El Smartphone necesario

Mi hija de quince años, comenta un amigo, es feliz con trapos de esos de quince o veinte euros, como mucho. Peeeerooo, me suelta que quiere que le compre un móvil de mil doscientos.

El hombre lo plantea en una charla entre amigos, y unos y otros damos nuestro punto de vista, seguro que nadie acertó, pero me sirvió para ver la percepción que tenemos los talluditos de las motivaciones de las generaciones que vienen empujando.

Uno de los contertulios, afirmaba que independientemente de la consideración sobre el móvil, el comprar vestidos baratos le permitía desecharlos sin demasiado dolor de conciencia. Bueno, es un punto de vista, pero no liga las dos cuestiones, que lo del móvil, que por cierto también entra en veloz obsolescencia, más allá de si funciona o no, no lo explica.

Si yo hubiese sido niña, y tuviese solo quince años, (de hecho los tengo, con otros cincuenta y pico más, pero es harina de otro costal), a lo mejor, y en mi afán de captar la atención de los galanes, y la envidia de mis amigas, hubiese tomado una decisión parecida.

Veréis, el trapo que me pongo lo ve un número muy limitado de personas, en su gran mayoría gente de mi entorno, compañeros de clase, vecinos, familia….poco más.

Y yo quiero ser globalmente la más admirada, con lo que disponer del último chirimbolo inteligente cumple con varios de mis objetivos:

Con la ropa barata, bloqueo el que mis compañeros me pongan la etiqueta de “pija” irrelevante, y bloqueen de forma fácil y rápida cualquier intento mío de ser la chica más popular y global del mundo mundial.

Soy normal de aspecto, así que Caballo de Troya se llama esa figura, que a la que se descuidan, saco del bolsillo del tejano mi arma secreta. Una manzanita mordida, que todo el mundo sabe que es una Iphone 10 superplus que aún no se ha lanzado en Europa. ¡Guauuuu!, déjamelo ver….¡Cómo mola!

Uno a cero, que hasta ese gafitas tan mono que va para matemático se ha quedado colgado de mi arma, nada secreta, por otra parte.

Como el procesador del aparatito es cuatro veces el de la anterior generación del mismo cacharro, como bien indica otro de los contertulios, cuando juego “on line”, al último matamarcianos, no hay quien me gane, y siempre puedo, bajo supervisión estrecha, permitir a un amigo, o una amiga que lo use un poquito.

“Muestra sin cargo” se llama esa figura, y si cuela, tengo garantizada la envidia y el odio de ella, y la admiración de él. No va mal la cosa.

Pero sigamos con las consideraciones, que con mis amigos no hablo cara a cara, ¡coño papá!, ¿es que no te has dado cuenta?, hablamos todos a la vez por el chirimbolo, y con los amigos que no conozco personalmente, (relaciones globales) si quiero tener unas relaciones razonables, debo disponer de un equipo con todas las funcionalidades.

Y luego, ¡papaaaa!, es que la tele de mi cuarto se ve fatal, y vosotros (aquí se incluye a mamá), estás con el telediario de las nueve y luego os ponéis con esa cosa del cuéntame cómo pasó, en caso de que no haya “jumbor”.

Así que veo mis series tan tranquila, sin daros la lata, en super resolución y sonido “susurrón” increíble….por cierto unos inalámbricos nuevos de esos de Bose con noise cancelling serían un complemento ideal.

Y en definitiva considero que a lo que doy valor es a estar conectada, y a partir de ahí lo demás pasa a tener un valor secundario, que no está mal, papá, que además tengo que mirar por la economía familiar, que soy responsable y veo los sacrificios que tenéis que hacer mamá y tú para salir adelante.

Por eso no tienes que preocuparte, no quiero un bolso de Louis Vouitton, no lo necesito, pero lo que sí necesito es desenvolverme con la mayor soltura posible en el nuevo entorno que se ha creado y que como sabes ha arrasado entre todos los seres humanos, sin distinción de razas, culturas o religiones.

Por eso busco tener el mejor “device” posible, que me permitirá también grabar en directo las clases de mis profesores, realizar cálculos complejos, como me contabas tú que hacías con aquella regla de cálculo tan bonita.

Mira papá, tú lo entiendes, seguro, de alguna forma hemos sido abducidos por el chirimbolo, y es ahí, es con esa herramienta con la que voy a relacionarme, aprender, jugar, distraerme…y de vez en cuando ayudarte a buscar algo en la red cuando tú te atascas.

Que te lo digo con todo mi cariño, pero es que eres un poco “carca”, pero eres mi papá y te quiero mucho.

Por otra parte, y dejando al lado mi papel de quincena, debo reconocer que la hija de mi amigo, ha mostrado una muy equilibrada reacción a los requerimientos que el entorno en el que se desenvuelve le está exigiendo.

Y nos vamos a tener que ir acostumbrando a que las cosas van por esos derroteros, que nosotros para descubrir el mundo tuvimos que viajar físicamente, que para conocer gentes de otras culturas el movimiento viajero era imprescindible….pero hoy, hoy un amigo de Sidney, al que nunca le he dado la mano, puede enseñarme su ciudad “on line”, puede comentarme las piezas de sus museos, y a poco que la cosa empuje quizás hasta los olores y los sabores se puedan transmitir a través de las realidades virtuales.

Quizás yo, si fuese la mitad de inteligente que la hija de mi amigo, procuraría extraer de todas estas nuevas tecnologías lo que puedan aportarme, en vez de poner barreras ficticias que ahorren el esfuerzo necesario para, no solo comprenderlas, sino para beneficiarme de ellas en mi día a día.

Pero me educaron de otra manera, y mi capacidad de evolución que no ha sido demasiado mala, ha dejado demasiados restos de la vieja cultura en mi entorno y en mi vida, ¡qué le voy a hacer!.

Pero me sigue gustando degustar un viejo cognac con un buen habano mientras, cara a cara departo con mis amigos, me gustan las cosas que se tocan, y deducir de la expresión corporal de mis amigos, realmente cual es su estado de ánimo.

Lo sé, debería empezar a comprar ropa de quince euros, y una supermanzanita mordida que me permitiese la nueva adaptación a los retos de los próximos cien años…

Pero mi actuario mantiene que a los ochenta y dos, tengo que estar fuera, que si no mis planes de inversión vitalicia se van a quedar cortos.

Mi amigo creo que comprará el chirimbolo

Que ustedes lo vean

4 comentarios sobre “El Smartphone necesario”

  1. Como Jesús, Marat amó ardientemente al pueblo y nada más que a él. Como Jesús, Marat odió a los reyes, los nobles, los sacerdotes, los ricos, a los mediocres, y, como Jesús, no dejó de combatir estas pestes de la sociedad.

  2. Merci a vous
    L’Humanite n’a pas de salut, mais nous continuerons a maintenir la flamme vivante de la connaissance
    Une salutation fraternelle
    Perdon por mi man frances
    Chevalier de Saint Jules

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