El primito de Badostain

Que es lo que decía mi abuelo:
-Se me ha plantado en casa el cabrón de Pepe, mi primito de Badostain.
Como todo el mundo sabe Badostain es el pueblo ese del que nadie se acuerda, donde vive esa rama de la familia que tampoco nadie sabe si es por parte de él o de ella, pero el primito, el cabrón de Pepe, apelando al sentimiento de tribu, al sentimiento familiar, se te planta a destiempo en casa, y suerte tienes que no te venga con la prole, que los hay de todo tipo.
Y es que el cabrón de Pepe es muy cariñoso, que de pronto se ha acordado de tí, y le ha dado la ñoña, que el hombre necesitaba verte para expresarte el cariño que lleva dentro, unos abrazos tribales son los que necesitaba darte, ¡la murga es lo que va a resultar la tal expresión de cariño!.
Y es que, querido primo, tenía que hacer unas gestiones en Madrid, y me dije, ¡que no se entere que he ido a Madrid, y no me he alojado en su casa! ¡Que me retira el saludo!.
El saludo, el saludo te lo voy a retirar en cuanto te vea, pero luego se te ablandan las carnes, y ya se sabe, por la caridad entra la tiña, y el cabrón de Pepe, tu primito de Badostain está infectado hasta las cachas.
Lo malo del asunto, es que con el tema del cariño tribal, no sabes cuando va a acabar la visita, que ya se sabe, estas cosas de los trámites son muy lentas, y claro ya que estoy aquí….
Pues eso, ya que estoy aquí, te dice el primito de Badostain, que le enseñes la ciudad, que la última vez que se le ocurrió pisar la Villa y Corte, no fue cosa suya, que cosa de la mili, y claro, no es lo mismo.
¡Querido primo!, te dice el de Badostain, que alegría estar contigo, y digo yo, que ya que estoy aquí, nunca he estado en ese restaurante que sale por la tele, y tiene tres estrellitas Michelin. Podemos ir todos, y seguro que será inolvidable.
Pues sí, inolvidable, que voy a tener que hipotecar el piso, para eso de la factura del tres estrellitas, pero todo sea por el primito de Badostain.
Además, el primito de Badostain, que tanto te quiere, te sirve de asesor inmobiliario, asesor de inversiones, asesor matrimonial, y por supuesto auditor interno, que ha venido a ayudar.
¡Primo!, te dice el de Badostain, ¡pero que piso más pequeño tienes!, y la habitación que nos has dejado, además es muy ruidosa. Creo que tendrías que;
-Cambiar de casa
-Cambiar esta cama
-Tener el baño dentro de la habitación
-La tele que tienes en la habitación es muy pequeña
-Pero, ¿cómo puedes aguantar a tus vecinos?, son muy zafios, y además no saludan con respeto
En Badostain las casas son mucho mejores, y ya sabes que nosostrooossss.
Tú estás con ganas de cometer un primicidio, que le has dejado tu cuarto, que estás durmiendo en el sofá de tu despacho, y la parienta se ha ido a casa de su madre, que definitivamente, se veía venir la cosa, y no ha querido…en fin, no ha querido.
Primoooo, llévame a eso del Rey León que en Badostain no nos llegan los musicales.
Primoooo, que necesito que me dejes el coche, que es queeeee.
Primoooo, deberías cambiar el coche, este está muy anticuado, y en Badostain vale, pero aquíiiii.
Y como buen auditor, te controla la dieta, te pregunta por tu vida sexual, y desde luego te aconseja en lo relativo a técnica, frecuencia, número de hijos.
Y la pintura del salón…chiicooo, que tú tenías mucho mejor gusto, que me lo dijeron hace mucho tiempo.
-Pues no sé, pero creo que esos fondos donde tienes el ahorro para cuando te jubiles, no es muy rentable, y además por lo que me dices, las comisiones que te cargan. Deberías arreglarlo.
Las cosas siguen inexorables, que el trámite del primito de Badostain no se acaban de perfilar, que esto parece el homenaje a Mariano José de Larra.
Primoooo, llévame de compras por Serrano….Primoooo, que pagues tú, que tengo la tarjeta bloqueada, que no se qué ha hecho tu prima y que no te preocupes que te lo mando en cuanto llegue a Badostain.
Y eso a las dos semanas de trámite empieza a preocuparte seriamente, que no sabes cómo acabará la historia, y es que se acerca peligrosamente el día de tus vacaciones en el crucerito de Pullmantur, y el primo de Badostain que no se mueve.
Primo es que tengo las vacaciones pagadas, y empiezan…
-No te preocupes, que yo me quedo y te cuido la casa. Me llenas la nevera, me dejas algo de dinero, que la parienta no sé qué hizo con mi tarjeta, y te ahorras un disgusto con los ladrones.
Menos mal que tengo un primo –piensas-, que si no, no sé que iba a pasar mientras estaba de crucerito Pullmantur por las Baleares.
Y llega un momento, que curiosamente coincide con el aviso del banco de que tienes un notable descubierto, que las tarjetas se te han fundido, que el presidente de la comunidad te empieza a preguntar si tu primo de Badostain lo ha enviado AirBnB, tu mujer está considerando seriamente lo de quedarse para siempre en casa de su madre, tu primo, el de Badostain, te suelta aquello de:
-Primoooo que me saques el billete de vuelta que me vuelvo a Badostain, que esto no es vida, que no sé cómo sobrevives aquí. Es que los de ciudad sois muy vuestros.
Pero bueno, enemigo que huye, puente de plata, le sacas el billete, lo llevas a Chamartín, te aseguras que el tren se lo lleva, y que no para en los próximos doscientos kilómetros, por lo menos. Y el cuento se acabó, crees tú, ¡pardalet!
Y es que a los tres días, en pleno proceso de recuperación, te llama tu tío, sí el de Badostain.
-Sobrinoooo, que me dice tu primo que tu vida en Madrid es un desastre, que comes fatal, que vives en un armario, que no te llega el sueldo, que tienes el coche hecho un cascajo, que no sabe qué haces allí perdiendo la vida y la salud.
-Vente pa Badostain hombre, que el Fulgencio se ha muerto, y los herederos necesitan vender la casa, y a ti te hacen un precio, como los de Madrid, para que no notes la diferencia, que aquí todos te queremos.
-Y mientras te arreglan la casa, te puedes quedar en el hotelito con encanto de las afueras de Badostain, que me han dicho que es muy mono.
Menos mal que hoy la tecnología permite bloquear teléfonos.
Con su pan se lo coman

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