Todas las entradas de: Admin

EL ECOSISTEMA

  Antes, uno cuando tenía que buscar una definición se iba al Espasa, que es lo suyo, y si eras de los de nariz levantada y monóculo, a la British Encyclopaedia, hoy reconocida como Britannica, así que me encuentro cuando busco eso de ecosistema:

“The complex of living organisms, their physical environment, and all their interrelationships in a particular unit of space”…..pas mal, me vale, que ahora ya no se puede consultar la Espasa.

A lo mejor si estuviera aún vivo mi profe de estas cosas, D. Ramón Margalef, le preguntaba a él, que los apuntes no sé ahora mismo donde andan, pero si recuerdo como allá por los albores de los setenta del siglo pasado, nos insistía D. Ramón en la conveniencia de aplicar modelos matemáticos al conocimiento del “complex of living” que dice la Britannica.

Y no nos vendría mal ahora ponernos a estudiar las poblaciones de un ser vivo en particular, al que de golpe le han cambiado su entorno “physical environment”, y sus interrelaciones en una unidad de espacio particular. Porque es lo que nos acaba de pasar al grupo de animales que se llama“Ser Humano”.

De golpe nos lo han cambiado todo, y los ecologistas callados en el fondo de su ignorancia, fuera de la de obtener dinero de su actividad política.

Tampoco los ecólogos de verdad se han dado cuenta, o no les hacen caso, que también es posible, de lo que está pasando, y sobre todo de lo que pasará. D. Ramón, me enseñó que cuando un sistema en el que viven seres vivos se altera, las consecuencias son diversas, y fundamentalmente le afectan según la profundidad de dichas alteraciones.

Es básico. De forma que aquellos organismos que antes se adapten a las condiciones del nuevo entorno en el que se desarrollarán sus vidas, saldrán reforzados, frente a los que no lo hagan, que por otra parte, corren el riesgo de desaparecer.

D. Ramón ya en 1987 en un discurso de aceptación del Doctorado Honoris Causa que le ofreció la Universidad de Laval en Quebec, nos soltó, sin despeinarse que:

“Es justo preocuparse por la lluvia ácida y los distintos tipos de contaminación, pero no voy a ocultar que el reto de nuestro futuro concierne a otros aspectos de la ecología, incluída la movilización y el control mediante el aumento de las fracciones de la energía humana que influye en la organización del espacio, y lo más preocupante, la organización de las relaciones entre los seres humanos”

. Pues es el momento. De pronto, ha entrado un elemento en el ecosistema en el que se desarrolla la vida humana, que cambia de golpe la organización del espacio y las relaciones entre los seres humanos. Nadie ha considerado en su conjunto, como va a influir este cambio ambiental en los seres humanos, y sobre todo en sus relaciones a futuro.

Hoy en la radio, un profesor del IESE, indicaba que las relaciones con sus alumnos van a sufrir cambios importantes, ya que ha descubierto que la forma de transmitir los conocimientos de forma no presencial, tiene unas ventajas añadidas a la forma tradicional, de forma que las cosas al final de esta adaptación forzosa, no serán iguales, y seguro podrán ser más eficientes.

Eficientes, palabra mágica para D. Ramón, que consideró siempre un elemento a tener en cuenta el uso de energía por parte de un sistema donde los seres vivos se desarrollan.

Y es en ese contexto donde deberemos considerar si la forma de vida y de relacionarnos con los otros seres de nuestro entorno, puede ser más eficiente en términos energéticos. Los elementos que conforman hoy nuestra sociedad, y en este momento me refiero a la occidental desarrollada, pasa por consumos inútiles de energía y por supuesto de recursos de todo tipo, simplemente por tener que desplazar a los puestos de trabajo a los millones de trabajadores que podrían hacer esa misma labor desde sus casas.

La reducción del consumo de energía y consecuentemente de los efectos adversos que conllevan junto con el posible cambio en las relaciones interpersonales del entorno, son aspectos que deberían estudiarse en profundidad.

Toda esta alteración de nuestro ecosistema, probablemente sea como la bola de nieve que va a cambiar en profundidad muchas de las cosas con las que hasta ahora hemos convivido, y sin ir más lejos imaginemos lo que puede suponer la eliminación del treinta o cuarenta por ciento de los desplazamientos diarios a su puesto de trabajo de aquellas personas que se están dando cuenta del incremento en la eficiencia por utilizar las herramientas del tele-trabajo.

Hasta las estructuras de las ciudades deberían cambiar, en cuanto a las necesidades de oficinas, por ejemplo, y desde luego no quiero ni pensar en los cambios de los mercados inmobiliarios, y su subsidiaria, la industria del automóvil dada la ausencia de necesidad de estar yendo y viniendo del trabajo por parte de un considerable segmento de la población.

Quizás sea una oportunidad para repoblar zonas a las que hoy han abandonado sus ciudadanos. Los cambios en las relaciones personales, y lo que conlleva me temo que van a ser importantes, que veremos si en el futuro me voy a meter en un ascensor con gente que no conozco, o voy a aceptar dinero físico lleno de miasmas, o la tosecita del pollo del asiento de al lado en el teatro, que no sé yo.

Y eso sin hablar de subirme a un avión ocho horas con cientos de personas apelotonadas respirando el mismo aire.

Todo va a cambiar, o al menos buena parte de lo que conocemos, aunque este virus pase, porque sabemos que vienen otros detrás y sobre todo que mi vecino me puede matar, dándome los buenos días en el ascensor.

Desde luego los hábitos de consumo tienen el riesgo de sufrir una importante modificación, desde el vestido al ocio, desde el deporte hasta las vacaciones, que a ver quién es el guapo que se apelotona en la playa de Benidorm a broncearse con otras cien mil personas alrededor.

Esos que creen que la vieja Gaia se está vengando del ser humano que la estaba enguarrinando demasiado, a lo mejor llevan razón, que es la forma fácil de verlo, pero quizás haya que estudiar más a fondo la evolución de los ecosistemas, cuando la energía consumida es insoportable.

Habrá que ver

En Cuarentena

El confinamiento tiene sus ventajas, qué queréis que os diga, decía un amigo mío, ese que de vez en cuando se me echaba encima mientras en mi rincón de Boadas apuraba mi Negroni.

Yo la verdad no tengo el coño para farolillos, y me cuesta ver los beneficios del tal ejercicio, mayormente porque no me pongo a pensar las cosas que hago en este estado.

La primera es que he dejado de jugar al golf, como si eso contagiare o contagiase, que yo juego solo y mantengo la distancia de seguridad de doscientos metros que nos pide el Marshall del campo, para no romperle la cocorota a Don Fermín que va jugando su partido de jubilata con tres de su quinta, y tiene previsto acabar el algo menos de seis horas y bajar de ciento sesenta golpes, Mulligan flotante incluído.

Si, ya sé que el empleado de recepción tiene que cobrarte el “fee”, y cuando acabas, el paso por el hoyo diecinueve, es obligado, y ahí también puedes liarla parda.

Tremendo, solo te queda coger el wedge de sesenta grados y tratar de meter la bola por el agujero del fregadero, aunque con mi grado de precisión puedo acabar con todo el menaje.

Pero no hay mal que por bien no venga, al menos no perderé bolas en los barrancos de la Alcarria, que lo de los lagos americanos, lo tengo ahora dejado a un lado a la espera de tiempos mejores.

Las cosas son así, y cuando te has cansado de noticias, has visto todas las series de todas las plataformas, te has chupado los documentales de la dos, sin pestañear, y en un alarde de masoquismo rayano al suicidio, empiezas a ver los de ARTE, en gabacho y en alemán, es cuando te das cuenta de que tu amigo, el atorrante, el que te interrumpe los Negroni en Boadas, no va a convencerte de las maravillas de la cuarentena, ni de coña.

Que ahora que no lo tengo enamorado, le ha dado por la introspección, que no está mal, aunque mi amigo introspecciona hacia afuera, y así no vale.

-Que te pones a pensar, dice, en todas las cosas buenas que has hecho, y en los errores que has cometido, y te abocas a una especie de catarsis liberadora.

Yo medito un poco lo que dice, me pongo más absolutista que Fernando VII, y le suelto un “¡Vivan las caenas!”, que no estoy ahora para liberarme, y menos vía introspección, con lo que apenas me queda, una vez desechado el tema de las series de televisión el programa que me sugería mi tía Maria Luisa, lo de “Lavadero y biblia” Era una forma de pasar los fines de semana cuando no había un duro, ni se le esperaba, que la mujer pasaba a la terraza de la parte de atrás de su casa, donde daba el sol, se remangaba las enaguas, y sentadita al sol, pasaba tranquilamente leyendo algún capítulo del Deuteronomio o del libro de los jueces, que no importaba. A lo mejor sonaba Ama Rosa en la radio, ni me acuerdo, ni tampoco es importante, lo importante era aquel confinamiento no deseado, como este, pero provocado por la falta de dineros, no del exceso de virus de diseño.

Mi amigo me dice también, que este confinamiento es una oportunidad de oro para reorganizar la casa, y no sé cuántas cosas más, que si poner bombillas, limpiar los lomos de los libros, y sobre todo para darle a la lejía en superficies, y no sé cuántos sitios más.

Será así, pero no tengo ningunas ganas de hacerle caso, que lo que me apetece ahora es dilucidar si las fuerzas armadas de este país van a conseguir a fuerza de multas pagar la factura de todo esto, que me dicen que ya es uno de abril, y los de Hacienda ni perdonan ni olvidan….¡hay que ser rencoroso!.

Yo tranquilo por otra parte, ya veis, escribiendo un poco, y escuchando, a la que me descuido, el parte de guerra del que hablábamos ayer, que sigue sin mencionar lo del ejército rojo desarmado, de forma que ni parece que los del prucess salgan de chirona, ni de coña aparece la famosa luz al final del túnel.

Me dicen que tengo que salir al balcón a aplaudir, no sé si al gobierno, o a los que se juegan el pescuezo intentando resolver las cagadas de nuestras autoridades, atendiendo enfermos, o poniendo multas a ritmo de naranjero, capa verde, tricornio y bigote a la turca como la sonata de Mozart.

Pues sea, aplaudiremos, balaremos como las ovejas manipuladas que somos, e iremos a donde el pastor diga que tenemos que ir, que estas cosas son así, y sobre todo no olvidemos que hay que declarar a Hacienda los logros del año pasado, y que nadie se alarme, que nos van a devolver unos diez mil millones que trincaron de más el año pasado, y de intereses de demora, nadie habla, que los que hicieron la ley bien lo tuvieron en cuenta.

Me estoy poniendo pesado, y veo que además el móvil no da para más que se me acaba antes de que caiga la tarde. Será que le estoy metiendo caña, que ya dije que eso de la introspección hoy no me apetece, aunque mi amigo que no deja que me tome tranquilo mi Negroni, cuando me ve en Boadas, insista.

Así que quizás, mañana más, que todo esto ya empieza a preocuparme, y no es por la posibilidad de que el bicho me pille, sino por todo lo que me temo que se va a llevar por delante este tinglado de la antigua farsa.

Respirad

Las consecuencias del bicho

Dicen que la primera víctima de la guerra es la verdad. Puedo aceptarlo, aunque darle el título de “la primera” quizás no sea muy preciso.

Porque hasta llegar a la muerte de la verdad, seguramente ya ha muerto algún cristiano, y las muertes que van asociadas, incluyen a buen seguro la libertad, y en aquellos casos en que exista, el gobierno reconocido como democracia, aunque realmente nunca sepa que realmente si he vivido bajo ese régimen, o no.

Y no hacen más que decirme que con esto del bicho, estamos en guerra, que esta guerra la vamos a ganar, que hay un enemigo común, que, bueno no sé cuantos que he podido leer y escuchar estos días.

Y salen militarotes por la tele, en la radio, y en las fotos de los periódicos, aunque sean digitales. El ejército es quien desinfecta, el ejército es quien controla, que la Guardia Civil es un cuerpo del ejército, que los hospitales esos rápidos que nos hemos inventado, son hospitales de campaña, y esa campaña es siempre campaña de guerra.

Todos en casa, nos dicen, y llevan razón, que es el refugio antiaéreo de cuando llegaban las V2 a London, y mantenemos el lenguaje militarista forzoso en un estado de guerra como el que dicen que nos encontramos, solo ya nos falta, que se declare el toque de queda formalmente, y ya tenemos todos los elementos.

Mientras escribo esto, la radio está dando el parte de guerra, tantos muertos, tantos heridos, tantos prisioneros, tantos liberados. A ver si uno de estos días nos salen con aquello de “Cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La Guerra ha terminado”.

Y por cierto, que nadie olvide que es lo que vino después, ruina económica, ruina de convivencia, ruina en los derechos civiles, y enormes beneficios para la élite de los vencedores. Mañana será el octogésimo nono aniversario del tal parte de guerra, no lo olviden.

Reconozco que la excusa que a los gobernantes les está dando este episodio epidémico es demasiado golosa para que las almas totalitarias que en tiempos de paz están reprimidas no afloren con todo su esplendor.

Aún me está asombrando, (quizás lo viera venir) como el presidente polaco acaba de erigirse dictador único para salvar a su país en este estado de guerra que nos dicen es la realidad que nos rodea, o cómo nuestro admirado Benjamin Netanyahu ha aprovechado que el Pisuerga pasaba por Tel-Aviv, y suspender lo suspendible, hasta los juicios por presunta corrupción que tiene pendientes.

Otro dictador único, que estamos en guerra. En esta nuestra piel de toro, por el momento no parece probable que Pedro Sanchez se erija en dictador único, aunque no pienso lo mismo de su vicepresidente.

Y es que no hay más que ver las decisiones que se están tomando en esta crisis,(para mí no es guerra), que parecen sacadas de un manual bolchevique, tratando a los que fuimos ciudadanos, como si lo único que deseáramos fuera engañar al poder establecido, y saltarnos las normas. ¡Y dicen que el poder emana del pueblo!

Las tentaciones que han tenido los gobernantes desde siempre en transformarse en mandones, tienen ahora visos de poder realizarse, que usted no se preocupe, que gracias a Vodafone, y a Movistar ahora podemos perseguir por donde se mueven no sea que estén siendo malutos, y no hagan caso de eso de no moverse, y las fuerzas del orden (ordeno y mando), no les pillen.

¡Es que son ingobernables!, que diría nuestro añorado Paco Paredes. Alguien decía hoy en la radio que veremos al salir de este túnel, si tenemos una estructura democrática sólida, o volveremos a una dictadura, o cosas incluso peores, que se nos transforma en Fernando VII nuestro Felipe VI, que los genes son los genes, y la liamos.

Lo que me preocupa en todo esto es que China, que es una dictadura, a caballo de datos no contrastados, están dando al mundo una supuesta vía de salida de esta crisis, que dicen que han tenido tantos contagios, y a saber, que se les han muerto cuantos, y a saber, que ahora ya casi no tienen …..y a saber.

Y es que el negocio, con el resto del mundo literalmente acojonado, puede ser interesante, que ahora van a ser los únicos que pueden fabricarlo todo, y venderlo al precio que les dé la gana. Así, que como estamos en guerra, (consecuencia pensarán ellos de la guerra comercial con Tito Trump), pasan ustedes por caja, que con eso de ahorrar en el pago de la hora trabajada, hemos desmantelado buena parte de nuestras capacidades de fabricación, y todo ahora para China.

No se han enterado aún, me temo, en este occidente caducado contra quién estamos luchando en esta, me dicen, guerra, quién es de verdad el enemigo, que no es el bicho, que no lo es. El bicho es la excusa, el señuelo.

La salida de esto me temo que no me va a gustar ni un pelo. Si empezamos por nuestra vieja Europa, se nos acaba de abrir un agujero por el que se nos puede vaciar el tinglado.

Porque, ¿seguiremos admitiendo como socios a Polonia, ahora que tienen dictador único?. ¿Resistiremos la manifiesta falta de solidaridad de la Europa del Norte rica, frente al Sur doliente?

. No lo sé, pero me temo lo peor. ¿Serán capaces de desistir nuestros gobiernos del uso de medios electrónicos para violar la intimidad y los derechos de los ciudadanos?. Que entre lo del seguimiento del móvil, y del pague usted con tarjeta de crédito, le tenemos pillado por el órgano reproductor, amigo, y entiéndalo, el dinero contante lleva el virus.¡¡¡UUHH, que viene el CORO!!!

La posguerra económica va a ser terrible para los más del mundo, y fantástica para los menos, que lo mismo volvemos al estraperlo, y aquí solo comen los que tengan huerto y gallinas, y lo demás se paga con los excedentes.

Cierto que las circunstancias no son las idóneas para mostrarse optimista, ni mucho menos, pero si lo son para reflexionar, y me temo que esta película ya la hemos visto. Los bárbaros del este se van a comer el Imperio, con su Gran Khan al frente.

-¡Tito Trump!, estás acabado, lo que no importa, pero sí lo que representas, y eso puede ser un alivio. Así que todos al refugio, que dicen que vienen las V2 ¡

A cascarla!

La Excusa de la Pandemia

 Sí, es cierto, estamos pasando un trago duro, y creo honestamente que sin excepciones de países, razas, creencias, o posición económica. Todos estamos expuestos a que nos toque esa no deseada lotería de la infección por el tal virus. Las consecuencias inmediatas ya las estamos viviendo. La gente encerrada en casa, demasiados mayores, o personas con deficiencias de salud se están marchando antes de tiempo, y no parece justo.

Las siguientes consecuencias son las de las libertades individuales, que también se están deteriorando a pasos agigantados. A golpe de decreto se nos confina en casa, lo que no es demasiado ilógico, a mi parecer, dadas las características del reto que tenemos delante, pero al fin y al cabo es una primera libertad que se nos restringe, y eso no es bueno.

Esas libertades, que a lomos de un decreto dictado deprisa y corriendo a lomos de la ola del pánico, no solo restringen los movimientos de algunos ciudadanos, sino que trasforman en jueces a policías que sin ninguna formación jurídica deciden quién y quién no está cumpliendo con la normativa gubernamental. Y eso, eso, me parece que va contra lo que debería ser un estado de derecho, para transformarlo en un estado policial.

Las autoridades han emitido una norma llena de agujeros, que pueden, a criterio del policía de turno, transformar en culpable, sin juicio a un ciudadano inocente. No podemos permitir que los guardias decidan si ir a comprar el pan, solo el pan, es un incumplimiento, ya que la norma nada dice de qué tipo de alimentos hay que avituallarse, ni de las cantidades que deben comprarse, ni a qué centro o supermercado hay que ir para realizarlas.

Me he tomado la libertad de leer el Artículo 7 del citado Real Decreto 463/2020 y su corrección en el 465/2020, y una vez leídas las limitaciones me surgen las siguientes dudas, que por supuesto un guardia erigido en juez, sentenciará.

a) Adquisición de alimentos, productos farmacéuticos y de primera necesidad.

-Aquí, no se especifican cantidades, centros a los que hay que ir, no se especifican que se entiende por productos de primera necesidad, lo que se deja a criterio del representante del régimen policial al que estamos siendo abocados, establecer la sentencia. Comento esto por la noticia que ha salido en los medios de una multa de mil euros a alguien que le dijo al agente que iba a comprar Nocilla, que a mi entender es un alimento.

Quiero recalcar que no estoy de acuerdo con la actitud del multado, pero sensu estricto, no infringió la norma, y el policía decidió si comprar Nocilla era legal o no. Eso es estado policial colgado de una ley mal hecha.

b) Asistencia a Centros Sanitarios,

–Yo supongo que si me duele un dedo de la mano izquierda, y decido ir a que me visite mi médico particular que pasa consulta en su casa, estoy cubierto por la ley, y tengo derecho a hacerlo. ¿Pero cómo convenzo al representante del estado policial?. La ley no dice nada, absolutamente nada, lo que me lleva como ciudadano que era a un estado de inseguridad jurídica inquietante.

c) “El apartado 2 del decreto, viene a decir que los agentes de la autoridad podrán practicar las comprobaciones en las personas, bienes, vehículos, locales y establecimientos que sean necesarios para comprobar y, en su caso, impedir que se lleven a cabo los servicios y actividades suspendidas por este real decreto, salvo las expresamente exceptuadas. Para ello, podrán dictar las órdenes y prohibiciones necesarias y suspender las actividades o servicios que se están llevando a cabo

.” -Esto es una definición de estado policial, en toda regla.

d) Cuando hablamos de atender a personas mayores, o discapacitados, ¿De qué hablamos?.

No se hace ninguna mención al grado de discapacidad, o a la edad de la persona, o si tiene una incapacidad temporal. Así que cuando el Sr. Agente te para, no sabes, dejando a un lado tu palabra de honor, como demostrarle al tal agente policial que lo que ha provocado que estés en tránsito, se ajusta a la norma.

De nuevo dejamos la sentencia en manos de una persona que no está preparada ni diseñada su labor para estos menesteres.

Cuando hablamos de la residencia habitual, a qué nos referimos. ¿A la dirección fiscal?, a donde duermes más de no sé cuántos días al año, o quizás a la casa de ese familiar al que te desplazaste para atenderle durante estos días de confinamiento.

Y de nuevo, ¿Cómo diantres le demuestro esto al agente? No dice nada el Real Decreto de la documentación que debe mostrarse al policía cuando estás yendo a tu puesto de trabajo en un hospital, por ejemplo, con lo que dejamos de nuevo a criterio del guardia la sentencia sobre la situación.

Y así lo mismo, si voy al banco, o causa de fuerza mayor o necesidad. ¿cómo se define fuerza mayor, o necesidad delante del guardia? Lo que es necesidad para mí, no lo es para él, y él juzga….

El tal real decreto está lleno de imprecisiones, que al final acaban con mi libertad coartada, lo que si se ha decidido que sea así por parte del gobierno, es una canallada, y si es por falta de profesionalidad…vosotros mismos.

Si buscamos en internet la modificación del decreto, el 465/2020, veremos que es una continuación de la canallada o de la chapuza, que viene a ser lo mismo, y si leemos las interpretaciones que la abogacía del estado da a las cuestiones planteadas, tampoco aclara nada, ya que al no haber sentencias judiciales al respecto, la indefensión del ciudadano sigue viva.

Que conste, que soy el primero en no salir, en intentar seguir escrupulosamente las indicaciones que se nos dan, ya que creo en ellas. Pero como se nos han transmitido, como se han publicado las normas, y como se le ha dado un poder a las Fuerzas de Orden Público, me parecen un ataque a las libertades que la ciudadanía tiene.

Y para terminar, y apoyando este argumento de estado policial, la normativa no explica el tema del paseo de las mascotas, nada hay escrito en el BOE, pero eso sí, la Policía ya ha empezado a decir lo que se puede y lo que no se puede hacer. Y lo siento, no es su trabajo, no lo es.

Que os vaya bonito

El Puente de San José

Me parece que en estos días de confinamiento, uno ha de darse a la literatura de viajes, que es una forma de abrir la ventana y enseñarle el dedo corazón enhiesto al tal coronavirus.

Tiene un cierto regusto masoquista, pero qué quieren ustedes que haga uno, aquí en la cárcel de papel, que las cosas están como están, y a Don Álvaro de la Iglesia, no creo que no le importa que use su invento.

De las cosas que ha leído uno, y puestos a sonsacar, no sé si empezar por aquella Anábasis, que a lo mejor es un poco bestia, porque desde luego de turismo, lo que se dice de turismo, no iban, mejor recordar la Odisea, o la Eneida, que aunque no son sensu estricto viajes de placer turístico, tienen su aquel epicúreo, épico, romántico, libidinoso, y hasta como precursores de la Picaresca del Siglo de Oro, nos vale.

También podríamos darle a los cantares de gesta, que ni Roldán ni Mío Cid, o Sidi, que nos diría el Reverte, se estaban quietos. Que si de paseo por Roncesvalles, con lo suyos que son los vascones, que si al destierro con doce de los suyos, que diría el otro Machado. Polvo sudor y hierro, que es lo que traen estos viajes.

Hay otros viajes, que uno no puede olvidar, y Chretien de Troyes, o Wolfram Von Eschenbach, nos llevan de la mano ya que estos son viajes de perfeccionamiento, son los viajes en busca de ese Grial que solo lo alcanza el puro de espíritu.

El hecho de que no todos los que empiezan la búsqueda, alcancen la luz es algo a tener en cuenta, que en los ciclos artúricos a Lancelot, se le niega el Grial por haberle puesto los cuernos a su viejo señor, que tenía, dicen, aburrida a la gentil Ginebra.

Todos los viajes, de alguna forma tienen su punto iniciático, y con el tal palabro me refiero a inicio del conocimiento de uno mismo, que el viaje, al final no es nada más que una búsqueda interior, aunque vayas en Ryanair.

No sé si meterme con el Libro de las Maravillas, que siendo un libro de viajes, no deja de ser de viaje de trabajo, que la pela era importante.

Pero entre las cosas vividas y las cosas contadas, te hace pasar por sitios de esos que necesitas ver antes de morirte.

Quizás, hablando de viajes debería pararme en el bueno de Ali-Bey, o de Ibn Batuta, ambos viajeros por el Islam en momentos en los que no era demasiado recomendable pasear por aquellas tierras, con “pasaporte español”. A uno se le honra aún en Tánger, y el otro mantiene una calle en su Barcelona natal.

Pero no se me pueden olvidar ni Pedro Páez, ese jesuita español que ve por primera vez con ojos de europeo las fuentes del Nilo azul, ni los viajes de Burton, Speke, peleándose por ver si el chorrillo que salía del lago Victoria llegaba a Alejandría, o no.

O hasta de mosén Livingstone, y el periodista americano Stanley, que quería rescatarlo y no era el caso, que el buen Doctor escocés estaba muy a gusto por tierras de Rhodesia, hoy Zimbawe.

A quien no acompañaría sería a Lope de Aguirre, que El Dorado a ese precio, pierde mucho interés, de veras, prefiero llegar a ver el Pacífico, aunque me coman los mosquitos.

También podría dar la vuelta al mundo, en la Nao Victoria, ¿por qué no?, cualquier cosa menos pasar el puente de San José enclaustrado, que son días de Fallas y playa de Cullera, por lo menos.

Y siguiendo las estelas de los grandes viajes, quizás podría alistarme en la expedición Balmis, que con la que está cayendo, hasta podría tener cierta coherencia, que las vacunas son las vacunas.

En este punto me gustaría saber cuál será la posición de los anti-vacunas, cuando esté disponible una para prevenir a este bichito cabrón que nos tiene a todos metidos en la jaula.

A lo mejor no quieren que les pinchen, ni a ellos ni a sus abuelitos. Acompañar a Malaespina y a Bustamante en una de sus fragatas, La Atrevida o La Descubierta, también me hubiese venido bien para este fin de semana laaaargooo, pero cuando fui al puerto de Cádiz ya había salido la expedición, y Malaespina había sido laminado por el tal Godoy.

Qué será que cuando pienso en Godoy, en Fernando VII, y en su casquivana hija, pienso en la gestión del gobierno en estos días de ventana y memes.

Si hubiera existido, me hubiese gustado acompañar a Miguel Strogoff, por las estepas rusas, llevando la carta del zar a sus tropas acuarteladas junto al lago Baikal, allá en la inhóspita Irkutsk siberiana. Pero no había sitio en el caballo, y cruzar los ríos siberianos a nado nunca fue muy recomendable…..El Obi, el Yenisey, el Lena, que canturreaba en clase de geografía universal. ¡Qué tiempos!, ¡Y es que con esos ríos me pasaba como con el Nilo, que no me entraba en la cocorota que fluyeran de sur a norte. ¡Cosas de chicos!

No quiero olvidar que me hubiese gustado ir con Amundsen, y ver el Polo Antártico, y la verdad es que me hubiese gustado solo por molestar a los ingleses, que negaron la evidencia hasta que les dieron unas buenas collejas.

Que el bueno de Scott, llegó tarde, no volvió, pero fue un valiente, mal preparado, posiblemente prepotente, pero pago con su vida los errores que cometiera.

Para mí el último de esos grandes viajes fue la visita de Amstrong al satélite de los enamorados, y de los lobisomes, que a partir de ahí, ya no viajas, te viajan, que no es que esté mal, pero es mucho más aburrido, seguro

. Así que intentaré hablar con Urdaneta, a ver si me consigue un camarote en el Galeón de Manila, y me hago el tornaviaje como un señor, incluyendo la travesía de Acapulco a Veracruz, la visita a La Habana, y una semanita de descanso en Sancti Petri antes de tomar de nuevo el AVE, para casa, que me dicen que tengo que seguir encerrado unos días más, con lo que solo podré hacer ese viaje iniciático que es el Juego de la Oca, pero eso lo dejo para otro día

¡Auuuuuuuu!

Epicuro en Confinamiento

Muchas veces me ha dado por escribir instalado en ese aforismo epicúreo del “carpe diem”, y miren ustedes que como en esta ocasión de reclusión, ninguna que recuerde.

Que lo del epicureísmo en tiempos de vino y rosas tiene, entre poco y ningún mérito, que ahora es el momento de echar mano de la fuerza de la creencia y tratar de buscar el placer en el entorno de aislamiento en el que nos encontramos.

El sus escribe, (suscribe dice el fisno), no ha tenido, gracias al diablo, la oportunidad de encontrarse en confinamiento físico, más que el correspondiente a un catarrillo de esos que se curan con el jarro, y además el confinamiento lo decidió el estado de postración, la fiebre, y algún elemento vivo del entorno que se empeñaba en quien siguiera en la cama.

Lo de ahora es un confinamiento de cárcel, leve, pero cárcel, que no te dejan salir al patio con los otros reclusos, es más es un confinamiento sin derecho a vis a vis, sin contacto con tu abogado, y con penas amenazantes de mutas dinerarias.

Poco queda, pero como es un confinamiento con papel higiénico, intentare hacer como el bueno del Marqués de Sade, que según tengo leído escribió desde su calabozo bastillero en tal soporte, cosas como las ciento veinte jornadas de Sodoma, o las historias de Justine.

Claro que mis amigos, esos que no son unos atorrantes, no sé si van a estar muy felices si continúo por los caminos del tal Marqués, que su ateísmo es galopante, y sus tendencias a lo escatológico quizás sean algo exageradas para algunas sensibilidades.

Por otra parte, hay que reconocerle al bueno de M. Alphonse, el ser un verdadero espíritu libre, libertino, diría el pacato, que el poner freno moral a las acciones o a las opiniones, puede ser un freno a la libertad.

Y Sade, al final era, es, que sigue viva su obra, un canto a lo que puede hacer el ser humano en libertad. Pero claro, no hay que olvidar que las acciones siempre tienen consecuencias, y el mostrar las más (según la moral generalmente aceptada) abyectas situaciones, en donde se trata del dominio de los seres más puros no es más que ofrecer una posibilidad al lector, y él sabrá como tiene que obrar.

Ha habido dos lecturas en mi vida en las que realmente he temido pasar una página, por miedo a enfrentarme a una situación que dudaba poder soportar, sin un sentimiento negativo de asco, repulsa, o simplemente de daño moral al ponerme en la posición de la víctima, y una ha sido esta obra de Sade, “Las ciento veinte jornadas de Sodoma” ; la otra más moderna, ese American Psicho de Bret Easton Ellis, ambas seguidas por sus correspondientes versiones cinematográficas, la primera del gran libertino-provocador Passolini, y la segunda de no sé quién, así que a quien le interese que pasee por la Wpedia, que en confinamiento hay tiempo para todo.

Alguien diría que ambas son obras que acarrean una carga de apología de la violencia demasiado obvia, pero la verdad es que siendo desde cierto punto de vista, cierto, yo no me siento nada motivado a matar a patadas de mis pulcros zapatos cordovanes de Adler, a un pobre “homeless” de la ciudad americana de turno, ni me apetece hacer comer mierda, a la rubita angelical, ni violarla, ni matarla siguiendo un rito perfectamente marcado por mis colegas y yo.

Todo lo contrario, los escritores me muestran lo que se puede hacer, por si no había caído en la cuenta, y ya es cuestión mía, el procesarlo de una u otra forma.

¡Faltaría más! Y en el estado de reclusión en el que me encuentro, sin haber hecho nada, pero para no hacer daño a nadie, me enfrento a mi epicúreo “Carpe diem”, y al reto de utilizar ese tiempo en disfrutar, que es lo que dice que debo hacer mi manual de autoayuda “Como ser epicúreamente feliz en diez pasos” “by Dale Carnegie.

Y en ello estoy. ¿A satisfacer los instintos más bajos?, confinado en soledad, queda el onanismo, y no sé yo, vamos que no emociona. Puede uno darle un tiento a la bodega, pero va a pasar esto del bichejo, querrás celebrarlo, y verás con tristeza que aquella botellita del Domaine de la Romaneé Conti, te la cepillaste por un aquel de sacar adelante el epicureísmo durante la reclusión.

Así que tampoco, que los grandes placeres, en libertad, ¡coño! Y se van cerrando las opciones, aunque uno de mis amigos, me suelta aquello de que hay que hacer un ejercicio intelectual que proporcione placer.

Bien está, placer al que se ejercita, y placer, quizás a quienes siendo sujetos pasivos, puedan a través de la discusión encontrarlo. Es una idea, y a mí estas ideas me producen ganas de provocar, que siempre hay alguien que entra al trapo, y ya tenemos toros esa tarde.

Así que no sé cómo voy a epicurear esta jornada, segunda de las ciento veinte de Sodoma, pero lo más probable es que una vez ya leído el opúsculo de Pessoa sobre los masones y el ocultismo, que por cierto me ha parecido, por partes, un cabreo monumental contra un político imbécil, y luego unas disquisiciones más obtusas que el pensamiento de Zubiri, me he encontrado que por ahí no va Epicuro, y habrá que buscar otras alternativas.

Quizás sacar del armario esa Bohéme de Zefirelli, que aún tengo en la retina por haberla visto en demasiados sitios, y siempre con emoción, pero no sé.

Luego, claro, te vas a la otra reclusión, la de Fray Luis de León, y no me veo sembrando huertos en la ladera del monte, que además ahora los municipales no me dejan, así que no por ahí tampoco.

Si no fuera tan rebelde y tan cabrón me dejaría llevar, por cualquier céfiro que pasase, pero a lo mejor va lleno de miasmas, y tampoco.

Será pues asunto de buscar mi túnica negra, mi sombrero de alas, mis gafas de protección, mis zapatos puntiagudos, mis guantes ceñidos, y mi máscara de medico veneciano, que esto es 1348, y la peste está aquí.

Luego a la caída de la tarde, mientras aplaudo a los médicos, esperaré ver pasar la Santa Compaña, que encabeza Max von Sydow esta semana, me monto una danza de la muerte estilo medieval, y luego ya veremos.

Planazo!!

El Virus Coronado

No lo sé muy bien, me lo imagino, quizás sea por lo de la maldita epidemia que nos tiene a todos contra la cuerdas, encerrados, mirando por la ventana, recordando, quizás, a los escolares de Machado, “Monotonía de lluvia tras los cristales”.

No lo sé muy bien, pero de pronto, veo que los libros que tengo en la mano ahora mismo, tienen títulos inquietantes….”La Peste”, “Peste y Cólera”, y cosas por el estilo. Hasta Thomas Mann anda por aquí con su profesor Von Eschenbach y el “Bello Tadzio”.

Habrá que poner el adagietto de la quinta de Mahler, y ambientar la cosa, ya que hoy ando algo lejos de los salones del Excelsior en el Lido.

Así que en vez de coger el periódico que me informa de lo que pasa al otro lado de la Laguna, tendré que conformarme con el “Parte” que a buen seguro nos brindará Radio Nacional.

Van contándose los infectados, los fallecidos, y aquí, en el siglo XXI, con las murallas de la ciudad cerradas, vemos a los médicos pelear casi sin armas contra la epidemia.

Parece, por lo que tengo leído una nueva Orán camusiana, o la Viena de 1348, que al final es lo mismo. Y también el comportamiento humano se empeña en ser idéntico, llenando el que puede la despensa, el que puede ignorando la importancia de la solidaridad, y claro, siempre la casta, que hay médicos en palacio, y no a todos los ciudadanos se les ha de dar el mismo trato.

Al fin y al cabo es el Sultán quien nos lleva de la mano. El grito del “Fu” Cuerda,: -¡Solo Vos sois necesario, que nosotros somos contingentes! Las cosas son así, las luchas contra los microbios, llevan al Papa a postrarse delante de la imagen que salvó a Roma de la Peste, después de haberla arrasado.

Quizás los nuevos artistas de la escultura, de la pintura, nos regalen monumentos en acción de gracia a la marcha de esta pandemia, ¿quién lo sabe?, ¿a quién le importa?. Estamos como los europeos del siglo catorce, peleando con miasmas que van por el aire, de esas que vienen en los barcos de Marco Polo, o en el tren de la seda.

Que si antes era la Yersinia pestis, hoy es el bicho más pequeño y no cabalga a lomos de los piojos de las ratas. Lo que sigue sin importarnos un comino, que lo único que nos importa es sobrevivir, tener de paso la barriga llena y el culo limpio, lo que a buen seguro habrá de ocurrir, siempre que no seamos eso que ahora se llama “población de riesgo”.

Las cosas son dolorosas, y en estos primeros días de prisión parece que intentamos colocar una cobertura de humor a lo que hay, y no está mal el intento, pero veremos lo que dura la cosa, que empiezo a recordar aquellos experimentos de ratas encerradas en cajas con una población exagerada de congéneres.

En el terreno de la broma, parece que este bicho, nos está suavizando lo de las emisiones de CO2, y el confinamiento a lo mejor resuelve lo de la natalidad de occidente. No me gustaría que me llamasen de la generación del COVID 19. Que también están los del apagón de Nueva York, y los del Baby boom de López Rodó, por lo menos.

Si hay algo que siento es el no estar ya en activo, para intentar ayudar desde mi profesión a todos los que ahora están dando el callo como campeones en tantos y tantos puestos que son vitales ahora para que el trago pase lo más rápido y con el menor daño posible también.

La parte decepcionante de todo este panorama está en nuestros políticos, y cuando digo nuestros hablo de todos, desde Tito Trump a Boris, desde el jeque árabe al ruso, desde nuestros….mejor no hablar de ellos.

Que a las políticas no les iban a quitar el gustazo de contaminar Madrid con su manifestación, ¡que nosotras podemos!, si hija expandir la epidemia, que salir en la tele gritando no tiene precio, y unas cuantas vidas no son nada.

La verdad es que ignoro si lo que ha ocurrido ha sido pura y simplemente estupidez, que dado el pelaje del personal involucrado, ya podría ser, o un simple me importa un carajo el que mate a unas cuantas personas más, siempre y cuando salga en la tele vestida de morado, como el Cristo del Gran Poder.

Para Tito Trump es el bichito europeo, y lo que le preocupa de verdad no es que se le mueran ciudadanos, si no que el sistema financiero tenga un aspecto feo cuando tengan que elegirle sus ciudadanos.

Para don Boris, parece que epatar es lo suyo, y si tengo que infectar el país, matar unos cientos de miles, y salvar la economía, ¡pues misión cumplida!.

Que el ruso y el moro se tiren de los pelos por unas décimas de penetración en el mercado mundial de petróleo, es lo que se puede esperar de esta gente.

Y al ciudadano se le aplica la ley vigente, que no puede ser de otra manera.

Y sálvese quien pueda, y a no preocuparse que Don Aznar ya anda en Marbella, que allí las penas son con pan, y ya se sabe, con pan son menos penas.

Y yo con la pena de no haber podido seguir a mi líder y montar mis reales en La Zagaleta mientras esto pasa o no pasa.

No quiero ser malo pero seguro que Felipe está navegando por algún sitio tranquilo, que es lo suyo, lejos de las miasmas, que matan a los que fuman puros, dicen.

Me dicen que ya no hay noticias de guerras, que haberlas haylas, me dicen que Don Erdogán ya no se pelea con la U.E. por un quítame allá esos refugiados, y que los griegos ya no son importantes para impedir que entren refugiados en Europa.

No se manda papel higiénico a los campamentos y en dos semanas se ha vaciado.

El Hombre, el Ser Humano es el que sobra, y si la economía no peta, ya tenemos excusa para darle una vuelta de tuerca más al tema laboral, que últimamente se nos estaba escapando de las manos.

La parte más bonita, al final la han dado los ciudadanos, que me he ido a apuntar a una página web de voluntarios para ayudar a la gente que necesite lo que sea, y en la página de la Comunidad de Madrid, salía un mensaje de agradecimiento, que las siete mil plazas necesitadas estaban cubiertas, en un plis, parece.

¡A mí no me tosan!

Vidas Paralelas

Trump, Craso, y los partos

 Uno que se acuerda de vez en cuando de las cosas que ha leído….y escuchado, siendo además un fan declarado de las comparaciones, o mejor dicho de las relaciones entre las cosas, o entre los hechos, no puedo por menos que intentar ligar estas tres cosas, bueno estas dos cosas y el pueblo de los partos.

Para no hacer buscar en el Espasa o en la Larousse, que coño es eso de los partos, o mejor quién coño eran, solo diré que así se llamó en la antigüedad a los habitantes de la rica tierra del sur del Mar Caspio, sí, ese que está lleno de caviar y petróleo, y que ahora se llama Irán.

¡Qué cosas!, gente brava esa que anda por esas tierras, muy suyos ellos, que por llevar la contraria, se la han llevado al Islam mayoritario, (ellos muy chiítas, y a los sunníes que les den), se la llevaron a los griegos, y por un quítame allá de una Salamina, un Maratón y una Termópilas, hoy no estamos hablando parsí, que mire usted, también sirve para comunicarse uno.

En tiempos más modernos, hartos de que los americanos apoyaran a aquel infausto Reza Pahlavi, impusieron a su querido Jomeini, implantaron su régimen islámico, y a otra cosa.

Luego se liaron a tortas con sus vecinos iraquíes, secuestraron a no sé cuántos americanos en la embajada de la bella Teherán durante cuatrocientos cuarenta y cuatro días, sin despeinarse, se pasan el día apoyando a los sirios de el Assad, y madre mía, y…

Pues nada, que andan a ver si ya de una vez montan algún pepino nuclear, que están de los israelíes hasta los pelos, casi tanto como de los yanquis, y casi tanto como de los sunníes.

No pasa nada, que llevan trastopecientos años a tortas con cualquiera que huela a Imperio, y tan pichis ellos. La verdad es que eso de invadir se les ha dado siempre fatal, que lo de Grecia se lo pararon a base de técnica militar, que lo de Irak acabó en tablas, pero ahí están ellos, que quieren los muchachos vender su petróleo, sacarlo al mar por el Líbano, si es posible, que la Ruta de la Seda está hecha unos zorros, e Ispahan ya no es lo que era.

Cierto que a ellos también les sacudieron, que la historia es así de pesada, que hubo tiempos en que andaban dentro del Imperio Meda, que también fueron parte del Imperio aqueménida, y del seleúcida, y Alejandro el Macedonio, también pasó por ahí. ¡Claro que sí!, que miles de años dan para eso y mucho más.

Para Roma, fue un grano en el culo, más claramente una especie de posible fuente de honores y poder para algún patricio que no andaba muy contento con lo que tenía, aunque lo tenía todo.

Y hablo del tal Marco Licinio Craso, ese asombrosamente rico patricio del triunvirato, que andaba con César, (el de las Galias), y Pompeyo, el que hizo a César decir aquello de “Alea jacta est”, .

Dicen del tal Marco que tenía casi doscientos millones de sextercios, que debe ser una pasta, tanto que le permitió tener casi su ejército propio, y ser un alguien en esa Roma del último siglo antes de nuestra era.

En algunas cosas nuestro Craso se parece a Tito Trump, salvando las distancias, pero el perfil….¡Ay! el perfil. Me dicen los de Wilkipedia, que el pollo hizo su fortuna “negociando, especulando, casas de prostitución, brigadas de bomberos…(brigadas que solo apagaban el incendio si el propietario accedía a vender el edificio en llamas a precio de saldo).

Le procesaron por acostarse con una vestal, y salió indemne del proceso, sobornó a todo el que pudo, usó siempre intermediarios para sus negocios, nada nuevo.

Sus guerras fueron acabar con la rebelión de Espartaco, cosa que hizo de la forma más sangrienta posible, subió al poder de la mano de Pompeyo, y con la aquiescencia de César, que le pareció suficientemente populista.

A pesar de sus esfuerzos, de repartir grano entre los ciudadanos a manos llenas, y de estar en el poder, su popularidad nunca superó a la de Pompeyo…¡Vaayaaa!.

Su adscripción al Triunviriato, parece que tuvo que ver con un intento de conseguir exenciones de impuestos en la provincia de Asia, y poder controlar el reparto de tierras de los veteranos de guerra.

Por esas cosas, le tocó administrar la tierra Siria, y se empeñó en cruzar el Éufrates, y liarse a tortas con los partos. Nunca lo hubiera hecho, que el hombre andaba tras la gloria militar, se metió donde no le llamaban.

Cruzó el Éufrates, le avisaron los partos de que el asunto no era bien visto, pero el se dedicó a lo que sabía, a controlar el territorio y como gobernador, hacer del saqueo el doctorado de su trayectoria vital.

Una pena. Llegó la inevitable batalla de Carras, donde nuestro amigo perdió siete legiones, vamos fueron masacrados, murió su hijo y él fue hecho prisionero.

Dicen que fue muerto vertiendo en su garganta oro fundido, en alusión a su desmedida avaricia. Su cabeza y su mano derecha, fueron llevadas al banquete de bodas de los hijos del vencedor parto, donde se recitaron los versos de las bacantes de Eurípides: “Traigo desde el monte/un tallo recién cortado para el palacio/caza bienaventurada. (Leed la Legión perdida de Santiago Posteguillo, donde se explica perfectamente cómo fue esta historia, o directamente a Plutarco en la biografía del personaje).

No sé si Tito Trump acabará bebiendo el oro de los partos, pero está haciendo oposiciones, y parece que con los partos se juega mal desde los todopoderosos imperios.

No estoy aquí para desear el mal de nadie, pero seguro que tarde o temprano, algún erudito nos regalará unas “Vidas paralelas” Tito Trump / Marco Licinio Craso, y si no al tiempo.

Yo con esto, simplemente sentiré que hayan matado al “Parto Soleiman”, y a sus acompañantes, que a continuación ha venido el aviso de los partos, por haber cruzado el Éufrates, mientras en el Imperio, se dedican a esas cosas de las sanciones comerciales, que no es más que una forma de eliminar competidores a lomos del poder que crees te dan las armas.

¡Total Nada!

Universos paralelos

No nos hacemos idea de por dónde van los tiros, siempre lo he dicho, y encima me vienen ahora con la historia de los universos paralelos.

Que la física se empeña en demostrarnos que existen, y seguro que sí, que uno no está para discutir a estas alturas de la película. Además, ahora que me acuerdo, había por ahí dando vueltas una serie de esas de la tele, que se llamaba Fringe, o algo así, muy bostoniana ella, en la que parecía que nos asomábamos al Kybalión, “que lo de abajo está arriba y los de arriba está abajo”.

Los personajes pasaban de un lado a otro, y los que eran buenos arriba eran malos abajo, y viceversa. Todo muy paralelo, vamos que se pasaba de un lado a otro a través de pasillitos con aduanas.

Tremendo. Y la sensación que hoy se me aparece es la misma, ya que cuando afirmo que ni idea de por dónde van los tiros, es que aunque nos movamos, aparentemente en el mismo plano físico, las capas que conforman nuestro mundo son infinitas, (o finitas, pero muchas).

Ya sé que se llaman de formas diferentes, que las llamamos ámbitos, civilizaciones, núcleos, incluso, pero como de vez en cuando traspasamos las fronteras sin darnos cuenta, resulta que las vidas que se viven son incomprensibles para nosotros.

Y es que al fin y al cabo no hacemos más que desarrollar nuestra existencia en el microuniverso que nos ha tocado, y los universitos que nos rodean, interfieren continuamente en el nuestro sin que nos demos cuenta más que de las consecuencias.

Por eso pienso que no nos enteramos, que mi universo no es el de Tito Trump, que para mí es un marciano, tanto como el milmillonario de turno, o como quién se mueve en las cloacas del estado, o el que vende papelinas de coca en la esquina, de esas que llevan más mierda que coca.

Y a la hora de la verdad, aunque no entienda todos esos universos paralelos que me rodean, no hacen más que interferir en el mío, y de verdad, es una lata.

Claro que mi amigo me diría aquello de que en mi universo solo quepo yo, lo que me temo se acerca a la verdad, pero tampoco es eso, que aunque sea tentador, uno no tiene vocación de estilita, porque hasta las beatas que se acercan al pié de la columna, interferirán con sus universos en el tuyo.

Lo que de todas formas aún me hace sonreir, es el hecho de que muchos de esos universos que me rodean, parece que no pueden sobrevivir sin echar mano del mío, y por debajo de la puerta me enseñan la patita a ver si les abro la puerta…. ¡Compre lo que vendo! Me dice uno, ¡Oiga lo que digo! Me dice otro, ¡Haga lo que hago! Me dice un tercero, y así ad nauseam, que unos lo hacen a través de ese invento que sirve para comunicarse mientras Lola Herrera recuerda a Mario, y es que cinco horas son muchas, otros lo hacen pegando mensajes en las calles, otros me lo dicen en la escuela, otros….

Y al final acabas comprando Matildes, siguiendo al Real Betis Balompié, como poco, hablas del Tito Trump, te enfadas con Boris el turco, y lo de VOX que siempre fue contigo a la escuela en forma de diccionario de latín, te pone de una forma u otra según el humor que tengas. Deben ser los choques de los microuniversos, que son muy suyos, y las esquirlas van saltando por todas partes sin posibilidad de defensa alguna, y te dejan la vida hecha unos zorros.

Claro, que por otra parte como antropocentristas natos que somos no consideramos las esquirlas que nosotros soltamos, que también lo hacemos, no se crean ustedes, y nuestras interferencias en otros universos paralelos de esos que andan dando vueltas alrededor nuestro.

Me suena este charco a lo del rollo ese de Platón y lo de la tal caverna, que por ahí ya nos andaba diciendo el viejo griego, lo peligroso que era acercarse al universo vecino, que luego volvías a casa infectado y acababan apiolándote.

Será por eso que no me dejan entrar en el universo paralelo de Tito Trump, y que solo me envían sombras en la pared, en forma de serie de televisión, eso sí, mayormente para que no me lesione, o me sacrifiquen los míos, que a lo mejor vengo con una de esas gripes exóticas, y termino con mi universo.

Un Armagedón a escala HO, 1:87, como la de los trenecitos eléctricos de Märklin, que siempre tiene arreglo, como el castillo de Lego que se cae cuando el niño lo hace demasiado alto.

De hecho, cuando me pongo a escribir estas cosas, ahora que lo pienso, estoy lanzando mis esquirlas de universo a los universos de los que eventualmente puedan leerme, y lo que si tengo claro, es que ni podré entrar en los universos de mis lectores, hasta fundir mi universo con el suyo, ni al revés, que las cosas son así.

Pero sin ir tan lejos, nadie conoce a fondo, salvo quienes pertenecen a ellos los universos más generales, como el de los oligarcas, o los de la miseria, y en el fondo no sé si recomendar llamar a esas puertas, que si no nacimos dentro, a lo mejor no somos bien recibidos.

Y así nos va, que con tanto universo dando vueltas, uno ya no sabe nada, no sabe siquiera si es marciano, si es un ser o un “fu”, que si los físicos llevan razón, aquí estoy vivo y en el “Fringe” de turno llevo criando malvas hace décadas.

Lo dicho, ya no entiendo nada, y en el fondo tampoco me quita el sueño, porque al final en un par de siglos, con permiso de los transhumanistas, todos calvos.

“Todos somos contingentes, señor alcalde, sólo usted es necesario” que diría Cuerda aunque no hablase queriendo de los universos paralelos, pero es que la frase es grande, sobre todo en el universo del señor alcalde.

Buenas noches y buena suerte

es lunes

Nunca me ha gustado enfrentarme a los lunes, no sé bien por qué, ya que aún no se ha inventado eso del síndrome “post fin de semana” (seguro que lo llamarán “post weekend”, si llegan a definirlo). No sé por qué, ya digo.

Y analizando la cosa, a mí no me afecta el que haya que volver al curro, que eso hace ya muchas lunas que no me acontece, realmente no sé por qué me molestan tanto estas mañanas de nueva semana.

Esta se levanta triste, con el cielo cubierto solo por fastidiar, que llover, no llueve pero no se ve el sol, y los que nacimos a orillas de ese Mediterráneo, al que me gustaría añorar, la ausencia del sol quizás nos entristezca. Lo dicho, no sé.

Quizás sea la constatación de que todo sigue igual, con esa tozudez que da la predestinación en la que no creo, pero como las meigas, hayla. Te deja de nuevo con la sensación del ratoncito en su rueda, moviéndote sin sentido, y como es lunes y empieza el ciclo corto de la existencia, que es la semana, miras por la ventana, ves la cosa gris, y te esfuerzas para correr en la ruedecita de tu jaula, sin llegar más allá de lo que te hayan marcado no sé quiénes.

Creo que los lunes son los días en que realmente te das cuenta de que estás ahí atrapado, que te vendrán historias que te son ajenas y a lo mejor te producen la ilusión de que resuelves algo, de que generas alguna actividad que puede traer un beneficio para alguien, para algo.

Pero al final no es más que el movimiento del ratón dentro de la rueda, en su jaulita blanca…..creo.

No es que aspire a la trascendencia, que no es eso, pero la sensación que conllevan mis lunes no me ha gustado nunca, y a lo mejor, esa indicación de “volver a la rutina”, es lo que más me produce esa sensación de inutilidad.

La cosa, a lo mejor está relacionada con esas malditas preguntas que la humanidad viene haciéndose desde siempre, relacionadas siempre desde la trascendencia con que si no sabemos de dónde venimos, ni a dónde vamos, ni que se espera de nosotros, en fin, esas cosas, que hacen que el coger el coche por la mañana del lunes para ir a la oficina, o al campo de golf, que viene a ser lo mismo para lo que nos ocupa, llenen la mente de la conciencia de la pérdida de tiempo.

Ya saben, aquellos que me han hecho el honor de leerme, que hasta ahora el único papel reconocido por mí y que trasciende al ser vivo, es de transmitir su carga genética a otra generación.

Nada más, ya que el resto de las cosas es un ver quién mea más lejos, y además es igual en todas las especies de seres vivos del planeta, (por lo menos).

Que si el yate más grande, que si los dientes más fuertes, que si los colores de la cola más brillantes, que si el fruto más atractivo….toda la naturaleza bailando al mismo son, sin parar, desde siempre, que de lo que se trata únicamente es de transmitir el maldito ADN, en el que a lo mejor va nuestra conciencia, nuestra alma, o vaya usted a saber qué.

Porque puestos a cogérnosla con papel de fumar, ni siquiera podemos decir que nuestro ADN es nuestro, que viene desde muy atrás generación tras generación, y nosotros como mucho lo administramos como podemos, y lo transmitimos, quizás con nuestro “touche de classe”, si el entorno ha sido favorable.

Es decir, que ni siquiera en la acción trascendente de nuestra vida, somos capaces de introducir de forma consciente nuestro granito de arena.

Por eso me molestan los lunes, creo yo, porque se reinicia el ciclo del ratoncito que no va a ningún sitio, tras un paréntesis en el que a lo mejor ha cambiado algo tu rutina, pero que no deja de ser un espejismo.

Si me pusiera del lado de Sartre, me quedaría con que son mis actos los que determinan el significado de mi vida, con lo que tendría que crear mi propia ética de responsabilidad y alejarme de las creencias externas a mí.

Y sí, me suena, porque de hecho si he encontrado la ética universal de los seres ¡más que humanos!, ¡vivos!, y es la de transmitir ese ADN que nos pusieron al concebirnos, por mucho que se empeñe Ortega en que además de ser yo, soy mi circunstancia, vamos, el ecosistema en el que estoy ubicado, diría yo.

Pero mi circunstancia como ser vivo está más que clara, ninguna otra hay que la supere. Lo único que nos hace cósmicos es ese deber da la transmisión del ADN, que lo demás está, creo, sometido a esa labor, es la carcasa necesaria para la efectividad del deber que nos impone la vida.

Ya ven ustedes, que acabaré metido en la náusea sartriana derivada de la monotonía del transcurrir de la vida, de los días de la semana, independientemente de si pienso libremente o no, independientemente de si ejerzo mi albedrío, o no, que al final nunca decidí venir por este mundo, ni decidí mi forma biológica, ni decidí el método de aprendizaje para adaptarme a un medio que ni diseñé ni escogí.

Y además tampoco voy a decidir cuándo se acaba mi tránsito por estos lares del demonio, que tampoco es que importe, pero sí que se reconozca mi derecho a la libertad, aunque para lo trascendente no tengo ni una pizca de ese supuesto bien.

Y a lo mejor es lo que tiene el lunes, que te dan ganas de hojear “Crimen y castigo”, o “El extranjero”, y eso te deja hecho unos zorros, que acabas sumido en una suerte de nihilismo que no se ajusta a patrón alguno, y sin ganas de navegar por los canales que te han preparado.

Si habéis llegado hasta aquí, gracias, y espero que a nadie se le ponga en la cocorota proponer el “síndrome del fin de semana”, que lo mismo le hacen caso y la CEOE ya tiene bastante con que hayan subido el salario mínimo, y con que ahora no les dejen despedir ni a enfermitos, ni a preñadas ni a los de los permisos parentales. Que tiene guasa la cosa.

¡De nada!