Panafricanismo

Estuve el otro día en una conferencia sobre el Panafricanismo, y debo reconocer que aprendí muchas cosas, pocas sobre el Panafricanismo, cierto, que las ideas que ya se habían instalado en mi cerebro se confirmaron, no sin cierto dolor en mi corazón.

Para quienes no tengan ganas de acercarse por las enciclopedias digitales, les diré que se trata de un “movimiento político, filosófico, cultural y social, que promueve el hermanamiento africano, la defensa de los derechos de las personas africanas y la unidad de África bajo un único Estado soberano, para todos los africanos, tanto de África como de las diásporas africanas”.

Hasta ahí, bien, nada nuevo, que el proyecto tiene varios comienzos, y si nos ponemos finos, podríamos hablar de un movimiento que arranca hacia la segunda década del siglo XIX, pero que es a mediados del siglo XX en Estados Unidos donde toma una cierta fuerza.

Podemos decir que este movimiento ha tenido cierto impacto en el proceso descolonizador africano, aunque sus objetivos más importantes distan aún mucho de haberse conseguido.

A mí, esté tipo de movimientos, debo reconocer que me gustan, que me gustan mucho, en lo que en principio tienen de intentar que la vida de la gente sea mejor, que a partir de una unidad de valores se pueda acceder a niveles de poder que permitan una defensa de intereses comunes más eficaz. Me gustan, como ya he dicho.

Sin embargo, cuando uno racionaliza e intenta poner negro sobre blanco las experiencias que sobre el continente africano he ido desarrollando, me doy cuenta que estamos hablando de unos mil doscientos millones de seres humanos, que viven en cincuenta y cuatro países, integrados en la Unión Africana alguno de ellos que pueden considerarse Estados fallidos, otros como La República Árabe Saharauí Democrática, y Somalilandia no está reconocidos.

Se hablan cerca de dos mil lenguas en el Continente de las que mil setecientas pueden considerarse autóctonas, aunque las haya que apenas las hablen cien personas.

Con estos mimbres, la idea de crear un único espacio político es desde luego ambiciosa, pero no demasiado realista desde mi punto de vista, hecho que además produce la sensación de una pérdida de eficacia tremenda, sobre todo si se trata de incluir la diáspora en el movimiento.

Pero me centraré en la actitud de las personas que dirigieron en el Ateneo la conferencia/charla del domingo pasado, y que de alguna manera explica la situación africana (me veo obligado a expresarme en general, cuando estos temas siempre prefiero analizarlos de forma individualizada, es decir tratarlos o por países, o mejor aún por regiones.

Me llamó la atención la falta de preparación y la pobreza intelectual con la que se trataron los temas, y como se intentó comunicar la idea del panafricanismo, sin tratar de explicar antes los problemas básicos de África.

El potencial africano es extraordinario, desde cualquier punto de vista sea humano o de recursos naturales, pero la explotación de los mismos, desde mi punto de vista, es inadecuado, y los africanos presentes en la reunión se empeñaban en culpar a las potencias colonialistas de la mala utilización de esos recursos.

Y quizás lleven parcialmente la razón, no se la quito, pero hay mucho que arreglar en casa antes de quejarse o culpar a maldito blanco colonialista, de absolutamente todo, argumentando indefensión frente al expolio al que ciertamente han sido sometidos.

Si leemos la historia de la esclavitud de Hugh Thomas, veremos que ciertamente los blancos, (portugueses, holandeses, ingleses, mayoritariamente), comerciaban con vidas humanas, pero quienes suministraban a los seres humanos eran miembros de tribus rivales, que se lucraban con el comercio de la esclavitud de su rival, lo eliminaban y a la vez ingresaban dinero. Una justificación de guerras tribales perfecta.

Pero de ese hecho no se quiere hablar demasiado, dada su incomodidad, que si se hubiese puesto resistencia “panafricana” la caza de humanos para su venta por europeos, posiblemente no se hubiera llevado a cabo, simplemente por el coste económico. Quien lo hizo casi gratuito fueron las guerras tribales.

El mantener el victimismo, creo que es un enorme lastre para el movimiento panafricanista, ya que una vez identificado al “malo”, y constatado que sin un esfuerzo muy alto es difícil tomar las riendas, lo más fácil es echarse a llorar en un rincón y esperar que llegue algo gratis desde el cielo.

Se intenta hablar de la importancia que la mujer africana debe tener en el desarrollo no ya del panafricanismo, sino de las sociedades que conforman el continente, y es estupendo, pero nadie identifica las inversiones necesarias para formar adecuadamente a la población, y no hablo de enseñar cuatro letras y a manejar una Singer vieja, sino de acceder a estudios universitarios de calidad de forma local.

Y es que entre esos 1200 millones de personas, no ha salido una iniciativa que permita cambiar materias primas por educación, (prefieren cambiarlo por Ferraris), ya que en el ranking de las mejores universidades del mundo, no figuran las africanas. Y hablamos de un tercio de las materias primas del planeta.

Y como consecuencia funesta, los problemas no se solucionan por la inacción local sumada desde luego al poder del neocolonialismo de la sociedad capitalista.

En un entorno como el que nos ofrece el panafricanismo, cabe de todo, pero en ningún momento de habla de la necesidad de la educación de calidad, que no se trata de que vayan cuatro misioneros, con todos mis respetos, a enseñar las letras para que se pueda rezar luego, el compromiso debe ser de la sociedad africana, y ese me parece que no existe.

Porque en el momento en que se analiza el panorama de los regímenes que rigen los diferentes países, nos encontramos siempre con títulos que llevan la palabra democracia por todas partes, pero que en la realidad son satrapías muchas de ellas hereditarias que en el momento en el que se enfrentan a unas elecciones, la cosa acaba a tiros como hemos visto en Kenia, en Benin, en Gabón….

Los índices de percepción de la corrupción de los sectores público en África son decepcionantes, y sin corregir educación, corrupción, organización política más allá de las preponderancias tribales, que desde luego intentan adaptarse a unas fronteras impuestas por las potencias coloniales, es imposible acceder a la mejora de las condiciones de vida de la población en los aspectos que más les puedan interesar, como son la sanidad y el aumento de la calidad y la esperanza de vida, la capacidad real para gestionar los recursos locales, la creación de las comunicaciones que garanticen una movilidad acorde a las necesidades del desarrollo, el establecimiento de vías para que los proyectos de inversión locales vayan más allá de un taller de costura monjil, o un puesto de bananas en el mercado local.

Se necesita formación para desarrollar los países, en definitiva para lograr la libertad que tanto necesita el continente africano, y hablo de formación no para unas élites, sino para el conjunto de los ciudadanos.

Claro que eso pone en peligro demasiadas satrapías, demasiados intereses económicos extranjeros, y requiere una voluntad que no existe ni en África, ni en Occidente, ni en China, que en vez de pagar con carreteras que duran dos años debieran pagar en educación de calidad para los africanos.

Pero eso hace que los negocios sean mucho más difíciles de hacer.

Seguiré hablando de esto, si G.A.D.U. lo permite.

Con su pan se lo coman

 

 

 

La innoble Nobleza

El sistema te dice, Archivo-Nuevo-Abrir, y te pone la página en blanco del día, esa que te apetece llenar con cualquier cosa brillante, llena de ocurrencias, de símbolos, de guiños al lector inteligente, que no deja la cosa de ser el sueño del que escribe.

Pero no hay forma, a veces las fuentes sufren la sequía pertinaz que tanto hizo sufrir a nuestro dictador asesino, aunque llenó los bolsillos de su clan de dinero pantanoso, que se nos muere la nena estos días, la que acompañó a aquel marqués de Villaverde, (Pisaverde hubiera sido más adecuado), y nos cuentan que la familia no sabe qué hacer con los duros.

A lo mejor no se pelean por la herencia, que decía el patriarca que todo quedaba atado y bien atado, que seguro van tirando con la venta de entradas a turistas en el Pazo de Meirás, no lo sé, y la verdad es que no me importa demasiado, como si ya no viven en el pisito de Hermanos Bécquer, desde donde se veía muy bien como volaban los Dodge Dart presidenciales.

Pero no teman, no voy a meterme con el generalito asesino, que está desde hace mucho tiempo en otras dimensiones que no alcanzo, y me alegro, y tampoco voy a darle vueltas a eso tan manido de la fortuna que puede generarse en el escalafón de la milicia o con el sueldo de jefe de servicio en la Paz, como el Marquesito consiguió, y que le permitió, según la Wilkipedia, cepillarse a casi cualquier cosa con faldas que anduviese a su alrededor. Cosas de los nobles, que te salen folladores, y deben hacer honor a su etiqueta de “Señorito andaluz”, de horca y cuchillo.

A esto me ha llevado la muerte de la tal Nenuca, y cierto estado de náusea al releer las historias de esas familias que encarnan todo lo que se puede considerar detestable en los anales de España, y que por mucho que se intente, (que tampoco se hace demasiado), siguen controlando este país como lo que son, gentes que viven de prebendas que se generaron hace más de quinientos años, como ese Marquesado de Villaverde que proviene de 1670.

Demasiados autores que han estudiado la Historia de España, hacen referencia a que el control de este país por familias que recibieron tierras y títulos cinco o seis siglos atrás es algo aún vigente, y además sin visos de poder controlarse o de desaparecer.

Así, que cuando me dicen eso de que estamos en una democracia donde el poder reside en el pueblo, no puedo por menos que pensar en lo lejos que estamos de que eso sea así, que ni lo estamos ni esperamos estarlo, por más que nos hagan creer lo contrario.

Y eso, que con contadas excepciones, ese grupo social que engloba a los llamados “Grandes de España”, no deja de ser, no solo un anacronismo, sino una prueba palmaria que soporta mi percepción. Que grande de España somos mi vecino y yo, la portera de la finca urbana, el trabajador de la Seat, y el barrendero de Fomento. Solo que no se nos reconoce, que nada más injusto que recibir honores nacionales por un supuesto derecho familiar, que arranca en un hecho de armas de hace no sé cuántos siglos, de unas prebendas reales por hechos olvidados, quién sabe si relacionados con la corrupción que siempre nos ha adornado.

Y encima nosotros el populacho, al que nos han dicho que no nos preocupemos, que detentamos el poder, nos vuelven locos las historias de los Alba, de los de Feria, de los Cualquiera, nos deslumbra su desfachatez, su señoritismo, sus abusos, que no tienen coto, que no tienen control.

Alguien, quizás ya esté hecho, debería escribir la historia de la nobleza española, los orígenes de las fortunas, las miserias, e incluso, en caso de que los hubiera, sus aportaciones al país. Deberíamos ser conscientes de lo que significa en nuestra vida de hoy la existencia de esa casta parásita que representa la nobleza española, de sus posiciones en los consejos de administración de las más importantes compañías de este país, de las posesiones urbanísticas, rurales, a las que han ido accediendo y las formas de actuación que se lo han permitido.

No estoy planteando una Revolución Francesa, ni una guillotina en las Plazas Mayores, solamente que aflorase la información, para que los ciudadanos supiésemos dónde estamos, y sobre todo quién está dirigiendo nuestros destinos mientras el capataz le limpia las espuelas del caballo, le refresca la manzanilla, y le prepara la nueva hija del masovero, que acaba de cumplir los quince, y ya va siendo hora de que el señorito la desvirgue.

Lo que no me importaría es saber, saber qué poder económico tienen, cuál es su influencia en el juego político (no olvidemos que hay títulos nobiliarios en el actual gobierno), conocer sus posesiones, sus declaraciones de ingresos, sus litigios. Todo, que en definitiva, ser Grande de España, o simplemente ostentar n título de nobleza, fuerza a quien lo posea a ser noble en el sentido más popular del RAE, y el noble, el que actúa con nobleza no tiene nunca nada que ocultar, digo yo.

Pero son los sueños del mono loco los que me asaltan, que ya sé que son imposibles, que nadie puede romper un sistema tan anclado en los siglos, y que además se defiende a si mismo desde el gobierno y desde las cámaras legislativas, y en las que por cierto, me encantaría conocer cuántos de los diputados y senadores poseen un título de nobleza. Nos llevaríamos una buena sorpresa, estoy seguro.

Así que el viejo chiste del Perich, a cuenta de una ola de incendios forestales a final de los setentas o principios de los ochenta y el consiguiente slogan del Ministerio andan ambos con una vigencia de siglos:

“Cuando un monte se quema

Algo suyo se quema”

Supo añadirle al final…….Sr. Conde

Iré a ver si me preparo un aperitivo, que estas cosas me dan sed y hambre, y controlaré si el Señor me ha dejado algo en la nevera, que últimamente lo tengo muy nervioso, y es que creo que tiene tierras por el Motnsan.

Con su aceituna lo disfruten

Epifanía

La Epifanía, el día de la Befana, los Magos de Oriente, todos ellos y cada uno de ellos, no dejan de ser diferentes lecturas de un mismo tránsito astral de la Tierra, cierran un período importante en nuestro calendario, a la espera del próximo que nos caerá hacia el 25 de enero, cuando la tierra transite por los confines de la Vía Láctea, y regrese el dos de febrero a la luz de las candelas.

Una vez dicho esto, que no es más que la introducción cultureta de la cosa, ya que Saulo habrá caído de su caballo hacia el veinticinco de enero, y a lo mejor los primeros brotes están ya en las ramas de los árboles, me gustaría reflexionar un poco acerca de las correspondencias que se dan en nosotros los seres vivos con todos estos acontecimientos galácticos.

Por la zona humana, que es la que transito de forma más habitual, acabamos de cerrar, como ya he dicho el ciclo saturnal, hemos sembrado lo necesario, o lo que creemos necesario, hemos realizado nuestros propósitos de recolección, con eso de “perder dos kilos, ayudar a una viejecita, y demás” y seguimos viendo como el sol va viajando hacia el extremo norte del Camino de Santiago, y nosotros con ellos, preparando nuestro perfeccionamiento, nuestra búsqueda del oro alquímico que pueda correspondernos.

Quien más quien menos, salvo los anacoretas, los fanáticos, los veganos, los indepes, y quizás mi prima Rosa, la de Santander, hemos cometido excesos en honor a Saturno, como hijos suyos que somos, y estamos en la tesitura de corregirlos, y digo bien, corregir alguna de sus consecuencias, que lo hecho, hecho está, y si hay que volver a hacerlo, se hace.

Porque el inicio del ciclo anual que comienza bajo la advocación de Juno dios de las puertas tendrá como misión proteger nuestros pasos hasta que de nuevo Juno cierre las puertas.

Veremos en que da el ciclo que comienza, que por aquí, los humanos, mal que bien, hemos realizado nuestros ritos de adoración con el dios, y consecuentemente esperamos nuestra recompensa, que irá por barrios, como todo.

Muchos habrán trazado sus caminos a seguir de idus a calendas y el azar y su desempeño en la tarea serán quien al final decidan la calidad del resultado, que nada está cerrado, que las variables incontroladas son demasiadas, que los retos aparecen a la vuelta de cada recodo de la ruta, ya veremos, no deseemos nada, hagamos nuestro camino, no dañemos nada, que nada es nuestro, por mucho tiempo.

Y aprendamos, que cada nueva llegada de Juno habrá de traernos renovados anhelos, renovadas fuerzas, renovados compañeros.

Ya veremos, veremos, como siempre, aquello que se nos muestre a través de los postigos entreabiertos que son las píldoras “informativas” que nos van lanzando, cuales son los caminos que se van abriendo delante de nosotros, veremos a donde dicen que nos llevan, y veremos también de qué somos capaces de aportar con nuestra actitud.

Porque desde luego formamos parte de una inercia ajena de la que es muy difícil evadirse y que nos llevará por derroteros que podemos intuir, y que día a día con las influencias de unos y otros, seguirán modificando aparentemente nuestro entorno, y a lo mejor nos hacen, sin darnos cuenta perder un rumbo, que creíamos seguir.

Las influencias de los movimientos de la política global, a lo mejor nos llevan a graves enfrentamientos militares, más graves que los que hoy vivimos, según algunas predicciones de futurólogos, o a algún desastre financiero, que parece ya hay quienes lo están necesitando.

No sé lo que cambiará en nuestro entorno global, no sé si el mundo caminará hacia más luz, o seguirá machaconamente sus ciclos en los que todo se repite, aunque parezca que en el universo individual todo ha cambiado.

Ya veremos, ya veremos donde estaremos cuando el año que viene, como este que se fue, no hagamos caso de la doble cara de Juno, y nos empeñemos en mirar solo hacia adelante, en donde está todo por escribir, todo por hacer, aunque lo que haya que hacer sea lo mismo que ya se ha hecho, en escenarios parecidos.

Confiaremos en que nada irreparable se nos eche encima, que los caminos no pierdan la capacidad de ser trazados y consecuentemente transitados, que podamos de alguna forma sobrellevar nuestras miserias o nuestras hazañas.

He dicho demasiadas veces en los últimos meses que la sensación es de estar en la rueda de un ratón de laboratorio, gastando inútilmente energías para no hacer camino, y viendo como de vez en cuando alguien de quien apenas ves una mano, mueve dentro del laboratorio tu jaula, dándote la falsa ilusión de cambio, de movimiento.

Y a lo mejor me estoy equivocando, pero tampoco es importante, que ciertamente mis amigos hablan de maravillosos avances tecnológicos, que otros amigos creen que la sociedad en la que viven está en continuo cambio, que hay nuevos soles cada día, que nuevos caminos se ofrecen, que nuevos sueños son posibles, y quizás sea cierto, y esté ahí en mi rueda de ratón de laboratorio, sin darme cuenta de que la perta de la jaula está abierta.

Así que prometo al menos, abrir más los ojos, no sea que cierta rutina haya conseguido que no vea lo que realmente está pasando, y que la impresión que tengo de que los pobres siguen en sus chabolas, que los dueños de las cosas siguen en sus palacios, que lo que se empezó ayer sigue donde estaba, que lo que empezó hace cuarenta años era copia de lo que empezó otros cuarenta años atrás, y nada ni nadie querrá terminar con ello. La trascendencia de lo inmutable, el sincretismo que va trasladando mitos una época tras otra, y pensamos que Castor y Polux no son Cosme y Damián, y nos parece que Isis no es María, a pesar de que a veces sean negras la dos, que lleven un Cristo/Osiris encima y las dos tengan que recomponer de alguna forma al hijo sacrificado por la causa que ustedes quieran.

Así, que como hace frío, haré como siempre, prepararé un chocolate caliente, o un trago de un buen licor, o saldré bien abrigado a pasear, que al final es lo mismo, que no hay diferencias, que esto ya ha pasado, y volverá a pasar, y es que las repeticiones de las grandes cosas, derivan, casi siempre en esperpentos.

Téngalo en cuenta Señor Puigdemont, usted no es el Señor Tarradellas, y usted no escapó de su tierra por una guerra cruenta.

Con su pan se lo coman

La noche de Reyes

Llegan los Reyes Magos, quizás solo Magos para aquellos que sienten en lo más profundo de su alma los cantos republicanos, porque lo de que llegan los Presidents Magos de la República, no sé, no parece muy de recibo.

Y es que uno que me conozco, y que se ha largado a comer patatas fritas con mejillones a los pies del Manneken Pis, no me da que se anime a intentar sentarse en la cabalgata de hoy o de mañana, según el tiempo y el permiso de la autoridad competente.

Además, tal y como están las cosas, lo mismo me lo suben a la carroza de las Drag Queens, a la del colectivo de homosexuales, o más probablemente al de políticos presos, y entonces el lío ya no sé si sería comestible.

A mi pobre Puchi, que ya tiene bastante con eso de comer patatas fritas con mejillones todos los días y a beber esas cervezas cabezonas que se meten los belgas, solo le falta que le sienten al lado a Oriol, que se siente también President, pacifismo religioso mediante, que se me parece un nuevo Gandhi alimentado con butifarras del Ampurdán y chuletas de cerdo ilerdense, y es que Presidents no hay más que uno, y a ti te encontré en la calle.

Del tercer President Mago, de la República no se habla, que los negros que recogen flores en el Maresme, o siegan los greenes del Golf Vallromana aún no tienen ese pedigrí que hace sientas la “seba” como un “Recasens” cualquiera.

¿Pero, a quién le importa?, que eso de tres Presidents será cosa de los españolistas fachas, que en la dolça Catalunya patria del meu cor, hacemos las cosas como nos sale de los cojones, ¡solo nos faltaría que viniesen de Madrit (ens roba) a decirnos cuantos Presidents tenemos que mandar a la cabalgata, ¡que todo es por los “nens”!.

No sé si podré ir a la Cabalgata, que estoy mareado con tanta historia, que aquí va a llover y la hacemos antes, que allí los colectivos que no creen en los tales Magos quieren liarla parda, vamos, apropiarse de ese desfile que tiene mucho de Priscilla reina del desierto, y así nos enteraremos que hay colectivos a los que la sociedad malsana en la que vivimos margina con toda la saña que puede, y es que alterar a las pedorricas de misa de una, rosario y novena los primeros viernes de mes, es divertido pero no gusta al “establishment”, que ya cedió en lo del día del orgullo gay .

Siempre puedo grabarla en mi televisor inteligente, y luego, como con el concierto de Año Nuevo, o como con el documental de la 2, que me habla de la influencia de Schopenhauer en el desarrollo del concepto de inmortalidad en el ámbito del cangrejo de río americano, dejarlo para mejor ocasión, que aunque no vaya, van mis nietos y me hacen la narración completa del evento.

Veremos que nos trae la cuesta de enero, que no se sí por eso de que el Parlament se ha de constituir deprisita deprisita, o por la soledad que acompaña al poder, José María Pou se nos pone en plan Capitán Acab, gobernando su Pequod de Nantucket, tras la obsesión de la ballena blanca que habrá de llevarlo a la tumba y a la inmortalidad.

Y es que no sé, con esas cosas de las subvenciones a la cultura que dan desde los partidos políticos, uno siempre anda buscándole tres pies al gato, que se ve hasta a la buena de Doña Inés Arrimadas en el papel de Queequeeg (Cuicui para los amigos).

A lo mejor todo va con segundas, que uno se creía que los tiros iban por la calle Mayor, pero la verdad es que andan por los barrios, y el patio, que no se nos mueve de su sitio, anda revuelto, muy revuelto, que con una Terra Baixa bien hecha, ya me hubiese valido.

Que imaginen ustedes que Acab es el Puchi, la ballena, la independencia, la novela, el pruces, y el Pequod, nuestra dolça Catalunya Patria del meu cor. ¡Guau!, alegorías y simbolismos que ni el Código da Vinci. Y no olvidar que Acab muere, el Pequod se hunde, la obra se hace inmortal, y la Ballena queda herida pero aún colea…

Ya veremos entonces qué es lo que al final deciden traerme los Magos, sean monárquicos o republicanos, sean homo o hetero, Drag Queens o legionarios de esos a los que el ejército quiere poner a dieta, porque con el 0,25 de la Icadita Doña Fátima, no sé cómo voy a pagar lo de Telefónica, lo de Iberdrola, lo del Gas, la tarjeta barcelonesa de transportes, la gasolina que está por las nubes, y el precio del caviar, que aunque sea aranés apechusca de veras.

Yo de natural soy poco pedigüeño, que lo que me gustaría es que me trajesen los posibles del gallegazo Don Amancio, pero me temo que no va a ser el caso, así, que lo mejor será que en mi carta me centre en aquello que satisfaga las necesidades del espíritu y quedo como un ángel, aunque me temo que tampoco en las cosas del espíritu está el mercado en condiciones.

Así que haré caso a los cuentos sufíes y esperaré que no se me concedan los deseos, y procuraré quitarme de encima todas mis camisas a ver si es verdad que eso da la felicidad absoluta. Un poquito de Chick Corea, en uno de esos conciertos que nos contaba el malogrado Cifu, quizás sea suficiente, que uno está ya muy mayor para tanto farolillo.

Seguiré pues a lo mío, que como no hago más que decir que esto no se mueve ni para atrás me centraré en disfrutar del plato que está puesto en la mesa antes de que el señor Montoro venga a cargarme los diezmos multiplicados por cuatro y deje mi cosecha como unos zorros.

Preparen pues su carta con cuidado, que no saben ustedes en qué manos va a caer el mensaje de sus anhelos, y como se me descuiden cae en tierra enemiga y les apuntan a ustedes en cualquier lista negra de esas que al final les acaba costando la subvención o cuatro puntitos vitales en la oposición a conserje del ICS. Los caminos del nepotismo son inescrutables.

Con su pan se lo coman

 

 

 

Feliz Año Viejo

De vez en cuando el síndrome de la página en blanco aparece, y es que no hay forma de llenar ni la primera línea. Te invade la rutina que debe presidir la constancia en las tareas que uno se impone o a uno imponen, y es que hay días en los que la molicie ataca de forma inmisericorde.

¡Qué le vamos a hacer!, será el tiempo, que a lo mejor ya nos sentimos sin darnos cuenta como osos polares, de esos que se mueren por aquí y resucitan por allí, o como los periódicos, esos que rellenan con letras trozos de bosque prensado y que casi nadie ya lee, que nos quedamos con los titulares de internet, que es donde ahora se reproducen.

No lo sé, y hay que seguir intentando manchar con caracteres nuestra página diaria, donde vale todo, y poco sirve, pero eso es algo que me preocupa poco, porque pocas páginas se están rellenando, es como si el mundo se hubiera parado hace diez años.

Hoy nos decía el analista económico de la cosa que la sociedad estaba en deuda con los trabajadores, que los salarios se han reducido de forma drástica. ¡Vaya noticia!, que uno cuando se entera de lo que gana la gente que trabaja comprende a la vista de los precios el terrible traspaso de rentas que en esta década ha habido de las clases trabajadoras a las clases dominantes.

Es cierto, y encima hay que escuchar a los ministros del ramo decir aquello de que el PIB crece tanto y cuanto, pero de ninguna manera nos dice que quien está pagando el pato de ese crecimiento no es más que el empleado votante de su partido o del de al lado, como tampoco nos da los detalles de qué es lo que crece y lo que decrece, no sea que se quede sin votos, que tarde o temprano se va a quedar.

Pero ya no será importante para él, habrá dado el salto a Europa, y el que venga detrás que arree.

Y es que mi Puchi ha descubierto lo bien que se vive en Europa, en casas preciosas cerca de Bruselas y a costa de cuatro interesados y veinte que no se enteran.

En poco tiempo nos hemos cargado las reservas que tenía el Estado, las huchas de pensiones, los fondos de reserva, y nos seguimos endeudando, tanto que ya no nos dicen por dónde va la cosa, total, el ciudadano de a pié tampoco se va a enterar demasiado de lo que quiere decir el dato que se le pueda ofrecer.

Y lo malo es que el día que suban los intereses de la deuda, que lo harán, nadie lo dude, nosotros, los de siempre pagaremos el pato, que los dueños del país seguirán como siempre, depredando, o como dicen ellos defendiendo lo que es suyo.

No me extraña que en una población informativa y culturalmente manipulada, las reacciones sean pobres, ineficaces por lo deslavazadas, y carentes del contenido que pueda hacer cambiar la tendencia del empobrecimiento. Preferimos gritar detrás de una bandera, qe pelear por defender nuestros derechos. Es lo que produce el adoctrinamiento.

Los grupos políticos que de alguna forma hubiesen podido introducir ligeros cambios en la tendencia, han sido laminados por el Poder aquí y en cualquier parte del mundo que se precie. Es más me temo que eso de tocar el poder de verdad, junto con la prebenda económica que conlleva les hace bajar el pistón. Malditos salvapatrias.

Si la protesta es en forma de nacionalismo, nos encontramos con el frente global que opina inmediatamente sobre su perversión social, sus impactos económicos, seguidos de amenazas internacionales, y hasta insultos personales. ¡Que no puede ser! ¡Coño!, mira Kosovo, fíjate en Ucrania, no quieras ser como los corsos, que ya les han llamado gilipollas desde el corazón de Paris,

Y no es que defienda la postura nacionalista, de aquí o de allá, que se me da una higa, lo que veo es a la población más desfavorecida como a los bebés cuando lloran, qué hay que saber por qué lo hacen, para conseguir que se callen. Y son los bebés que no llegan a fin de mes los que están llorando, y no saben que tienen el pañal mojado.

Así que pienso que quien se proclama seguidor de esta o aquella propuesta, no cree en general en sus postulados, lo único que sabe es que le duele el bolsillo, le duelen las expectativas de vida, que por su parte hace todo lo que en su adoctrinamiento le inculcaron, y al no funcionar, sigue a quién haga más ruido.

Y mi página de hoy sigue estando en blanco, porque no me importa que al jugador ese de fútbol le paguen menos de lo que cree que merece, que mira el plato del de al lado y se imagina que el otro está más lleno, lo que no deja de ser una injusticia, que los voceros de su equipo de mercadotecnia le han dicho que es el más guapo, que Blancanieves no existe, que todo es una confabulación, que los ingleses siempre apreciaron el buen vino de Madeira.

Y es que el año empieza tristón, aburrido, como esa lluvia que no vemos caer tras los cristales, que parece que aún es ayer, que aún estamos en el año pasado, que la página sigue en blanco, o emborronada como un palimpsesto sobre el que se escribiera lo mismo que se ha borrado.

Tendré que hablar con mi astrólogo de cabecera para que me diga si lo que nos está pasando es que andamos en medio de uno de esos tránsitos lentos de planetas que lo ponen todo patas arriba y lo dejan por años, como olvidado, como el expediente del Ministerio de Obras Públicas, como las cercanías de Barcelona, como la y griega vasca.

Así que hoy dejaré la página en blanco, diremos lo de catorce versos dicen que es soneto, y ya está hecho

Con su pan se lo coman

 

Il fu 2017

Por muy mal que lo haya hecho el muerto, acaba siempre saliendo a hombros.

Pues sí, que esta mañana cuando he escuchado la frasecita, he pensado que no podía haber sido en mejor momento, que se nos acaba el año, vamos que se nos muere, y desde luego habrá que sacarlo a hombros esta noche.

Y es la diferencia entre las personas y los períodos de tiempo, que a las personas cuando pasan a finados, se les alaba, se les saca a hombros, vaya, pero a los períodos de tiempo se les pone de vuelta y media y media vuelta.

Y en ambos casos nos encontramos con cosas del pasado, que ni el “fu” ni el año volverán a darnos la barrila en primera persona del presente de indicativo, que se fueron, que apenas nos quedarán algunas consecuencias de su paso por nuestras vidas, y en cualquier caso, si algo de lo que ocurrió o nos hicieron, sigue aparentemente mareando, está en nuestra mano bien adaptarnos, bien corregirlo.

Así, que no está mal, sacamos a hombros al año, de alguna manera, que a lo mejor no nos hemos dado cuenta de que de alguna forma nunca existió, que como mucho algún recuerdo de hemeroteca, algún acontecimiento que haya dejado alguna huella en nosotros, poco más.

Y como el muerto, el que sea, que tanto si fue amado, odiado o indiferente, su huella en nosotros es cosa nuestra aunque nos parezca lo contrario, que para huella se necesitan dos cosas, un pié y un suelo.

Pues sí, tras la perceptiva autopsia del “fu” dos mil diecisiete, los resultados que nos brindan los voceros de la morgue no parecen ser halagüeños, y es que el panorama de desolación que nos está dejando el paso del tiempo, con ese voceado nuevo orden mundial va pareciéndose cada vez más a las distopias que nos han descrito todos y cada uno de los especialistas en futurología que se esconden tras las plumas de los escritores de ciencia ficción.

Yo siempre me he considerado agnóstico, es decir, que se escapa a mi conocimiento todo aquello que trasciende la experiencia, todo aquello que se relaciona con lo divino, sin negarlo, desde luego. Y en ese entorno se me hace muy difícil discernir si mi planeta se está transformando en algo mucho más hostil para nuestra vida, hoy que somos muchos más humanos que nunca, no soy capaz de discernir la razón de tantas y tantas dependencias superfluas que nos hemos creado.

Que me dicen que ayer se paró un ratito el sistema de mensajería electrónica y los colapsos, los disgustos, los dramas fueron contados por millones. Y es que se pusieron todos los indios a felicitarse el año a la vez, y luego los europeos y los africanos, que se cuentan por cientos de millones, y eso no hay Zuckemberg que lo aguante.

Que me dicen que las gentes, marginales eso sí, siguen intentando escaparse de tantas y tantas guerras, hambrunas, vidas miserables, pero son pocos en términos estadísticos, y no estamos para que nos estropeen los mercadillos navideños de los burgos europeos, ni que interrumpan el flujo de dólares que el comercio electrónico provoca.

Porque al final, todo es cuestión de adaptarse, que si Tito Trump lo hace así o asado, a mí, ciertamente me importa muy poco, vamos que como diría un amiguete, ninguna de sus opciones ni sus contrarias me rentan, que si hay políticos en todas partes y con todas las creencias que meten la mano en la caja, desde Irán a Perú, no deja de ser algo dentro de esa realidad indeseada perfectamente comprensible, no desde el punto de vista ético pero sí desde la triste experiencia.

Y cuando uno avanza en la lectura del informe forense se va dando cuenta de que lo que cambia es la forma del mensaje, porque el fondo es tan antiguo como la Humanidad, y las ondas se repiten machaconamente.

Que si se nos muere para siempre el oso polar, pues lo sacamos a hombros, que se nos murieron los tigres dientes de sables, los mamuts, y si os ponéis bobos los grandes dinosaurios, (que los pequeños con alas parece que aguantan).

Son los mensajeros de todos estos no sé qué, los que elaboran la información, los que crean sus campañas de mercadotecnia, los que nos venden los mensajes que debemos creer, quienes acumulan las cotas de poder, el dinero, que no la felicidad. Pero es lo que hemos puesto en el escenario del gran teatro del mundo en el que nos movemos, y solo nos queda adaptarnos al asunto, que para revoluciones sin control no parece que esté la cosa.

Y sí, el informe de la autopsia de este “fu” dos mil diecisiete, a no ser que vayamos a las anécdotas de lo personal, es el mismo que el de otros “fu” anteriores, que siempre hemos tenido guerras, que siempre han existido movimientos migratorios, que siempre han existido refugiados, que el horror no es cosa del pasado inmediato, que el poder se ubica donde siempre, que si hace más calor o menos, que es lo mismo, unos sufrirán, otros no.

Y lo que a lo mejor es lo que realmente pudiera ser que nos importase, seguirá sin resolverse, seguiremos sin saber para qué coño andamos por aquí, seguiremos sin saber de dónde venimos, seguiremos sin saber a dónde vamos (en caso de que trascendamos, claro), seguiremos pensando como Calderón que la vida no es más que un sueño que se desarrolla en ese gran teatro que es el mundo, y del que no sabemos bien si somos actores, si somos público, o si no estamos.

Yo como estoy muy mayor voy a seguir riéndome de todo lo que pueda, voy a seguir intentando navegar con mi falta de conocimiento, con mi agnosticismo, por donde las aguas o el camino me lleven, que no me apetece trazar caminos, que la vajilla de fino oro labrada sea de qien la mar no teme airada.

Preparen pues ustedes sus hombros para transportar al “fu” dos mil diecisiete, aunque me permitirán que les indique que será una pérdida de tiempo, ya que no existe como tal, ya que ni siquiera existe ese “vivo” dos mil dieciocho”, que todo esto son convencionalismos que apenas valen para indicar el vencimiento de una letra de cambio.

Yo no sé si tomarme un vermut, que hoy dicen que es lunes, y a lo mejor mañana tengo que enterrarlo.

Con su resaca lo pasen