L’Emigrant

Qué frío hace, y decir eso a lomos de un radiador y el café del desayuno humeando a mano derecha es muy fácil y cómodo.

Te descuidas y ya en las tapias del jardín del convento no quedan grados, que se han ido todos, (nunca mejor dicho) con viento fresco a buscar latitudes más sureñas, donde de hecho los grados esos no los necesitan.

Esas son las migraciones del Norte al Sur, que parece que lo único que mandamos los euroblancos hacia las tierras calientes son los grados de temperatura que no nos sobran, pero en nuestra increíble generosidad dejamos fronteras abiertas para que emigren.

Es la ósmosis, que la membrana solo deja pasar en un sentido lo que interesa, que se queda el soluto y suelta el disolvente, entre dos soluciones de concentraciones diferentes.

Asi que no dejamos que pasen los seres humanos, que son el soluto, y dejamos que los entes etéreos vayan libremente.

Veía hoy en la radio (mi imaginación es fantástica en ese sentido) como un coche cargado de solutos intentaban romper la membrana por tierras del sur de nuestra España.

Han pasado, dicen una cincuentena de solutos, y lo que es peor, han roto la membrana osmótica, que ahora que no tenemos gobierno, veremos quién libera los fondos para la reparación.

Es tremendo. Me dicen que el bueno de Marlasca anda de los nervios, que entre los desplazamientos de las fuerzas del orden público a la Dolça Catalunya patria del meu cor, quand de tu s’allunya d’enyorança es mor….y las reparaciones en el muro berlinés de Ceuta, no cuadra el déficit de la Unión Europea, ese que dicen tiene que cumplir el gobierno español. (El que no existe).

Pero eso es lo de menos, que el presupuesto de Don Marlasquita me trae al pairo, lo que ya no me trae más que cabreos, es ver que la cançó de L’Emigrant, ablanda los corazones osmóticos cuando recordamos los euroblancos que debíamos abandonar nuestra patria del cor, por tantas y tantas causas, ninguna relacionada directamente con actos individuales, todas con actos globales.

Hambrunas irlandesas, guerras europeas, hambre mafiosa italiana, latifundios españoles, han llenado los escenarios décadas después de canciones de emigrantes preñadas de melancolía, hermanos euroblancos que para seguir viviendo la época que les tocó por mor del azar, debieron cruzar el mar, o fronteras con mayor o menor fortuna.

Hasta Manolo Escobar nos recordó ese sentimiento del hombre del sur de España que escapaba al centro de Europa. Nada más honesto que intentar trabajando sacar a tu familia adelante, nada. Ni nada más deshonesto que en una maniobra orquestada por todos los euroblancos, por todos los amerblancos, por todos los austrablancos, para bloquear el paso a quienes quieren intentar tener la oportunidad que en su tierra les es negada.

Y como siempre, aquel euroblanco que escapó de su Sicilia, de Canarias, de Irlanda, de Polonoia, de…..tenía el corazón roto por haber tenido que dejar su tierra, porque alguien decidió echarle de su tierra, alguien, que por cierto se quedó con sus derechos.

Y esos derechos de los de la furgoneta del Tarajal, se los hemos quitado en buena parte los euroblancos, que basamos en sus materias primas buena parte de nuestro confort.

Quiero recordar, que todos los muros caen, todos, sin excepción, y que con dificultad impiden que algunas moléculas de solutos crucen la membrana.

Y mientras parece que defendemos el fruto de la rapiña que hemos hecho de maderas preciosas, de oro, de crudo, de diamantes, de coltán, de pesca, de esclavos, de frutas (¿recuerdan a la United Fruits?), bien arropados por los ejércitos que hemos ido enviando, y ahora por los regímenes corruptos controlados por las viejas potencias de Euroblancos, o Amerblancos hijos de Euroblancos, hacen muros, hacemos muros para evitar que lleguen a nuestras costas los indeseables emigrantes.

Dolça Catalunya….Adios mi España querida…Te voy a hacer un rosario….que está todo en You tuve, que solo hay que buscarlo, que hay que recordar a Doña Concha Piquer, que suspiraba por España.

Así que no lo olvide, señor Marlasca, señor Sanchez hoy, o el que toque mañana, señores de la Comisión Europea, Señor Trump, Señor Salvini, Señor Erdogan…..sus muros caerán, aunque sea por vergüenza, pero caerán, que es lo más miserable que jamás ha hecho el ser humano, es decir perder la memoria de lo que su pueblo ha sido, defender una supuesta pureza de raza o de cultura, que la cultura se hace día a día y es cuestión de los individuos, y debe estar al servicio de los seres humanos.

Jamás debe utilizarse como un arma arrojadiza contra nadie. Pero es más fácil decir que lo que se importa es miseria, delincuencia, siendo la peor de las mentiras, que no exportó Europa miseria, exportó seres humanos que hicieron de América lo que hoy reconocemos como “El Imperio”.

A lo mejor deberíamos hacer aquello que hicieron los españoles cuando fuimos a Sud América, que no fue más que dar la nacionalidad española a todos aquellos aborígenes de las tierras que por allí se encontraron, con los mismos derechos que los habitantes de la metrópoli.

Y es lo normal, que no somos capaces de darnos cuenta aún, a estas alturas de la película que los seres humanos somos todos iguales, y que hay que actuar en consecuencia, no somos capaces definitivamente de aceptar que las fronteras no son más que expresiones del miedo de los mediocres, y el beneficio de los ladrones.

Qué fácil ha sido utilizar la palabra Kamikaze para los viajeros del Tarajal, cuando nadie ha muerto, cuando todo lo que han hecho esas personas ha sido pasear por la Tierra, que no debería ser de nadie, y a nadie nos debería preocupar.

En algún momento aprenderemos, o nos pasará como en ese libro que he recomendado tantas veces, que nos invadirán de forma pacífica millones de gentes del sur, y no podremos evitarlo.

Al final, que nadie olvide que nuestra única razón de ser en este planeta es la de transmitir el Ácido Desoxirribonucléico a la siguiente generación, y lo demás es prescindible.

¡Deo gratias!

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