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Es Catalan quien…..

He leído un artículo del último ganador del Premio Planeta, un cacereño catalán, o un catalán cacereño, sobre el doloroso tema de su tierra, que es la mía, aunque yo no sea de Badajoz. (Buscad “La gran Traición” un artículo publicado en El País el 16/06/2019).

Habla entre otras muchas cosas del engaño al que los nacionalistas, encabezados por el tal Pujol, sometieron a aquellos que no meamos a cuatro barras con estrellitas, (la estrellita es un cálculo renal, claro).

El engaño del tal Pujol fue definir al catalán como aquel que vive y trabaja en Cataluña. Debió decir el tal Pujol, con el micrófono cerrado, siempre que tenga siete generaciones tras él de Puigdangolas, de Bellveís, o de Cullells, por lo menos, ya que los demás son “Los otros catalanes”.

En esta bitácora, encontraréis por ahí perdido unas menciones al bueno de Paco Candel, “El Candel”, que describió en sus novelas lo que eran esos otros catalanes, los de las chabolas de C’an Tunis, del Somorrostro o de la Mina.

Y veréis que nada, nada tienen que ver con la Teresa del Marsé, pero sí con el “Pijoaparte” de la Torrasa. Y esos otros catalanes, algunos de los cuales salieron de los guetos chabolistas del cinturón barcelonés, llevaron a sus hijos a los colegios donde la inmersión lingüista era obligada, y no nos importó.

Siempre supieron que escalar en la sociedad era difícil, pero no, en Cataluña era imposible, y unos pusieron una sastrería en Sants, otros hacían el taxi y tenían un pisito en Bellvitge (en Bellvitge hay vida), hasta algunos consiguieron compran un pequeño apartamento en las playas del sur. La Costa Brava no era para ellos.

Y hoy, nos enfrentamos a la culminación de aquella traición, que hoy, catalanes, lo que se dice catalanes, son los que además de tener esos siete Cullell, Puigdangolas, o Bellveís en sus apellidos, llevan la banderita con el cálculo renal en la cúspide, votan lo que hay que votar, e insultan a los que hay que insultar, que no son catalanes, que aunque trabajen y vivan en Cataluña, son invasores.

Y quiero dejarlo bien claro, que todo me ha venido al coleto viendo la cara del tal Rufián, que se cree catalán, y no lo es. Es de los otros catalanes, de los del Candel, es un Pijoaparte cualquiera al capricho de la Teresa de la Bonanova. Es de procedencia andaluza, de Jaén, de Alcaudete, de Turón, como tantos y tantos, que fueron traicionados, y que aún no se han dado cuenta.

No tardarán en llamarle “Botifler”, de hecho ya ha pasado, y tiene que reforzar su catalanismo radicalizándose, para que Teresa siga visitándolo en La Torrasa.

Por cierto, que el tal Rufián, para ser de izquierdas parece que trabajó en una ETT que subcontrató obreros de Chile, Argentina, Rumanía, India….todo un curriculum para un hombre de izquierdas y de Santa Coloma, que no es La Torrasa , pero donde la Teresa del Marsé solo iría a cazar un gitano de ojos verdes, que los de Sarriá son para casarse y asegurar los patrimonios. (Leed un artículo de Jordi Pérez publicado en El País el 23/7/2016, “El fin del enigma de Rufián”).

Y ahí estamos, recordando a los catalanes de primera que son menos, que la mayoría de los catalanes no quieren separarse de España, aunque en el día a día les escupan por la calle, los discriminen en sus puestos de trabajo, y que por muchas manifas que hagan los once de setiembre, por mucho que alteren la historia, por mucho que de la forma más patética el día que les sacudieron en las orejas por díscolos en 1714, lo recuerden como día nacional, (seguro que celebran la huída vergonzante de Casanovas , para seguir con su profesión, a su pueblo mientras en las murallas del Raval peleaban los catalanes), y que griten lo de in-de-pen-den-sia, en el minuto 17 de la primera parte en los partidos del Barça,.

Todos sabemos que el movimiento en marcha hoy, y que no ha sabido parar el gobierno de la Nación, no es más que un intento de ocultar la corrupción de los Pujol, los Más, los….bien arropaditos en La Bonanova, en Pedralbes por los suyos, que por cierto también mojaron la parte alícuota que les correspondía.

Sí, que ahí está la traición, que el parlamento del Parque de las Fieras no representa más que a los catalanes. Porque los demás no lo son, ya no lo son, ni el bueno del Señor Cercás, por mucho Planeta que gane, ni el diputado Rufián, que está más cerca del Candel que de Pedralbes, ni de los taxistas que compraron el piso en Bellvitge, o los que se fueron a vivir a Torrebaró.

Que no es suficiente ver Tv3, que no es suficiente haber sufrido la educación inmersa, que no es suficiente, siquiera ser diputado nacional, que una cosa es Rufián y otra Tardá. ¡Que nadie se equivoque!

Y sobre todo que nadie olvide, que para ganar unas oposiciones no puedes ser de los otros catalanes, que para ganar un concurso de suministros a la región, de lo que sea, debes enseñar la “Torre” en LeónXIII, la de la Cerdanya, y la de S’Agaró, por lo menos.

En caso contrario no puedes jugar, no eres de fiar, y tu hija nunca se casará con un Bohigas ni con un Palau, ni tu hijo con una pubilla.

Sé que el cabreo me aflora por todas partes, que si eres de los otros catalanes la vida en esa tierra, que es la mía, es muy dura, casi imposible si deseas progresar, que el entorno es racista, excluyente, agresivo, injusto e ineficaz para todo lo que no sea repartirse el dinero entre los primeros catalanes, que para eso llegaron antes.

Por un momento temí que los Mossos se transformaran en una especie de guardia pretoriana, con toques de SS, con toques de Gestapo, pero parece que la cosa se ha parado un poco, no demasiado.

Aunque no desespero, ya que nuestros gobernantes están dando alas a todo este ambiente, olvidando a la mayoría de los residentes en Cataluña, permitiendo que la corrupción que mueve las élites de San Cugat, o de la Avenida Pearson, se salgan con la suya.

Dejemos, por favor de hacer el imbécil, y defendamos a la mayoría de catalanes, a los otros catalanes.

¡Au!

El artículo 52D

Creo, que aunque no me guste hablar de medidas políticas concretas, o de leyes publicadas en el BOE, hoy me siento obligado a hacerlo, de la misma forma que debo criticar a ciertas organizaciones paniaguadas que se apuntan al carro de la publicidad en medios de comunicación, una vez que su ineficacia o su inacción ha quedado patente.

Me estoy refiriendo al famoso artículo 52D del estatuto de los trabajadores, fruto de la maldita reforma laboral que coló a la ciudadanía el Partido Popular allá por 2015, hizo cuatro años en octubre. “Por faltas de asistencia al trabajo, aún justificadas pero intermitentes, que alcancen el 20% de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos siempre que el total de faltas de asistencia en los doce meses anteriores alcance el 5% de las jornadas hábiles, o el 25% en cuatro meses discontinuos dentro de un período de doce meses”.

Se excluyen las actividades sindicales (faltaría más, que los liberados son sagrados), huelga legal, (más a favor de sindicatos) accidente de trabajo, embarazo y asociados a tal hecho, vacaciones, y si tienes una enfermedad no laboral cuando haya una baja acordada por los servicios sanitarios oficiales pero eso sí que dure más de veinte días.

¡Ah! La violencia de género, el cáncer o enfermedades graves (no especificadas) también son excluyentes. Por cierto con nueve días en dos meses estás en la calle, si en el año anterior has faltado diez días, estás fuera, y si en cuatro meses cualquiera dentro de un período de doce meses has faltado veinte días estás fuera. En cualquier caso las cifras parecen contradictorias.

Pues qué bien, en estos cuatro años, todos callados. Los primeros los llamados sindicatos de clase, que una vez asegurados sus derechos, el de organizar huelgas, y el de tener bien amarrados a sus liberados por actividades de ¿defensa? de los trabajadores.

Pero defender el derecho de los trabajadores, ni les iba bien a los sindicatos, esos que hoy salen a la calle, con toda su caradura, para lamentarse por que el Tribunal Constitucional, ha considerado procedente el despido de una persona según este artículo, sin haber echado a la calle a toda la masa social de este país durante cuatro años todos los días.

Todos sabemos que mañana la cosa está olvidada para estos pollos, que ya han hecho ruidito hoy y han salido en el Telediario de las tres y en los informativos de la radio esta mañana, lamentándose de la actuación del Constitucional, pero sin decir ni pío sobre su inacción de cuatro años o de su ineficacia.

Como su salario proviene del bolsillo de todos los españoles, vía impuestos, tan contentos ellos, que si se tratase de vivir de las cuotas de sus asociados, habían cerrado hace tiempo, o se habían puesto las pilas y no tendrían que echar la culpa de su ineficacia al Tribunal Constitucional.

Y por cierto, dado que el salario de los Señores Magistrados del Constitucional provienen de mis impuestos, y en aras de la transparencia, no me importaría saber si sus señorías se encuentran en alguno de los supuestos del 52D. Que deberían publicarse sus plantillas de asistencias, ¿o son de la pata de Judá?.

No se escapan los partidos que han sido oposición y que llevan colgado el letrero de “obrero”, o de “desencantado”, podamos o no, ya que como mucho, y hablando de la legislación laboral, lo más que han dicho (hacer no han hecho nada), es que hay que derogarla, cuando lo primero que deberían haber hecho, es explicar con todo detalle los derechos que los trabajadores perdieron durante estos años, que algunos se imaginan, pero son ellos como responsables legisladores, quienes nos lo deberían contar.

¡Ah!, y ya que estamos tampoco me importaría ver publicadas las bajas o inasistencias de sus Señorías los Diputados a Cortes, y Senadores.

En cualquier caso, leyendo el documento legal de marras, no es difícil, incluso para mí, ver las inconsistencias, y las derivas en contra de los derechos de los trabajadores que hay por todas partes.

El más pequeño de los ejemplos es la parte final del tal artículo 52D, donde se te excluye de la norma si tienes cáncer. ¡Cooooñoooo!.

¿Tiene que poner el médico en el parte de baja que tienes cáncer?, ¿Dónde queda tu derecho a la intimidad?, y por enfermedad grave, ¿qué se entiende?, ¿Una gonorrea? ¿Una bronquitis crónica? ¿Una hernia discal?

Yo no sé si hoy ser VIH positivo se considera una enfermedad grave, quizás sí, quizás no, ni si una enfermedad genética, pongamos por caso la hemofilia lo es.

Y los doctores aireando las fichas médicas de sus pacientes para que se quede tranquilo el pollo de la CEOE, o el patán del empleador, y la intimidad del paciente-trabajador, a hacer puñetas.

Y quiero recordar a todo el mundo, que esta norma, absolutamente contraria a los derechos conseguidos por los trabajadores, no sería necesaria, si las bajas no fueran, en algunas ocasiones percibidas como ficticias, y estuvieran los servicios de Inspección de Trabajo e Inspección Médica debidamente dotados, y no sobrevolara siempre el fantasma de la corruptela sobre el ambiente.

Pero claro, unos Inspectores de Trabajo suficientes y bien formados, a lo mejor no les venían del todo bien a los empleadores, esos que chulean horas extras, que no pagan los pluses pactados, que encadenan “ad nauseam” los contratos basura, pero que se apoyan en esta norma para arañar un beneficio extra a la última línea del balance.

No voy a extenderme más, y recordaré a los periodistas, a los de los Telediarios, a los de las radios de por la mañana, que no es hoy el día de rasgarse las vestiduras, o alegrarse de la sentencia (depende del pelaje político del medio y cuál es el pesebre donde comen), sino el día siguiente de la publicación en octubre de 2015, de esta infamia

Quizás ahora haya que pedir a los médicos, que en vez de escribir “enfermedad común” en los partes de baja, escriban enfermedad grave, sin especificar, tal y como dice la norma, y mantengan la baja durante, digamos, veinticinco días, y a otra cosa.

¡Mecagüen!

Negro Viernes Negro

No me acuerdo, pero tampoco me importa, ya, que aunque con toda seguridad he hablado en algún momento de las Saturnales, del consumo, de los intercambios de regalos, de tantas y tantas cosas relacionadas con la que se nos viene, de nuevo, a partir del maldito día en el que se encienden las luces de Navidad.

Y este año estoy mucho más cabreado que de costumbre, ya que mi ciudad de acogida se va a gastar una pasta gansa en lucecitas, al grito del ¡Compre, compre!. Tres milloncejos del ala, ni más ni menos, dicen los voceros municipales, e insiste la madame que ha vendido las lamparitas en que no gastan nada, oiga, nada.

Y como no creo en casualidades, acontece que lo que era un día negro, un viernes, con una cierta tradición entre los americanos del Norte, que veían en el día siguiente a Acción de gracias el pistoletazo de salida para las compras de Navidad, sea convertido en estas latitudes como la fiesta de la iluminación de las calles, y del martirio para los empleados del comercio local, a base de villancicos y demás musiquitas.

Pero lo de negro, no lo es tanto, que todo eso, hacía que las cifras de los balances del pequeño comercio, que andaban el rojo, pasasen a negro. Así que en el Imperio, por una vez lo negro no era algo peyorativo, negativo o desagradable, y en ello estamos también por estos lares.

Y mi cabreo este año, es que volvemos a esa situación en la que de nuevo enfrentamos al ser humano con el dinero. Ya lo sé, no me gusta toda esta parafernalia, con el añadido “lavacerebros” que lleva aparejado para los niños. Luces, música, escaparates, Frozen Dos, sonrisas, y al final preparación de los enanos para su inmersión inmediata en la sociedad de consumo.

Pero la otra cara de la moneda, es la de los centros de acogida de ciudadanos, que para luces hay pasta para los que duermen en la calle poco y malo. Parece que una buena cantidad de los refugiados que a las puertas del organismo de turno pasan la noches, son hermanos venezolanos, posiblemente hijos o nietos de aquellos que abrieron las puertas a los españoles que huyeron, como refugiados de la guerra del General Franco.

No sé cuántos canarios fueron acogidos en el país hermano, no se además a cuántos el sistema que los acogió les permitió además de llevar una vida digna, enriquecerse. Y antes del drama de la maldita guerra civil, y mucho después de la Independencia bolivariana, cuántos españoles que escapaban del hambre en Galicia, en Asturias, en Cataluña, sin profundizar más tuvieron que hacer “Las Américas” y volvieron a sus terruños décadas más tarde a construir su casa de indianos.

Y nosotros pagamos a sus nietos, a sus descendientes en fin, con mantas térmicas y vergüenza a las puertas del organismo de turno, “El Samur de refugiados” o algo así. Pero ¡viva la fiesta del consumo!, ese mes y medio de locura y de cuñados que ahora comienza. Ese mes y medio en el que deberemos hacer todo aquello que se espera de nosotros, y que incluye eso de comer mal, beber peor, gastar dinero en cosas que no necesitamos ni nosotros ni los recipiendarios de nuestros presentes, pero hay que hacerlo porque la presión familiar, de amistades, hasta incluso de la política circundante, porque te piden que pagues impuestos extras antes de que salga “El Gordo”, que es tradición compartirlo, ¡compreeee máááásss!.

No sé dónde esconderme, que aunque me vaya al campo de golf, algo o alguien me recordará que las Saturnales están presentes, los gorritos rojo Coca-Cola, ¡Con lo que me han gustado siempre los verdes!, que habrán puesto en la recepción, y además un trofeo extra, medal o stableford, que habrá que jugar con los dedos fríos y hacer más de cien en medal o menos de veinte en stableford.

Hasta en mi Logia celebraremos en “San Juan de invierno”, y nos meteremos entre pecho y espalda un corderito que no se lo salta un gitano, todo a lomos de un bonito rito.

¡Que no!, ¡Que no me escapo!, ni escondido en La Alcarria, ni con el wifi caído, que cuando dicen que es tiempo de Navidad es tiempo de Navidad, y ya está.

Pero todo a cuenta de los refugiados con manta térmica de la puerta del SMUR, que han conseguido cabrear a los empleados, con tanta insistencia, y se van a su casa de huelga porque esto no hay quien lo aguante, que “paloquemepagan…”

A todo esto, tanto de hablar de la memoria histórica, nos olvidamos, señores del gobierno, de cómo acogieron los barcos de españoles llegando a América cargados de gente que, como ellos hoy, escapaban de la garras de un dictador, que como tal debe llevar adosado el calificativo de asesino.

Para estas cosas no se celebran las Saturnales, que las imágenes de la tele nos ponen en posición de aburrimiento delante de los que intentan esos Open Arms en el Mediterráneo, que está ya muy visto. En esta blanca Europa, no nos hacemos idea ya de lo que significa una dictadura sangrienta, de esas en las que cualquier tipo de abuso por parte del dictador, y de lo que es peor de sus adláteres, queda impune, por definición.

No nos hacemos idea de lo que significa, ni de lejos, si además tienes la mala suerte de no ser siquiera neutral, que alguien te reconoce como posible miembro de una oposición al régimen. Tu vida, tu hacienda, todo lo que eres, tú y tu familia, no valéis nada. Serás utilizado, vendido, tus hijas podrán ser utilizadas a capricho de cualquier capitoste miserable, y aquí todo lo que hacemos es darles unas mantas térmicas, en plenas Saturnales, en honor de la memoria histórica.

En fin, preparemos la carta a Papa Noel “coca cola”, a los Reyes Magos, del oro, el incienso y la mirra, a la Befana, que va en tren por el cielo, al tronco hueco del tió, es lo mismo, mientras Epstein se ahorca en la cárcel, o lo ahorcan, el Tito Andrés hijo de la Graciosa Reina de Inglaterra se esconde, o salta el caso de la niña Wally en Gabón, que es lo mismo.

¡A la mierda!

dura lex, sed lex

Los tribunales parece que marcan nuestra vida, por todas partes. Y es además, como si a la prensa le faltasen historietas para rellenar los tabloides y ponemos a la justicia en primera plana.

Será que los silbiditos de Tito Trump ya no molan, que estas cosas se queman pronto, y ni el Nasdaq se agita ya cuando el Pollo del Pinar de la Avda. Pensilvania dice un no sé qué de los aranceles o de los muros mexicas. Así que vamos a ver qué hacemos con lo que viene desde la zona de las pelucas, los frufrú de las togas, y sobre todo de las punyetas, que alrededor del mundo parecen dar mucho juego.

Y de menor a mayor, me encuentro al pobre Torra, ofreciendo sus venas como un Marat cualquiera, en la bañera del banquillo de los acusados, dejando que el puñal de la Corday entre en sus blancas carnes independentistassoberanistas.

¡Lo he hecho, lo he hecho!, así que “Señol jues, Pasi usté más alanti- y que entrin tos esos- no le dé a usté ansia- no le dé a usté mieo”… que siempre hay un girondino para un jacobino.

¡Pobret!, pero la cosa no acaba ahí, que andan de primeras páginas las barbaridades de las manadas violadoras, ¡Ja, ja, ja! ¡¡Que bien nos lo pasamos reventando a esas tías a las que le va la marcha!!. Y no sé si es peor el remedio que la enfermedad, que la publicidad puede ser que anime a más descerebrados a mejorar el sistema de acoso a la mujer ¡que a nosotros no nos pillan!.

Y tampoco sé cómo afecta esa publicidad a la víctima, que a lo mejor lo suyo sería que fuese ella quien decidiese si se publicita el tema o no. No lo sé, pero tengo dudas que todas estas historias aireadas junto con las estrategias de las defensas para sacar a las presuntas bestias del atolladero, no den pistas a otros potenciales animales, en horda o en manada.

Y lo mismo me parece la historia de esa muchacha vilmente asesinada en Galicia, posiblemente violada, seguramente torturada. Que a fuer de primera plana vamos dando ideas de cuántas piedras hay que poner en el cuello de las víctimas, cómo eliminar un teléfono móvil, como defenderse de las acusaciones, y como planear futuros secuestros, violaciones, asesinatos…no lo sé.

Y es que a mí nunca me gustó leer El Caso, que siempre he considerado esas cosas como pequeñas escuelas para el perfeccionamiento de mentes enfermas. Que una cosa es un calentón o un accidente, y otra muy diferente es una forma habitual de actuación premeditada que requiere de planteamiento, y ejecución cuidadosa, ya que el placer está también en la repetición.

Pero las cosas no paran aquí, que me cuentan una historia en Lyon, a la espera de sentencia acerca de unos cuadros de Picasso, que si son tuyos, que si son míos, que a ver quién se queda la pasta. Y a mí ¿qué me importan unos cuadros y unos dibujos que nunca voy a ver?. Está bien, si me apuras. Llena espacio del tabloide.

No voy a extenderme sobre las prevaricaciones/chapuza en Andalucía, y la cara que se les queda a los Chávez, a los Griñán, a todos los que han metido mano en la caja de forma presunta, claro, hasta que no leamos las mil setecientas páginas que rellenan de argumentos lo que los jueces han visto y oído.

Eso lo dejo a sus gracias, queridos lectores, que yo ya estoy muy mayor. Pero todas la monedas tienen su cruz, que al ex¬-presi madrileño, al que le saltó la casita de Marbella, parece que quieren empapelarlo también por no sé qué pillada de pasta en Brasil a cuentas del agua del canalillo.

Y más primeras páginas. Si me pongo a contar los Presidentes de Comunidades que se han sentado en los banquillos, los que están a punto de sentarse, que si un tres per cent, que si un master no sé qué, que si el campo de golf en Vallehermoso, que si un Cinturón (Gürtel), que si unos trajecitos valencianos, que si un palacete en Palma.

Pequeños faraones del erario público, que se creen lo que no son, que actúan como señores del cortijo, con el sueño de que sea suyo. No sé muy bien qué más primeras páginas justicieras quedan delante de mis narices, como no sean las que se asoman a esa trama turbia del comisario ese que tenía todo en su cajón con fotos del culo al aire de unos y otros.

Y me tienen pillado en las viñetas al bueno de Florentino, al que fue “Presi” del Hispano Americano, y luego de BBVA, y a la mitad de la clase política, financiera, y lo que sea de esta tierra hispana en la que parece que el único palmo limpio esta en los currantes de mil euros.

Los que no somos nadie, no sé si nos alegramos o no de no salir en las primeras planas, que veo a todos estos aspirantes a “galeras” de lo más relajaditos, como vi en su día al Señor Conde, que parecía satisfecho con pasar unos pocos años a la sombra y a cambio salvar la fortuna que obtuvo con su título de abogado del estado bajo el brazo.

No somos nadie, que ni el señor Villarejo se ha dignado a tener oculto un expediente donde claramente se vea como un día cogimos una perra gorda del suelo y no la llevamos a la oficina de objetos perdidos del aeropuerto.

No valemos los de a pié ni para ser chantajeados con nuestro honor en el otro platillo de la balanza.

Voy a quedarme sin ver el telediario unos días, a ver si cambian las caras de los encausados, que hasta aprovechando la visita del Papa a Thailandia, nos andan enseñando el pleito de un españolito que se juega el pescuezo por un quítame allá el muerto de un amigo, y es que los Thais te lo cortan sin necesidad de contar hasta diez.

En fin recogeré las actas del “prucés”, y me las leeré despacito para coger el sueño, que ya me duele que no estén en catalán….¿o sí?

¡Dura lex, sed lex! (Y no es una vajilla)

Así seguimos

Me dicen que ayer hubo en esta España mía, esta España nuestra, elecciones, que yo no tenía el chichi para farolillos, y estaba en plan contemplativo, que es algo muy sano, y casi me caigo del guindo.

Claro, que lo primero que pensé fue el ¿pa qué? ¿pa cagarla?, y sí, parece que fue exactamente para eso, y es que los que manejan el coleto no saben que en esta tierra cainita, (somos todos hermanos, pero a nuestra manera), un minuto antes de morirnos rompemos el carnet del Betis o del Español, o del Pupas, para que nuestros deudos nos hagan del Sevilla, del Barça o del Realísimo, y así se muere uno del equipo rival.

Pero si algún desnucasapos se plantea que las cosas van a cambiar en ciento noventa y tantos días, es que no se ha enterado de la película, o se le ha atrofiado la sesera con un atracón de Netflix, que hay casos de esos desde Don Quijote y antes.

Así que esta mañana, mientras me quitaba el sarrillo acumulado, me dicen en las tertulias, que las cosas están igual de peor, (y ya me perdonarán los veintitrés académicos que andan o andaban por Sevilla).

¿Y qué esperábamos? ¿Qué el pepero derechón ese de joyones de Suarez se fiase del niño de las barbas y carita seráfica?, Pues lo justo, que ha de crecer, que tiene aún que cuajar el muchacho, y el Abascal tiene más cara de legionario, que pone el gesto de fusilar a un indepe, reinstaurar el “Parte”, y pasar el acontecimiento en directo por la sexta y por TV3.

De seráficos no os cuento, que ya veis lo que le ha pasado al Albert, ese que quería ponerles impuestos a las rabizas del Raval, y no le hicieron ni caso, y me temo que tampoco descuento en los servicios en el supuesto que hubiera menester, que no creo.

Que me dicen que a lo mejor tiene el muchacho que volver a ver si le dan el master de cualquier cosa en su ESADE de origen, creo, y monta un bufete de cualquier cosa.

Y es que eso de intentar ser liberal en esta España mía, esta España nuestra, no le funcionó ni a Espartero, que solo le alabaron cuando tomo el puente de Luchana, para entrar en Bilbao en Navidad, que el siguiente momento de loa, se lo dio Amadeo de Saboya estando el hombre casi de cuerpo presente.

Y nuestro Albert, no se parece a Espartero, que le falta el caballo de la estatua del Retiro, con lo que ello conlleva, y aunque piense, creo, como el General que a Barcelona hay que bombardearla cada cincuenta años, a este muchacho le falta el bigote.

Y esta España áspera, recia, de tierra adentro, no quiere saber nada de liberales, de centristas, de “blandos”, que no quiere, como tampoco quiere esa Europa a la que de vez en cuando volvemos la mirada, que nos van los polos, que en los extremos pensamos en encontrar nuestra identidad, y es lo que hacemos los humanos aquí y en Sebastopol.

Ni el Liberal party británico, no los liberales alemanes, ni siquiera nuestro vecinito, Macron va a aguantar mucho.

Que ya vimos todos como esta España trató a Suarez, que me lo quitó de en medio de mala manera. Y es que no dan confianza los liberales, ninguna, que hoy votan al Barça, y mañana al Madrit. Y así no se puede.

Que a Suárez me lo quisieron porque llevaba la chaquetilla blanca y la camisa negra, que cuando me lo vieron de cháchara con el bueno de Joaquin Garrigues se les vino el mundo encima, y me lo dejaron con cinco o seis acólitos.

Así, que la tierra adentro, la que entiende cuando viene el pedrizo, la buena gente que vive inmersa en su dicotomía de bien y mal, de lluvia o sequía, de ganarlo todo o perderlo todo, que si viene el pedrizo sigue el hambre, decide rápido, lo clarito, lo seguro, que ya anda demasiado alterado cuando el banco le dice que tiene que correr riesgos si quiere el dos por ciento de lo que guarda en el calcetín o debajo del colchón.

Y no les vengas con historias de salón, las cosas claras, el malo es malo, y el bueno es bueno. Se necesita al Cid Campeador, a un Caudillo, con disfraz de gudari, o que se llame Wilfred el Pilós.

Y es que es lo mismo. Es cuestión de cojones, que los partidos se ganan a patadas, que hablar y escuchar al enemigo es cosa de paniaguados, de petimetres, de gentes que nada tienen que perder, que no viven de un jornal.

Y así nos va, que Perico creyó que se iba a llevar a las chavalas de calle y diecisiete millones de mozas le podían dar la presidencia. Pues no, querido Perico, que las cosas no van así, aunque te lo diga el Tezanos, buen jornalero, que por mucho que meta uno la pata, si no te echa el jefe hay que amarrarse al jornal como sea.

Pero los liberales tienen posibles, así que pueden torear de salón, que los toros los miran desde la barrera, sin mancharse, todo es un juego, así que pasada la experiencia, se retira uno como mi querido Albert a sus cuarteles de invierno, a procrear, como él dice.

Y veremos qué piensa esa amable “Cage aux folles”, que es el PSOE, que estoy seguro hace tiempo perdió la O, la S la tiene temblando, y por español ya no sabemos qué entiende. Pero tampoco nos importa demasiado. Los tenemos a la greña en Andalucía, a Don Perico feliz en su Falcon, y las bases qué ya no saben cuando les hablan de Pablo Iglesias a quién se refieren.

La cosa ahora servirá para que en las tertulias se pisen la palabra los periodistas, los analistas, los videntes, los psíquicos. Menos mal que Iker Jiménez no se mete en estos charcos. Y por el populacho, nada nuevo, que al PNV le cae uno de más al otro uno de menos, los turolenses que dicen lo de ¡basta ya!, y como tenemos dos Españas como poco y no se hablan, pues nos veremos en poco tiempo, detrás de las urnas.

Así, que queridos, ¡a hacer puñetas!

La residencia

No sé si es “la caló” la que me pone de mal yogur que se decía cuando lo de la mala leche había que confesárselo al padre Pío mientras te sobaba las piernas en acto de bueno, voy a dejarlo que hoy no voy por ahí.

Y no, creo que aunque tenga cierta influencia, no es “la caló” la que me pone de mala leche, sino el hecho de que ayer los telediarios se pusieran, posiblemente con toda la razón del mundo en campaña contra el mundo de la residencias de ancianos de la Comunidad de Madrid.

Como alguno de mis amigos conspiranoicos, yo no creo en las casualidades, que sí en las causalidades, y ciertamente el caso de la residencia en la que pegaban a los ancianos, no debe ignorarse, y en las que no los tratan como deben, tampoco.

Que son personas que, más que nadie, necesitan que el trato que se les ofrezca sea, sin ningún paliativo, cinco estrellas, si no seis, en lo que se refiere a ofrecerles una atención desde el punto de vista de cuidados médicos, alimentación, higiene, y trato personal.

Quizás puedan quedar en segundo término aspectos como la velocidad de la red wi-fi, mientras lleguen las fotos de los nietos con claridad, o el tamaño de las televisiones en los salones comunes.

Tampoco el agua de la piscina es algo importante, pero si la infraestructura de su baño, la forma en que le ayuden a la higiene personal, y el trato, siempre el trato, que es diferente al que se le debe a un niño, o a un adulto en plenas facultades.

Todos tienen sus áreas específicas de respeto. Pero las medicinas deben suministrarse con precisión, la alimentación que debe estar supervisada por un nutricionista, debe tratarse con precisión absoluta, y así todo aquello que deba ayudar al bienestar de esas personas.

Como digo, parece que estamos en campaña, y salen datos a la palestra donde dicen que hay cerca de sesenta mil personas viviendo en estos centros, lo que no es poco, ya que nos circunscribimos a la comunidad de Madrid, que representa un quince por ciento aproximadamente de la población española. Sesenta mil personas que vienen a pagar una media de mil quinientos euros al mes, lo que significa euro arriba euro abajo un mercado actual de unos mil cien millones de euros al año. No está mal.

Si se cumpliesen los ratios de personal que al parecer la ley exige, o sugiere, que no lo tengo claro, hablaríamos de unos quince mil empleados, que suponen un gasto por paciente de unos quinientos ochenta euros en ese capítulo, al mes, habrá que añadir los doscientos cincuenta euros en comidas, los treinta en energía, y la amortización de las instalaciones, que tampoco puede ir más allá de los diez euros por metro cuadrado al mes, que es precio de los alquileres en la Comunidad.

Otros ciento cincuenta euros al mes en ese concepto. Vamos, que el coste por persona se va a unos mil cien mil doscientos euros, al mes por interno, así que hasta mil quinientos de media hablamos de unos trescientos euros de beneficio por paciente.

No está mal, que me salen doscientos dieciséis millones de beneficios al año que este negocio deja como mínimo en los bolsillos de los gestores, en el supuesto de que todos fuesen privados, que no es el caso, pero es la tendencia.

No voy a mencionar las tasas de crecimiento en la demanda de estas plazas, pero digamos que a los fabricantes de automóviles, sin ir más lejos, les encantaría crecimientos en sus mercados similares a las demandas de plazas residenciales para mayores.

Voy ahora directo a mi cabreo, ya que parece que buena parte de las residencias están en manos de grupos de capital extranjero, cosa que en principio no me parece mal, algunas en manos de la iglesia católica o en asociaciones y fundaciones ligadas de alguna manera a la misma, cosa que por cierto, tampoco me parece mal. Lo que ya me va pareciendo no tan saludable es que los resultados de las inspecciones, de las multas impuestas por deficiencias en el servicio que se les debe a estas personas, como fallos en higiene, fallos en la comida, tanto en su diseño como en su realización, fallos en los suministros de medicamentos a los enfermos, haya decidido la Comunidad de Madrid, gobernada por cierto desde tiempo inmemorial por el Partido Popular, no publicarlos, haciendo defensa numantina del asunto.

La excusa es que en aras de la ley de protección de datos, mejor es ocultar ese asunto, no sea que vaya a afectar al prestigio de las compañías que regentan las residencias.

¡Manda huevos! Que diría don Trillo, con su deje murciano, que no hay mayor prestigio que en un escenario de transparencia el centro que tú regentas no tenga nunca una multa, que tenga todas las inspecciones pasadas “cum laude”, que los de la ISO no hagan más que poner adecuados a los procedimientos y a su cumplimiento.

Pero no, la Comunidad no lo publica. A partir de ahí toda especulación es válida, y la primera es que las residencias gestionadas por la comunidad de Madrid, lo hacen fatal, y no quieren los gestores, (partido popular hasta ahora) que les digan lo mal que en sus centros tratan a los ancianos.

El coste en votos, y lo que de eso cuelga puede ser importante, así que a callar. Las informaciones globales, que según El País da la comunidad de Madrid indican un incremento entre 2014 y 2018 del 50% en el número de multas (de 27 a 41). El importe de las sanciones pasa de 401.000 a 730.000 en el mismo período de tiempo, es decir, o que han aumentado las inspecciones, se han cambiado los criterios, o que esto va a peor claramente.

Parece claro que aquí a quien se trata de defender es a cierto grupo de residencias que lo hacen mal, y no entiendo como las que no son sancionadas, no lo publican a gritos, para salir de ese cenagal, o por qué en definitiva se oculta algo a los ciudadanos, con, por cierto un curioso silencio en esta campaña de las asociaciones de consumidores.

Claro, los viejecitos votan poco, y a lo mejor en este negocio hay amiguetes o grupos de poder que incrementan sus líneas de beneficios ahorrando en comida, en asistencia, en preparación de los empleados, en limpieza e higiene….

Pero no son tontos, y más del 85% de nuestros mayores quiere que sus días acaben en su casa, claramente conocen el percal.

Yo no lo sé, pero creo que alguien tendría que decirnos algo.

Fiat voluntas tua

Aburrimiento

Esta mañana Pepa, la de la radio, se embarcó en intentar navegar el mar del aburrimiento. Buen intento, si señor, porque entre las personas que discutían del asunto, surgieron las voces que hablaban del hastío global.

Y es que es cierto, al menos en mi caso, de que estoy hasta los pelos de nuestro Tito Trump, que lleva dos años ya jodiendo la marrana sin que me lo desmonten, que estoy hasta las pelotas del tal Brexit y del no menor rollo indepe.

Que sí, que estoy aburrido hasta la saciedad, que estoy aburrido de ese drama en el que se está intentando rescatar a un niño, harto, aburrido de lo repetitivo y escaso de las noticias que me enchufan por todos los medios. Que no me interesan los gritos de speaker británico, por mucha corbata de colores que lleve y por mucha pinta de ser innoble (seguro que no lo es) que mestre, como no me interesan ninguna de las campañas publicitarias más o menos encubiertas que me lanzan disfrazadas de noticia todos los días desde todas partes.

Así, que sí, estoy aburrido, muy aburrido de toda esta historia, y es que parece que ninguno de los dramas que están en este momento sacudiendo el mundo son dignos de recibir la atención de esos publicistas que antaño eran reconocidos como periodistas.

No hay un solo informativo sea en prensa escrita en todas sus formas, radiada o televisada que abra con la historia personalizada y con opiniones de familiares, de especialistas, y de cualquiera que pase por ahí, y pasan muchos, del último niño asesinado en cualquiera de las guerras abiertas hoy en el mundo, especificando quién dio la orden, quién suministró las armas, que intereses económicos públicos o privados había detrás del hecho, quién apretó el gatillo, qué piensan los papás y la novia del verdugo, y lo mismo con la cadena de mando…..

Sí, claro, lo de la salida británica, que sí, que ya me sé los argumentos, y que me habéis aburrido, hasta límites insospechados, porque lo que me interesa como ciudadano británico que vive en Denia desde hace más de veinte años, una jubilación, si perderé mi adosado con jardín o no, que si Iberia no sigue volando a Bilbao a precios insoportables no me importa, de veras, no afecta a mi vida. Y seguro que habrá otra compañía que tomará el relevo, y a los empleados, si no los mismos, si en número parecido.

Me importa una figa lo de los indepes, me tienen harto, aburrido, con las campañas a favor, en contra, de perfil, que lo que me importan son las vidas de aquellos que creen en el tal “pruces” y los que no creen en el tal engendro. Y de eso se dice poco como poco se dice de los intereses espurios tras una y otra postura.

Las páginas de internacional, de lo que ocurre en África, nada o casi nada se dice, a nadie , a ninguno de esos publicistas que antes se llamaban periodistas se les ocurre seguir con detalle lo que está pasando en la República Democrática del Congo, o si quienes mataron a aquel presidente de Naciones Unidas de nombre impronunciable allá por los sesenta del pasado siglo, cuando volaba con su DC6 aquel territorio para evitar la secesión de Katanga, mantienen sus intereses económicos en la zona.

Abrid los telediarios, por favor contando con detalle la historia de Alí Bongo, y los intereses que hay para que siga de la forma en que lo está haciendo. Ningún periodista tras la noticia, nada, todo lo más, opiniones sin fundamento, o en su defecto las notas oficiales de la parte interesada.

Sugiero hacer una búsqueda de esta historia, que ni las novelas de Le Carré superan. De la población local ni palabra, esos son seres prescindibles, sufren , mueren, y ya, nada.

De cuantas niñas han sido secuestradas en Laos, en Thailandia, en Vietnam, para llenar los prostíbulos de Bangkok nadie dice nada, nadie nos cuenta la historia de su familia, ni nos explican si fueron secuestradas o fueron vendidas por sus familias. Claro que la opinión de los dueños de los burdeles bien que se oculta, por no hablar de abrir el “News at nine” tan calvinista él, tan anglosajón él con fotos y entrevistas a los clientes, para que nos cuenten sus historias, sus frustraciones personales, y sus sentimientos después de haber fornicado con una niña o casi niña en el más absoluto de los incógnitos, en ese discreción cobarde.

Pues sí, estoy aburrido, muy aburrido de que nadie me sepa decir las últimas fechorías de corruptos como los Obiang guineanos, (fáciles de entrevistar, que hablan español), o de ese eterno camerounes que aplasta a su pueblo Paul Biya desde ¡1982!, como aquel otro que empezó como rhodesiano, Robertito Mugabe, y acabó como presidente de Zimbawe, entre ¡1980 y 2017!.

¿Nadie puede contarme las historias de corrupción de esos personajes?, seguro que son más divertidas que la mierda de los ERES andaluces, los tres o cinq percent catalanes, o la basura del PP.

¿Quiénes les pagan, a cambio de qué, para qué, cuales son las consecuencias al detalle para la población local?.

La cantidad de entrevistas posibles, la cantidad de historias por contar de la gente que desde el desastre militar de Egipto en el Sinaí, tienen que vivir en el cementerio de El Cairo. Pero es más productivo oír mentir al político occidental desde su escaño, o berrear al populista, siempre desde el punto de vista de nuestra prensa publicitaria.

Sí, me aburre intuir que los efectos de aquellas compañías americanas como la United Fruit Company, felizmente desaparecida, hayan surgido Noriegas, Somozas, y no sé cuántas cosas más que posteriormente mezcladas convenientemente con la coca, hacen que millones de personas deban abandonar sus casas y a la desesperada jugarse la vida en la frontera para vivir en uno de los países más racistas del mundo y conseguir limpiarles la mierda en sus mansiones a los amos del universo de los Estados Unidos de América en el mejor de los casos.

Y pregunto, ¿no hay historias qué contar?. Posiblemente las haya pero no son interesantes para nadie, que la publicidad que servimos al poder hoy va por otros derroteros .

Y luego quieren por ahí que se me quite la cara de acelga.

Con su pan se lo coman

¡Que le pille el toro!

A mi Teresita la tienen de los nervios. Que hay que salir de esa maldita Europa a la que ya derrotaron en Waterloo, pero así no, así no, le dicen sus conmilitones, pero no le dicen cómo.

Porque estas cosas de las separaciones siempre son malas, y cuando hablamos de países son peores, que ahora doña Teresita no se enfrenta a los labour ni a los tories, se enfrenta a unos pocos o a unos muchos, según se vea, de cada lado de las bancadas.

Tremendo, y es que como en los casos de los independentistas que en el mundo han sido, la “transversalidad” del asunto pilla a derechas a izquierdas, a centro y por supuesto a medio pensionistas.

No es que me parta, porque al final la cosa se va a llevar por delante haciendas y quizás vidas, de las últimas, espero que ninguna, en aras de aquello de que en mi escalera quiero mandar yo, como si eso de tu escalera fuera un término aceptable.

Y es que por mucha escritura de propiedad que uno tenga los derechos sobre las cosas no son totales, que siempre hay cosas, letras pequeñas y no sé cuántas mandangas, de forma que sobre tu escalera hay otros derechos que cabalgan a sus lomos y que te son ajenos, como por ejemplo las legislaciones municipales, esas que no te dejan hacer ruido, que no te dejan tirar el orinal por la ventana, por mucho que grites lo de ¡agua va!, o sin ir más lejos echar un par de pisitos más que la niña se nos casa, y el casado, casa quiere.

Estamos en lo de ni jodemos ni se muere padre, y eso que solo se está hablando de un preacuerdo, con lo que ya, de un tratado definitivo ni pensamos.

Los europeos empezamos a estar hasta los pelos de toda esta panda, que como decía Charles de Gaulle, (ese de la plaza estelada en Paris), la cosa no irá nunca bien con los británicos. Nunca serán unos socios leales, siempre buscarán su beneficio a costa de lo que sea, y en el momento que se les pida remar con todos por un proyecto común, hundirán el barco.

A Doña Teresita quieren que le pille el toro, o que se la coma el tigre, que ni siquiera le dejan hacer un segundo referéndum, que esta vez, desde luego les sale lo de quedarse y no les gusta un pelo.

Pero salirse a las bravas tampoco, que les sale muy caro, y van a tener que pagar aranceles hasta las novelas de Conan Doyle, y no hay espíritu que lo aguante.

Como me han dicho de forma seria y reiterada que abandone la cara de acelga que estas cosas me producen, intentaré reirme del asunto, con la dificultad que ello conlleva, ya que cada vez que me aparece en el panorama la cosa británica, no puedo por menos que mirar hacia casa y ver a mis catalanes catalanistas, esos que hicieron que creyésemos que tenían seny, que de sentido común y señorío viene la palabra, y resulta que no.

Que esos indepes, tan transversales ellos como los británicos, también están jugando a la deslealtad, al odio, al caciquismo pueblerino, y arrancando concesiones a todos aquellos gobernantes que en su estulticia creen que hay algo de honestidad en esas gentes.

Al final, que nadie se olvide del origen de las cosas. En el caso del Reino Unido, no fue más que el intento de un tal Cameron de mantener su posición de primer ministro, que la casita adosada de Downing Street, (the ten) como ellos dicen, debe ser muy cómoda.

Que las negativas a todo de los laboristas hoy, no tienen más objetivo que cambiar a Doña Teresita de su adosado en el “ten”, por el tal Jeremy, que no hay más, dejando a un lado al tal Boris que anda a ver si cae algo y pilla cacho.

Y eso es todo, que a partir de esas premisas, se montan los espectáculos mediáticos con mensajes incompletos, con mensajes directamente falsos, bien arropados por esa nueva cultura que se ha implantado de seguir a golpe de “me gusta” de forma ciega al leader.

Y en mi Catalunya, lo mismo, que todo esto empieza porque el Arturet, quería aguantar su despachito con vistas a los naranjos del patio de palacio, que desde allí se decidían muy bien las adjudicaciones de los contratos públicos, y siempre se quedaba entre las uñas ese tres per cent, tan útil para el mantenimiento de “!lo necesario”.

Y punto pelota, que a partir de todas esas necesidades primigenias se va construyendo piedra a piedra cualquier estructura que acabará costando sangre al pueblo. Pero eso no le importa a nadie, que son daños colaterales, que eso es todo, que si te matan al hijo, no debes preocuparte, es un mártir, ponemos su nombre en la lista, y el once de setiembre sacamos pañuelos para enjugar la lagrimita que a buen seguro derramará algún seguidor fanático.

Me gusta, puñito cerrado y dedito arriba. El leader dirá un día que me suicide, como en las sectas esas americanas, que vienen los ángeles a llevarme al Nirvana, o a casa de su puta madre, que es lo mismo, y lo hará cuando esté bien seguro de que le he dado todo mi patrimonio, cuando se haya cansado de abusar de todas las mujeres que le siguen, cuando, en fin, el seguidor sea solo una carga.

Estos líderes se me antoja que están más cerca de la presunción de culpabilidad miserable que de otra cosa, y deberíamos poder defendernos de ellos, pero en cuatro años se puede hacer mucho daño, se pueden lavar muchos cerebros, se puede robar a manos llenas, si es el caso.

Así, que por el momento, la cara de acelga que se me ha puesto, ahí se queda, no me apetece cambiarla, y es que el entorno en el que nos movemos me hace sentir de esa guisa.

Y antes de cerrar esta bitácora de hoy, añadiré que los modales de patán que Tito Trump nos enseña desde la Gran América, no me animan a cambiarla, como a los empleados públicos a los que ha dejado sin trabajo.

Total, daños colaterales.

¡Vaya pandilla!

 

La Pepa de Gredos

Estos días en los que nos acordamos de que hace cuarenta años los españoles, bueno unos pocos españoles, andaban discutiendo como reorganizar el solar patrio, que había dejado el período de la dictadura totalmente yermo.

Los padres de la Constitución que luego hemos dado en llamar remataban los trabajos en un Parador, el primero de todos, en la sierra de Gredos, lugar, por otra parte en el que siempre que he ido me he encontrado muy a gusto.

Seguro que hubo sus más y sus menos, que cada uno intentó arrimar el ascua a su sardina, que las cosas no salieron al completo gusto de nadie, pero algo salió como referente de nuestro marco legal actual, que no es poco.

Y eso en una tierra en la que le dimos a la Ilustración con la puerta en las narices, es algo para tener en cuenta, así que permitan ustedes que me congratule de que tengamos a esta lozana cuarentona entre nosotros.

Valga esta pequeña introducción para poder reflexionar acerca de este momento de revolución aparentemente incruenta que estamos viviendo y que me temo está escribiendo una historia en la que el ser humano va a ser sacrificado por unos pocos de ellos, sin remisión, sin pausa, eficazmente.

Cada mañana nos despertamos con nuevos argumentos para el descontento, aquí y en Sebastopol, que las cosas son así. Y si hoy llegan noticias de que han detenido a na China en Canadá por haber vendido telefoninos en Irán, o en Irak, para que se la lleven a los USA, codo con codo, ayer Don Putin le comenta al mundo que si Tito Trump rompe el tratado nuclear de no proliferación de armas ellos se ponen a fabricar no sé que maldita cosa prohibida en el tal tratado, y a otra cosa.

Que me dicen que en la frontera de Tijuana, los hay que prefieren ser detenidos por la policía americana, que volver a sus Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Chiapas de origen, y es que hasta la pobreza y el abuso deben tener unos límites, que una vez traspasados hacen que la gente llegue casi a preferir la muerte.

Los tiempos que corren no son buenos, no lo son para los pobres que cada vez somos más, y en esta España del cabreo eterno, las más de las veces con razón, lo de las dos Españas anda también alborotado, que nuestros dirigentes se aprendieron muy bien lo de las derechas y las izquierdas, y antes muertos que aceptar alguna virtud en el punto de vista del oponente político.

Y es que las dos Españas se están llenando de marcas y de reinos de taifas, muchas cabezas de ratón, me temo, ninguna de león.

A costa del revuelo de las elecciones andaluzas, si hubiera estado por allí con derecho al voto, hubiese votado un poquito a cada uno, pero eso es imposible, como imposible es que los partidos que se sitúan voluntariamente a un lado y al otro de esa línea imaginaria que separa la derecha y la izquierda sean capaces de sentarse a la misma mesa a discutir las necesidades que tienen los ciudadanos, y darles la mejor de las soluciones.

Lo hicieron hace cuarenta años en Gredos, y todos ateniéndose a su ideología se merendaron unos sapos de buen tamaño, lo sabemos todos y es lo que en estos aniversarios, de alguna forma agradecemos.

Quizás lo ilustrado de aquellos hombres del Parador de Gredos fue lo que consiguió crear este marco legal que nos ha servido a todos, quizás.

De lo que no tengo ninguna duda es que la casposa casta política de hoy no hubieran sido capaces de siquiera sentarse a la misma mesa, no lo son, definitivamente, y aquí estamos todos nosotros sufriendo las consecuencias de tener la “Caspa” política que hemos llevado a nuestros parlamentos.

Lo peor de todo, es que en el entorno de guerra mundial, (global quizás sea el calificativo más adecuado), es lo peor que nos podía haber pasado, y es que todos los extremismos nacen del expolio excesivo al pueblo, que en ello estuvo el surgimiento de los Mussolini, Hitler, Stalin, Mao, los grandes fascistas (por fascio, es decir facción, bando de gente que se separa de un grupo por no estar de acuerdo con sus ideas y se opone a ellas de modo violento) del siglo XX.

Y en nuestra España, la crisis que se llevó a partir de 2007 vidas y haciendas, provocó el nacimiento de movimientos fascistas (Espanya ens roba), que lo primero en estos movimientos es lo de mi pueblo primero, es decir nacionalismos, (Über alle), America First….¿verdad Señor Trump?, ¿Verdad británicos de ombligo sonrosado?.

Me preocupa, porque estos movimientos conducen siempre a guerras más o menos cruentas, y ahora estamos inmersos en una de ellas, en la que el objetivo es la destrucción del enemigo, porque ya se nos ha olvidado aquella Ilustración que una vez entendida ha alejado la guerra cruenta de ejércitos de niños fuera, al menos de Europa durante más de setenta años, y casi ochenta en España.

Cierto que la guerra es comercial, sin bombas y sin ejércitos tradicionales, por el momento, pero el objetivo es ser más poderoso que tu vecino, que el otro bloque, que esto se parece cada día más a la distopia orwelliana, con Grandes Hermanos que lo saben todo de nosotros, con Ministerios de la Historia que manipulan nuestros recuerdos como sociedad, con Ministerios de Propaganda que nos dicen con la mayor precisión cómo debemos pensar, con cada uno de nosotros transformados en productos que se compravenden.

Sí, ciertamente echo de menos aquel espíritu del Parador de Gredos, en el que tantos sapos se tragaron a derechas e izquierdas, para conseguir que de una vez se pudiesen votar a todos los partidos en uno solo, nuestra Constitución, que dicho sea de paso, no me gusta al cien por cien, que me parece que hay derechos concedidos que no deberían haberse permitido, y derechos que los ciudadanos deberíamos gozar, y que no están cubiertos.

Pero esa es su grandeza, y lo que sale de una negociación entre ilustrados honestos, beneficia a muchos, a casi todos.

Vale

 

Doblada

Desde luego eso tan español de dejar las cosas para el último momento, no es en general buen negocio, que todo necesita s reflexión, todo necesita tener en cuenta que lo de arriba está abajo y lo de abajo está arriba. (Frasecita para iniciados).

Y me está dando en la nariz que en eso del Brexit nos la han vuelto a meter doblada, como siempre por otra parte, que ya estamos hechos a la tal cosa, y que en el ano gastamos unas hemorroides callificadas que ya ni molestan.

Realmente me importa un carajo (cazoleta del palo mayor de los navíos donde se sitúa el vigía), lo que vaya a pasar en Gibraltar, no soy llanito, no creo en las fronteras, es más me sientan fatal, porque hay que cruzarlas y pedir permisos.

Me sientan fatal porque siempre se han levantado a la fuerza, con sangre ajena, para defender privilegios de los que más mataron en su momento, y porque siempre he creído en el derecho que tienen todos los seres humanos a circular por la tierra, a vivir donde no haya nadie viviendo antes. Así de sencillo, así de imposible.

Dicho esto, la sensación que me ha quedado, digo bien, la sensación que me ha quedado, es que hemos hecho de nuevo el lila, y los británicos han conseguido un artículo en el tratado de salida de la Unión Europea, y nosotros con una cartita de intenciones de esas que les mandan a los bobos para que se callen.

¡Lo que nuestro país ha perdido a lo largo de la historia con esas actitudes!.

Yo entiendo perfectamente que nuestros gobernantes llevan una carga excesiva sobre sus hombros, entiendo perfectamente que los equipos de asesores se han de montar con amiguetes, que si no la soledad del poder agobia hasta extremos insoportables. Lo entiendo, de la misma forma que entiendo, que con el nepotismo por bandera, sea de familiares directos o de miembros y simpatizantes, ora de tu partido, ora de tus afines ideológicos la posibilidad de que se te cuelen vagos, malos profesionales, e incluso resentidos, es alta.

Y es la sensación que le queda a no en el cuerpo, porque la salida del Reino Unido, (a partir de ahora la Pérfida Albión) de la UE lleva negociándose hace mucho tiempo, mucho tiempo, y dos días antes nos enteramos del hecho de que a última hora nos cuelan un tal artículo 184, en el que se nos ningunea.

¡Cooñooo, que llevan dos años mirando lo de Irlanda del Norte, y nosotros nos damos cuenta ahora!

Eso ahora, a última hora, que por la dejadez de nuestros políticos, de nuestros representantes en Bruselas nos la han vuelto a colar, a meter doblada, ya saben ustedes.

Y no estoy metiéndome con este o aquel partido, no, ni mucho menos, lo hago con todos y cada uno de ellos, que las negociaciones se iniciaron con el Partido Popular y Ciudadanos controlando la Cámara baja, y el resto en la oposición. Ahora la cosa es al revés, que me da lo mismo. Y es que nadie en ningún momento a interpelado al gobierno, a los negociadores del nuevo tratado acerca del tema ese de Gibraltar. Vaaayyaaaa.

No recuerdo interpelaciones parlamentarias sobre el tema, no he visto comentarios en prensa de lo que se estaba negociando sobre este asunto. Nada, hasta dos días antes, momento en el que el presidente es forzado a aplicar el método Stanislawsky para actuar delante de todos los ciudadanos, y explicarnos las consecuencias de la dejadez no solo de su administración, sino la de todo el arco parlamentario.

Gajes del oficio, digo yo, que hay que vender una cagada de todos como un éxito propio. ¡Joder que tropa!, que encima luego se le echan encima sus opositores diciendo lo mal que lo han hecho los dirigentes actuales, cuando ellos no han ejercido su trabajo de oposición, por el que, nadie olvide, les pagamos una pastizara de esa que sale de nuestros impuestos.

Pero no pasa nada, parece que estamos acostumbrados a reírle la gracia a toda esta panda de malos empleados que tenemos los españoles, eso sí siempre que sean de mi equipo, que el analizar las cosas se nos da fatal, y los juicios ecuánimes no son españoles.

Viendo al S. Casado y al S. Rivera cargando las tintas sobre la ineficacia de nuestro gobierno actual, y al que sostiene el micrófono calladito, sin preguntarles que hicieron para que ese tema, que tanto les duele ahora que le pueden echar la culpa a otro político, estuviera resuelto y bien incrustado en el tratado cuando era responsabilidad suya, y que interpelaciones hicieron en sede parlamentaria, o en campaña de publicidad para que se tuviera bien en cuenta con un buen texto legal para ser incluído en el Tratado.

Vaya panda, vaya tropa, todo a última hora, aunque no me atrevo a buscar las causas más allá de lo que estoy haciendo, que la administración, a la que te quejas de su ineficacia, te saltan con aquello de que no hay personal, que con eso de los recortes, no podemos estar en todo.

Que no, que no, que no es por mi culpa, que aunque sea un puñetero inútil y un vago, es que falta gente en el negociado, y pagan poco.

En fin, mezclando churras con merinas, como siempre, que no he sido yo, que ha sido el otro, que tenemos el negociado lleno de expedientes por resolver, que no sabes lo dura que es la vida en este despacho, con el jefe que tenemos….

Así, que nadie se preocupe, seguiremos perdiendo, como siempre, por dejadez, por falta de….por falta de honradez, que lo único que parece que nos interesa es “hablar de nuestro libro”, nunca del libro común.

Le preguntaré a mi amigo que me dice es íntimo de Barnier, si aún el buen gabacho negociador se está riendo de cómo se la ha colado a los españoles, que se lo pusieron muy fácil, y es que Pedrito se ha enterado con el jet lag cubano encima. ¡Lo que le faltaba a sus neuronas!.

Lo único que espero es que los consecuentes chascarrillos al menos me hagan reír un poco.

Con su pan se lo coman