El Nobel

Me llama mi amigo el sueco muy preocupado porque no habla bien el catalán, cosa que en el fondo me sorprende, que puestos a hablar lenguas poco comunes la suya es de las que menos se habla en el mundo, y se me hace difícil comprender su interés por otra minoritaria. Pero qué le vamos a hacer.

Claro que la cosa va por otros derroteros, y es que mi amigo el sueco, no da puntada sin hilo, que parece un personaje de esos de Camila Läckberg, y cuando demuestra interés por algo, hay que buscar al asesino por algún sitio, y eso que en Suecia no usan mayordomos.

Lo entiendo, y es que no se atreven a darle el Nobel de la paz a Tito Trump, que se les viene el prestigio por los suelos, bueno no, se les va al sótano, que de tanto dar el tal premio a presidentes del Imperio, uno tras otro, tienen que buscar políticos huidos de la justicia de su país, o lo que se ha venido en llamar en círculos nacionalistas “Los Puchis”.

Y mi amigo el sueco, que como digo, anda nervioso el hombre, quiere convencer al tal “Puchi”, de que, por favor, por mucho que se ponga pesado el Times, decline su candidatura al Nobel de la Paz.

Que todo el mundo sabe que esos del Time le tienen tirria a Tito Trump, y cualquier cosa les vale para que no le den el premio Nobel al prócer del Imperio, y eso que es más blanco que Obama, y más chulo, y más de todo.

Claro, piensa mi amigo el sueco que al Puchi, solo se le puede convencer en catalán, que no quiere hablar en nada más que eso, y ahí me ves intentando decirle al pobre hombre, que no, que puede hablarle hasta en inglés de ese que tiene acento de la Garrotxa, (hay que ser nacionalista hasta en el acento al hablar inglés), que lo que no puede es decir ni buenos días, que no puede alabar la sangría, la tortilla española, ni el cocido madrileño, aunque todos sean inventos catalanes. Por lo demás el hombre es muy razonable dentro de su estrecho campo de visión, que el flequillo no le deja tener la amplitud de miras que le pide su corazón.

Pero mi amigo está muy preocupado, que últimamente, dejando a un lado la lista de premiados, me recuerda que ese premio de la paz, quedo claramente reflejado en el testamento de Alfred Nobel, donde dice, según el Espasa:

-Se concederá a la persona que haya trabajado más y mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes, y para la celebración y promoción de congresos por la paz.

Justo lo de Carter, Obama, Anwar al-Sadat, Kissinger, Arafat, Isaac Rabin, Menahem Begin, Simon Peres……y lo del Puchi, claro.¡Buuf!. ¡Vaya lista!

Pero me dice que lo deciden los noruegos, que ahí los suecos pintan poco, y se me queda tan pancho el hombre.

En cualquier caso como tienen aún reciente el caso de la birmana Aung San Suu Kyi, que parecía tan buena chica cuando andaba presa en casa, y que les sale ahora con un posible genocidio de la etnia Rohinyia, están pensando que como se les cuele el Puchi, lo mismo la lía cortando cabezas charnegas, una vez premiado. Y es que la globalización es muy mala, que se sabe todo, que las noticias falsas lo cubren todo. ¡Puaaafff!.

Yo le digo a mi amigo el sueco, que deberían echar mano de grupos de esos desfavorecidos de los que tantos hay en el mundo, y que soltaran el milloncejo de pavos al barrio más pobre de…..y busca ahí el país más pobre que puedas encontrar.

Proyectos para mejorar la vida de esas gentes, no habrán de faltar, incluso proyectos gestionados por gente honesta que realmente conoce los problemas que han conducido a la degradación humana a ese colectivo.

Si, ya sé que la cosa no funciona así, que queda mucho más chulo dárselo al Koffi Anan de turno, o al Presidente del Imperio, o a esas agencias de Naciones Unidas, es decir a gentes a las que el millón de reales de a ocho se les pierde en el viaje a recoger el premio.

Y sí, también sé que el representante del gueto de Katmandú, de Puerto Príncipe, Jartrum, no da nada bien en la tele, que no se pueden poner un frac, que prefieren que con ese dinero coman unos cuantos de los suyos, o el vuelo a Estocolmo, o el desayuno en el Grand Hotel o en las cenas de gala.

Puchi daría muy bien con su frac, su lacito amarillo en la solapa, su estelada cruzando el pecho, y departiendo en su inglés con acento de La Garrotxa, con el boliviano que a lo mejor ganó el de literatura.

Buena idea la de los del Time, muy buena, que es una patada en el culo de Tito Trump, y como le quite el premio nuestro Puchi, los indepes se han ganado un enemigo de por vida. ¡Qué cosas!. Y es que a Trump no le gustó nada que AT&T comprara Time Warner.

¡Puchi, amigo, ten cuidado, que las hostias van por otro lado, y te pueden salpicar!.

Por lo demás, nada nuevo a este lado del Pecos, las cosas siguen tranquilas desde que no veo los telediarios, ¡ y eso que me dicen que doña Rosa los ha puesto finos y que informan con ecuanimidad!.

Lo celebro, pero yo, ni el tiempo ya veo, que seguro que los hosteleros del norte español tienen un lobby para que nos digan al resto que no llueve casi nunca por aquellos pagos.

Así que aguantaré la risa, que me encantará que al Puchi le den el Nobel de la Paz, y que el resto de los españoles hagamos como hicimos con Echegaray, que al final lo que quedó es que nos quejamos de que se lo dieran.

Pecado nacional la envidia, y es que realmente lo que me apetece es que los del Karolinska se tienten la ropa y que Francis Mojica, ese microbiólogo alicantino (Paisos catalans en algún sueño de imbéciles, al fin y al cabo), consiga lo que se merece, el más alto galardón a su ciencia al que se puede aspirar.

Con su pan se lo coman

 

 

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