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PATER FAMILIAS

Seguimos mareando la perdiz con el temita de a ver quién hacemos presidente del gobierno, y me temo que los temas más importantes que justifican la existencia de un Estado andan manga por hombro. Y no aquí solamente, ya que es obvio, al menos para mí, el hecho de que está medio mundo cabreado, y no un poco.

Todo a caballo no sé muy bien de qué, pero si analizo lo más importante, y no por su orden. (Estoy muy mayor para priorizar), me encuentro que lo primero que el señor feudal, o el “pater familias” romano garantizaba, era la seguridad de sus siervos, esclavos, o ciudadanos, si os empeñáis, que venían los bárbaros contratados por el vecino, y se dedicaba a violar señoras, robar cosechas, arrasar campos, en fin, esas cosas.

Y eso anda a medias, que desde luego al Señor de Alcubierre ya no le da por invadir al Señor de Jaca, que eso pasó a la historia, pero seguimos con los robos a ciudadanos no convenientemente reprimidos, o lo que es mejor evitados por el organismo al que le hemos dado esa potestad dentro del Estado, y me refiero a legisladores, jueces, y estamentos policiales.

Vamos todos por la calle abrazados a nuestros bolsos, los coches cerrados con alarmas sofisticadas…..en fin. Qué voy a decir que no sea del dominio público, y eso que no hablo del tema de la inviolabilidad del domicilio, que hoy te pillas el puente de la Pepa, y te ocupan la casa en un plis.

Así que seguridad, me temo que ni en el valle del Batzan. Que las cosas son muy difíciles, y las pobres mozas, mirando a ver quién las persigue cuando quieren llegar a la hora que les de la gana a su casa. Mal andamos en eso de la seguridad, y eso en un país seguro, que dicen que es el nuestro. Así, que en el tema de la seguridad la nota que obtienen los Estados, es baja, bajita diría yo, y además como tiene el monopolio del uso de la violencia, concedido por los ciudadanos en los regímenes democráticos, que no se os ocurra pegar un par de tortas al pollo que se mete en tu casa a ver si te asesina, que la cosa es esperar a que te asesine, y luego ya pones la denuncia.

Algo no funciona, y no soy de la “rifle association” , pero no es todo, que la otra cosa que deberían garantizar los Estados, sin meterme en La Pepa setentera ni en la Carta Magna británica, es el cuidado de los más mayores, de los sabios de la tribu, y es algo a lo que los Estados no les apetece, que es como si quisieran retraer recursos de ese capítulo, porque quizás sea difícil meter el cazo personal del político en las pensiones.

Y ya se sabe, si van demasiados recursos a esas cosas hacemos menos autopistas inútiles, que son las que dejan las perras para que viva la clase gobernante.

Así, si conseguimos cuadrar el círculo de pagar salarios ínfimos, (Ya sabes, que vienen los chinos y los indios que lo hacen más baratito), y convencer a los ciudadanos que ahorren en su plan de pensiones entre cincuenta y setenta y cinco céntimos al año, para que se lo gestione el Banco de la esquina, pues d’aguti, que liberamos un pastón para comisiones.

Y además como los esclavos son imbéciles, cuando vayan a recoger sus cincuenta euritos del plan privado de pensiones, les cobramos un tipo del cuarenta y pico por ciento en impuestos, y a otra cosa.

Así, que como el ciudadano es lo último en la lista de prioridades, especialmente cuando ya no se le puede explotar, pues se le deja morir de hambre….y de frío en invierno, ya que el pisito de protección oficial en el que ha malvivido cincuenta años, se lo venden a Goldman Sachs, que no paga impuestos, pero deja comisiones.

La gente se cabrea, se cabrea de veras, cuando ve que el sistema sanitario se va deteriorando poco a poco, o mucho a mucho, siempre que sea el público, que para eso están las aseguradoras y las clínicas privadas, ¡coño!, que hay que joderse como es la gente, que pudiendo ir a esas clínicas cojonudas siguen empeñados en ir a La Paz.

Pero bueno, si lo hacen los del Imperio, es que debe ser bueno, así que copiemos, y que las aseguradoras tomen la responsabilidad de curar a la peña, y si el tratamiento se pone caro, que lo lleven a tribunales, que el asegurado seguro que no tiene pasta para pleitos, y una vez muerto, ¡cebada al rabo!.

De la educación, ni hablamos, que no hay quien pase los exámenes esos de Pisa, que ponen de los nervios a los Estados, y los chavales de la Pública, que no sacan ni patrás la tabla del nueve, siguen perdiendo las oportunidades que ofrecen esos coles tan cojonudos y esas universidades maravillosas, a las que van los futuros amos del mundo.

No hay quien entienda a la gente….¡que valen cuatro duros! Y así pasa lo que pasa, que se cabrean en Chile, que Francia está parada, que los ingleses se ponen en las manos del primer mentiroso que pase por New Bond Street, que en Argelia ya no quieren saber nada ni de las urnas, que en esta España nuestra…..que en Israel… Porque además de la tendencia a eliminar las garantías que el contrato social tiene establecido con los administradores de lo público, en cuanto al tratamiento de los que trabajaron toda su vida, la educación de los que vienen, la salud de los que estamos, los Estados están llorando todo el día al son de que hay que elevar la presión fiscal, que no llegamos, que hay que hacer la tercera autopista Talavera-Toledo para incrementar la estructuración del territorio, y si podemos poner un shuttle train entre Astorga y Bembibre de esos de a trescientos la hora…..que hay que…..

Hay que joderse, que diría el castizo, que a lo que nos enfrentamos en este mundo globalizado, es al abandono del Pater familias, del Estado, de aquello a lo que están obligados a cambio del poder que se les ha dado, pero la realidad es que no tiene límites a la hora de engordar su tesoro, y de reducir sus servicios. Por cierto, me dicen que debemos 1,1 billones de euros, a gente de por ahí….se lo habrán gastado en juergas, digo yo.

¡A cascarla!

Negro Viernes Negro

No me acuerdo, pero tampoco me importa, ya, que aunque con toda seguridad he hablado en algún momento de las Saturnales, del consumo, de los intercambios de regalos, de tantas y tantas cosas relacionadas con la que se nos viene, de nuevo, a partir del maldito día en el que se encienden las luces de Navidad.

Y este año estoy mucho más cabreado que de costumbre, ya que mi ciudad de acogida se va a gastar una pasta gansa en lucecitas, al grito del ¡Compre, compre!. Tres milloncejos del ala, ni más ni menos, dicen los voceros municipales, e insiste la madame que ha vendido las lamparitas en que no gastan nada, oiga, nada.

Y como no creo en casualidades, acontece que lo que era un día negro, un viernes, con una cierta tradición entre los americanos del Norte, que veían en el día siguiente a Acción de gracias el pistoletazo de salida para las compras de Navidad, sea convertido en estas latitudes como la fiesta de la iluminación de las calles, y del martirio para los empleados del comercio local, a base de villancicos y demás musiquitas.

Pero lo de negro, no lo es tanto, que todo eso, hacía que las cifras de los balances del pequeño comercio, que andaban el rojo, pasasen a negro. Así que en el Imperio, por una vez lo negro no era algo peyorativo, negativo o desagradable, y en ello estamos también por estos lares.

Y mi cabreo este año, es que volvemos a esa situación en la que de nuevo enfrentamos al ser humano con el dinero. Ya lo sé, no me gusta toda esta parafernalia, con el añadido “lavacerebros” que lleva aparejado para los niños. Luces, música, escaparates, Frozen Dos, sonrisas, y al final preparación de los enanos para su inmersión inmediata en la sociedad de consumo.

Pero la otra cara de la moneda, es la de los centros de acogida de ciudadanos, que para luces hay pasta para los que duermen en la calle poco y malo. Parece que una buena cantidad de los refugiados que a las puertas del organismo de turno pasan la noches, son hermanos venezolanos, posiblemente hijos o nietos de aquellos que abrieron las puertas a los españoles que huyeron, como refugiados de la guerra del General Franco.

No sé cuántos canarios fueron acogidos en el país hermano, no se además a cuántos el sistema que los acogió les permitió además de llevar una vida digna, enriquecerse. Y antes del drama de la maldita guerra civil, y mucho después de la Independencia bolivariana, cuántos españoles que escapaban del hambre en Galicia, en Asturias, en Cataluña, sin profundizar más tuvieron que hacer “Las Américas” y volvieron a sus terruños décadas más tarde a construir su casa de indianos.

Y nosotros pagamos a sus nietos, a sus descendientes en fin, con mantas térmicas y vergüenza a las puertas del organismo de turno, “El Samur de refugiados” o algo así. Pero ¡viva la fiesta del consumo!, ese mes y medio de locura y de cuñados que ahora comienza. Ese mes y medio en el que deberemos hacer todo aquello que se espera de nosotros, y que incluye eso de comer mal, beber peor, gastar dinero en cosas que no necesitamos ni nosotros ni los recipiendarios de nuestros presentes, pero hay que hacerlo porque la presión familiar, de amistades, hasta incluso de la política circundante, porque te piden que pagues impuestos extras antes de que salga “El Gordo”, que es tradición compartirlo, ¡compreeee máááásss!.

No sé dónde esconderme, que aunque me vaya al campo de golf, algo o alguien me recordará que las Saturnales están presentes, los gorritos rojo Coca-Cola, ¡Con lo que me han gustado siempre los verdes!, que habrán puesto en la recepción, y además un trofeo extra, medal o stableford, que habrá que jugar con los dedos fríos y hacer más de cien en medal o menos de veinte en stableford.

Hasta en mi Logia celebraremos en “San Juan de invierno”, y nos meteremos entre pecho y espalda un corderito que no se lo salta un gitano, todo a lomos de un bonito rito.

¡Que no!, ¡Que no me escapo!, ni escondido en La Alcarria, ni con el wifi caído, que cuando dicen que es tiempo de Navidad es tiempo de Navidad, y ya está.

Pero todo a cuenta de los refugiados con manta térmica de la puerta del SMUR, que han conseguido cabrear a los empleados, con tanta insistencia, y se van a su casa de huelga porque esto no hay quien lo aguante, que “paloquemepagan…”

A todo esto, tanto de hablar de la memoria histórica, nos olvidamos, señores del gobierno, de cómo acogieron los barcos de españoles llegando a América cargados de gente que, como ellos hoy, escapaban de la garras de un dictador, que como tal debe llevar adosado el calificativo de asesino.

Para estas cosas no se celebran las Saturnales, que las imágenes de la tele nos ponen en posición de aburrimiento delante de los que intentan esos Open Arms en el Mediterráneo, que está ya muy visto. En esta blanca Europa, no nos hacemos idea ya de lo que significa una dictadura sangrienta, de esas en las que cualquier tipo de abuso por parte del dictador, y de lo que es peor de sus adláteres, queda impune, por definición.

No nos hacemos idea de lo que significa, ni de lejos, si además tienes la mala suerte de no ser siquiera neutral, que alguien te reconoce como posible miembro de una oposición al régimen. Tu vida, tu hacienda, todo lo que eres, tú y tu familia, no valéis nada. Serás utilizado, vendido, tus hijas podrán ser utilizadas a capricho de cualquier capitoste miserable, y aquí todo lo que hacemos es darles unas mantas térmicas, en plenas Saturnales, en honor de la memoria histórica.

En fin, preparemos la carta a Papa Noel “coca cola”, a los Reyes Magos, del oro, el incienso y la mirra, a la Befana, que va en tren por el cielo, al tronco hueco del tió, es lo mismo, mientras Epstein se ahorca en la cárcel, o lo ahorcan, el Tito Andrés hijo de la Graciosa Reina de Inglaterra se esconde, o salta el caso de la niña Wally en Gabón, que es lo mismo.

¡A la mierda!

L’Emigrant

Qué frío hace, y decir eso a lomos de un radiador y el café del desayuno humeando a mano derecha es muy fácil y cómodo.

Te descuidas y ya en las tapias del jardín del convento no quedan grados, que se han ido todos, (nunca mejor dicho) con viento fresco a buscar latitudes más sureñas, donde de hecho los grados esos no los necesitan.

Esas son las migraciones del Norte al Sur, que parece que lo único que mandamos los euroblancos hacia las tierras calientes son los grados de temperatura que no nos sobran, pero en nuestra increíble generosidad dejamos fronteras abiertas para que emigren.

Es la ósmosis, que la membrana solo deja pasar en un sentido lo que interesa, que se queda el soluto y suelta el disolvente, entre dos soluciones de concentraciones diferentes.

Asi que no dejamos que pasen los seres humanos, que son el soluto, y dejamos que los entes etéreos vayan libremente.

Veía hoy en la radio (mi imaginación es fantástica en ese sentido) como un coche cargado de solutos intentaban romper la membrana por tierras del sur de nuestra España.

Han pasado, dicen una cincuentena de solutos, y lo que es peor, han roto la membrana osmótica, que ahora que no tenemos gobierno, veremos quién libera los fondos para la reparación.

Es tremendo. Me dicen que el bueno de Marlasca anda de los nervios, que entre los desplazamientos de las fuerzas del orden público a la Dolça Catalunya patria del meu cor, quand de tu s’allunya d’enyorança es mor….y las reparaciones en el muro berlinés de Ceuta, no cuadra el déficit de la Unión Europea, ese que dicen tiene que cumplir el gobierno español. (El que no existe).

Pero eso es lo de menos, que el presupuesto de Don Marlasquita me trae al pairo, lo que ya no me trae más que cabreos, es ver que la cançó de L’Emigrant, ablanda los corazones osmóticos cuando recordamos los euroblancos que debíamos abandonar nuestra patria del cor, por tantas y tantas causas, ninguna relacionada directamente con actos individuales, todas con actos globales.

Hambrunas irlandesas, guerras europeas, hambre mafiosa italiana, latifundios españoles, han llenado los escenarios décadas después de canciones de emigrantes preñadas de melancolía, hermanos euroblancos que para seguir viviendo la época que les tocó por mor del azar, debieron cruzar el mar, o fronteras con mayor o menor fortuna.

Hasta Manolo Escobar nos recordó ese sentimiento del hombre del sur de España que escapaba al centro de Europa. Nada más honesto que intentar trabajando sacar a tu familia adelante, nada. Ni nada más deshonesto que en una maniobra orquestada por todos los euroblancos, por todos los amerblancos, por todos los austrablancos, para bloquear el paso a quienes quieren intentar tener la oportunidad que en su tierra les es negada.

Y como siempre, aquel euroblanco que escapó de su Sicilia, de Canarias, de Irlanda, de Polonoia, de…..tenía el corazón roto por haber tenido que dejar su tierra, porque alguien decidió echarle de su tierra, alguien, que por cierto se quedó con sus derechos.

Y esos derechos de los de la furgoneta del Tarajal, se los hemos quitado en buena parte los euroblancos, que basamos en sus materias primas buena parte de nuestro confort.

Quiero recordar, que todos los muros caen, todos, sin excepción, y que con dificultad impiden que algunas moléculas de solutos crucen la membrana.

Y mientras parece que defendemos el fruto de la rapiña que hemos hecho de maderas preciosas, de oro, de crudo, de diamantes, de coltán, de pesca, de esclavos, de frutas (¿recuerdan a la United Fruits?), bien arropados por los ejércitos que hemos ido enviando, y ahora por los regímenes corruptos controlados por las viejas potencias de Euroblancos, o Amerblancos hijos de Euroblancos, hacen muros, hacemos muros para evitar que lleguen a nuestras costas los indeseables emigrantes.

Dolça Catalunya….Adios mi España querida…Te voy a hacer un rosario….que está todo en You tuve, que solo hay que buscarlo, que hay que recordar a Doña Concha Piquer, que suspiraba por España.

Así que no lo olvide, señor Marlasca, señor Sanchez hoy, o el que toque mañana, señores de la Comisión Europea, Señor Trump, Señor Salvini, Señor Erdogan…..sus muros caerán, aunque sea por vergüenza, pero caerán, que es lo más miserable que jamás ha hecho el ser humano, es decir perder la memoria de lo que su pueblo ha sido, defender una supuesta pureza de raza o de cultura, que la cultura se hace día a día y es cuestión de los individuos, y debe estar al servicio de los seres humanos.

Jamás debe utilizarse como un arma arrojadiza contra nadie. Pero es más fácil decir que lo que se importa es miseria, delincuencia, siendo la peor de las mentiras, que no exportó Europa miseria, exportó seres humanos que hicieron de América lo que hoy reconocemos como “El Imperio”.

A lo mejor deberíamos hacer aquello que hicieron los españoles cuando fuimos a Sud América, que no fue más que dar la nacionalidad española a todos aquellos aborígenes de las tierras que por allí se encontraron, con los mismos derechos que los habitantes de la metrópoli.

Y es lo normal, que no somos capaces de darnos cuenta aún, a estas alturas de la película que los seres humanos somos todos iguales, y que hay que actuar en consecuencia, no somos capaces definitivamente de aceptar que las fronteras no son más que expresiones del miedo de los mediocres, y el beneficio de los ladrones.

Qué fácil ha sido utilizar la palabra Kamikaze para los viajeros del Tarajal, cuando nadie ha muerto, cuando todo lo que han hecho esas personas ha sido pasear por la Tierra, que no debería ser de nadie, y a nadie nos debería preocupar.

En algún momento aprenderemos, o nos pasará como en ese libro que he recomendado tantas veces, que nos invadirán de forma pacífica millones de gentes del sur, y no podremos evitarlo.

Al final, que nadie olvide que nuestra única razón de ser en este planeta es la de transmitir el Ácido Desoxirribonucléico a la siguiente generación, y lo demás es prescindible.

¡Deo gratias!

La revolución que viene

Recuerdo hace unos años, relativamente pocos, viajé a Bolivia quería conocer la Chiquitania, y ver la huella que dejaron las Misiones de los jesuitas, que hoy después de casi cinco siglos siguen funcionando

Es uno de los grandes ejemplos de  sistema económico sostenible, amigo del entorno.

En esto del funcionando, me refiero a la idea y a buena parte de las infraestructuras que en su día los jesuitas hicieron en Argentina, Paraguay y en Bolivia, para defender a los aborígenes de la depredación que los colonos portugueses hicieron con el fin de capturar esclavos para sus plantaciones en Brasil.

Bueno, la cosa es muy fácil, se busca información de la cosa, o volvéis a ver la peli de “La Misión”, que a mí me gustó en su momento entre bastante y mucho.

Pero aquí lo que me viene ahora al coleto es la situación actual del país andino, que como en otros sitios del mundo está patas arriba, por un quítame allá un presidente que quería, al parecer, intentar de nuevo su reelección, y transformarse en el Rey de la República, con carácter hereditario, si es posible.

Y eso que Don Evo había conseguido un record de permanencia en el cargo, que un país como Bolivia tiene el record de presidentes y golpes de estado en Sudamérica durante el siglo XX. Pero mirando un poco hacia Iberoamérica, vemos que la zona está literalmente patas arriba, y eso es una muy mala noticia.

Parece que en Ecuador la cosa se ha calmado en el momento en que el Presidente Lenin cedió al cien por cien las exigencias de los revoltosos, aunque algunos se fueron al otro barrio con la mayor limpieza, por los excesos del ejército y de la policía.

La violencia es siempre muy mala, y en Argentina la salida del tal Macri ha sido sin más broncas que unas elecciones limpias que nadie ha impugnado. Está bien, pero me da que el problema no lo tienen solucionado aún.

Lo de Chile aún está caliente, por unos céntimos de subida en el precio del billete del metro se han producido muertos, el ejército en la calle, destrozos en las infraestructuras, amén de otros daños que es fácil descubrir asomándose a La Tercera, uno de los periódicos santiaguinos.

También dicen que deben cambiar la Constitución, que parece andaban aún con la de Pinochet que debía ser algo así como el Fuero de los Españoles, del tío Paco. Será eso, como las broncas ahora en La Paz, esa ciudad maravillosa que en vez de metro tienen teleféricos, que dicen es por culpa de que Evo ha sufrido un golpe de estado. Será así.

No voy a recordar las cosas que nos llegan de Venezuela, llevan desgraciadamente demasiado tiempo machacando a la población civil, cosa que por otra parte a ningún dirigente del mundo, con quizás cinco o seis excepciones, le importa un carajo.

Y pensando despacio me doy cuenta de que la salida de Evo, los mensajes bolivarianos de Don Nicolás, (por cierto los ve Don Simón, y no los libera, seguro) el billete del metro de Don Sebastián, el cambio de Macri a los peronistas….no son más que el envoltorio que está escondiendo esa caída en el olvido de las necesidades de las clases medias.

En Iberoamérica afectados por las caídas del precio de las materias primas, parece que los estados se quedan sin recursos para atender las necesidades de las poblaciones, aunque eso tampoco importa demasiado en estos países, donde el estado apenas invierte en infraestructuras, y tanto la educación y la sanidad están en manos privadas.

Al final lo que importa son cosas tan sencillas como que para mantener los beneficios de las compañías, se bajan los salarios, y llega un momento en que la gente no puede sobrevivir. Hablan de salarios de 300 a 500€ en Santiago de Chile, donde cuesta vivir tanto como en Madrid, y doy fe, que por allí andaba hace poco.

Suben los precios de los combustibles en Ecuador, y la gente ya no puede comer, y claro, se cabrean. A los venezolanos, que están sentados encima del mayor depósito de hidrocarburos del mundo (posiblemente), les han esquilmado con vergonzosas devaluaciones de la moneda, y que anden con cuidado en Argentina… No se puede permitir que un ciudadano que trabaje sus 40 horas semanales reciba una compensación que no le permita cubrir con dignidad sus necesidades, y la cuerda se ha tensado tanto que al final, la cosa ha estallado.

Tampoco la situación en Hong Kong, creo que sea debido a la intención de las autoridades chinas de enviar a los considerados disidentes a la China continental, o sin ir más lejos los disturbios en mi tierra, tienen una base de descontento social tremendo.

Que si no hay problemas en Suiza, es que por allí parece que hay pasta para los ciudadanos.

Se habla en España de salarios mínimos de 1050 al mes por doce meses, y sugiero a cualquiera que pueda leer esto a que haga cálculos de lo que vale vivir en esta tierra, puestos a sumar alquileres, teléfonos, energía, colegios, vestidos comida….. Siempre que se permita con la falacia de que si se compensa el trabajo de forma digna, la empresa no sobrevive, lo que se está permitiendo es que proyectos empresariales no consistentes sigan adelante creando pobreza, no riqueza.

Y que no se nos olvide, los auges del populismo, tiene siempre sus orígenes en las subidas del pan (¿Verdad Luis XVI?), de la depreciación del marco alemán durante los años veinte, por la depredación de las potencias vencedoras sobre la humillada Alemania, como se acordó en Versalles.

Aquí seguimos, no podemos ignorar que siempre en la Historia, el hambre del pueblo ha terminado en algarada, y es una regla de oro, no falla nunca, por más que los “tempus” varíen según los países, según las culturas.

No quiero ser catastrofista, pero me temo lo peor, las personas no pueden seguir así, viendo como los recursos van marchando poco a bolsillos ajenos, y tarde o temprano esto se va a poner patas arriba, y la globalización va a ayudar tremendamente.

Carpe diem

ebola en kivu

Me están diciendo que la cosa del Ébola en la frontera de la República Democrática del Congo se está empezando a poner seria, ya que al parecer las organizaciones internacionales activas en la zona, llevan contabilizados unos mil ochocientos fallecidos, y conociendo las condiciones de las comunidades rurales centroafricanas, posiblemente la cifra sea aún mayor.

El brote empezó, creo recordar hace más de un año, y al parecer no solo no se ha podido atajar, sino que ni siquiera parece que estemos en condiciones de controlarlo. Independientemente del drama que representan los muertos que se ha cobrado esta epidemia.

El problema parece que además se centra en los vivos, en los que han superado la infección, y en los que simplemente viven en la zona. Los ruandeses han cerrado, informan la frontera con la R.D. Congo, y ese posiblemente sea la primera fuente de perjuicios para los habitantes de la zona que no han sufrido contagio, es decir, la mayoría de la población.

Vamos con algunos datos ilustrativos, imprecisos seguramente, que no los he sacado de la British Enciclopedia, que vienen de Wilkipedia directamente;

Goma está a unos doscientos kilómetros al sur de la línea del Ecuador, en las orillas del lago Kivu, que sin ser el más grande de Africa está más que bien.

Hablamos de 90 kilómetros de largo por 59 de ancho, aproximadamente. Esto, lo transforma, siendo no solo fronterizo, sino de soberanía compartida, en una pieza importante para la supervivencia de los dos millones de almas que viven en Goma, que seguro son muchas más, pero dejémoslo ahí.

Goma está acostumbrada a sufrir, si al sufrimiento puede uno acostumbrarse, ya que allá por 1994 recibió a más de un millón de hutus que escapaban de la masacre tutsi en Ruanda. Esa llegada masiva se cobró innumerables vidas por un brote de cólera, fruto posiblemente de las condiciones higiénicas y sanitarias que conllevó la llegada de los refugiados hutus.

Pero luego ha sido escenario de las guerras civiles de su país, la primera y la segunda, amén de sufrir batallas entre Ruanda y Congo, por no hablar de los hutus que se echaron al monte, aquí a la selva, para intentar sobrevivir, a hombros de un Kalasnikov.

ahora les llega el Ebola, otra plaga divina que interrumpirá el comercio, con unas consecuencias impensables para una población que en su mayoría vive al día de los pequeños intercambios en los mercados de la ciudad.

Me gustaría que pudieseis ver las fotos de la ciudad que ofrece Wilkipedia, que son infinitamente más ilustrativas que mis palabras a la hora de describir la situación de la ciudad, su urbanismo, y las presumibles condiciones de vida de la población.

Que en términos occidentales, tener una epidemia que se lleva mil ochocientas vidas en una población como la R.D. Congo, en más de un año, es preocupante, solo preocupante, pero en esas latitudes es un verdadero drama.

Porque las estadísticas de las organizaciones humanitarias que actúan en la zona no pueden decirnos cuál va a ser el impacto que los dos casos que se han diagnosticado en la ciudad va a tener en sus habitantes.

No sabremos nunca cuántas personas serán rechazadas de sus familias por la sospecha de que puedan estar infectados, qué significará para los que hayan sobrevivido ese estatus a la hora de regresar a sus entornos familiares.

Lo ignoro con precisión, pero en un entorno de bajo nivel de cultura, las decisiones posiblemente quedarán en manos de los mayores de los grupos familiares, y eso no augura nada bueno.

Vuelta al problema sanitario, la llegada de una infección de ese tipo a una ciudad como Goma, es un verdadero drama, ya que las infraestructuras sanitarias son inexistentes, y la medicina es otro negocio más a caballo entre la corrupción, la estafa, y el curanderismo,  con el añadido de la situación de conflicto armado que se vive en la zona desde 2004….¡quince años!.

Hablando de la población, según la Universidad de los Grandes Lagos, la región cuenta entre seis y siete millones de habitantes., lo que implica que podemos estar frente a un problema humanitario superior a lo que la infección en sí puede causar.

Quiero dedicar esta entrada en mi bitácora, con todo mi cariño al pueblo y a los dirigentes belgas, así como a su casa real en la persona del difunto Leopoldo, y por extensión a toda su descendencia hasta nuestros días, por su actuación en aquel territorio que en su tiempo estudié como Congo Belga.

Es vergonzoso que una sociedad como la belga, haya depredado de la peor forma posible a uno de los territorios más ricos del mundo, y no hayan dejado absolutamente nada, ni educación ni comunicaciones, ni sanidad, ni derechos.

Siento vergüenza de que mi país sea socio de un estado que se ha comportado como el belga de una forma tan ruín, y que hoy, no se esté volcando para resolver el problema que su acción depredadora creó en el Congo.

No quiero olvidar que desde el vil asesinato de Patrice Lumumba, en 1961, por, presuntamente un acuerdo entre belgas y estado unidenses, la guerra y el latrocinio a través de los presidentes títeres, de esos territorios ha sido constante.

A cambio de nada, por supuesto, que no dejan de ser malditos negros.

Y aunque la lectura de esta paginilla no llega a más de cinco o seis personas, quiero, al menos, que mis lectores recuerden los que tienen edad para ello, y los que no por lo que hayan descubierto en su vida, que estamos delante de una de las situaciones más miserables que se pueden vivir actualmente en el mundo.

Y lo que nos preocupa son mil ochocientos muertos por un brote de Ébola, que es preocupante, pero que hay que poner en el contexto adecuado, conocer de qué polvos vienen estos lodos.

El mismo año del asesinato de Lumumba, (primer presidente electo del Congo independiente), Moise Tshombe, o cualquiera de sus aliados, y hablo de intereses mineros americanos, sudafricanos, ingleses y belgas, presuntamente lideró el asesinato de Daj Hammarskjöld, que en aquel momento era secretario general de la ONU, y fue a aquellos territorios a intentar que se frenase la guerra de M.Thsombe.

Todo esto según Göran Björkdahl que mantiene que el DC-6 que le transportaba a él y otras quince personas no sufrió ningún accidente sino que fue derribado en la frontera de Zambia.

Dice este autor que la muerte de Daj Hammarskjöld, si benefició a alguien, fue a la compañía belga L’Union minière. a Sudáfrica, y seguro que a los USA y a Gran Bretaña, que muy posiblemente a través del MI6, y la CIA, mucho tuvieran que contarnos.

Por cierto, el asesinato de Lumumba, y el posible asesinato de Hammarskjöld, fueron realizados durante el mandato presidencial de Kennedy.

¡ Yo también quiero una oficina de prensa y propaganda que cuide mi imagen!

. ¡Porca Troya!

El tiburón toro

Estos calores caniculares me recuerdan a uno de mis paseos por Brasil, tierra compleja donde las haya, tanto que no me atrevo a decir esa bella tierra, ya que el hombre es parte del paisaje y aquí el hombre, el ser humano es, en su mayoría la parte triste del paisaje.

Y quiero rememorar uno de esos momentos que no se le olvidan a uno, paseando por la playa en Recife, una de esas playas integradas en la ciudad, como Copacabana o la Barceloneta, sin ir más lejos, donde la gente estaba disfrutando del día, o de un rato del día.

Que había de todo, como tiene que ser, los que estaban allí en plan “me he escapado una horita a pegarme un baño”, hasta los que parecía que vivían allí. Unos jugando a fútbol ¡Cómo no!, o tostándose, a pesar de tener tonos de piel entre mulato y negro, que la provitamina hay que pillarla, y el cáncer de piel, también.

Otros en el agua, como debe ser en una playa, claro, siempre y cuando no tenga carteles cada diez metros donde te avise de que hay tiburones toro en la zona, y que por lo visto muerden a la que te descuidas.

¡Ya pero no hay problema!, me dice una garota, que aunque no era como la de Vinicius y Antonio Carlos, para la información ya me valía:

-Las autoridades exageran.

Y fue dar una de esas miradas displicentes que tan bien me salen a mi alrededor, para ver en lo que me alcanzó el gesto, no menos de cinco personas con mutilaciones graves, y uno con unos costurones en la espalda que cortaba la respiración.

Y ahí pensé, esto es Brasil. La gente en la playa, jugando y bañándose, ignorando, a pesar de las advertencias del peligro que les acecha si meten un pie en el agua.

Un entorno paradisíaco, que, luego me enteré, la desidia de la administración, la ignorancia, y posiblemente la codicia de algún empresario, había sido uno de los responsables de que ese peligro estuviese acechando a los ciudadanos.

Y es que el tiburón toro, tiene la mala costumbre de poder vivir también en aguas dulces, mire usted, y en un río que desemboca al sur de la ciudad, se construyó un matadero de reses, para las barbacoas de Rodizio, digo yo.

Y como no les venía nada en el libro de procedimientos, decidieron tirar directamente al río sangre, y vísceras sobrantes, con lo que el tiburoncete dijo aquello de “a bodas me convidan”, y sentó una colonia bien alimentada, que se dedica ahora al noble arte de llevarse por delante a cualquier bañista que se descuide.

¡Ah!, y además por error, que a estos toros no les gusta la carne humana. Vamos que los habitantes de Recife son eso que ahora se llama “víctimas colaterales”.

Y el paisaje brasileño, en esa mezcla de política, empresariado no demasiado escrupuloso, sol, juventud, falta de formación en amplias capas de la sociedad, riqueza mal repartida, lo que acaba ofreciendo es un panorama en el que hay que buscar la salida a la vida diaria con la mayor carga de diversión posible, aunque se te lleve por delante un tiburón.

Ya sé, mis queridos lectores, que todos ustedes captan el matiz de que estoy en medio de una generalización apta para que quepa en ella cualquier comentario, crítica o desacuerdo, pero ¡coño!, algo tendré que decir en mi bitácora, que a los de Podemos a lo mejor no les ponéis verdes con el rollo populista, y yo aunque no sea como ellos no soy menos.

Baremboim se me acaba de colar en el aparato de música, y aparece, venida del cielo, esa Manha de carnaval, y de nuevo esa tristeza en medio de la celebración de la fiesta, que parece no hay forma de que la alegría sea completa. Como esa “Tristeza nao te fin felicidade si”. La favela, la vida dura que necesita defenderse del político, del empresario poco escrupuloso, del tiburón toro, al final, que por mucho Cristo de Corcovado que acoja a sus hijos, hay que sobrevivir, y el precio es una pierna menos, un mordisco en la espalda, como tributo al toro, al tiburón toro.

De Sao Luis a Manaos, de Manaos a Brasilia, de Brasilia a Sao Paulo, a Bahía, a Fortaleza, a Os Lençois maranhenses, ese Brasil nos quiere enseñar una lección de vida, que a mí me encantó recibir en su momento, que en Carnaval se baja al infierno a salvar a lo que se ama, y que al final las cosas, los hechos son efímeros como esa semana al año, como esa hora en la playa de tiburones.

Que lo que nos queda fuera de ese escaparate es la lucha por la vida, en toda su crudeza, y a ser posible cerrando los ojos a las aletas que vigilan tus brazadas, porque en caso contrario no se puede vivir.

Lección me llevé de cómo hay que adaptarse al entorno que nos rodea, que el seguir las indicaciones de los protocolos, al final hace que no te arranquen un brazo los tiburones, pero hace que tu vida tome la total conciencia de lo miserable que es, y eso duele más y por más tiempo.

El carpe diem recifeño no se me ha de olvidar, y es que si hay que pagar el precio del ataque del escualo se paga, pero sin correr el riesgo, la vida pierde buena parte del sentido que hace que valga la pena vivirla.

Brasil, del que volveré a hablar en cualquier momento, sigue con su vida política convulsa, con sus listas de corrupciones, con su economía poco segura, con su camino en definitiva que van recogiendo las noticias, con escaso o nulo impacto por nuestra piel de toro, que si Roussef, que si Da Silva, a quién le importa, esos son los tiburones que navajean por el petróleo de Sao Luis, que vacían la Amazonia de sus recursos forestales, y sobre todo con su gente, que viviendo en el manglar, en su favela, en donde, en definitiva hayan caído por aquello del destino.

Y a mí lo que me toca es no olvidar la lección de vida, no olvidar que en el fondo el saber que hay tiburones, pero que no importa, que la vida es siempre un riesgo, es la mejor forma de enfrentarse con el camino que tenemos por delante.

Con su pan se lo coman

¿Democracia?

Una de esas revistas que parece que la compras para que vea la gente las sesudas cosas que lees, y que se llama Foreing Affaires…(en inglés encima), abre su portada con un reportaje “global”, que ya nada es aldeano, que todo es global, en el que se pregunta si la democracia se está muriendo.

“Pardalets”, que son cosas como las de Perogrullo, que si la democracia es el gobierno de los que son más, (acepción del término griego, en contraposición a “aristocracia” que es el gobierno de unos pocos, yo no recuerdo haber vivido en democracia nunca, en ningún momento, y ya me perdonarán sus gracias la tal afirmación.

Pero es que miro y solo veo maneras aristócratas, ninguna demócrata, o muy pocas, de tono menor, desde luego, pero bien publicitadas, y no solo hablo de hoy.

Que las cortes leonesas eran consejos de nobles y del clero, con una cierta representación de villas y ciudades, que no estaba allá por el 1188 Don Alfonso IX por perder sus privilegios.

Que lo mismo en el Cent Catalán, o en la Carta Magna inglesa, o donde quieran ustedes mirar, incluida esa Grecia que nada tenía de demócrata, que era aristocracia pura. Que menos del veinte por ciento de los que vivían en Atenas podían (cada uno en su grado y condición), influir de forma fehaciente en los temas de la res publica, y me temo que la cosa sigue sin cambiar, bien que se ha perfeccionado y maquillado convenientemente, pero solo eso.

Y que me hablen hoy de democracia, reconozco en el fondo que me parece un gesto de ingenuidad tremendo, y que sí, que los ciudadanos tienen derechos, como siempre los han tenido, es decir derecho a ser robados al pagar los insumos básicos, tienen derecho a acceder únicamente a los elementos insustanciales de aquello que realmente está ocurriendo a su alrededor, de forma que, a la hora de determinar el camino que deben llevar las cosas, queda el papel del “demos” relegado al consumo de slogans, y a la reacción pavloviana consecuente.

Que no, que estamos en manos de los aristócratas de siempre, y es que nos gusta, parece, que las cosas ocurran a nuestro alrededor, y que sea otro quien ha decidido, que sean de esta o aquella manera, que eso de pensar es duro.

Y como se explica en la revista de marras, la sociedad se está drogando de forma masiva, que parece que han muerto más ciudadanos de USA y Canadá de sobredosis de opiáceos entre 2000 y 2016 que en las dos grandes guerras del siglo pasado.

Los impactos económicos ni se cuentan, un 2,8% del PIB, pero lo más importante es que toda esa gente está fuera del sistema, salvo para votar “For Presi” al primer anuncio del descanso de la Super Bowl. Y lo hemos conseguido, se ha votado al Pato Donald, o a Fofito, y aquí ya nos preside un pollo pera al que no hemos votado. Más me suena a aristocracia que a democracia. Más a panem et circensis que a la gestión democrática de la cosa pública.

Pero es de lo que se trata, de tener masas no analíticas, deformadas desde el momento de su formación profesional de manera que luego, cuando les dejemos una papeleta en las manos, la coloquen sin hacer preguntas en la urna correcta.

No nos preocupemos, la libertad, que como siempre he mantenido está siempre ligada a la sabiduría, no la alcanzaremos nunca la gran masa de ciudadanos, que se nos niega la formación en ese sentido.

¡Mierda!, y es que así tenemos el mundo de las civilizaciones occidentales, y es que nunca deberíamos coger los cabreos que pillamos cuando salen de los órganos legislativos de turno normas que afectan a los más, a los “demos” de forma masivamente negativa, y no hacemos otra cosa, día tras día.

Pero para que nos sintamos dirigentes, desarrollamos ahora el término “ciudadano global” al que parece que nos podamos adscribir todos, y llenar nuestras almas de la felicidad de ser importantes, que no está mal, si no fuese solamente una bonita frase de mercadeo.

Que al final el que quedó, realmente como importante, fue el anticuado “ciudadano del mundo”, y no es eso, no es eso, que el ciudadano global hoy es el que puede comprar en Amazon y en Alibaba, que puede ver en la pantallita de su móvil las toneladas de porquería alienante que se te ofrecen, moverse en vuelos de bajo coste a visitar esas cosas que antes eran ciudades, y hoy no son más que parques temáticos con nombres de ciudades.

Mejor ir directamente a Disneyland, donde sea, y dejarse de historias, que parece que se ha creado ya la matrix virtual en la que se debe desarrollar nuestra vida, y mejor no salirse de ella, que si no te conocen en las redes sociales, si no participas en los juegos de tropecientos jugadores, para ganar puntitos, gatitos que te hagan popular, no vales nada, no eres nadie.

Muchas veces nos hablan de renta “per capita” que está muy bien, pero pocas veces en el cálculo se excluye el impacto del 5% más rico de la población, para ver como quedamos los demás mortales, y es que tengo la sensación de que nuestro sistema es una bola de aire mantenida por los slogans de los expertos de mercadeo social, y que esto se nos va por el sumidero a una velocidad de vértigo. El declive del Imperio empezó ya hace tiempo, y el mantenimiento del mismo se apoya cada vez con más fuerza en las medidas proteccionistas de todo tipo que nos vamos dando.

Y es que no queremos reproducirnos, preferimos morirnos, al menos aquí en España, y me temo que otros muchos sitios de los que no tengo información, y nos quejamos, pero no permitimos que el supuesto déficit poblacional que se está creando se cubra con tantas y tantas personas que están llamando a las puertas de nuestras fronteras. Eso no, que a lo mejor la cultura que viene de fuera no es la correcta, que la religión que pueden traer no la entenderemos en un estado aconfesional….¡y si esto sigue así, no podremos pagar las pensioneeeessss!.

Vaya todo el sistema a la mierda, el sistema basado en la creencia de que somos globales, en la creencia de que el mar admite barreras, y sobre todo en las creencias supremacistas, no tanto de los “demos” como de los “aristos”.

Que al final, si ustedes me lo permiten igual manipulan al chino de Jing Xiao Ping que al yanqui de Tito Trump, al gabacho de Macron, o al tedesco de Doña Merkel, por no hablar de los guaperas en España, o los payasos en Italia.

Si fuese una democracia, seguro que nos habíamos defendido, pero detrás de todo el entramado del poder mundial, lo que menos hay es gobierno del pueblo, gobierno de los más, en definitiva gobierno demócrata.

Tendré que prepararme un vermut, que todo lo demás es perder el tiempo.

Buenas noches y buena suerte

La toallita limpia zapatos

Hoy me iba a limpiar los zapatos, y de la caja esa donde guardo los útiles, sale uno de esos pañitos blancos que te dan en los hoteles, y que siempre me he afanado por guardar, que nunca se sabe.

Trump, pone en tal pañito, y si, recuerdo haber estado en ese hotel en Columbus circus, allá donde Broadway se vuelve verde, que hay cosas que uno no se cree, como que el parque central de la gran manzana siga sin que se hayan hecho rascacielos por sus sendas.

Trump se quedó en el límite, que seguro pensó en levantar torres infinitas en aquel trozo verde increíble, y pienso en su argumento fuera ya de la pura rentabilidad: ¡No os quejéis que aún queda el parque Battery!.

Yo voy a limpiar mis zapatos con el nombre del presidente del Imperio, ese ser de imagen zafia, que a saber quién ha puesto en la supuesta primera magistratura del Imperio.

Es lo que tienen esas cosas del mercadeo, que lo importante es la marca, y yo, querido presidente de imagen zafia, limpio mis zapatos con el nombre de su padre, de sus hijos, y tan a gusto nos quedamos, yo con los zapatos limpios y usted con el puñado de dólares que en su momento me cobró por vivir varias noches con vistas al terreno potencial de sus sueños de constructor.

Mi querido amigo, no sabe usted como me hacen sonreir estas cosas que el mundo moderno nos trae, y como me recuerdan que el que gesticula y grita es un actor, un payaso si hace reir, y un ser patético si no transmite nada.

Me dicen por los rincones, que quienes de verdad están moviendo los hilos, desde Waterloo, por lo menos, son unos chicos prudentes y discretos, una familia de unas doscientas personas, no muchas más, y que no usan demasiado su apellido para dar relumbrón a sus actividades, apenas un banco, que es banca, y un vino excelente, que no puede beberse cualquiera, y que los más afortunados habrán podido degustar una o dos veces en la vida.

Y lo que tiene este muchacho de ojillos pirris, de peluquín mal disimulado y con aires de matón de taberna barata, es que este menda, jamás abriría una botella que se anunciase con el apellido de su familia, que uno espera delicadeza, personalidad, y placer sereno dentro de un vino, y no parece, no parece que sea el caso. Así que con limpiarme los zapatos con su nombre familiar me basta y sobra.

Cuando llegó a esa magistratura mi proveedor de toallitas para limpiar los zapatos, me preguntaron la opinión que me merecía el tal personaje, y hasta el momento he desarrollado una resistencia a darla, dada la vacuidad perfecta del personaje para el trabajo que le han encomendado.

Y es que alguien me dijo aquello de que el mayor triunfo del diablo era convencer a la humanidad de su no existencia, que así le dejaban el campo libre y nadie iba a achacarle los desaguisados que pudiese organizar.

Y en este caso, parece que los verdaderos amos discretos de este mundo, han acertado. Nuestro amigo el de la toallita que limpia los zapatos, les hace el trabajo de maravilla con su metafísica marxista, de Groucho, claro, pero mal entendida y sin la finura que caracterizaba al buen hermano Marx.

Ya sabes, vale lo que digo y lo contrario, que no tengo problemas en decir la verdad o la mentira que se adapte al momento, a la ocasión, que las afirmaciones, o las posturas no tienen por qué ser eternas, con que duren lo que dura la aparición de la siguiente boutade, todos tan felices, que para lo que vamos a vivir…

Pero a lo mejor es lo que cumple, que lo interesante para quien mueve los hilos del mundo, en caso de que alguien lo haga, es tener de pasmarote a un amigo como el de las toallitas limpia zapatos, que nos va haciendo juegos de manos de esos burdos, nos quedamos embobados viendo por donde sale el conejo, y de pronto alguien hace unos duros con unas opciones put sobre Amazon sin ir más lejos, o nos asustan con que Apple se va a pegar un tortazo porque la última baladronada twittera intenta llevarnos por ese camino.

Seguramente estoy equivocado, pero de pasar del insulto tabernario al muchacho coreano, a sentarse en la misma mesa, aparentemente el paso no es tan corto, y a lo mejor se ha marcado territorio con una meadita perruna antes de comenzar a discutir, que para eso si que sirve mi proveedor de toallitas limpia zapatos.

Hasta donde llego, todo lo que he visto, es que el muro mejicano sigue donde estaba, que si hay que vender unos misiles nuevos que acaba de diseñar la Lokheed o quién sea, enseñamos unas fotos de niños asfixiados por unos gases de guerra, que la gente no entiende, que cuatro matraces y dos bidones asustan mucho, y cualquier excusa es buena, que me viene a la cabeza los botes de extracto de levadura que tenía Sadam Hussein y nos enseñaron las teles del mundo antes de la tormenta perfecta.

Lo que he visto, es que los tratados de libre comercio se van a renegociar, y que la posición americana sobre el cambio climático sigue inamovible por mucho que Al Gore nos venga con la parte dos de su verdad incómoda. Al final huele a Republicanos contra Demócratas, que quien ocupa la primera magistratura cada vez más me huele a pelele de vaya usted a saber quién.

Así que, seguiré limpiándome los zapatos con el nombre de la familia Trump, qué le vamos a hacer, que es todo lo que me queda como habitante de esta tierra que parece lo soporta todo, y seguiré rezando porque en mi entorno cercano nadie estime conveniente probar misiles o cabrear más de la cuenta a unos u otros en plan experimento, de esos de a ver que pasa si invento una razón para que la sociedad se divida, creo un germen revolucionario, separatista, de origen religioso o cualquier otra barbaridad, ya que aunque me limpie los zapatos con el apellido del presidente del Imperio, me van a dar por donde amargan los pepinos. Sin duda.

Con su pan se lo coman

 

Yo la tengo más larga….pues yo meo más lejos.

 

Me da miedo mirar las cifras de muertos que en la Siria de El Assad se han producido por los ataques con armas químicas a la población civil, siempre con el puto paréntesis de presuntamente, que a lo mejor no ha sido con esas armas, que a lo mejor se han suicidado, o les ha dado un infarto al escuchar el sonido de un camión de basura, y confundirlo con cualquier barbaridad.

Con una mano El Assad parece que se tapa el culo para evitar que el que la tiene más larga (presuntamente) le produzca un desaguisado de difícil arreglo, pero con la otra supuestamente le sujeta el apéndice al que mea más lejos, con el ánimo de ganar alguno de los dos retos.

Supongo que este asunto, que tan serio es, y que parece está en manos de unos desalmados inconscientes y asesinos, nos va a tener en ascuas como en ascuas estuvimos cuando aquello de los misiles cubanos, allá por los sesenta y el que la tenía más larga era un niño pijo de Boston, hijo de un contrabandista mafioso, y el que meaba más lejos era aquel tufarro estepario que sabía dar golpes con el zapato en la mesa.

Al final en aquella pugna la cosa acabó con un encogimiento cipotal y un corte en el flujo mingitorio que nos ahorró a todos un desastre de consecuencias incalculables.

El que ganó de todo aquello fue el que se los fumaba más gordos escondido en su disfraz de comandante asesino.

Todo, claro, a costa del pueblo cubano, a costa de poner a prueba la paz mundial y la vida de la gente.

Pero no importa cuando se trata de intentar que todos hagan lo que tú quieras, no importa si al final demuestras que en el patio del cole eres el que intimida a los demás recordándoles que tienes unos misiles muy bonitos que llegan a donde tú quieras, y el que mea más lejos tiene unos tirachinas cojonudos que tumban los misiles bonitos.

Ya lo sabemos, estamos en manos de gente ruin, mediocre, con aspecto y maneras de chulo de barrio, y quizás esto se solucionase como en la antigüedad, con duelos singulares, uno frente al otro, sin implicar a nadie más y sin necesidad de que sea a muerte, solo hasta que uno se sienta humillado, suficiente.

Ya que todos los veremos humillados a los dos en la tal pelea del siglo, de la que con los derechos televisivos, menos las mordidas, claro, a lo mejor dábamos de comer a unos cuantos niños en Katmandú, por ejemplo.

Ni los sirios de a pie ni yo queremos que se siga masacrando a esos ciudadanos, ni a ninguno, en ningún sitio, pero me temo que no está a nuestro alcance el poder evitarlo aunque nos creamos que a esos chulos de patio de colegio los hemos escogido nosotros con nuestro estúpido voto, que al final y visto lo visto apenas sirve para que nos sodomicen de forma colectiva.

Mientras escribo esto, mis amigos insisten en las mentiras curriculares de nuestros políticos, en las miserias de nuestras universidades, en el tú más, yo menos, como si eso de veras importase, así que les diré que si esta o aquella señora mienten al decir que han alcanzado los conocimientos que aseguran el tal certificado, les diré que aunque hubiese realizado los estudios con todas las bendiciones, y esos estudios sirviesen para algo más que cobrar unas tasas universitarias, lo que está claro es que la zafiedad del personaje es más que una simple apariencia. Que nadie se escandalice, su persona nos la ha enseñado a través de su imagen demasiadas veces, y si está ahí no ha sido por el titulito, ha sido por otras razones.

¿O es que su partido le exigió algún certificado académico para su militancia?. De verdad, que no me mareen con todo esto, que me da se utiliza para derivar la atención sobre los debates que realmente nos importan a los ciudadanos.

 

De todas formas, nada nuevo, nada que no sepamos, nada sobre lo que no me haya quejado ya. Es el sistema que premia la licenciatura en las artes de Monipodio, es más, premia los magister que proceden del tal patio con prebendas que para nosotros quisiéramos los demás mortales.

Yo voy a ver qué pasa con lo de los misiles esos del parrafito que publicó Tito Trump, quizás los vea volar por encima de mi cabeza, y caer al otro lado del Mediterráneo, no lo sé, y espero que no me caigan en toda la cocorota, aunque me destrocen lo que queda de la bella Damasco. En estas cosas soy muy egoísta.

Pensaba yo la pasta que el que le escribe los mensajitos de internet a Tito Trump debe estar ganado en bolsa. Y es que si dice blanco sube (ya sabes, compras antes de publicar la parida), y si dice negro vendes o compras put.

Y es que lo está haciendo casi cada semana, hoy con aranceles contra el chino malote, ayer con Amazon, luego con misiles, luego sin aranceles, que el chino es un cielo. Una pasta ¡oiga! se ha movido con todo eso, y aquí no se da puntada sin hilo, y si hay que rebañar algo, se rebaña, que nadie se va a cabrear, y si se cabrea, ya sabe ajo y agua, como toda la vida.

Me parece que me voy a poner a escuchar un poco de ese jazz americano que tanto me gusta, el que hacía “Duke”, el de Charlie Bird, el de Bill Evans, que no todo lo que nos llega del corazón del Imperio es basura, ni mucho menos, aunque lleve su yang asociado, como no puede ser de otra manera.

Mientras esperaré la próxima salvajada de cualquiera de estos ruines, zafios, mezquinos personajes que pretenden ser quienes representan nuestros intereses en la ardua tarea del gobierno de las cosas, del gobierno de nuestras vidas, del gobierno de nuestras haciendas.

Y por cierto, id mirando lo que hay, que tito Montoro está esperando ansioso su trozo de pastel….. Será para pagar el master de algún acólito, digo yo.

Con su pan se lo coman

 

Le Petit Nicolas

Parece que al marido de Carla Bruni me lo están empapelando, y es que hay un juez que le tiene manía.

El pobre hombre, que siempre ha salido de casa vestidito con su uniforme de masón, traje negro, corbata negra, camisa blanca, y tacones de drag queen, tiene que soportar que le pongan a su disposición una suite en dependencias policiales durante un par de días hasta que el juez, el señor juez, mire a ver qué es lo que tiene contra él. Terrible.

Y es que este pequeño Nicolás, (si habrá algo en el nombre y en el tamaño, que por aquí tenemos otro pequeño Nicolás en las mismas, aunque de forma más cutre), dicen que en su afán de servir al pueblo, a la ciudadanía, evitando que caiga el poder en manos de los enemigos del pueblo, anduvo buscando apoyos en aquella Libia del coronel que visitaba Paris con su jaima, y que le vendía a Total sus productos energéticos.

Qué error democrático mi querido y pequeño Nicolás. Aunque no creo que la cosa haya sido así, que tus manos, estoy seguro nunca se han manchado con dinero de sangre, y mucho menos tu partido, que solo lo componen personas de la más alta dignidad y con ese espíritu de sacrificio que honra a todos aquellos que se dedican, de forma altruista como tú, a dejarse la vida por el bien del pueblo, o de la ciudadanía, que ahora no vamos a discutir por el concepto. Que el dinero de Gadaffi era y será siempre limpio, (y sobre todo de curso legal).

Que ya sé lo mal que al final salió la cosa de Libia, que fue una pena, y es que esas cosas de las primaveras en tierras desérticas se entienden fatal, que sí, que lo fue, que la pérdida de aquel gran hombre que viajaba con su jaima a cuestas ha dejado la zona hecha unos zorros, y no hay forma ahora de obtener ayudas para que la democracia en tierras galas siga su triunfante camino.

Creo que en el fondo no es más que la envidia, que todo lo corroe, quien está llevando este asunto por unos derroteros que no van a favorecer a nadie, que las elecciones que dicen que ganaste con ese dinerín ya están más que digeridas, y en las del dos mil doce, no sirvió la cosa para mucho.

Los jueces, mi querido Petit Nocolás, parece que han sido cortados por el mismo patrón en todas partes de este nuestro mundo cainita y calvinista, que no entienden nada, que no parecen capaces de apreciar tanto y tanto sacrificio que día a día, vosotros, los grandes líderes mundiales, hacéis a cada momento por todos y cada uno de nosotros.

Y fíjate, no eres el único, mira lo que le están haciendo al pobre Tito Trump, que si ha pillado perras de no sé donde, que si los de Cambridge no sé qué, le han pasado millones y millones de direcciones para que tuviera la oportunidad de informarles y conseguir su voto, que si los rusos le han ayudado, envidia, pura envidia, que lo único que pretende es UNA América, GRANDE, y LIBRE. Me suena el mensaje y no sé de qué.

O aquí en esta pobre y miserable España, que a todos esos catalanes que también desean UNA Cataluña, GRANDE, y LIBRE, les andan buscando como se han gastado las perras de todos en la obtención de tan elevados propósitos.

Es una vergüenza, que en los países de verdad, en aquellos en los que los jueces no van por libre, sino que saben perfectamente donde está el bien del ciudadano, nadie le dice a quien gana las elecciones con el ochenta por ciento de los votos, que si ha buscado dinero por ahí para su campaña, que si hay que gasear a uno, se le gasea, que el bien común prima sobre el individual, o cuando los representantes del pueblo, por aclamación consiguen que el dirigente de la segunda potencia del mundo, sea su líder vitalicio.

De ellos tendríamos que aprender, y las cosas nos irían mucho mejor, que no nos enteramos, y perdemos el tiempo, el esfuerzo, y las oportunidades de hacer sólidos a nuestros líderes, aquellos que sabemos que nos van a llevar a la GRANDEUR, mirando de donde han sacado el dinero para que su mensaje llegase con total nitidez a sus conciudadanos.

Aquí, en el sur desalentado, también lo hacemos, que nuestros jueces, ya sabes, se dedican a perseguir a gentes que de la gestión de la cosa pública han hecho su cruzada, su religión, que mira como tenemos a la Espe, al Marianico, a Griñán, a tantos y tantos, que en un esfuerzo de creatividad positiva han conseguido que unas ideas tan provechosas para la mayoría se alcen como las directrices que nos siguen haciendo grandes.

Me dicen, mi querido y admirado Petit Nicolás, que de presidente te dedicaste a asegurar que gentes de bien siguiesen en sus puestos presidenciales en esos países en los que la influencia gala era notable. Es más, me dicen que aseguraste un cambio digno para las monedas que operan en el África ecuatorial occidental, que su CFA bien protegido sirva para el bienestar de los pobres salvajes de la región.

Que me cuentan que en aras de mantener a sus líderes, esos que garantizaban los contratos de materias primas que tan bien les venían a ellos, y a la dulce Francia, llegaste a enviar tropas de apoyo a esos grandes hombres, que en el afán de proteger a su pueblo, de hacerlo prosperar, todo lo que desean es el apoyo vitalicio a su posición presidencial, que al final no son más que verdaderos padres para su pueblo.

Qué injusticia, querido Nicolás, que la envidia de unos cuantos jueces de la horca (¡uy, perdón!, de la guillotina)pueda provocar que dejes tu retiro dorado disfrutando del arte de tu dama, no tiene perdón, como no lo tiene el que mi Puchi no pueda disfrutar de la cálida compañía ginebrina de Anna, si hombre la murciana indepe. Si es que te entiendo, con tanta injusticia debes esta confuso.

Sabes que, como otros que como tú están sufriendo de esas persecuciones, por haberse saltado la ley, hecha para impedir el progreso de los ciudadanos, tienes, tenéis mi apoyo, que mi fe en vuestros mensajes, en vuestra visión mesiánica del mundo es tan fuerte como la que profeso al abate Saunière, aquel que se hizo rico vendiendo misas en Rennes le Chateaux, y puso a Asmodeo a sujetar la pila bautismal, todo para demostrar que la dinastía merovingia llevaba la sangre de Cristo.

Con su pan se lo coman