Algo de tedio

Mucho tiempo llevo sin hablar de mi tierra, de Cataluña, que es la de origen, que la de adopción, la Villa y Corte, no da para muchos ruidos, lo que es de agradecer.

Y es que por los madriles, desde que nos gobiernan señoras, es decir, muy señoras mías, las cosas parecen tranquilas. Claro, si olvidamos esas metidas de mano en la caja que parece dicen que los de la Puerta del Sol hicieron en su momento, o que para inaugurar una estación de cercanías se tiran dos o tres años sin pestañear, con las obras acabadas, peccata minuta, peccata minuta.

Que sí, que nos quieren caminando Castellana arriba, Castellana abajo, que la Gran Vía ya nos la conocemos, que los coches nos molestan a los jubilatas de banco y petanca, y llenan de dióxido de nitrógeno de la Volkswagen los pulmones de los trotadores, y me rinden menos que un árbitro de tercera.

No sé muy bien cómo acabará la cosa, que los de Uber lo mismo se cabrean si los habitantes de esta ciudad tenemos que caminar por Recoletos, con nuestro perrillo bien sujeto con su correa, no sea que salga disparado detrás de uno de esos trotones, o de la bici del amigo puteado de Deliveroo.

En fin, que las cosas por los palacios de gobierno por tierras manchegotas, siguen su curso, y a mí me viene bien, aunque reconozco que en el fondo, miro hacia mi pueblo y pienso en lo que se están divirtiendo por aquellos pagos.

Conseguir que doña Colau esté calladita, es uno de esos milagros que hacen renacer en uno la fe en cualquier cosa, no es algo que pase todos los días a mis años, que no sé si le aprueban el presupuesto, y es que lo de las pernoctaciones a un euro la noche se les está viniendo abajo, y hay que cambiar las mantitas de los caballos de la Guardia Urbana.

Cosas de los de la casa de enfrente, que anda triste y sola, parece una nueva Fonseca, y los libros (quiero decir las Moleskine) no están en el Monte de Piedad, que los tiene su señoría. Cosas que pasan.

Y ya en el Parque de la Ciudadela ni te cuento, no se aclaran, los de la CUP que les den la República, los de Esquerra que tienen al señorito enrejado, y no saben qué hacer para sacarlo de la “presó”, y los de la vieja Convergencia, a ver si le mantienen los ciento noventa mil chufos anuales al bueno de Puigdemont. Pero no hay forma.

Y digo yo, que con los viajes a Bruselas que se está montando esta peña, habrían pagado las obras del AVE de Sagrera, seguro, o los dineros a los viejecitos que no pueden hacerse solos la cama en casa.

Eso sí que es marcheta de la buena, que parecen las fiestas mayores del Poble Sec, con permiso de Serrat, claro, y es que cada día nos llega algo a nuestra prensa, esa que se lee en el móvil, de que unos sí y otros no sé.

Envidia de la buena, aunque lo que menos apetece es acercarse a dar una vuelta a ver la Sagrada Familia, y no es por nada, que sigue siendo igual de chula, como la casa Batlló, o la Catedral del Mar (por cierto están empapelando al autor los de Hacienda, que dicen les faltan unos flequitos por liquidar, y no sé yo la cosa), pero es que hay dos millones de pesados, que como te descuides no te echan un poquito de Campari al vermut de Reus, como crean que tu acento catalán no es por lo menos de Camprodó o de la Seu d’Urgell.

Hasta el Barça se tambalea, que viene el Geta a pasear por la Diagonal, y les trinca un punto y deja a la afición al pié de los caballos.

Ya lo que les falta a esta casi mitad de catalanes, que se descubra un lenocinio en el chaletito de Waterloo, y que se paguen las colepoterras con dineros del Omnium o de la ANC, que peores cosas se han visto.

Pero al menos por mi tierra andan distraídos, que por estos pagos, andamos más bien aburridos, y es que salir a que te atropelle una bici el domingo por el Paseo del Prado, como máxima distracción no sé si es de recibo, no lo sé, de veras.

Y si os habéis fijado, ni siquiera la historia de Tabarnia parece que sea algo más que la boutade de un cómico, y mira que me gustaría una cosa de ese jaez para animar los telediarios, siempre y cuando los asuntillos colaterales no nos salpicasen de demasiada sangre.

Que se pone uno a pensar en esas tierras del otro lado del Mare Nostrum, y ves la cirugía sangrienta que se llevó a cabo para eliminar los de etnia o raza o lo que sea diferente de la etnia dominante, y no me apetece.

Que al español constitucionalista de Ripoll, me lo queman en la plaza pública, como al catalán indepe de Tabarnia.

Y es que nada hay peor que la exaltación del nacionalismo en aras de unificar el grupo humano de tu pueblo.

En esa línea, aplaudo con todas mis fuerzas la eliminación en la pruebas de acceso a empleos públicos de los idiomas regionales, y es que yo quiero que mi médico sepa curarme, no que sepa decirme en salat en euskera, o en catalán de tierra adentro, que no sabe lo que tengo, y que por supuesto me muero. Agradezco pues la iniciativa de esas mujeres baleares, y que cumpla el ejemplo.

Por otra parte, sin novedad en el frente, que por lo demás los teatros se llenan, siguen dando de comer en los restaurantes, y los que no tienen andan cada día peor, pero ya se sabe, nunca en la historia de la Humanidad fue buen negocio nacer pobre, o ser esclavo, así que habrá que esperar a otra reencarnación para ver cómo se reparten las cartas.

Con su pan se lo coman

 

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