Por alusiones

De aquellas lluvias vienen estos lodos, creo que dice el aforismo popular, y en estas fechas vacacionales, y a pesar de las cosas terribles que están pasando, me apetece jugar a la historia ficción, meterme un poco con las casas reales, y cómo no con los indepes, que me tienen no hasta los cojones, que derecho a querer serlo, tienen, me tienen aburrido, y con el calor que hacen, es lo último que me apetece.
Por razones que a nadie interesa, me ha dado por leer tres documentos de nuestra historia, que son tremendamente ilustrativos, el primero se refiere al exorcismo que sufrió el rey Carlos II, “El Hechizado”.
En ese primer documento, se mantiene que un diablo le poseyó, ¡¡¡Lucifeer!!!, ¡Hombre, no!, que uno es muy selectivo con sus posesiones, que por otra parte puedo garantizar que son escasas, y ninguna anda erecta.
Se dice en el proceso que se siguió contra el confesor real, el dominico Froilán Díaz, y el capuchino alemán Mauro Tenda, que a consecuencia del exorcismo, el rey falleció.
En cualquier caso, la presencia del Lignum Crucis, y la aplicación exquisita del ritual de exorcismo establecido por Pablo V, en 1614, parece que fue determinante en la sentencia absolutoria.
Cosas que tiene el seguir los protocolos, que la reina consorte se quedó con las ganas de empapelar a la iglesia, ella, tan mona, y supuestamente tan fértil.
La sobrina de Luis XIV, María Luisa de Orleans, debió dejar honda huella en el rey, porque su segunda esposa, Maríana de Neoburgo, por muy cercana que estuviera al archiduque Carlos, no consiguió que el segundo documento fuera a favor del de Austria en sus aspiraciones sucesorias a la corona española.
Ese documento es el testamento real, en el que se da la sucesión al trono español al nieto de Luis XIV, “Le roi soleil”, al puñetero y bipolar Felipe V.
Eso sí, Doña Mariana robó todo lo que pudo de la corona española, para enviarlo a sus parientes austríacos, y del Palatinado.
El tercer documento, es realmente impresionante, más aún, espeluznante, y se refiere a la autopsia real. Mencionaré alguno de los extremos de la misma:
– Un corazón muy pequeño, del tamaño de un grano de pimienta
-Los pulmones corroídos
-Los intestinos putrefactos y gangrenosos
-Tres grandes cálculos en el riñón
-Un solo testículo, negro como el carbón
-La cabeza llena de agua
-Una sola gota de sangre en su cuerpo.
Lo que trajo la enfermedad, la posición de la Iglesia y el fanatismo en el que aparentemente vivía la sociedad española, y evidentemente los movimientos de la corona francesa, todo poderosa, posiblemente provocaron que el testamento de Carlos II, acabase con la proclamación del Borbón como rey de España.
Teniendo en cuenta el hecho manifestado por los exorcistas de que la posesión del rey estaba hecha por mí, por Lucifer, y que a consecuencia de ella, y de las causas que en la autopsia se detallan, vamos a ver si al final me acaban echando la culpa de la guerra de sucesión española.
No está mal la cosa, ya que los movimientos posteriores en Cataluña si se pueden calificar de algo, son de diabólicos, con las traiciones al rey legítimo, con los apoyos ingleses, y con tanta y tanta vida perdida por andar buscando algún rey que mantuviese privilegios a las clases altas de esa mi tierra.
Luciferino quizás fue el proceso que empieza con la ascensión al trono de Carlos II, un hombre que nunca debió asumir la corona española a decir de multitud de historiadores, y que de hecho solo la tuvo de forma teórica, ya que con su salud no cree nadie que fuese capaz de ocuparse de los asuntos del Reino, de forma eficaz.
Siempre he mantenido que el nombre de Lucifer no es otro que el de portador de luz que es uno de los grandes pecados que el poder castiga de la forma más cruenta que le sea posible, y en el caso del monarca hechizado, parece que se le quieren echar las culpas de las terribles consecuencias que el paso de este pobre rey por el poder de las Españas tuvo, y sigue teniendo.
Que de la terrible guerra de sucesión al trono de España, aún estamos pagando las facturas, pues el mundo romántico, aquel que se concentra en La Renaixensa, se achaca la pérdida de la identidad catalana a Felipe V, el rey bipolar.
Al que por cierto se le daba una higa lo que se pensase en Cataluña, que de lo que se trataba por un lado era adecuar en todo el estado niveles impositivos similares, y eso a la clase dominante no le venía bien, vamos nada bien, y ya venía de tiempos del Code Duque de Olivares, la revuelta dels segadors, y la guerra civil catalana, ganada a pulso, por creer en mi tierra que alguien podría darles longanizas para atar als gosos d’atura.
Y como en mi tierra de esas cosas de jefes no entendemos mucho, la cosa en aquel momento fue mirar a ver si Carlos de Austria, o los ingleses, o quién fuese, tomaban el gobierno del territorio y dejaban las cargas impositivas lo más bajas posibles, y ciertos fueros mantenidos.
Pero la traición que Felipe V sintió que se le hacía, la pagó el pueblo con un baño de sangre. Y eso duró, hasta que se olvidó, y los niños pijos de La Renaixensa, lo resucitan como excusa para emprender un camino de manipulación histórica que nos ha llevado por un camino de sangre, traiciones y frustraciones hasta hoy….y lo que queda.
Mantengo pues que Lucifer, como el capuchino alemán que dijo hablar conmigo, hemos sido absueltos por el proceso posterior que se instó por la Neoburgo, posiblemente para que no fuera ella misma acusada de haber pasaportado al rey, ya que mentir mintió todo lo que pudo, al afirmar que había quedado preñada de aquel pingajo así como doce veces, seguidos de sus consiguientes abortos….terrible historia.
Al final, ya veis, tengo ahora que reivindicar mi nombre en este caso, que no he sido yo quien la ha liado, que ha debido ser, esta vez sí, un diablo de verdad quien puso a un enfermo como rey de España, a un bipolar como sucesor, a una clase alta catalana traicionando a su rey para intentar mantener unos privilegios, a unos pijos metidos en juegos de café y autodenominados Renaixensa, manipulando la historia como un pasatiempo más, y a una larga lista de aprovechados a los que les han venido de perlas la incultura, la manipulación, y los muertos que tanta ignominia ha causado y seguirá causando.
La tal revista, luego diario, que se publica de la mano de Angel Guimerá, y que apenas dura treinta y cuatro años, fue el vehículo que el tinerfeño utilizó, para fomentar los intereses generales de Catalunya, aunque en origen fuera una revista dedicada a las ciencias y a la literatura.
Por cierto, Guimerá, no pasó de ser un autor de segunda clase en la posteridad, que Mar i Cel, creo que no es lo más adecuado en estos momentos de tensión islamista, por mucho que Dagoll Dagom haya hecho un bonito musical, y La Terra Baixa, ese dramón rural cutre, que se ha convertido casi en “El Tenorio” indepe, debe reponerse cada dos o tres años en el Borrás, para que no decaiga el espíritu ni el “pruces”.
Así que no, que yo no fui, que fueron otros….
Divertiros

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