Por la India (1)

Hace algunos años, y aún me sorprendo al recordarlo, me contaron que en la fábrica que la empresa en la que trabajaba, hubo un conflicto entre el personal del laboratorio de investigación, que dicho sea de paso era de los más importantes del mundo en su especialidad.

Nada extraordinario que en un centro de este tipo en el corazón del Hampshire inglés, una de las zonas más desarrolladas y ricas del mundo pasasen cosas de esas. Pero lo que ya me pareció más curioso, es que el conflicto, que por cierto se resolvió poniendo a los dos implicados en la calle, estaba motivado por un problema de castas.

El jefe de investigación del área “X”, era de una casta inferior al adjunto que le nombraron, y que debía trabajar a sus órdenes. Ambos por supuesto eran, son, seguro que andan vivos y coleando, felices y llenos de hijos, indios.

No pudieron sobrellevar la situación, plantearon el tema al director de investigación, que por cierto era un hombre cultísimo y con una educación exquisita para ser inglés, y este tuvo que decidir prescindir de ambos.

Bien, vaya por delante la anécdota, para poder hablar de este país que según ciertos estudios habrá sobrepasado a China en habitantes allá por 2024, y muy posiblemente será la tercera potencia económica mundial en términos de PIB, que no en renta per cápita (andan por algo más de 1000 euros, en el pesto 143 de 198).

Y es que hoy ya ha sobrepasado a Canadá y a Italia, sin estar en el G7, y con el tercer ejército en número de personas del mundo, siendo además del club de armas nucleares, no lo tenemos sentado en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Visité la India en 2005, y en algún momento seguro contaré desde estas páginas cuales fueron las impresiones que me llevé de aquel subcontinente, del que por cierto solamente paseé la zona del Rajastán, insuficiente para decir que conozco aquella tierra, pero bastante para tener una primera impresión de lo que significa esa amalgama de culturas, religiones, sectas, suciedad, pobreza, riqueza, contrastes, locura, modernidad, restos del colonialismo, misiones, ríos, infraestructuras que estarán funcionando hasta que se caigan, pero lo dicho, ya hablaremos de eso.

Según el informe McKinsey, en 2025 se espera contar con una clase media percibiendo unos ingresos entre 4000 y 22000 dólares de renta anual, y que pueden cifrarse en alrededor de seiscientos millones de personas.

Sin embargo al día de hoy las cuentas no sobrepasan los treinta millones, con lo que el progreso que estima el informe mencionado deberá ser extraordinario.

Pero como contrapeso, una tercera parte de la población, está viviendo con rentas de un dólar o menos al día, de forma que entre los retos de esta tierra, está el de incorporar como mínimo alrededor de diez millones de personas al año al mercado laboral, a riesgo de sufrir el desmoronamiento de todo el sistema.

Las tasas de infra-alimentación son extremadamente altas, más del 45% de la población infantil, que además no tendrá la oportunidad de alcanzar nunca, en el que será antes de una década el país más poblado de la tierra, la más mínima posibilidad de desarrollo personal.

Hace setenta años que se puso fin al colonialismo brutalmente ejercido por el Imperio Británico en la India, y que con el lema de divide e impera, consiguió separar y hacer irreconciliables a los hinduistas de los islamistas, a los sijs de los jainitas, a los budistas de cristianos, judíos, zoroastristas….

Este colonialismo entre otras cosas dejó un país destrozado, dividido, empobrecido, y con tasas de analfabetismo que aún hoy se calcula en tasas del 30-40%, y definiendo como analfabeto a la persona que no sepa escribir su nombre, por encima de eso ya estás fuera de esa estadística.

Las comunidades de este enorme estado federal en el que se hablan veintiuna lenguas reconocidas, más de mil seiscientos dialectos, y en las que que se usa el hindú y el inglés sobre todo en la administración y el estado, se han consolidado de forma bastante débil en una forma de estado federado, reconocido como una democracia liberal que dejó atrás sus coqueteos con el comunismo a tiempo.

Sin embargo el nivel de corrupción es demasiado elevado, de forma que poder avanzar en transformaciones útiles para la sociedad es extremadamente difícil.

Aunque hoy se nos muestren dos cámaras legislativas, y unas elecciones en las que se elige tanto al Parlamento como al Jefe del Estado y de Gobierno, los restos de clientelismo ejercido no solo por las estructuras de castas, o por los señores de tantas y tantas regiones que se unieron en su momento para formar el estado, si no por el hecho de que la mayoría de la población es analfabeta, y consecuentemente extremadamente manipulable y ausente de cualquier posibilidad de crítica.

Hay estadísticas que nos indican que entre la población rural, se cuentan en cerca de doscientos cincuenta mil los suicidios al año. Son cifras difícilmente asumibles, especialmente si se profundiza un poco en la situación de las infraestructuras, en las que el transporte por carretera es un verdadero infierno, el ferrocarril sigue siendo el que dejaron los ingleses, y que no ha sido renovado prácticamente, y que solo en el metro de Mumbai cuenta en tres años más de tres mil quinientos muertos.

Es todo excesivo, de la misma forma que es excesiva la población de este subcontinente que además cuenta con una situación estratégica al ser punto de paso de más del 90% del tráfico marítimo entre Oriente y Occidente.

Quizás entre las esperanzas que aún le quedan a este gigante se cuenten la juventud de su población, aunque siempre es el mismo tópico, y el mismo espejismo, ya que sin una inversión extraordinaria en educación, o en posibilidades para las élites educadas de desarrollar una profesión en condiciones dignas dentro del país, seguirá fomentando la huída hacia occidente de lo mejor da cada generación.

En próximas entregas, quisiera desarrollar la situación geoestratégica, sus roces con China y Pakistan acerca de problemas territoriales que proceden de la época colonial, y que han quedado enquistados, me temo que por décadas.

Como colofón intentaré contar mis experiencias por parte de esa tierra, que desde luego, me dejó una profunda huella, pero muy lejos de la espiritualidad, de los chamanes, del mundo Ayurveda, y en definitiva de la publicidad que nos llega a occidente.

Con pan lo comeremos

 

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