Por Transcaucasia, Armenia

Tenía muchas ganas de acercarme a Armenia, y a estos países de la Transcaucasia, que iré en los próximos días visitando en uno de esos viajes algo apresurados en los que intentas hacerte una idea sucinta del entorno, para después profundizar lo que se pueda, y con ello intentar ampliar un poco tus horizontes, y sobre todo continuar con la labor de saber en qué puñetero mundo vive uno, aunque sea a un nivel básico.
Antes de venir hacia estos pagos, mi conocimiento de los mismos era, (y aún es) muy básico. Una tierra con una historia reciente muy movida, que yendo hacia atrás y a salvo de mejor opinión, o tecnicismo, está en guerra con dos países, con Turquía y con Azerbayán.
Con los primeros, por el ansia de territorio de los turcos, que no les importaría que el actual estado armenio desapareciese, y con él, ese incómodo enclave cristiano que tiene en su retaguardia, y que por una razón o por otra llevan un siglo intentándolo, ahora que, con los georgianos, que más o menos mean en el mismo tiesto, no parece que tengan la misma animadversión. Será porque georgiano era el bueno de Stalin, y eso apechusca.
Por el momento, batallones del ejército ruso apostados en la frontera evitan enfrentamientos, lo que no es poco, salvo que, cuando te acercas a admirar a montaña sagrada que es el Ararat, ves los puestos fronterizos, y las torres de vigía que te impiden el paso, y ya te dicen:
-Por ahí se tira a matar, a no ser que seas campesino con permisos especiales para trabajar en la franja fronteriza.
P1070002
Con los azerbayanos, el principal problema es el conflicto del Karabaj, que con apoyo armenio ha conseguido que una parte del territorio azerbayano, se haya constituído en república independiente, dado que la población, según nos cuentan en Armenia, y seguro es así, es de mayoría armenia, aplastante.
Claro que los azerbayanos, enseñan en su monumento nacional las tumbas y las fotos de todos aquellos que murieron a manos armenias hace veinticinco años, y te recuerdan que si los armenios hablan de un genocidio, las tierras de Karabaj también sufrieron el suyo, al ser sustituídas por armenios en tiempos de Stalin.
P1060949

Así que seguirán matándose con poca intensidad, llevando los dos parte de la razón, lo que no deja de ser la historia del mundo.
En esas fronteras si que hay claramente intercambio de hostilidades, con consecuencias fatales, posiblemente por los dos lados, aunque aquí solo nos comentan las muertes propias. Pero yo no estoy aquí para juzgar, simplemente para dar mi opinión sobre lo que me llega.
Mi primera impresión al llegar a Yeraban, capital de Armenia, es la de entrar en el mundo post soviético, como ya lo había visto en otros países más al este, o la misma Rumanía.
Tierra arrasada desde el punto de vista industrial, un paisaje urbano que se va recuperando poco a poco, y esas infraviviendas del socialismo marxista que dejan muy claro el concepto que se tiene del trabajador, sea el sistema el del café para todos, o el de que el que más chufle capador.
El nivel de vida es bajo, la renta per capita alrededor de los 3700 dólares, y el salario mínimo alrededor de 180 euros. No es fácil la supervivencia.
Comentan los armenios, que tras el genocidio que sufrieron a manos turcas, y que se llevó por delante millón y medio de personas, posiblemente, hubo una diáspora que hoy desde occidente ayuda al sostenimiento del país con ayudas de todo tipo, pero la realidad que yo ví no me anima demasiado a pedir la nacionalidad armenia, dicho sea con todos mis respetos.
En definitiva, es un país que tiene guerra larvada con dos de sus vecinos, que es un enclave religioso de creencias diferentes a las de sus enemigos, sin recursos naturales, sin salida al mar, y con solo dos fronteras abiertas, una con Irán, y otra con Georgia. Agricultura y ganadería básica, y al final un país pobre con difícil acceso a la educación y a la sanidad.
Pasear por su capital, es pasear por una capital de provincia española, quincenos arriba y abajo, ellas pizpiretas, y ellos con un aspecto innoble que da miedo.
Dos cosas me llamaron la atención, la primera es la cantidad de garitos de prostitución que hay por todas partes, y la segunda es la impresión que me he llevado de que quizás sea un buen sitio desde el punto de vista geoestratégico para el contrabando de armas, teniendo además en cuenta su situación de estado en guerra. Seguro que no es así, pero lo parece.
Visitar iglesias y monasterios con más de mil años, es algo que ni siquiera en la católica España es algo que se pueda hacer, pero la historia de la Iglesia armenia que según ellos arranca en el año 301, gracias a un San Gregorio que supo atemorizar al rey de turno con alguna actuación que le pareció asombrosa al monarca. Se sustituyeron así los cultos mazdeístas que eran comunes, así como cultos procedentes de la tradición griega o mitraica.
P1070043
La gran Armenia que se añora por estos pagos, llegó en su momento a alcanzar más de trescientos mil kilómetros cuadrados, y llegaba desde Trebisonda a orillas del Mar Negro, y Konya, en el centro de la actual Turquía, hasta el Caspio. Hoy les quedan apenas treinta mil kilómetros en las condiciones que ya he mencionado.
La liturgia de la iglesia Armenia, que ya vi en su momento visitando un templo/monasterio en Teherán, no difiere demasiado de los ritos de la Iglesia Romana, pero mantienen sus patriarcas independientes, eso sí, disfrutando de buenas relaciones con el Vaticano. (Menos en el templo del Santo Sepulcro de Jerusalén en donde se andan tirando los trastos, pero esa es otra historia)
P1070128

Las construcciones que han pasado por todo tipo de avatares en estos más de mil setecientos años, no son joyas arquitectónicas, pero si construcciones que han sido realizadas teniendo en cuenta su situación geográfica en medio de una importante vía comercial como fue en su momento la Ruta de la Seda, y que podía despertar deseos no adecuados en demasiadas personas.
Curiosamente, el paso de los soviets por estas tierras, que duró más de setenta años, no acabó ni mucho menos con la fe de estas gentes, que aparentemente se muestra hoy en día en todo su esplendor.
Al final, nos queda una tierra montañosa, con sus leyendas de amantes que sufren por el amor y por la riqueza, de gigantes feos, y de historias moralizantes para campesinos, que algo han de contarse en los tiempos de tedio, y tratan de hacer olvidar el frío, que es, por cierto, tan intenso como el calor. Una tierra de gentes que se sienten acosadas y que aún les duele la barbaridad que se hizo con ellos a principios del pasado siglo, que quieren a los suyos, estén donde estén, que 3speran que vuelva Aznavour, como cada año a cantarles alguna vieja canción en armenio, y ponga unas flores en el monumento que recordará por siempre la masacre que sufrieron a manos de Ataturk.
P1070030
Que seguirán soñando, sin muchas esperanzas, en que aquella gran Armenia de hace tantos siglos, algún día vuelva, y que no sea necesario apoyarse todos los días en esa madre Rusia, que desde principios del siglo XIX, les da tantos pescozones como sonrisas.
La poca gente local que conocí, me pareció encantadora, pero eso, sin estar allí mucho tiempo, y aún así no es más que una impresión muy superficial.
Espero de corazón, que arreglen sus problemas, que dejen de morir sus jóvenes en las fronteras, y que encuentren los caminos que llevan a la paz y a la libertad, que como todo el mundo debería saber pasan todos por la sabiduría.
Buenas noches, y buena suerte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*