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BARCELONA, MI QUERIDA CIUDAD

P1000254Es lo que tienen aquellas de las que te enamoras, no puedes hablar de ellas con ecuanimidad.

O estás absolutamente ciego por el ataque devastador de la hormona, o te lanzas contra ella con una furia, digna de mejores empresas.

Cada vez que vuelvo me duele un poco más, reconozco que lo de «L’amour fou», quedó ya en un tintero en el que no volveré a mojar la plumilla.

Lo que no hay que hacer con los amores, lo hice. Esperé más de lo que me quería, o podía darme, y acabó cabreándome, y no un poco, un mucho, ¡voto a Tal!.

Recuerdo que de niño, cuando me emborrizaba por aquel Pueblo Nuevo, y paseaba un día excepcional por el Paseo de Gracia, (a palo seco, claro), era como tocar el cielo con los dedos. Los edificios del Apeadero de Gracia, las zanjas de la calle Aragón asomado a las barandillas de Bruch o Lauria, esperando que me sorprendiera el vapor, o el humorro de las Mikado que arrastraban el rápido de Madrid, o el lento de Valencia, que tanto daba.

Recuerdo, algún domingo, una horchata en el Tío Ché cuando mi padre conseguía a la vez algo de dinero en el bolsillo, y un día de fiesta.

Ya de adolescente, La Alianza del Pueblo Nuevo, o el campo de Júpiter, al lado del Juan de Austria, donde me desasnaban mientras lo construían…..Sr. Anglada, que le traemos la pizarra

-Pasen ustedes que hoy andamos con Euclides y las avezadas mentes de mis muchachos, no necesitan del tal elemento.

Antes la Muntsan….la literatura me la daba un chavalito conquense, que nos hablaba de su ciudad, e intentaba que conociéramos a León Felipe. ¿Se acuerda Vd. Sr Del Pozo?. Raulete le llamaba la canalla a la que se dirigía, con notable éxito. Por cierto Don Raúl, ignoro si por otras razones, quiere Vd. olvidar aquella etapa, pero en lo que me atañe, agradecí sus lecciones y no me hubiera importado que algo de aquella época, hubiera salido en su curriculum. En fin, son sus cosas.

Los tiempos eran cutres, los tranvías de Badalona nos traían y llevaban a la calle Trafalgar, y de vuelta a PedroIV con Bach de Roda. La guerra había acabado hacía ya más de veinte años, y aquello no arrancaba ni a empujones.

A Pedralbes y la Bonanova, solo se iba a visitar a los tíos ricos, Don Julián el comerciante, el del Siglo, y Don Paco, el latinista.

Luego a que nos pelaran al baloncesto los de la Salle Bonanova, o los de la Avenida Pearson. Estaban mejor alimentados, no había nada que hacer.

Me gustaba mi ciudad, con su Raval prohibido, (no te metas por Robadors). En Escudillers es donde se esconden los maricones, cuidadín.

Ya de más mayor transgredí un poco, curiosidad juvenil, nada más. Saqué la cabeza por allí, no me llamó la atención…y a otra cosa. Era un lumpen muy cutre.

Los trenes de mercancías cruzando por Colón cuando iban del Bogatell al Morrot, con el mozo delante, banderita roja en la mano, avisando a la peña, que no se cruzara.

Los merenderos de la Barceloneta, o las cloacas del Bogatell. C’Antunis (Casa Antúnez entonces), simplemente no existía en mi geografía.

Alguna subida al Tibidabo, los muñecos mecánicos, el avión y la atalaya. De la montaña del castillo, había malos recuerdos en casa, y tampoco iba.

La ciudad era literalmente una mierda. Pero yo me iba enamorando de ella, sin darme cuenta, era como yo, de barrio, vapuleada por el Régimen. Nos entendíamos.

Yo me tuve que ir, y ese mismo día, dieron la muerte del dictador en la tele. La pirenaica lo había hecho un par de semanas antes. Allí supe cómo no quería morir.

A poco, alguien dijo aquello de “¡Posat guapa!”. Y fue como si le hubieran, de pronto, crecido las tetas. Del capullo, salió la mariposa que se nos había escondido durante tantas décadas. Hasta el metro llegó a los barrios pobres. Estaba anonadado, allí estaba ella, sugerente, limpia….y amable. El archivo de cortesía de Cervantes, se expresó en aquellos meses anteriores y posteriores a las olimpiadas del 92.

Estaba enamorado de mi Barcelona, y ahí me lo dio todo. Vivía lejos pero procuraba estar en ella por cualquier motivo, por cualquier razón. Ya no había trenes por Colón, el 70 y el 71, junto con el 45 eran ahora elegantes autobuses, el metro, hasta casa, las cloacas del Bogatell, ya no se veían, y pusieron una preciosa playa donde antaño acampaban los gitanos y desembocaba el gran colector central. Nunca me bañé en la Marbella, una paella como mucho en el Puerto Olímpico.

El siglo XXI empezó una separación con la que yo no contaba, nos llevábamos muy bien, y disfrutábamos el uno del otro.

Iba a mi Boadas, tenía mi mesa en Vía Veneto, rezaba en Santa María del Mar, iba a la ópera a mi sitio de siempre en el Liceu y departía en ese catalán barcelonés que horroriza «als segadors del Baix Amporda», pero a ella y a mí, nos valía, y si se hablaba en castellano, pues bien también….Who cares?

Pero los políticos, decidieron que era demasiado bueno para todos, quisieron tomar el poder ¿para los de casa?, y lucharon con todas sus fuerzas para conseguirlo.

Y lo que han conseguido, ha sido que el Archivo de cortesía que fue la ciudad, su cosmopolitanismo, y su aspecto de bella moza de los noventas, se haya resquebrajado, ha involucionado, se ha hecho provinciana, vendida a no sé quién, pero ya no es ella.

Nos aguantamos, pero le veo el plumero, fracasada la operación Forum, (els fills de la Bonanova no han comprat a la Mina), la última remodelación de las Glorias y los taxistas que ni hablan catalán ni castellano, que les tienes casi que llevar tú, porque solo conocen la Plaza de Cataluña y las Ramblas. En las tiendas del Paseo de Gracia impera el japonés como lengua vehicular,  hemos conseguido arrebatar el público de Lloret y lo hemos traído a Las Ramblas. Hasta mi Liceu, de vez en cuando me sorprende mal….pero eso es harina de otro costal.

Seguiré rezando para que el ciclo, de nuevo, le quite ese aire de Castellfullit de la Roca, imperante en la ciudad, y se vuelva a mirar en los espejos de quienes deberían ser sus iguales. Las grandes ciudades del mundo.

Ahora, que si la derrota no cambia, habrá que abrir de nuevo el Doré y el Salón Rosa, ir a misa a La Concepción, y pedir que acristalen la calle Aragón para ver pasar los trenes eléctricos.

Buenas noches y buena suerte.

A vueltas con el sexo y el mosén

 

 

 

Siempre me ha emocionado la intensidad con la que los mosenes de todas las religiones, se han preocupado de la utilización que la feligresía ha hecho de sus bajos, y lo que es más interesante, como buscan adoctrinar en el sentido que sea más fácil luego el manejo incondicional de sus acólitos.

Ninguna de las creencias que han caído entre mis manos, han recomendado el amor libre…chicos, chicas, haced con vuestros bajos lo que os venga en gana. Sed luego consecuentes con las secuelas de vuestra actitud, eso sí, pero haced lo que os venga en gana, cuando os venga en gana, dentro del código penal vigente.

Que nadie piense, que por amor libre entiendo nada fuera de la relación mutuamente aceptada entre dos adultos, en plena posesión de todas sus facultades, aunque luego iremos a ello.

El último mosén que nos ha venido a los papeles, parece que utiliza aquel bello axioma de amor y sexo, juntitos, con mirada posterior a los ojos, mientras se enciende el cigarrillo postcoital. (¿será por eso el anuncio tremebundo de las cajetillas de tabaco, de que el uso mata?).

Coñas aparte, sin quedarme con ninguno de los dos prefiero a Master y Johnson, que al padre Ripalda o a Michael Quoist.

Los primeros, de alguna forma, llegan a proponer un sexo, digamos técnico, la búsqueda del punto B.B. (bizqueo y babeo), del contaje en una buena hoja de cálculo, de las veces, el éxito conseguido, el manejo de supuestas anomalías, la conveniencia estadística de la masturbación…..la introducción (perdón) de nuevas posiciones, desarrollo de fantasías, y al final de todo esto, y con el manual en la mano, algunas chapuzas monumentales se ahorraría la peña, y de paso unas venéreas, que como es sabido siempre hay que negarlas de entrada.

Los otros directamente te quitan las ganas…¡Objetivo conseguido!.

Lo que, en principio, han constatado las religiones, es que la práctica del sexo, (y no mires con quién), puede desviar a la parroquia de un supuesto interés por lo trascendente, y de las soluciones, que para el control de la feligresía nos ofrecen los chamanes de nuestras tribus.

Creo honradamente, que nuestros mosenes, necesitarán aún varios siglos para evolucionar en función de los cambios que nuestra sociedad está llevando a cabo de forma vertiginosa.

Creo, por ejemplo, que se necesita una guía eclesiástica a nivel multireligioso, incluyendo Papas, Popes, Muftíes, Sintos, Lamas, Reina de Inglaterra, Chamanes varios, e incluso poseedores de sus propias iglesias con programas televisivos en cadenas americanas, para explicarnos, si el sexo virtual en la red es pecado, o no, si hay que contar en el confesionario o en la reunión de fieles, las veces que se ha practicado, si es mejor con o sin amor a Bill Gates o Steve Jobs, o al guarrill@ del otro lado de la web….por no hablar si es más pecado aún usar 3D, o (ni me atrevo a decirlo) una impresora 3D, ¡buuufff! .

Claro, las religiones, no solo se ocupan de la salud de nuestras almas, tienen que velar por nuestra salud física, por nuestro bienestar y nuestra economía, ¡faltaría!.

Pero me temo que las sociedades campesinas de hace varios siglos, aunque queden aún en muchas partes del mundo firmemente asentadas, no tienen pinta de ser el futuro de la humanidad, salvo un buen holocausto global, de esos de tabla rasa, fin de memoria, hay que empezar de nuevo y tengo hambre.

Vayamos paso a paso, sexo, solo para procrear. Está bien, hay que asegurar las monarquías, la producción de la tierra, y además que nos cuiden cuando estemos chochos y renqueantes, estaba incluso muy bien…..cuando las posibilidades de llegar a los treinta años, eran mil veces menores que hoy.

Una pareja para toda la vida…..de ella, claro, porque un puerperio se las llevaba en un descuido, y la producción no podía parar así, que a por las que se necesitasen.

Vamos a lo del amor, en el que creo, evidentemente; pero no utilizado para control de feligresías, don mosén de mis entretelas, sino como una expresión de la afinidad entre seres humanos. Bien también, pero aunque el sexo pueda ser bienvenido, no es en absoluto necesario, en muchos casos puede, incluso, llegar a ser una molestia para el amor, un incordio, vamos.

Los etólogos de campo descubrieron como unos primos hermanos nuestros, unos chimpancés, utilizan el sexo como una forma de reducir la agresividad del grupo. Unos con unas, unos con unos, unas con unas, akuna matata bwuana, solo es que así no nos matamos por una pera salvaje, (entiéndase en este caso como fruto arbóreo estrictamente). Los de las florecitas de los sesenta, ya lo recogieron, “haz el amor, no la guerra”. Bueno de hecho el mensaje era si al sexo, no a la violencia, vamos, a lo chimpancé, que en inteligencia nos ganan por dos a cero.

Las familias occidentales, hoy no pueden ser muy numerosas, creo que en muchos casos en nuestra sociedad, por motivos económicos, ni siquiera pueden ser. Ama a otra persona, vive con ella toda la vida, pero producid los dos, y además tened movilidad geográfica laboral independiente….de los niños…¡glup!, bueno, que se muevan también…en fin…no sé…bueno pilla pasta, paga impuestos, que hay muchos bolsillos que llenar, y el mosén que no maree.

¿Qué hacemos querido chamán?. Hay varias propuestas

  1. Fundamos una iglesia, la cerramos al exterior, claro, alguien nos calificará de secta, pero no importa, estamos bien armados, nos organizamos sexualmente de forma interna, aplicamos las normas que en cualquier manada se aplica, (ya sabes macho alfa, capón al que se pone en plan quítate tú que me pongo yo…). Mala solución, acaba hasta con policías muertos.
  2. Nos hacemos nómadas con un buen rebaño de cabras, abrazamos cualquier sistema poligámico o poliándrico, (este último parece muy cansino y se usa poco), y ¡hale! Amor y sexo unidos, procreando a tope….No sé yo. Con los líos que hay con la trashumancia, y la utilización de las cañadas, será difícil.

Sin hay que currar sesenta horas a la semana, cruzar ciudades llenas de tráfico a las mismas horas, presionado síquica y físicamente, acosado, atemorizado por los poderes fácticos….mal queda la cosa para el amor, que lo que realmente necesita es tiempo, para desarrollarse, y para destruirse.

Así que cuando pica la hormona, que nos la pusieron los diseñadores, que no fuimos nosotros, pues a pillar cacho, amigo mío. Y no soluciona nada, porque siempre se pilla menos del que se necesita, y demasiadas veces en formas muy alejadas de la gastronomía sexual, que es la chapuza lo que impera, se ponga Grey como se ponga.

Vamos a la solución que aplican mosenes, chamanes y otras hierbas.

La castidad. Todo amor, nada de sexo, (no sé si el amor a tu mano derecha cuenta). Técnicamente funciona, pero pocos se lo creen, la literatura y la historia nos las cuentan de todos los colores, desde las sedes de los que tienden puentes, a los estilitas. Que si el ama, que si todos le llaman padre menos sus hijos, que les llaman tío, que si el confesor de las clarisas, que si el jardinero del convento, que no hace más que regar jardines. ¡Que zon humanos vuzotro uttede también!.

Claro que esta represión hormonal, puede llevar a un exceso de posición moral, y aparecen esos terribles casos de abusos, que el niño se calla las más de las veces, pero con la moza de buenas tetas se entera la feligresía en un plis, y se me cabrea el jefe. (Momento de sentirse jesuita y mandar la estructura a cardar cebollinos, que deporte es muy sano).

Siempre me pregunto lo mismo, ¿realmente vale la pena controlar los bajos ciudadanos?, Yo creo que es mejor dejarnos campar a nuestras anchas, con el respeto debido a la dignidad de los demás, y aplicando eficazmente los códigos éticos básicos de nuestras civilizaciones, o penales si es necesario. (Aquí excluyo taxativamente las legislaciones que son reflejo exacto de la interpretación exacta de libros sagrados), quien se sienta cómodo con eso, con su pan se lo coma, pero yo no compro.

Buenas noches y buena suerte

DE LO QUE ESTE SIGLO SE HA LLEVADO POR DELANTE

Viaje a Japón 155

 

 

 

 

Parece mentira, ahora que estamos justo en la mitad de la segunda década de este siglo, lo que sin darnos cuenta se ha llevado por delante esta era de Acuario, que dicen ha empezado acabando los mil novecientos.

Con el comienzo, desparecieron de las líneas del cielo de Nueva York, las torres del “Centro del comercio mundial” que suena más duro que eso de World Trade Center, que a mis oídos pareció siempre como una atracción de feria, y a lo mejor lo era, y todo.

Miles de muertos, la ciudad nunca sería la misma, ni en su configuración, ni en el espíritu de sus habitantes. La cosa había comenzado dura, haciendo daño, pero a la vez ofreciendo la oportunidad de construir sobre esas ruinas, un nuevo espacio, y una nueva conciencia, que ha tenido consecuencias notables, no solo en Norteamérica, sino en todo el mundo.

Creo que en ese momento, comenzó la segunda guerra mundial global, (La primera, tuvo dos partes, creo yo, de 1914 a 1918, el primer tranco, y de 1939 a 1989, con la caída del muro de Berlin, el segundo) esta segunda parte no fue más que la consecuencia de la ceguera de las potencias vencedoras en 1918, que regalaron un motivo a una Alemania innecesariamente humillada.

Esta segunda guerra, como todas, lo primero que se ha llevado por delante, ha sido la verdad. Hoy, los ciudadanos, no sabemos qué pasa, no conocemos ninguna verdad sobre los motivos, las intenciones, o los hechos que cotidianamente van llenando la lista de acontecimientos que se suceden.

Además ahora los mantras se difunden a nivel global, a la vez, y no podemos discernir nada, estamos condenados a construir con retazos intencionados de información, una verdad que nos pueda satisfacer. Ni siquiera aquello que vemos con nuestros ojos, es digno de crédito, ya no.

Una vez muerto y enterrado el comunismo de bloques, con la disolución de la Unión Soviética, el mundo occidental necesitaba un enemigo para seguir funcionando. Yo no lo sé, pero siempre he pensado, que se escogió al Islam, porque era la última gran masa de gente con ideales, o pensamiento más o menos comunes, y un cierto poder dado por las finanzas del petróleo, que aún no se ha incorporado al Siglo XXI.

Todos recordamos que en el siglo XIX Japón dio el salto traumático, no con la eliminación de sus tradiciones, pero sí con la apertura a otras formas de vida que trajo el Emperador Meiji de sus paseos por el mundo industrializado que había a Occidente.

Lo de Rusia, fue tremendamente doloroso. Se eliminó una monarquía de cartón piedra, a sangre y fuego, creando al menos, en primera persona, un demonio, Stalin. La transición a la cultura Occidental y a la industrialización, se ha llevado a cabo, con muchas deficiencias, y renunciando al final, al motor que fue el pensamiento comunista.

Y China. A costa de sacrificios humanos sin límite, Mao, se echó el país a la espalda, les lavó el cerebro a bofetadas, las veces que fue preciso, y ha llevado a parte de la población a la era de la industria.

Cierto que es la industria que aquí no queremos tener, bien por molesta, o por no rentable cuando se desarrolla en nuestros países, pero están llenando un hueco, como los bárbaros con el Imperio Romano.

Así, que ya tenemos un enemigo global, el Islam, que ataca Nueva York, Londres Madrid…o Beigin.

Nosotros a cambio llenamos de bombas y muertos aquellas partes del Islam que no nos son rentables económicamente.

De esa forma hemos hecho desaparecer buena parte de las joyas de Siria, de la gran Babilonia, y si no hemos hecho lo mismo con las pirámides de Gizah, creo que ha sido porque no hay dinamita para hacerlas volar. Seguro que ha estado en la cartera de algún señor de la guerra de Oriente, o de Occidente, que lo mismo da.

Cuando pienso que ha desaparecido buena parte de la ciudad de Alepo, que Palmira ha sido destruída, como si lo que le hicieron los romanos a la reina nabatea no fuera suficiente.

Esta vez no había Zenobias que arrastrar por las calles de Roma.

Como la verdad ha muerto, no sé cómo estará la mezquita omeya de Damasco, o su milenario mercado, no lo sé. Es posible que el siglo XXI se haya llevado buena parte al “otro lado”, no lo sé. Pero Cran de los Caballeros ha debido ser bombardeado de nuevo, y por las mismas causas básicas que la destruyeron una vez.

Pero quienes han desaparecido, para siempre son los millones de sirios, que ya no tienen una vida que desarrollar en su tierra, El Assad aguanta, y acabará siendo olvidado por los telediarios, manteniendo así su tribu en el poder. Es de lo que se trata.

La destrucción de las reliquias arqueológicas que sobrevivían como testigos de los inicios de la humanidad que hoy conocemos, los hemos visto desaparecer a martillazos. (Bueno lo que quedaba). Y no sé si es verdad, o no. Tremendo.

Y yo vivo más intranquilo, la guerra ha dado más poder a quien nos gobierna. Estamos controlados, censurados, vigilados diría yo. Nuestra intimidad ha sido otra de las sacrificadas, debemos entregarla en los aeropuertos, en nuestras comunicaciones, pronto tendremos ya la policía del pensamiento, (si no existe ya). Y nos quejábamos como el Hermano Lobo, ¿cuándo quitarán la censura cinematográfica?…El año que viene si Dios quiere.

Pues la seguimos teniendo en You Tube, por ejemplo, o en la matanza de los chicos de Charlie Hebdo. Me da lo mismo quién, ya las consecuencias siempre son nefastas para los ciudadanos.

Así que este siglo XXI se ha llevado también la libertad de pensamiento, ya que las bases para fundamentarlo que podemos encontrar a nuestro alrededor, seguramente están manipuladas.

Así que estamos condenados a pensar con unos límites pre-establecidos, y si nos los saltamos, You Tube, o Facebook, los cercenan deprisa, que no hay que cabrear al poder.

Lo siguiente que se ha llevado este siglo, ha sido nuestro dinero. Parece que la nueva misión del poder es eliminar a la clase media. Tanto, que creo que ya no existe, así que nos hemos quedado sin trabajo, con dos barridas de dinero con las burbujas, primero de las puntocom, luego con las subprime, y pasado mañana cuando reviente la de los bancos y las inmobiliarias en China, o nos demos cuenta que los préstamos que se han concedido a los países, estructurados hoy en bonos de estado, no valen nada.

Mantenemos pues la guerra global, en las espaldas de parte del Islam….que difuso enemigo nos hemos creado. Ni siquiera es un país con ansias colonialistas, son grupos que solo quieren que se rece como ellos, o muerte. Huele a plan diseñado en un despacho. Seguro que me equivoco.

Por fin nuestra madre Gaya, anda de un cabreo subido. Se han arrasado las playas paradisíacas del Ïndico a base de Tsunamis. La misma diosa, ha demostrado que hasta los japoneses son capaces de no saber enfrentarse a Ella, como se ha demostrado en Fukujima. La fama japonesa de eficiencia dedicación y detalle, ha saltado por los aires. La gran ola les pillo tomando unas cañas.

Parece que hasta los templos de los pobres desaparecen, como ha ocurrido en Nepal, ahora mismo, o que nos quedamos sin hielos en el Norte. No sé, pero desaparecen muchas cosas en muy poco tiempo. Maldita era de Acuario, con lo que les gustaba a los hippies floreados en aquella California dorada de los sesentas.

Hablaré más de todo esto en otras ocasiones, me preocupa mucho el ver como se derrumba una civilización en la que he vivido, y se sustituye por una mezcla de 1984, un mundo feliz, y Farenheit 451.

A lo mejor los Mayas llevan razón, y esto ha petado ya.

Buenas noches, y buena suerte

El terror a la hoja en blanco

Tantas veces hemos leído o escuchado a escritores, de esos que son profesionales, que tienen que escribir su página diaria para la revista, o deben entregar un par de capítulos más al editor para el próximo lunes  y , ¡buuuffff! la cabeza en blanco, que no viene la idea, o peor aún, que viene y no hay quien la plasme de forma coherente.

Recuerdo que Kubrik, llevó en El Resplandor , ese síndrome al extremo, haciendo que su escritor hiciera una novela de papel en blanco. La cosa acabó mal, claro.

Hoy estoy un poco en esa línea, salvando las distancias, claro, ya que ni tengo editor esperando un par de capítulos, ni el jefe de redacción del periódico donde no trabajo va a echarme una bronca, y dos días de empleo y sueldo.

Quizás haya sido culpa de  un día de perros en Madrid que me ha impedido salir a contar los frailes, y que me ha recluido en mi garibola, viendo como cuadrar la declaración de hacienda, después de que la Pepa de la radio diera por despertarme con un beethovenazo en toda la cocorota metiendo la quinta con Von Karajan riendo desde el otro lado. No lo sé, quizás una mezcla de todo.

Luego intentar organizar un poco mi biblioteca, que desde que se me murió el lector electrónico, y llegó su reencarnación, las cosas han cambiado a peor.

De cualquier forma, decir algo siempre se puede decir, y hoy echaré mano de eso que cada vez me molesta más, pero con lo que llevamos conviviendo bastantes décadas. Se trata de la intromisión de palabras de otros idiomas en nuestra fabla cotidiana.

Cierto es que con la proliferación de escritos, conferenciantes, presentaciones, discursos, radios, televisores, formas de expresión que te obligan a usar un número determinado de caracteres, y todas esas zarandajas, el idioma se ve sometido a un trajín que no era tal cuando   se circunscribía solo a los monjes de los monasterios que en una semana te pintaban una letra…. preciosa, eso si, pero una sola letra.

Así, que tenemos toneladas de palabras que han aparecido en nuestra lengua, algunas con tal fuerza, que han conseguido doblegar los, a veces, esclerotizados brazos de nuestros académicos, que al menos.por el momento, se defienden bien de los acrónimos.

Los ejemplos, por  si alguien se me ha perdido, son incontables. Hacemos Road show, cuando realmente son exposiciones itinerantes,  se usa make-up, en vez de afeites, o hacemos business en vez de negocios… bueno que voy a decir que no se sepa.

Hay personas, que han entrado en campaña para defender la pureza de nuestro idioma, intentándolo alejar de esos barbarismos, y en principio me parece bien, si no fuera porque es una práctica que se viene llevando a cabo desde que el mundo es mundo y por todas partes. Veamos.

El primer ensayo que me trague, justo acabando de leer por primera vez Moby Dick, fue un pequeño texto de Austral, «En torno al casticismo». By Miguel of Unamuno.

Reconozco en aquel libro leído, hace posiblemente más de cincuenta años, la causa de que no volviera a leer un ensayo en más de diez años, pero que también me dio la oportunidad de entender muchas cosas más adelante enormemente útiles para caminar por la vida

Entenderemos  con D. Miguel, que el  casticismo en el idioma, es esa jerga que los gremios utilizaban para entenderse entre ellos, y facilitar  tanto la salvaguarda de sus  secretos, sus técnicas, como el reconocimiento de sus iguales, y dentro del gremio, los diferentes casticismos, que diferenciaban a maestros de oficiales y aprendices….

De ahí se han derivado hasta sociedades secretas si me apuras, o simplemente profesiones en las que un posible intrusismo podía ser no solo incómodo sino hasta peligroso. Pensad por favor, en un abogado, cuando redacta un texto profesional que  el profano necesita que se lo interpreten, por no hablar de los latinajos que a la que te descuidas han aparecido en la conversación.

De los médicos y los científicos en general, ni hablamos. Han tenido que inventar la especialidad de divulgador para que el común de los mortales entendamos de qué hablan, o qué nos duele.

Las nuevas profesiones, o aficiones que han ido apareciendo durante los últimos ciento cincuenta años, como no podía ser de otra manera, han traído también sus casticismos, en general marcados por la zona del mundo de donde proceden en primera instancia. Así hablaremos de foot ball, no de balompié, ( a no ser que te pongas estirado) tirarás  un córner, difícilmente  un saque de esquina… gritamos goal, no  objetivo. Bueno suficiente.

Esto, si lo tomas con un cierto sentido del humor te puede llevar a situaciones chuscas como cuando te pones a comentar algo de ese deporte u otro cualquiera, que arrastra su jerga, su casticismo, con un neófito. No te entiende, de la misma forma que yo no entenderé cuando me hablan de semicorcheas, o cuando me dicen que el ataque del allegretto fue brillante.

Pues apliquémonos el cuento, los informáticos tienen su jerga, el mundo de la moda, la suya, el del deporte, también, el del motor, o los fabricantes y consumidores de goma de mascar, pues no son menos que los fabricantes de vidrio de Murano, o los tejedores de seda, o los militares.

Veamos el toque sociológico. Hace unos días  comentaba, de paso, (he evitado con elegancia el galicismo), que la lucha de clases había sido muerta, y enterrada, pero los humanos que somos muy nuestros, y gracias al cartesianismo, nos encanta pertenecer a algún grupo, clasificaditos y reconocibles, que para eso se inventaron las tiendas de camisetas del Atleti, en mayor o menor medida.

Los norteamericanos inventaron algo muy interesante en aquel ambiente de fin de la segunda guerra mundial, mientras se daban de tortas por el paralelo cincuenta y dos. «El american way of life».

En teoría, el sistema te recompensaba en función de tu esfuerzo, de tu ambición , en definitiva, de tu aportación al país. Está bien, porque eso permitió generar tiempo libre y crear grupos de gente a los que les gustaba el ejercicio, a los que les gustaba la pesca  o cualquier otra  cosa, y con ello, y su difusión mundial  exportaron también los casticismos que conllevaba la nueva situación. Porque la mayoría de las veces la afición era realmente nueva.

Donde antes las clases no se mezclaban, ahora los que no se mezclan son los runners con las fashion victims. Es lo que hay. Y no se puede pretender entrar en un grupo sin comprender sus jergas, sus usos, sus sentimientos en definitiva. De ahí que mi abogado preferido jamás podrá intervenirme un apendicitis, ni mi adorado cirujano, representarme en un juicio de faltas.

Por el momento, la suerte que tenemos es que los japoneses, son muy suyos, y los chinos apenas están saliendo del medievo, que si no también su jerga nos llegaría junto con cualquier cosa que puedan desarrollar y vender al mundo, y,pues ya ves, a meter expresiones escritas en casitas para hablar del nuevo juego de ordenador o de la forma de sacarle la pasta al vecino, que lo mismo da.

Así que no se me aturulle la concurrencia, y si Nadal le mete un ace al Federer, se disfruta, y si yo en el hoyo cinco me hago un hole in one, se me aplaude y a otra cosa.

Por último, si ves un texto, o una publicidad que no entiendes, no te preocupes, no está hecha para ti. Descubre al friki que llevas dentro, presentarte en ese círculo, y lo entenderás todo perfectamente, sin que a ti te entiendan un carajo los no iniciados ni falta que hace

Cosas de la Aldea Global.

Buenas noches and good luck

Dolor nepalí

DSC_0067He visitado dos veces Nepal, la última en octubre del año pasado. Desgraciadamente en la capital, decidió un tifón que estaba machacando el centro y norte de la India, descargar, no con la fuerza con que lo hizo al sur, pero si con la suficiente intensidad, para ponerme de barro hasta las orejas.

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Los que conocéis Katmandú, sabéis perfectamente lo que significa una lluvia persistente y con cierta intensidad en esa tremenda ciudad.

Hoy no voy a escribir sobre ese viaje, ni sobre el anterior, un par de años antes que me llevó hasta los pies del Annapurna.

Quiero sin embargo recordar, que esa lluvia, molesta, para un turista como yo se transformó en un drama para las gentes que estaban haciendo el circuito del Annapurna, ya que al comienzo de la temporada de excursionistas y escaladores, cuando ya no se esperaban precipitaciones fuertes, este fenómeno sorprendió a mucha gente, demasiada creo yo, entre habitantes de la zona, guías de montaña, y excursionistas.

Mientras este drama se desarrollaba, yo estaba volando hacia Paro, y con las limitaciones de las comunicaciones no llegué a enterarme con exactitud, del número de personas que murieron, pero leí algo así como 50 muertos, y 400 desaparecidos en algún momento. Supongo que de esos últimos aparecerían con posterioridad los más de ellos, pero las agencias de noticias dejaron de informar, y nunca más se supo, o supe.

Luego desde el Tíbet, llegué casi al campo base del Everest, por el lado fácil, pero el ejército chino me impidió el paso, porque, al parecer, las condiciones incluso en esa parte, con los Himalayas por en medio, y varios días después de la tragedia, el paso estaba cerrado por inseguro.

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De nuevo, sabéis quienes habéis viajado a esa zona, como son las comunicaciones, lo que cuesta hacer treinta kilómetros por aquellos caminos, y lo frágil que es la vida de quienes allí, intentan salir adelante.

Sabéis perfectamente que una alteración del medio, un corrimiento, un desbordamiento, no solo se puede llevar decenas de vidas, sino, lo que quizás es peor, dejar en la más absoluta miseria a los que sobreviven.

Cierto que necesitan poco, y que tienen la sonrisa siempre en la cara, incluso, aquellos que por su profesión, han sido contaminados por occidente, por gente como yo que aparecemos con nuestros euros, dólares o plásticos que lo pueden todo.

Gentes, que como yo, van a sus tiendas, y tratan de rebajar 100 rupias en unos zapatos de montaña, falsos, ya lo sé, pero útiles, y esas 100 o 200 rupias puede ser lo P1040394P1040437

que muchos nepalíes llevan a sus casas ese día para dar de comer a su familia.

Uno de los grupos más privilegiados del país, son los sherpas, miembros de una etnia, que tradicionalmente han acompañado a las expediciones de  occidentales, y orientales (Japoneses, Australianos, Neozelandeses) en sus excursiones por las montañas maravillosas a cuyos pies se extienden los valles por los que transcurren los Ríos que acaban rindiendo pleitesía en la India.

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Estas gentes, con las que yo he viajado, son seres excepcionales, no solo por la forma en que llevan a cabo su labor, sino por el trato que te dan, y la sonrisa con la que te regalan todos y cada uno de los momentos del día, es un privilegio estar con ellos.

Mi amigo el Sherpa que me llevó al Annapurna

Mi amigo el sherpa que me acercó al campo base del Annapurna.

Trabajan durante cuatro meses al año, ahora empieza la temporada de primavera, luego paran por la llegada de los monzones, vuelven de nuevo en octubre y noviembre, y el invierno les echa a patadas a sus poblados porque no se puede andar por las montañas.

Digo que son privilegiados, porque pueden obtener unos ingresos de siete u ocho mil euros al año, lo que les permite llevar a sus hijos a escuelas de mayor calidad, y algunos casos excepcionales a alguna universidad local.

Justo ahora hace un año, una avalancha, se llevó la vida de 16 de estos hombres que estaban preparando en el campo base del Everest una ruta para el día siguiente. Mereció algunos sueltos de prensa, y un artículo sobre los sherpas en National Geographic, que no se si compensó al menos a las familias de los muertos.

Luego, como he dicho, el pasado 9 de octubre el ciclón Hudhud, llegó hasta la montaña, y por el paso de Thorung, se llevó a esa cincuentena, (creo) de personas.

Para que nos hagamos una idea de qué es lo que esto significa, diré que en un año, casi doscientas mil personas van por las rutas del Annapurna, (bellísimas, e inolvidables), que representan la vida para el país y para muchas de sus comunidades.

Pero ya vemos que cuesta sangre. Si corresponde a occidentales, mal, claro, sobre todo si acaba con sus vidas, pero han, (hemos) ido por voluntad propia. Si corresponde a un ciudadano nepalí, el drama se multiplica por mil, y es fácil entenderlo. Si hay muerte, las expectativas de la familia se truncan, y si se sobrevive con impedimento de volver a la montaña, aún peor.

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Porque por encima de los cuarenta y poco…. estás fuera de este trabajo, tienes que  haber sacado tu familia adelante, debes tener tus hijos educados, vamos el trabajo hecho.

Dos golpes terribles el año pasado al inicio de la temporada en primavera y en otoño, y hoy un terremoto, que al parecer ha matado gente en la montaña, habrá destruido caminos, no sé lo que habrá hecho en la doliente Katmandú, aunque las noticias son terribles, con centenares de muertos, edificios derrumbados, y hasta maravillosas construcciones se han venido abajo. Parece que el Dharahara se ha derrumbado, no sé como estará la plaza Durbar en Patan, aunque las noticias son que está irreconocible.

Pienso también en Bhaktapur, o en Pokhara, que debe estar muy cerca del epicentro, o en Lumbini, más al sur donde nació Buda.

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Quiero hacer un último comentario sobre las gentes de este país, que siempre me ha acogido con cariño, y es relativo a la explotación inhumana que están sufriendo en Qatar los nepalíes que les están levantando instalaciones deportivas para un futuro campeonato del mundo de fútbol. Informaros acerca de lo que ocurre, como viven y como están muriendo esos obreros que acuciados por la miseria y con salarios infrahumanos, van a satisfacer el ansia de dinero de la gente más rica del mundo, los qataríes, y los dueños del fútbol.

Solo quiero ahora expresar mi dolor por el drama que se vive en esa tierra, y esperaré ocasión para poder colaborar dentro de mis posibilidades.

Buenas noches, y buena suerte

El catorce de abril, y el dieciocho de julio

Dos fechas nefastas para la historia de España, que en casa celebramos durante muchos años.

En el bar Chile, sin faltar a la cita bianual, que se cumplió religiosamente desde los cincuenta hasta los sesenta del pasado siglo, según el registro inexacto de mi memoria.

El bar Chile, estaba junto al cine Chile, como todo el mundo debería saber, allá donde se cruzan el Paseo de San Juan (hoy posiblemente Passeig de Sant Joan) y la calle Rosellón (Carrer Roselló), de la Barcelona de mi infancia y adolescencia.

Recuerdo unos jardincillos realmente útiles en las tales celebraciones, ya que  la fiesta, además de mis abuelos Luis y Marina, se unían sus hijos, (mis tíos, y madre) sus respectivos cónyuges, y los cabrones de mis primos, que son un cielo, pero hay que escribirlos así.

Año tras año. Niño, ¿qué quieres? una bebida imperialista seguro que decía, y mi madre, o mi padre, o cualquiera de mis queridos mayores, seguro que contestaba, vale, una para tu hermano y para tí, a medias.

Vale, yo reparto, y él elige. ¿No hay para unas patatas fritas de esas de bolsa pequeña?. No me acuerdo, pero seguro que unas veces había y otras no, y ¿a quién le importa hoy?

Recuerdo a los mayores enzarzándose en esas peleas interminables, que tanto han gustado siempre en casa. La discusión como placer, y como expresión, al final, del cariño que aquel pequeño grupo de siete mayores y cinco niños no ha dejado de profesarse, década tras década.

Nunca se habló (creo) de política, sí de algún libro, de alguna película que en reestreno preferente, en el mismo Chile, o en el Bailén, o en el Niza, alguien había visto.

Pues a mí las españolas no me gustan nada, o las del oeste son las que de verdad me emocionan….ese Alan Ladd, que se muere tan bien, o la mala leche de la Maureen O’Hara, hasta que venía John Wayne y la calmaba.

La última sesión de teatro en Radio Nacional después del parte, fue preciosa. Pues a mí lo de Matilde, Perico y Periquín me gusta ponerlo, porque a los niños les encanta…o los cuentos de Tambor, cuando vuelven del cole al mediodía.

Nunca gustó Ama Rosa, tampoco el consultorio de doña Elena, que cuando decía aquello de «Hija , deja a ese chico que no te conviene, tú eres joven y bonita y no te han de faltar oportunidades», hacía que mi madre se partiera el pecho de risa.  ¡Será cursi la tía esta!, a ver niño vamos a repasar la cuenca del Ebro….Alagón, Cinca, Gállego, y Segre. Por la derecha el Jalón con su querido Jiloca, y los melocotones de la vega.

Pero ¿a quién le importa?. De las noticias, no se hablaba, ¿para qué?

– Son las diez de la noche, conectamos con radio nacional de España. El parte. Quince o veinte minutos de exaltación de los valores nacionales, alguna reseña internacional, en plan que malos son los rusos, y Dwigth Eisenhower, visita nuestro país. Señores radio oyentes, son las diez y cuarto de la noche, bajen el volumen de su receptor, respetarán el decanso de sus vecinos, y comprobarán que la audición radiofónica es perfecta.

¡Niño!, no te alejes mucho, no sacudas a tu primo, no pises el césped….¿cuánto es?. Bueno nosotros nos vamos a coger el tranvía de Pueblo Nuevo a la Plaza Tetuán, que se nos hace tarde y vienen cada hora.

Así se celebraban esos días, esos catorce de abril, y esos dieciocho de julio, año tras año.

Una vez, tras varias de esas sesiones, un camarero, o un empleado, o el dueño del Chile, preguntó…..la primera parte de la pregunta en voz baja, la segunda en voz natural, quizás un poco elevada.

Ustedes celebran el catorce de abril todos los años. ¿son republicanos?. Había que tener cojones para celebrar en la Barcelona de los cincuenta la tal fecha. Pero claro, estaba el dieciocho de julio, y eso tenía al pollo confundido, ¿celebran también el glorioso alzamiento nacional?

Pues no, la cosa no estaba para emociones socio-políticas. La República había condenado a muerte a mi abuelo, y Franco, hizo lo propio. Problemas de ser mando de la Guardia Civil en Barcelona. Salvó el pescuezo de milagro, y aunque perdió su carrera, y tuvo a su familia en el límite de la miseria y la desesperación, pudo sacar humildemente la cabeza gracias a la ayuda de compañeros.

No, por ahí no iban los tiros de la celebración. Nada que agradecer a regímenes políticos que asesinaron a compatriotas, por ideas, por pensar que las cosas deberían ser de esta o aquella manera, tú por cura, tu por rojo, tú por patrón, tú por obrero.

Voy a la plaza Tetuán a coger el tranvía de Pueblo Nuevo, que sino he de bajar hasta el Arco del Triunfo a coger los de Badalona, y con los niños es un incordio. Ya sabes como vienen de llenos.

El Doctor Robert, aún dormía en un almacén olvidado.

La cosa no estaba para tartas, pero sí para besos, que les dábamos a mi abuelo Luis, cuando celebrábamos que  el catorce de abril de 1888, su madre lo trajo al mundo en la lejana Baeza. Se tardaba más de un día de tren en llegar hasta allí, y de hecho no se conseguía con precisión, que la estación era más Linares que Baeza.

Y se repetía la historia tres meses y algo más tarde, cuando celebrábamos que un lejano dieciocho de julio de 1900, en las costas de Ceilán, a bordo de un barco japonés, el Sadu Maru, su madre filipina, dió a luz a la hija de aquel coronel de caballería que volvía de la perdida Filipinas, tras la traición y muerte de Pepito Rizal.

Así que pasados tantos años, que, por favor, nadie me pregunte si soy de derechas, si soy de izquierdas, o si juego de centrocampista. Creo que la profesión de político es, con muy pocas excepciones, la peor forma de desarrollar una vida.

Buenas noches y buena suerte.

El Señor pesquisidor

Andaba esta mañana paseando por el Retiro madrileño, oyendo en mi cacharrito electrónico a Canales y a Callejo, que andaban de cháchara sobre los libros prohibidos, las censuras, y todas esas cosas, que con tanta maestría comentan en su programa de La Brújula de la Escóbula.

En estas, uno de ellos mencionó la figura de los pesquisidores, diciendo literalmente que en la España del XVI había mucho desocupado que se dedicaba a buscar en los libros que aparecían, no solo textos heréticos, sino posibles intenciones ocultas del escritor, que pudieran llevar al Señor Inquisidor.

La historia de tapar las opiniones que el poder ha considerado contrarias a sus intereses, ha continuado hasta nuestros días, adaptando sus formas a las tecnologías disponibles y a las parcelas de poder que se sintieran atacadas.

En el siglo XVI, los grandes poderes eran la iglesia, la monarquía, y la nobleza, que estaban bastante bien imbricados. El pueblo, que estaba, pero no existía, era una simple herramienta en poder de esas fuerzas que dominaban y poseían el estado. (como hoy, vaya)

Es evidente, que la difusión de ideas fuera de control, eran algo tremendamente peligroso, y que debía ser combatido, utilizando a los pesquisidores que buscaron intenciones judaizantes, o que fueran contra la doctrina de la iglesia, o que pudieran socavar el poder de los reyes y la nobleza.

Era esto tan importante, que España se desangró durante siglos, en guerras de religión contra buena parte de Europa, aunque bien habían intereses económicos y de dominación territorial.

Comentaban en esta charla, los listados interminables de textos que se prohibieron completos y los que parcialmente se prohibieron. No voy a entrar en ello, ya que la lista es interminable y llega hasta nuestros días, en aspectos que no nos podemos ni imaginar, y en ámbitos que creemos exentos de estas acciones.

Estos pesquisidores de libros, de ideas, de herejías, eran importantes, no diré que piezas fundamentales, pero importantes para mantener esa estructura de poderes imbricados de iglesia, monarquía, y nobleza.

Claro, que siempre hay poder que preservar, y pesquisidores que contratar o utilizar.

Las formas de difusión de ideas hoy, parecen imparables, teniendo a nuestra disposición los libros, los medios de comunicación, y las redes sociales.

Pero si miramos con cuidado, veremos que los pesquisidores, hoy se han multiplicado en función del nuevo abanico, y actúan uno a uno y por su orden.

Antes el pesquisidor te señalaba, la justicia actuaba,  tu idea no se publicaba, y cuidadín, cuidadín, para la próxima intentona. Ahí se acababa todo, las otras posibilidades no existían, ya que los medios de comunicación eran romances de ciego, el púlpito, los corrales de comedia y la charla del mercado o la taberna, que eran muy controlables y poco daño podían producir.

Hoy, en la llamada sociedad de la información, los pesquisidores pueden estar sentados en el consejo editorial que bloquea un libro «molesto», y si se le escapa, algún pesquisidor, oficial, o no levantará la voz, y actuará la, llamemos, pesquisa oficial. Esta bloqueará la idea, vía educadores,  vía judicial, o vía económica, si alguien se diese por ofendido. Hay versiones más bestias, como, por ejemplo, que el muftí de turno emita una fatwa y vas listo.

Emitir ideas por los medios de comunicación de masas, es imposible cundo sean consideradas por los pesquisidores de las compañías contrarios a sus intereses.

El bloqueo, por tanto  es muy fácil, ya que en general, se posicionan casi todos, a la derecha o a la izquierda, contrarios o a favor de tal o cual creencia religiosa, a favor de unos países u otros, y si alguno de estos medios, por lo que sea, molesta demasiado al poder, se elimina, y a otra cosa.

Ejemplos los hay en España, y en el mundo que nos rodea, tantos tantos, que se tornan incontables, (ved el informe de la profesión periodística 2013 de la asociación de la prensa de Madrid), y si queréis analizar y descubrir cuales han desaparecido por inútiles, y cuántos por no ser «convenientes», pues hacedlo.

Por fín, las redes sociales, en las que hay un pesquisidor casi detrás de cada uno de los mensajes que se cruzan los participantes. Los de Caralibro, los de Silbador, controlarán la conveniencia de nuestros mensajes, de nuestras ideas, y las forzarán a ir por el camino que sea considerado adecuado y correcto por el poder.

Jamás a estas plataformas se les ocurrirá ser la vía de transmisión de la transgresión, o de la idea revolucionaria. Se juegan demasiado.

¡Ah! y si se escapa algo, tenemos a los pesquisidores de las policías, los centros de espionaje (inteligencia les llaman), para asegurarse que nada se filtra, o casi nada.

Como colofón, diremos, que al final, como siempre, lo que se nos niega es el conocimiento apócrifo, la realidad de lo que ocurre a  nuestro alrededor, en definitiva aquello que de verdad nos pueda hacer libres. Esa verdad, ese conocimiento, ha estado siempre en las bibliotecas de los reyes, en las escribanías de los conventos y en los palacios de la nobleza. Hoy, en sus correspondientes.

Buenas noches y buena suerte.