¡Copión!

Mis amigos, que no son unos atorrantes, como ya he dicho muchas veces, de vez en cuando me sorprenden con historias que uno, en su ignorancia jamás se hubiera planteado ni siquiera como posibilidad lejana.

Y uno de ellos, el otro día me suelta, sin despeinarse, que el tal Ludwig von Beethoven le plagió directamente y sin cortarse un pelo, el himno a la alegría a Wolfgang Amadeus Mozart.

Uno va, se pone a buscar, y efectivamente, el Misericordias Domini, Köchel 222, es el original y el Himno de la Europa Unida, (mal pegamento usamos, por cierto), un burdo plagio.

La que se hubiera liado hoy, no quiero ni pensarlo, y la tinta que los periódicos hubiesen lanzado, ni lo cuento.

Vistas las cosas con la perspectiva de los siglos, nos damos cuenta de que al final, nada hay nuevo bajo el sol, y que la evolución del hombre está, quizás en el desarrollo de la tecnología que va apareciendo, pero nuestros sistemas de comportamiento están más que anclados en nuestro ADN.

Nos gustan las trampas, nos gusta apropiarnos de lo que no es nuestro, que las casualidades no existen hasta esos extremos.

Y en el fondo me parto de la risa, y es que andamos toda la vida intentando hacer colecciones de cromos para que nos admiren en la tribu, y nos equivocamos.

Como dice otro de mis amigos, en la tribu, al final, la aceptación de verdad está en la calidad de nuestro corazón y en nuestras obras. Pero de eso nos damos cuenta, a veces cuando ya somos mayores.

De veras que daría lo que fuese, siempre dentro de un orden, por saber qué es lo que incitó a Beethoven a incluir parte de la obra de Mozart en su abrumadora Novena Sinfonía. Cierto que el trozo escogido es maravilloso, y seguro que lleva escondidos mensajes de esos que solo a unos pocos iniciados les son permitidos descifrar.

No lo sé, Mozart muere en 1791, y la Novena se compone en 1824, aunque parece que desde 1793 ya expresó el deseo de llevar a la música el poema de Schiller, en el cuarto movimiento de la Novena.

El Ofertorio del Misericordias Domini, K 222, está compuesto en 1775, aparentemente estrenado en Münich…cincuenta añitos de por medio, seguro que nadie se da cuenta.

Y los cultivadísimos padres de Europa nos lo colocan de himno. Bien por ellos.

Corta y pega, que si lo hace Beethoven, me da la sensación de que bien pueden intentarlo nuestros aguerridos doctorando, nuestras aguerridas aspirantes al “Magister”, y nadie tiene derecho a piarla, que la mano habrá de levantar quien no haya tirado ese tipo de piedras en su vida.

Por cierto, como bien he dicho la liebre no la he levantado yo que ha sido un Catedrático Jean Monet quién me lo hizo saber, y las referencias morales vienen de un fantástico actor de éxito.

No sea cosa…..

No voy a extenderme mucho más sobre el tema, simplemente quiero seguir algo más con la reflexión a la que me lleva el hecho del plagio como arma económica, y en este caso voy a intentar explicarme un poco.

Mozart, parece ser que fue de los primeros músicos que vendía su obra para ir tirando, y Beethoven, también. Lo que no sé es si el bueno de Don Ludwig compró esa partitura en Viena con motivo de su acercamiento a esa ciudad y a su cultura musical. No sé si lo hizo, ni sé cómo entró en contacto con la misma, en qué condiciones, con qué derechos. No lo sé, y cómo no soy juez, y además soy lerdo en música y en historia, me permito la osadía de comentar el hecho desde un punto de vista no profesional, solo desde la curiosidad de alguien a quien ambos creadores han dado momentos maravillosos a través de su obra.

Y no puedo evitar volver de nuevo a lo que tiene de mezquino el “Corta y pega” no declarado, y que quita al verdadero creador su gloria, es mezquino y rentable.

Pero realmente lo que importa es que la obra de Beethoven sigue ahí, concierto sobre concierto, sinfonía sobre sinfonía, y que demuestran un genio y una grandeza inmensos. No creo que sin la inclusión en su Novena del trozo mozartiano, su sinfonía hubiese sido peor, o su carrera mediocre. No es eso. Es la motivación de hacerlo lo que me intriga.

A lo mejor son cosas de la sífilis, o del saturnismo, que le llevó a confusión. O una laguna de creatividad, o un reconocimiento intencionado a la música de Mozart del que hemos perdido su constancia.

No lo sé, lo que si sé es que demasiadas veces creemos que la obra del vecino en mejor que la nuestra e intentamos copiarla de alguna manera. Nos quedamos habitualmente en la copia del gesto, con la consecuencia de que le restamos alma a nuestra propia obra, nos hacemos vulgares hueros.

Por cierto, que en el estreno de s Novena, en Viena, nada menos, con dos cojones, Beethoven que andaba ya sordo del todo, no las tenía todas consigo en lo relacionado a la aceptación de su obra, que anduvo más que tenso hasta el final.

Hoy en día con tanto Spotify, y con tantas redes sociales conectadas a la Sociedad de autores, y los software anti plagio, no hubiera colado la cosa, vamos que sale en los papeles, fijo.

Pero en la Viena del siglo pasado, la cosa coló, y lo peor de todo es que también se la colaron a los políticos europeos, que en su afán de buscar un himno decidieron navegar por la cultura alemana, que no está mal, pero mira lo que pasa.

La próxima vez, nos ponen de himno el “Va pensiero” o el preludio de La revoltosa, y eso ganamos, siempre que Verdi no le haya copiado la muusiquilla a Monteverdi por ejemplo, ni Chapí a Cabanilles.

¡Hala!….¡Vaya tela!

Doblada

Desde luego eso tan español de dejar las cosas para el último momento, no es en general buen negocio, que todo necesita s reflexión, todo necesita tener en cuenta que lo de arriba está abajo y lo de abajo está arriba. (Frasecita para iniciados).

Y me está dando en la nariz que en eso del Brexit nos la han vuelto a meter doblada, como siempre por otra parte, que ya estamos hechos a la tal cosa, y que en el ano gastamos unas hemorroides callificadas que ya ni molestan.

Realmente me importa un carajo (cazoleta del palo mayor de los navíos donde se sitúa el vigía), lo que vaya a pasar en Gibraltar, no soy llanito, no creo en las fronteras, es más me sientan fatal, porque hay que cruzarlas y pedir permisos.

Me sientan fatal porque siempre se han levantado a la fuerza, con sangre ajena, para defender privilegios de los que más mataron en su momento, y porque siempre he creído en el derecho que tienen todos los seres humanos a circular por la tierra, a vivir donde no haya nadie viviendo antes. Así de sencillo, así de imposible.

Dicho esto, la sensación que me ha quedado, digo bien, la sensación que me ha quedado, es que hemos hecho de nuevo el lila, y los británicos han conseguido un artículo en el tratado de salida de la Unión Europea, y nosotros con una cartita de intenciones de esas que les mandan a los bobos para que se callen.

¡Lo que nuestro país ha perdido a lo largo de la historia con esas actitudes!.

Yo entiendo perfectamente que nuestros gobernantes llevan una carga excesiva sobre sus hombros, entiendo perfectamente que los equipos de asesores se han de montar con amiguetes, que si no la soledad del poder agobia hasta extremos insoportables. Lo entiendo, de la misma forma que entiendo, que con el nepotismo por bandera, sea de familiares directos o de miembros y simpatizantes, ora de tu partido, ora de tus afines ideológicos la posibilidad de que se te cuelen vagos, malos profesionales, e incluso resentidos, es alta.

Y es la sensación que le queda a no en el cuerpo, porque la salida del Reino Unido, (a partir de ahora la Pérfida Albión) de la UE lleva negociándose hace mucho tiempo, mucho tiempo, y dos días antes nos enteramos del hecho de que a última hora nos cuelan un tal artículo 184, en el que se nos ningunea.

¡Cooñooo, que llevan dos años mirando lo de Irlanda del Norte, y nosotros nos damos cuenta ahora!

Eso ahora, a última hora, que por la dejadez de nuestros políticos, de nuestros representantes en Bruselas nos la han vuelto a colar, a meter doblada, ya saben ustedes.

Y no estoy metiéndome con este o aquel partido, no, ni mucho menos, lo hago con todos y cada uno de ellos, que las negociaciones se iniciaron con el Partido Popular y Ciudadanos controlando la Cámara baja, y el resto en la oposición. Ahora la cosa es al revés, que me da lo mismo. Y es que nadie en ningún momento a interpelado al gobierno, a los negociadores del nuevo tratado acerca del tema ese de Gibraltar. Vaaayyaaaa.

No recuerdo interpelaciones parlamentarias sobre el tema, no he visto comentarios en prensa de lo que se estaba negociando sobre este asunto. Nada, hasta dos días antes, momento en el que el presidente es forzado a aplicar el método Stanislawsky para actuar delante de todos los ciudadanos, y explicarnos las consecuencias de la dejadez no solo de su administración, sino la de todo el arco parlamentario.

Gajes del oficio, digo yo, que hay que vender una cagada de todos como un éxito propio. ¡Joder que tropa!, que encima luego se le echan encima sus opositores diciendo lo mal que lo han hecho los dirigentes actuales, cuando ellos no han ejercido su trabajo de oposición, por el que, nadie olvide, les pagamos una pastizara de esa que sale de nuestros impuestos.

Pero no pasa nada, parece que estamos acostumbrados a reírle la gracia a toda esta panda de malos empleados que tenemos los españoles, eso sí siempre que sean de mi equipo, que el analizar las cosas se nos da fatal, y los juicios ecuánimes no son españoles.

Viendo al S. Casado y al S. Rivera cargando las tintas sobre la ineficacia de nuestro gobierno actual, y al que sostiene el micrófono calladito, sin preguntarles que hicieron para que ese tema, que tanto les duele ahora que le pueden echar la culpa a otro político, estuviera resuelto y bien incrustado en el tratado cuando era responsabilidad suya, y que interpelaciones hicieron en sede parlamentaria, o en campaña de publicidad para que se tuviera bien en cuenta con un buen texto legal para ser incluído en el Tratado.

Vaya panda, vaya tropa, todo a última hora, aunque no me atrevo a buscar las causas más allá de lo que estoy haciendo, que la administración, a la que te quejas de su ineficacia, te saltan con aquello de que no hay personal, que con eso de los recortes, no podemos estar en todo.

Que no, que no, que no es por mi culpa, que aunque sea un puñetero inútil y un vago, es que falta gente en el negociado, y pagan poco.

En fin, mezclando churras con merinas, como siempre, que no he sido yo, que ha sido el otro, que tenemos el negociado lleno de expedientes por resolver, que no sabes lo dura que es la vida en este despacho, con el jefe que tenemos….

Así, que nadie se preocupe, seguiremos perdiendo, como siempre, por dejadez, por falta de….por falta de honradez, que lo único que parece que nos interesa es “hablar de nuestro libro”, nunca del libro común.

Le preguntaré a mi amigo que me dice es íntimo de Barnier, si aún el buen gabacho negociador se está riendo de cómo se la ha colado a los españoles, que se lo pusieron muy fácil, y es que Pedrito se ha enterado con el jet lag cubano encima. ¡Lo que le faltaba a sus neuronas!.

Lo único que espero es que los consecuentes chascarrillos al menos me hagan reír un poco.

Con su pan se lo coman

Tomar partido

Nos pasamos la vida diciendo que los políticos son entre malos y peores, que no dan una a favor de quienes les han votado ni por equivocación, y, la verdad es que algunas veces me he llegado a preguntar si la cosa era realmente así, o como casi siempre andamos “calientes” por las que creemos que nos lían, exageramos en lo negativo.

Ayer de alguna manera empecé a convencerme de que al menos parte de los políticos, se han quedado sin discurso, como se dice ahora, y andan perdiendo las formas, como no puede ser de otra manera, que quien insulta, quien desprecia al oponente, es que no tiene argumentos.

El representante del gobierno italiano, creo que faltó al respeto a la Comisión Europea, y ya llueve sobre mojado, que no se puede pisotear literalmente la carta que recibe de los representantes de sus socios europeos, delante de todo el mundo. No se puede, bueno, sí se puede, que lo hizo, pero no se debe.

Por mucho que no le guste esto o aquello, o quiera enviar un burdo mensaje a sus votantes, que no, desde luego, a todos los ciudadanos italianos, que es a quien representa, una vez alcanzado el poder.

Imagino a millones de italianos avergonzados por aquel hecho que ni Krushov en sus peores momentos superó.

Luego seguimos con que la próxima carta que espera recibir es la de Papá Nöel, o la de la Befana, que tanto se me dá.

Otra grosería, y es que si no te gusta lo que se cuece, por favor, utiliza los cauces establecidos, entre otros por tu propio país, en los tratados de la U.E., y si no eres capaz de que se plieguen a tus expectativas, deja el club, a la inglesa, y no pasa nada, seguiremos vivos todos tras esa decisión.

Ciertamente todas estas groserías, me parecen casi de guante blanco cuando las comparo con el denigrante espectáculo que los padres de la patria españoles, dieron ayer en el Congreso de los Diputados.

Insultos, escupitajos, al parecer, expulsión de la cámara, desprecio al ciudadano que no piense exactamente como él, como ellos.

Es denigrante, para mí, como español, que mis representantes políticos me ofrezcan espectáculos como el que se vivió ayer en el Congreso de los Diputados, sin ningún rubor, vomitando odio y zafiedad.

Y la seño los manda fuera de clase, siendo no eso lo malo, que a poco los tendremos de nuevo a la greña, que son formas y modales que, me temo vienen desde la cuna”

Y es el populismo zafio, que a lomos de Varoufakis, del “Cinque stelle”, y de tantos y tantos otros encabezados por el famoso Tito Trump, han venido para quedarse, que en la época del click, del emorticón, del me gusta, quizás sea lo que haya que hacer, pues la costumbre de interpretar un texto semi-complejo, o un argumento bien soportado, se ha perdido entre las brumas de los planes de educación, y entre las redes sociales.

Quizás es que estoy quedándome obsoleto y ya mis puntos de vista están más cercanos a usos que se consideran ramplones, fuera de tiempo, que lo que hay que hacer es darle compulsivamente al me gusta, y si no, se escupe, se desprecia se insulta, que el construir un argumento lleva tiempo y esfuerzo, y además no creo que me lo explicaran en el cole.

Y así vamos, que no quiero creer que esta clase política que prolifera sea la que al final acabe tomando todas las decisiones que nos afecten, aunque todo está dentro de lo posible.

Y es que dicen que vivimos en democracia, y que lo que importa es el voto de los ciudadanos, si el nuestro. Aunque en los últimos años me parece que de ciudadanos hemos pasado, quizás por voluntad propia, a producto de mercadeo, y como tal nos tratan.

Y es que el sueño de los totalitarismos parece que por casi unanimidad va a entrar en nuestro ordenamiento jurídico. Cosas de los partidos políticos, de esos teóricos servidores públicos que pagamos a través de nuestros impuestos.

Quieren trazar nuestros políticos a través de las opiniones que podamos verter a las famosas redes sociales, vamos lo que sugirió Orwell hace ya setenta años más o menos.

¡Vaya fichas de ciudadanos a disposición del poder político!.

Y aunque nos dicen que estos datos servirán únicamente a efectos de enviar propaganda electoral en épocas electorales, eso no se lo cree nadie. Bueno, yo no me lo creo.

Esto es lo de la famosa Stasi, una ficha política por ciudadano, de la secreta de Franco, con jefes de escalera que informaban de comportamientos y pensamientos. Nada nuevo, desde luego, salvo que lo ponen en marcha quienes tendrían que defendernos de esas prácticas.

No podré nunca más opinar sobre el independentismo, aunque creo que llego tarde, que habrá represalias contra mi familia, contra mí, seguro, tarde o temprano.

Y es que aquello que fue de oro, nuestra intimidad, ha sido profanado, sin vuelta atrás, que ya no existe la inviolabilidad del correo, que mis mensajes están abiertos a todo el mundo, a mis amigos, a mis enemigos, a mis proveedores, a todos. Que ya no puedo poner lacre a la misiva que le entrego al mensajero, que llega roto y publicado su contenido.

Claramente me hago viejo, que todo esto me supera, que no lo entiendo, que no lo acepto. Que si le mando un mensaje a Chuchita es solo para ella, que no quiero, si ella no se lo enseña, que lo vea su marido, por ejemplo.

Y desde luego que se abra la puerta a que mi pensamiento, mis opiniones puedan ser usadas contra mí, no lo quiero.

Lo malo de todo esto, es que nadie nos va a defender de esta próxima tropelía, que la excusa que nos han dado de que será solo para publicidad electoral no se lo cree nadie.

Supongo que en los presupuestos generales que no quieren votar los “malos”, habrá una partida para servidores de almacenamiento de datos de españoles, que ningún partido, de esos que están a mi servicio impugnará.

No quiero que mi pensamiento, que mis datos caigan en manos de partidos que proceden de organizaciones terroristas. No quiero. No quiero que se bloqueen posibilidades laborales mías o de los míos por los perfiles que se puedan trazar, no quiero que abran mi correo, que aún es delito, pero parece que se ignora. Que el mensaje que pueda enviar a una persona o a un grupo reducido de amigos, no sea visto por nadie más que por ellos.

Seguiré con el tema, seguro, y no sé cómo defenderme.

Dios nos proteja

Don Carlos

Aquí parece que todo el mundo roba, que nos despertamos esta mañana con la noticia de que el jefazo más gordo de la primera compañía mundial en el sector del automóvil, Renault-Nissan-Mitsubishi, que vende alrededor de doscientos mil millones de dólares, y emplea a más de medio millón de personas, ha sido pillado metiendo la mano en la caja. Vaaaayyyyaaaa.

Dicen que se ha comprado unas casas por ahí, en su Brasil querido, en Paris, no sé, por ahí, que D. Carlos Ghosn, se ha gastado en inmuebles no sé cuanta pasta del grupo, nos quince millones dicen algunos, y que además dejó de pagar al fisco otros treinta y ocho. Pues nada, que todo es presunto, como el jamón en Portugal, y ya veremos si hay algo o hay más, que por el momento hoy lo botan, que diría un argentino.

Así, que, Don Carlos ha metido las manos en unas decenas de millones de dólares, pero la reacción ayer del mercado bursátil fue el de penalizar a la compañía con una caída del catorce por ciento, más un dos por ciento que lleva de caída esta mañana. No está mal, que en capitalización bursátil, los mercados han castigado al grupo con dos mil millones de dólares.

Pero lo más divertido es que leyendo los periódicos económicos esta mañana, resulta que están poniendo en duda el que se mantenga la alianza entre Nissan, Mitsubishi y Renault, vamos que el primer grupo automovilístico del mundo, iba a dejar de serlo. ¡Vaya palo!.

Desde luego, y no pienso salir a la calle a preguntar, si alguien iba a comprarse un coche de estas marcas no creo que deje de hacerlo por las supuestas tropelías de D. Carlos, ni el obreramen va a ponerse en huelga por el tal asunto.

Consecuentemente no creo que los beneficios por acción, que la compañía, en definitiva vaya a sufrir pérdidas de algún tipo por el hecho de tener un presunto chorizo como chairman, bueno, de haberlo tenido, que hoy lo mandan a casa, o a casas, de esas de Brasil, Paris, o Beirut.

Dicen que hacían trampas con la historia de la emisiones de gases nocivos, como lo de sus primos europeos, y no sé cuántas maldades más. Ya lo siento.

Los detectives esos de las novelas negras, desde mis admirados Mascarell, Montalbano, Carvalho, y hasta Perry Mason, cuando veían al viejecito mal asesinado, lo primero que preguntaban era por los herederos. Lo del mayordomo ha sido siempre más británico, más victoriano, incluso.

Es decir, a quién beneficiaba el crimen, y ciertamente valga como simil, pero no es casualidad, poniéndome conspiranoico, claro, que la industria del automóvil americana esté libre de todos estos pecados, que desde que Iacocca no anda dando la lata, Detroit está cerrando por derribo.

No quiero, ya digo, no quiero ponerme conspiranoico, pero cualquier patada en el culo que se le dé a la industria no americana del automóvil, aparentemente le viene bien al simplismo de Tito Trump, y a su agresividad, también comercial y Dios quiera que ahí se quede.

Si estas teorías conspiranoicas son ciertas, y ya me gustaría, por aquello de que dan mucho que hablar, y son entretenidas, seguro que tras las ventas masivas de acciones de Renault por parte de los grandes fondos, supongo, que hay indicaciones muy precisas de la Casa Blanca. Tela marinera, y argumento de Best seller, de esos del amigo Clancy, con peli misión imposible “doscientos quince”, a continuación por mucho que el bueno de Tom Cruise se nos está poniendo camastrón.

Sea o no cierto todo esto, que seguro no lo es, me pongo a pensar que siempre ha sido mejor superar a la competencia a base de investigación, inversiones correctas, análisis de futuro acertado (no hablo de visionarios, que ya no se lleva), y mucho, mucho trabajo y esfuerzo cotidiano, lejos de pelotazos, de atajos, y de “esa normativa es para otros”.

Y es por eso que en el supuesto que nos ocupa, Tito Trump

Se esté equivocando a medio y largo plazo, que a corto, a lo mejor consigue que este trimestre, y al abrigo del ruido mediático, de las caídas en bolsa, y alguna mandanga más unos cientos de coches no sean vendidos por Renault-Nissan-Mitsubishi, y pasen a su competencia, pero desgraciadamente, la General Motors, la Ford, no recuperarán demasiados de esos coches, me temo.

Como tampoco parece que les haya hecho sacar la cabeza el escándalo de Wolksvagen, que Detroit parece que cierra por derribo.

Y vuelvo al tal Don Carlos, el de las varias decenas de millones distraídos, que me lo van a crucificar, y me parece bien, vamos muy bien si todo se demuestra, que ya veremos, pero si escuchamos los trampantojos de Tito Trump, o de tantos y tantos CEO’s o políticos que son y han sido, desde Craso, por lo menos hasta nuestros días, pasando por nuestro Duque de Lerma, nuestros Momentines, Ruiz Mateos, y así sin parar, yo me parto el pecho cuando me salen esas pérdidas de más de dos mil millones de euros en capitalización bursátil que le ha caído al grupo automovilístico. Ya me gustaría saber quién abrió puts antes de ayer. Que el dinero es como la energía, que ni se crea ni se destruye, solo cambia de manos.

Seguiremos controlando, más o menos, que tampoco nos dejan ver mucho más que sombras en el fondo de la cueva, a ver como se van desarrollando las diferentes batallas que en este nuestro mundo se van librando a cuentas del control del poder económico, que llevan a cabo el Imperio, y claro, los chinos.

Ya veremos, que por estos lares ya sabéis que las cosas andan a trancas y barrancas, que ni la economía, ni la política son capaces de servir a los ciudadanos, como ha pasado siempre, y por consiguiente, vemos todo esto como si fueran historias de platillos volantes.

Por el momento yo no necesito cambiar de coche, pero veremos cuantos Renault se convierten en Peugeot, y cuantos Nissan se transforman en Toyota, porque no veo a la peña muy animada para comprarse un utilitario americano.

Con su pan se lo coman

El Apagafuegos

Ando algo confundido, deben ser los años, o como dirían mis hijas y pronto mi nieta, ¡Jo! ¡es que no te enteras!, y como siempre seguro que hablamos de política.

Y es que estoy confundido con este chico tan monín que nos han puesto de presidente, y que me aseguran quiere que los chicos no tengan que sufrir con eso de las notas, que les aprueban sin aprobar, o lo que es lo mismo, los suspensos les permiten seguir, quizás entrar en la Universidad, no me entero.

Que para ese viaje no hacen falta alforjas, simplemente que no califiquen, que abran las puertas, que la educación está ya en el teléfono para potenciales (iba a decir tontos) ciudadanos del futuro.

No hay que estudiar, que nos van a sacar las castañas del fuego los robots, que si queremos saber algo, nos lo dice San Google bendito, (Wilkipedia es para las élites intelectuales), que el progreso está solo en votarle a Él, a nuestro presidente y a sus acólitos, sin, por supuesto una sola pizca de crítica.

Claro que los reyes del corta y pega en las tesis doctorales, deben ser generosos con los que les siguen, que son el ejemplo de las generaciones futuras…(futudas las veo yo), pero como ya lo hizo Felipe González, pues hay que respetar las canas leer a los clásicos del trile político, y lo más importante, seguir sus sabias lecciones.

Entre unos y otros van a acabar dejando este patio de Monipodio hecho unos zorros (no digo un solar, que me cambian el plan urbanístico y me lo llenan de hipotecas), que en el momento en que más necesitamos la formación competitiva, nuestros queridos gobernantes solo piensan en cambiar la estadística de abandono escolar, para tener algo de lo que vanagloriarse cuando toque votar otra vez. Ellos sabrán, y nosotros, como siempre a sorbernos los mocos en una esquina de la sala.

Hoy me pedían argumentos para meterle los dedos en los ojos a un ex alcalde pepero, de esos de los pueblos ricos de la carretera de la Coruña, de esos que se andan medio ahorcando con los cinturones alemanes, de esos que encima tienen acceso a foros en los medios de propaganda que antes se llamaban de comunicación, a vueltas con lo de mi Cataluña.

Las cosas que este señor insinúa sobre mi tierra y toda la parafernalia independentista que tanto su partido, como el que actualmente ostenta mi representación han permitido a base de necesitar ir vendiendo poco a poco a España, para seguir en el caballo del poder, son vomitivas.

Y le retiro cualquier autoridad moral a este señor para hablar de mi tierra, ya que solo con seguir lo que de él comenta Wilkipedia se me quitan las ganas de contestar a mi amigo. El señor Romero de Tejada, no es un referente para mí en sus opiniones. Lo siento.

Con respecto al tema de los supuestos deseos de independencia de mi tierra, en esta bitácora, he expuesto en más de una ocasión, la rabia que me ha dado el vivir el hecho de que mis representantes políticos hayan hecho dejación de sus funciones de defender a los ciudadanos que el nacionalismo lleva atacando décadas.

Han permitido que se adoctrine a los niños en el odio a lo que no sea catalanismo independentista, que hasta el señor Aznar hablaba mi lengua en la intimidad, con tal de mantener su posición de poder, y Zapatero hizo promesas que nunca debía hacer, y don Sánchez, lleva el mismo camino.

Se ha permitido que la ley se ignore, poco a poco, que si no rotulas en catalán tu negocio, ya sabes, acaban cerrándotelo a multas acosándote hasta la saciedad.

La televisión que pagan todos los catalanes se revuelve contra más de la mitad de sus clientes, día tras día, programa tras programa, y todos tan contentos.

No puedes ser juez, que si las sentencias no gustan tienes el acoso servido en casa, no te van a dejar trabajar si no eres de la “seba”.

Todo eso se ha permitido a unos partidos con ladrones, cierto que por otros partidos con ladrones, cuyo solo interés ha consistido en mantener el poder al precio que fuera, y el precio ha sido Cataluña.

Así, que no me vengan a estas alturas de la película con milongas de que si es necesario un referéndum, que si la cosa en caso contrario no tendrá solución, que si los catalanes…..¡coño!, a ver si aprendemos a decir una parte de los catalanes.

Lo que se ha hecho en estas décadas ha sido crear un incendio, un problema a costa de demasiada gente, y ahora esos incendiarios parece que vienen con las mangueras de los salvapatrias.

El que el Sr. Romero de Tejada me venga ahora con mandangas de que no sé cuántos catalanes no han tenido representación, y las historias de los porcentajes, me parece ahora inane. Y es que tanto su partido, como en partido socialista, tuvieron la posibilidad de evitarlo con sus mayorías absolutas, haciendo la ley electoral más justa.

Pero había que mantener el poder, y en algo debe andar este señor, cuando habla del derecho a decidir de forma que solo afecta a los ciudadanos de Cataluña.-

Y no, yo quiero, porque la Constitución me da el derecho, de que la posible segregación de una parte de España sea también decisión mía, en la parte que me corresponda.

Así que no mareen, por favor, que cuando los españoles que hayan suspendido, tengan sus títulos universitarios les podrán colar estas patrañas. A mí por el momento ni de broma.

En cualquier caso, todo mi respeto para las opiniones de este político, faltaría más, que puede decir a los de Público lo que le apetezca, y convencer a quien se deje.

Yo me voy a cenar.

 

Pepinos en el cielo

Esto de salir a cenar con amigotes siempre tiene su aquel, y además en mi caso, los mis amigotes no son como los de Serrat, unos atorrantes, que se puede, si uno sabe escuchar, incluso aprender cosas, o por lo menos obtener ideas para una reflexión.

No sé muy bien por qué salió a colación el tema de esas cosas que andan dando la lata por los cielos, y que no sabemos lo que son, los OVNIS, vamos, por usar el acrónimo castellano.

Si, claro, la cosa venía del pepino ese que anda dando vueltas por los cielos y unos dicen que galgos y otro que podencos, que si acelera de forma inusitada, que no tiene forma de asteroide, que su comportamiento no se ajusta a lo conocido. Yo siempre espero a ver qué dice Iker, que de estas cosas sabe un huevo, y lo explica muy bien.

Claro, que a partir de ahí la cosa empezó a complicarse, porque nos encanta suponer que cuando vemos una cosa por los cielos y no es el vuelo de Iberia, nos encanta suponer que viene repleto de seres de otras galaxias que han conseguido cruzar agujeros de gusano, o dominan la técnica del Halcón milenario, saltando con alegría al hiperespacio en cuanto siente el aliento de Dart Warder en el pescuezo.

Y la discusión que parece sacada del “Cosmos” de Sagan empieza pronto, que si existen, que si hay vida fuera de la tierra, que si es inteligente, que en caso contrario cuanto espacio desperdiciado.

Vaya, que nos ponemos rápidamente a considerar si, en caso de que sean inteligentes su tecnología nos destruiría, que si vienen del universo paralelo que tenemos aquí al lado. Bueno, nada nuevo, cosas de los amigotes, con alguna deriva, incluso, hacia temas metafísicos relacionados con la existencia de un Gran Arquitecto que construye, y quizás controla el tinglado.

Hay incluso algún acercamiento de física teórica, (mis amigotes son muy leídos), que si eso del big-bang es un fenómeno único, o si es algo que se repite de forma infinita. Por ahí yo ya me pierdo, pero escucho.

De pronto y directamente del cerebro del más joven de entre nosotros surge un comentario que me deja enormemente preocupado.

En caso de que existan los hombrecillos verdes, dice mi amigote, mejor haremos guardándonos de ellos, ya que habrán ocupado un puesto en la cima de la escala evolutiva, y eso solo se consigue siendo un gran depredador.

Pues sí chaval, comulgo con tu visión, y por supuesto con la de Hawking, que lo mejor que puede hacer el diablo es impedir que se pongan en contacto con nosotros, es decir, impedir directamente que nos encuentren, porque nos arrasan en un plis.

Hay ciertas derivas en la conversación acerca de la ingestión de proteínas animales (por cierto estábamos dando cuenta de un vacío de ternera muy digno), que son imprescindibles para que en nuestro cerebro se activen las dotes de cazador que han hecho que estemos sentados en la cima de la pirámide evolutiva.

Pero lleva razón, a falta, claro, de mejores argumentos, que el ser humano necesita espacios que conquistar, espacios que descubrir, es nuestra naturaleza, y eso que una vez descubierto y conquistado, utilizamos lo que haya en el ecosistema hasta su destrucción.

Y luego a por más.

Pero la expansión del Género Humano, está llegando a los límites que el planeta nos concede, de forma que toma una importancia fundamental el hecho de salir al espacio o a donde sea a buscar territorios para cumplir esa necesidad de la especie.

No quiero ni pensar lo que le sucederá al planeta que nos reciba como colonos, pero todos lo sabemos perfectamente. Utilizaremos todos los recursos disponibles hasta su agotamiento, incluidos, obviamente, los seres vivos que puedan poblar el mundo que nos reciba.

Por cierto, que nadie olvide lo que le costó, nos costó a los puñeteros blancos conceder alma a los indígenas americanos, o a los negros africanos. Era un buen negocio pensar que tenían el nivel de un perro, un asno o una vaca, de forma que pudiesen ser utilizados como cosas.

Y eso está en nuestros genes, que estamos programados como los grandes depredadores, que a lomos de esa ambición de seguir dominando llevaremos la destrucción aparejada allá donde pongamos nuestro pie. Que lo que ocurra sea de esta guisa, será solo cuestión de tiempo.

Y de ahí la preocupación de mis amigotes, esos que no son atorrantes, que si salimos fuera de nuestro planeta destrozaremos lo que encontremos, con el añadido de que no es nuestra “casa”, y siempre en aras de la expansión del crecimiento, de seguir buscando y encontrando nuevos límites, nuevos retos. Total nada.

Pero quizás debamos plantearnos la cosa al revés, que si alguien nos visita, posiblemente, si nos encuentra, lo primero que hará será pensar que somos cosas a ser utilizadas, y nuestras civilizaciones, y nuestra especie, solo se mantendrá mientras seamos útiles para los fines que potencialmente persiga esa posible civilización.

Vamos, que lo mejor es que el pepino ese que anda dando vueltas por los cielos con movimientos fuera de una explicación lógica a la luz de nuestros conocimientos, es que no lleve na carga de seres civilizados, porque como les guste el planeta azul nos desaparecen, como a los chicos de Toro Sentado, que si queda alguno es dentro de una miserable reserva, confiando en que el asco le lleve a la muerte lo antes posible.

Y cuando me cuentan que esos seres ya están aquí, y que se paseaban con Juan XXIII por los jardines de Castelgandolfo, solo le pido a Quién Sea, que fuesen sus primos de Calabria, o cualquier otra cosa, que nuestra visión antropocéntrica de las cosas, es eso demasiado nuestra, para que nos permita ver que el posible primo de Zumosol, que vive en las estrellas, a lo mejor no llega aquí a mejorarnos con técnicas de desarrollo espiritual, a evitar que sigamos haciéndonos daño los unos a los otros, y a quitarnos los trabajos y las preocupaciones, sino para darnos un ben “quitapallá”, y ocupar nuestro espacio en la escala evolutiva.

Ya veremos….o no

Tribu

La tribu, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es un grupo social primitivo de un mismo origen, real o supuesto, cuyos miembros suelen tener en común usos y costumbres.

Cierto que es segunda acepción, que como primera es cada uno de los grupos de origen familiar que existían en algunos pueblos antiguos. “Las doce tribus de Israel”, añade como ejemplo.

Y a cobijo de estas definiciones, empiezo a plantearme seriamente si realmente vivimos en una tribu, si se puede considerar algo primitivo, o está de rabiosa actualidad, a pesar de la maldita, (o no), globalización.

A mí me ha gustado siempre considerarme de la tribu de la Humanidad, así con mayúsculas, que al fin y al cabo “Homo sum”, y todo lo humano me concierne, pero parece que es otra forma de utopía que se le escapó a Tomás Moro, ya que hay demasiadas tribus que puedo reconocer y que desde luego ni me admiten, ni me admitirán.

El tribalismo, al final, me temo que es sobre todo defensivo, propio de sociedades primitivas, que lo deja muy claro la definición de la Real Academia, y se considera una herramienta de protección de un territorio, de unos privilegios, que se mantienen por sus usos y costumbres, garantiza la transmisión del ADN preservando a las hembras del grupo de posibles intromisiones alienígenas.

Podemos analizar las formas de discusión que en las tribus puede haber con relación a la aceptación de otras formas de concebir la sociedad, de mejoras de los esquemas y las normas que regulan la convivencia del grupo, pero puede ser algo inane, que la razón de ser de la tribu es preservar sus usos y costumbres, sus reglas y obviamente sus hembras.

Es así que la tribu se asocia a lo primitivo en lo social, a pueblos poco desarrollados, rudimentarios, elementales, encerrados en si mismos.

La Real Academia es demoledora, veo, cuando se trata de buscar el sentido real de las expresiones que acostumbramos a usar o a desechar alegremente, ya que ojeando simplemente el mundo en el que vivimos, nos daremos cuenta de que el concepto de tribu, “sensu estricto”, no se reduce a los habitantes de las selvas de Borneo, que está inmerso en el núcleo de lo que llamamos sociedades desarrolladas.

Y es que veo a los jefes de las tribus, a esos casi chamanes proponer empalizadas para defender el territorio de su tribu, que vienen los latinos a quitarnos la hembras, a eliminar por disolución nuestras costumbres de rubios pecosos.

Y así veo a Tito Trump, convertido en chamán de su tribu de rubios altos, caucásicos, bellísimos todos a sus ojos.

Así veo a mi vieja Europa, actuando como una tribu ancestral, primitiva, poco desarrollada, que no nos gustan las invasiones bárbaras, que tememos que nuestro Imperio tribal se desmorone, que nuestro ADN se diluya.

Y lo que es peor, veo a mi vieja Europa, no como una tribu, no. La veo como una amalgama de tribus, cada una con su miedo patológico a perder sus costumbres, sus usos sus gestos y sus lenguajes tribales, sus casticismos.

La unión europea de tribus desunidas (las tribus casi por definición deben ser estancas, impermeables a usos diferentes a los suyos), es el más claro ejemplo de que avanzar en el mundo de las tribus unidas es cuanto menos farragoso, y puede llegar a ser violento, como lo es cuando alguna tribu se siente más amenazada de lo normal.

Veo las tribus de los ultranacionalistas vascos, catalanes, corsos, piamonteses, austríacos, flamencos, groenlandeses, bávaros…..sin ninguna posibilidad de hacer nada que no sea defender de forma excluyente cualquier elemento que el chamán de su tribu considere extraño a sus usos, a sus reglas a su idioma, que ya les vale para comunicarse entre ellos. Con los demás un buen rifle debería bastar.

Pienso que en este contexto de ausencia de una voluntad real de progreso fomentada por el espíritu tribal que nos rodea las discusiones para que las sociedades mejoren, están condenadas a disfrutar de una muy baja productividad.

Si quieren hablar conmigo que aprendan mi idioma, si quieren comerciar conmigo, que aprendan y usen mis leyes, y que no sueñen, que sin algún tipo de fuerza mediante, voy a adoptar nada de lo que lleven en su mochila.

Nunca el Imperio Romano hubiese llenado el territorio de vías de comunicación si no hubiese tenido la fuerza militar, y la necesidad de hacerlo, con lo que el progreso puede entenderse como la imposición a otras tribus, por la fuerza, de costumbres foráneas.

Y ahí tenemos no solo la causa primera del racismo, de las fronteras, de los proteccionismos, sino nuestra propia forma individual de afrontar nuestra vida frente a opciones diferentes a las que hemos adoptado por mor de nuestra pertenencia a este o aquel grupo tribal.

Muchas veces pienso en lo irracional de mi conducta frente a las nuevas opciones que la sociedad nos va ofreciendo, a lomo de ese caballo que me dice:

-“Si lo que tienes te gusta y te funciona, ¿para qué considerar siquiera la posibilidad de otras opciones?.

Y esa actitud se extiende también a través de mi pensamiento, de mi moral, de mi forma de relacionarme, a todos los ámbitos de mi vida, con lo que transformaré mis discusiones en na forma de convencer a los demás de las bondades de mis puntos de vista, perdiendo la oportunidad de ampliar conocimientos, y obviamente eficacia en lo que respecta al desarrollo de mi existencia.

Somos miembros de una tribu, de nuestra tribu, y reconocemos a los miembros de la misma por sus usos, por sus reglas, y con ellos nos sentimos cómodos, protegidos, en la certeza de que podremos transmitir nuestro ADN con tranquilidad, sin interferencias.

El sueño del supremacismo de nuestra tribu casi siempre subyace en nosotros aunque tras una reflexión seria hayamos conseguido reducir en mayor o menor medida su influencia en nosotros.

Así que reconoceré aquello de “América first”, “Deutschland über alles”, “Una Grande y Libre”, y cosas parecidas como parte de la estructura tribal de este mundo que quiere ser global y discute como se hace en un plató de Telecinco a eso que se llama “prime time”.

Buenas noches y buena suerte

El esclavo-ciudadano

Las noticias corren que se las pelan, y sobre todo las falsas, que llevan colgadas alforjas de intereses enormes y llenan bolsillos ajenos a costa nuestra, lo que tiene poca gracia.

No sé muy bien por qué pero desde que la crisis famosa puso patas arriba el sistema bancario con las trampas de las “sub prime”, los incidentes relativos a la gestión bancaria no ha hecho más que hacerse plato de cada día.

No voy a detallar ninguno de los casos que conocemos perfectamente, desde as burdas maniobras de nuestras Cajas de Ahorro en todas y cada una de sus versiones, pasando por las multas que les han caído a tantos y tantos bancos de los más importantes del mundo por prácticas indeseadas en casi cualquier área que cubra la actividad profesional de esas entidades.

Uno que es poco hábil y de natural poco fino, no ha podido, por menos que enterarse de las maniobras del Deutsche, de la UBS, de HSBC, y de los palos que les han dado, eso si sin que las tales entidades se vieran fuera de ninguno de sus mercados, y pudiesen seguir con sus prácticas estupendas.

Hoy me levanto con la historia del tema del lavado de cupón, práctica tendente a no pagar impuestos sobre los dividendos de acciones, como corresponde, y cómo no, la banca, la gran banca en el puro medio, como siempre, como casi siempre.

Y la cosa sigue, que ahora le dan la razón en los juzgados esos del supremo para que el ciudadano siga apoquinando ese impuesto tan miserable que te exige el poder para poder vivir en tu casa, algo, por cierto, tanto o más español que las tapas o la siesta.

Que la cosa no es tanto quién paga el puñetero impuesto, si no a cuenta de qué debe existir, que sobre eso el banco también cobra intereses de por vida al incluirlo en el total del crédito hipotecario. Nadie se me alarme.

Y la sensación de andar navegando de forma continua entre lo que sobra del robo institucional es agobiante. Y es que se nos roba por activa, por pasiva, por parte de las instituciones, públicas o privadas, y lo que es peor, por parte de muchos de los individuos que las gobiernan.

Gracias al tribunal supremo nos hemos enterado de que hay por ahí dando vueltas un impuesto que me temo es injusto, que la gente cree que el banco debería pagarlo, y ahí se equivoca, que al final lo pagamos siempre nosotros, con intereses si es parte de la hipoteca, a pelo si lo liquidamos directamente a la hacienda pública, como tantos y tantos impuestos que giran alrededor de la compra de una vivienda.

Solo sé que desde que el mundo es mundo de lo que no se han librado esos ciudadanos/esclavos que somos nosotros es del pago de impuestos al poder, que ya sabemos lo que pasa con las grandes corporaciones que realmente controlan el dinero, que no pagan.

Tendré que llegar a ser na de esas corporaciones, que por pagar hasta se pagan impuestos sobre las pensiones modestas que reciben los ciudadanos que llegan a cobrarlas. Está bien.

Mientras tanto, procuraré no cabrearme demasiado aunque llueva y me digan que no sabemos recoger esa agua en nuestra vertiente mediterránea, que viene muy guarrilla, con mucho barro y porquería, y es que en los últimos cinco mil años de lluvias torrenciales y civilización tecnológica, aún no se nos ha iluminado la bombillita.

Porque al final, como decía el otro día es que no somos capaces los ciudadanos/esclavos de este siglo veintiuno de enterarnos de lo que sucede fuera de la caverna, no somos capaces, no queremos o no nos dejan emprender el camino del conocimiento, el camino del iniciado, el que nos conduce al conocimiento oculto, al conocimiento esotérico, que ese está reservado a los grandes brujos, ¿verdad Señor Soros?

Serán cosas de la gobernanza, que uno es muy modesto, y debe aprender a dejar el paso a los patricios, a los nobles, a los magos, a los reyes, a los sumos sacerdotes, (no confundirlos con el mosén de sopa y olla).

Sobre todo no hay que olvidar que estamos a su servicio, que estamos a recibir las migajas de sus mesas cando se les caen y que el mayor delito que hemos cometido es el haber nacido.

Pensaba en los números ocultos, esos de los que la cábala seguro que se ocupa, por ejemplo el número de personas que sufren enfermedades que tienen remedio, por falta de recursos económicos, o el número de muertos que se producen por no limitar la velocidad de los automóviles, no en las carreteras sino en su diseño. No tiene sentido permitir que haya vehículos que puedan circular a mayor velocidad que la permitida por la legislación. Nunca lo he entendido, a no ser que considere en la ecuación elementos de enriquecimiento ajenos al usuario, y relacionados con el fabricante y su afán por vender velocidad.

Claro que renunciar a la recaudación por multas de tráfico, tiene también lo suyo. Que el dinero que deslizan los amos en nuestros bolsillos debe permanecer lo menos posible en la tal ubicación.

La Luz, el conocimiento no está hecho para los mortales, que el peyote solo lo pueden tomar los chamanes, y los estados alterados de conciencia al final tampoco nos llevan a la Luz.

Quizás sea necesario un nuevo Prometeo, que espero no deje las cosas en “promesas” y realmente arrebate la Luz y el Conocimiento a los Dioses/Amos y lo reparta entre los humanos.

Pero me temo que la cosa quedará navegando entre las palabras del Príncipe Salinas:

“Hagamos que todo cambie, para que todo siga igual”.

Pues eso

Esotérico

Tengo que reconocer que esas cosas de lo esotérico siempre me han llamado la atención, vamos desde que leyendo a Pauwels y Bergier allá por mis trece o catorce años me tropecé el palabro, lo consulté en el diccionario de casa, y hasta hoy.

Y recuerdo que la palabra llevaba aparejada su antónima, exotérico, que por cierto es palabra sin ningún tipo de “glamour”, que parece dedicada a uno de esos personajes del tufarrismo español, vamos que la palabra no me gusta ni un poco.

Así que vamos a lo esotérico, lo oculto, la Ocultura que postula D. Javier Sierra.

Y sin embargo no voy hoy a hablar del Voynich, ni siquiera de los secretos ocultos de la Alquimia, tampoco de lo oculto en la biblioteca vaticana, que agua pasada no mueve molino, aunque no quito un ápice de interés a ese saber que se esconde entre los legajos de la historia, que hasta a lo mejor guardan las claves de nuestras tres grandes preguntas, a dónde vamos de dónde venimos, y qué coño hacemos por aquí a parte de transmitir nuestro DNA con fruición.

Hoy me apetece reflexionar sobre el esoterismo cotidiano, por el que se nos esconde a todos y cada uno de nosotros de forma intencionada lo que ocurre a nuestro alrededor, cubierto como siempre con el comentario de “ a ver cómo contamos lo que ha pasado sin que se eche la gente a la calle”.

Día tras día nos enfrentamos pues a lo esotérico, que los movimientos del poder deben quedar ocultos, bien ocultos tras los frus frus de las cortinas de los salones, allí donde se deciden nuestras vidas. Lo oculto siempre presente en nuestras vidas.

Creo que hemos llegado a un punto en que ya los seres humanos no vamos más que retazos de la superficie, y además manipulada, incluso más manipulada que las imágenes del fondo de la caverna a la que tanto nos gusta referirnos.

Nos matan a un pollo en un pub británico envenenado con un material más raro que un perro amarillo, o nos desaparecen a un periodista que, digamos, anda tocándole los huevos al sátrapa de turno allá por el desierto de donde el petróleo sale.

No sabemos que hay detrás del corazón del Tito Trump, es esotérico y discreto el sistema por el que se toman las decisiones aunque en pura democracia deberíamos los ciudadanos estar al corriente.

Pero es muy difícil bucear por debajo de la punta del iceberg, y es que siempre nos dicen lo mismo, “solo vemos la punta del iceberg”, lo demás es esoterismo puro.

Así que ya me dirán ustedes cuál es la forma más adecuada para conocer los arcanos de lo oculto, que en lo oculto, parece, y en eso estamos todos de acuerdo que el poder real está en el mundo de lo esotérico, el dinero, por ejemplo en la transmutación de los metales innobles en oro, tal y como la alquimia ha intentado y sigue intentando.

La alquimia hoy es más sencilla a caballo de nuestra civilización, que simplemente algo de corrupción política suficientemente esotérica, nos produce ingentes cantidades de oro.

Ya veis, es sencillo pero solo para iniciados, para aquellos que son del club, del grupo, del establishment, como debe ser, como ha sido siempre. Lo demás no pasaremos, en el menor de los casos de aprendices de brujo. Así son las cosas.

Pero lo oculto ve mucho más lejos, mucho más, y esa es la causa de que sigamos en la inopia, que hoy te dice el telediario, ese que me niego a ver, no sé qué de que andamos tirando comida, y se nos mueren tantos y tantos seres humanos (bien que de segunda o tercera categoría) por mor del hambre, en sitios de esos que no se encuentran ni en el Google Maps. Será que se lo merecen por indolentes.

Es parte de ese esoterismo cotidiano, lo que se cuece detrás de esos regalos que le hace a la Banca española nuestro tribunal supremo (a partir de ahora la tal institución no se merece las mayúsculas).

Es esoterismo, legal, eso sí, lo que se cuece en los consejos de ministros de todos los países, faltaría más, que se entera el enemigo de lo que se debate, y nos la lía.

Dejemos que, en esas minorías que a veces ni siquiera sabemos quienes son o de donde han salido sean como siempre los guardianes de lo esotérico, mal que le pese a Iker Jiménez o a Miguel Blanco. Que los secretos de verdad no están en los textos ocultos en las pirámides, ni en las excavaciones mayas o sumerias, están en los archivos de las agencias gubernamentales, de cualquier país del mundo.

Lo exotérico es lo que le comenta el portavoz gubernamental a los periodistas que intentan preguntar lo que les ha pedido su jefe de redacción en la rueda de prensa.

Y la verdad es que cuando pienso en el esoterismo que rodea a Warren Buffett, o a Bill Gates, o a cualquiera de los dirigentes que controlan el tráfico de armas, el de drogas ilegales, o como se decide qué enfermedad es rentable intentar cronificar, y cuál es mejor no investigar su solución, me da un escalofrío, así que procuro no hacerlo demasiadas veces.

Porque, de hecho, casi todo lo que ocurre a nuestro alrededor es esotérico, que ni siquiera conocemos los entresijos, y mucho menos los conjuros que los alquimistas de hoy en día nos hacen desde pantallas de televisión, de las que sale oro para calmar sus penas y tranquilizar sus espíritus. Alquimia pura.

Así que ni de aprendiz de brujo, lo nuestro es el fondo más oscuro de la caverna, allá donde la luz que nos llega ni siquiera refleja la capa más externa de lo esotérico, de lo que de verdad nos gobierna, nos dirige.

Pero para no aburrirme seguiré buscando entra las noticias falsas que nos separan de lo esotérico, alguno de esos datos, alguna de esas cifras que hacen que vislumbre alguno de los arcanos en los que este este siglo XXI se apoya para su evolución.

Los muertos de hambre y su evolución, los raptados por sectas armadas, los esclavos en los que se apoya nuestro desarrollo económico, los millonarios del crimen, los contactos de mis servidores políticos…..y hasta si te pones pesado los nombres de los extraterrestres que habitan entre nosotros.

Con su pan se lo coman