British summer

Estaba yo pensando, que con este clima que disfrutamos en mi pueblo de adopción, que Villa y Corte es, deberíamos presionar a los de Mahou para que nos vendiese envases de esos de a pinta, que en su publicidad o en los productos asociados a la venta de cerveza incluyese los típicos vasos ingleses que con tanta profusión te sueltan el los pubs británicos, (los de a pinta que los de half a pint se guardan para los conductores).

Y la verdad es que a mí me encanta, me encanta eso de ver llegar las tormentas alineaditas, una detrás de otra, con sus shower asociadas, que diría el responsable de dar el tiempo en la BBC. A  mitad de junio, los pantanos llenitos, el aire acondicionado, sin tocar, durmiendo con mantita, como ha de ser entre las personas de bien. Un gusto.

Como siempre hay gente “malajosa” me salía uno de esos defensores del calentamiento, con la historia de que si esto eran los monzones, y el clima se nos estaba volviendo tropical. En fin, que hay gente pa tó, que diría el castizo.

Pero lo importante, es que mi amigo que me ha citado en la oficina, justo en el tee del uno, me sorprende diciéndome eso de que a ver si la lluvia nos respeta. ¡Por Dios!, ¿dónde se ha visto a un británico pedirle respeto al cielo antes de dar el primer bolazo?.

Y es que tendremos que ir aprendiendo, aunque una flor no haga primavera, que si queremos tiempo británico algo tendremos que aplicar de sus sistemas de adaptación al medio.

O a lo mejor no queremos eso, pero yo ando tirando de mis zapatitos de Northumberland, que para esto de la lluvia han sido siempre cojonudos, no me separo de mi Barbour, y a la que puedo, me meto una pinta, quizás con demasiado gas, quizás demasiado fría. Hay que mirar eso.

Por lo demás, como los británicos, que uno no sabe si salir a jugar con bombachos, corbata de lana con el escudo del Clan, y un tweed que me libre de todo mal. La gorrilla, será la de siempre, en eso no tengo dudas.

Lo malo de todo esto es que, a diferencia de los clubs ingleses, aquí aún no le hemos cogido el gusto al asunto de disfrutar de este tiempo británico, y lo mismo llevamos razón, que si la cosa sigue así acabaremos siendo pragmáticos, tomaremos el té a las cinco, nos desembarazaremos de Europa, (nuestra vocación africana es aún muy potente), y aunque varias autonomías lo intenten, seguramente seguiremos circulando por la derecha.

Recuerdo de mis tiempos británicos aquellos veranos que duraban casi una semana. Era maravilloso, salvo que los “rough” se ponían intratables. Pero ya sabes, hierrito siete abierto, le das con toda tu alma, y con suerte acabas en calle que es donde mejor está uno.

Pero por estos pagos, últimamente, eso de ir por calle no nos va demasiado, que nuestra tendencia a sacar los pies del tiesto a la que podemos es enorme, que nuestro natural de “capra hispánica” es tirar al monte, y sobre todo sin ir en rebaño, ¡no me jodas!.

Así que por mucho que llueva, que no suba la temperatura, que se nos moje la noche de San Juan, que las mozas no se quiten el refajo, y mira que andan con ganas, me temo que eso de abrazar los usos de la Pérfida, no es cosa nuestra.

La cosa mala del asunto, es que Don Amancio se ha quedado sin vender los trapitos de flores rosas, que con tanto mimo había diseñado en Galicia, y con tanto dolor le han cosido en Bangla Desh. Espero que la cosa no afecte a los índices bursátiles, y que el gallegazo aguante sus ahorrillos de cincuenta y pico mil millones, que le aseguren una vejez tranquila, y le tengan a salvo de imprevistos, que son muy malos.

En un alarde, me he atrevido a abrir la ventana….craso error, que hace una rasca considerable, y es que a uno parece que le llegan los vientos de los líderes mundiales que se sienten incómodos con Tito Trump, que quiere romperles el status o tingladillo que tienen montado, y a la vuelta de la reunión del G-7, me los pone a parir en un “silbidito” de esos que tanto le gusta usar, desde su cunita en Air Force one. Hasta Doña Merkel, que parece de su bola, le ha arrugado el hocico.

Y es que eso que dice la ecologista ineducada de que tenemos aquí los monzones, altera a todo el mundo, y la gente no está para alterarse, que bastante tiene con saber si Periquín va a darles la independencia a los catalanes separatistas, con tal de que le dejen una semana más en la Moncloa, o va a bailar un aurresku a los de Bildu. Nadie lo sabe, nadie sabe si por fin habrá un salario mínimo decente, de esos de mil quinientos chufos al mes, que con menos no se vive y con eso se malvive, o si las cosas seguirán como siempre.

Y es que el señor conde necesita salir tras sus lebreles a ver cómo andan los cochinos, y si hay algún ciervo, gamo, corzo, o similar a quien asustar con los disparos de su Holland-Holland, que aunque aquí no use el trescientos cincuenta, enseñarlo al señor duque, siempre ha sido algo digno, que si no se cree que has venido a menos.

Nadie se alarme, unos a menos, otros, los menos, a más, que la cosa está montada de esa guisa, yo a igual, que total…mientras pueda pasear por el campo de golf con mi gorrilla, mis bombachos y mi tweed con la enseña del Clan, todo va bien.

Veremos lo que da de sí la semanita, que se nos presenta divertida, con Tito Trump por Singapore, ¡con el calor que hace, y lo pesado que es el coreano!. Y ya ha dicho, que va a imponer, que no va a negociar, y que si no impone, portazo “Air Force one”, y a casa a lanzar mensajes a sus seguidores por internet, que la popularidad es la popularidad.

Y como esto siga así, tenemos al Tito Trump otros seis añitos, y no sé si hay cuerpo que lo aguante.

Dieu vous donne…la patience

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