”, que todas estas cosas son como los números reales, como las sucesiones de Cauchy, que en un espacio acotado acaban convergiendo, aunque sea en el infinito.
Y es que quizás fuera buena idea ahora que la tribu será global como dice el Presidente Chino, preguntar al Simeón el estilita, si tiene su columna aún sin alquilar subirse allí y mandar a todos estos gritones que nos rodean al pedo.
Con su pan se lo coman

Nos dan la murga

Pues sí, quizás Madrit ens roba, es más, seguro que nos roba, que Hacienda somos todos y la sede social del tal Ministerio está por aquí, trocito en Castellana, trocito en Alberto Alcocer, y ya decíamos ayer como se las gastan todos estos chavalotes, en esa tan admirada tarea de la defensa de los grandes patrimonios.
Si, también parece que por Madrit somos una cantidad de cosas malutas, como eso de antidemocráticos, encarceladores de corderos y no sé cuántas cosas más, vamos, que no hay por donde coger esta cosa de Madrit.
Y ahora que si se van las empresas, que si la gente ha decidido no comprar corchos extremeños, si protegen el cava, no tripa de guarrillos si acaban envolviendo al espetec de quien sea.
Y es que sí, es que empezamos a estar hasta los mismísimos cojones de que nos den la murga, y no sabemos cómo hacer para que ese grupito de tocapelotas, deje de darnos la barrila a costa del presupuesto nacional, que la cosa es que parece que están dándosela a los belgas, y a quién pueda pasar por su lado.
Y a todo esto nos han dejado huérfanos de todos los oficios que teníamos encargados a los que fuimos a las urnas en su momento confiando en que las cosas que teníamos pendientes en este puñetero país, si no se solucionaban, al menos que empezasen a encarrilarse, que ya va tocando ver qué se hace con los parados de larga duración, que preocupa, según nos dice el CIS al 66% de los españoles.
O quizás, mirar a ver si podemos evitar que se quemen tantas y tantas hectáreas de montes, o por qué no, mirar un poco si lo de la sequía se puede gestionar un poco mejor. No sé, hay tantas cosas que resolver para andar con la matraca de los indepes, esos que el sábado nos van a reventar el pescadito en la Barceloneta, que se bajan seiscientos autocares de esos que pagan los atorrantres del Omnium, de la ANC.
En fin, yo solo sé que hace tres o cuatro meses pagaba casi doscientos euros por noche en un hotel de Barcelona, y ahora me los ofrecen a setenta, y con una sonrisa.
Alguien está haciendo algo muy mal, pero que muy mal, ¿qué quieren ustedes que les diga?, aunque en Madrit los que mandan sean tan malutos, tan aficionados a encarcelar ovejas de amor, que lo que me parece es que nadie va a compensar al camarero de la calle Marina, del Port Olimpic, de la Barceloneta, el jornal que perderá el sábado, ni a los que ayer no dejaron moverse los piquetes permitidos por las autoridades acojonadas, esas que ahora mandan desde Madrit, que ya sé que la próxima tortilla me la hago en las vías del AVE con la peña si no encuentro curro, o si el Leganés no gana la Liga, que me da lo mismo.
Las risas que nos vamos a echar van a ser de las que se transforman en épicas a poco que nos salga, que tiene todas las papeletas visto lo visto.
Así, que, por favor, dejen de dar la murga, que son ustedes muy buena gente, pero muy pesados, y están molestando más de la cuenta, menos a mí que a los que viven en esa tierra que creía que era mía, pero parece que no, que como no soy indepe, como no vivo allí, pues no soy de allí, que si no fuera por Madrit, me veo de apátrida. Su murga marea demasiado, de verdad, y nadie, ninguno de ustedes que están en la organización de toda esta trifulca van a verse perjudicados, que a quien van a perjudicar es a todos los que trabajan honradamente en mi tierra catalana, a los estudiantes que manipulan con tanta facilidad y que no va a contratar ni la SEAT cuando acaben su preparación. Pero eso a ustedes les importa muy poco, como les ha importado muy poco permitir que demasiados de sus políticos se hayan llenado los bolsillos con el dinero que recaudan de forma confiscatoria y gastan de forma mafiosa, cierto como en Madrit, que aquí no hay mejores.
Y han dejado a los más débiles de su sociedad sin los recursos que han gastado ustedes en sus sueños sin sentido, dispuestos a poner su seguridad en manos de mercenarios, de ejércitos de fortuna, pero eso les importa muy poco. Son ustedes como el burro con orejeras que han escogido muy acertadamente como paradigma de su movimiento anticatalán, que pocas cosas he visto peores contra mi tierra catalana que su movimiento independentista, felón, tramposo y chapucero.
Así que, por favor, dejen de dar la murga, que van a acabar ustedes con la infinita paciencia que los que no llevamos las orejeras que se han colocado con tanto orgullo, que nos tienen aburridos, y que sin querer vamos a hacernos daño de verdad en la economía, en la sanidad, en la educación, en definitiva en todo aquello que esperamos solucionen ustedes y que no son capaces, en Madrit y en Barcelona.
Sería mucho pedir, supongo que nos dedicásemos todos a cumplir y hacer cumplir la ley, que para eso están ustedes, para que no monten con mi dinero eso que llaman estructuras de estado, y para que me dejen ir a trabajar si quiero hacerlo, y que la policía haga su trabajo y quite a los piquetes de los caminos, que para eso les he votado.
Y si el indepe de orejeras no quiere ir a trabajar, ¡que no vaya!, pero a mí que no me violente, que nunca me pagara la luz, el alquiler o el teléfono, que para eso voy al curro. Y sí, a eso le llamo violencia del qe interrumpe e ineficacia de quien tiene que proteger mis derechos y no lo hace.
Así que , por favor, dejen de dar la murga, y por favor defiendan mis representantes legales mis derechos de una vez por todas, que quiero pasear tranquilo por la calle Marina este sábado, y me temo que deberé quedarme en este Madrit terrible, donde los jueces malutos llevan a la cárcel a los corderos indepes, esos que hasta a ellos mismos son capaces de traicionarse.
Con su pan se lo coman

El Paraíso

Hacienda somos todos….bueno, casi todos, que los hay que creen que la cosa no va con ellos, y a lo mejor llevan razón, pero a uno, hijo de ferroviario de los de sobre con semanada, se le hace muy duro ver que hay pollos por ahí que no solo afanan como el ladrón de Bagdad, de lo que paga el populacho en impuestos, sino que luego esconden, los intereses a las haciendas públicas.
Es muy duro, de verdad es muy duro cuando aparecen esas cosas que se llaman papeles de Panamá, o papeles del Paraíso, o te hablan de Jersey, de Caimán, de Bermudas, o de tantos y tantos sitios en donde evitar soltar la mosca impositiva es algo muy fácil.
Pero desde luego si hay que vender Iphones, o publicidad en San Google al país de los ferroviarios con semanada en sobre declarado a las autoridades fiscales, nos olvidamos de pagar los impuestos, vamos el IVA puñetero que se empeña nuestra hacienda que tenemos que pagar al fontanero. ¡Haberte puesto a vender telefonillos de esos que venden los inteligentes!.¡Que de ferroviario no te comes una rosca, chaval!
Claro, como te pongas a preguntar demasiado, rápidamente sale el listo de turno a recordarte que si no existe la competencia a nivel de fiscalidad entre países estamos atacando las bases del entramado económico mundial….que si en Irlanda pagan por sociedades el poco por ciento, pues haga usted lo mismo, que a nadie le importa que la sanidad se deteriore, o que no atendamos a nuestros mayores.
Nadie les pidió que malgastaran su vida en los ferrocarriles del estado, que se sabe muy bien que pagan fatal, y a la que te descuidas te sacuden con un ERE, o te prejubilan a los cincuenta con una flor en el culo, y a otra cosa.
Pero somos tan imbéciles que seguimos´ṕagando las camisetas de los futbolistas a cien chufos sin despeinarnos, y sugiero que como el delantero Pepito esconde la pasta en Bermudas, pues compramos la tal camiseta en el top manta y a otra cosa, o aplaudimos al reyecito, o votamos al político, escuchamos al cantante y vamos a su concierto, como imbéciles, y encima lo justificamos con esa aureola de buenismo que nos caracteriza de ciudadanos responsables que somos.
Y además debemos escuchar al ministrucho de turno, el de las exenciones, el de la vista gorda, el que no contrata inspectores fiscales suficientes, recordarnos que debemos pedir la facturita con IVA, que no andemos jodiendo, que Hacienda somos todos, bueno, casi todos.
Habrá que aguantarse o rebelarse, uno no está muy seguro de lo que realmente se recomienda en estos casos, y a mí me pide el cuerpo lo segundo, sobre todo cuando veo a tanto cabroncete chotearse de mí cuando alguien le pilla con el carro del «helao», que ya sabemos que luego no pasa nada, o casi nada, que como estamos en un estado de derecho, de esos garantistas, y con legislación «mu fisna» para estas cosas, pues nada de rositas y a casa, que se esconde la pasta y a otra cosa.
Yo me descojono, y disimulen sus gracias, cuando aparecen implicados y pondré el puñetero presuntamente, que si no se te mosquea la peña, y uno es hijo de ferroviario, gente que no tiene que pagar impuestos, como ciertas casas reales que circulan por la izquierda.No sabe uno si la cosa es genética, lo enseñan en Oxford, o son del club de a ver quién mea más lejos.
El natural sensible de uno se rebela, que después de que un pollo presuntamente le haya robado al Canal de Isabel II lo que no está en los libros (desde luego en libros no iba a estar ), esa justicia siempre garantista que nos proteje va a esperar que se gaste el hombre la pasta esa que tiene en los por ahís que nadie sabe donde ni cuanto.
Pero que no se me preocupe nadie, que por el grifo sigue saliendo agua, que no sé si será la de la Fuentte del Berro, pero parece que no, y mejor no preocuparse demasiado, que el populacho de eas cosas financieras no debe enterarse, que le falta formación, y luego se hace bola en las redes sociales.
Lo dicho, que el señor alcalde del Maresme guarrea con los dineritos de sus conciudadanos de otras formas, que se sube en el charter a pachas con otros como el, y a tomarse unas patatas fritas debajo del Manneken Pis, que como todo el mundo sabe es lo que da el corazón de Europa, meaos y patatas fritas.
Y es que el dinerito del sobre de mi padre, el ferroviario de sobre de semanada convenientemente mermado por la contribución a lo público, debe gastarse en el bien común, ya se sabe en esas cosas tan importantes y que dan tanto trabajo a las personas que tanto lo necesitan, como esos productores que limpian las cubiertas de los yates a tiempo parcial, y que si los poderes políticos se ponen serios, se les echa y se busca productores más negros, más nepalíes, que siempre hay alguien más necesitado. ¡No nos vamos a gastar el dinero que tanto nos ha costado robar en pagar a un productor!.
Y si te pillan, no pasa nada, entra Don Jacinto Benavente en juego, y Crispín echa mano de los intereses que fue creando, que en estas cosas, una historia es la competencia y otra el patio de Monipodio, y no hay que romper la baraja, que hoy por tí y mañana por mí, que medio millón de euros entre unos pocos amigos no es nada, o casi nada.
Yo, como he dicho, no sé como se hace esto, y a lo mejor lo que debería hacer es comprar acciones de esas compañías que mueven tan bien el tema de los impuestos, y con suerte algo recuperaría para el plan de pensiones, aunque no sé si al final me acabarán changando, que seguro me venden caro, se montan unas put en condiciones y me tienen pillado hasta que se cansen.
Y es que tendremos que acostumbrarnos a que lo del sobre de la semanada es lo que nos queda a los súbditos, que ahora nos llaman ciudadanos.
Con su pan se lo coman

De protocolos y ciborgs

Dicen que dijo, (a saber), Sir Winston Chruchill, que lo mismo había sido Byron o Wilde, que “El precio de la grandeza es la responsabilidad”.
La frase es chula hasta cansarse y la utiliza el señor Dan Brown en su obra Orígenes, con el desparpajo y la superficialidad que le caracteriza, y a mí me pone a pensar en los niveles de responsabilidad que me rodean. Consecuentemente me doy cuenta que la grandeza ha desaparecido, cosas de los humanos.
La responsabilidad hoy no la quiere nadie, nadie parece estar dispuesto a hacerse cargo de las consecuencias de sus actos….bueno, casi nadie, que de todo hay en la viña del Señor.
Y podemos empezar por esa cosa de los protocolos, que es la herramienta más directa, posiblemente, que hemos desarrollado los humanos en los últimos siglos, para eludir responsabilidades, o lo que es lo mismo, si consideramos acertada la frasecita atribuida al señor “iglesia en colina” (“Churchill”para Dan Brown), para eliminar la grandeza.
Bonito dilema, que al parecer es el protocolo quien nos guía por el camino predibujado y nos quita la posibilidad de liarla parda, a lo grande, vamos, que es lo que de verdad nos gusta. Eso de pensar se nos va haciendo cada día más pesado.
Y estos días, por mor de unos cometarios acerca de la manipulación de las masas, de los esfuerzos que se hacen en pro de que los más no piensen, veo que una vez se ha conseguido transformar la sociedad en algo que está lejos del raciocinio, del análisis, y consecuentemente de la proposición de vías alternativas, de otras soluciones, de planteamientos individuales, surge el protocolo como el gran adalid del siglo XXI.
No hay grandeza, somos todos individuos gamma, como los de Huxley, y por lo tanto exentos de cualquier posibilidad de acceder al mundo de la grandeza, al mundo de la toma de responsabilidades, y lo que es peor, aquellos que de alguna forma parece que pueden ser seres alfa, de esos que dirigen la sociedad, al menos en apariencia, resulta que se adhieren a los protocolos, que tampoco han desarrollado esa capacidad de pensar, de entender el entorno, de responsabilizarse de las consecuencias de sus actos hasta el final.
No quiero poner de ejemplo el espectáculo de los dirigentes políticos que se están enfrentando a tribunales, ya sé que están muy lejos del concepto de grandeza, que todos están con el que yo no he sido, con el yo no soy responsable, miren ustedes como he seguido este o aquel protocolo, no hay nada personal, que diría el mafiosete, es solo un tema de trabajo.
También debo reconocer que, de alguna forma, la ausencia de los famosos protocolos en algunas facetas de la vida, nos harían imposible disfrutar de ciertos niveles de desarrollo de los que hoy disfrutamos, que hay que regular algunas cosas, ya que somos demasiados humanos en espacios pequeños en los que nos empeñamos ocupar hasta el hacinamiento, pero cada vez dejamos menos espacio a nuestra imaginación a nuestra creatividad.
Hablaba hace poco, de lo poco que nos va quedando a los humanos de ser reconocidos como la especie H.sapiens que somos hoy, antes de que H.ciborg nos sustituya, y de que los únicos resquicios de humanidad que les van a quedar al género Homo, (sea sapiens, ciborg, o singinthemorning) será la capacidad creativa, esa capacidad creativa de la creación de protocolos para que , como hoy, las máquinas (se alimenten de proteínas o de energía eléctrica) realicen los trabajos de forma mecánica, repetitiva, sin pensar.
Es la vuelta a tiempos modernos de Charles Chaplin, y estamos casi preparados. Yo lo empecé a notar fuera de nuestro pulcro occidente tan adecuadamente protocolizado, subiendo a un taxi en El Cairo, o intentando cruzar una calle en Saigon, donde todo está sujeto a la creatividad del momento cuando el motorista te sortea con habilidad para no atropellarte (literalmente es para no romper su ciclomotor), o como el taxista sale a defenderse de la vorágine creada por cientos de taxis a su alrededor, cientos de animales de tiro, de peatones con sus pertenencias, esas que se llevan a vender a los mercados de las cercanías.
Cierto que la productividad no es comparable a la germánica, cierto que la pulcritud de una calle de Bonn o de Zürich nada tiene que ver con el centro de Delhi ni con las calles embarradas de monzón que pisoteas en Kathmandú, y claro, la diferencia la marca ese nivel de protocolización que nos hace la vida más aséptica, más larga, más robotizada, menos H.sapiens.
Siempre me han fastidiado los profetas, menos si el oficio lo ejerzo yo, desde luego, así que diré aquello de que nos queda poco de nuestra imperfección humana, que cuando los Teslas atraviesen la plaza de la Mezquita de Al Azahar, el H.ciborg nos habrá desplazado, ya no seremos más que el brazo ejecutor de un algoritmo, o del deseo de nuestro programador, nuestro protocolizador, es decir robots.
¿Qué le vamos a hacer?, al final es lo que hemos decidido, y ya veremos como se van desarrollando esas cosas que hoy nos tienen tan entretenidos, y que reconocemos como pasiones humanas, como sexo, amor, sentimiento tribal o familiar, (la definición va por barrios) o la creatividad asociada las artes plásticas, a la música, a las conversaciones fútiles, a tantas cosas que posiblemente una vez queden convenientemente protocolizadas quedarán escasamente en manos de los H.sapiens que vayan quedando por los suburbios de Nairobi, de Asunción o de Ulan Bator, por no ponerme demasiado pesado.
Como en el fondo no dejo de ser un soñador, intentaré no perder esa copia que tengo de Las Mil y una Noches, y así poder seguir contemplando los sueños que acabaron escribiéndose para que siglos más tarde alguien con un cierto espíritu de H.sapiens aún en su cableado, pueda encontrar un resquicio fuera del protocolo para viajar con Simbad por los mares en busca de genios maravillosos, de monstruos impensables, de sorpresas, de aventuras, de ilusiones.
Lo demás será una alabanza a la productividad, una loa a la perfección, una aburrida Arcadia como las que nos pintaba Asimov cuando nos avanzaba el escenario de nuestra vida robotizada, que lo de Terminator por el momento se lo dejo al exgobernador de California, o para otro momento en el que me apetezca ponerme pesado de otra manera.
Con su pan se lo coman

El fin del mundo, tal y como lo conocemos

Es el título de un interesante libro de Doña Marta García Aller, en el que nos describe qué va a ser de este maldito mundo que conocemos dentro de menos tiempo del que nos imaginamos, por el aquel de las nuevas tecnologías que se van desarrollando a velocidad de vértigo en nuestra sociedad del siglo XXI.
Y claro leyéndolo, uno no puede por menos que recordar las cosas que mis amigos transhumanistas me vienen subrayando desde ya hace un buen saco de lunas.
Así que empiezo a temerme que entre unos y otros van a tener razón, que el mundo se está acabando, que las profecías de principios de siglo, esas que son tildadas de milenaristas van a cumplirse aunque sea de una forma totalmente diferente a lo que nos imaginamos, que siempre, (al menos yo), cuando me hablan de estas cosas pienso en cataclismos de esos de las pelis de Hollywood, y no, aquí no hay cataclismo de esos de matar dinosaurios, y ciudades en ruinas con monos a caballo o el habitante solitario.
La cosa, ciertamente, como afirma la autora, empieza por preguntar si alguien realmente recuerda el mundo sin Internet. Y ciertamente, so que soy talludito, me acuerdo vagamente, que no tenía la cosa mucho interés aparte del profesional, y acababas consultando el ordenador de una biblioteca y a paso de tortuga ibas descargando páginas entre bastante y muy especializadas. Me acuerdo vagamente, es más me acuerdo, incluso, cuando en mi compañía instalamos el primer router para enviar datos de ordenador a ordenador, o lo que significó el correo electrónico, que se cargó el telex, el fax, y no sé cuántas cosas más.
La señora García Aller nos recuerda que la llegada de Internet a nuestros bolsillos ya está suponiendo un cambio extraordinario en las relaciones entre las personas, en la expansión de los negocios gracias al tratamiento de los “big-data”, que aún perdemos el tiempo en cosas como pulsar, como yo ahora un teclado o tocar una pantalla para que ocurran cosas.
Bien dice Doña Marta que esto se acaba, que lo siguiente de la lista es muerte a los teclados, muerte a las pantallas táctiles, (que por cierto bien poco han durado vivas), que nos acostumbraremos a charlar con nuestros ordenadores, que el coche no necesita ser conducido, que sabe perfectamente que debe hacer.
Pero también lo sabe nuestro frigorífico, y compra automáticamente las cosas que necesito, o el sistema de compras generales de la casa inteligente en la que acabaremos viviendo, que los datos nuestros de ingresos, consumos, insumos, caprichos, reacciones ante acontecimientos están más que controladas, intuyo que hasta nuestras inquietudes intelectuales. Y si aún la cosa es imperfecta, a buen seguro que a la vuelta de la próxima esquina la cosa es más que operativa.
Y puestos a complicar la cosa, podemos empezar a plantearnos la inserción de chips de información/comunicación directamente en nuestro cerebro, que mandarán de forma adecuada los impulsos necesarios para cualquier cosa. Inquietante.
Y eso entronca con la posibilidad de considerar el cuerpo como un accesorio no demasiado útil, que además puede ser cambiable, si el primero se estropea, que transferir los datos de nuestro cerebro a una máquina, es cosa de nada, como desde ese punto de vista poder tener, por ejemplo, varios cuerpos.
Ni la madre que nos parió nos va a reconocer, ni falta que hace, me temo, porque otra de las cosas que se nos acaban es el concepto de trabajo tal y como lo concebimos hoy, afirma Doña Marta, y estoy de acuerdo con ella.
Internet por sí sola, no es nada, es un cable inerte, y los robots, la Inteligencia artificial, y mandangas del mismo pelaje, poco tienen que hacer en esa historia, sin eso que hemos dado en llamar contenidos, es decir, la creatividad humana, que ciertamente no es universal, y quien no sea creativo, a lo mejor no como, así que ojito.
Porque todo lo que sea mecánico, no nos necesita, los paquetes, si es que se necesitan, vendrán en alas de drones elegantísimos, y las máquinas se fabricarán a ellas mismas. Sin duda.
Hasta el dinero físico, el papel moneda, es algo que realmente deberá desaparecer a corto, muy corto plazo, de la misma forma que las tarjetas de crédito, las máquinas podrán, de hecho ya lo hacen, con un somero análisis biométrico, saber quienes somos y si tenemos derecho a poseer tal o cual bien.
Digamos que son herramientas que han perdido su utilidad al ser superadas por la tecnología.
Y en el fondo, como afirma la autora, cuántas toneladas de plástico nos vamos a ahorrar, como toneladas de papel ahorramos ahora, hasta que no se use.
El poco espacio que nos queda al ser humano va a estar ligado a la creatividad, y cierto, creo que es muy poco, con esos mimbres la cesta que sale es pequeña, con lo que al haber llegado hasta ese fin del mundo en el que estamos inmersos, un enorme vacío habrá que rellenar.
Y a lo mejor Malthus llevaba razón, y esta vaca que es la tierra, va a defenderse del ser humano, apoyando una sociedad en la que solo habrá unas élites creativas y poco más.
No los sé pero apechusca, apechusca sobre todo por la velocidad con la que este fin del mundo está llegando, en un momento en que los valores morales están tambaleándose, o han dejado de tener importancia, en la que el ser humano, no creativo puede ser contemplado como un residuo a eliminar, eliminación que pueden hacer la máquinas de forma quirúrgica, sin necesidad de grandes bombardeos, ni cosas por el estilo, no sé cómo pero buena parte de la humanidad será vista como un elemento inútil, no rentable, obsoleto también, como el ejemplo del dinero.
Ya verán las futuras generaciones de inmortales, de hombres mitad humanos mitad máquinas, cerebros funcionando desde vitrinas, que serán la nueva especie, el cúlmen de Darwin, el hombre cibernético.
Por un lado me alegro de no ver ese escenario, aunque debo reconocer que la curiosidad me domina, y a lo mejor si alguien se descuida, pego un saltito, y la lío parda.
Ya veremos, o no.

El gran masturbador

Decían y dicen aún, que los experimentos, mejor en casa y con gaseosa, (no dijeron cava, no lo dijeron, quizás por poner al espumoso de mi tierra más alto que La Casera), pero parece que no aprendemos, que se ha hecho un experimento de esos del profesor Bacterio, el héroe del TBO, o de Mortadelo, que nunca me acuerdo.
Pero de lo que sí me acuerdo es que el profesor Bacterio provocaba una explosión, destrozaba el laboratorio, y el salía con el pelo chamuscado y el culo “colorao”.
Y me despierto esta mañana con la película completa del estallido del laboratorio catalán, que se han ido a hacer puñetas los secuenciadores de áaaaciiidooo des-oxi-rribonucléico, que diría “il Fu” Don Salvador desde la punta de sus bigotes en la platja de Port Lligat.
Muy bonito todo, que no sé si cuando nos presentó al “Gran Masturbador”, ya pensaba en su paisano que venía empujando y que acabaría como el profesor Bacterio.
Pero pensando en don Salvador y el tal Carles, me da que lo primero que hubiese dicho el genio de casi Cadaqués es que eso del flequillo hacia abajo, era cosa de gente hosca, poco dada a pensar, y con mucha retranca campesina.
Desde luego jamás lo hubiese aceptado en su círculo, y me da también que el paso de Don Salvador por la Institución Libre de Enseñanza, me lo hubiese vacunado de cualquier veleidad “indepe”, que don Salvita, otra cosa no tenía pero mundo no le faltaba, y si algo le sobraba eran las fronteras.
Y no son cosas del surrealismo únicamente, quizás sean del genio, o simplemente del más común de los sentidos. Ese que parece quedó desterrado hace demasiado tiempo de demasiados sitios.
Reventó el laboratorio del Doctor Bacterio cuando al final se atrevió a encender la mecha amparado en el secreto, con los ojos tapados por el flequillo, y claro, saltaron las probetas por los aires, el destrozo monumental, y el profesor Bacterio y los auxiliares del laboratorio con el culo “colorao” y tiznados por el hollín han tenido que salir corriendo.
Claro, que el profesor Bacterio había llegado muy lejos con eso del experimento que le iba a conocer la Luz, la piedra filosofal, el Nirvana en la tierra.
Y es que el responsable máximo le dejó, para que no le molestara hacer todo lo que quiso en su laboratorio, y de aquellos polvos nos llegaron estos lodos, que la autonomía de cátedra no dan para tanto Señor Rector.
Una vez publicada la separata que mostraba los trabajos alcanzados, aunque sin firma, los acólitos, parece que están ya revisando los trabajos realizados, con el loable empeño de revisar donde anduvo el error, que no está claro si fue en la adicción de los reactivos, en la calidad de la instrumentación, o en la formación de los becarios, que ya se sabe, con esto de los recortes, cada día vienen peor preparados.
Así, que ahí los tenemos, rebuscando entre los restos del laboratorio aquello que aún pueda ser útil para conseguir al final la tan ansiada Luz, la Piedra Filosofal, la Inmortalidad, el Nirvana.
Espero que esta vez, el Señor Rector se asegure de que el programa de investigación de esa zona de su Universidad no anda jugando más que con gaseosa, o mejor con agua sin gas, que hasta la gaseosa puede provocar una salida espontánea de gases inesperada, con pulverización del contenedor y dispersión aleatoria del contenido, es decir un reventón en toda regla.
Pero no lo sé, que el Señor Rector tiene demasiadas cosas en la cabeza y a lo mejor cuando se dé cuenta ya le han montado otro experimento. Ya veremos.
Don Salvador, desde sus bigotes que asoman por Púbol, o por Figueras, o quizás asoman en la playita de Port Lligat debe estar asombrado al ver como ese movimiento cultural que representa el surrealismo ancló con tanta fuerza en las cabezas gerundenses, esas que están todo el día al albur de la Tramontana, ese viento enloquecedor, a veces, que llega desde las montañas al mar y que tantos naufragios ha provocado en la historia. Pero ancló sin ser entendido, Don Salvador, que todo el mundo sabe para qué bocas no se hizo la miel, que lo suyo siempre fue un mundo semiótico en donde se fundían la escalera de Jacob, y el trenzado del áaaciiidoooo des-oxi-rribonucléico, donde se escondía la simbología que Velázquez plasmó en sus Meninas, que transmitió al Cristo de Port Lligat, que llevo a las horas a la decadencia, a la disolución, al mensaje para los elegidos.
Y que nadie dude que un elegido no es más que un ser humano que llama a una puerta con humildad, y acepta que, con sacrificio propio, se le vaya acompañando hacia la Luz, con cuidado, con cariño, para que no se deslumbre.
Ese elegido sabrá ver lo que hay detrás de los pinceles, de los labios/sofá de Mae West, del gran huevo de la cúpula, pero si el flequillo te lo tapa, crees que estás en un mundo onírico en el que tus sueños pueden cabalgar, extrapolarse, como las pestañas del Gran Masturbador.
Pero a nuestro profesor Bacterio, le perdió el flequillo, que le hizo ver pestañas donde solo había pelajos caídos, creyó que el sueño de esa noche era la realidad, pero su mente de pequeño ignorante, no sabe soñar, sigue el camino que le marcan las orejeras que le pusieron al nacer en su pueblo, aquel que se rebeló contra el Conde –Duque de Olivares, porque era muy caro mantener a las tropas que iban a defenderle del francés.
Bien que pagaron (en Luises de oro) aquella estupidez, y hoy también parece que el error, el inmenso error lleva adosada una factura tremenda a satisfacer.
Todo se verá, que este surrealismo del Profesor Bacterio, ha demostrado ser mostrenco, hijo de las orejeras que lleva el rucio que se venera en ese laboratorio que acaba de reventar, por culpa, claro, del Señor Rector.
Quizás debería haber añadido un lirio a la marmita, como símbolo de pureza, quizás hubiese que añadir el rostro de Gala, como la gran sacerdotisa que siempre fue, pero el campesino del Baix Ampurdá de esas cosas entiende poco, como de casi todas, pero no le importa, siempre habrá alguien a quien seguir, alguien a quien odiar, que verse en el espejo de la realidad es muy duro hasta para el Señor Alcalde que fue de Gerona, la de Álvarez de Castro, que lucho contra el gabacho, por la unidad de España.
Id con Dios

Crónicas desde Boadas

Cuando te sientas en tu rincón de Boadas con el Negroni en la mano, ves el mundo de otra manera, y ahora que los turistas se alejan prudentemente de la ciudad, vuelven los parroquianos de toda la vida a tomar sus sitios.
Y es que los de Costa Cruceros recomiendan a los clientes andar con cuidado por la ciudad, que les puede alcanzar un independientazo en plena cocorota, y eso a lo mejor afecta a la cuenta de resultados de la naviera.
Parece que se te pone la cara de aquel periodista de gabardina que solo sabía inventar una noticia después del cuarto daiquiri, es lo que dan estos tiempos en los que la mediocridad es como la de los últimos siglos, extensa.
Decía el gran Albite, que con el paso del tiempo, los recuerdos van quitando el sitio a la esperanza, y me temo que, como en casi todo, llevaba razón.
La visión de lo que me rodea, cada vez está más influenciada por las cosas que pasaron, se pierde el sentido de los por venir, que además tiende a mirarse con un cierto pesimismo.
Quizás porque empiezas a sentir que tras tantos años de patear el mundo, a la hora de contarte las heridas ya no queda sitio para una más, no crees que valga la pena tomar el riesgo de perseguir un sueño, cuando empiezas a ser consciente de que o no queda tiempo, o no quedan fuerzas, o no quedan ganas.
Parece que ya sabes lo que vas a encontrar en la cumbre de la montaña, y no apetece subir tan alto, ¿para qué?, es como el sentimiento de repetir curso una y otra vez como el cobaya en el cilindro móvil de su jaula. Al final sabes perfectamente a donde estás llegando, pero no sabes para qué subiste, si conocías el paisaje, el paisaje que nunca cambia, o que sin cambiar aparentemente cambia a cada instante. Cosas de los filósofos griegos, ya sabéis.
Y hoy, como ayer, miras las noticias que se abren delante de ti en los periódicos, y ves que la gente sigue en su movimiento continuo, sin ir a ninguna parte, repitiendo las historias que has visto, que has leído desde que tienes memoria, eso sí, con diferente música, que algo es algo.
Habrá que sentarse en el sillón a ver si consigues no dormirte con el hastío que produce la sucesión de acontecimientos, manidos, tristes, aburridos, tanto que te apetece salir a gritar aquello de ¡Yo maté a Kennedy!, con tal de que te dejen en paz, que no se va a poner uno ahora en plan informe Warren, para demostrar que una coalición de los servicios secretos cubanos y la CIA, en el diseño, y una mano ejecutora de la Cosa Nostra, fueron los facedores del entuerto.
Ni eso, ni pensar que Azaña instauró lo del tiro a la barriga, o que el infarto fatal de Maciá, lo heredó Companys, a qu