Un chalet en La Navata, o el flautista de Hamelín

No sé si he pillado la gripe post gripe, o que se me ha subido una de esas alergias que te esperan agazapadas y te sacuden sin avisar, pero no será eso lo que me impida meterme hoy con los políticos.

Y cuando hay que sacudir, lo hace uno a izquierda y derecha, que literalmente me tienen hasta las partes nobles, y por mucho que me digan esto no hay quien lo trasiegue.

Las cosas que pasan en mi tierra, que deberían estar solucionadas hace ya bastante tiempo, resulta que no, que las cosas se enmarañan cada vez más, y entre nuestros jueces que parecen el centro del universo, y solo saben hacer las cosas desde su posición de soberbia, los belgas flamencos que aún se acuerdan del Duque de Alba y del tal Spínola, resulta que seguimos teniendo prófugos de nuestra justicia por tierra de Calvino.

Parece que en este revoltijo, Puchi se descojona, literalmente, de la ineficacia de unos, de las inquinas de otros, y como a él, (ellos) les llega la pasta que posiblemente vaya de los presupuestos de la Generalitat a sus bolsillos vía la intermediación de algún prócer local, ellos tan tranquilos, que ya llegarán tiempos mejores.

Nuestro gobierno, que anda con más pleitos que un campesino castellano—leonés, bastante tiene con taparse las vergüenzas propias, y se les escapa la Tv3, se les escapan los imputados por la justicia, que ahora la cosa va de masters y de licenciaturas tramposas.

Y solo le falta a este ejecutivo central, tan puesto él, que Yoda/Pujol levante la alfombrilla que tiene en el desván de Queralbs, y se la líe parda hasta a Don Manuel, q.e.p.d.

Así, que la casa sin barrer, que hasta los populistas parece que se nos están haciendo ricos, con su chaletito de tránsito a La Moraleja, que acaban de mercarse en La Navata. Y es que uno se mete en estos berenjenales de la política por las compensaciones crematísticas que la cosa lleva acarreadas. Me alegro por la gemelas, por la estabilidad financiera de su familia, y sobre todo por la cara que van a poner sus fieles.

Pero como estas cosas de los seguidores de los partidos políticos, son como las de los hinchas del “jumbor”, seguro que le encuentran explicación plausible a la distancia entre sus palabras y los hechos que le adornan.

Porque oyendo al Grillo italiano, me parece escuchar las voces podemitas, y es que al final todos están en el mismo saco, ya sabes, todo por la pasta, “money money money” que cantaba Joel Grey en Cabaret.

Que este quiere que la UE le perdone doscientos cincuenta mil millones de euros de las deudas que tiene. Bueno, no está mal.

Y dice que quiere dejar el Euro como moneda en Italia, bueno también, que en el fondo echo de menos aquel maravilloso papel moneda en el que para que cupiesen los ceros del nominal, tenían que hacer los billetes del tamaño de una hoja de La Vanguardia desplegada.

Reconozco que estas cosas de los políticos, al principio me cabrean, pero lo que más me cabrea es que entre todos mantengamos a estos vendedores de humo, sinvergonzones, creídos de ellos mismos, y con licencia para decir cualquier cosa, y que sea tenida por cierta o al menos como probable en caso de promesa electoral.

Ciertamente todo esto es penoso, y desde luego no me llama más que al escepticismo más casposo, ya que no tengo el valor suficiente para encabezar algo fuera del sistema y pensar más en mis conciudadanos.

¡Valee!, ya me habéis pillado, que ando detrás de esa finquita tan mona en Somosaguas, en Aravaca, en Tres Torres, donde sea, que lo del veraneo ya me lo apaño o en Sa Tuna, o en Sotogrande.

Nos han ganado, no importa el color de la patita que nos enseñen, es lo mismo, no importa si son españoles o de Sebastopol, es lo mismo, el mensaje siempre se ciñe a “Todo lo del pueblo, para mí”. ¡Faltaría más!

Ni populistas, ni tecnócratas, ni arropados por creencias religiosas, ni de la derechona de la señora baronesa, ni de la izquierda del sindicalista vago. Todos quieren el chalet de La Navata, para seguir adelante en su carrera económica particular.

Y lo malo es que no veo la solución, porque me creo lo del príncipe Salinas, que tras la apariencia de que una revolución ha triunfado, los mismos dueños siguen en los mismos puestos, siempre.

Y si afloja la cuerda del cuello al esclavo, la cosa se compensa apretando el grillete de los pies al susodicho, y es que lo hemos dicho demasiadas veces, los esclavos no tenemos la formación ni la cualificación necesaria para el puesto de señorito.

Nos pongamos como nos pongamos.

Digo yo, que el discurso de hoy viene marcado por la gripe, que huele a pesimismo y a leña quemada de La Navata, pero es lo que tienen estas cosas de las alergias, que te dejan el sistema inmunológico hecho unos zorros, y no da uno pié con bola, que puestos a no entender, no entiende uno como se puede aceptar dentro de la legislación vigente, que alguien jure su cargo de President de la Generalitat, sin jurar lealtad al Rey, ni a la Constitución ni siquiera al Estatut, y sea válido.

¿O es que así de mal se ha legislado en este país, señores políticos?.

No quiero cabrearme, que me va a subir la fiebre, y la cosa no mola, así que seguiremos el espectáculo que toda esta panda seguirá ofreciéndonos, y a lo mejor nos distrae la siesta con un telediario movidito.

Solo espero que nuestro amigo coreano (del Norte), no se rinda a las baladronadas de Tito Trump, aunque sepa el pobre perfectamente, que le van a dar bofetadas los chinos en el carrillo izquierdo, y los yanquis en el derecho.

Y es que al final, todo lo que está haciendo este pollo, es realizar las pruebas y los ensayos de armamento chino, que los chinos no deben hacer en su territorio, que queda fatal, y nos enteramos al día siguiente.

Voy a ver si tengo un viejo Oporto blanco por ahí, y me sirvo una copita de aperitivo, que seguro me mata el gusanillo, y potencia el medicamento/placebo, que creo estoy tomando.

Con su pan se lo coman

 

 

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