Qué gastan en nuestro nombre

Hoy voy a meterme en camisa de once varas, y todo a colación de una charla en Caralibro de hace unos días, comentando las opiniones de una periodista de la SER  sobre que el PIB no lo mide todo.

Hubo algunos comentarios, y yo mismo en caliente, y echando mano de memoria hice algunas acotaciones que hoy quiero enriquecer con datos. Fernando Ramos D’Angelo, hizo también una ajustada y real puntualización, recordándome que el tráfico de drogas y la prostitución, eran desde hace poco, magnitudes estimadas (que no reales) que se agregaban al PIB.

Uno de los acuerdos que hay en el mundo, es estimar la renta de las personas, para definir la pobreza o riqueza de un país, a la renta “per capita”. Es decir dividir el producto interior bruto, por el número de habitantes del país….”et voilà”.

Lo primero que se me viene a la cabeza, es que mientras más prostitución haya, y más drogas se vendan, más rico seré yo, (a efectos estadísticos, claro), pero también seré más rico si los empleados públicos gastan mi dinero de forma irresponsable aupados por los políticos.

Mala gestión se llama esa figura. Al parecer, los sobre costes relacionados con los gastos de las compras de las Administraciones Públicas, han supuesto de forma continuada, ( y sigue sin arreglarse ) un gasto innecesario de más del 20% de lo contratado.

Hay varias razones que explican esto. La primera es que no siempre se hacen licitaciones públicas para realizar las compras, o contrataciones necesarias para el funcionamiento de nuestro país.

La segunda, y no menos importante, es que España sigue siendo una tierra de monopolios, quizás oligopolios. Eso facilita el que se puedan acordar precios, en el palco de Can Barsa, o en el Bernabeu, que tanto me da. Evidentemente con un pelín de ayuda de los políticos concernidos, el bloqueo de licitadores extranjeros, es cosa fácil. Se complican los pliegos, se reducen los plazos, se exigen fianzas depositadas en bancos locales, a ser posible en ventanilla, y la cosa queda para los de aquí.

No estoy diciendo que ese sea el “modus operandi” en el 100% de los casos, pero que se hace, lo puedo garantizar.

Hay una tercera causa que influye también, y es la forma en que nuestra administración paga a sus proveedores. Todos sabemos que la ley marca plazos máximos de 30 días, y en la página del ministerio de hacienda pública se reconocen 57 días en la última publicación referida a enero de 2015.

Sobre esos 27 días fuera de plazo, los proveedores, tienen derecho a reclamar judicialmente intereses de demora. Yo lo he hecho durante años y nunca, sin excepción, he tenido una sentencia negativa. El resultado ha sido que la factura por el servicio, ha tenido que incrementarse en varios puntos porcentuales en concepto  de los tales intereses.

Cuando el Estado, está comprando deuda en los mercados internacionales a intereses negativos, el que se mantenga la morosidad, con su coste añadido es vergonzoso.

La siguiente razón es que cada uno gasta lo que quiere. Me refiero a las Comunidades Autónomas, y a algunos ministerios en algunas ocasiones.

Me explicaré. En cualquier empresa de este mundo los gastos están extraordinariamente controlados, y los poderes que se otorgan a los que firman pedidos a proveedores de obras, abastecimientos, o cualquier tipo de gasto o inversión, están cuantificadas.

Por ejemplo, en un departamento de una empresa, en cualquier ubicación, se necesita realizar una obra….lo más probable, si la gobernanza es buena, es que los presupuestos, en función de su cuantía deban ser aprobados por empleados de diversos niveles, que preguntarán “ad nauseam” antes de de firmar, por los detalles de la operación, y todos y cada uno de ellos con límites en el gasto que pueden autorizar.

En nuestro sistema de Autonomías, los gobiernos locales hacen de su capa un sayo, y no necesitan aprobaciones fuera de su ámbito, con los que sus déficits toman dimensiones inasumibles. Claro, luego se pide dinero a la administración central, esta apoquina, y a seguir, porque a ningún cargo electo, se le puede “despedir” por tales acciones.

El segundo uso aceptado internacionalmente del PIB, es para calcular la deuda que tiene un país en función de su riqueza. Bien, es una forma.

Pero imaginemos que el cálculo se realiza sobre lo que se recauda, que al final es de donde sale el dinero para devolver los préstamos.

Recaudación de Impuestos en España en miles de millones de €
2009 2010 2011 2012 2013
148.017 153.971 152.311 154.430 164.260

Pensemos también que de intereses, se nos están yendo al año entre 25 y 30 mil millones de euros, y hay que pagar Sanidad, Educación, Justicia, salarios públicos, inversiones y mantenimientos de infraestructuras, ejército, policía…..y subvenciones.

El déficit español reconocido, es del 5,5 % aproximadamente sobre el PIB, es decir alrededor de 60.000 M€, una barbaridad, y como el gasto no baja, porque nuestros gobernantes jamás han sido capaces de usar el raciocinio con el dinero (vamos, esto viene desde que se fueron los romanos), nos encontramos en una situación de deuda que jamás podremos devolver, y deberá ser reestructurada de forma periódica. (Ya sé que todos los países lo hacen, México acaba de lanzar deuda a 100 años), pero no me consuela. Eso sí, en términos de % sobre el PIB, suena aceptable.

Hoy, el Estado Español, debe más de (1×10)12 euros, es decir, unas siete veces lo que recauda al año, y el Estado somos todos.

Todo esto significa, al final, que el Estado devora el dinero disponible, con lo que las posibilidades que deja a los ciudadanos para crear riqueza son mínimos, las desigualdades aumentan exponencialmente, y se crea pobreza entre la ciudadanía, que si admitimos que estamos en democracia es la dueña del cotarro.

En mi modesta opinión, necesitamos, a la mayor brevedad un giro de timón que al menos frene esta terrible tendencia, y viendo programas y programas de partidos políticos, no veo que tenga interés para nadie.

Lo que veo, son peleas dignas del gremio de la hortaliza, ladronzuelos, y aspirantes a serlo, y ciudadanos que no entendemos lo que pasa, porque los gritos de la tele basura no nos dejan pensar.

Los datos los he obtenido de páginas oficiales del ministerio de hacienda, lo demás obviamente, lo que oigo y leo aquí y allá, mi filtro, y mis errores.

Para terminar, una pequeña reflexión – Nuestros políticos tienen  todos camisa, pero esa camisa no sirve para curar a su pueblo.

(La camisa del hombre feliz, León Tolstoi)

2 comentarios sobre “Qué gastan en nuestro nombre”

  1. Muy interesante y “alarmante” no se si decir que me asquea ver como los gobiernos tiran literalmente el dinero cuando hay gente que no tiene para comer……

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