Melones y sandías

Esto es como los melones y las sandías, que aparecen en verano, y me refiero a las huelgas de transportes públicos. Que si en Barcelona se bloquea el aeropuerto, que si por toda España de descaraja el tren.

No importa, al final quien apechuga es el mismo que paga los impuestos, la puñetera clase media, que cuando tiene que descansar, y alejarse de las miserias de su trabajo, de las neuras y los robos de los jefes, de los aumentos de precios de los paquetes vacacionales, tienen que soportar el extraordinario puteo de los sindicatos, de las reclamaciones laborales en donde más les duele.

Qué le vamos a hacer, supongo que es la venganza de UGT, y de los COCOS, por haber sido abandonados por los trabajadores, y hay que hacer publicidad de que algo hacen. Miseria, nada más que miseria.

Cuanto mejor sería ir a dar la barrila a los responsables de los desaguisados del Prat, o del puteo de ADIF o RENFE a sus empleados, y me refiero a reventarles las vacaciones a los directivos, a los responsables del ministerio de turno que no han atendido las reclamaciones justas de los trabajadores.

Que no, señores sindicalistas, que no están ustedes ayudando a sus representados, están ustedes literalmente jodiendo a toda la sociedad, que a base de tanta ineficacia por su parte, les han dejado sin asociados de pago, que lo que únicamente les importa son los liberados, es decir currantes que cobran sin currar, y por supuesto, y que no falten las subvenciones, que al ir a cargo de nuestros impuestos, no deja de ser una cuota de afiliación obligatoria.

Ni el sindicato vertical fascista lo hubiera hecho tan bien. Han superado ustedes a los sindicatos verticales, se lo garantizo, porque nadie de ustedes se atreve a bloquear los puertos deportivos hasta que el problema en discusión se resuelva.

Al señorito ni se le toca, al obrerete se le machaca y se le utiliza “ad nauseam”.

Hoy me entero de que faltan médicos de familia, que el maldito ministerio, ocupado por socialistas hoy, por peperos ayer, se han dedicado a hacer firmar contratos de una tarde, ¡en médicos de familia, donde la relación a largo plazo con el paciente es lo fundamental!

¡Las vacaciones que le iba a dar a la ministra actual, y a los ministros de antaño, hasta que se comportaran con una mínima ética, y no hicieran con otros lo que desde luego nunca aceptarían en su profesión!.

Pero al final, ¿qué más da?, se cubre el expediente y si pagamos los ciudadanitos de medio pelo, no pasa nada, somos muchos, y con las herramientas que ofrecen los sistemas de comunicación hoy, junto con las redes sociales, se afina el mensaje adecuado y a otra cosa, nos lo tragamos todo mientras nos cabreamos en el mostrador de Vueling, o en el andén de RENFE, mientras nos destrozan las vacaciones.

Como los melones, ya lo he dicho, y que nadie se preocupe, que no van a hacer cambiar nada ni a Adif, ni a RENFE, ni a IAG, que el folloncico seguro que está pactado, que llega hasta aquí, no hasta allá, que a los dirigentes no les afecta, y es el empleado quien paga, el eventual que cae en la lista negra, y el ciudadano, de clase media, quien acaba con las vacaciones arruinadas, por lo menos.

Al final, no es cuestión de que coja un cabreo más o menos fuerte, es que parece que hay una conspiración contra el ciudadano, que nos hemos creído la palabreja, y la realidad es que de súbditos no pasamos. Por cierto del servicio a jets privados, no he oído nada, que esto afecta en un 80% a los de Vueling, los de los asientos de setenta centímetros, y los que te cobran casi por mear en el avión.

Dejaremos el tema, que ni voy a ser yo quien lo cambie desde esta bitácora, ni ganas tengo de hacerlo, pero al menos sí me apetece dejar el testimonio de que es una situación que no puedo considerar más injusta.

Por lo demás, sin novedad en el frente, mi capitán, que los periódicos y los noticiarios cuentan todos lo mismo, hasta que llegas a las páginas del corazón, que ahí mandan las exclusivas de las que vive el famoseo, que tanto se queja cuando le preguntan por sus relaciones de pareja.

Todo muy veraniego, hasta parece que alguien se dedica a matar a la gente en Barcelona, que se han tenido que organizar grupos de súbditos para echar del metro a los carteristas, esa pobre gente que tiene que ir maltirando de monedero en monedero.

Los “Mossos” parece que todo lo que no sea lo del rollo indepe, se lo pasan por el forro, que si les matan a un chino en el Olimpic, no importa demasiado, hay muchos, y si apalizan a un pollo en el Raval, pues muy fácil, no haberse metido por donde no se debe, que siempre me lo ha dicho mi madre:

  -Hijo por esas calles de la derecha de las Ramblas no te metas.

Y así andamos, con los calores estivales que nos traen estas sandías y estos melones que debemos tragarnos sin pestañear, y si no nos apetece, la próxima vez intentas nacer rico o sindicalista, de esos que montan la huelga, y viven de las subvenciones.

Parece que el calor me ha cabreado, y no quiero ocultar que un poco sí lo ha hecho, ¿para qué engañarnos?, y es que debería dejar de leer a Orwell, que me hago bola con el Ministerio de la Historia, la Policía del Pensamiento, y los animales de la granja.

Su distopia la hemos superado con creces. Creo que el bueno de Orwell volvería a morirse si descubriese que las televisiones que ponía el Gran Hermano para vigilar a la población, hoy las tenemos más sofisticadas y encima pagamos por tenerlas.

Además la censura que era perseguida por la Policía del Pensamiento, hemos decidido montarla entre nosotros escandalizándonos cada vez que alguien pone algo políticamente incorrecto en las redes sociales.

Ánimo que queda poco .

2 comentarios sobre “Melones y sandías”

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