Mal día

Estos días de siesta sudorosa, mientras uno espanta las moscas, son días, que diría mi amigo el intelectual, idóneos para la meditación, para navegar en los autores cultos de New Hampshire o de la California de Elroy. Vamos, que, según él, hasta apetece sacar el VHS, y volverse a tragar Jules et Jim, en versión francesa.
Yo no estoy ni de acuerdo ni en desacuerdo, y es que me he puesto a no hacer nada, y cuando te pones a eso con el ahínco que lo hago yo, no hay forma de parar.
Ocurre que para abundar en esto, ni siquiera las revistas esas de geopolítica se ponen interesantes, debe ser la canícula que como dicen los de tráfico afecta también a las neuronas, y eso es malo de raíz.
Porque te queda la sensación de que “la caló” va ganando por tres a cero, que la indolencia se ha instalado por encima de capas aparentemente amplias de la población y vamos así arrastrándonos por los asfaltos esos que sirven para cocinar.
Si llevará razón ese político de éxito, Al Gore, cuando a caballo de su “Verdad incómoda”, nos quería convencer de que se nos está calentando el culo, y que como sigamos así, las cosas se van a poner muy pesadas, que a mí con estas cosas ya ni salir a jugar al golf me apetece. Así que no te digo lo de salir a comprar el pan y el periódico.
Y es que las excusas vienen solas, que para qué voy a comprarme el periódico hoy, si ya me han contado en el “News at seven”, el contenido de la píldora adoctrinadora de la jornada, y encima me la han remachacado en la tertulia posterior por si no me había dado cuenta del matiz que debía implantarse en mi cerebro.
Así que hoy me quedo sin la portada del ABC, sin el arte de nadar y guardar la ropa de La Vanguardia (antes española, y hoy, aparentemente, apátrida), o los gritos de supervivencia de El País o de El Mundo, que no hay forma humana de volverles a la senda de los beneficios.
De los de los extremos no hablo que yo soy mucho de curva de Gauss, y solo escucho la campana si da un sonido modulado, lo demás es ruido, así que la cosa está clara, así que los diarios de derechonas gritonas, y superizquierdas trasnochadas, los dejo para quienes la mar no temen, airada.
Y del pan ¿qué decir?, pues que engorda, y a saber cómo lo hacen, que últimamente ya no te puedes comer ni un par de huevos fritos tranquilo, con los despiojadores que echan a los animalitos.
Así que me he ahorrado seis chufos, una calorina de muerte, y por ende una ducha, que no están Entrepeñas y Buendía para muchas bromas, y uno quiere preservar el medio ambiente.
Y es que Al Gore, como te descuides te la lía como al Arturet, que organiza una conferencia en Harward para “parlar del Process”, y según el comentarista de turno, fueron siete los asistentes, aunque seguramente todos ellos y cada uno de ellos muy interesados en la “llibertat del poble oprimit”.
En fin, querido Al, seguro que siempre llevaste razón al insistir en tu antropocéntrico punto de vista, y diciendo que estamos cargándonos la Tierra, que nunca mayor imbecilidad fue dicha.
Que este planeta, tiene cuatro mil quinientos millones de años, y ha sido fuego, ha sido ácido, ha sido de todo, y ahora es lo que es, y me temo que lo que se dirime no es la cosa de La Tierra, sino la existencia de un ecosistema en este planeta que sea idóneo para el desarrollo de la especie humana, a ser posible la del mundo occidental, lo más calvinista posible, y desde luego blancos rubios y altos. Bueenooo, algunos japoneses pueden entrar también, que si no nos llaman racistas.
No lo sé, si será la “chafugó” que ha llegado a la Plaza Sant Jaume, y que hace que el bolígrafo se les resbale de las manos a quienes tienen que firmar los decretos esos de desconexión, que parece que hablamos de Vandellós o de Garoña, y la gente no se da cuenta de lo esencial, y es que el “Process” está fallando estrepitosamente, pero no por los dardos envenenados que mandan a mi “Dolça Catalunya, patria del meu cor”, los malutos de Madrit (ens roba), no, no son ellos, esta vez no, que lo que ha pasado es que mi Barça vuelve a ser el que era, al que se le marchaban DiStefano, Tejada, Maradona, Ronaldo, Figo….Neymar.
Los jugadores, cabreados con la directiva, y el Madrit (ens roba), sacudiéndonos la badana. Muy mal, que con esos mimbres no hay quien haga un cesto, y además viene Guardiola a jugar con el Girona, y no alienta a su Barça, ni a mi Dolça Catalunya, Patria del meu cor
Y así va pasando el día de calma chicha, hasta las cinco de la tarde en la que de pronto todo se ha sumido en la barbarie del atentado en mi Barcelona, entre Boadas y mi Liceu, y se me quitan las ganas de seguir escribiendo.
Así que voy a intentar digerir lo ocurrido, a darme cuenta de nuevo de que mis conciudadanos son maravillosos, y que nuestras instituciones parece que funcionan, a pesar de los pesares.
Ya habrá ocasión mejor para meditar sobre lo ocurrido, así que hoy, hasta aquí hemos llegado, que hasta niños han sido asesinados por quienes no sabemos aún.
Hasta pronto

Un comentario sobre “Mal día”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*