El pensamiento independiente

La gran tentación hoy es ponerse a pensar en cosas de esas relacionadas con el tema de la mujer trabajadora, y demás, pero como creo que en demasiadas ocasiones ya manifesté mi posición y esta no ha cambiado, dejaré hoy al coro de los grillos su espacio, que mi respeto, mi admiración sobre el papel de la mujer lo tengo claro, y además bien demostrado con hechos, ya que cuando tuve la ocasión, en la empresa que dirigí, siempre hubo igual número de mujeres que de hombres, mis dos colaboradores más cercanos, fueron mujeres, y los salarios de cualquier persona en la compañía siempre fue determinado por el puesto a cubrir, independientemente de quien lo cubriese, y esto ya pasaba en mi entorno hace más de treinta años.

Así, que pasaré del tema, y me centraré en el comentario que un amigo me ha hecho llegar con una de esas frases de calendario Myrga, de los de toda la vida, que te daban la frase del día, el santoral, y quedaba sitio para lo de “reunión de consejo a las doce”.

La tal frase, atribuída a Anatole France, dice algo así como que “la independencia del pensamiento es la más orgullosa de las aristocracias”.

Total nada, que la tal frase nos deja a todos a los pies de los caballos, que no conozco a ningún aristócrata, o si lo conozco, no se me ha mostrado aún, que eso de la independencia de pensamiento no logro encontrarla en estado puro.

Que desde luego, a veces nos creemos que pensamos de forma independiente, pues sí, pero nada más lejos de la realidad, que el único que he pillado en la literatura podría ser el buen salvaje de Rousseau, antes de integrarse en la sociedad, ya que en el momento de hacerlo, su pensamiento dejó de ser suyo, ya que según creo recibió la contaminación de la sociedad, aplicando a los retos y propuestas que iba recibiendo, en principio sus normas luego con el paso del tiempo las cosas se fueron haciendo más dependientes.

No creo que exista en las sociedades humanas el pensamiento independiente, ya que la formación del pensamiento depende de nuestro entorno, y de nuestra necesidad de desarrollarnos dentro de una sociedad estructurada.

Cosa diferente es el poder escoger, frente a un dilema, el esquema que consideremos más adecuado, de entre los que se nos ofrecen, o que la opinión que demos ante este o aquel tema sea influenciado, o incluso dirigido por este o aquel elemento de respuesta que la sociedad haya puesto a nuestro alcance.

El ser sin influencias, no existe, no puede hacerlo, ni siquiera Kaspar Hauser, siempre hay un entorno al que adaptarse para sobrevivir, y es ese entorno que te influencia, te dirige, y por supuesto te arrebata cualquier atisbo de independencia.

Hoy en día, desde luego, la independencia de pensamiento se ha puesto por las nubes, parece que el mundo occidental definitivamente ha tirado la toalla, se ha rendido.

Porque ya la cuestión, directamente es descubrir cómo quién piensas, no cabiendo la primera persona en la respuesta, y lo que es peor, cada vez son menos las opciones a disposición, que el mundo es de derechas o de izquierdas, que eres capitalista o anticapitalista, que eres seguidor de no sé quién en el puñetero “silbador” o en el tal “caralibro”, y desde luego, pienses los que pienses, sigas a quien sigas, creas lo que creas, todo habrá sido debido a que la campaña de márketing de este o de aquel habrá conseguido venderte su producto.

Y eso es algo que viene desde la más tierna infancia, que educar no es más que evitar que surja el pensamiento independiente, evitar la situación del buen salvaje, que va construyendo sus esquemas simplemente con su experiencia al interactuar con un entorno sin otro pensamiento, solo con reacciones directas de la naturaleza a sus acciones.

La creación, pues del pensamiento en sociedad, es desde mi punto de vista, lo que evita, en el límite, por supuesto, que cada ser humano vaya creando una opinión o una forma de actuar que le sea propia y sin influencias externas.

La exagerada publicidad que se da hoy en día a las pocas corrientes de opinión, que son interesantes para los poderes económicos que rigen el mundo, están creando nos estereotipos frente a los cuales, la rebelión se hace muy difícil, ya que detrás de cada uno de ellos, el que sea, hay formado un, llamemos nicho de mercado, en donde grupos ideológicos están pescando. Y que nadie se olvide de que un golpe de click vale dinero, mucho dinero, hace muy cómodo el ejercicio del poder, y la capacidad de discernimiento, es cada vez más limitada.

Ya ni siquiera el mundo de la “boutade”, el del esperpento, está libre de ser independiente, porque entre otras cosas, no debemos olvidar que nuestra supervivencia, también depende del grupo de pensamiento al que nos acerquemos.

Y quizás en ese campo, queden aún resquicios de independencia, aunque hayan sufrido las manipulaciones que nuestro desarrollo vital en sociedad conlleva.

Bien dice Anatole France que en la independencia de pensamiento, está la verdadera aristocracia, que no debemos olvidar su significado “gobierno de unos pocos”, y ciertamente son esos pocos los que deben preservar la situación en la que la libertad de pensamiento, o mejor la creación de pensamiento independiente sea algo utópico.

Seguiremos pues como miembros de nuestro rebaño, abrevando en los mismos pozos y hozando en los mismos pesebres intelectuales, que cada vez son menos, que cada vez son más grandes, que cada vez les apoyan más “me gusta”, o lo que es aún peor, más puñitos con el pulgar hacia arriba.

Estas cosas me deprimen, pero me temo que sin ser entreguista, debo reconocer que es lo que hay, que no sé si me atrevo a preguntar a la Wilkipedia, o a san Google bendito, que me diga qué coño es eso del pensamiento independiente, que a lo mejor le da al sistema un “paralis”, y me juzgan por terrorista.

Con su pan se lo coman

 

3 comentarios sobre “El pensamiento independiente”

  1. Mira maja, ni has revisado mis artículos, ni has leído una sola palabra, y si lo has hecho no te has enterado de nada. Si mis escritos no aparecen en los rankings de google, me importa muy poco, y si repito algún tema, o todos es cosa mía, y nadie te ha pedido consejo. Así, que por favor deja de molestar y trata de venderle a otro tu herramienta oxidada. Un besote

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