Archivo de la categoría: Salud

Multi-resistentes

En un congreso de enfermedades infecciosas en Buenos Aires, destaca un artículo en el País, una vez más se han alzado voces, de esas que no salen en primera página de los telediarios, ni en la prensa que prefieren estigmatizar a la inmigrante, mujer y negra, por el crimen de Almería, que si hubiese sido caucásico, hombre, y del pueblo de al lado, no hubiese sido lo mismo, contra la actual situación de la guerra que estamos perdiendo contra los agentes infecciosos bacterianos.

Y es que esa historia de los antibióticos nos va a devolver, como esto siga así a cuando Margarita Gautier se nos moría de tisis en los brazos de su Alfredo. Quizás haya que recuperar aquellos sanatorios de montaña (mágica), en los que se dejaba la curación del M.tuberculosis al calor del sol y a las sopitas grasas con jerez.

Dice el ponente, y dice bien, que las infecciones bacterianas, de seguir las cosas de esta guisa van a ser un azote de la humanidad superior al que hoy significa el global del cáncer. Ya veremos, pero estoy muy cerca de las tesis de este profesor.

Mantiene que el lugar más peligroso para infectarse de un microorganismo multiresistente (que resiste la acción de varios antibióticos), es el propio hospital, donde en primer lugar hay gente que los trae de casa para que les curen, en segundo lugar y dado que es fácil que haya mucho enfermo inmunodeprimido, los tratamientos para conseguir que el paciente salga adelante pasa por el suministro de varios antibióticos en dosis normalmente elevadas.

Desgraciadamente aunque se cure a un montón de nosotros con estas técnicas, siempre queda algún bicho de estos que no se muere, y está dispuesto a contagiar al siguiente cristiano que pase cerca, con el agravante de que lo más probable es que el bicho se haya aprendido la lección, y los cocteles de antibióticos que puedan curar al nuevo infectado, ya no sean útiles.

Propugna el ponente un primer estadio barrera en los centros hospitalarios, para reducir al máximo las infecciones nosocomiales (las que se adquieren en el ámbito sanitario), que pasan por una higiene exquisita del hospital, con lavados de manos constantes, con limpiezas exhaustivas de suelos, conductos de ventilación, ropa, y….por favor un wáter por paciente.

Es decir, en prevención, que de siempre ha sido el caballo de batalla en el mundo sanitario, muy mal entendido por los elementos económicos del sistema que ignoro si consideran el ahorro que significa la inversión de recursos a la hora de evitar que las enfermedades lleguen a los ciudadanos.

Que siempre he mantenido que los hospitales no son sino el resultado del fallo de la prevención, desde el herido de un accidente, que siempre se pueden evitar (con inversión económica) hasta el que llega con un tumor por haber fumado mucho, o porque no se le hizo un chequeo a tiempo.

Las políticas de antibioterapia, que aparentemente impiden a un ciudadano como yo adquirir un antimicrobiano en la farmacia, claramente no funcionan, que los tienes disponibles en buen número de boticas, y si estas fallan, no hay problema, te los envía a casa el señor internet previo análisis de tu Santa Visa bendita.

Y siendo esa otra de las causas de que se vayan creando esas cepas microbianas multiresistentes, hay que considerar también si algunos criterios de galenos a la hora de prescribir son realmente adecuados, que si te descuidas te los sueltan para una gripe, o para una infección vírica, que está por llegar el momento de que para tratar una infección, aunque sea, leve el facultativo en escasísimas ocasiones pide un antibiograma, (técnica por la que se enfrenta a una bacteria a varios antibióticos y ver así cuales son efectivos contra ella), y prescribe de forma empírica.

El resultado, a falta de esa información, contribuye desgraciadamente a crear innecesariamente resistencias. Por cierto un antibiograma tradicional cuesta alrededor de tres euros y el resultado puede tenerse en 24 horas, y si se utilizan sistemas automáticos, puede ser cosa de muy pocas horas a uno cinco o seis euros la prueba.

Claro que hay que tener laboratorios especializados, e inversiones adecuadas en equipamiento, y por otra parte seguramente reduciría el consumo de antimicrobianos en importantes cantidades de dinero que a buen seguro afectarían los balances de las compañías farmacéuticas. Pero eso es otro cantar.

Por último, no quiero dejar de considerar que la carencia de barreras higiénicas en la ganadería, fuerza a los productores de carne a, literalmente, atiborrar a los animales, especialmente aquellos que viven hacinados en corrales, establos, pocilgas, con antibióticos para intentar que no se les mueran de cualquier barbaridad, que además, y dadas las condiciones de estabulación, se garantiza un contagio rápido y masivo a la explotación.

Ya podemos imaginar que esos antimicrobianos, añadidos muchas, demasiadas veces a los piensos acaban en nuestra dieta cotidiana, es decir, que estamos tomando pequeñas cantidades diariamente de estos compuestos, lo que consigue una de las mayores formas de crear resistencias.

Recuerdo, hace años, una práctica, que me parece ha desaparecido, que consistía en añadir a la leche de vaca un enzima (penicilinasa, o betalactamasas), que rompía los antimicrobianos presentes en la leche, y que se habían administrado a las vacas, ya que su presencia impedía la producción posterior de yogures, o cierto tipo de quesos. Esa práctica está prohibida, pero se realizaba hasta hace muy poco tiempo.

Y como dice el artículo de El País, si un extraterrestre nos viese decididamente nos concedería el premio a la más estúpida de la especies del Universo, ya que hemos sido capaces de cargarnos una de las mejores armas terapéuticas que jamás ha tenido a su alcance la Humanidad, y lo hemos hecho, sobre todo para que algunos ganasen algo más de dinero, lo hemos hecho, porque otros no han sido capaces de implantar las medidas de barrera necesarias que impidan la dispersión de los microorganismos, o de ajustar los diagnósticos y las terapias correspondientes a cada caso en particular.

No hemos sido capaces, y de esa forma nos enfrentamos al riesgo de que a la vuelta de unas décadas, y esta vez con la carga de conocimientos que poseemos en cuanto a la microbiología de las infecciones asistamos a otra plaga de Y.pestis, pero esta vez multiresistente, y sin ratas a quienes echarles la culpa.

Bueno sí habrá ratas culpables, ya las hay, pero esta vez caminan erguidas a dos patas.

Con su pan se lo coman

 

Urgencias

Para cabrear a mis amigos médicos siempre les suelto aquello de:

-Chicos, creo firmemente que solo hay dos tipos de enfermedades, las que se curan solas, y las que no se curan.

Y bueenoo, nos echamos unas risas, si hay suerte les saco una cañita, y a otra cosa.

Y desde luego sé que exagero, que es por meterle los dedos en los ojos a mis amigos, que ellos también tienen sus técnicas, y en una cosa que pretende ser pública como esta, no voy a liarla parda, que tal y como están las cosas me monta el colegio de médicos un cristo de mucho cuidado, y todo esto es entre amigos y en tono menor.

Y viene esto porque estoy escuchando de forma repetitiva en la radio, que la tele me aburre cada día más y las presentadoras del telediario empiezan a ser pelín rancias, que en La Paz se les están montando unos pollos considerables en los servicios de urgencias, que La Paz es un hospital entre muy bueno y excelente.

Esa es su desgracia, que la peña a la que tiene un moquito más allá de lo razonable se apuntan corriendo a sus servicios de urgencia que, dicho sea de paso gozan de una calidad y un prestigio envidiables, con el consiguiente efecto de que la cosa se colapsa en un abrir y cerrar de ojos.

Y los sindicatos ponen el grito en el cielo, con toda la razón, argumentando que los profesionales que atienden el servicio son escasos para la atención que deben dar a los pacientes, que algún facultativo tiene un ataque de ansiedad, y ya que está en el servicio hay que atenderle, (no se de forma inmediata o haciendo la cola correspondiente como un ciudadano más).

Claro, y bromas aparte, por mucho pico gripal que haya, y es que la gente no se vacuna ni a tiros, la peña no se ha enterado que esa es una de las enfermedades que se curan solas, si no se previenen.

Tampoco se han enterado que tienen una cosa que se llama médico de cabecera, vamos el generalista, que desde luego te atenderá cuando la gripe se haya curado sola, y entonces sientes que el derecho que tienes a la sanidad cuando te atiende el de cabecera, es como si fuera low cost.

Así que a La Paz, que quizás debería resolver el problema que como punta de iceberg asoma en la guerra de sus urgencias y seguro tiene raíces más hondas. Pero a lo mejor es que el presupuesto no llega, que la capacidad de maniobra de la gerencia no permite resolver el asunto.

Quizás la política de la Comunidad de Madrid quiera tocarnos el tema de la sanidad y quieran demostrar que los números que ofrece el último hospital privado son muchísimo mejores que los de La Paz, y hay que resolver los problemas de productividad, y lo que te dé la gana.

Siempre he pensado que los servicios de urgencias están sufriendo el abuso que procede de la mala utilización por parte de los ciudadanos, y la mala defensa que de esa inadecuada utilización hacen los hospitales.

Entiendo que un servicio de urgencias se colapse en caso de un accidente con múltiples afectados, pero el resfriado debe tratarse en el ambulatorio, en las urgencias del centro de salud, cuando te toque en tu médico de familia, o mejor, como se ha hecho siempre, que esta es de las que se curan solas, así que al catarro con el jarro.

Las noticias que me llegan, indican que ha sido La Paz, el hospital que se ha colapsado, que otra cosa sería que todos los hospitales de Madrid estuvieran en la misma situación, cosa de la que no nos han informado.

La derivación de pacientes debería ser normal, y alrededor de La Paz, hay bastantes hospitales, un ambulatorio grandón, y cruzar Madrid en ambulancia para ir a cualquiera de los centros que conforman la red hospitalaria de la ciudad tampoco es para tanto.

Así que me quedo con la canción de que hay más cosas detrás de la noticia, y como siempre, quieren manipularnos, y hacernos creer que hay un problema determinado donde a lo mejor no hay más que una mala gestión organizativa, y un cabreo sindical.

No tengo muchas ganas de ahondar el asunto, que me tienen aburrido con tanta manipulación y tanta mandanga, y todo eso en el famosos día de reflexión catalán que me pilla con el mazapán en la mano y sin cava en la fresquera.

Y la que nos viene ahora con la manipulación que se nos viene encima en cuanto se cuenten los indepes de mi pueblo, va a dejar al tema de la Paz en chiste de patio de colegio.

Y aunque tenga uno sus amigos en La Paz, quiero asegurar, que a no ser que me encuentre seriamente perjudicado, con un problema traumatológico, o un proceso agudo grave, seguiré tranquilo en butaca o cama, con el jarro bien dispuesto, que es lo que cumple.

Y por lo demás, estoy decidido a enfrentar con cierta gallardía los días que se avecinan, que no va a ser la cosa ni moco de pavo, ni grano de anís, y por mucha experiencia que ya va teniendo uno en estas cosas, siempre acaba uno arrastrado al charco navideño.

Así que por favor, si se rompen ustedes la crisma, si les dá el infarto, incluso con síntomas de ictus, o casa parecidas, salgan sus gracias zumbando a ponerse en manos de los profesionales de urgencias de su hospital, pero si lo único que tienen es necesidad de mimitos, apúntense a una página de contactos, y si se les caen los mocos, pues ya saben, denle al cava corregido con unas generosas gotitas de Mascaró, que hasta su señora abuela le alabaría el gusto, y podrían tratar a quien de verdad necesita al hospital.

Y si hay un problema laboral, no vengan ustedes con gaitas, dando informaciones sesgadas, que 3stamos ya muy mayores para tanto y tanto desnucasapos suelto.

Con su pan se lo coman

 

El Ébola

El Ébola
No soy un experto en nada, y menos en temas de salud. Lo que sigue es una reflexión junto con algunos datos que he podido recoger acerca de lo que significó el último brote de Ébola en el África Occidental.
En febrero de este año, una compañía de Colorado, presentó el primer ensayo rápido (15 minutos), para detectar el Ébola. Es una prueba, que usa una gota de sangre del paciente, y tiene una fiabilidad del 92% frente a positivos, lo que para tomar decisiones rápidas en puntos calientes es un avance que para sí lo hubiesen querido los intervinientes médicos durante los brotes de las últimas décadas.
Estos tipos de pruebas, acostumbran a ser baratas, y en este caso, parece que la cosa tampoco se sale de madre, ya que ronda los 15 dólares, según indica su fabricante, Corgenix.
La organización mundial de la salud (OMS) afirma que comparándolo con las pruebas diagnósticas basadas en la PCR para la cepa Zaire, el ReEBOV Antigen Rapid test puede identificar al 92% (sensibilidad) de los pacientes infectados, y al 85%(especificidad) de los no infectados. Indica que hay pues, falsos positivos, y falsos negativos, y esto es normal en ensayos basados en detección de antígenos, pero tienen una importancia grande a la hora de eliminar dudas de forma rápida y económica.
Es evidente que se necesita una posterior confirmación con técnicas de PCR.
Los ensayos con pruebas basadas en la técnica de la PCR, son mucho más precisos, pero tienen inconvenientes graves sobre todo en los países donde los brotes se han dado, debido a la ausencia de infraestructuras sanitarias medianamente avanzadas.
Para llevar a cabo una prueba de PCR, se necesita un laboratorio de alta tecnología, (no altísima), unos equipos de personas muy bien entrenadas, y una instrumentación digamos compleja.
Así que las muestras aisladas en los países del golfo de Guinea, deben viajar en condiciones difíciles hasta esos laboratorios, posiblemente fuera de ese área, y esperar casi un día para recibir los resultados. Es el mejor sistema de diagnóstico, en cuanto a la precisión, pero no en cuanto a la rapidez que demasiadas veces se necesita para tomar decisiones en entornos tan hostiles.
El primer brote de Ébola quiero recordar que está datado allá por 1976, es decir hace casi cuarenta años, y ese es el tiempo que se ha necesitado para poder ofrecer un medio de diagnóstico rápido que pueda utilizarse como screening. Parece de locos, pero realmente no es así.
Corgenix es una compañía pequeña, factura alrededor de 10 millones de dólares, y en 2013 dio unos beneficios de alrededor de 700.000$. Unos cálculos someros nos diría que teniendo en cuenta la dimensión del último brote, alrededor de 30.000 infectados las ventas máximas de su prueba le hubieran aportado unas ventas de 450.000 $, que probablemente no hubiesen cubierto los gastos de investigación necesarios para tener el producto disponible, y cuando la OMS lo aprueba, en febrero de este año….el brote acabó a las pocas semanas.
Si la información sobre Corgenix que manejo es correcta, han sido unos valientes en toda regla, siempre y cuando no hayan recibido ayudas estatales del Congreso Americano, que tuvieron su momento de acojono, cuando les aterrizaron en casa algunos portadores del Ébola sin avisar.
Antes de esta prueba existía solo el Real Star Filovirus Screen RT-PCR Kit de Altona diagnostics GmbH, diseñado en Alemania, y aprobado por la OMS en octubre.
Posteriormente se han aprobado las siguientes pruebas diagnósticas, entre abril y agosto de 2015, con el brote terminado:
Liferiver Ébola Virus Rela Time PCR Kit de Shanghai Bio Tech co.
Xpert Ébola test de Cepheid AB Suecia
Film array Biothreat-E de Bio Fire defence LLC
SD Q Line Ebola Zaire Ag, de SD Biosensor Inc,
La pregunta que me surge es ¿quién es el responsable, a nivel mundial de resolver este tipo de problemas?, que con lo de la aldea global, las comunicaciones a toda mecha y masificadas en el mundo, es como si viviéramos todos en la habitación del enfermo número 22 en Liberia, por ejemplo, exagerando un poco claro, pero no mucho.
En un artículo publicado en “Foreing affairs” en su entrega de setiembre/octubre de 2015, la señora Laura Garrett, empleada como colaboradora senior para salud global, en el Consejo americano(USA) de relaciones exteriores, se queja amargamente del mal papel que a su juicio ha jugado la OMS en esta historia del Ébola.
Su primera queja, la del diagnóstico rápido, ya tiene respuesta por parte de la OMS, aunque haya llegado tarde a este último brote, pero posiblemente sea de gran ayuda en el siguiente.
La segunda queja, que es típica de las luchas entre organismos nacionales cuando aparecen este tipo de infecciones, llevó a no colaborar para vencer al Ébola a instituciones como el CDC (Centro para control de enfermedades americano) el Instituto Pasteur, el Instituto belga de medicina tropical, o la misma OMS. La insana, en este caso, competencia, que generalmente está motivada por la caza de subvenciones con el soporte de revistas científicas de alto prestigio por parte de los grupos científicos especializados, condujo al fracaso en brotes como los de Zaire de 1976. Tampoco ayudó la acción del entonces presidente Mobutu, que decidió usar su ejército para aislar las comunicaciones y la presencia de equipos sanitarios internacionales.
Piensa la señora Garrett, que la OMS no está preparada para dar las respuestas que se necesitan en este tipo de brotes, por razones derivadas de su estructura, de su alto nivel de politización, y de la insuficiencia de presupuestos.
El año 1976, además de este brote, aparecieron dos nuevos retos, que fueron la gripe porcina, y la enfermedad de los legionarios, que le reventaron en pleno país a los americanos, por no hablar de la aparición del SIDA, y un incremento de las enfermedades de transmisión sexual, debido a la liberación en esta materia que estaba en su apogeo.
Hubo reacciones exageradas, en el caso de la gripe porcina, pero en otras infecciones lo que se ha demostrado es la total falta de capacidad de reacción de cualquier país del mundo que no forme parte del occidente rico, más Australia, Nueva Zelanda y Japón, ya que aparentemente tras cuarenta años no hemos desarrollado una estructura realmente útil, y con capacidad de intervención a escala global, que nos pueda proteger ante estas eventualidades.
La infraestructura sanitaria global, piensa la articulista, se muestra a sí misma como débil, fracturada, y más interesada en encontrar balas de plata tecnológicas, que en crear estructuras que permitan el desarrollo local del trabajo clásico del control efectivo de la salud pública.
En este último brote, y analizando la situación de Liberia, el país no tuvo en ningún momento posibilidad alguna de controlar su desarrollo, y mucho menos de eliminarlo.
La lucha quedó circunscrita a las actuaciones heroicas de organizaciones humanitarias que actuaban en el país, y ya en la fase más dura, en otoño de 2014, fue cuando la ayuda internacional empezó a ser mínimamente efectiva.
Las ayudas internacionales en forma de fondos, nunca fueron suficientes, ya que en Liberia había que luchar contra otras infecciones no menos terribles, como SIDA, Tuberculosis, o Malaria.
Del control de fronteras, en países que solo las tienen sobre el papel, ni hablamos, así que la llegada de las infecciones a toda la región es cuestión de tiempo, y además de poco tiempo, como se ha demostrado. Los cierres de comunicaciones, las aperturas de vías humanitarias fueron como mínimo poco efectivas, con el añadido de que en Liberia la guerra había terminado hacía relativamente poco tiempo.
Un tercer punto importante que la señora Garrett apunta en su artículo, son las creencias religiosas de la zona, que desgraciadamente han facilitado la difusión del brote, y han dificultado, no solo la atención a los pacientes, sino a su rápida finalización.
Quiero recordar que uno de los momentos más difíciles ha sido la aparición de casos en las ciudades como Freetown o Monrovia. Aún recuerdo con horror reportajes con cuerpos abandonados en las calles, y quiero también que seamos conscientes de lo que la palabra ciudad significa en el África Occidental. Son agrupaciones de chabolas sobre un barrizal, donde se mezclan basuras, aguas fecales, con calor subtropical. Una mezcla explosiva.

La administración Obama, acabó enviando tropas a Liberia, utilizando un presupuesto de 750 millones de dólares, con el fin de ayudar, sobre todo al personal sanitario en la zona que estaba ya en situación límite, ya que a la presión que sufrían en su trabajo, y a las condiciones de seguridad en las que se movían, hubo que añadir la falta de fondos para pagar nóminas.
Esta acción americana, conllevó una presión sobre la comunidad internacional a la hora de aportar recursos, y se consiguieron hasta mil millones de dólares para luchar contra el brote.
También la llegada de sanitarios occidentales a sus países de origen infectados, y en algunos casos con resultado de muerte, impulsó de forma definitiva esta ayuda. Quiero recordar aquí el caso del español, hermano de la orden de San Juan de Dios , que casi nos pilla sin estructura para su aislamiento y tratamiento consecuente.
De hecho la reacción del mundo occidental ha sido siempre la de evitar que el brote se nos instalara en casa, y eso se ha conseguido con éxito.
El hecho de que el brote se haya extendido por varios países, y sobre todo la duración en el tiempo, comparado con brotes anteriores, supongo hará pensar a la WHA (Asamblea Mundial de la Salud, en sus iniciales en inglés) sobre como buscar fórmulas que puedan hacer de este tipo de organizaciones algo realmente efectivo para el mundo globalizado en el que vivimos.
Espero que la próxima vez que toque un brote infeccioso, nos encuentre preparados, desde el punto de vista sanitario, es decir, con equipos de personas bien formadas y con capacidad de acudir de forma urgente allá donde sean necesarios, que las pruebas diagnósticas puedan llegar a los puntos de utilización de forma sencilla, sin requerimientos de almacenamiento, ya que es probable que deban utilizarse en zonas sin electricidad, con vacunas que puedan de forma rápida y eficaz inmunizar a las poblaciones que sean consideradas de riesgo.
No tengo muchas esperanzas, pero el miedo a que llegue a nuestro impoluto mundo alguna de esas maldiciones casi bíblicas, lo mismo nos anima a finalizar nuestra lucha contra estos virus, contra bacterias como la tuberculosis o contra parásitos como los que producen la malaria, el dengue o el chicuncunia sin ir más lejos.
Buenas noches, y buena suerte