La noche de Reyes

Llegan los Reyes Magos, quizás solo Magos para aquellos que sienten en lo más profundo de su alma los cantos republicanos, porque lo de que llegan los Presidents Magos de la República, no sé, no parece muy de recibo.

Y es que uno que me conozco, y que se ha largado a comer patatas fritas con mejillones a los pies del Manneken Pis, no me da que se anime a intentar sentarse en la cabalgata de hoy o de mañana, según el tiempo y el permiso de la autoridad competente.

Además, tal y como están las cosas, lo mismo me lo suben a la carroza de las Drag Queens, a la del colectivo de homosexuales, o más probablemente al de políticos presos, y entonces el lío ya no sé si sería comestible.

A mi pobre Puchi, que ya tiene bastante con eso de comer patatas fritas con mejillones todos los días y a beber esas cervezas cabezonas que se meten los belgas, solo le falta que le sienten al lado a Oriol, que se siente también President, pacifismo religioso mediante, que se me parece un nuevo Gandhi alimentado con butifarras del Ampurdán y chuletas de cerdo ilerdense, y es que Presidents no hay más que uno, y a ti te encontré en la calle.

Del tercer President Mago, de la República no se habla, que los negros que recogen flores en el Maresme, o siegan los greenes del Golf Vallromana aún no tienen ese pedigrí que hace sientas la “seba” como un “Recasens” cualquiera.

¿Pero, a quién le importa?, que eso de tres Presidents será cosa de los españolistas fachas, que en la dolça Catalunya patria del meu cor, hacemos las cosas como nos sale de los cojones, ¡solo nos faltaría que viniesen de Madrit (ens roba) a decirnos cuantos Presidents tenemos que mandar a la cabalgata, ¡que todo es por los “nens”!.

No sé si podré ir a la Cabalgata, que estoy mareado con tanta historia, que aquí va a llover y la hacemos antes, que allí los colectivos que no creen en los tales Magos quieren liarla parda, vamos, apropiarse de ese desfile que tiene mucho de Priscilla reina del desierto, y así nos enteraremos que hay colectivos a los que la sociedad malsana en la que vivimos margina con toda la saña que puede, y es que alterar a las pedorricas de misa de una, rosario y novena los primeros viernes de mes, es divertido pero no gusta al “establishment”, que ya cedió en lo del día del orgullo gay .

Siempre puedo grabarla en mi televisor inteligente, y luego, como con el concierto de Año Nuevo, o como con el documental de la 2, que me habla de la influencia de Schopenhauer en el desarrollo del concepto de inmortalidad en el ámbito del cangrejo de río americano, dejarlo para mejor ocasión, que aunque no vaya, van mis nietos y me hacen la narración completa del evento.

Veremos que nos trae la cuesta de enero, que no se sí por eso de que el Parlament se ha de constituir deprisita deprisita, o por la soledad que acompaña al poder, José María Pou se nos pone en plan Capitán Acab, gobernando su Pequod de Nantucket, tras la obsesión de la ballena blanca que habrá de llevarlo a la tumba y a la inmortalidad.

Y es que no sé, con esas cosas de las subvenciones a la cultura que dan desde los partidos políticos, uno siempre anda buscándole tres pies al gato, que se ve hasta a la buena de Doña Inés Arrimadas en el papel de Queequeeg (Cuicui para los amigos).

A lo mejor todo va con segundas, que uno se creía que los tiros iban por la calle Mayor, pero la verdad es que andan por los barrios, y el patio, que no se nos mueve de su sitio, anda revuelto, muy revuelto, que con una Terra Baixa bien hecha, ya me hubiese valido.

Que imaginen ustedes que Acab es el Puchi, la ballena, la independencia, la novela, el pruces, y el Pequod, nuestra dolça Catalunya Patria del meu cor. ¡Guau!, alegorías y simbolismos que ni el Código da Vinci. Y no olvidar que Acab muere, el Pequod se hunde, la obra se hace inmortal, y la Ballena queda herida pero aún colea…

Ya veremos entonces qué es lo que al final deciden traerme los Magos, sean monárquicos o republicanos, sean homo o hetero, Drag Queens o legionarios de esos a los que el ejército quiere poner a dieta, porque con el 0,25 de la Icadita Doña Fátima, no sé cómo voy a pagar lo de Telefónica, lo de Iberdrola, lo del Gas, la tarjeta barcelonesa de transportes, la gasolina que está por las nubes, y el precio del caviar, que aunque sea aranés apechusca de veras.

Yo de natural soy poco pedigüeño, que lo que me gustaría es que me trajesen los posibles del gallegazo Don Amancio, pero me temo que no va a ser el caso, así, que lo mejor será que en mi carta me centre en aquello que satisfaga las necesidades del espíritu y quedo como un ángel, aunque me temo que tampoco en las cosas del espíritu está el mercado en condiciones.

Así que haré caso a los cuentos sufíes y esperaré que no se me concedan los deseos, y procuraré quitarme de encima todas mis camisas a ver si es verdad que eso da la felicidad absoluta. Un poquito de Chick Corea, en uno de esos conciertos que nos contaba el malogrado Cifu, quizás sea suficiente, que uno está ya muy mayor para tanto farolillo.

Seguiré pues a lo mío, que como no hago más que decir que esto no se mueve ni para atrás me centraré en disfrutar del plato que está puesto en la mesa antes de que el señor Montoro venga a cargarme los diezmos multiplicados por cuatro y deje mi cosecha como unos zorros.

Preparen pues su carta con cuidado, que no saben ustedes en qué manos va a caer el mensaje de sus anhelos, y como se me descuiden cae en tierra enemiga y les apuntan a ustedes en cualquier lista negra de esas que al final les acaba costando la subvención o cuatro puntitos vitales en la oposición a conserje del ICS. Los caminos del nepotismo son inescrutables.

Con su pan se lo coman

 

 

 

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