Doctor Professor Sir Stephen Hawking

Me dice la Wilkipedia que Stephen Hawking nos ha dejado, y cómo no, en su nota nos adjunta una extensa biografía con el listado de los premios y honores recibidos durante su vida académica, en el que no falta nada a excepción de un premio Nobel, como Dios manda, lo que dice muy poco de la institución sueca, y de las academias que deciden a quién otorgárselo. Pero eso es algo con lo que deben lidiar en esas tierras del Norte, que a mí se me da una higa esa institución fatua y anquilosada como pocas al socaire de la imagen que me han transmitido .

Como no soy Wilkipedia, ni siquiera la British Enciclopedia, no voy a entrar en los temas biográficos, ni siquiera en los científicos, que siendo honesto, me cuesta entender entre mucho y muchísimo, a pesar de los esfuerzos de divulgación realizados por el Dr. Hawking, (por cierto, y perdiendo una K, su apellido significa Rey Halcón, lo que cuadra perfectamente con su visión del Cosmos).

Dejando a un lado su discapacidad física, siempre he admirado de esta persona su capacidad intelectual y su sentido del humor, por otra parte imprescindible a la hora de tratar los temas en los que era especialista con el cúmulo de ignorantes que a buen seguro se acercaron al profesor, en busca de un titular epatante que hiciese vender muchos periódicos, o produjese muchos clicks, que todo es dinero.

A ese respecto, la cantidad de titulares catastrofistas que se le han atribuido es enorme: que dentro de cien años este mundo se habrá ido al garete con la Humanidad en primera fila, que si para sobrevivir la especie necesitamos escapar a otros mundos, que en cualquier momento un cataclismo, que hay vida en el universo, (nada nuevo), pero que el encontrar una forma de vida inteligente es muy difícil, ya que ese tipo de vida tiende a la autodestrucción, que si existiese ya se habría puesto en contacto con nosotros, y así, “ad nauseam”, que la venta de titulares es muy voraz.

Honestamente, todo esto más parece parte de un espectáculo mediático más que el fruto de la reflexión de una mente privilegiada como la suya, y desgraciadamente, el conocer realmente lo que su aportación a la ciencia ha significado, me temo está fuera de mi alcance, que eso de la divulgación científica, acaba, salvo excepciones magníficas, en series de televisión para la 2, a la hora de la siesta.

Quiero decir, que el mensaje de este Rey Halcón de nuestro Universo, no ha sido realmente comprendido por la humanidad, de la misma forma que al definir sus creencias religiosas, la Wilkipedia lo alivie con un “ateo”, sin matizar si lo que quiere decir es que no está adscrito a ninguna religión, o que ninguno de los dioses que se nos ofrecen es el suyo, o lo que es peor, confunden el no saber cómo diantres funciona esto de las deidades (agnosticismo, es decir falta de conocimiento), con el hecho de ser ateo.

Que para un científico, la falta de una demostración concluyente, deja a las cosas, las que sean, en pura hipótesis.

Quiero, desde estas humildes páginas, agradecer a Sir Stephen su trabajo, y hasta donde llega mi conocimiento de su figura, a su coraje frente al problema físico que le atenazó durante cincuenta años.

De los titulares descontextualizados que han llegado hasta mí, quiero destacar y comentar algunos, como el que las sociedades inteligentes tienden a la autodestrucción.

Y es que me recuerda a lo que dice no sé quién, que el problema de la inteligencia es que su cantidad permanece constante, por mucho que aumente la población.

No sé a quién ni cuando diría la tal cosa Sir Stephen, pero me temo que me resulta cómodo comulgar con la tal afirmación, siempre desde el punto de vista antropocéntrico desde el que los humanos inteligentes nos movemos con tanta fluidez, (aparente). Y es que la sensación de que la inteligencia produce, como el sueño de la razón, monstruos, es algo que se nos ofrece día a día en cualquier entorno en el que nos movamos.

O quizás sea que uno confunde la inteligencia con la picaresca, y ese ya es otro cantar, que como siempre, a la hora de matizar las ideas con palabras acabamos cayendo en la imprecisión. Si ese es el caso, posiblemente lleve razón “il fu”, que la inteligencia supuesta de nuestra especie, en términos generales no ha sido utilizada más que para crear desigualdades entre los miembros de este club que llamamos Humanidad, y de paso hacer que la vida, en el planeta que nos sustenta, sea cada vez más difícil para nosotros y para aquellas especies más próximas a nosotros.

Ignoro si en la cosmovisión del Profesor Hawking, el hecho de que haya microorganismos únicamente en este o aquel corpúsculo del Cosmos, significa que hubo antes una llamemos especie inteligente. No lo sé, y tampoco sé muy bien, por mucho que use la palabra el significado de inteligencia, ya que cada vez que me acerco al concepto, más procesos químicos desconocidos para mí, se me cruzan en el camino.

Cuando me hablan de seres inteligentes, desgraciadamente entiendo poco el concepto, ya que sin un fin determinado que conseguir soy incapaz de valorar las posibilidades de redireccionar que pueda tener un organismo, por muy complejo que se nos presente.

Así, que soy capaz de pensar en la inteligencia bacteriana, de la misma forma que en la inteligencia de un mamífero superior, y claro, en el concepto antropocéntrico del ser humano. Pero del habitante de las galaxias me cuesta encuadrar sus características en una representación que pueda ser inteligible.

Intentaré revisar, a ver hasta donde llego, algunos de los trabajos más sencillos y asequibles del Profesor Hawking, para intentar comprender su mensaje, su concepto del tiempo, su concepto del Cosmos, de las colonizaciones de otros mundos, a pesar del manido dicho que reza más o menos: “hay muchos mundos pero todos están en este”, y como buen sabio que ha sido, intentar aprender dentro de la extensión de su obra algo que me acerque un poco más al conocimiento.

Que descanse en paz

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