Encasillamientos, prejuicios, y otras formas acomodaticias

Parece que si tu tribu no te clasifica, no te encuadra, no te sitúa, siempre con el ánimo de luego archivarte, no anda tranquila. Las cosas  son así, que una vez clasificada una persona, ya puedes dejar a tu cerebro con la tranquilidad de no analizar ninguna de las actitudes, de las reacciones, de los deseos del miembro de la tribu que en ese momento pase por ahí..

Todo es así más fácil, que a Pepe no le vamos a invitar al partido de fútbol, que es de otro equipo, que a ese no le puede gustar Puccini, ¡mira qué pintas tiene!, que ese es de ACDC, seguro.

Y así prejuicio tras prejuicio vamos navegando por las sendas del archivo donde tenemos todas las visiones lineales que hemos ido almacenando de este o de aquél miembro de nuestra tribu. Y es un gran error debido a la pereza mental que caracteriza a los seres humanos, que se nos olvida cuan poliédricos somos los seres humanos, y qué difícil es conocer a alguien, por muy cercano que nos parezca, por muchos años en los que hayamos compartido vida y vivencias.

Pero nosotros a lo nuestro, que a Pepe no le invito yo al palco de Bernabeu, que no, que es del Barça, que no le va a gustar y además a lo mejor se me cabrea.

Pero a lo mejor no te has dado cuenta, que lo que le apetece a Pepe es un buen partido de fútbol, por encima de colores, y que si hay algo que de verdad le pone, son los canapés de la zona VIP, y que si le insistes lo mismo, por un amigo, grita lo da ¡Hala Madrid! de corazón, que la gamba con gabardina la hacen aquí como en ningún sitio.

Me encanta a veces ver las consecuencias de ciertos actos míos en la clasificación posterior que se me hace, es realmente divertido ver como de golpe, por un comentario, una actitud, o una opinión determinada, uno pasa a ser un Yayo/flauta de golpe, o lo que es peor, un pijo irrecuperable, miembro, seguro, destacado de la derechona más reaccionaria que pulula por las cloacas de la política.

Y es que no puede ser, que a mí me gusta aplaudir al Madrit, si juega bien, y silbar al Barça si lo hace mal. De la misma forma si los Peperos presuntamente andan metiendo mano en bolsillo ajeno, en todas y cada una de sus frmas, estaré cabreado, y si aciertan en una medida pública legislando lo que a la mayoría de la gente de este país le produzca beneficios, les aplaudiré.

La cosa va, como diría Simeone, “partido a partido!, por favor, no seamos simples, ni por un momento, que el encasillamiento del prójimo, por aquello de la pereza mental, es no solo muy injusto, sino poco productivo.

Pero, en fin, la vida es así, los convencionalismos que nos marcamos, y que nos hacen creer que las cosas son más llevaderas con la carga de los prejuicios, con el añadido de qué nos han dicho cómo debemos reaccionar al elemento que caiga dentro del casillero correspondiente, a poco que nos muestre una patita.

Por ejemplo, estoy ya cansado de que cada vez que se mencione al colectivo de los “catalanes”, se añada el  “problema catalán”,  o lindezas parecidas, cuando los problemas de mi tierra no están provocados por los catalanes, sino por una especie adscrita al género catalán, “Catalán independentista”. De la misma forma que decir por mor de la banda asesina ETA que lo de los vascos…Será de aquellos vascos asesinos, una exigua minoría, que podrían dar otra especie “Vasco Etarra”, en contraposición con el Vasco trabajador, el Vasco leal, el Catalán universal…y así “ad nausaeam”.

Así, que, por favor, si me pongo corbata, no soy un carcamal digno de extinción, si mantengo que en una sociedad democrática como quisiera que fuese la mía, el respeto a las leyes es fundamental, no soy un fascista irredimible.

Ni siquiera soy feminista o machista por dejar pasar a una señora delante en una puerta, lo mismo lo hago con un señor, y si el hecho de quitar el sexo a un ser humano y aplicar una lógica natural a mi interacción con él no me transforma en una u otra cosa.

Creo que frente al afán clasificatorio de nuestro entorno, quizás lo más divertido es actuar de forma diferente a la que el encasillamiento nos recomienda, y ¡a la mierda, como diría mi amigo Miguelito.

Así, que pediré limosna vestido de forma impecable con mi mejor tuxedo, o me dejaré coleta y diré que el liberalismo económico sin reglas es la solución para el desarrollo de la sociedad, ¡y que decida el mercado!.

En definitiva, de lo que se trata hoy es dejar claro que me molestan los encasillamientos, los archivos, los estereotipos, y desgraciadamente están tan extendidos, que me temo yo también los uso, y de forma continuada.

Me llevo por ello chascos monumentales, pierdo ocasiones de enriquecer mi conocimiento ya que el esquema del prejuicio me impide en demasiadas ocasiones descubrir los matices que el ser humano que tengo delante me puede ofrecer. ¡Si ya sé lo que me va a decir!¡Si este es un…..! en los puntos se pone el nombre del estereotipo, y a otra cosa.

Como no me gusta el Cava, debo ser anticatalanista, o afrancesado por el origen de la burbuja que me mola, pero es que el Txacolí, y los blancos con verdejo, tampoco me ponen. No sé, quizás sea islamista, que me gustan las baclavas y el algodón egipcio, o un anticuado porque no cojo las aerolíneas de bajo coste.

Nos falta preocuparnos más por el ser humano que tenemos al lado, que son todos, y es que la castración mental que llega de nuestro entorno es demasiado fuerte, como fuerte es el miedo a ser expulsado de la tribu, por que no cuadre nuestra forma de ser con los prejuicios establecidos a saber por quien en el grupo.

Intentaré seguir adelante mejorando esa parte fundamental de mi personalidad, muy descuidada por otra parte, que no debo querer para los demás lo que de mi detesto.

Hasta luego Lucas

 

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