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L’Emigrant

Qué frío hace, y decir eso a lomos de un radiador y el café del desayuno humeando a mano derecha es muy fácil y cómodo.

Te descuidas y ya en las tapias del jardín del convento no quedan grados, que se han ido todos, (nunca mejor dicho) con viento fresco a buscar latitudes más sureñas, donde de hecho los grados esos no los necesitan.

Esas son las migraciones del Norte al Sur, que parece que lo único que mandamos los euroblancos hacia las tierras calientes son los grados de temperatura que no nos sobran, pero en nuestra increíble generosidad dejamos fronteras abiertas para que emigren.

Es la ósmosis, que la membrana solo deja pasar en un sentido lo que interesa, que se queda el soluto y suelta el disolvente, entre dos soluciones de concentraciones diferentes.

Asi que no dejamos que pasen los seres humanos, que son el soluto, y dejamos que los entes etéreos vayan libremente.

Veía hoy en la radio (mi imaginación es fantástica en ese sentido) como un coche cargado de solutos intentaban romper la membrana por tierras del sur de nuestra España.

Han pasado, dicen una cincuentena de solutos, y lo que es peor, han roto la membrana osmótica, que ahora que no tenemos gobierno, veremos quién libera los fondos para la reparación.

Es tremendo. Me dicen que el bueno de Marlasca anda de los nervios, que entre los desplazamientos de las fuerzas del orden público a la Dolça Catalunya patria del meu cor, quand de tu s’allunya d’enyorança es mor….y las reparaciones en el muro berlinés de Ceuta, no cuadra el déficit de la Unión Europea, ese que dicen tiene que cumplir el gobierno español. (El que no existe).

Pero eso es lo de menos, que el presupuesto de Don Marlasquita me trae al pairo, lo que ya no me trae más que cabreos, es ver que la cançó de L’Emigrant, ablanda los corazones osmóticos cuando recordamos los euroblancos que debíamos abandonar nuestra patria del cor, por tantas y tantas causas, ninguna relacionada directamente con actos individuales, todas con actos globales.

Hambrunas irlandesas, guerras europeas, hambre mafiosa italiana, latifundios españoles, han llenado los escenarios décadas después de canciones de emigrantes preñadas de melancolía, hermanos euroblancos que para seguir viviendo la época que les tocó por mor del azar, debieron cruzar el mar, o fronteras con mayor o menor fortuna.

Hasta Manolo Escobar nos recordó ese sentimiento del hombre del sur de España que escapaba al centro de Europa. Nada más honesto que intentar trabajando sacar a tu familia adelante, nada. Ni nada más deshonesto que en una maniobra orquestada por todos los euroblancos, por todos los amerblancos, por todos los austrablancos, para bloquear el paso a quienes quieren intentar tener la oportunidad que en su tierra les es negada.

Y como siempre, aquel euroblanco que escapó de su Sicilia, de Canarias, de Irlanda, de Polonoia, de…..tenía el corazón roto por haber tenido que dejar su tierra, porque alguien decidió echarle de su tierra, alguien, que por cierto se quedó con sus derechos.

Y esos derechos de los de la furgoneta del Tarajal, se los hemos quitado en buena parte los euroblancos, que basamos en sus materias primas buena parte de nuestro confort.

Quiero recordar, que todos los muros caen, todos, sin excepción, y que con dificultad impiden que algunas moléculas de solutos crucen la membrana.

Y mientras parece que defendemos el fruto de la rapiña que hemos hecho de maderas preciosas, de oro, de crudo, de diamantes, de coltán, de pesca, de esclavos, de frutas (¿recuerdan a la United Fruits?), bien arropados por los ejércitos que hemos ido enviando, y ahora por los regímenes corruptos controlados por las viejas potencias de Euroblancos, o Amerblancos hijos de Euroblancos, hacen muros, hacemos muros para evitar que lleguen a nuestras costas los indeseables emigrantes.

Dolça Catalunya….Adios mi España querida…Te voy a hacer un rosario….que está todo en You tuve, que solo hay que buscarlo, que hay que recordar a Doña Concha Piquer, que suspiraba por España.

Así que no lo olvide, señor Marlasca, señor Sanchez hoy, o el que toque mañana, señores de la Comisión Europea, Señor Trump, Señor Salvini, Señor Erdogan…..sus muros caerán, aunque sea por vergüenza, pero caerán, que es lo más miserable que jamás ha hecho el ser humano, es decir perder la memoria de lo que su pueblo ha sido, defender una supuesta pureza de raza o de cultura, que la cultura se hace día a día y es cuestión de los individuos, y debe estar al servicio de los seres humanos.

Jamás debe utilizarse como un arma arrojadiza contra nadie. Pero es más fácil decir que lo que se importa es miseria, delincuencia, siendo la peor de las mentiras, que no exportó Europa miseria, exportó seres humanos que hicieron de América lo que hoy reconocemos como “El Imperio”.

A lo mejor deberíamos hacer aquello que hicieron los españoles cuando fuimos a Sud América, que no fue más que dar la nacionalidad española a todos aquellos aborígenes de las tierras que por allí se encontraron, con los mismos derechos que los habitantes de la metrópoli.

Y es lo normal, que no somos capaces de darnos cuenta aún, a estas alturas de la película que los seres humanos somos todos iguales, y que hay que actuar en consecuencia, no somos capaces definitivamente de aceptar que las fronteras no son más que expresiones del miedo de los mediocres, y el beneficio de los ladrones.

Qué fácil ha sido utilizar la palabra Kamikaze para los viajeros del Tarajal, cuando nadie ha muerto, cuando todo lo que han hecho esas personas ha sido pasear por la Tierra, que no debería ser de nadie, y a nadie nos debería preocupar.

En algún momento aprenderemos, o nos pasará como en ese libro que he recomendado tantas veces, que nos invadirán de forma pacífica millones de gentes del sur, y no podremos evitarlo.

Al final, que nadie olvide que nuestra única razón de ser en este planeta es la de transmitir el Ácido Desoxirribonucléico a la siguiente generación, y lo demás es prescindible.

¡Deo gratias!

La revolución que viene

Recuerdo hace unos años, relativamente pocos, viajé a Bolivia quería conocer la Chiquitania, y ver la huella que dejaron las Misiones de los jesuitas, que hoy después de casi cinco siglos siguen funcionando

Es uno de los grandes ejemplos de  sistema económico sostenible, amigo del entorno.

En esto del funcionando, me refiero a la idea y a buena parte de las infraestructuras que en su día los jesuitas hicieron en Argentina, Paraguay y en Bolivia, para defender a los aborígenes de la depredación que los colonos portugueses hicieron con el fin de capturar esclavos para sus plantaciones en Brasil.

Bueno, la cosa es muy fácil, se busca información de la cosa, o volvéis a ver la peli de “La Misión”, que a mí me gustó en su momento entre bastante y mucho.

Pero aquí lo que me viene ahora al coleto es la situación actual del país andino, que como en otros sitios del mundo está patas arriba, por un quítame allá un presidente que quería, al parecer, intentar de nuevo su reelección, y transformarse en el Rey de la República, con carácter hereditario, si es posible.

Y eso que Don Evo había conseguido un record de permanencia en el cargo, que un país como Bolivia tiene el record de presidentes y golpes de estado en Sudamérica durante el siglo XX. Pero mirando un poco hacia Iberoamérica, vemos que la zona está literalmente patas arriba, y eso es una muy mala noticia.

Parece que en Ecuador la cosa se ha calmado en el momento en que el Presidente Lenin cedió al cien por cien las exigencias de los revoltosos, aunque algunos se fueron al otro barrio con la mayor limpieza, por los excesos del ejército y de la policía.

La violencia es siempre muy mala, y en Argentina la salida del tal Macri ha sido sin más broncas que unas elecciones limpias que nadie ha impugnado. Está bien, pero me da que el problema no lo tienen solucionado aún.

Lo de Chile aún está caliente, por unos céntimos de subida en el precio del billete del metro se han producido muertos, el ejército en la calle, destrozos en las infraestructuras, amén de otros daños que es fácil descubrir asomándose a La Tercera, uno de los periódicos santiaguinos.

También dicen que deben cambiar la Constitución, que parece andaban aún con la de Pinochet que debía ser algo así como el Fuero de los Españoles, del tío Paco. Será eso, como las broncas ahora en La Paz, esa ciudad maravillosa que en vez de metro tienen teleféricos, que dicen es por culpa de que Evo ha sufrido un golpe de estado. Será así.

No voy a recordar las cosas que nos llegan de Venezuela, llevan desgraciadamente demasiado tiempo machacando a la población civil, cosa que por otra parte a ningún dirigente del mundo, con quizás cinco o seis excepciones, le importa un carajo.

Y pensando despacio me doy cuenta de que la salida de Evo, los mensajes bolivarianos de Don Nicolás, (por cierto los ve Don Simón, y no los libera, seguro) el billete del metro de Don Sebastián, el cambio de Macri a los peronistas….no son más que el envoltorio que está escondiendo esa caída en el olvido de las necesidades de las clases medias.

En Iberoamérica afectados por las caídas del precio de las materias primas, parece que los estados se quedan sin recursos para atender las necesidades de las poblaciones, aunque eso tampoco importa demasiado en estos países, donde el estado apenas invierte en infraestructuras, y tanto la educación y la sanidad están en manos privadas.

Al final lo que importa son cosas tan sencillas como que para mantener los beneficios de las compañías, se bajan los salarios, y llega un momento en que la gente no puede sobrevivir. Hablan de salarios de 300 a 500€ en Santiago de Chile, donde cuesta vivir tanto como en Madrid, y doy fe, que por allí andaba hace poco.

Suben los precios de los combustibles en Ecuador, y la gente ya no puede comer, y claro, se cabrean. A los venezolanos, que están sentados encima del mayor depósito de hidrocarburos del mundo (posiblemente), les han esquilmado con vergonzosas devaluaciones de la moneda, y que anden con cuidado en Argentina… No se puede permitir que un ciudadano que trabaje sus 40 horas semanales reciba una compensación que no le permita cubrir con dignidad sus necesidades, y la cuerda se ha tensado tanto que al final, la cosa ha estallado.

Tampoco la situación en Hong Kong, creo que sea debido a la intención de las autoridades chinas de enviar a los considerados disidentes a la China continental, o sin ir más lejos los disturbios en mi tierra, tienen una base de descontento social tremendo.

Que si no hay problemas en Suiza, es que por allí parece que hay pasta para los ciudadanos.

Se habla en España de salarios mínimos de 1050 al mes por doce meses, y sugiero a cualquiera que pueda leer esto a que haga cálculos de lo que vale vivir en esta tierra, puestos a sumar alquileres, teléfonos, energía, colegios, vestidos comida….. Siempre que se permita con la falacia de que si se compensa el trabajo de forma digna, la empresa no sobrevive, lo que se está permitiendo es que proyectos empresariales no consistentes sigan adelante creando pobreza, no riqueza.

Y que no se nos olvide, los auges del populismo, tiene siempre sus orígenes en las subidas del pan (¿Verdad Luis XVI?), de la depreciación del marco alemán durante los años veinte, por la depredación de las potencias vencedoras sobre la humillada Alemania, como se acordó en Versalles.

Aquí seguimos, no podemos ignorar que siempre en la Historia, el hambre del pueblo ha terminado en algarada, y es una regla de oro, no falla nunca, por más que los “tempus” varíen según los países, según las culturas.

No quiero ser catastrofista, pero me temo lo peor, las personas no pueden seguir así, viendo como los recursos van marchando poco a bolsillos ajenos, y tarde o temprano esto se va a poner patas arriba, y la globalización va a ayudar tremendamente.

Carpe diem

el alma y el diablo

Los que me conocéis, tenéis claro, creo, que soy tirando a inocentón, que me lo creo casi todo, que siempre cuando intentas encontrar la verdad de algo, la verdad de la buena, o no llegas nunca, o en el caso de hacerlo, te arrepientes de haberlo hecho.

Y cuento esto a raíz del caso Epstein, del que no voy a hablar de forma directa, ya que mi conocimiento del tema no sobrepasa de ninguna forma lo que se haya podido decir en prensa, o en programas de esos que se encuentran en los podcast disponibles en cualquier plataforma.

Para mí, este caso sirve ahora para que recuerde dos de los más terribles libros que he leído en mi vida, de esos que el pasar una página me costaba un terrible esfuerzo por el miedo a encontrarme algo más duro, más dañino de lo que ya llevaba leído, y además en ambos se hicieron versiones para el cine, que aunque suavizaban algo el relato escrito, te hacían cerrar los ojos ante alguna de las escenas por el nivel de corrupción y degradación que mostraban sus protagonistas.

Me estoy refiriendo a “Las ciento veinte jornadas de Sodoma” del Marques de Sade, y American Psicho de Bret Easton Ellis, dos obras en las que se habla como elemento común de la relación que hay entre sexo degradado y poder, y de la destrucción del alma de los inocentes por aquellos que ya en su momento la habían vendido. Las noticias que nos han llegado del caso Epstein, dicen de forma superficial, que este tipo al parecer hizo su fortuna allá por los ochenta, cuando el dinero más obsceno andaba suelto por Wall Street, y la sensación es que apoyado en ese status, y con las conexiones adecuadas llegó a ser una especie de proveedor de sexo a los grandes del mundo.

Se habla de ex Presidentes americanos, grandes empresarios involucrados en el uso y disfrute de su poder en las carnes de casi niñas, de casi niños, que el género no parece que fuera algo esencial. En la obra de Sade, el hilo conductor es el mismo, niñas y niños casi pre-púberes, sometidos a toda clase de depravaciones, por nobles, políticos y ricos comerciantes, que en una casa bellísima y aislada en donde se podía dar rienda suelta a la imaginación.

Hasta la tortura física y la muerte. La misma idea que transmite el tal Bateman, en la novela de Easton Ellis, aunque la diferencia fuese que no ejercía en grupo, que su vicio era solitario.

Al final el tipo, a través de su profesión alcanza una de las cimas intermedias de Wall Street, que le permite tener acceso a las mejores mesas de la ciudad, a los ambientes más refinados, a su apartamento por encima del piso cincuenta al que se cambia la decoración cada vez que le apetece….es el rico de los pobres, para entendernos.

Pero tiene acceso a las mujeres más ambiciosas, a las que no tiene inconveniente en torturar y asesinar, o simplemente asesinar sin razón a desconocidos. (Quede claro que no hay razones para asesinar a nadie).

Este personaje sale mal parado por no tener la cobertura necesaria. La policía al fin y al cabo, más tarde que pronto, acaba su trabajo, pero el grupo de Epstein, o los poderosos del Marques de Sade, tienen muchas protecciones.

La primera es entre ellos mismos, y no olvidemos que dicen que había políticos, jueces, artistas, empresarios. A ninguno le interesaba la publicidad, y en el supuesto de que algún ataque de mala conciencia le asaltase a alguien, los videos y las fotos repartidas por cajas de seguridad de todo el mundo, seguramente descorazonaría a cualquiera a la hora de levantar la alfombra.

No quiero entrar en detalles, que el que quiera puede buscarlos con toda tranquilidad, seguro que Internet está plagado de datos, nombres y apellidos indemostrables a todas luces, quiero entrar en el otro aspecto de estas historias, y es lo que puede significar el ejercicio del poder en su forma más absoluta.

Es el conseguir dominar los cuerpos de otros seres humanos, en primera instancia, para después dominar hasta la destrucción el alma de las personas. No quiero imaginar las variantes de las víctimas supuestas del tal Epstein, las de Sade las ví y las leí, e incluso ahora, al recordar escenas, se me erizan los pelos del cogote.

Hay otras víctimas, que en esos círculos, hoy en día hay material suficiente para poder cazar al cazador, y a nadie le extraña pensar que los servicios secretos, cualquier servicio secreto que se precie, tiene un terreno abonado para controlar voluntades fuera de juego, y derivar el uso del poder del cegado por el sexo a sus intereses.

Ya lo usó Taillerand en el Congreso de Viena, que con fiestas, orgías gastronómicas y sexuales, consiguió convencer a las potencias que habían derrotado a Napoleón, de que el real damnificado de todo fue el pueblo francés, la dulce Francia.

Seguramente las víctimas de esas fiestas modernas llegaron simplemente por secuestro, y una vez usadas en una isla lejos de la justicia, hacerlas desaparecer era la tarea más fácil del mundo.

Pero estoy seguro también de que en más de un caso se han colado en esos círculos, mujeres que han sido engañadas simplemente por la publicidad del lujo, en la creencia de que por tener un cuerpo más o menos apañado, van a lograr entrar en esos círculos y solucionar su vida.

Quizás algún pequeño porcentaje lo consiga, pero no es el camino, y me pongo moralista ahora. Demasiadas cunetas están llenas de esas mujeres, y para ellas no hay memoria histórica. Me ha traído todo esto al coleto un trabajo de Iker Jiménez, publicado en Ivoox, hace muy pocos días, y que recomiendo escuchar, aunque pueda estar con más conspiranoia de la cuenta, seguro que vosotros lectores inteligentes sabéis destilar aquello que realmente importa.

¡Madre mía!

Mitos y Ciencia

Reconozco, que con la edad, si llueve o hace demasiado viento, me desagrada ir a la oficina, ¡qué quieren ustedes que les diga!, es una gaita, que la bola se te va al “bush”, que no te entra en el hoyo, vamos que no apetece.

Así, uno se dedica a otros menesteres, como este de intentar recuperar mi tan abandonada bitácora, y el cielo me lo perdone.

Hablando con mis amigos, esos que no son unos iconoclastas, surgió el otro día un interesante tema de discusión, que andábamos dando vueltas a la filosofía encerrada en el pensamiento de tantos y tantos grandes hombres que el mundo ha dado, y a mí, ¡cómo no!, se me vino a la cabeza la “boutade” para animar la conversación de incluir el concepto de ciencia, en el ámbito de la filosofía meramente especulativa, por marear mayormente, que ya sabemos que al final la ciencia no es más que una parte del ámbito de la filosofía.

De hecho, no estamos hablando más que del amor al saber, y de la controversia que puede surgir al enfrentar el conocimiento empírico, con la especulación, el conocimiento que surge de la observación, de la medición, y de la demostración de la repetitividad de un fenómeno dadas unas condiciones fijas, con aquel que se basa en creencias, en tradiciones, o incluso en elementos relativos a la Fe en lo que sea.

Me apetece pues empezar a recordar aquellos incidentes en los que las mediciones se enfrentaban a la Fe, por ejemplo, y que aún hoy lo siguen haciendo. Es tremendo ver como las instituciones religiosas, se han enfrentado al hecho probado, y que se lo vayan preguntando a Galileo, a Copérnico, sin ir más lejos, y por no hablar solo de la Iglesia católica, recordaremos al bueno de Miguel Servet, y equilibramos con los calvinistas.

Pero eso son campos trillados, y a mí me apeteció ponerme a pensar en las zonas de confort que se crearon a través de los siglos cuando solo el pensamiento filosófico interpretó fenómenos que posteriormente pudieron medirse, demostrando las diferencias entre creencias y hechos medidos.

Cuántas veces se han interpretado los fenómenos atmosféricos adversos, las epidemias, hasta las supuestas explosiones nucleares en Sodoma y Gomorra, como castigos divinos.

Cuando al final se trataba de algo natural y predecible, y si el ser humano salía perjudicado, al fin y al cabo era por la ausencia de la información adecuada y precisa que la ciencia nos ha ido aportando con su progreso.

Pero vete con ese hueso a ciertos salones y verás como sales, que se pone de uñas el chamán de la tribu, que le hundes el tenderete, y veremos de que come y a quién se beneficia.

Que la magia, la brujería, la superstición e incluso los convencimientos religiosos inamovibles, son magníficos clientes de las creencias, y enemigos de aquello que se mide o bien se puede constatar sin ninguna duda que es de una forma determinada y comprobable.

Hay una preciosa edición recopilatoria de los Bestiarios medievales en Siruela, que empieza diciendo que cualquier colegial en la Edad Media, (no precisa demasiado la solapa del libro), se sabía de memoria un Bestiario y la Biblia, que uno interpreta como “Ciencias Naturales y Religión”, y si alguien no lo hace, que me discuta, y así aprendo.

Si alguien tiene la oportunidad de ver alguno de esos tratados de Ciencia Naturales como el Physiologus, o el Bestiario de Oxford, sin ir más lejos,, se dará cuenta de que la ausencia de precisión a la hora de describir a los animales, conlleva a soltar la imaginación del recopilador, que junto al dibujo del cisne del estanque de su señor, o al mono con su cría, perfectamente reproducidos, intenta enseñarnos aquellas bestias que provienen de los mitos, así que nos dibujan sirenas o grifos, lo que no está mal, siempre que no los confundamos con seres reales.

Pero la especulación y el soltar la imaginación son cosas fáciles, cómodas, y que si tienen la gracia de la oportunidad, pueden incluso influir en las gentes, y si se repite mucho, pasa como con las mentiras, que acaban siendo percibidas como reales o como verdad.

Vete a convencer a un clérigo de cualquier rito que se te pueda ocurrir, que aquella epidemia de cólera, de peste, de lo que quieras, está producida por el Vibrio cholerae o por la Yersinia pestis.

Te pueden colgar de los pulgares, ya que les hurtas la posibilidad de utilizarlo, en un momento de terror de su comunidad, en una ocasión de arrimar el ascua a su sardina, al achacarlo al castigo divino que condena a quienes no piensen como él y no le sigan, o para quitarse de en medio a la competencia achacando a la mujer que vive en la cabaña del bosque la responsabilidad del brote.

No me extraña, teniendo en cuenta estos postulados que durante la peste negra por centro Europa, se cansaran de quemar brujas, brujos, herejes, y cualquier otra especie que se alejara del discurso oficial de quien ostentase el poder religioso.

Pero las cosas son así, de forma que no hemos de extrañarnos, cuando las iglesias, las confesiones religiosas ven mermado su poder de influir en las masas cuando la ciencia les dice que a lo mejor en el espacio hay seres vivos fuera de la obra de Dios, y que, además no son hijos de Eva (Lo de Adan lo he tenido siempre en cuarentena, que los hijos son de ellas, y los padres son putativos), intenten discutir y negar la ciencia basada en las cosas medidas, comprobadas, y que además en condiciones previamente establecidas y constantes, se repiten siempre con precisión.

Cuando al final la Fe se topa de bruces con la Ciencia, se tambalea, que en lo que dicen tienes que creerte hay siempre manipulación, en las medidas no.

Así que ahora, deberemos recordar al Imperio, a la India, a China, que se están cargando el Planeta en buena medida, ya que entre los tres, que representan el 45% de la población mundial son responsables de casi el 80% de la contaminación de los mares y de la atmósfera, y además la ciencia, la medida, y la firma de once mil científicos se lo están recordando.

Buenas noches y buena suerte

“What kind of society have we created that sacrifices People in their prime”

 Ciertamente llevo muchas lunas sin asomarme a mi bitácora, ¿qué le vamos a hacer?, que como diría mi amiga la iconoclasta, ando unos meses que no tengo el chichi para bailar sevillanas.

La vida es así. Y debo reconocer, que dejando a un lado la situación político social de nuestra querida España, y de ese pedazo inseparable que es mi muy querida Catalunya, las cosas que suceden a mi alrededor cada día me gustan menos.

A lo mejor sucede que estoy viviendo las consecuencias milenaristas de la llegada de la era de Acuario, y eso está acercándonos a ese real final del mundo de los humanos, quizás sin necesidad de Armagedón final.

He leído estos días un curioso libro con unas buenas dosis proféticas, “El Desembarco”, en donde se dibuja la invasión del tercer mundo a nuestras impolutas sociedades, de forma pacífica, y sin adoptar nuestras formas de vida teóricamente evolucionadas.

Jean Raspail, el autor, escribe hacia 1973 esta novela, que sin tanto eco como el famoso 1984, o el mundo feliz de Huxley, tiene el halo de haber sido de los pocos postulados proféticos del siglo pasado que acertaron con el futuro.

Lo que darían los intermediarios de bolsa por tener esa visión de futuro, y además creérsela.

No sé lo que se está gestando en este puñetero mundo en el que vivimos, pero hay cosas, signos que hacen que uno forzosamente relacione los movimientos políticos que a lo largo y ancho del planeta con lo que ocurrió en nuestra Europa a consecuencia del maldito tratado de Versalles por el que se humilló a Alemania sumiendo a su población en una situación de desesperación por pérdida de estatus.

Quizás fuera parte de la pintura, pero a esos finales de los años veinte se viene abajo el sistema económico americano, y ahí me da por volver a leer “Las uvas de la ira” de aquel Steinbeck que retrató como nadie la pérdida de estatus de buena parte de la sociedad americana.

En ambos casos esa pérdida de estatus condujo a una serie de acontecimientos que me parecen muy actuales. Una de las formas más utilizadas por el Tercer Reich para conseguir las voluntades de las masas, fue la modificación del lenguaje de forma que se empobreciese y vulgarizase para que llegase de la forma más simple al corazón de las masas.

Los discursos oficiales se transformaron en gritos guturales repetitivos, y a base de repetir la misma mentira, se consiguió que fuese creída por la mayoría, por los que mueven al final los acontecimientos históricos.

No quiero recordar que aparecieron regímenes totalitarios en las zonas más desarrolladas del planeta, que eran Alemania, Italia, Japón, …y posteriormente incluso en nuestra pobre España, que ya había probado con Miguel Primo de Rivera las mieles de la famosa dictablanda.

Los americanos y los ingleses se salvaron por los pelos. Se eliminaron los grandes reinos de Rusia y China más tarde, sustituyéndolos por los regímenes más sanguinarios que nos podamos imaginar, de la mano de Stalin o de Mao.

La forma que tuvo el mundo de salir de la pobreza que acarreó aquella situación fruto de la Gran Guerra, y del afán desmesurado de enriquecerse a través de la especulación económica, fue armarse hasta los dientes, y destrozar el mundo que se conocía con esa guerra que comenzó en 1936 en España, siguió hasta el 45 en Europa y Asia, continuó con la de Corea, con la masacre de Mao, siguió en Vietnam y Camboya, y sigue, que llevamos ya desde el Yom Kipur del 73, hasta hoy peleando contra el Islam, en cualquiera de sus manifestaciones.

Y hoy, las nuevas tecnologías nos están llevando a lo mismo en unos momentos de zozobra social en Occidente, cuando al parecer estamos deseando que las clases medias con ciertas dosis de poder, consecuencia de aquel new deal (nuevo acuerdo) de Franklin D. Roosvelt, pierdan del todo su forma de vida, su poder, y lo que es peor, las esperanzas.

De pronto te das cuenta de que la palabra guerra suena demasiado en nuestro día a día. Bien que lleva el sufijo “comercial”, que nadie sabe lo que quiere decir, ni lo cruenta que puede llegar a ser sin llegar al burdo sacrificio sangriento, las consecuencias pueden ser terribles, y de hecho, lo están siendo, que los pobres de este mundo, cada vez son más, y que no me vengan con estadísticas manipuladas, que no hay más que ver las obscenidades que aparecen en la revista “Fortune”, por ejemplo, cuando te dicen lo que poseen las fortunas mayores del mundo.

Demasiada gente sin esperanza, esa del libro de Raspail, para quienes la vida o la muerte no significan nada, demasiada gente perdiendo lo que creían que podía asegurarles más o menos un nivel de subsistencia digno y que ahora lo están perdiendo.

Lo he dicho muchas veces en esta bitácora, “El sistema que hemos creado lo que primero sacrifica es al ser humano”, y hoy el ser humano se está subiendo a su vieja camioneta Ford, dispuesta a cruzar los Estados Unidos para buscar una vida mejor, que por cierto no existe.

Y me doy cuenta, que como en aquellos orígenes de los movimientos totalitarios modernos, el lenguaje se está simplificando, vulgarizando, con el objetivo de impedir a través del mensaje cualquier forma de reflexión, haciendo que quede en la mente solo tres o cuatro palabras, sin análisis, solo el mantra.

Y si eso se hiciese en pequeños grupos privados, pensaríamos en condenarlos por crear sectas. Que como euroblancos que somos no tenemos conciencia de lo que significan cosas como “Madrit ens roba”, “Perro islamista”, “Fascista”, “America first”, “Brexit”, “Un país dos sistemas”….es decir lo que del mensaje oculta la frase simple, y las consecuencias que acarrean a los individuos.

Ad nauseam los ejemplos, que esconden, creo, una clara intención del manejo de las sociedades, a través de esos “twitters” que mandan mantras a todo el mundo, para que acabemos creyendo de forma ciega al líder que nos haya llegado al corazón. ¿Y quién discute al líder?.

Los modos intervencionistas que están surgiendo ahora desde la sede del Imperio, son muy parecidos a los de Roosvelt, de la misma forma que el resurgimiento de los nacionalismos, del volver a encerrarse en si mismos los países, que creen así preservar su riqueza, aunque el reparto de la misma ya sea harina de otro costal.

Creo que seguiremos hablando de estas cosas, aunque sea dolorosamente aburrido hacerlo, que no me salen los mantras para convencer a nadie de nada, aunque bien sabe Dios lo que daría porque el ser humano en su mayoría pudiera defenderse de ese ataque terrible.

Carpe diem

Delicias playeras

Parece que los domingos de verano son para mirar lo que dice el ¡Hola! en la portada, y comprobar lo cutre que es uno, al constatar que aunque el famosón de turno esté en la playa, donde no está desde luego es en la sombrilla de al lado.

Porca miseria, y porco governo, bueno, porco nada, que a lo que parece por culpa del otro nada de nada, ni governo ni porco, y empieza la cosa a ser aburrida, que si no tenemos gobierno, nos tendrían que hacer un descuento en los impuestos esos con los que nos sacuden a la clase media de mala manera.

Pero no, que a esta panda la tenemos que seguir pagando aunque sea en funciones. Ya te digo que tendríamos gobierno si se suspendieran los salarios de diputados, ministros, directores generales y subsecretarios, y se pusiesen en la calle a los asesores de a dedo, hasta que se pusiesen de acuerdo.

No hay tu tía, que me dicen, sotto voce, que con lo de comer no se juega, y que la hipoteca de Galapagar hay que pagarla puntualmente.

Las cosas son así aunque no debieran.

Me dicen, claro, que el hecho de que en la sombrilla de al lado, en la playa abarrotada esa se siente Doña Eduvigis, con sus filetes empanados cubiertos de pimientos asados pringosos, que atraen las moscas con casi tanta intensidad como la miel, no es casual, que el futbolista de relumbrón está en la misma playa pero mar adentro, y desde su barquito sortea las moscas con envidiable precisión.

Y además, con esto de la microbiología hoy no  dejan que me bañe, que el agua es tóxica, como las lechugas envasadas, que a saber con qué las riegan, y es que el mar tiene más coliformes que los aseos de RENFE, que se nos ha desmadrado un vertido, o con esto del calentón terráqueo, se han venido no sé cuántas medusas de paseo por la costa. ¡Tendrán las pobres derecho a su chapuzón!.

Me da envidia el desparpajo con que los ciudadanos de la bella Recife brasileira se tomaban los carteles de no bañarse por la presencia de tiburones toro que merodeaban, ignorándolos olímpicamente, aunque algún ciudadano pasease bonitas cicatrices, bonitos muñones.

Somos así los humanos, cuando la burocracia no dirige nuestras vidas.. Pero en esta pulcra Europa en la que los burócratas al final han conseguido que nos la cojamos con papel de fumar, nos dicen que hay un coliforme y si nos metemos en el agua que sea con un buen traje de neopreno….pero no, que a ver si va a tener un poro y se me cuela ese bichico que viene en el protocolo, y con el desastre de sistema inmunológico que tenemos, pillamos una cagueta monumental, o peor aún que si el coli es ese famoso E.coli O152, que lo resiste todo, hasta las tentaciones se te lleva al otro lado de la laguna Estigia.

Negocio para Caronte….que por estos lares ya no sabemos por dónde anda el negocio, y es que ni la operación Chamartín arranca, y los militronchos no saben qué hacer con los cuarteles de Carabanchel.

¿Y qué?, que por mucho que se empeñen, al final no nos interesa a los pobres, que esos son los dineros de altos vuelos, los dineritos que producen las comisiones a los políticos egipcios, los que llevan una mano abierta frente a la barbilla y otra abierta también junto a la zona lumbar, casi en el culo, vamos.

Doña Eduvigis, muy educada ella, al verme solo en mi sillita de playa y bajo mi sombrilla individual, con dimensiones bien marcadas por los protocolos de los burócratas playeros, piensa que me voy a morir de hambre y me ofrece filetes rusos con pringue de pimientos, y hasta un vaso de Poca-Loca.

-Gracias señora

¡De qué hubiera usado Sócrates cicuta si hubiera sabido de estos manjares! Además creo que el fallecimiento es más rápido.

-Gracias señora, pero estoy a régimen. Eso es todo lo que se me ocurre en mi defensa, y así tampoco le quito la ración a su Pepe y a los niños.

Podría huir, pero es de cobardes, y no hay sitio en la playa para volver a montar mi sombrilla normalizada.

Deberías comprarte uno de esos barcos que llevan los futbolistas de relumbrón, y así le quitabas a la buena de Doña Eduvigis el cuidado de ofrecerte los filetes rusos. Pero no me sale, por mucho que intento encarrilar el asunto de llenar el bolso de milloncejos, no hay forma, debe ser cosa del destino, o de que no sigo con precisión los pasos de la iniciación que esos mundos requieren, soy indolente, ¡qué le voy a hacer!.

Todo lo que me queda, una vez destrozado el periódico por la arena, el viento, y el niño hijoputa que me ha tirado agua sin querer, es tirar de Tablet barata, y ver si puedo piratear el libro del verano, que la canción ya me la pone Spotify.

Pero es tiempo de disfrutar de las fritangas apresuradas de los chiringos de casi playa, que los de playa ya los quitó el burócrata de turno, asociado a Pazverde, de disfrutar de las paellas prefabricadas que te ofrecen en la foto de la puerta. ¿Qué le vamos a hacer?,

Pues seguir soñando con la portada del ¡Hola!, que hasta la Obregón se nos ha hecho camastrona, como el Osborne, a Doña Shakira no sé qué le pasa, que con su Piqué parecen la i y el punto. Pero tan felices, a pesar de que los crucifiquen, (dicen), por la imagen poco soñadora que ofrecen.

Cualquiera se va al apartamento a dormir la siesta. El de AirBnB dijo que había aire acondicionado, pero no dijo que no funcionaba, ni que el técnico local se había fugado con una repartidora de Deli-bérame dómine, que estaba encantada por haber sido reconocida su relación laboral de salario mínimo en bici.

De crucero Pullmantur, me temo que andan, en una preciosa cabina interior con vistas a la caldera del barco, que les ha salido por un nada, y es que el low cost lo soluciona todo.

Así que dejaré que las moscas de la tarde me devoren bajo mi sombrilla normalizada, de mi silla tamaño butaca turista de Vueling, y diré cuando hayan pasado las dos horas:

-Que siesta más buena podría haberme tirado si no hubiese sido por el móvil de Doña Eduvigis, del niño hijoputa con su pelotita, de la mosca cojonera que me ha levantado ronchones.

Y es que la brisa marina y el rumor de las olas hacen milagros. Disfruten

Qué calor hace en las Ramblas

Me pilla la Virgen del Carmen lejos del mar. Cosas que nos pasan a los que nacimos pobres en la playa, y la vida nos lleva a la meseta. ¿Qué le vamos a hacer?.

Claro que mentiría si dijese ahora aquello de que añoro las sardinas de la playa, el ron cremat y al cuarteto de habaneras “Els quatre indepes de Cuba”, cantando lo de la bella Lola, en el estradillo de Calella de Palafrugell. Mentiría como un bellaco, que para una o dos veces que he asistido al tal espectáculo, siempre me ha parecido la versión blandurria del concepto “fiestas populares”.

Pero que nadie se me alarme, que a veces los ayuntamientos de la Costa, se estiran y te regalan unos fuegos artificiales decentes, a costa de los impuestos locales de pernoctación y del incremento del precio del carajillo en los bares del paseo marítimo.

No pasa nada. Vuelves a casa con los pies,(como poco) llenos de arena, la jaqueca por el ron cremat, y recordando al profe de historia que te contaba el ardor patriótico catalán defendiendo los intereses de la corona española en Cuba y en Filipinas, en las guerras del desastre de 1898.

Bueno, para ser exacto, los catalanes que fueron, eran los catalanes pobres, los catalanes incultos, que los demás estaban por disfrutar de sus palacetes de S’Agaró, de sus palacetes de Puigcerdá, de sus palacetes de Pedralbes mientras iban saliendo los kilómetros de telas, de hilos de sus fábricas bien defendidas por los somatenes, (los seguratas de entonces).

Así, que para no meterme en charcos para los que esta mañana no tengo cuerpo, diré aquello de que me alegro de no andar por aquellas tierras, que además posiblemente ya no reconocería, y en las que me sentiría muy incómodo.

Además estos son tiempos de calor, de tener los nervios a flor de piel, preparado todo para que cualquier chispa, de esas que se apagan con un pisotón, creen el mayor de los incendios, lo mejor es quedarse quietecito, y que no le pase a uno como a mi amigo, que sin comerlo ni beberlo me contaba el otro día sus penas mientras estaba tranquilamente acodado en mi rincón de Boadas detrás de mi Negroni.

– Chico, estoy hecho polvo, que me ha dejado la novia.

No te preocupes, pensé yo, que quien pierde una gran mujer, no sabe lo que gana.

– ¡Bueno, ya será menos!, un calentón estival sin ir más lejos, que verás como la cosa se arregla.

Y en el “se arregla”, queda sobreentendido que habrá reconciliación a la vuelta de la esquina, y todos ¿contentos?.

Mi pobre amigo lo está pasando mal, que en estas cosas lo que más duele es el orgullo herido, que a la que uno piensa despacio, la frasecita de que el buey solo bien se lame toma un excelso sentido.

Así, que me empeño, como una Doña Elena Francis cualquiera, en convencer a mi amigo:

– Si las cosas son así, qué le vamos a hacer, mejor que pase ahora, que no dentro de más tiempo, y se hayan profundizado las raíces de vuestra relación.

Que aún eres joven y apuesto, y a buen seguro no te van a faltar oportunidades.

Ya sabemos todos que para digerir el asunto, o eres el Falco del Reverte, o tu amigo entra en esa depresión del que se siente abandonado después de “haberlo dado too”, que se dice.

Y yo venga, ¡que no te han abandonado, que te han devuelto la libertad!, que si quieres arroz, el campo está lleno.

Claro, que mi amigo, que efectivamente quiere arroz, se está planteando lo incómodo que es sembrarlo con los pies llenos de barro, después de haber preparado el campo, y luego que si hay suerte y el esfuerzo no se lo lleva una riada, o una plaga….en fin que eso del amor, de la pareja, parece que hay que currárselo a fondo, y cuando crees que has hecho las cosas bien, aparece un ex que quiere volver, o haces una bobada sin darte cuenta, y la chica de tus entretelas vuela para hacer infeliz a otro.

Que no hay moza sin amor, ni sábado sin sol, ni putón que no se case, ni duro falso que no pase, que escuchaba yo de los sabios de la tribu cuando aún era preadolescente.

Pero ni por esas, el muchacho, que por cierto no estaba demasiado interesado en mis razones, no me levantaba cabeza, y se estaba forrando a gin tónic, que es lo que hace la gente ahora, a ver si consiguen la longevidad de Elisabeth II, esa reina que tiene a mi buen Carlos de príncipe de Gales eterno.

Tanto es así, y viendo el estado de postración, intento cambiar un poco la técnica, y asumiendo que mi amigo es bastante bruto, asumo que a su Chuchita le ha hecho algo malo, y le sugiero

-Pídele perdón, por tus faltas y pecados, que a lo mejor así lo arreglas.

-¡Pero si no sé lo que le he hecho!, me dice el pobre, así que no sé de qué voy a disculparme, y como pregunte, me van a salir con lo insensible que soy, que seguro que sé perfectamente lo que he hecho, que si me estoy burlando.

-Vale, vale chaval, pero si quieres arreglar la cosa algo tendrás que hacer, ¿no te parece?

-Por el momento ya me ves, haciendo subir el precio de los gin tónics, y preguntando a un amigo, que por cierto no me está ayudando ni un poco.

-Es que no soy Elena Francis, amigo, y estas cosas o las arreglan ellas o no se arreglan, que son terrenos muy resbaladizos para los chavalotes.

-¡Pues vaya ánimos que me das!

A partir de ahí me veo pidiendo mi segundo Negroni, que empieza a ser peligroso a estas horas de la mañana, con la correspondiente carga de manises y de maíz frito, mayormente para tener algo en el estómago. Cojo fuerzas y suelto:

– Chico, me parece que hay otro, y si te ha dejado de forma tan abrupta, es que te quiere, y no ha querido ponerte los cuernos, así que se un caballero y da las gracias, que tampoco pasa nada.

El camarero, como siempre, viendo que empezaba a estar pellín acorralado, me recordó en voz bien alta que tenía mesa reservada a la una y media en casa de Bofarull.

Así que pagué, salí Rambla abajo, como alma que lleva el diablo, y deje a mi amigo, sumido en la duda de si debía intentar arreglar lo de su novia, dejarla a ella que tomase la iniciativa, o alegrarse de que hubiera encontrado o reencontrado a alguien más alto, más guapo, y sobre todo más rico que él.

¡Qué calor hace en Las Ramblas!

en las nubes

La sorpresa de estos días es que los cacharros de Google, de Amazon, incluso algunas teles de Samsung, nos graban las conversaciones sin que nos demos cuenta.

A lo mejor las teles de Samsung, además nos graban imágenes. ¡Madre del amor hermoso!, que la tele esa de Samsung, inteligente ella como pocas la tengo instalada en el ciento, (el loo para los angloparlantes fisnos), así que me temo que las grabaciones que estén almacenado procedentes del tal rincón doméstico, les van a salir pelín escatológicas. Lástima que la tecnología no haya llegado a grabar aromas.

En fin, que no se escandalice nadie, que quien compró uno de esos adminículos sabía perfectamente el riesgo que corría, que nada como grabar las acciones del interior de un hogar, para saber si hay que promocionarle condones con sabor a fresa, o pañales de bebé.

Y es que parece que no nos enteramos, que todo está hecho en nuestro beneficio, y que el tal periodista ese (belga tenía que ser), no ha levantado ninguna liebre que no llevase años correteando por el campo, ya que desde que decidimos entrar en este mundo en el que nosotros somos los productos, el calvinismo intrusivo que rige las relaciones económicas mundiales, no iba a dejar de explorar cualquier faceta que fuera susceptible de transformarse en posibilidad de ganar dinero.

Y si nosotros somos el producto, estos pollos del comercio de datos, andan haciendo cuentas, que ya tienen a nuestros contactos, ya tienen nuestras fotos, saben por dónde andamos, y con quién, saben mucho de nuestros gustos, qué compramos, a quién y a qué precio, dónde viajamos y de qué forma, cuales son los restaurantes que nos gustan, saben si vamos solos o acompañados . Saben, saben, saben.

Ahora quieren conocer lo que hablamos con la parienta, o cómo nos lo montamos cuando estamos en el ciento, (que ya son ganas), y como he dicho antes, con la sana intención de ayudarnos, que solos no somos capaces de acertar con la marca de papel higiénico.

Así que, para empezar, personalizamos la publicidad que recibes, establecen planes de producción industrial para saber la cantidad de acero que hay que fabricar, y hasta los carquinyolis me temo están condicionados por el análisis de los big data dichosos.

Está bien, poco ya podemos hacer a estas alturas de la película, que como ya he dicho más de una vez, hemos dado oro y diamantes a cambio de espejitos de colores y una buena dosis de Plymouth gin a los jefes.

Pero el calvinismo económico es insaciable, y me temo, que en aras de la eficacia, de la productividad, o de lo que sea, deben tener ya perfectamente preparado el sistema que permita conocer nuestros pensamientos, pero con precisión.

Que a lo sumo ahora disponen apenas de los reflejos que nuestro rastro va dejando por esos caminos de las webs, las redes sociales, las nubes, los robots de voz dulce y femenina, ¡hola Alexia! ¡Hola Siri!. Reconozco que hubiera sido más interesante que nos espiase la Eva del Reverte, o doña Mata Hari, pero no, lo hace Alexia, Siri, o quién sea.

Tengo mucha curiosidad por saber cómo nos atraerán para que podamos dejar nuestros pensamientos, nuestros sueños, en sus manos. Seguramente será un chip en la nube, conectado con los centros del placer y que permita quitar el cortafuegos natural del cerebro, para adentrarse en lo más íntimo de nosotros.

Y será por nuestro bien, que el tal chip conectado con Hacienda, permitirá, sin dudarlo,  saber, no ya si he defraudado, sino si pienso defraudar. Sabrán mis barreras morales, y sabrán cómo ayudarme a saltarlas elegantemente, cosa que no creo que hagan, a no ser que sean fuente de ingresos, de poder, o de todo a la vez.

Y si conocen nuestros pensamientos, no de forma indirecta como hasta ahora, sino de forma directa, lo de la peli aquella del Cruise, de la poli del pensamiento está encima, claro que siempre en nuestro beneficio.

Y no quiero ni pensar, como dice mi amigo el transhumanista, (la verdad es que mi amigo se apunta a cualquier bombardeo), en la posibilidad de descargar nuestro cerebro (de tres a cuatro gigas, mantiene), en la nube gratuita de uno de estos pollos de las transnacionales, como copia de seguridad, vamos. ¡Y palabrita del niño Jesús que no chafardeamos lo que nos confíes!, vamos, ¡que no sale de España! Que diría el castizo.

Así que el futuro puede llevarnos a que esté en la nube cualquier cosa del ser humano susceptible de ser utilizada, añadida a lo que hasta ahora ya está por ahí a disposición  de todo el mundo, como dice el periodista belga, que ha levantado la liebre que corría.

No está mal, que a parte de las fotos con Chuchita, y aquellas tan monas de la panda de Benidorm, que parecen sacadas de verano azul, estarán todos y cada uno de los detalles de la vida de todos y cada uno de los que caigan en los brazos de las Alexias y de las Siris que vengan, y lo que es aún más útil, si el chip cerebral llega, hasta lo que se piensa estará en la nube. ¡No olvide usted su copia de seguridad!, y podrán hacerse utilísimos estudios de mercado sobre los proyectos de los seres humanos, adaptando consecuentemente, la producción de los elementos necesarios para que los mejores salgan adelante, por ejemplo.

De eso a la implantación de datos convenientemente seleccionados entre los disponibles para ser implantados en estructuras humanoides, hay un pequeño paso para el hombre, que diría Amstrong.

No sé si me gusta ese futuro, que tiene mucho de presente, y de alguna manera me alegra estar en esta parte del camino de mi vida que hará que no necesite adaptarme demasiado a esas distopias que parecen estar cada vez más cerca.

Por lo demás, sin novedad en el frente, ya saben ustedes, las guerras de todos y cada uno siguen llenando las hueras páginas de los periódicos y de los telediarios, eso sí, teniendo un exquisito cuidado de no hablar de lo que realmente importa.

Buenas noches, y buena suerte

La residencia

No sé si es “la caló” la que me pone de mal yogur que se decía cuando lo de la mala leche había que confesárselo al padre Pío mientras te sobaba las piernas en acto de bueno, voy a dejarlo que hoy no voy por ahí.

Y no, creo que aunque tenga cierta influencia, no es “la caló” la que me pone de mala leche, sino el hecho de que ayer los telediarios se pusieran, posiblemente con toda la razón del mundo en campaña contra el mundo de la residencias de ancianos de la Comunidad de Madrid.

Como alguno de mis amigos conspiranoicos, yo no creo en las casualidades, que sí en las causalidades, y ciertamente el caso de la residencia en la que pegaban a los ancianos, no debe ignorarse, y en las que no los tratan como deben, tampoco.

Que son personas que, más que nadie, necesitan que el trato que se les ofrezca sea, sin ningún paliativo, cinco estrellas, si no seis, en lo que se refiere a ofrecerles una atención desde el punto de vista de cuidados médicos, alimentación, higiene, y trato personal.

Quizás puedan quedar en segundo término aspectos como la velocidad de la red wi-fi, mientras lleguen las fotos de los nietos con claridad, o el tamaño de las televisiones en los salones comunes.

Tampoco el agua de la piscina es algo importante, pero si la infraestructura de su baño, la forma en que le ayuden a la higiene personal, y el trato, siempre el trato, que es diferente al que se le debe a un niño, o a un adulto en plenas facultades.

Todos tienen sus áreas específicas de respeto. Pero las medicinas deben suministrarse con precisión, la alimentación que debe estar supervisada por un nutricionista, debe tratarse con precisión absoluta, y así todo aquello que deba ayudar al bienestar de esas personas.

Como digo, parece que estamos en campaña, y salen datos a la palestra donde dicen que hay cerca de sesenta mil personas viviendo en estos centros, lo que no es poco, ya que nos circunscribimos a la comunidad de Madrid, que representa un quince por ciento aproximadamente de la población española. Sesenta mil personas que vienen a pagar una media de mil quinientos euros al mes, lo que significa euro arriba euro abajo un mercado actual de unos mil cien millones de euros al año. No está mal.

Si se cumpliesen los ratios de personal que al parecer la ley exige, o sugiere, que no lo tengo claro, hablaríamos de unos quince mil empleados, que suponen un gasto por paciente de unos quinientos ochenta euros en ese capítulo, al mes, habrá que añadir los doscientos cincuenta euros en comidas, los treinta en energía, y la amortización de las instalaciones, que tampoco puede ir más allá de los diez euros por metro cuadrado al mes, que es precio de los alquileres en la Comunidad.

Otros ciento cincuenta euros al mes en ese concepto. Vamos, que el coste por persona se va a unos mil cien mil doscientos euros, al mes por interno, así que hasta mil quinientos de media hablamos de unos trescientos euros de beneficio por paciente.

No está mal, que me salen doscientos dieciséis millones de beneficios al año que este negocio deja como mínimo en los bolsillos de los gestores, en el supuesto de que todos fuesen privados, que no es el caso, pero es la tendencia.

No voy a mencionar las tasas de crecimiento en la demanda de estas plazas, pero digamos que a los fabricantes de automóviles, sin ir más lejos, les encantaría crecimientos en sus mercados similares a las demandas de plazas residenciales para mayores.

Voy ahora directo a mi cabreo, ya que parece que buena parte de las residencias están en manos de grupos de capital extranjero, cosa que en principio no me parece mal, algunas en manos de la iglesia católica o en asociaciones y fundaciones ligadas de alguna manera a la misma, cosa que por cierto, tampoco me parece mal. Lo que ya me va pareciendo no tan saludable es que los resultados de las inspecciones, de las multas impuestas por deficiencias en el servicio que se les debe a estas personas, como fallos en higiene, fallos en la comida, tanto en su diseño como en su realización, fallos en los suministros de medicamentos a los enfermos, haya decidido la Comunidad de Madrid, gobernada por cierto desde tiempo inmemorial por el Partido Popular, no publicarlos, haciendo defensa numantina del asunto.

La excusa es que en aras de la ley de protección de datos, mejor es ocultar ese asunto, no sea que vaya a afectar al prestigio de las compañías que regentan las residencias.

¡Manda huevos! Que diría don Trillo, con su deje murciano, que no hay mayor prestigio que en un escenario de transparencia el centro que tú regentas no tenga nunca una multa, que tenga todas las inspecciones pasadas “cum laude”, que los de la ISO no hagan más que poner adecuados a los procedimientos y a su cumplimiento.

Pero no, la Comunidad no lo publica. A partir de ahí toda especulación es válida, y la primera es que las residencias gestionadas por la comunidad de Madrid, lo hacen fatal, y no quieren los gestores, (partido popular hasta ahora) que les digan lo mal que en sus centros tratan a los ancianos.

El coste en votos, y lo que de eso cuelga puede ser importante, así que a callar. Las informaciones globales, que según El País da la comunidad de Madrid indican un incremento entre 2014 y 2018 del 50% en el número de multas (de 27 a 41). El importe de las sanciones pasa de 401.000 a 730.000 en el mismo período de tiempo, es decir, o que han aumentado las inspecciones, se han cambiado los criterios, o que esto va a peor claramente.

Parece claro que aquí a quien se trata de defender es a cierto grupo de residencias que lo hacen mal, y no entiendo como las que no son sancionadas, no lo publican a gritos, para salir de ese cenagal, o por qué en definitiva se oculta algo a los ciudadanos, con, por cierto un curioso silencio en esta campaña de las asociaciones de consumidores.

Claro, los viejecitos votan poco, y a lo mejor en este negocio hay amiguetes o grupos de poder que incrementan sus líneas de beneficios ahorrando en comida, en asistencia, en preparación de los empleados, en limpieza e higiene….

Pero no son tontos, y más del 85% de nuestros mayores quiere que sus días acaben en su casa, claramente conocen el percal.

Yo no lo sé, pero creo que alguien tendría que decirnos algo.

Fiat voluntas tua

Magia vieja

La vieja magia está esperando su momento. Cierto que esa magia que viene ahora de los espejitos mágicos, esa que nos trajo una nueva versión del flautista de Hamelin y que va a acabar con todo lo que creemos que somos, nos aprieta fuerte, pero la vieja magia, creo que no ha dicho aún su última palabra.

Y cuando hablo de la vieja magia, aunque no pueda olvidar al chamán, al viejo druida, o a unos de esos iluminados o ungidos, hasta la bruja del cuento, o el genio de la botella capaz de llevar a Aladino por encima del mundo, en realidad pienso en aquello que tantas y tantas veces han dejado a los hombres , (no voy a decir y mujeres que con el genérico a mí me vale) con el espíritu alterado.

A mí me ha embelesado esa vieja magia que lleva a tu espíritu la lectura de un poema en la tranquilidad de un atardecer, y ya, disimulen sus gracias, que uno tiene también su derecho a ponerse cursi. Claro que alguien me dirá que poco tiene que ver con la chamaneria, y no lo voy a discutir de forma demasiado vehemente, pero si la tiene.

Tiene, ese brebaje que he puesto en mi copa algo de mágico, quizás sea que el cognac era de buena cosecha, quizás, y es que acarrea la vieja magia del arte oculto de tratar las vides para que te den fruto, vino y licor.

Esa magia te inunda si sabes acercarte a ella con el respeto debido, como debe hacerse siempre con la magia. No quiero olvidarme de la vieja magia que lleva dentro de sus notas una obra musical, porque puede también llevarte a un estado alterado de conciencia, puede llevar tu espíritu tan alto y tan lejos como la alfombra llevo a Aladino

. La vieja magia me dicen que está desapareciendo, y quizás sea cierto. Yo no lo sé, y sigo buscándola en los paisajes rojizos de ese desierto que parece el Mountain Valley, el Sahel, Atacama, o el Kalahari, o todos juntos, o un poco de cada uno… Y además no me importa.

Quiero seguir encontrando la magia en el porche de mi jardín, oliendo las azaleas, o el césped recién cortado, quiero disfrutar de esa magia, mientras lleno mi espíritu con un canon, con una giga, con un allegro, con un andante, con un pianissimo.

A lo mejor debo saber encontrar esa magia vieja en una charla distendida con mis amigos, que el sexo de los Ángeles tiene discusión de mucha enjundia, y en estos tiempos de justas reivindicaciones femeninas quizás sea más prudente hablar de Gabriela, Micaela de Rafaela, con una sola *F*, que con dos a saber que descubrimos.

Pero tampoco me importa, que lo importante es la magia del intercambio de ideas, la magia de la comunión entre será humanos poco o muy afines, que lo válido quizás sea la magia de la conexión sin el caralibro de turno.

Y esa es la vieja magia que se esconde tras el papel de un libro ya leído, cuando buscamos el pasaje que no se nos olvidó y al encontrarlo constatamos que quizás el recuerdo que de él teníamos no era literal, que estaba en nosotros el alma de las letras y las palabras, no su literalidad.

Sé que la vieja magia hace que deba luchar por mis amigos, que en la moderna dejas a un amigo por siempre con un solo click. Final, nunca más, aunque total tampoco se pierde mucho. Y es que los millones de amigos que dices tener en el Caralibro de turno, nadie sabe lo que son, quizás tampoco a qué huelen.

A nadie le importa, que en definitiva detrás de ello no hay nadie a quien abrazar, con quien compartir esos sentimientos mágicos que el ser humano cercano te puede ofrecer, esa vieja magia que lleva a sus espaldas aquel amigo que nos explicaba el Infante don Juan Manuel, en su no sé si olvidado libro del Conde de Lucanor.

La vieja magia está ahí, latente, que si desaparece el Caralibro habrá gente que se sumirá, supongo, en la desesperación al perder de golpe miles de amigos. ¿Cómo será su desesperación?.

A lo mejor les vale el verso de Hernández “No hay extensión más grande que mi herida” “Por doler me duele hasta el aliento”. No, la sangre no llegará al río, ni creo que llegue a derramarse una gota. Que me temo no habrá ni siquiera una lágrima, que la magia de hoy no considera al ser humano.

Quizás la nueva evolución del ser humano es transformarse poco a poco en robot, dotado eso si de inteligencia artificial, como diría un tal Cordeiro, “yo no quiero morirme, muera la muerte”.

Pero eso lleva una buena carga de deshumanización, ligada, eso sí, a la nueva magia, que el robombre resultante quizás no sepa lo que es una copa de buen vino y mucho menos una charla distendida con amigos.

A lo mejor son eternos los algoritmos que conforman su inteligencia, y los elementos mecánicos que puedan conformarle, se cambian con el uso, o con la amortización legal, esa del catorce por ciento, siempre con permiso de la obsolescencia programada, el triunfo de la magia nueva.

Poco espíritu sensible habrá dentro de esa cáscara global y productiva, pero es lo que dicen que queremos, sea pues, y recemos porque en la parte de ese nuevo hombre inmortal que dicen que ha empezado su camino quede un hueco para mirar al cielo por la noche y entienda la magia vieja de las estrellas brillando para él.

Que no será lo mismo la información que mande el ojo mecánico al chip que la mirada enturbiada por una lágrima de emoción enviando su impulso a una neurona desprevenida.

Voy a navegar un rato entre las páginas apergaminadas de mi viejo manual de alquimia, a ver si encuentro, por fin, la poción preñada de magia vieja, que me vacune contra el Imperio del chip.

Y ustedes que lo vean