Investments

Parece, que sin causa aparente los mercados financieros han dado un buen susto a la peña, que con esto del verano, la cosa toca, que hay que vender algún activo para pasar las vacaciones en la casa rural de turno, y uno tras otro la cosa suma, suma y ¡venga!, el IBEX para abajo.
Y a costa del asunto, mis amigos, que no son ni mucho menos unos atorrantes, se me han puesto a elucubrar a costa de la conveniencia de estar en los mercados financieros, de qué forma, a qué hora, y su significado, esotérico o no, de los movimientos oscilantes de las curvas de los analistas.
Y uno me sale con que confiaba en la renta fija, cosa que no está nada mal, por cierto, que como todo el mundo sabe, te da fijo unos sustos de muerte, y el hombre se ha llevado uno, del uno por ciento, un sin vivir.
Mi amigo, el profesional de la cosa financiera, ha intervenido, con criterio, con el consejo amable que te da quien dedica su esfuerzo a estas cosas, y como es un tío como Dios manda, le ha dado el mejor de los consejos, es decir, lo más seguro es que quién sabe.
Para saberlo, que diría Serrat, y claro ha entrado en la conversación, cuando la cosa ya se ponía en plan compro pisos, y compro oro, otro de mis amigos dispuesto a venderle los pisos que quisiera, y si hay que poner oro, pues para eso está la grifería, y además nos saltamos a Montoro, antes de que nos lo quiten de en medio, y no tengamos con quién pelearnos. ¡Como tiene que ser!.
La cosa, al del susto, no le satisfacía, pero el muy jodido se lo estaba pasando bien, que es lo que tienen estas cosas, que empiezas preguntando al profesional por el tema que te inquieta, se mete el primito de Badostain en la conversación, y te quedas con las pérdidas, pero aprendes del asunto del final de los Templarios lo que no está escrito. Todo muy propio.
Claro, yo hoy no he ido al despacho, lo que es una pena, que el día está precioso, me he puesto como siempre, a meter la zarpa donde no me llaman, y he soltado mi disertación sobre la importancia de escoger los activos financieros adecuados, que sobre todo sean de calidad, sobre la imposibilidad de poder hacer predicciones fiables sobre las actuaciones de los bancos centrales.
Me ha dado por comentar aquello de J.K. Galbraith de que “La única función de la predicción económica, es hacer que la astrología parezca respetable”, que nos dedicamos a la especulación en todos los ámbitos de nuestra vida de forma constante, que cualquier decisión que tomamos, está basada en unos conocimientos adquiridos, por lo general inexactos, siempre incompletos y sobre ellos decidimos comprar Matildes, vender Bayer, o lo que puede ser casi tan malo, le pedimos matrimonio a Chuchita, enviamos al enano al colegio laico o religioso, cambiamos de carril en atasco, o cogemos el paraguas al salir de casa, pero no el chaquetón de cuero.
En todos los casos, nuestra decisión acostumbra a estar basada en la valoración que hacemos sobre el conocimiento que tenemos del pasado, lo extrapolamos hacia el futuro inmediato, y confiamos en haber tomado una sabia decisión.
¡Como para no creer en el destino!, que ni siquiera partiendo de la base de que nuestro conocimiento del pasado referido al ámbito de la decisión que vamos a tomar sea exacto y exhaustivo, íbamos a estar acertados siempre a la hora de la acción.
Tremendo, desde luego tremendo, porque cuando la cosa ya parecía en nuestra conversación que no iba a tener solución, resulta que entra otro de mis amigos…( parió la abuela), y suelta lo de que encima va y actúa el pirata, el tiburón financiero, y no hay ya algoritmo que lo resista.
Pero lleva razón, que hasta la Psicohistoria de aquel sabio Sheldon de La Fundación de Asimov, modelo a escala planetaria del arte de la predicción se la revienta el Mulo, el puñetero mutante que no había sido considerado en los algoritmos de base del proyecto.
Y es lo que yo digo, que esto es estar montado sobre un caballo desbocado, y lo único que puedes esperar, (rezando mucho, claro) es que no se salga de la pradera, y cuando se canse de correr se tumbe amablemente en el verde húmedo. Y es que compras dinero, y lo que haces es fiarte del país X o del país Y, y las acciones de sus dirigentes, de esas acciones que están sobre todo tomadas con la base de información siempre incompleta, manipulada algunas veces, y poco útil.
Pero la decisión se toma, y las consecuencias, al final, no son más que nuevos elementos que se añaden al ecosistema en el que nos movemos, que no conocemos y que nos hace dar palos de ciego en prácticamente todos los aspectos de nuestra vida.
Así, que no sé cuándo le podré decir a mi amigo que no se preocupe, que no va a ser el hombre feliz del cuento oriental, y que si llega a serlo, pues será feliz que tampoco pasa nada.
Y como él, que es muy leído, sabe perfectamente que el mejor sistema de ganar a esto es seguir el consejo del mono que tiraba dardos a la diana con los nombres de las blue chips bien pintaditas.
Así que no se preocupe, que lo mejor ahora que están baratitos es comprar dólares de esos “In Trump we trust”, que total si el hombre se lía en el twitter con más boutades, podremos pasar un fiinde en NYC, como en los viejos tiempos del give me two.
Así que ahora que llega el finde y los mercados europeos han cerrado hechos unos zorros, diré aquello del británico que le informaron de la quiebra de sus inversiones a las cinco y un minuto del viernes….¡Qué disgusto me voy a llevar el lunes!,¡Que tengan ustedes un buen fin de semana!
Y con su pan se lo coman

Días de fiestas

Dentro de nada, este país nuestro, que no deseamos entender entrará en la vorágine de las fiestas tribales, y digo bien, tribales, por aquello que se van celebrando de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, y de barrio en barrio.
Y habrá sido el Señor Alcalde, o el concejal del distrito, o el pedáneo de turno, quien habrá lanzado la cosa a mayor gloria de su nombre, y para desesperación de unos y alegría de otros.
Pero todo sea por la fiesta, y estos días toca San Pedro, que es la coletilla de San Juan, que a su vez es el resultado sincrético de las fiestas solsticiales, de las celebraciones paganas, de esas que no sabemos si se referían a los cultos de la Naturaleza, o a la ascensión a los cielos del profeta Elías, por un poner.
Y estas fiestas, lo que sobre todo tienen, es que son ruidosas, muy ruidosas, y además utilizan espacios que, en general, están habitados por personas a las que la fiesta no les va ni les viene, pero tienen que merendársela con calimocho, como mal menor.
Y sí, el político de turno, a lo mejor impelido por las asociaciones locales, monta en la plaza mayor, monta en el parque público, lo que el presupuesto le deje.
Un escenario aquí, unos caballitos del Tíovivo allá, un antrillo para que la gente trasiegue alcohol con grasa de panceta abrazada por el pan de los chinos del barrio, matarratas embotellado…y a pasar la noche, que cerramos a las doce, que cerramos a la una, que cerramos a las dos.
¿Y qué?…el ruido al fondo, el olor a fritanga por todas partes, doña María cerrando las ventanas a pesar del calor, que no soporta el ruido, que su marido está en la cama, y a lo mejor no llega a mañana….no importa, tu mundo privado sufre la invasión de la fiesta, de la fiesta que nadie entiende, que nadie sabe de qué va eso, salvo el concejal de festejos, supongo.
Los bares del barrio, esos que pagan sus impuestos todos los días, ven que la inversión del dinero que le dio su patrón cuando le despidieron, durante las fiestas a lo mejor no es rentable, que el partido político de turno le monta delante de sus narices la copia portátil de su bar.
¿Y qué?, el concejal sigue pensando que las “empresas” tienen mucho dinero, y que por unos días que dejen de ganarlo, no pasa nada, pero esa es la empresa de un parado que necesita vender cuatro cañas al día para pagar el cole de los niños.
Y como la gente, el populacho, anda como anda, a lo mejor en estas fiestas de fin de mes, está en “ná”, como Pedro Navaja, pero el señor concejal ya ha hecho uso de su presupuesto de forma exitosa.
Como siempre, el que venga detrás que arree, que al final el político te dice que sin las fiestas el populacho se le rebela, que las necesitan, y yo no lo tengo tan caro, que algunas de las fiestas a lo mejor si que se las demandan al concejo, pero me temo que hay muchas personas que no notarían su ausencia.
Los niños que han acabado el colegio, a destiempo para los padres, como siempre, que no saben si tirar de abuelo, o no ir a firmar el cupón del paro, son los que creerán que es un mundo maravilloso el del ruido y la panceta, y a lo mejor, si ya han empezado a dejar el mundo de la infancia para introducirse en el de las hormonas, andarán detrás de la feromonas de Cuqui o de Chuchita, y poco habrá de importarles el desmán de Señor Concejal.
Hoy Madrid es una fiesta de colores, bien marcado por el sexo, desde luego, y eso de la libertad necesaria para que en tu cama se meta quien quieras sin tener que dar explicaciones ni al Padre Pío, ni al jefe de escalera..( si hombre ese que ponía Falange para que no se le escapara la desviación política de Don Anselmo, el del tercero izquierda).
Pero a mí esa fiesta me sale muy cara, que me han secuestrado la cuidad tres millones de personas, y los del metro se han apuntado al jolgorio. Pero no importa, no te van a devolver tus impuestos de esos días en los que a lo mejor no te dejan ir a trabajar unos, no te dejan caminar por tus calles otros, no te dejan dormir aquellos, y si te estás muriendo en tu casa, lo haces a ritmo de bacalao, que a nadie le importa tu agonía.
Ya lo veis, no parece que las fiestas me hagan muy feliz cuando son invasivas, y sobre todo cuando no sé muy bien quien realmente se beneficia de su existencia, pero parece que las necesitamos.
Y sí, si entiendo que viene la fiesta del mar, la fiesta de la cosecha, la fiesta de la fertilidad, la fiesta saturnal, la mitraica, y hasta la original cristiana ¡cómo no!, y correremos detrás de los toros, delante de los toros, con los toros, y hasta diremos que San Fermín echa un capote bajo la atenta mirada de aquel escritor borrachuzo, Don Ernesto, que nunca cenó en el restaurante de Cuchilleros.
Tendrá que ponerse en marcha de nuevo la maquinaria de las fiestas populares, y no nos preocupemos, que la atracción en la que el niño sale despedido a lo mejor tiene los papeles en regla, aunque…total, por unos días que voy a estar no voy a perder el tiempo en legalismos.
Irán pasando, una tras otra, que llegará setiembre, y seguirá el calendario preñado de fiestas populares, que lo de Chuchita acabó mal y voy a ver si su prima, la de Santander, que pasa algunos días por el barrio, se me pone más a tiro. ¡pardalet!.
No me preocupa, al final no me preocupa, que uno anda ya entregado a lo inexorable, y a lo mejor hay que apuntarse al festejo, que los hoteleros necesitan llenarse a quinientos chufos la noche, eso sí, sin subir el salario de las limpiadoras de habitaciones, ni del becario de recepción o del camarero multilingüe con dos masters de la Sorbonne, y es que los impuestos se lo llevan todo, que el Estado sale muy caro, y hay mucho pariente que necesita una regalía en la administración pública.
Esperaremos los balances finales, y diremos aquello de que tras recoger los restos de la fiesta, debemos inexcusablemente empezar a trabajar con ahínco en las próximas, que el populacho las necesita.
¡Viva el patrón de mi barrio!

Nuevos horarios laborales

Trabajaremos cuatro horas al día, cuatro días a la semana, afirma la plataforma Ali Baba, en nombre de su CEO, o algo así.
Dicen que Keynes ya lo predijo en 1930, para dentro de un siglo, y yo me rompo los abdominales de la risa que me entra, pero antes muerto que contradecir a un chino de tal calibre al frente de la tal banda de Alí Babá.
La cosa, como boutade dominguera, me parece hasta graciosa, y quizás pueda aplicarse a cosas muy concretas en ciertas cadenas de montaje, o en manufacturas de no sé qué, pero dejémonos de tontunas que el binomio a resolver, no es cuántas horas voy a trabajar al día, si no cuántas horas tengo que trabajar para vivir como quiero.
Y ahí es donde empieza la cosa a complicarse, de forma que sugiero meditar sobre esa coletilla de muchos contratos de medios y altos ejecutivos o managers, o jefecillos a los que se les recuerda que deben estar a disposición de la dirección siempre que se necesite de alguna forma sus servicios.
Me parece que las nuevas tecnologías, empezando por la Blackberry, de cuyo significado relacionado con el esclavismo ya escribí en estas páginas, no van a traer esa reducción keynesiana, que no conozco abogados, arquitectos, médicos, periodistas, ingenieros, vendedores, financieros, gentes de recursos humanos, camareros, autónomos, músicos, fotógrafos, corredores de bolsa, de seguros, en fin, y lo que quieran ustedes añadir, que se les caiga el boli cuando suene la sirena, si creen que van a ganar algo más de dinero, y alguien les ha dicho que les vendría muy bien para cambiar el chirimbolo de turno que más ruido mediático haya hecho, y ¡lo necesites, lo necesites!.
Y si lo que se pretende es dar a la manufactura no especializada una reducción de jornada, por cualquier razón, lo que ya no tengo tan claro es que la remuneración a recibir sea equivalente al salario de ocho horas, y desde luego no creo que las necesidades queden cubiertas con ese tipo de jornada.
La cosa de las famosas cuarenta, treinta y cinco o las que sean, horas semanales, a lo mejor se aplican a profesiones muy estructuradas, y no he encontrado estadísticas en donde se nos diga el porcentaje de población que realmente las realice, que me temo que ni siquiera la limpieza doméstica se sujeta a ese horario si hay algo más que ganar, y existe la necesidad.
Así que, señor de Alí Baba, dedíquese por favor a apacentar su tropa, que Keynes ya nos dijo algo de eso hace muchos años, y no dio en el clavo, que ni los taxistas de UBER quieren hacer hoy cuarenta horas, si hay un céntimo de euro más que ganar.
Esto es lo que los mensajes interesados acaban produciendo en todos nosotros, que se nos queda el titular en la cabeza, y todo lo que cuelga deja de tener importancia, vamos que no se nos ocurre ponernos a analizar siquiera un pelín lo que hay detrás del juicio que emite, o la profecía que emite el tal chino, o el tal hombre público, o quien sea. Que en la mayoría de los casos hay un elemento importante relacionado con el sistema de adoctrinamiento al que hemos sido sometidos desde pequeños, en otra no desdeñable mayoría, el interés directo de quien suelta la frasecita, el mensaje, el mantra, la letanía. Y en algunos casos simplemente es la opinión no meditada de un imbécil.
Pero ese es el entorno en el que nos movemos, y volviendo a lo de las cuatro horas, a lo mejor sale alguien blandiendo los horarios de los siervos de la gleba, que la cosa andaba de sol a sol, me han dicho, o la de las fábricas del textil de Manchester, i de las minas de carbón de Silesia.
Que les juro a todos ustedes, incluso por Arturo, que esos obreros de la primera revolución industrial, quizás hubiesen podido con un poco de cuidado a la hora de establecer los procedimientos de trabajo, trabajar menos horas, claro a costa de que hubiese una pequeña reducción en la remuneración al capital invertido, pero con el precio al que se habían puesto las cuotas de los clubs de Myfair, o las espuelas de plata cordobesas, lo mejor era mantener un sistema lo más cercano posible al esclavismo en términos de coste salarial que si no, el señorito no llegaba a fin de mes ni loco.
Y como hoy me apetece ponerme pelín populista, como un Lerroux cualquiera, le diré al chino ese de Ali Baba, (alguien le podía haber contado el cuentecito de marras), que la cosa no está en cuánto debe trabajar un cristiano, sino cuantas horas necesita para cubrir lo que desee tener, que eso es la sociedad de consumo de la que él y muchos de nosotros vivimos, y si estará dispuesto a mantener su plantilla cuando la tecnología le permita sacara adelante su negocio con menos mano de obra.
Lo más probable, es que tenga menos gente, trabajen más horas, no se pague más por hora, y los beneficios obtenidos por el incremento de producción, irán muy posiblemente a su bolsillo, o al de sus accionistas.
Por tanto, por favor, no me mareen que uno ya está muy mayor para estas cosas, y le cuesta creer en ese mundo utópico donde los perros se atan con longanizas, por muy transhumanista que se me ponga el pollo de turno, y por muchas milongas robóticas que me cuenten, que el que necesite cosas deberá trabajar como un enano, y cada vez más para obtenerlas.
Y si el patrón solo ofrece cuatro horas a seis euros la hora, estaremos delante de otro pobre estructural de esos que teniendo trabajo, no pueden pagar sus consumos básicos.
Para domingo, ya vale, que estas cosas le alteran a uno más de lo que quisiera, que parece que el futuro es de rosa con estrellitas verdes, y quizás así sea, pero en ese saco, no entramos todos. Es el nuevo ojo de la aguja.
Pero si de lo que se trata es de soñar, y estoy dispuesto, estoy además encantado de hacerlo, y soñaré con retranca, claro, en cualquiera de esos mundos maravillosos que este o aquel se empeñan en enseñarme, que también tienen sus cosas que vender, que el buen Borgoña está por las nubes, hasta en Lavinia.
Buenas noches, y buena suerte

Populistas

El otro día, unos de mis amigos venezolanos, de los que vivieron en aquella tierra cuando estudiante, las épocas en que iban a comprar los fines de semana a Nueva York, y que decidió vivir lejos de su tierra hace ya varias décadas, comentaba en una de esas cenas medio rituales a las que de vez en cuando asisto cuál a su juicio era el problema de estos gobiernos populistas.
Y lo dejó clarito como el agua del Canal, “arrasan con los medios de producción de un país, lo destruyen todo, se quedan con el dinero que pueden, que siempre es menos del que quizás obtendrían sin llevar a cabo los procesos de demolición en que se empeñan, y luego queda un erial, sobre el que es imposible que siquiera en el medio plazo pueda crecer algo que sea productivo para la sociedad”.
¡Glup!, demoliciones Iglesias, es como en nuestras cortes calificaron al grupo del Señor Iglesias, Don Pablo, y pareció durante el esperpento que organizó el tal diputado en la sede de la soberanía nacional, cuando fue calificado de esta forma quizás alguien estaba exagerando, y no, estaba soltando una verdad como un puño.
He tenido ocasión de visitar países donde estas formas de gobierno han tomado el poder, sea por una vía digamos que democrática, o simplemente a las bravas, y he visto los solares que deja el populismo de derribo.
No quiero decir que las alternativas conduzcan a la Utopia de Moro, no es eso, pero creo que debemos diferenciar entre una mala distribución de la riqueza, y la desaparición de la riqueza, que de mala forma tras ser malvendida, acaba solo en el bolsillo de una minúscula camarilla de políticos.
He paseado por Cuba varias veces, y he visto lo que el populismo cubano ha hecho con sus ciudadanos, literalmente los ha sumido en la más absoluta miseria durante más de seis décadas, y no creo que haya muchas posibilidades de cambio a mejor para el cubano de a pié.
Desde luego, el régimen de Batista no era el ideal, es más, era una absoluta cabronada, pero la isla tenía al menos unos activos productivos que desaparecieron con la llegada del castrismo. De la misma forma había una clase que empezaba a ser media, por los requerimientos de servicios que iban surgiendo de las estructuras hoteleras, de clubs y casinos que se iban creando. Y era el momento en que de alguna forma el sistema esclavista de los ingenios azucareros iba desapareciendo, con el regreso de los terratenientes españoles a la metrópoli.
No lo sé, pero parece que si alguna familia rica hay en el mundo, entre ellas está la de los hermanos Castro, sin duda, pero la isla ha sido esquilmada hasta límites imposibles de soportar.
Y todo a cambio de formar algunos muy buenos médicos, sin medios, claro, y mantener la prostitución que se pretendía eliminar con la revolución, pero que no pudo ser. Y es que el balance es desolador, tanto, que la población que ha visto secuestradas sus vidas ha desarrollado el síndrome de Estocolmo, y hasta son capaces de alabar a sus raptores.
En Venezuela, las dos décadas de chavismo, han conseguido lo mismo, y mi sentimiento es que el proceso ha avanzado tanto, que será difícil revertir el derrotero en el medio plazo.
Las noticias que llegan son asoladoras, especialmente en un país que se sienta sobre las mayores reservas petrolíferas del mundo, de las que no llega nada a la población, a la ciudadanía.
Y es que como en Cuba, se enfrentan al drama de las estanterías vacías, esas que ví en el Berlín de Honecker donde los ciudadanos llevaban sus bolsas de plástico por si había algo en las tiendas que les fuera útil, o en la desolación de las ex repúblicas soviéticas donde la destrucción es total, tras el paso de los populismos, aunque fueran los del siglo XIX, o XX. Fábricas abandonadas desde el Volga hasta el Pamir, tierras yermas como consecuencia de la sobre explotación de la tierra, lagos desecados tras el negocio del algodón, y gente miserable, abandonada, muerta en vida.
Los temblores que el socialismo está experimentando en Europa, posiblemente provengan del fracaso venezolano, como afirma en una entrevista a Diario 16 Pedro Carmona Estanga, antiguo presidente de la República. La carta de presentación exhibida es penosa, al constatar que el Estado es el peor de los empresarios, el peor de los emprendedores, y a veces el peor de los administradores.
Así que a las tierras quemadas que dejaron los movimientos comunistas del siglo XX, y de la que apenas ha levantado cabeza Alemania del este, se va a sumar ahora la Venezuela chavista.
Debo reconocer que el populismo que se está intentando infiltrar a lomos del descontento en E·spaña y en algún que otro país de Europa, con signos quizás ligeramente diferentes, ha sido motivado por el desencanto que la gestión de la crisis provocada por la falta de control a las acciones de grupos ultraliberales del comercio y las finanzas, y la consecuente pérdida de recursos que ha sufrido la ciudadanía.
Y soy capaz de entender, que apetezca demoler todo, (la aparente opción de estos grupos), y luego ya veremos, morir matando, vaya, pero al final morir.
Y el socialismo internacional de forma tímida se ha acercado a estos movimientos, sufriendo las consecuencias electorales que conocemos, y que en la Europa continental son más que evidentes.
Pero pensar que la actual situación es idónea, también es un error, ya que la distribución de la riqueza se ha vuelto enormemente injusta en las sociedades occidentales, y el populismo, me temo que no es la solución.
Desde mi ingenuidad, esa que se cree que Oswald mató a Kennedy el solito, porque le caía fatal, pienso más en la corrección del sistema que en la demolición, lo mismo que pensaba hace cuarenta años cuando estaba encima de la mesa la famosa disyuntiva entre ruptura y reforma, porque he ido viendo a través de estos años de vida que lo más fácil es destruir, lo casi imposible es reconstruir tras la demolición, y lo más práctico, aunque desesperante a veces en su lentitud, es ir mejorando todo aquello que es susceptible de hacerlo, y por supuesto sin perder nunca de vista que los ciudadanos van primero.
Ciertamente la tarea es ingente, y las dificultades de los acaparadores de recursos ponen a un proceso en el que vean peligrar el desvío de dinero hacia sus arcas serán infinitas, pero yo es el camino que veo más eficaz.
En el intermedio, seguiremos los pobres confiando en que Dios nos envíe el maná, sea lo que sea, pero que alimente, sane, eduque, y dé cobijo. Lo demás, me temo, es secundario.
Con su pan se lo coman

Libertad sin ira…

Uno ya se permite el lujo de mirar hacia atrás, y como la vida está justo donde te encuentras, tampoco puedes perder el punto de actualidad, pero es lo que hay, hoy me da la vena Abuelete Cebolleta, de los Cebolleta de las tiras cómicas, no recuerdo si de Vázquez o de Ibáñez, pero eso es lo de menos.
Aprovechando que me tocó una pedrea en esa lotería en la que tú decides tu suerte, me acerqué al kiosko, pero no al virtual, sino al de verdad, y me encontré con dos revistas y ocho euros en el bolsillo, así que tirando de esfuerzo y nostalgia me las he echado a la mochila, que al coleto de este finde no pasa.
Una fue revista desde que nació, Cambio16, y recuerdo leer en aquellos tiempos en que Juan Tomás de Salas, encabezaba los movimientos de la transición desde la prensa, claro, y a quien de vez en cuando Franco le largaba un pescozón en forma de cierre o multa.
Recuerdo las colaboraciones de Pepe Oneto, y como disfrutaba de muchos de los artículos que aparecían entre sus páginas. Había mucho colorín, es cierto, pero me sirvió para creer que siete años después de la fundación de la revista, en esta puñetera España, tendríamos una Constitución, y unas elecciones libres.
Cierto es también, que cuando me ponía en plan erudito, me lanzaba a leer Triunfo, o Cuadernos para el diálogo, de los que recuerdo en el primero las demoledoras críticas teatrales de Joan de Sagarra, que soñaba con que la Gauche Divine se asentara en Barcelona, y lo que quedó del intento fue un Tuset Street, cutre y provinciano, y una Teresa Gimpera que nos hubiera gustado tener de novia a alguno de mi generación. Pero la verdad estaba escondida en “Las últimas tardes con Teresa”, o en los libros del Candel, cuando se adentraba en Can Tunis, o en el Carmel….
Por ahí escribían los García Trevijano, o los Morodo que parecían tener en la punta de sus dedos el secreto de la pureza democrática, hasta el bueno de Ruíz-Jiménez consiguió atraer mi atención hacia alguna de sus tesis.
Eran otros tiempos, sin los que estos serían imposibles de comprender, y entiendo que cuarenta años más adelante, en nuestros días, todo aquello que se pensaba, y por lo que algunos decimos que luchamos, sin saber realmente que hicimos, no haya quedado con detalle en ese subsconsciente que debe tener la sociedad moderna.
Ahora la tele se empeña en reverdecer aquellos años, y me parece muy bien, pero que muy bien, que si la serie de la transición, que si recordar a Suárez, a don Torcuato, y a toda aquella gente que condujo al rebaño ibérico hacia los pastizales en los que hoy nos encontramos.
Pero para mí los años de Cambio16, de Triunfo, de Cuadernos para el diálogo, incluso de Ajoblanco o el Hermano Lobo, sin olvidar, por supuesto aquel Diario16, hoy convertido en revista de salgo cuando puedo, fueron los buenos, fueron donde se fraguó lo que a final de la década de los setenta culminó con el sistema político que más o menos tenemos hoy.
Y eso empezó en esa década, que parecía haber tomado algo de los acontecimientos del Paris de Cohn Bendit, de los profesores de aquella Sorbonne, donde se escuchaba a Sartre, se leía a Camus y se veían las pelis de Truffaut. Parecía que veintitantos años después se había acabado la guerra europea, y ciertos aires de libertad, que hasta el General De Gaulle tuvo que irse a casa antes de tiempo.
Y ahí quizás empezara a fraguarse la caída regímenes de Franco, De Gaulle y Oliveira Salazar, con las matizaciones en cuanto a calidad democrática que ustedes quieran.
Y hoy al encontrarme en el kiosko con Cambio16, y a su transformado Diario16 me acuerdo de Jarcha y de aquel libertad sin ira, porque las portadas de hoy, son de entonces.
Cambio16, se descuelga con el puño y la rosa, que me daba por el título “Socialdemocracia, el reto de su reconstrucción”, que me iba a encontrar la reseña de aquel treceavo congreso del PSOE en Suresnes, pero no parece, que me temo la cosa aquella está superada, y que estos chicos ya no están en el exilio, que 1974 no es 2017.
Los amigos de Diario16 salen en primera con una foto de Gibraltar, y encabezan con “La roca de la discordia”, vamos, como si estuviésemos a punto de alguna de aquellas asonadas de Franco a por lo de ¡Gibraltar español!.
Tampoco me temo van por ahí los tiros, que la cosa es que se nos ha colado un nido de piratas, ¡digo piratas!, ¡Corsarios!, que la patente se la ha dado su Graciosa Majestad Isabel II, que hay mucho contrabando que hacer, mucho dinero que ocultar, y nada mejor que esconderlo en terreno europeo.
Ya veré que piensan los herederos de mi nostalgia, que me temo, cuando de veras me eche las revistas al coleto hablarán de paraísos fiscales que dejarán de serlo, de fortunas ocultas en las guaridas de los monos gibraltareños, y cosas así, que prefería Gibraltar cuando te pasaban de matute tejanos, whisky barato y Marlboro de deshecho.
Por cierto me encanta que se subtitulen los de Diario16 como “El diario de la segunda transición”. Tiene mucho de romántico.
Pasaré pues a la sala de lectura a ver qué es lo que hay tras las páginas de esas revistas, aunque me temo que será un déjà vu, como todo lo que leo, lo que escribo, lo que me dicen, lo que me susurran y lo que creo.
Y es que solo se han cambiado los disfraces en estas décadas, que estamos todos seguro de que vivimos como siempre, a lomos de los de siempre, y con las esperanzas de los de siempre, pero hoy sábado, que me ha tocado una pedrea, he decidido no amargarme la vida.
Con su pan se lo coman

El cristiano

Leo con profunda tristeza que Cristiano Ronaldo, ese preclaro hijo de Funchal, quiere irse de España, y al parecer, dice la noticia que publica O Globo, se lo ha dicho al Tito Floren y todo.
Un desastre nacional, que se nos va Don Cristiano, o a lo mejor no, quién sabe, no a que no se nos va, y no a lo del desastre nacional, que tampoco vamos a rasgarnos las vestiduras, que cuando se nos desterró León Felipe, no se enteraron más que sus allegados, y la cosa no pasó de un “otro rojo menos dando por culo”, que diría el macho cabrío de la camisa azul.
Y Cristiano se va, que los fiscales no le tratan como merece, que al parecer dicen de él, ¡de él!, que le ha changao a la hacienda pública quince millones de chuflos, y eso Don Cristiano no lo haría jamás, que es cosa de los malditos asesores y abogados que le rodean, que el tenía en su privilegiada cabeza que por pagar a la hacienda española, ya había pagado, y con creces, que es un caballero portugués, aunque venga de Funchal, y así no debería tratarlo nadie, un sin vivir está padeciendo el pobre hombre, el hacedor de la duodécima.
Y lo malo no es eso, es que Messi salió casi de rositas, y eso no puede ser, que el es el mejor, el que debe a hacienda, más perras el que más gana, el que las preña por correspondencia, el que no tiene pies de oro pero si botas de ese metal.
Y no se lo agradecen, así que se nos llena de tristeza, de amargura, y dicen en O Globo, que toma las de Villadiego, que tampoco es mala cosa, por cierto, que coge el canasto de las chufas.
Y al Tito Floren se le abren las carnes, ¡él, que lo había tratado como a un hijo!, no puede más y tendrá que enjugar el llanto con unos ciento ochenta millones de euros que alguien quiere pagar por el vendedor de camisetas más grande do Mondo.
Marche usted don Cristianito, marche usted en buen hora, deje que le llenen los bolsillos a Don Floren, que seguro se maneja mejor que usted con los fiscales de la hacienda pública española, que el andar todo el día arriba y abajo con los políticos que quieren ir al palco del Bernabeu tiene su premio.
Pero quizás todo esto no sea más que una de esas serpientes de verano que nos asolan a la que nos descuidamos, que como los calores parece que se han adelantado, de algo tienen que vivir los de O Globo, y tras ellos los noticiarios de la Terele, del uno al seis, o los periódicos, o las radios.
Y es que como eso del estado de la nación salió de lo más aburrido, de lo más huero, de lo más chirle, y hasta pelín hebén, pues no queda otra que lanzarse a la noticia de O Globo, que el primo iglesias, aunque se ponga suavizante en la coleta, me temo que ya no vende, y es que ya está muy visto ese muchachuelo penene, o asimilado, que uno ya es muy antiguo, y las cosas han evolucionado.
A quien ha y que reconocerle un sentido publicitario y político de primer orden es a todos los que desde la hacienda pública y desde la judicatura han vuelto sus armas contra don Cristianito, que nos pilla en un si es no es, con la declaración en la mano, y la sensación de que nos quieren esquilmar, pero con esto de pelotero Ronaldo, habrá que ver quién es el valiente que se enfrenta a las huestes de Montoro.
Ese Montoro que anda perdonando vidas y haciendas a los de su cuerda, y que ¡ya se sabe!, en caso de necesidad se hace una amnistía fiscal, y a seguir con las historietas.
Y a los de mi Catalunya indepe, me los tienen asombrados, no era contra San Leo, no era sólo contra nosotros, ahora también es contra el Madrit (ens roba).
Pero el “astut”, seguro que ve la jugada, se trata de hacer rico al Madrit (ens roba), y de paso ofender a una región europea como es ese maravilloso archipiélago de Madeira, que seguro tiene alma indepe, como la nuestra.
Yo, ¿qué quieren ustedes que les diga?, que a mí todo esto se me da una higa, que sin Don Ronaldo se preña por correspondencia, él sabrá, que si le debe o no dineritos al Estado Español, ¡ellos sabrán!, que si se quiere ir o se quiere quedar, por mí que haga de su capa un sayo, y que quien quiera pagar 180 millones por su sonrisa, pues él sabrá, que de mi lado encontrará solo mi bendición.
Y es que no nos damos, o no queremos darnos cuenta de que todo esto, no va con nosotros, ni un poco, aunque sea verdad todo lo que dice O Globo, que lo que va con nosotros son aquellas cosas cotidianas, las que por la mañana mueven a tantos y tantos españoles a dejar la cama, y a meterse en el atasco de turno, o mucho peor, en el metro de los sudores, en las angustias de las facturas de fin de mes, en las putadas que cada día se le van ocurriendo a los administradores públicos de turno.
Pero es lo que sale en los papeles, que vender a Don Cristianito, a lo mejor es vender vaca vieja, a precio de oro, y encima se le escapa al fiscalcito que se ha empeñado en empapelar a todo quisque, que hay que conseguir que hasta la viuda del taxista, que recibe su pensión no contributiva, le engañen en la delegación de hacienda con la declaración esa que tienen que hacer los pobres, por Internet, claro, usted que tiene 500 euros al mes de pensión, y no sabe lo que es un ordenador.
Pero bueno, sea todo por lo de la serpiente de verano, que sin ser yo el dueño de una de esas casas de apuestas que andan por ahí, me ponía a apostar a que si se quedaba o no, a que si iba a la cárcel, o no, que en China me dicen que no hay tratado de extradición, y a lo mejor en Beijin le encuentran un apartamento dentro de la ciudad prohibida, que a él se lo permiten todo.
Yo voy a ver si me dan de comer en algún sitio, que este calor me abre el apetito.
Con su pan se lo coman

Piove….¡Porco governo!

Parece que no cejamos en nuestra creencia de que todo lo que nos pasa proviene del gobierno, del ¡porco governo! de la frase italiana, y a veces llevamos razón, y a veces me temo que muy poquita.
Hoy no llueve, desde luego en esta mi piel de toro, que andan asándose los pájaros, y no hay quien se tome para comer algo más que un gazpacho, con todas sus bendiciones, eso sí, que tampoco estamos para “enflacar”.
Y es a cuenta de esta cosa del calor, (de Despeñaperros para abajo, la caló), que me viene la cosa a meterme con Tito Trump, que si se pone bruto con lo del calentamiento global, y por estos pagos tenemos que subir el colchón al “terrao”, seguro que tiene mucho que ver.
No soy yo de los de que el calentamiento que estamos sufriendo venga de aquí o de allá, que calentarnos, nos calentamos, pero honestamente no sé si es la actividad industrial, los pedos de las vacas, lo guarretes que somos en las ciudades, o María Santísima, que seguro tiene algo que ver en la cosa.
Pero lo suyo es decir lo de “porco governo”, que seguramente tiene mucho que ver en el asunto, que si la cosa anduviese de enfriamiento global, decíamos lo mismo.
Y es que estas cosas son así, como no se puede aplicar el método científico de manera irrefutable para determinar las causas de que se nos queme el culo cuando nos sentemos en el coche, estamos delante de un indeterminado, que es el mejor caldo de cultivo para el “porco governo”, que así podemos defender una teoría y la contraria llevando siempre razón, como Groucho, que puede tener tantas convicciones inamovibles como le dé la gana.
Pues sí, hace calor, y nuestros queridos señores diputados van a tener que sudar la camisa en la Carrera de San Jerónimo, con esas cosas de las mociones de censura sin más aquel que la propaganda barata según mi entender, que servirá al convocante.
Y ese es nuestro porco governo, en el que incluyo todas las instituciones que administran las diferentes parcelas de nuestras vidas, desde los illuminati de la Plaza Sant Jaume, hasta el Tito Trump, que se le ha metido la doña en casa.
Y hay que ver como la recibió, que más besos le da al Putin el muchacho, pero claro medio millón de dólares diarios del contribuyente americano para la seguridad de la chiquilla en Manhattan, quizás sea para repensarlo, que en la Casa Blanca hay sitio de sobras para llenarlos de recuerdos, o para vivir de los de los antiguos inquilinos, que tacita a tacita ya va habiendo una Historia de la Casa Blanca.
Y el “porco governo”, de aquí y de allá anda a lo suyo revolviendo el río para ver si les sale por fin un buen Campanu. Nuestro burócrata bruselensis quejándose de que los británicos no van a ir el lunes a la reunión para negociar su salida, y eso rompe los plazos establecidos dejando vía libre a la improvisación aterradora.
Que doña May no ha apañado aún su camarilla, la mujer, y hasta circula el rumor de que su graciosa Majestad, este año, a lo mejor falta a Ascott…¿quién lo sabe?, porque el discurso de la Corona en el inicio de legislatura tiene su importancia.
Y a mí ¿qué?, como si se mojan las pamelas de Ascott por una de esas “shower” intempestivas, que no me importa, como tampoco me importa demasiado que se hunda el Parlamento Europeo, el edificio, quiero decir, que aunque tiene menos de veinte años se nos viene abajo, y es que no tomaron nota de la catedral de Strasbourg, que tenían al lado, para que la cosa durase, y andamos con el Louise Weiss, que si lo llenamos de retales o lo tiramos y hacemos otro. A lo mejor si me importa algo que quieran hacer otro edificio nuevo, que aunque tienen también sus señorías la sede de Bruselas, parece que les sabe a poco, como a mí me sabe a poco lo que hacen, que no sé si hacen algo.
“Porco governo”, que me va a amargar los telediarios de estos días, con el calor que hace, con pillerías, con reglamentos, con vulgaridades, con palabras soeces, con rufianes y ladrones, con tanta, tanta basura, que a lo mejor lo inteligente es irse al Santa Bárbara a tomarse unas cañitas bien tiradas aunque sean con patatas fritas.
Y este porco governo, que sigue mirando hacia el lado de donde vienen las comisiones, hacia el lado en el que se establecen los caminos oscuros del dinero, no le importa bque susu miembros reciban comisiones desde Rusia, con amor, o desde Capcentelles, que si la cosa acaba con unos duros más en el bolsillo adecuado, habiendo pagado todos los peajes, todo va bien.
Y el porco governo de la Justicia, que me importa un bledo que sea local o que mee Coca-Cola, paseará sus puñetas con cuidado de no herir al León, que ese enseña las garras y si las usa, duele.
Y al final, el porco governo del Imperio, se encuentra con los turistas encabronados, que le caen las visitas un 30%, que a nadie le apetece ir de vacaciones y tener bronca con el funcionario idita de la aduana yanqui. No, no apetece mandar a tomar por donde amargan los pepinos al funcionario de ese “porco governo”, así que me quedo en casa, así que mientras esté Tito Trump, a América que vaya su señora tía política.
Será por eso que vienen por España en vez de emprender la aventura americana, todos esos turistas alemanes, ingleses, nórdicos ellos, que aquí el alcohol es barato y la policía transige, no sea que matemos a la gallina de los huevos de oro.
Por lo demás, sin novedad en el frente, que todos seguimos tan guapos y tan puestos, que nos tienen estos porcos governos, llueva o no llueva, nos roben de esta o aquella manera, nos den espectáculo en cualquiera de los hemiciclos o cortes de justicia, no solo cansados y aburridos, sino entrenados.
Y es que si haces una buena campaña de márketing, dejas fuera del Parlamento hasta a Doña Marujita Le Pen, como se descuide, que el mundo ya no se cree nada.
Somos unos descreídos
….ma, non piove.

El Imperio sigue abusando

Un españolito, dice hoy el periódico, ha sido enchironado de mala manera en presidio del Imperio, durante cuarenta días por haber estado en Siria y en el Líbano, hace más de seis años.
Por supuesto, el cabestro del funcionario analfabeto con pistola, la policía y a saber quiénes más que anduvieron en el asunto, no pueden afirmar, según la noticia, que nuestro compatriota engañara, que decía en sus formularios que había ido a Siria, a Líbano, como arquitecto que es a visitar Palmira, a visitar Baalbek, y posiblemente se acercara a la mezquita de los Omeyas de Damasco, y algunos sitios más, como yo, como tantos y tantos viajeros, o visitantes esporádicos de los lugares de la tierra que desde siempre han despertado nuestra curiosidad.
Y la curiosidad, al menos en mi caso, llegó por la lectura, quizás por el cine, o por charlas con los amigos, cosas que en esa parte miserable de nuestro planeta que es el Imperio parece que no entienden, parece que no está a su alcance.
Para mí, pasear por Persépolis, ver los complejos alrededor de la Madraza de Isphahan, descubrir con mis propios ojos lo que significó Crac de los Caballeros, los puestos defensivos del desierto sirio, los caravanserai de la ruta de la seda, desde mi punto de vista, no constituye un delito de terrorismo, ni siquiera hace sospechoso a un ciudadano de algo más que de su deseo de conocimiento.
Pero ese Imperio miedoso, inculto, miserable, ambicioso de poder, no es capaz de discernir sobre algo si no puede llevarlo al terreno de la violencia, que al fin y al cabo es lo que han hecho.
Estas bestias antediluvianas, no son capaces de comprender que hay seres humanos que necesitan entender el mundo que les rodea a través de las obras que los diferentes períodos históricos han ido dejando como muestra de su paso por la faz de la tierra, son bestias que apenas saben algo más que pegar un puñetazo o los resultados de las series mundiales de base ball o de rugby.
Yo tuve más suerte que el arquitecto, a mí simplemente no me dejaron cruzar la frontera en Vancouver, pero no me humillaron físicamente, no me pusieron el mono naranja a lo Guantánamo, no me esposaron, no me encerraron y no tuve que pedir auxilio al cónsul español, que por cierto estaba cagado de miedo, y permitió, de la mano del Ministerio de Asuntos Exteriores, del señor Ministro, del Presidente del Gobierno, por no hablar de Su Majestad el Rey, y las Instituciones comunitarias que le concedieron el pasaporte.
Todas estas instituciones, y quienes las administran, permitieron el abuso sobre su compatriota, mientras buscaban pañales para que no se desparramase la diarrea que el tema les había producido. Que de quejas diplomáticas, o mejor dicho, medidas de respuesta al abuso del Imperio, ninguna, apenas un suelto en la prensa de esta mañana.
Así, que me avergüenzo de toda esta calaña, empezando por los americanos del norte, que tienen miedo de sus sombra, que están atemorizados por las barbaridades que llevan haciendo hace más de dos siglos, en los que han matado a más gente que Hitler, Stalin, Mao, y Pol Pot, todos juntos. Eso sí en nombre de una democracia en la que ni ellos mismos creen.
Estoy cabreado, muy cabreado, estoy avergonzado de la reacción de mi país, estoy avergonzado de las autoridades de esa Europa Unida que dicen está ahí para cuidar de mí, para evitar que me ocurra nada malo, para evitar que abusen de mí, y que no son capaces de defender a un compatriota de una organización aduanera llevada por gente que no sabe ni siquiera interpretar un protocolo.
Es el miedo de Mr. Trump, de su sociedad cagueta, de su sociedad miserable y acomplejada, que piensa, ¡que digo piensa!, que supone que el gritar, el sacar pecho empujando a otros, el arrollar los derechos democráticos de las personas, va a darles seguridad, cuando el enemigo es su mismo sistema.
Va a ser corta mi reflexión hoy, que acepto sin mayor problema que no dejen entrar a nadie en su tierra, pero no que detengan a quien llama a la puerta, con no abrir es suficiente.
Lo demás de esta gentuza de Tijuana, de San Diego, no es más que prepotencia barata, y miedo, un miedo atroz a utilizar el raciocinio, un miedo atroz a que alguien les crea débiles.
Pues que conste, yo, que no soy nadie, sé que son débiles, lo son por muchas escopetas que tengan, lo son por mucho que griten y empujen, y más débiles aún son las autoridades comunitarias, o las españolas, que no han tenido la valentía de enfrentarse a estos atropellos, respondiendo al Imperio como se merece, por vía judicial y diplomática, haciendo que sus tribunales, gracias a una buena querella, compensen al ciudadano español, y al ciudadano francés que han pasado por este trance.
Lo demás es perder el tiempo.
Con su pan se lo coman
http://politica.elpais.com/politica/2017/06/10/actualidad/1497115785_182365.html

El señor Ortega, y sus dádivas

Gracias señor Ortega por intentar ¿regalar? trescientos y pico millones en chatarra de esa que se usa para curar una de las enfermedades más dañinas que pueden sufrir los seres humanos, muchas gracias de verdad, pero por una vez estoy de acuerdo con el gobierno que le ha sugerido a usted, a don Amancio el de los trapos, que utilice su dinero de otra manera, que por el momento en estos pagos, no necesitamos que nos diga usted en qué debemos gastarnos el dinero.
Teniendo en cuenta que usted, Don Amancio, no se gasta un duro en publicidad, vamos de esa que te interrumpe la peli de miedo, o la porno, que para el caso es lo mismo, ha hecho usted con esta historia un “study case”, digno de ser estudiado en Stanford, por lo menos.
Y es que se va a hablar de usted, y consecuentemente de su firma, mire usted, que hasta este mindundi lo está haciendo, pero es que este mindundi está literalmente hasta los cojones, y espero que mis lectores, entre los que me consta hay personas de piel muy fina, disculpen el exabrupto, de ese intento de fundaciones como la suya, y otras de pelaje similar, en brillar con el dinero que se ahorran de impuestos usándolo para hacer política, sea esta social, o de lo que a usted le dé la gana.
Mire, creo que si realmente quiere hacer usted un bien a la sociedad, empiece por poner orden en su casa, y quiero decir con esto que pague a la parte de empleados que tiene usted en semiesclavitud por todo el mundo, un sueldo…¿alemán?, si, me refiero a sus empleados, o a los que trabajan de alguna forma para su organización en Nepal, en Bangla Desh, en la India o donde sea que los tiene.
Y ya sé que es algo que podría costarle la compañía, que la competencia es muy mala en esas cosas, pero con su fortuna personal que ha salido de los lomos de todos esos ignorados seres humanos que trabajan para usted , si podría compensarles, sin quitarle un duro a los accionistas.
Trescientos millones de euros se gasta usted en publicidad comprando cuatro cacharros que dentro de dos años serán material obsoleto, y que además, por la razón que sea no han sido considerados adecuados por las autoridades sanitarias que los españoles hemos elegido democráticamente…¿es que quiere usted gobernar en la sombra, un poco más de lo que ya lo está haciendo?.
Puedo darle otra idea, si cree que subir la renta de los semiesclavos que trabajan para usted no le parece bien, y es que ya que le interesa eso del cáncer, dedique usted su fortuna a la creación de un instituto de investigaciones oncológicas que actúe a nivel global, y que ceda a la humanidad todos sus desarrollos, y por favor, no nos recuerde cuando lo haga que está usted detrás, será entonces cuando lo admire.
Lo demás es ostentación, y ambición de más poder, y yo no le he votado, Don Amancio, no le he votado para que interfiera usted en la política sanitaria de mi país.
También podría sugerirle que fuera usted casa por casa de ese casi treinta por ciento de españoles en riesgo de exclusión social, casi quince millones y cubriese usted sus necesidades, de forma anónima, claro, que con los casi setenta mil millones que dicen que usted patea, nos resolvía el drama, y a lo mejor ganaba algún cliente.
Pero no, queda mucho más bonito decir aquello de que me sobran trecientos y pico millones, y como ya tengo piso, apartamento en la playa, coche para mí y para la señora, y hasta un barquito, pues lo dejo para que la gente se cure del cáncer.
Creí que no lo diría nunca, pero estoy de acuerdo con la decisión del gobierno de sugerirle Señor Ortega, que evite usted el gasto, que la política sanitaria de la lucha contra el cáncer es un tema de la organización administrativa de un país democrático, y sus injerencias, como poco molestan, y realmente lo que hacen es ofender.
Y que conste que no le envidio Señor Ortega, no envidio ni su posición, ni su fortuna, ni siquiera su carrera profesional, que todo eso me parece muy bien, es más le aplaudo de corazón, y no dejo de adivinar mucho buen criterio en la historia de su vida, pero como le he dicho, no quiero que usted interfiera en la política de mi país, a no ser que usted se presente a unas elecciones con un programa que me parezca adecuado no solo para mis intereses, o se limite a ejercer su derecho a votar la opción que le parezca más conveniente.
Y dicho esto, permítaseme extender esta bronca al señor Gates, al dueño de Caralibro, y a tantos y tantos que usan su dinero para alardear de la limosna que dan, que si lo hicieran de forma anónima, que es como se da la limosna, nadie se enteraría más que el receptor del favor.
Todo lo demás son intentos de manipulación más o menos burdos en aras de mostrar el brillo personal, y los beneficios que tan generosas almas dan a la humanidad.
No quiero pensar en tanto bienhechor, cuando se han enfrentado, no ya a una crisis en sus empresas, sino a una posible reducción del dividendo, en la forma en la que han sacrificado a sus trabajadores, y ya sé que no fueron ellos en primera persona, que para eso ya tenemos el departamento de recursos humanos.
Así que por caridad, dejen ustedes de fastidiar con sus limosnas, limpien primero su casa, en el improbable caso de que no esté limpia, vayan a jugar al golf en su isla privada. Vuelen en su jet, también privado, o naveguen en su barco de cien metros de eslora, pero dejen que la sociedad tome las decisiones siguiendo las reglas del juego democrático, que para eso lo tenemos.
Así que ustedes disimulen

Susto o muerte

Que es a lo que los británicos se tienen que enfrentar hoy con eso de las elecciones, que si sale May les van a seguir apretando las clavijas, y nadie como una inglesa para eso de la disciplina.
Si tiene mayoría absoluta, que puede ser, nos divertiremos con las negociaciones a cuentas de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, que por lo menos habrá partido, eso sí, los británicos que vayan preparando un buen sistema privado de sanidad, otro de pensiones, y el último para asegurar el adoctrinamiento educativo de sus hijos, que lo de la seguridad privada, policía privada, y mercenarios en la “Army”, ya lo tienen muy adelantado.
Corbyn no creo que consiga esa mayoría absoluta pero como tenga los apoyos necesarios en la cámara, va a favorecer a los de la Unión Europea como lo harán los escoceses y los del Ulster, y las negociaciones de la salida pueden ser muy favorables al continente.
Además este pollo, a la antigua, vuelve a soñar con las nacionalizaciones de empresas de los sectores que considere estratégicos, y aumentar el tamaño del estado hasta donde le dejen.
Lo que he podido leer de los programas de la campaña, hacen pensar en que el bueno de Corbyn anda sin un programa económico definido, y puede liarla parda, como se le ocurra, en caso de que alcance el 10 de Downing Street, empezar con recetas de mitad del siglo pasado a lomos de los independentistas escoceses o norirlandeses. Ya veremos, que en estas cosas los británicos tiran con la misma facilidad de pragmatismo que de demagogia. Hay partido, y parece que el viento sopla a favor de Europa, siempre, claro, que Doña Ángela no la pifie en setiembre.
A todo esto, parece que James B. Comey, antiguo director del FBI, despedido por las bravas por Tito Trump, va a ir a la comisión del senado americano con la escopeta cargada de perdigones salados apuntando al culo del pobre Trump.
Que si la ensaladilla de los lunch de campaña era rusa, que los mantecados eran de la estepa…(no quedó claro en la grabación si eran de Estepa o de la estepa), pero adelante con los faroles por si cuela.
Y el caso es que la sombra de la revocación presidencial está encima de la mesa, y hay demasiada gente que le tiene ganas al muchacho…¿qué le vamos a hacer?.
Pero al final, todo esto apenas sirve como charleta de café a media tarde para los antitaurinos, que los del tendido del siete están que si Ponce, que si el Juli, mientras se nos viene encima esa cosa de la ola de calor…pues nada, ¡agüita de la fuente del Berro!, que diría un castizo, y nos recordaría Don Pío,. que si hay que aguantarse, se aguanta uno.
Y por estos pagos, que se nos llena la boca de cualquier cosa, menos de palabras con sentido, nos van a montar sus señorías un espectáculo de esos que ya sabes en final, como en las pelis porno, que sabes que aunque se den más de un beso, no hay forma de que los protagonistas se nos casen. Pero ante todo una buena moción de censura, que si no, nadie habla del señor Iglesias.
Y no, don Iglesias no podrá con Marianico, y nos va a hacer perder el tiempo a todos, para enterarnos de lo que ya sabemos. Ellos sabrán, pero a mí me cuesta una pasta, esa propaganda gratuita, que me tienen el corredor mediterráneo de lo más olvidado.
Pero ya está la cosa que empieza a oler a vacaciones, y a mí me está aburriendo solo el pensar que va a estar todo lleno menos a lo mejor algún trozo de Madrid, que hay japoneses, coreanos, y hasta chinos de sobra yendo de excursión a los saldos de Las Rozas.
Así que empieza la época de las moscas, las siestas con calor, el gazpacho de bote, la carrera de la sombrilla en Benidorm, que me la han regulado más que el Grand National, la botellita de Chablis siempre dispuesta en la nevera, que los sofocos no se curan con agua, ni falta que nos hace.
El asunto de empezar una cosa ayer y acabarla hoy, tiene su gracia, que ya sabemos que pasó en la Pérfida, y aún me estoy sujetando la mandíbula para que no se me desencaje de la risa.
En esa cosa del Brexit, espero que los British vayan haciendo una buena zanja para meter todos sus deshechos radiactivos que ahora envían a Francia, que a lo mejor el señor Macron les sube el precio, con eso de que son antieuropeos.
Y por estos pagos está el Constitucional sacando colores a diestro y siniestro. Los peperos que apoyaron la amnistía fiscal, en vez de enviar los inspectores de hacienda donde debían, reciben un buen revolcón por mucho que nos digan que la situación era desesperada, que si no, nos intervenían….¿no será que llevamos décadas sin hacer el trabajo en la inspección fiscal?, ¿no será que hay connivencias desde los tiempos del Duque de Lerma?. Seguro que no hubiésemos sufrido la crisis esa que ha servido para robar más a los ciudadanos, si en vez de perseguir el I.R.P.F. de Doña Euduvigis, la viuda del tercero, que le falló la declaración en quince céntimos, se hubiesen dedicado a lo que tenían que hacer.
Y mis compatriotas, tan felices ellos, en el patio de los naranjos del palacio de la Generalitat, dando un discurso patético, que parece que “el astut”, lo hubiera diseñado.
Y por estos lares, la peña descojonándose, que como pongan algo por escrito, más de uno va a tener que hacer más que mutis por el foro, o buscar una salida a lo Ibarretxe, que tampoco viene mal.
Yo creo que lo que debo hacer es disfrutar del fin de semana, porque si de estos pollos depende mi tranquilidad, lo tengo claro, como doña May, como nuestro Montoro, como el Puigdemont, como nosotros mismos que andamos en manos de estos indocumentados.
Así que hasta mañana, que hablaremos de Amancio Ortega.
Con su pan se lo coman